Por Matías Longoni.-
Los dirigentes rurales del extremo continental más sureño del país, nucleados en la Federación de Instituciones Agropecuarias de Santa Cruz (FIAS), lanzaron una advertencia sobre la posibilidad de que se esconda un gran negociado inmobiliario detrás una acción de filantropía a gran escala para dotar de una mayor extensión de tierras al Parque Nacional Patagonia, creado en 2014 en la meseta del Lago Buenos Aires y sus alrededores.
Un comunicado de FIAS advirtió que en su última sesión del año, este viernes 29, la Legislatura de Santa Cruz se dispone a tratar “un proyecto de ley por el cual la provincia de Santa Cruz cedería a la Nación la jurisdicción de medio millón de hectáreas de tierras productivas y ocupadas para ampliar por diez veces el actual Parque Nacional Patagonia“.
Según la Administración Nacional de Parques Nacionales, el actual parque fue creado por Ley 27.081, sancionada a fines del año 2014 y promulgada en 2015. Posee una superficie de 52.811 hectáreas y se encuentra ubicado en el noroeste de la Provincia de Santa Cruz, protegiendo una importante porción de la Meseta del Lago Buenos Aires, incluida en la ecorregión de la estepa patagónica.
Además de las 34 mil hectáreas ya donadas, la Fundación tiene “otras 85.000 hectáreas que han sido adquiridas y más de 55 000 ha. se encuentran en proceso de adquisición, con el objetivo de ser donadas al estado Nacional para incrementar el territorio de este parque”, informa la entidad.
“La desmedida ambición de comprar y anular 500.000 hectáreas para aislarlas de por vida tienen el tinte de algo cada vez más argentino: el desprecio y la subestimación del prójimo. Sin tener en cuenta a pobladores, trabajadores y a la comunidad, y empujados por autoridades nacionales de turno, ONG´s, fundaciones, fondos fiduciarios y sociedades, en conjunto con Parques Nacionales están comprando tierras a algunos felizmente sorprendidos ocupantes y a su vez patoteando a otros ya veteranos productores renuentes de entregar su historia y medio de vida desde hace más de un siglo, bajo la amenaza que en poco tiempo no podrán convivir como vecinos del Parque Patagonia si no le venden sus establecimientos”, dice el comunicado de FIAS.
Como en una buena película de cowboys, lo que los productores santacruceños están denunciando es que, con apoyo del sheriff (el Estado Nacional), hay un grupo de ambiciosos ricachones “patoteando” y “amenazando” a los ocupantes tradicionales de esas tierras. FIAS calculó que hay medio millar de personas que viven y trabajan en esos parajes de ensueño bajo disputa.
Luego, la FIAS lanza una serie de críticas al proyecto de creación de una mega área protegida. Dice por ejemplo que eso de “proteger” es en realidad una excusa, pues “van más de 100 años de desarrollo productivo en esa benigna zona y es actualmente fuente de trabajo directo e indirecto de cerca de 500 personas, que conviven y custodian la flora y la fauna como lo hicieron los pioneros”.
Los productores de Santa Cruz recuerdan que hasta ahora todo han sido promesas y que no se han cumplido con muchas de las cosas prometidas en la ley que dio origen al Parque Nacional Patagonia en 2014. “Hay que pensar en que las localidades cercanas hoy carecen de infraestructura básica como luz, gas de red, conectividad, aeropuerto habilitado. No se conoce ningún plan, ningún acuerdo, protocolo ni documento publicado; tampoco están previstos los fondos, priorizadas las obras, ni presupuestados los recursos”, denunciaron.
Desde la Fundación ambientalista, Heinonen criticó la posición de los productores. “Es justo lo contrario a lo que dicen. Sería el negocio inmobiliario más loco que nos podría ocurrir. Si los diputados tienen dudas con respecto a la Fundación y qué intenciones tenemos, lo mejor que puede pasar es que voten esta ley y que las tierras queden definitivamente en manos del Estado Nacional. De esta manera se despejaría toda duda”, argumentó.
En un comunicado, además, Heinonen exlicó que “al contrario de lo que algunos argumentan, no formamos parte de ningún negocio inmobiliario porque no revendemos ni hacemos actividades comerciales. Todo lo contrario, convertimos capitales donados (principalmente desde el exterior, que es donde existe una tradición filantrópica) en patrimonio de todos los argentinos, para éstas y futuras generaciones. Generamos riqueza para todos los ciudadanos a partir de donaciones externas”. Puede leer el escrito entero en este link.
