Por Nicolás Razzetti (@NicoRazzetti).-
En los últimos años hubo un claro avance de los matarifes y frigoríficos sobre otro eslabón de la cadena ganadera, el del engorde de hacienda, que reemplazó las pasturas por la alimentación con granos a corral.
Con el avance de la soja y el crecimiento de la producción de granos se fue desarrollando el feedlot. Estos establecimientos se instalaron mayormente en zonas cercanas a los grandes centros urbanos y a la vez de las zonas de cría, donde consiguen con más facilidad y pagando fletes más cortos su materia prima, los terneros.
Prestar servicios a terceros es la especialidad de Proteco, uno de los primeros y más grandes feedlots del país. Con capacidad para engordar 15 mil bovinos, está ubicado en San Pedro y fue creado y conducido históricamente por el empresario Ignacio Rivarola, un pionero de la actividad y fuerte defensor de las bondades del sistema intensivo y su complementaridad con la agricultura.
En una vuelta de tuerca de este proceso, los feedlots también han pasado a comprarse y venderse. Le sucedió a Proteco.
Los que compraron el establecimiento son empresarios de la industria frigorífica. Se trata de la familia Soma que tiene parte del Frigoríficos Visom (Visani – Soma) que opera en el consumo. También son los propietarios del Frigorífico Bancalari (habilitado para exportar) y de Santa Giulia (ex Meatex, ex Cepa San Vicente), que tiene línea para producir carne procesada con instalaciones renovadas. “Es un muy lindo frigorífico” graficó un ganadero que conoce la planta.
La intención de los nuevos propietarios del feed lot Proteco sería la de producir hacienda para abastecer esos establecimientos y llegado el caso operar con ganado de abastecedores que lo faenen en ellas. Es decir que no van a dar servicio de hotelería como tradicionalmente lo hizo Proteco. Entre las tres plantas del grupo Soma, durante los meses enero-abril, se faenaron poco más de 70 mil animales, lo que significó casi el 2% del total nacional, según datos oficiales.
Según la Cámara de Feedlot se calcula que, restando vacas y toros cerca del 65% de lo que va a faena pasa por los corrales de encierre. Esto significa en términos absolutos que cerca de 6 millones de animales se terminan a corral con diferentes niveles de profesionalización. De ese total los engordadores calculan que entre 30 y 35% es hacienda provista por matarifes y frigoríficos, lo que sumaría cerca de 2 millones de animales.
