Un cable de la agencia oficial Télam destacó que “los precios de los principales granos culminaron la semana al alza en el mercado de Chicago (por el CME Group), lo que permitió al trigo consolidar la tendencia alcista y superar los 300 u$s/tonelada, su valor más alto desde diciembre de 2012”.
Pero extrañamente el informe no dice nada con respecto al valor de referencia local, el trigo Rosario, que terminó la semana con un precio –según la cotización Matba Rofex– de 24.650 pesos, los cuales, al ser transformados a dólares por el tipo de cambio MEP GD30, representan unos 124 u$s/tonelada.
Pero como no se registran nuevas exportaciones porque el registro está inhabilitado hasta nuevo aviso, entonces el FOB oficial es un mero valor “testimonial” que se toma como referencia para determinar los valores presentes en el mercado argentino.
Además de ubicarse muy por debajo del valor de referencia del trigo blando estadounidense –cuando en una situación normal debería al menos equipararlo–, el trigo Rosario opera con un “descuento” adicional, dado que su precio refleja una retención efectiva del orden del 17%, cuando el derecho de exportación nominal es del 12%.
Así que, más que maravillarse por el “incendio” de precios que está registrando el valor del trigo en el mundo libre, el cable de Télam debería en todo caso horrorizarse por el “congelamiento” brutal al que es sometido el trigo argentino, el cual, con el salto de precios que están registrando los agroinsumos, podría dar una sorpresa productiva en el ciclo 2022/23. Una sorpresa, vale aclarar, nada buena.
Tres gráficos clave para explicar qué sucede en el inexplicable mercado argentino de trigo
