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La entrada La última aventura emprendedora de Luciano Di Tella: Produce alimentos con conciencia ambiental y social junto a una cooperativa de trabajo se publicó primero en Bichos de Campo.
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La persona en cuestión es Luciano Di Tella, que estudió agronomía y ecología en Inglaterra, que fue productor agropecuario en el NOA, que durante 15 años se dedicó al desarrollo de la industria del GNC en Argentina y Bolivia, que fue presidente de Apymel, que pertenece a la Universidad Torcuato Di Tella desde su creación, y que entre 2008 y 2014 se desempeñó como subsecretario de Economías Regionales en el Ministerio de Agricultura. En 2001, además, fundó Yatasto, una empresa láctea ubicada en Navarro, provincia de Buenos Aires.
También en Navarro funciona Oikos, otra Pyme de su creación y sobre la cual trata esta nota.
Lo primero que dice Di Tella es que Oikos es “una prueba de concepto”, término que se refiere a una metodología usada en ingeniería de punta para probar nuevas tecnologías. Se trata de una prueba piloto que demuestra que la idea o concepto o plan de negocios es factible; en este caso Oikos es una Pyme asociada a una cooperativa de trabajo de personas que reciben el programa Potenciar Trabajo.

-¿Es decir que una parte de los sueldos de quienes trabajan la paga el Estado y otra parte usted?
-Así es. El estado paga el salario social y Oikos paga otro tanto y un plus. El objetivo es poder reincorporar trabajadores al sistema productivo del cual fueron expulsados.
-Oikos tiene una base filosófica con algunas preguntas del tipo, ¿cómo evitamos que la desigualdad siga creciendo? y ¿Cómo frenamos el cambio climático (CC)? ¿De qué forma se vincula este emprendimiento con estos temas?
-Creo que el cambio climático y la desigualdad son las dos cuestiones más relevantes de la actualidad, o por lo menos las que más me interesan. La única manera de frenar el cambio climático es con una descarbonización acelerada, que se puede lograr con una electrificación de la matriz productiva basada en recursos renovables y una reducción drástica de nuestros consumos de proteínas animales. Y de esto se trata Oikos.
-Otro tema que usted menciona mucho es que la industria alimenticia tira mucha comida. ¿Por qué se desperdicia tanto?
-El desperdicio de comida es un tema dramático, es un problema de los sistemas de producción, de la legislación, de los hábitos de consumo y del diseño de las cadenas de abastecimiento. Usar la frase “fecha de vencimiento “en vez de “consumir preferentemente antes de” cuesta varios miles de millones en Argentina solamente. Pero todo esto empieza a ser cuestionado, estudiado y debe ser revisado porque es ridículo seguir desperdiciando comida cuando hay tanto debate acerca de cómo se produce y de cómo haremos para alimentar al mundo.
-¿Cuántas personas trabajan en Oikos? ¿Por qué la mayoría mujeres?
-Actualmente 7 personas, pero esperamos llegar a 30 personas en 6 meses. La inclusión plena de las mujeres en el sistema productivo es otro de los desafíos actuales y la necesidad de desarrollar sistemas laborales que permitan compatibilizar esa inclusión con la maternidad y la crianza de los hijos.
-¿Por qué decidió elaborar alimentos de base vegetal?
-Porque son saludables, tienen una baja huella de carbono y porque en Argentina, a pesar de producir vegetales diversos todo el año y de buena calidad, el consumo es bajo y sobre todo de “pesadas” (papa, cebolla y zanahoria), con un poco de tomate y lechuga. Es necesario incentivar el consumo de mayor cantidad y variedad de vegetales. También por una cuestión ambiental, como dije antes.

-¿Qué producen y venden hoy en Oikos?
-Una línea de ensaladas, tartas, tortillas, hamburguesas, pastas basadas en vegetales y ya contamos con una serie de opciones veganas. Nuestros productos se comercializan frescos y frizados y por ahora vendemos solo en el partido de Navarro pero esperamos comenzar a distribuir en Buenos Aires en poco tiempo.
-¿Hay algún producto novedoso?
-Estamos lanzando una línea de manteca de maní en baldes para uso gastronómico o para repostería industrial. Nuestra idea es que debería ser posible producir comida basada en vegetales comprados directo en las quintas para que sea más sana, fresca y barata que la que podés cocinar en tu casa. En definitiva, lo nuestro es una versión criolla de la categoría food service, comidas elaboradas, frescas o frizadas para “ terminar” en tu casa, categoría que explotó durante la pandemia.
-¿Oikos es rentable?
-En septiembre del año pasado alcanzamos el punto de equilibrio.
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]]>La entrada Marcelo Payta era un respetado investigador en algodón que decidió involucrarse en la conducción del INTA Reconquista y allí aplica nuevos modos de participación se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Vengo del equipo e investigación en algodón donde armamos un lindo equipo interdisciplinario, vinculados a todo el clúster algodonero santafecino. Antes de la pandemia, una parte del tiempo del equipo era destinado a la gestión y otra a la cuestión técnica. En uno de los concursos sistemáticos del INTA me presenté con una propuesta de gestión diferente de la que veníamos teniendo. Hoy estamos pensando en logros colectivos por sobre los individuales. Implica pensar en equipos de trabajo”, dijoPayta a Bichos de Campo.

