Ignacio Noel, presidente de Sociedad Comercial del Plata, compañía controlante de Morixe, es un dirigente empresario poco convencional que no tiene reparos en mostrar sus opiniones personales por más crudas que puedan resultar.
Hoy, con el anuncio oficial del concurso preventivo por parte de Molinos Cañuelas, empresa que compite con Morixe en varios rubros alimenticios, Noel usó una red social para dedicarle unas palabras a la familia Navilli –propietaria de la concursada– y, de paso, expresar su opinión sobre los “empresaurios” que, en lugar de ofrecer un servicio a la sociedad, se sirven de ella para beneficio propio. Aquí van las “dedicatorias” textuales de Noel:
“Lamentamos el perjuicio causado a bancos oficiales e internacionales y proveedores que con 1500 millones de dólares confiaron en una empresa argentina que les ‘defaulteó’ al igual que Vicentin; esto afecta a las demás empresas alimenticias argentinas”.
“Lamentamos también el perjuicio e incertidumbre que sufren los trabajadores de la empresa en un caso típico de ‘empresario rico, empresa pobre’. Un sistema económico que distribuye las perdidas empresarias a la sociedad y pero no las ganancias es inviable”.
“También lamentamos que la empresa diga que quiere ‘proteger a sus trabajadores y acreedores’, pero sus accionistas no hagan el más mínimo aporte de capital. Los accionistas de Morixe hemos hecho dos aportes de capital en los últimos tres años para financiar nuestro crecimiento”.
“Lamento la hipocresía generalizada en que vivimos por la que ninguna entidad empresaria va a salir a hablar de la seguridad jurídica o del derecho de propiedad de los que financiaron a Molinos Cañuelas; esto le hace mucho mal al país y a la imagen de los empresarios”.
“Ni tampoco dirán nada sobre la competencia desleal que implica tener que competir cumpliendo todas tus obligaciones frente a empresas que reciben 1500 millones de dólares y no los devuelven, ni sus dueños aportan capital. Cuando compres harina, ¡comprale a empresas decentes!”.
Hoy casualmente se celebra en la Argentina el Día de la Industria en conmemoración al barco que el 2 de septiembre de 1587 zarpó del fondeadero del Riachuelo, con destino a Brasil, para exportar tejidos y bolsas de harina producidos en la por entonces próspera Santiago del Estero. Lo notable es que dentro de las inocentes bolsas de harina, viajaban camuflados varios kilos de barras de plata provenientes del Potosí, cuya exportación estaba prohibida por el Reino de España.
