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La entrada Al final, ¿está cerrado o no el registro de exportación de maíz? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Ayer Bichos de Campo informó algo que no constituye sorpresa alguna para los integrantes del sector comercial granario: se agotó el cupo de exportación tácito determinado por el gobierno nacional para el maíz 2020/21, es decir, el cosechado en el presente año.
Y luego comenzaron las dudas: que el registro de exportación de maíz está cerrado, no, que está abierto, qué corno es el cupo tácito y así.
La respuesta, lamentablemente, no es sencilla, porque el registro para realizar Declaraciones de Ventas Externas de Maíz (DJVE) 2020/21 está formalmente abierto, pero en los hechos está cerrado hasta nuevo aviso.
¿Cómo es eso posible? Porque las exportaciones tanto de maíz como de trigo operan en el marco de un régimen de “autorregulación privado” con vigilancia estatal, en el cual, una vez establecido un cupo teórico de exportación por parte del Ministerio de Agricultura, los exportadores van anotando DJVE hasta completar la cuota, de manera tal de asegurar –según el criterio determinado por el gobierno– disponibilidad de granos para los usuarios internos del mismo.
El cupo es “tácito”, precisamente, porque la metodología no está implementada a través de un decreto o resolución oficial, sino por medio de un “acuerdo de palabra” establecido entre representantes del sector privado –exportadores, acopios e industrias agroalimentarias– con la venia de alguna autoridad del Estado nacional.
Esta situación fue “blanqueada” completamente en mayo pasado, durante el evento de “A Todo Trigo 2021”, donde el propio Diego Cifarelli, presidente de la Federación de la Industria Molinera, llegó a admitir que “el gobierno nos dijo o arreglan entre ustedes o no tengo otra opción que intervenir (el mercado de trigo)”. Lo mismo sucedió en el caso del maíz.
También es bueno recordar que la amenaza realizada por funcionarios del gobierno de Alberto Fernández se había cumplido el 30 de diciembre de 2020, cuando, a pocas horas de levantar las copas para dar la bienvenida al año 2021, sorpresivamente se cerró el registro de exportaciones de maíz para recién ser reabierto, de manera condicionada, el 11 de enero pasado.
Frente a esa disyuntiva, los integrantes de la cadena comercial de ambos cereales crearon durante el verano pasado un sistema de “autorregulación” o “responsabilidad social” –como ellos mismos lo definen– porque entienden que es mejor regularse internamente que ser regulados por el gobierno, dado que el “control de daños” de esa metodología sería mucho menor.
El régimen de “autorregulación” constituye el tercer método de “desacoplamiento” de los precios de los cereales, dado que los otros dos son un derecho de exportación del 12% y una “retención cambiaria” generada por la brecha entre el tipo de cambio oficial (intervenido por el gobierno) y el libre negociado entre privados (MEP).
Todo esto representa una oportunidad única para reflexionar cómo hace Brasil para ser un líder global en producción de proteínas animales –es decir, granos transformados en carne– con precios de los cereales y oleaginosos libres de derechos de exportación, retenciones cambiarias y desacoplamientos de mercado.
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]]>La entrada Enrique Erize: “Los productores podrían vender trigo a 250 u$s/tonelada si el registro de exportaciones no estuviese cerrado” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“El registro de exportaciones de trigo, si bien teóricamente está abierto, está cerrado porque –tal como sucedió el año pasado– no pueden registrar nuevas operaciones”, explicó hoy Enrique Erize, analista de mercados agroalimentarios y presidente de Nóvitas, durante la jornada virtual “A Todo Trigo 2021” organizada por la Federación de Centros de Acopiadores de Cereales.
Erize explicó que eso implica que, al quedar los exportadores retirados del mercado, la “pulseada” quedó mano a mano entre productores y molinos.
El problema, indicó el analista, es que existe un problema de “localización” en el mercado, porque la mayor parte de los molinos están ubicados en el sector norte de la región pampeana, mientras que la mayor parte de la oferta disponible de trigo 2020/21 se encuentra en las zonas sur y sudeste de Buenos Aires.
