Gran revuelo provocó la publicación de un excelente artículo del periodista Nicolás Razetti sobre los problemas derivados para conseguir trabajadores rurales a causa de la competencia desleal de los planes sociales. Este es un tema que los periodistas agropecuarios observamos en muchas zonas que recorremos.
Como editor de turno, titulé el artículo con la consigna “Argentina Vagancia”, lo que suscitó en redes sociales una avalancha de improperios y agresiones contra Bichos de Campo, el sector yerbatero y el agro en general. Caben en tal contexto algunas aclaraciones pertinentes.
Sin embargo, los que desean progresar no suelen aceptar empleos porque la normativa vigente impide que una persona que recibe planes sociales conserve los mismos en caso de ser dado de alta como trabajador temporario. Esta situación, además de generar un perjuicio para aquellos con ánimo de mejorar su calidad de vida, promueve importantes problemas en muchos sectores productivos que no encuentran –a pesar de los alarmantes niveles de pobreza presentes en la Argentina– suficiente cantidad de trabajadores para realizar tareas temporarias.
Tal inconveniente, reconocido incluso por el diputado oficialista Héctor Bárbaro –quien presentó recientemente un proyecto al respecto–, viene siendo denunciado hace años frente a la indiferencia de la clase política argentina, que, aparentemente, no se da por enterada del problema.
La buena noticia es que la solución es muy sencilla: requeriría sólo un decreto que determinase que aquellos trabajadores dados de alta para realizar tareas temporarias en el sector privado seguirían, en tal circunstancia, cobrando todas las ayudas que perciben para obtener ambos ingresos. Así, los vagos seguirían siendo vagos. Y los que tienen ánimo de progreso, podrían cumplir con su propósito. Hoy, por las restricciones vigentes, están injustamente todos en la misma “bolsa”.
La consigna del título, “Argentina Vagancia”, refiere a un país que no trabaja para resolver sus problemas. Está más que claro que quienes reciben planes sociales son las víctimas de un sistema que no corrige sus taras para que la gente pueda acceder fácilmente a un empleo.
En lo que respecta a las remuneraciones de los cosecheros de yerba mate, las mismas son reguladas por la Comisión Nacional del Trabajo Agrario (CNTA) en el marco de negociaciones en las que participan representantes del sector tanto empleador como sindical.
La cuestión planteada es un problema real para muchísimas personas y, como tal, requiere una solución concreta (y en lo posible también rápida). Intentar ideologizarla no suma. Más bien, resta.