Esta búsqueda de avances colectivos no supone que cada especialista deba dejar su temática particular de lado, sino que, dentro de un plan de trabajo específico, pueda poner en común sus objetivos con los del resto de los investigadores.
“Eso nos permite mirar el todo y priorizar recursos, equipamientos, temáticas a abordar, acompañamientos de los equipos, entre otras cuestiones. Estamos trabajando también con la planificación. Este es el segundo año que trabajamos con los famosos POAS, es decir las planificaciones operativas anuales de todo el personal, ya sean administrativos, investigadores o extensionistas. Esto nos ayuda a identificar los fondos a los que podemos acceder desde la va institucional y cuales podemos buscar desde la cooperadora”, explicó el agrónomo.
Mirá la nota completa acá:
El INTA Reconquista -que incluye a todo el norte provincial, particularmente a los departamentos de 9 de Julio, Vera, General Obligado y San Javier- cuenta con más de 1200 hectáreas de producción agrícola y ganadera administradas por una asociación cooperadora, que apoya todas las líneas de trabajo que se realizan. Además de su financiación, la institución cuenta con vinculaciones extrapresupuestarias.
Uno de los puntos clave de la nueva gestión ha sido la comunicación para con la comunidad. “Todos llevamos adelante diferentes procesos en pos de responder a demandas territoriales. Hay que contar procesos y compartir más la información en la que venimos trabajando, que lógicamente es mucha. El INTA tiene que estar trabajando abiertamente, como lo hizo siempre, y también considerar otros actores”, afirmó Payta.
Es así que la entidad realizó incluso una “bicicleteada” para los habitantes de las ciudades de Avellaneda y Reconquista, con el objetivo de dar a conocer los distintos trabajos que se están realizando al interior de la experimental.
“Había gente que no conocía al INTA. Creemos que este tipo de instituciones públicas de ciencia y técnica tienen que estar abiertas a la comunidad en general”, reconoció el director.
El INTA Reconquista inauguró un laboratorio de ecofisiología durante la pandemia ¿Para qué sirve?
Otra de las iniciativas que se impulsaron en esta nueva gestión tuvo que ver con la constitución de comités al interior de la entidad, que permitieran unir a los trabajadores alrededor de distintas temática de interés.
Uno apunta a tratar las cuestiones edilicias; otro a acompañar en todo lo que tiene que ver con la redacción de proyectos y publicaciones; un tercero está focalizado en la revista que tiene el INTA; otro está vinculado a la interacción con la comunidad, y un quinto dedicado exclusivamente al desempeño personal y profesional de los trabajadores.
-¿Crees que el INTA debe estar ideologizado?- le preguntamos a Payta.
-No, creo que la ciencia y la técnica son transversales, se tienen que mantener en el tiempo y deben responder a múltiples demandas de todo el abanico en la comunidad. Ciencia y técnica van por la línea de la generación de información, de acompañar al productor y al usuario de la información.
-¿Ya se notan mejoras con los cambios que impulsaste?
-Sí. Algunas toman más tiempo que otras. Las mejoras que tienen que ver con lo tangible son las primeras que se ven. Las que tienen que ver con lo organizacional, con el uso de recursos o el pensar en equipos, se empiezan a notar más o menos rápido.
-Estabas en Australia y tenías posibilidades allá… ¿Por qué decidiste volver?
-Creo que es un desafío interesante volver. Hay tantas cosas por hacer y tantos desafíos, al igual que quedarse.
-¿Es posible quedarse?
-Si, tenés que transitar un camino de construcción. Va a ser trabajoso pero es posible.
-¿Sos feliz trabajando en el INTA?
-Totalmente feliz. Creo que hay muchas cosas que se están haciendo y logrando sin perder de vista nuestro objetivo como institución, trabajando para el sector agropecuario y la comunidad en su conjunto. La satisfacción viene por ahí.
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]]>La entrada ¿Quién lo hubiera dicho? La lechería argentina ya cuenta con 160 robots ordeñadores se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“A pesar de las muchas restricciones que sufrimos, logramos poner en marcha el proyecto y afortunadamente, luego de seis años podemos decir que se trató de una iniciativa anticipatoria que generó buena parte de la información necesaria para evaluar posteriores inversiones”, comenta Miguel en un artículo publicado por la última edición de la Revista CREA.
El tambo con un sistema voluntario de ordeñe se montó sobre 29 hectáreas del INTA Rafaela, de las cuales 26 corresponden a potreros sobre suelos clase II y III, a partir de un diseño que contempla pastoreo diurno y encierre nocturno durante el período invernal, y pastoreo nocturno y encierre diurno –con adecuada sombra, ventilación y aspersión de agua para refrescar a los animales– durante el período estival.
“Luego de varios años de implementación, la primera gran conclusión del sistema voluntario de ordeñe es su utilidad para revelar el gran potencial presente en la lechería argentina y evidenciar todos los errores que veníamos cometiendo para que eso no se expresara; hoy los resultados nos pegan en la cara”, remarca Miguel
Una vez estabilizada la producción, la pequeña unidad montada en el INTA Rafaela, que cuenta con un solo robot, logró obtener una productividad de 30.000 litros de leche por hectárea por vaca total. “Se trata de una cifra que multiplica por tres y medio o cuatro la productividad promedio de los sistemas lecheros argentinos, a la vez que más que duplica la productividad promedio de las empresas del cuartil superior”, expresa el investigador del INTA.
“Por otra parte, estamos produciendo 2100 kilos de sólidos útiles por hectárea y, si a eso lo afectamos por el costo de alimentación, estamos, en promedio, en 18.000 litros de leche libres del costo de alimentación por hectárea/año/vaca total y 1300 kilos de sólidos útiles libres por hectárea/año/vaca total. Si uno compara esos indicadores con la situación promedio, llega a la conclusión de que, independientemente de la robotización, tenemos como país una potencialidad de crecimiento muy importante”, añade.
Otro aspecto destacable es que el sistema de ordeñe voluntario montado sobre un módulo mixto (pastoreo + encierre) alcanzó una eficiencia de conversión de 1,35 a 1,40 litros por kilo de materia seca consumida. “A nivel nacional este indicador se encuentra en un rango de 0,8 a 1 en sistemas pastoriles o mixtos; se trata de otro aspecto relevante, dado que la alimentación representa casi la mitad del costo total”, apunta.
Si bien, por una cuestión económica, el INTA solo pudo incorporar un robot de ordeñe, cálculos realizados sobre la base de simulaciones muestran que los beneficios del sistema voluntario se potencian con el crecimiento de la escala a partir del incremento de la productividad de la mano de obra. “La bibliografía internacional muestra que estos sistemas se tornan muy competitivos cuando se superan los 400.000 a 450.000 litros de leche por trabajador por año y eso es algo perfectamente factible”, resalta.
El tambo robotizado, además de liberar al personal de tareas operativas, permite realizar un seguimiento en tiempo real del comportamiento, estado y productividad de cada animal presente en el tambo, más allá de cuál sea su escala. Con esa información, la gestión y selección del rodeo lechero podría eficientizarse de manera notable.
En ese sentido, el equipo técnico coordinado por Miguel elabora todos los meses un informe muy completo –que se publica en el sitio de INTA– en el cual se informa la evolución de las variables productivas, sanitarias y reproductivas del módulo presente en Rafaela. “Es fundamental que no se pierdan los datos generados por los tambos robotizados con sistemas voluntarios porque a partir de ellos se pueden generar análisis que permitan producir información útil para el sector”, recomienda.
Por último, el especialista del INTA remarcó que la transición de un sistema convencional a otro voluntario lleva tiempo, y que, por lo tanto, sería ideal disponer de créditos con tasas de interés adecuadas y plazos de al menos cinco años con uno o dos de gracia. “Los créditos accesibles son fundamentales para que la tecnología se pueda masificar. No tengo dudas de que estos sistemas, en manos de empresarios motivados y competentes, pueden generar un crecimiento enorme del valor agregado”, concluye.
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]]>La entrada Si te falta un peón, un tractor a control remoto puede ser tu solución: A los 23 años Joel Príncipe diseñó un sistema para manejar maquinaria a distancia se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Se me ocurrió hacerlo para el tractor que maneja la embolsadora durante la cosecha. Así, cuando se está haciendo el bolsón se puede guiar el tractor a control remoto. Es para cosas simples, para que el tractorista pueda guiarlo desde otro tractor y, por ejemplo, trabajar de a dos tractores”, relató Príncipe a Bichos de Campo.
Luego de egresar del secundario con un título de técnico en producción agropecuaria, el joven cordobés no se amigó de forma inmediata con la idea de hacer una carrera universitaria y optó por trabajar varios años con su padre Hugo como contratista. Junto a él y al resto de sus hermanos ofrecían servicios de siembra y de cosecha.

