“Dicen que la selva esconde mitos, leyendas e historias desconocidas… Una de esas contaba que había un árbol que se podía comer”, reza una frase de Roberto Pascutti, uno de los tantos productores pequeños que tiene la hermosa provincia de Misiones.
Si hay alguien que sabe de las bondades de esos árboles con los que se pueden elaborar delicias en madera es Elena Goralewski, quien hasta fundó su propia marca artesanal: “Doña Elena”. Sus tatarabuelos llegaron desde Hamburgo y formaron parte de una activa colonia de alemanes que se radicaron en Misiones. Con el paso de las generaciones, ella aprendió a conocer a fondo la selva que la rodeaba.
¿Y cómo se preparan las confituras de madera?- le preguntamos a Elena.
-Se prepara similar al mamón. Le quitamos la piel, aprovechando la fibra de adentro. Cortamos la fibra en trocitos, se la enjuaga bien, la remojamos en sal, luego se la hierve, y se agrega azúcar, remojándola durante casi 15 horas para proceder a obtener el almíbar- contestó.
Elena nos contó que “también trabajamos con bambú, ya que la colectividad japonesa trajo especies en la década del ´70, lo que hace que hoy abunde esta especie en Misiones. También le quitamos la piel, lo hervimos, lo envasamos y lo volvemos a hervir”.
Escuchá el reportaje completo a Elena Goralewski:
Estas delicias se venden en envases de tamaños no muy grandes, para no empalagar. Y tienen su propia fiesta provincial, ya que Elena relató que la Fiesta provincial del Envasado, que se hace en el Parador 3 de Mayo, del Municipio de Garuhapé, se realizará entre el 20 y el 22 de julio. Sus organizadores están promoviendo una ley que postula a Misiones como “Capital de la Fiesta Provincial de los Envasados y Productos Artesanales Regionales”. El proyecto presentado por el diputado Raúl Flach obtuvo dictamen en la Comisión de Desarrollo Forestal, Agropecuario y de Cooperativas de la Legislatura provincial. En el fondo, el objetivo de esa fiesta es resaltar el valor agregado en origen de los productos envasados.
En cuanto a costos, comentó que “un frasco de un kilo cuesta 100 pesos y uno de medio sale 50, mientras que el esfuerzo de hacer una mermelada lleva cerca de un día”.
La peuqeña productora misionera suele participar de ferias en Buenos Aires como Masticar, que se suele realizar cerca de noviembre. De modo que allí o en Misiones se la puede encontrar, vendiendo las confituras en madera que con tanta pasión elabora.