Erize recordó, por ora parte, que la capacidad de pago de la industria molinera se encuentra limitada porque debe financiar con recursos propios la harina comercializada con destino a consumo familiar en el marco del programa de precios máximos (“Precios Cuidados”).
“¿Qué pasaría si el registro de exportaciones de trigo no estuviese cerrado? La exportación, sin considerar la protección del Arancel Externo Común (AEC) del Mercosur, podría colocar trigo argentino a un valor del orden de 350 u$s/tonelada en Brasil, lo que permitiría a los productores vender trigo en Bahía Blanca a 250 u$s/tonelada. ¿Por qué no tenemos hoy ese precio? Porque que el mercado está cerrado”, remarcó.
“Los productores que quedan más desprotegidos con el esquema actual son los del sur y sudeste bonaerense, que cosechan en el mes de enero, cuando los que están al norte de la ruta nacional 7 ya levantaron y vendieron entonces buena parte de su producción”, añadió.
Ayer miércoles, según datos de la plataforma Sio Granos, el valor promedio del trigo condición cámara entregado en Bahía Blanca fue de 20.998 $/tonelada (226 u$s/tonelada al tipo de cambio comprador BNA), mientras que en Quequén fue de 18.905 $/tonelada (204 u$s/tonelada).
En cuanto a las intenciones intervencionistas que vienen manifestando algunos funcionarios del gobierno nacional, el presidente de Nóvitas señaló que, a causa de los desmanejos realizados durante la gestión de Guillermo Moreno como secretario de Comercio Interior, la producción argentina de trigo cayó a niveles tan bajos que en octubre de 2013 el valor interno del cereal llegó a registrar el nivel más elevado de la historia. “Coherencia por favor: si no saben, pidan ayuda, que hay mucha gente en el sector dispuesta a darla”, apuntó en referencia al gobierno nacional.
El analista resaltó que el Mercosur “no está pasando por un buen momento”, algo que no parece relevante en la actualidad por los elevados precios internacionales de los granos, pero que, con valores normales, la eventual desaparición del AEC del 10% para el trigo extra-Mercosur ingresado a Brasil generaría una pérdida de competitividad considerable para el cereal argentino.
Por otra parte, en la actual coyuntura interna, Erize recomendó a los productores que sigan regularmente los niveles de registraciones de exportaciones de trigo (DJVE) y de ventas realizadas, dado que esos dos factores son esenciales en el esquema de “autorregulación” vigente.
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]]>La entrada A Toda Sinceridad: La cadena triguera argentina blanqueó que está funcionando en el marco de un régimen de “responsabilidad social” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Hoy el evento “A Todo Trigo 2021”, organizado en forma virtual por la Federación de Acopiadores, se transformó en una auténtica vidriera del estado de situación del mercado argentino de trigo, el cual, si bien está virtualmente intervenido, tal fenómeno nunca había sido hasta ahora reconocido públicamente por los actores del sector privado, quienes, en el marco de una “mesa del trigo”, administran de común acuerdo la oferta disponible para diferentes usos con el propósito de evitar la cuotificación o el cierre directo de exportaciones por parte del Estado argentino.
Javier Buján, presidente de la Cámara Aribitral de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, indicó que “si bien lo mejor es el mercado libre”, el mercado argentino actualmente se rige en el marco de una “autorregulación” consensuada entre todos los participantes de la cadena triguera. “Nunca sabemos cómo puede llegar a intervenir un gobierno en un determinado momento; hoy se alcanzó un nivel de diálogo importante y tenemos que seguir avanzando en ese camino”, afirmó.
“No tenemos que tener miedo de que cruja la cadena, pero sí es importante que no se rompa; el tema es llegar a un punto en el cual podemos llevar adelante el comercio con el menor daño colateral posible”, graficó Buján, para luego añadir que, con la intervención instrumentada por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, además de una implosión productiva, la calidad del cereal disminuyó tanto que hubo que habilitar un cupo de “trigo baja proteína” para malvenderlo como recurso forrajero.