“Hoy en día hay un cierto problema que es que no se consigue gente que quiera ir al campo, y menos para ir a una embolsadora, que es un trabajo que no tiene buena paga. Es más difícil conseguir gente para ese tipo de cosas”, sostuvo Príncipe.
Con los años empezó a interesarse en la electrónica y en programación, y comenzó a ofrecer servicios a terceros para el mantenimiento de toda aquella maquinaria vinculada a la agricultura de precisión. Incluso comenzó a realizar colocación de equipos como los monitores de siembra.
“Al tractor lo armé pensando en hacerlo para la venta. Por suerte hay mucha gente interesada y estoy armando para tener un cierto stock y hacerlo en serie. Lo hice todo de cero. Fui comprando ciertos componentes electrónicos y toda la parte de ingeniería la diseñe yo”, contó el joven.
Aunque la pandemia alteró un poco el cronograma, Joel terminó por anotarse en una carrera vinculada a la programación en la ciudad de Córdoba, para perfeccionar sus conocimientos.
“Yo creo que en la mayoría de las escuelas deberían brindar herramientas de robótica, programación y electrónica. Yo salí con un título en producción agropecuaria y no tenía ni idea de lo que era un cable o un foco. Muchos a lo mejor no quieren seguir estudiando, porque no encuentran algo que les guste, y esta es una de las herramientas que abre muchísimas puertas. En programación y electrónica hay muy poca gente y puestos de trabajo sobran”, aseguró Príncipe.

