Los precios de la hacienda vacuna tienen un marcado retraso con respecto a la inflación este año. Mientras que el valor de las categorías destinadas al consumo interno ajustaron 22% a 23% desde enero pasado, el promedio de la inflación en alimentos en ese período –según el Indec– fue del 32,2%.
La categoría de las vacas, destinadas mayormente a la elaboración de cortes con destino al mercado chino, fue la que más se acercó al ajuste promedio general de los alimentos a pesar del cepo exportador cárnico, el cual, vale recordar, fue en buena medida compensaciones por un “cepo sanitario”.
El año pasado, gracias al encerramiento promovido por la pandemia de Covid-19, el consumo de carne vacuna se mantuvo sostenido porque la mayor parte de los presupuestos familiares se destinaron al rubro de la alimentación. Pero este año, con la flexibilización de las restricciones, las familias tienen que atender un conjunto más amplio y “pesado” de gastos.
Los operadores del negocio esperan que haya hacia fin de año un ajuste en las cotizaciones de la hacienda, para que las mismas se pongan en línea con la acelerada depreciación del peso argentino. En principio, la escasa oferta que se espera que realizarán los feedloteros hacia fin de año puede llevar a contribuir a potenciar ese proceso.
Desde el sector industrial también proyectan un ajuste de los valores de la hacienda, el cual, inevitablemente, deberá trasladarse a los valores minoristas de la carne vacuna.
Schiaritti espera una caída en la oferta de animales, que se manifestaría en los próximos treinta días, el cual coincidiría con el efecto “platita” (emisión monetaria salvaje) impulsado por el gobierno nacional. “El novillito debería costar holgadamente por encima de los 200 pesos”, aseguró a Bichos de Campo.
En la misma línea se manifestó el gerente de la Cámara de Frigoríficos de Santa Fe, Sebastián Bendayán, aunque se mostró preocupado por las posibles reacciones del gobierno ante una eventual ajuste de precios.
“Lo que necesitamos es previsibilidad en el negocio. La situación es compleja, a fin de año se suele dar un ajuste estacional de precios y creemos que va a ocurrir, pero la política oficial de precios congelados no la vemos bien porque, aunque le pongan plazo determinado, será una olla a presión que no le sirve a nadie”, alertó.
