Una serie de factores alcistas está confluyendo para impulsar los precios internacionales de la soja hacia niveles muy elevados en términos históricos.
Mientras que en el sur de Brasil y Paraguay los cultivos de soja de primera se están “cocinando” por las restricciones hídricas combinadas con elevadas temperaturas, en buena parte de la región pampeana argentina se necesitan lluvias urgentes para recuperar la escasa humedad presente en el perfil del suelo.
En la Argentina la exportación apenas lleva compradas a la fecha poco más de 380.000 toneladas de poroto de soja, mientras que un año atrás esa cifra era de 1,45 millones. Los “traders” registraron exportaciones de soja 2021/22 por una cifra mínima de 40.000 toneladas, dado que están priorizando la gestión comercial de maíz de la presente campaña.
India va camino a transformarse en un importador de harina de soja, una situación inédita para la nación asiática, que desde siempre aplicó severas restricciones arancelarias para intentar autoabastecerse del producto.
Pero, debido al crecimiento progresivo de la demanda interna, India enfrenta una situación de escasez de harina de soja que provocó un alza desproporcionada de los valores locales del insumo. En ese marco, el gobierno, en una acción desesperada, la semana pasada indicó que las fábricas aceiteras solamente podrán conservar en stock harina de soja durante un plazo máximo de 90 días posteriores a la elaboración.
En ese marco, el Bloomberg Commodity Index Total Return –uno de los tantos indicadores que mide la evolución de una canasta representativa de materias primas– se encuentra por lejos en los niveles más elevados de los últimos cinco años.
Foto @IsocaGarcia
¿Es una buena idea vender soja 2021/22 con los precios actuales? Erize cree que conviene esperar
