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Los proyectos de Basterra definen el perfil del nuevo ministro: Porfiado, insistidor y preocupado por el medio ambiente » Bichos de Campo

Los proyectos de Basterra definen el perfil del nuevo ministro: Porfiado, insistidor y preocupado por el medio ambiente

Dice una crónica del diario La Nación sobre el nuevo ministro de Agricultura, Luis Basterra que tiene 61 años, que usa el pelo largo, que está divorciado y que tiene un hijo. También informa que “nació en Chaco, pero es formoseño por elección”, ya que desde “hace más de 20 años tiene una vida política” junto al gobernador de esa provincia, Gildo Insfrán. En esa crónica lo describen incluso como vegano, aunque ese debe ser un renuncio reciente porque los Bichos de Campo hemos compartido algún que otro asado con el futuro funcionario nacional.

El nuevo ministro, que este viernes fue presentado formalmente junto a sus compañeros de Gabinete por el presidente electo Alberto Fernández, tendrá que pedir licencia a la Cámara de Diputados, donde recala desde 2011 y donde siempre ha integrado la Comisión de Agricultura y Ganadería. Antes había sido vicepresidente del INTA y ministro de la Producción de su provincia. Es que Basterra es, sobre todo, un ingeniero agrónomo.

Una recorrida por los proyectos de ley que presentó Basterra en todos estos años como diputado muestran algunos rasgos salientes del nuevo ocupante de Paseo Colón. En principio, hay que definirlo como una persona porfiada, que no cede ante el primer fracaso. Esto se nota porque el legislador volvió a presentar todas las veces que hiciera falta los proyectos de su autoría que no prosperaban por falta de acuerdo político. Así evitaba que pierdan el famoso “estado parlamentario”.

Uno de sus principales caballitos de batalla ha sido su proyecto de “Conservación y mejoramiento de los suelos de uso agropecuario a través de la promoción del uso de fertilizantes”, muy apoyado por la comunidad agrícola porque plantea que el Estado permita a los productores que utilizan estos insumos desgravar parte del Impuesto a las Ganancias. Basterra chocó siempre contra la misma piedra: los ministros de Economía le bajaban el pulgar por el costo fiscal de su iniciativa. Pero obstinado, volvió a presentar su proyecto una y otra vez. La última en septiembre de 2019.

Basterra, como ya se dijo, es formoseño por adopción y fue ministro de la Producción de dicha provincia. Por lo tanto también viene insistiendo en una serie de iniciativas legislativas para promover producciones regionales de gran proyección en el norte del país. Formuló, por ejemplo, un régimen para la promoción de las frutas tropicales que provienen de esa región. También presentó un par de iniciativas para fortalecer la cadena del algodón. O para declarar de interés la producción del endulzante natural Stevia.

El perfil insistidor de Basterra queda patente cuando se analiza al derrotero de otros de sus proyectos de ley, que como muchos otros de contenido agropecuario no encontraron receptividad en un Congreso poco productivo y preocupado en otras cosas.

El nuevo ministro está bastante preocupado por el crecimiento de la polémica en torno al uso de agroquímicos que está condicionando cada vez más el trabajo de los productores agropecuarios. Basterra, en ese sentido, es el autor de un proyecto de ley sobre control de los productos fitosanitarios que mereció un gran debate en comisión, pero jamás llegó al recinto. Por eso también insistió y volvió a presentarlo en mayo pasado:

La preocupación de Basterra por varios aspectos de la discusión medioambiental también se nota en otras iniciativas que presentó en el último tramo de su labor como diputado. Un caso es el proyecto que declara de interés nacional los recursos genéticos (considera necesario cuidarlos para preservar la biodiversidad). Otra de sus iniciativas directamente plantea directamente declarar el 31 de octubre de cada año como Día de la Conservación de la Naturaleza.

¿Estamos delante de un hippie ambientalista? Una saga de proyectos destinados a proteger diferentes especies amenazadas podría abonar esta hipótesis. Pero Basterra es en realidad un declarado admirador del Bañado La Estrella, en su provincia, y de otros ecosistemas naturales que albergan ese tipo de fauna. Entonces no asombran tantos proyectos en este sentido:

Esta veta “ambientalista” no le impidió a Basterra meterse de lleno en otras discusiones ásperas del sector, mucho menos románticas. Por eso también escribió proyectos para promover los créditos a través de los warrants o se metió en el debate de los impuestos internos para las bebidas elaboradas con jugos naturales (la llamada Ley de Mostos).

El futuro ministro de Agricultura también es autor de un proyecto de ley para crear un nuevo régimen para la promoción de la producción de alimentos orgánicos, en el cual también ha insistido varias veces.

Quizás haya sido este último tema de análisis el que derivó en su decisión de convertirse en un “vegano”, que es alguien que desiste de la ingesta de proteínas de origen animal en su dieta diaria. De todos modos eso está por confirmarse. Hasta que no lo veamos, no le vamos a creer demasiado.

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