En Villars, partido de Las Heras, Buenos Aires, un grupo de personas decidió unirse y llevar adelante una huerta colectiva. Les va bien, están contentos y venden sus productos en la Feria Consciente de Villars los segundos domingos de cada mes. Los protagonistas cuentan su experiencia, procesos y deseos a Bichos de Campo. Ellos nos pidieron redactar la nota con palabras del lenguaje inclusivo que utilizan cotidianamente.
“El espacio surge luego de haber hecho una huerta en la casa donde trabajamos, la casa de nuestra compañera Valentina, donde entre ambas partes decidimos hacer de la huerta nuestra manera de vivir y así formarnos e ir aprehendiéndonos en el camino a través de las experiencias y el compartir humanamente los espacios y por sobre todas las cosas preservando el medio ambiente y todo lo que él nos brinda y nos enseña diariamente”, cuenta el grupo.
“La pandemia puso sobre la mesa la urgencia de discutir y concretar modelos productivos que tengan como fortaleza la salud, la cultura, ciencia digna, economía popular y la sociedad, dejando claro que podemos y debemos organizar nuestros propios sistemas productivos, crear redes de distribución de cosechas, ferias conscientes, agricultura social y cultural. Nos propusimos recuperar una ruralidad y modelos productivos donde ambiente, sociedad y producción sean sinónimos. En Colectiva Huerta Villars estamos gestando colectivamente un modelo agrario social que nos permita cosechar ante todo futuro, cultura, salud, derechos y soberanía”.
“Es de gran importancia para nosotros activar desde lo más profundo de la conciencia, proponiendo soluciones y diversificando miradas para encontrar la respuesta más real al problema ambiental al que estamos expuestos. Volvemos a nacer con este proyecto, con la Madre tierra a la cual honramos, valoramos y respetamos. Ella nos está dando la posibilidad, ella guía nuestro camino, somos las semillas que no pudieron patentar, y estamos brotando despacito pero sin pausa, de lo mínimo a lo máximo, cómo hace el monte semilla por semilla”.
“Cuando hablamos de agroecología estamos hablando no solo de una forma de producir sino de una forma de conectarnos como seres humanos incorporando nuevas cadenas de valores que hablan del intercambio de conocimiento, la soberanía alimentaria, el fortalecimiento socioeconómico, el rol consumidor-productor como pilar fundamental, fomentar la microbiología del suelo de para darle salud y por ende salud para los seres vivos que en ella crezcan”.
“Creemos que lo colectivo es el camino a seguir para poder dejar un mejor lugar para las generaciones futuras”, enfatizan los integrantes de la Huerta.
“Tenemos la responsabilidad de dejarles una Madre tierra sana, llena de microorganismos, de biología subversiva, minerales, de ancestrxs sabios, de volver a tener la semilla en la mano, de volver a ser lo que fuimos y, como la hormiga, estamos labrando nuestro propio destino. Es urgente reverdecer, es urgente volver a ser monte”.
