El “planchazo” de precios promovido por el cepo exportador mejoró un poco el poder de compra del salario respecto de la carne vacuna, pero el verdadero problema de fondo es la enorme pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores.
Así lo explicó Juan Manuel Garzón, economista Jefe de la Fundación Mediterránea-IERAL (Instituto de Estudios Económicos sobre la Realidad Argentina y Latinoamérica), durante una presentación realizada hoy en un evento virtual organizado por las entidades frigoríficas Fifra y AFIC.
“En agosto de este año con un salario promedio del sector privado formal se compraban 106 kilos de carne vacuna contra los 127 kilos del promedio anual de 2020, mientras que en 2017 y 2018 un salario promedio equivalía a 159 y 156 kilos de carne respectivamente”, explicó Garzón.
“El proceso en parte es consecuencia de dos situaciones: el incremento del valor real de la carne, pero en gran medida también del retraso de los salarios de los últimos años”, señaló el economista.
En lo que va de 2021 el salario medio del sector privado formal permitió comprar apenas 105 kilogramos de carne vacuna, una cifra que está 22 y 34 kilos por debajo de los años 2020 y 2019. Se trata de la relación similar a la registrada en 2002, año en el cual el país estaba sumergido en una grave crisis social como consecuencia de la traumática salida de la “convertibilidad” a fines de 2001.
Finalmente, proyectó que, que pese a las negociaciones en curso, es “muy probable que se siga con una política de comercio administrado de las exportaciones”, lo que promoverá un proceso de desinversión en el sector ganadero.
Garzón estimó que, en el mediano plazo, cabe esperar un reacomodamiento de precios de la hacienda debido a la menor disponibilidad de hacienda terminada en sistemas pastoriles y los menores encierres registrados en los feedlots, lo que reducirá la oferta de carne en los próximos meses.