La colocación de uno de estos equipos demora menos de dos horas y tiene un costo aproximado de 100.000 pesos, teniendo en cuenta los materiales y la mano de obra. El control remoto funciona a pila y tiene suficiente autonomía para trabajos largos, mientras que el aparato adosado al tractor se alimenta de la batería de este.
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]]>La entrada Volkswagen presentó el primer camión eléctrico en la Argentina, pero el campo deberá esperar: Es ideal para repartos en la ciudad se publicó primero en Bichos de Campo.
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“El Grupo Volkswagen se encuentra viviendo el proceso de transformación más importante de su historia, en el que sabemos que la movilidad eléctrica es fundamental para alcanzar nuestro ambicioso objetivo de neutralidad en emisiones CO2 en 2050. En Argentina estamos viendo grandes avances en esta temática y es una gran alegría cerrar 2021 con un evento que nos demuestra que la movilidad del futuro ya está aquí: una movilidad sustentable y amigable con el medio ambiente.” señaló Thomas Owsianski, el presidente de Volkswagen Group Argentina
El nuevo modelo, recientemente lanzado en Brasil, representa un paso importante para Volkswagen en su ambiciosa estrategia para la electrificación. “El futuro ha llegado. Más que vender productos o soluciones en servicios, nuestro propósito es combinar el transporte de personas y bienes con el uso de energías cada vez más renovables y limpias”, afirmó Roberto Cortes, desde la división de Camiones de la compañía.

