El gobierno argentino está urgido por generar divisas para brindar “poder de fuego” al Banco Central (BCRA) en la política de intervención del mercado cambiario local.
Y la buena noticia es que los precios internacionales del trigo están “volando” gracias a las fallas productivas en tres naciones clave. Por un lado, el trigo de primavera en EE.UU. y Canadá se está literalmente “cocinando” por altas temperaturas combinadas por restricciones hídricas. Y en Brasil, principal comprador de trigo argentino, la cosecha local va camino al fracaso luego de una serie de heladas letales que liquidaron buena parte del cultivo.
En ese marco, se decidió flexibilizar el cupo de exportación de trigo argentino 2020/21 para permitir en los últimos días declaraciones de embarques por 265.000 toneladas, lo que implicó que a la fecha las Declaraciones Juradas de Ventas Externas (DJVE) del cereal de la presente campaña sumen 10,35 millones de toneladas, cuando el cupo 2020/21 previsto por el Ministerio de Agricultura es de 10,20 millones.
Si bien es cierto que la bajante histórica presente en el río Paraná –que complica los embarques en la Hidrovía–, junto con los problemas logísticos que están sucediendo en los puertos bonaerenses, castigan los precios FOB argentinos, la brecha existente es aun así demasiado amplia.
Vale tener en cuenta que en el mercado “spot” el precio FOB del trigo Hard Red Winter (HRW) de EE.UU. se encuentra en torno a los 320 u$s/tonelada, mientras que el FOB argentino es de 281 u$s/tonelada, cuando, en condiciones normales, el cereal argentino debería tener un valor sustancialmente superior gracias al beneficio conferido por el Arancel Externo Común del 10% que deben abonar en Brasil los trigos provenientes de países que no integren el Mercosur.
El precio FOB de referencia fijado por el Ministerio de Agricultura es determinante para la formación del precio del trigo en el mercado local, no sólo de los valores del disponible, sino también los correspondientes a la nueva cosecha 2021/221.
