En las últimas jornadas los precios de la soja vienen siendo “apaleados” en el mercado internacional al tiempo que los del maíz se muestran mucho más firmes.
El factor de corto plazo que está detrás de ese fenómeno es una desaceleración de la demanda china de poroto de soja a causa de una sobreoferta de carne porcina en el mercado interno de la nación asiática.
En el último año el gobierno central chino promovió con fuerza la instalación de granjas porcinas de alta tecnología a la vez que incentivó la liquidación de instalaciones porcinas artesanales. El resultado de esa doble acción fue un crecimiento del stock de madres, con la consecuente mayor producción de capones, la cual fue potenciada por la liquidación de existencias.
Eso produjo una caída brutal de los precios de la carne de cerdo en el mercado chino que hizo inviable la importación de cortes porcinos de naciones poco competitivas (como es el caso de la Argentina).
Por otra parte, el hecho de que mañana martes el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) anuncie una eventual suba de la oferta esperada de soja estadounidense no ayuda mucho a contener ese panorama desfavorable para la oleaginosa.
Ese fenómeno podría contribuir a reponer las bajas existencias de soja en EE.UU. para luego, en una segunda instancia, provocar una cosechón de la oleaginosa en Sudamérica en general y Argentina en particular, país este último en el cual la aceleración de la crisis política y económica podría derivar en un aumento considerable de los cultivos de menor costo y riesgo, es decir, la soja en desmedro del maíz.
