Argentina, el segundo proveedor de China de carne vacuna congelada, decidió restringir las exportaciones de ese producto a la nación asiática por una cuestión política, porque tiene pleno abastecimiento de proteínas animales a través de carne aviar, porcina, pescados, ovoproductos y lácteos.
El Ministerio de Agricultura de Brasil, luego de detectar dos casos atípicos de Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB), suspendió las exportaciones de carne vacuna hacia la nación asiática, tal como se determina en los protocolos sanitarios firmados entre ambos países. Brasil, recordemos, es el principal vendedor de carne vacuna en la nación asiática.
El tercer lugar del ranking de proveedores de carne bovina a China era ocupado por Australia, nación con la cual el gobierno chino mantiene un disputa política y está restringiendo las importaciones de varios productos agroindustriales de ese país, uno de los cuales, precisamente, es la carne vacuna.
Está claro que, sin la “autoflagelación argentina”, la situación de los precios internacionales de la carne enviada a China no estaría “en llamas”, porque el país cuenta con una gran capacidad exportadora para atender el creciente apetito de proteínas de la nación asiática.
La decisión de implementar el cepo cárnico, si bien en términos instrumentales fue tomada por el presidente argentino Alberto Fernández, correspondió al diputado Máximo Kirchner, según se supo luego de un mensaje de WhatsApp enviado por error a un grupo de productores por el secretario de Agricultura, Jorge Solmi.
El desarrollo de la “película” es bastante previsible: Uruguay está registrando niveles de venta inusualmente elevados de carne vacuna a China con precios crecientes.
La buena noticia para los uruguayos es que el gobierno argentino no tiene planes de aflojar con el cepo exportador cárnico, lo que garantiza para un buen rato pleno acceso con precios elevados para los embarques cárnicos orientados destinados a la nación asiática.
