Ahora se comenzó a hablar mucho sobre los beneficios y la necesidad de incorporar a los planteos agrícolas extensivos los cultivos de cobertura o de servicio, según quien se refiera a ellos.
En la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) del INTA General Villegas, en el oeste bonaerense, deben haber sido los primeros en comenzar a investigar con profundidad en el país este tipo de alternativas, cuyo principal objetivo es prescindir del barbecho químico y evitar los daños colaterales de la agricultura convencional sobre los suelos y el medio ambiente. Allí, dentro del predio de la colonia La Belita, se hacen ensayos “de larga duración” con cultivos de cobertura desde 2003. Es decir, hay 17 años cumulados de evidencias.
Tal como su nombre lo indica, estos cultivos “de cobertura” permiten cubrir los lotes agrícolas entre la cosecha de un cultivo de renta y la siembra del otro. Uno de sus beneficios es evitar la aparición de determinadas malezas que luego requerirían de glifosato o de algún otro herbicida. Pero el principal objetivo agronómico de evitar este periodo de latencia es proporcionar nutrientes a los suelos y desencadenar los procesos de enriquecimiento de los micronutrientes que allí viven.
En la EEA Villegas, los agrónomos Mirian Barraco y Walter Miranda mostraron a Bichos de Campo esos ensayos. este es un resumen de aquella visita:
https://youtu.be/OiSyjvdYtzM
“Dejando el suelo desnudo corremos el riesgo de que se vuele o de que se produzca erosión debido al viento o el agua. En zonas semiáridas como La Pampa, San Luis o parte del norte del país se ve más el efecto del viento, pero también se puede generar erosión hídrica cuando el suelo está desnudo, ya que el agua a veces no ingresa como se cree”, dijo Barraco.
Acerca del barbecho químico convencional al que se suele apelar en el campo, la agrónoma explicó que el mismo “tiene un cultivo de cosecha, por ejemplo la soja, que luego de ser trillada en abril o mayo deja el suelo desnudo o el lote en descanso durante el invierno, y al cual se van aplicando, por lo general, herbicidas como glifosato y otros residuales para controlar la aparición de malezas o malezas ya emergidas”.
En la tarea de “vestir” o cubrir al suelo, Barraco comentó que “en lugar de dejar el suelo desnudo, inmediatamente posterior a la cosecha de soja en marzo o abril, sembramos un cultivo de cobertura. Es como que estamos cosechando y viene la sembradora por detrás. Ese cultivo se siembra para que crezca en invierno, cubra y proteja al suelo para que no se vuele y capte nutrientes, y crecerá hasta tanto yo determine interrumpirle su ciclo para preparar el lote para el próximo cultivo en primavera”.
Por su parte, Miranda mostró dos terrones de tierra diferentes, uno que provenía de un barbecho químico que se hizo en el invierno y que tenía una rotación de maíz- soja, y otro bloque que provenía de unos pocos metros más allá, de un ensayo de cultivos de cobertura, en este caso una vicia y triticale que se sembraron a fines de abril y principios de mayo y a los cuales se les pasó el rolo y se les aplicó una dosis mínima de fitosanitarios para ayudar a su control.
Por el contrario, Miranda declaró que el otro bloque de suelo al que se aplicaron cultivos de cobertura- vicia y triticale, “se ve todo migajoso, granular, es decir, bien poroso y no se rompe en grandes bloques, se desarma sin ningún problema y fíjense también la humedad y el nivel de raíces que hay allí”.
Miranda manifestó que “cuando el suelo está bien poroso tiene mejor captación de agua y aire, ya que necesitamos también del oxígeno para que las raíces respiren y colonicen; no olvidemos que las raíces también van por los mismos poros por los que corre el agua y cuando tenemos gran cantidad de raíces mejoramos la porosidad del suelo”.
Hay -por ahora- cerca de 25 cultivos diferentes para vestir o cubrir un suelo. Barraco destacó que “a modo general podemos tener especies gramíneas como el centeno, que en general se usaba como verdeo de invierno para alimentar la hacienda, pero también tenemos otras gramíneas como el triticale, el trigo, la cebada, el ryegrass, las cebadillas o las avenas; y también podemos tener especies leguminosas como la vicia o los tréboles, que pueden fijar nitrógeno del aire”.
Los cultivos de cobertura, a su vez, pueden combinarse para sembrarse más de uno a la vez, pero hay una serie de recaudos a tomar. “Pensemos que cuando se siembran cultivos de cobertura en mezclas, esas especies compiten entre sí, por lo cual hay que pensar que podamos combinarlos sin que alguna salga perdiendo. Las gramíneas como centeno y triticale tienen un crecimiento muy alto durante el invierno, y en cambio la vicia tiene un crecimiento más lento, por ende si combino una vicia con un centeno o con un triticale, tengo que bajarle la densidad de siembra a ese centeno o triticale porque sino terminan ahogando a la vicia sin dejarla prosperar”, explicó Barraco.
Queda claro que ningún vestido o cultivo de cobertura es igual al otro y que hay que aprender a combinar los colores o variedades de las prendas. “Hemos probado mezclas de centenos con vicia. El centeno crece de modo más temprano y la vicia de modo más tardío, de modo que en los primeros días de septiembre ya tenemos el centeno listo para secarlo o quemarlo, pero a la vicia aún le falta desarrollo para florecer que es el momento en que obtendrá la máxima capacidad de fijar nitrógeno del aire”, resaltó Barraco.
En esta parte del relato, los agrónomos explicaron que una vez implantado un cultivo de cobertura, luego hay que ver la forma de interrumpirlo para pasar a sembrar un cultivo de renta como puede ser la soja o el maíz, por poner ejemplos.