El camión e-Delivery 14 toneladas 6×2 dispone de un motor que entrega 300 kW con un torque máximo de 2.150 Nm desde rotación cero. Equipado con suspensión neumática de serie, satisface las más variadas aplicaciones urbanas. Esta versión tiene un peso bruto total de 14.300 kilos y su capacidad máxima de carga útil, sumada a la carrocería, alcanza los 9.055 kilogramos.
El e-Delivery apunta a cubrir una amplia gama de aplicaciones en el segmento de camiones ligeros con sus modelos de 11 y 14 toneladas de PBT. Para su desarrollo se invirtieron más de 30 millones de Euros, el equivalente a más de 400 mil kilómetros de pruebas. El equipo estuvo formado por 150 ingenieros y técnicos.
Con una opción de seis o tres paquetes de baterías, el nuevo camión ofrece una autonomía de hasta 250 kilómetros, dependiendo de la configuración del vehículo y la aplicación. Su freno regenerativo de tres etapas puede usar hasta un 40% de la energía gastada para desacelerar.
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]]>La entrada El INTA Reconquista inauguró un laboratorio de ecofisiología durante la pandemia ¿Para qué sirve? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¿Pero cómo se trabaja en un laboratorio de este estilo? La biotecnóloga santafecina Antonela Cereijo, recientemente incorporada como becaria doctoral del Conicet en el INTA, explica que la labor implica mediciones periódicas de las condiciones fisiológicas de cada cultivo de interés.
“Medir cuestiones fisiológicas es medir a nivel de ADN. Se puede medir cuánta fotosíntesis hace una planta, su intercepción de luz solar (es decir cuánto llega a la planta, cuánto capta y cuánto deja pasar); podemos medir cuánta biomasa está teniendo en su desarrollo, entre otras cuestiones”, relató Cereijo a Bichos de Campo.
Esas mediciones, según la investigadora, se pueden comparar luego entre variedades de la misma planta o entre diferentes genotipos. También se pueden vincular luego al tamaño de la planta, a sus características foliares y su producción, entre otras variables.
¿Y para qué sirven estas mediciones? Para alimentar una base de datos que será el insumo principal a la hora de realizar mejoramientos en cultivos.
“Todo es parte de un todo. En el grupo trabajamos de forma muy transversal, desde la parte de mejoramiento genético hasta la parte de analizar la planta durante y luego del cultivo. Toda esa gran base de datos que uno genera es parte de la ciencia básica del conocimiento. Uno aporta a esa caja de conocimiento y es desde ahí desde donde salen muchos conceptos que son útiles cuando queremos modificar a la planta para llegar al objetivo final. Todos esos datos se cruzan y se hace una caja de estadística para analizarlos”, afirmó Cereijo.
Mirá la entrevista completa acá:
Dicho mejoramiento no sólo tiene que ver con el aumento en los rendimientos de cada cultivo, sino también con los niveles de calidad de los granos, de las fibras en casos como el algodón o de los niveles de proteínas, entre otros factores. A eso se le suma la resistencia a enfermedades y plagas y la capacidad de tolerar climas adversos.
Una vez formada esa masa de datos, el trabajo del laboratorio continúa su curso. Se pasa a una cámara de crecimiento con condiciones de luz y temperatura controladas, luego a un invernadero con condiciones semicontroladas y, finalmente, llega al campo para su validación final.
“Es allí donde se enfrenta con las condiciones ambientales de la región. En el INTA Reconquista tenemos la posibilidad de hacer todo el circuito. No todos tienen la oportunidad de tenerlo todo en un mismo lugar”, remarcó Cereijo.
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]]>La entrada Para Cafma la “grieta” entre maquinaria agrícola nacional e importada es un hecho: “No podemos seguir tratando por igual a los distintos”, afirmó Eduardo Borri se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Necesitamos la clara definición de contenido nacional, sea por ley o por decreto. No podemos seguir tratando por igual a los distintos. Sé que hay buena voluntad de poder encarar seriamente el tema y debería ser el 2022 el año en donde estos grises se pongan en blanco y en negro”, dijo Eduardo Borri, presidente de Cafma, durante el evento.
El mensaje encierra un claro desacuerdo con el sector productivo vinculado a las empresas internacionales que tienen filiales en la Argentina, que horas antes habían asegurado que la “grieta” entre los productos nacionales y los importados no es tal.
“Nuestras empresas facturan un promedio de 10.000 dólares por mes por empleado, lo que lleva a la cadena de valor a una facturación mayor a los 3000 millones de dólares y 32.000 puestos de trabajo. Esto implica que cada 1% que crece nuestro sector produciendo localmente, genera 300 puestos de trabajo y unos 36 millones de dólares de facturación anual”, afirmó Borri, buscando resaltar la importancia que ocupa la maquina agrícola nacional en la economía del país.
El reclamo de Cafma no es meramente técnico, porque los empresarios que integran la entidad consideran que, una vez definido el porcentaje mínimo de integración de componentes locales que debería tener una maquinaria o equipo agropecuario para ser considerado “nacional”, esa categoría debería tener luego preferencia para acceder a créditos oficiales con tasas subsidiadas.
El otro eje clave de la agenda de Cafma es el crecimiento de las exportaciones de maquinaria para recuperar los volúmenes récord que se registraron en 2012, que rondaron los 250 millones de dólares FOB. Durante 2021 se cerraron operaciones comerciales por 80 millones de dólares, superando los 50 millones del año anterior.
Según indicó la entidad, el objetivo es alcanzar al menos ventas al exterior por 100 mil millones de dólares anuales. En cuanto a los destinos, se buscará recuperar los mercados de Rusia y Europa, fortalecer África y consolidar Sudamérica.

“Está apareciendo cada vez con más fuerza el concepto de ‘NearShoring’ o abastecimiento de cercanía por la crisis mundial de fletes y quizás esto nos traiga oportunidades con el Mercosur, reemplazando productos de otras latitudes”, sostuvo Borri. En el mismo sentido, hizo hincapié en que se seguirá trabajando para convertir a la Argentina “en el Silicon Valley de la maquinaria agrícola”.
“El AgroValley debe ser impulsado buscando sinergizar con otras instituciones como el INTA, el INTI, universidades y obviamente los gobiernos provinciales y nacional. Tenemos todo para lograrlo, como pudimos observar en la cantidad de premios cosechados por nuestras empresas en los Premios CITA, Ternium, Pymes, y otras distinciones que galardonaron los desarrollos tecnológicos a lo largo de este año”, concluyó Borri.
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]]>La entrada Las autoridades de AFAT se entusiasman con el anuncio de un “plan canje” y aseguran que no hay “grieta” con la maquinaria agrícola nacional se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Fundada hace casi 50 años, AFAT reúne a siete empresas –distribuidas en Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba- que representan el 77% de los patentamientos de tractores, el 94% en cosechadoras, el 100% de maquinaria forrajera y el 43% de pulverizadoras. Ellas son AGCO Argentina; Agrale Argentina; CLAAS Argentina; CNH Industrial Argentina; Industrias John Deere Argentina; Jacto Argentina y Stara Argentina.
Si bien han registrado números favorables en términos comerciales este año, en lo que respecta a lo productivo todavía hay varios tornillos a ajustar. Sobre esto hizo referencia Reynaldo Postacchini, representante de CLAAS y presidente de AFAT, quien indicó que “el problema del país es la falta de planificación”.

