Las economías regionales no pasan por un buen momento debido a su falta de competitividad, provocada en buena medida por los altos costos que enfrentan. Esto no es novedoso y se ha escrito muchas veces. Un informe del Ieral, de la Fundación Mediterránea, aborda ahora otro flanco de esta misma situación: el grado de complicación de dichas actividades productivas es mayor cuanto más elevada es su demanda de empleo.
En otras palabras, la mano de obra actúa como lastre de muchas economías regionales. Triste.
El trabajo lo hizo el economista Jorge Day, que de entrada aclara que los costos laborales no tienen siempre relación directa con el salario de bolsillo de la gente, ya que “hay costos laborales que pagan las empresas pero que no cobran los trabajadores”. Por ejemplo, los aportes y las contribuciones patronales, cuya recaudación se destinan a jubilaciones, gremios y obras sociales, entre otros. “Estos costos son muy altos, comparándonos con el mundo y la región”, advirtió el experto, que también menciona costos contingentes como los que surgen de los juicios laborales, por accidentes laborales o por ausentismo.
“Para seguir exportando, las empresas presionan por mantener a raya sus costos, lo que repercute sobre los proveedores de materias primas y el empleo”, razona el economista de Ieral. De la baja de los precios pagados a los productores en ciertas actividades no hay mucho para decir, es una constante en las denominadas economías regionales.
Luego dice que las producciones vinculadas a la pampa húmeda amortiguan parcialmente este impacto por el hecho de que sus tareas están mecanizadas. En las provincias que integran esta región, el empleo agrícola varía entre 0,6 y 1,4 personas por cada 100 hectáreas. En cambio, en La Rioja hay 10,9 empleados cada 100 hectáreas; son 11,2 trabajadores en Mendoza; 13,9 en San Juan y nada menos que 33,5 en Río Negro. Allí se concentra la producción de peras y manzanas. En los últimos años no ha habido una economía regional más en crisis que ésta.
Lo que sucede es que “los exportadores regionales no pudieron trasladar los mayores costos salariales a los precios pagados por el mundo”, resume el trabajo. En un trabajo que se ha encarecido mucho como la Argentina, esta es una situación grave, porque los salarios se vuelven un peso insoportable para los empresarios, pero a la vez no se eleva la capacidad de compra de los trabajadores.
“Aquellas con productos que requieran más mano de obra, más costosas serán. No es el caso de cultivos como soja y trigo, puesto que la mayor parte de sus tareas agrícolas están mecanizadas. En cambio, las peras, manzanas y uvas sí son más intensivas en mano de obra, y también a veces las aceitunas, todos productos vinculados al Oeste Argentino. En estos productos se nota más el alto costo laboral”, explicó el informe de Ieral.
Day remarca que además ” llama la atención que aquellos productos que son más intensivos en mano de obra y que sienten más los costos laborales, justo son los que han tenido menos suerte en precios”. En la lista de economías regionales desdichadas en su suerte se anotan las peras y manzanas de Río Negro y Neuquén, la uva y los vinos de Mendoza y San Juan, y el aceite de oliva y las aceitunas de La Rioja y Catamarca.