En cambio, cuando se interrumpe el ciclo de un cultivo de cobertura de modo químico, ahí se puede usar cualquier especie de cobertura porque quedan en pie. “Lo que tengo que tener es la máquina en buenas condiciones para poder sembrar otro cultivo arriba de esa cobertura”, dijo el agrónomo.
Según Miranda, no es necesario interrumpir el cultivo de cobertura antes de entrar con la sembradora. “En años secos como este, si no tengo una napa de calidad cerca tengo que interrumpir el cultivo de cobertura de modo más temprano para acumular agua y no resentir al cultivo posterior, pero si tengo una napa cerca y corro el riesgo de que haya precipitaciones superiores a lo normal que me podrían generar encharcamientos, en esos casos se implementan las llamadas siembras en verde, es decir, se deja el cultivo de cobertura y se pasa la sembradora cuando el cultivo está todavía verde”, desarrolló.
Para ponerlo en criollo y siguiendo con el caso de “vestir” al suelo, si me visto de fiesta voy a sembrar soja que es el cultivo que me va a dejar dinero, pero también puedo ponerme el vestido de fiesta encima del pijama. “Yo puedo interrumpir el cultivo de cobertura de modo químico, puedo rolarlo de modo mecánico o puedo sembrar por encima de este cuando aún está verde; también puedo sembrar el cultivo de cobertura en el entresurco una vez sembrado el cultivo se renta. Esto necesita más desarrollo pero es lo que se viene en concepto de siembras en verde”, precisó el agrónomo del INTA General Villegas.
En general, la descomposición de los cultivos de cobertura depende mucho de las condiciones ambientales. De acuerdo a Barraco, “si tenemos buenos periodos de lluvias y temperatura tendremos muy activa la microbiología del suelo y lo va a enriquecer más al descomponerse. En el caso de una especie como una gramínea la descomposición es más lenta, porque este rastrojo tiene mucho carbono y poco nitrógeno en su chala, entonces a los microorganismos del suelo les dará más trabajo digerirlo. A medida que atrasamos la interrupción de cultivo de cobertura, tendremos un cultivo más lignificado o encañado, por ende será más difícil de masticar por los microorganismos del suelo, aunque tarde o temprano serán alimento para este”.
En el caso de las vicias, la agrónoma enfatizó en que “estamos trabajando mucho para incorporarlas antes de un cultivo de maíz tardío porque estas fijan mucho nitrógeno de modo biológico. Hemos medido que aquellas vicias que tienen de 5 mil a 6 mil kilos de rastrojo tienen en su biomasa más de 100 kilos de nitrógeno almacenado, que se irá descomponiendo y entregando al maíz. Por eso, cuando tenemos diferentes especies antecesoras a un maíz tardío tenemos que ver esa sincronización, porque si siembro un centeno antes de un maíz tardío, que tarda más en descomponerse, la entrega del nutriente no estará tan rápida”.
Es que los cultivos de cobertura compiten con las malezas por nutrientes, y de acuerdo a Miranda, a su vez “hay algunas especies de cultivos de cobertura que contienen la llamada alelopatía, que consiste en la liberación de sustancias químicas al suelo que tienen un efecto de inhibidores de crecimiento, haciendo que no crezcan las malezas, y esto no está solo presente en los cultivos de cobertura como por ejemplo, el centeno, sino también en especies arbóreas, debajo de plantas de eucaliptos”.
El costo de aplicar cultivos de cobertura se asemeja al costo de hacer un barbecho químico e incluso a veces está un poco por encima de ese valor, pero según los agrónomos del INTA General Villegas, son muchos más los beneficios que llegan al suelo por usarlos. “Si haces un análisis de suelo y te falta fósforo llamas a la agronomía y encargás la compra de ese insumo, pero si te das cuenta de que te faltan poros en el suelo ¿Qué hacés? Los cultivos de cobertura, a través de sus raíces, mejoran la porosidad de los suelos”, explicó Miranda.
De hecho, según Miranda, “está demostrado que con un año de uso de cultivos de cobertura se mejora la porosidad de los suelos. ¿Cómo le ponés valor a eso? O la cantidad de toneladas de raíces que estás dejando y que a lo largo del tiempo se transformarán en materia orgánica. Todo eso está faltando hoy en la valoración económica de los cultivos de cobertura”.
Ahora bien, pasar del chip del barbecho químico al de los cultivos de cobertura requiere de cierto adiestramiento. Por eso los agrónomos aconsejaron que si nunca antes se trabajó con ellos, que se empiece por una sola especie porque cuando se tienen mezclas de especies con tamaños de semillas diferentes hay que lograr una mezcla homogénea y regular la profundidad de siembra de cada una.
“Un productor que va con una pala detrás de la camioneta ve más cosas que aquel que lo mira medio de costado. El tema de la maleza es muy visible pero la mejora de la porosidad del suelo, el incremento de la materia orgánica y el crecimiento de la actividad biológica del mismo implican tomar una pala para ser observados”, coincidieron.
Por otro lado, bastante atrás queda después de estos ensayos el mito sobre que el hacer cultivos de cobertura reduce la disponibilidad de agua para cultivos de renta como la soja y el maíz. “Nosotros hicimos muchos ensayos desde 2003 a hoy y mostramos que si interrumpimos en el momento justo al cultivo de cobertura no tendremos menos agua en el momento de siembra del cultivo de soja, porque más allá de que ese cultivo de cobertura necesita recurso hídrico para crecer al principio, no limita el consumo posterior de agua de parte de la soja”, concluyó Barraco.