“A las empresas que vienen a la Argentina a invertir debemos darles previsibilidad. No es fácil discutir si cambiamos constantemente las reglas de juego. Creemos en el diálogo, sea del color político que sea, y es importante el trabajo en conjunto”, afirmó el empresario.
En este sentido, desde la asociación afirmaron la necesidad de aprovechar la capacidad instalada del país y de incrementar los mercados. Por tal motivo, anunciaron que se impulsará un “plan canje o de renovación” con el objetivo de acelerar la incorporación de tecnología y ayudar a pequeños productores y contratistas a actualizar su parque de maquinarias.
“El 73% de los tractores hay en argentina tienen más de 15 años, tres de cada cuatro. El 46% de las cosechadoras que hay hoy trabajando tiene más de 15 años. Pensemos en mecanismos de cambio bajo carga, sensores de pérdida de cosecha, control satelital y pilotos automáticos, que no existían hace 15 años. Activar la renovación de maquinaria es aportar tecnología a la producción agropecuaria”, dijo Ignacio Armendariz, representante de Agrale Argentina.
Dicho plan no es nuevo, sino que la AFAT ya había enviado un primer boceto del mismo al Ministerio de Desarrollo Productivo en 2020, el cual, según indicaron, ya se encuentra pulido y listo para ser lanzado en forma oficial.
“Un plan renovación ayudaría mecanizar provincias cuya oferta de maquinaria es totalmente obsoleta, eliminaría costos permanentes de reparaciones en maquinarias viejas y mejoraría la sustentabilidad en la producción mediante unidades que prestan servicios más seguros”, señaló el Armendariz.
Frente a este anuncio, Bichos de Campo consultó a los directivos de AFAT respecto al proyecto que en paralelo es impulsado desde la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma), el sector de la industria más vinculado a la producción nacional, que pretende otorgar mayores incentivos a aquellos que enfoquen su producción en empresas locales y utilicen menos componentes importados.
“No estamos en contra de una ley de fomento de maquinaria agrícola. Bienvenido sea en un país con la importancia que tiene la agroindustria y con la capacidad técnica de nuestros productores. La tecnología que se usa en Argentina es la misma que en Estados Unidos y Australia. Hagámosla con sentido común”, sostuvo Sergio Fernández, presidente de Industrias John Deere Argentina.
Por su parte, Armendariz dijo que “no existe una grieta entre la maquinaria agrícola nacional y la de las multinacionales como se pretende instalar en la opinión pública. Nosotros somos todos fabricantes de maquinaria agrícola en Argentina. La dicotomía es errónea. Creo que se intenta plantarlo para sacar algún tipo de beneficio”.
Y a continuación agregó: que “para hacer maquinaria agrícola world class necesitás cierta calidad en los componentes y en muchos casos no podemos acceder a ellos en el mercado local porque no hay proveedores que lo desarrollen. A pesar de que los apoyamos, incentivamos, compramos de forma anticipada, a veces no llegamos a ese componente. Si hay beneficios deberían ser para todas las maquinarias, así estén integradas en el 60%, en el 40% o en el 30% (de componentes nacionales)”.
Por último, Reynaldo Postacchini, remarcó que el espíritu de todas las empresas debería ser el trabajo mancomunado. “En lugar de dividirnos, tenemos que juntarnos para crecer juntos. Esa es nuestra visión, crear fuentes de trabajo genuino a largo plazo y dar sustentabilidad a la producción”.
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]]>La entrada Dos amigos “del tomate”: Pensando en recuperar el sabor, Luciano y Alexis se pusieron a producir las variedades más extrañas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Pero, sí, pueden suceder cosas muy extrañas en Don Pacho. Para empezar, quienes conducen este establecimiento hortícola parecen estar “del tomate”, como se suele decir, y disfrutar de esa extraña condición. Se trata de Luciano Kunis y su amigo tucumano Alexis Quirós. Se nota a la legua que se quieren y respetan, aunque estén permanentemente haciéndose chistes entre ellos.

Si ya resulta extraño ver a un abogado y a un ingeniero en sistemas ponerse al frente de un emprendimiento productivo, mucho más novedoso es que estos dos emprendedores se han decidido a producir las variedades más extrañas de cada cosa. Cuando entrevistamos a Luciano, detrás había implantadas 21 especies de calabazas distintas entre sí, todas muy diferentes a las variedades más convencionales que llegan al mercado.
“Estas variedades han sido traídas de todo el mundo. Vamos probando y, si se adaptan a la zona, las reproducimos. Hacemos todo en pequeñas cantidades”, nos explicó Luciano. La multiplicidad de tipos, calibres, tamaños y colores de cada verdura se repiten en varias especies, como por ejemplo la berenjena. Pero en Don Pacho el cultivo que ocupa la mayor parte de la superficie en los invernaderos es el tomate. O mejor dicho, los tomates, porque hay muchos e inimaginables.
-¿Cuántas variedades probaron?- preguntamos a Kunis.
-En tomate hemos probado cerca de mil variedades. Este año estamos produciendo 170, más o menos. De todos modos, se descarta la gran mayoría y nosotros nos quedamos con una de cada veinte variedades que probamos. Esto es como un laboratorio al final.
Luciano dice que en la Argentina se conocen muy pocas variedades de tomate: el redondo, el perita y el cherry. Punto. Pero en el mundo existen no menos de 7000 identificadas. Él es fanático y hasta se ha tatuado un enorme tomate rojo en una pierna. Se trata de su variedad favorita, el tomate vasco. En Don Pacho llegaron a cosechar uno que pesaba 2 kilos 200 gramos.

