En un decreto firmado por el presidente Mauricio Macri y publicado este lunes en el Boletín Oficial, el Gobierno de Cambiemos mostró que su hilacha no era muy distinta a la que decía combatir. ¿Por qué? Porque generó un nuevo engendro administrativo para manejar de ahora en adelante la Cuota Hilton y otros cupos de exportación concedidas a la Argentina por terceros países.
La novedad había sido anticipada el domingo por sendos comunicados de prensa tanto del Ministerio de la Producción como de la Secretaría de Agroindustria. Y se concretó ahora con el decreto 48/2019, firmado por Macri y su jefe de Gabinete, Marcos Peña, que de buenas a primeras comenzará a tener injerencia en la distribución de cupos arancelarios de exportación, en una nueva demostración de poder dentro del gabinete.
Los artículos 26 y 27 de ese decreto establecieron la creación del “Comité de Administración de Cupos y Cuotas de Exportación”, que estará integrado por tres personas: el secretario de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere; el titular de la Secretaría de Comercio Exterior del Ministerio de la Producción, Marisa Bircher; y “un funcionario con rango no inferior a Secretario que será designado por el jefe de Gabinete de Ministros”. Es decir, un delegado de Peña.
Peña, de este modo, parece intervenir frente a la interna que se declaró entre Etchevehere y su nuevo jefe a partir de setiembre pasado, el ministro de Producción, Dante Sica. Lo primero que hizo Sica al asumir el control (al menos formalmente) de Agroindustria, fue ofrecerle a Marisa Bircher (que hasta ese momento era secretaria de Mercados Agroalimentarios) el cargo vacante en la Secretaría de Comercio Exterior. Marisa aceptó.
Es decir, Producción se llevo no solo a una funcionaria de Agroindustria sino que comenzó a discutir las competencias en materia de comercio exterior. De hecho, el decreto de Macri define una neuva estructura para la cartera dirigida por Etchevehere, eliminando de su organigrama la Secretaría de Mercados Agroalimentarios.
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Entre los temas que manejaba Bircher como funcionaria de Agroindustria estaba la distribución de la Cuota Hilton y otros cupos de exportación, como la cuota de azúcar o la de maní a Estados Unidos, o la de golosinas y lácteos a los países del Pacto Andino. Pero la Hilton es por lejos la más importante, por su impacto económico y por lo que significa para la industria frigorífica.
Con la asunción del macrismo, a fines de 2015, Agroindustria había recuperado el control de la Cuota Hilton (un negocio de exportación de carnes a Europa por unos 300 millones de dólares anuales), luego de un intenso manoseo de ese cupo en tiempos del kirchnerismo. Es que muchos funcionarios se disputaron a ver quioén tallaba en el negocio. Lo hizo Ricardo Echegaray cuando se apoderó de la ex ONCCA a partir de 2008. Y lo hizo Guillermo Moreno a partir de 2011, con la creación de la UCESCI.
La UCESCI ha sido de lo más parecido al comité que acaban de crear Macri y Peña, como manera de laudar en la interna declarada entre Etchevehere, Sica y Bircher por el control de la Cuota Hilton. Aquel engendro administrativo del kirchnerismo dependía en los papeles de tres carteras: la de Producción, la de Hacienda y la de Agroindustria. En este caso también conviven esas áreas, aunque se debería cambiar aquella figurita del ex ministro Axel Kicillof por la de Marcos Peña.
De todos modos, esa conducción colegiada de la UCESCI jamás mantuvo una reunión y mucho menos estableció reglas tgransparentes para la distribución de la Cuota Hilton. Es que en los hechos fue Moreno quien hizo y deshizo a su antojo desde aquella ventanilla creada a su medida. Desd ela UCESCI, Comercio alteró las reglas para el reparto de la Hilton y administró los ROE, que eran los permisos para la exportación de carnes, granos y lácteos.
Las cosas ahora se están pareciendo demasiado. En aquel momento Moreno cambió las reglas para distribuir la cuota Hilton y lo único que logró es que la Argentina dejará de cumplir por diez largos años con la totalidad de esos envíos de 29.500 toneladas de cortes caros de carne vacuna. Ahora que repuntaron las exportaciones de carne vacuna y volvió a cumplirse con ese tonelaje, ¿por qué razón hay que volver a cambiar las reglas?
Este nuevo comité tripartito nace mal parido, como aquella UCESCI. El artículo 26 del decreto dice que el cuerpo funcionará “en la órbita de la Secretaría de Comercio Exterior del Ministerio de la Producción y Trabajo”. Es decir, establece claramente que el ente dependerá de Marisa Bircher, la funcionaria que se fue de Agroindustria y que ahora responde a Sica.
Pero a renglón seguido, Macri (o mejor dicho Peña) decidió que “los actos administrativos concernientes al otorgamiento de certificaciones, cupos y cuotas, así como cualquier otro documento complementario, conforme los lineamientos que fije el Comité, serán suscriptos por el titular de la Secretaría de Gobierno de Agroindustria”.
Es decir que Etchevehere debería firmar lo que decida este comité, que dependerá formalmente de Bircher. Un engendro se mire como se mire. Era lo mismo que hacía Moreno: decidía todo, pero nunca firmaba nada.
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La Cuota Hilton es a la política agropecuaria lo mismo que Yacyretá a la obra pública: un monumento a la corrupción. Históricamente, desde la década de los ’80, pero sobre todo en los ’90, se han cambiado muchísimas veces las reglas de juego para la distribución de este cupo de exportación. En general siempre para favorecer a tal o cual grupo de frigoríficos. En general, con la llegada de tal o cual funcionario de gobierno.
Bircher, en diciembre pasado, ya mantuvo reuniones al margen de Agroindustria con varios empresarios de la industria frigorífica, proponiendo nuevos cambios en los criterios de distribución de la Cuota Hilton. Como es tradicional, los más interesados en estos cambios fueron los grandes frigoríficos nucleados en el Consorcio ABC, que históricamente han privilegiado criterios para el reparto (como la “past performance”) que concentran el cupo en pocos actores.
Los directivos de ese grupo de empresarios fueron también el que más apoyó años atrás el reparto por un extraño sistema de “subasta pública” que había implementado Moreno a través de la UCESCI. Y los mismos que se reunían con Echegaray en el primer piso de la AFIP. Y los mismos que…
No hay nada peor para que la corrupción florezca en la distribución de los cupos arancelarios manejados por el Estado que el constante cambio de las reglas de juego. El macrismo, que en una instancia inicial había intentado emprolijar el desaguisado creado por el kirchnerimso para administrar la Cuota Hilton, ahora está cayendo en la misma tentación. Y todo en medio de una interna de poca monta.
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Cuando eran opositores, Macri y los dirigentes políticos de Cambiemos (entre ellos no solo los del PRO sino también los integrantes de la UCR y quienes responden a la actual diputada Elisa Carrió) alardeaban con la necesidad de establecer un sistema transparente y sobre todo previsible para la distribución de la Hilton. Incluso hubo varios intentos de fijar los criterios por ley del Congreso, como para poner un freno a las decisiones antojadizas de Echegaray y Moreno.
Pero ahora que son oficialismo gastan las horas peleando por pequeños espacios de poder. Y todo aquello de la transparencia y la previsibilidad parece haber quedado en el olvido.
