El equipo técnico de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires estimó de manera preliminar que este año Argentina sembraría 6,50 millones de hectáreas de trigo, una cifra similar a la registrada en las últimas dos campañas, a pesar de los “nubarrones” que comenzaron a amenazar la sostenibilidad económica del cultivo.
Los resultados preliminares del relevamiento realizado por la Bolsa de Cereales indican que “el precio del grano, su rol como cultivo de servicio, tanto como cobertura vegetal invernal o para cumplir los planes de rotación, el reabastecimiento de humedad en el perfil, y necesidades financieras previo a la campaña gruesa, sostendrían una intención de siembra similar a la del año pasado”.
El segundo factor es el climático. “A partir de los registros de precipitaciones de la primera quincena de abril, hay una afianzada posibilidad de transitar la ventana de siembra con una adecuada oferta hídrica en el perfil, aunque serán necesarios nuevos aportes de lluvias para contar con humedad superficial al momento de la implantación”, apunta el informe.
El primero, de orden internacional, es el bloqueo comercial que China aplica desde el año pasado a la cebada australiana, lo que hará que los productores de es nación de Oceanía incrementen el área sembrada de trigo en desmedro de la cebada.
“Con Australia recuperando su nivel de producción gracias a un clima más favorable, el trigo argentino volvería a tener una mayor competencia para mantener los destinos extra –Mercosur”, explica el documento de la Bolsa de Cereales.
El segundo factor es de orden interno. “La expectativa sobre subas en derechos de exportación o posibles cierres de exportaciones de trigo podría modificar el comportamiento de los productores, que ya han experimentado las consecuencias de este tipo de medidas y se han volcado por la siembra cultivos con menor probabilidad de ser afectados por restricciones al comercio”, advierte el informe.