El emprendedor explica con mucha claridad por qué se metieron en esta búsqueda alocada entre variedades de tomate y otras especies hortícolas. “Nosotros lo que privilegiamos es el sabor. Puede ser que una variedad se adapte bien y sea muy productiva, pero si no tiene sabor a nosotros no nos sirve. También puede suceder que un tomate sea riquísimo, espectacular, pero sea muy poco productivo. Ahí es dónde elegimos nosotros”.
En Don Pacho se han decidido además de hacer todo sin fertilizantes químicos, de modo agroecológico. Esto y la multiplicidad de variedades deja huella sobre el aspecto de los frutos, pero eso es algo que a los dos socios los tiene sin cuidado. “Privilegiamos el sabor ante todo. No nos importa ni el color ni la pinta. A veces son tomates arrugados. Lo que a nosotros nos importa es que en un momento vos cortes el tomate y sientas que es algo diferente, pero a su vez conocido. Es algo muy raro, porque es un sabor que te transporta a la niñez”.

Mirá la entrevista a Luciano Kunis:
-¿De donde viene esta búsqueda de sabores nuevos y de semillas?
-Tanto Alexis como yo hemos vivido por el mundo y hemos ido en busca de los mejores sabores. Siempre nos gustó la comida. Y siempre tuvimos amigos cocineros y siempre vivimos en el restorán, pero del lado de la cocina. Entonces aprendimos a valorizar el producto de primera clase. Y luego vimos que había un nicho en la Argentina donde nosotros podíamos entrar bien.
-¿Y cómo llamarías a ese nicho?
-Volver al sabor. Nosotros desayunamos con eso. Cortamos un tomate a la mitad y realmente es un placer, es una fruta. Se parece mucho más a una cereza o a un ananá o a una sandía dependiendo del tipo de tomate que estemos comiendo en ese momento. Pero te va a hacer acordar mucho más a eso que si vas a comprar un tomate en una verdulería, que no tiene sabor a nada.

El negocio de Don Pacho, que se llama así por un perro muy querido por Luciano, es atender a un mercado gourmet y sus principales clientes son los cocineros que les preguntan qué van a estar cosechando en los próximos días, como para probar. Los teléfonos comienzan a sonar cuando se va aproximando el momento de la cosecha. De las 170 variedades que están en los ensayos, quizás se multipliquen finalmente 20 o 30.
“El tomate se cosecha en el día y se entrega en el día. Cada tomate se cosecha a mano, nosotros lo tratamos como una pequeña joyita”, nos dice Luciano. El momento de la cosecha es decidido cada día, pues ellos han decidido no hacerla cuando el tomate está todavía verde. Prefieren que madure en la planta.
Como tienen mucho descarte, en los próximos meses piensan sacar una línea de salsa de tomate junto con un restorán muy conocido (Corte Comedor). También están ensayando con un desecador solar, como para poder preservar los tomates y su sabor a lo largo de todo el año.
Alexis Quirós es otro “loco del tomate”. Tras veinte años se retiró de una carrera exitosa como ingeniero de sistemas para meterse de lleno en el sistema de producción que le proponía su amigo. Su mirada alternativa le permitió entender de manera diferente muchos aspectos del sistema. Por ejemplo, en vez de atar las plantas de tomate para que permanezcan erguidas, ha copiado un sistema de ganchos que se pueden manipular muy fácilmente y optimizan los tiempos de cosecha.

“Trabajamos sin agroquímicos y creamos bioinsumos”, indica Quirós a Bichos de Campo. De todos modos, no hacen espamento con esa condición. Más bien, parece ser otro elemento como para divertirse e imponerse nuevos desafíos.
Alexis está elaborando muchos de los insumos que necesitan en la quinta. Por ejemplo, como insecticidas utiliza un producto que elabora con una variedad de ají muy picante que producen allí mismo. Ahora, junto a un especialista, está comenzando a elaborar un bioestimulante foliar a partir de los pétalos de flores. También usan tabaco y plantas aromáticas para ahuyentar los diferentes bichos.
Mirá la entrevista con Alexis Quirós:
Algunos de los insumos que utilizan los importan, como la perlita o el guano de gaviota. “La producción nacional de algunos insumos no es homogénea y necesitamos la mejor base para obtener los mejores frutos. Los abejorros que utilizan como polinizadores de los tomates también son caros y exclusivos: pueden llegar a valer tres dólares cada uno de ellos.

