La comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados avanzó en las últimas horas con la reforma fiscal y tributaria propuesta por el Poder Ejecutivo. Una de las medidas que comprende al sector agropecuario es la baja del IVA del 21 al 10,5% para las carnes de pollo, cerdo y conejo, para de de esta manera igualar ese impuesto con la alícuota que tiene la carne vacuna desde fines de los ’90.
Mientras los industriales polleros festejaban la buena nueva, los productores de huevos estallaron de bronca porque no fueron alcanzados con la resolución.
En la vereda contraria, Roberto Domenech, presidente del Centro de Empresas Proceadoras Avícolas (CEPA), se mostró muy satisfecho con la resolución de los diputados y explicó que este es un pedido de larga data de su sector que contribuirá a combatir la informalidad.
Ahora, en lo que respecta a la posibilidad de que esta baja impositiva redunde en la reducción del precio final para los consumidores, Domenech fue categórico: “No hay carne más barata que la del pollo y más no puede bajar. Simplemente cambia una estructura de costos puertas adentro de la industria”, explicó.
Mientras tanto Prida, de los productores de huevos, dijo que si a ellos le hubieran bajado el tributo el producto podría haber bajado en el góndola, sobre todo en los supermercados donde hoy se consigue a precios más elevados que en las granjas.
“No se tuvo en cuenta todos los trabajos que le presentamos al Gobierno. Tampoco nos dieron una explicación de por qué quedamos afuera. Después de conocer esta mala noticia pedí una respuesta por parte de los equipos de Lopetegui y Dujovne pero no obtuve respuesta. Contrariamente, el ministro de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, prometió recibirnos la semana próxima y se lo agradecemos”.