“Todo ensayo-error nos cuesta muy caro”, reflexiona Alexis. Los dos amigos están ahora construyendo un nuevo invernadero para ampliar la producción y el ingeniero lo ha proyectado un poco más alto que lo habitual en la zona, para aprovechar mejor la radiación solar. El problema, reconoce, va a ser manipular las plantas cuando estén crecidas. Pero para eso también tiene solución y, no se sabe si en broma o no, dice que enseñará a sus trabajadores a andar en zancos por entre las hileras.
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]]>En Argentina el cultivo de sandía se extiende de octubre a mayo y se realiza (¡también!) por siembra directa. Emplea sistemas de riego tradicionales y no requiere polinizadores externos. Pero algo distinto ocurre con las variedades que se busca instalar a través de este proyecto. Tanto la sandía Fashion (la española) como la Style (la variedad que se adaptó a Brasil) requieren de una tecnificación mayor para su producción, ya que se inicia en plantinera, precisa riego por goteo y, a diferencia de la común, necesita un contacto cercano con colmenas para su polinización.

“Hay toda una parte de exigencia en el cuidado para garantizar la calidad. Se trabaja con productores de menor superficie, porque si bien hay mayor rendimiento por hectárea, también hay un costo mayor por semilla”, explicó a Bichos de Campo Pedro Clement, gerente de Fructidor, empresa encargada de la comercialización exclusiva de esta fruta.
Luego de que Basf y Nunhems se fueran de Argentina, se seleccionó a un representante comercial para continuar con la iniciativa, que es la empresa Leven, y a un comercializador, que en este caso es Fructidor. Ambos en conjunto trabajan para seleccionar a los potenciales productores que trabajarán con estas nuevas variedades.
“No sumamos a cualquier productor. Tenemos un calendario de siembra y cosecha. Hay que adaptar a los productores de las distintas zonas para poder cumplir con el presupuesto y las fechas estimadas”, señaló Clement.

Uno de los requisitos, por ejemplo, es que haya colmenas a disposición o que se cuente con los recursos para colocarlas. Esto es importante, ya que estas variedades de sandías tienen entre 12 y 14 grados Brix –la forma en que se mide el dulzor de una fruta- contra los 6 u 8 grados de la sandía tradicional. Esa modificación, que la acerca mucho al grado de dulzor de un melón, solo se consigue con una polinización más intensa.
“Si no se utilizan colmenas va a tener un menor rendimiento porque va a tener menor cuaje y, al mismo tiempo, van a ser productos de menor calidad. Ya tenemos estimado el ciclo del cultivo y hemos comprobado que en zonas donde hay abejas naturales, ellas prefieren otras flores antes que la de la sandía, perdiéndose así cantidad de visitas. Las visitas están calculadas por un ingeniero agrónomo. Tiene que tener al menos cinco por minuto para garantizar que tenga ese dulzor”, indicó el gerente.
Además de las diferencias en su sabor, estas sandías poseen una pulsa libre de semillas y una cáscara con menor cantidad o directamente nulas vetas.
En Argentina ya participan diez productores distribuidos en las provincias de Salta, Santiago del Estero, La Rioja, Mendoza, San Juan y Río Negro. De esta forma, se garantiza tener fruta hasta los comienzos del otoño.
La primera campaña se realizó a comienzos de diciembre de 2020 y la temporada cerró con entre seis y siete hectáreas comercializadas. Si bien los productores no están obligados a comercializar con la empresa Fructidor, al iniciar el proyecto se les recomienda hacerlo para acceder a canales de venta más exclusivos, con una presentación de la fruta distinguida.
En cuanto a su valor en góndola, estas variedades superan al precio de la sandía tradicional en un 10% a 15%, porcentaje que puede duplicarse a partir de enero. El costo de producción, en cambio, depende de las instalaciones con las que cuente el productor previo a iniciar el proceso.
“El objetivo es ir a supermercados donde el consumidor esté dispuesto a pagar un plus por una sandia que está más cerca de un melón. Además buscamos tener menor estacionalidad de los precios. Cuando arranca el cultivo de sandia en octubre, que es la de Corrientes y Formosa, viene con un precio muy alto que después cae rotundamente entre diciembre y enero. Eso perjudica al productor que tiene insumos en dólares y no le da para cubrir eso. Nosotros tratamos de garantizarle un precio que no fluctuará tanto, para que no tenga momentos sin rendimiento”, sostuvo Clement.
Por el momento ambas variedades de sandía, la Fashion y la Style, se producen en las mismas proporciones en el país, y se las puede encontrar en los principales mercados concentradores. Se espera que a la brevedad ingresen en supermercados.
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