Diego Cifarelli, presidente de la Federación de la Industria Molinera, apuntó que “se evolucionó mucho en la cadena; no tengo dudas de que se ha encontrado un espacio de madurez enorme” en referencia a la “mesa del trigo” conformada a comienzos del presente año.
El representante del sector molinero recordó que “el gobierno nos dijo o arreglan entre ustedes o no tengo otra opción que intervenir” y que, ante esa disyuntiva, se “creó un espacio de diálogo entre los diferentes eslabones de la cadena” en el cual, por ejemplo, se acordó que la exportación se retiraría del mercado cuando terminase de comprar el saldo exportable determinado por el Ministerio de Agricultura.
Cifarelli indicó que, luego de presentar evidencias de que la harina tiene una incidencia ínfima en la estructura final de costos de los panificados, las autoridades gubernamentales finalmente aceptaron liberar los precios de las bolsas de harina destinadas a la industria alimentaria, aunque el sector sigue subsidiando con sus propios recursos el paquete de harina destinado a consumo familiar. Para poder compensar ese quebranto, dijo que es necesario que se habilite la posibilidad de “exportar hasta el último gramo de harina que se pueda”.
Gustavo Idígoras, presidente del Centro de Exportadores de Cereales, señaló que prefería no hablar de autorregulación, sino de “responsabilidad social en función de la situación que está atravesando la Argentina”. Y recordó que Fernando Rivara, el presidente del Federación de Acopiadores, fue el primero que mencionó ese concepto durante la primera reunión de la “mesa del trigo”.
“Lo que hemos asumido es una responsabilidad enorme para ser coherentes con la cadena de valor que queremos, pero insertada en la realidad argentina”, aseguró Idígoras, para posteriormente mencionar que eso representa un gran esfuerzo en la actual coyuntura, dado que las limitaciones de exportación autoimpuestas se presentan en un momento de altísima demanda internacional de cereales. “Los exportadores vamos a ser consecuentes si hay un consenso en la cadena de valor”, afirmó.
Jorge Chemes, presidente de Confederaciones Rurales (CRA), señaló que, si bien el productor tiene claras intenciones de invertir este año en el cultivo de trigo para aprovechar los elevados precios internacionales y la humedad disponible en el perfil del suelo de buena parte de las regiones agrícolas, no deja de tener dudas frente a las recurrentes amenazas intervencionistas que provienen desde el Ministerio de Desarrollo Productivo.
“El productor no pretende ganancias extraordinarias: quiere previsibilidad porque la rentabilidad se obtiene a partir de la continuidad de las reglas de juego”, aseguró Chemes.
En ese sentido, el subsecretario de Mercados Agropecuarios de la Nación, Javier Preciado Patiño, dijo que “el compromiso del Ministerio de Agricultura es dar previsibilidad, mantener las reglas de juego y generar riqueza para todos los argentinos”.
Por su parte, Miguel Cané, presidente de Argentrigo, sostuvo que, en la actual coyuntura, no tiene sentido generar conflictos entre los diferentes eslabones de la cadena triguera porque es necesario “ser adultos y saber dialogar con nuestros pares para construir con ellos, porque son nuestros socios estratégicos y no nuestros enemigos”.
Por último, Ernesto Crinigan, presidente del Centro de Corredores y Agentes de la Bolsa de Cereales, aseguró que es necesario “evitar por cualquier medio volver al modelo (de intervención oficial)” porque “quedó demostrado que no funciona, mientras que en los últimos años tenemos incrementos de área y de producción”.
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]]>La entrada La superficie argentina de trigo y cebada va camino a registrar un nuevo récord histórico de 7,65 millones de hectáreas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Así lo proyectó hoy el equipo técnico de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires durante el evento virtual “A Todo Trigo 2021” que se estará realizando hasta el próximo jueves 6 de mayo.
El aumento previsto del 28% del área de cebada en 2021/22 respecto del ciclo anterior se sostiene en base a los precios atractivos de ese cereal (producto del cambio de reglas de juego introducido por China) junto con la posibilidad de adelantar la siembra de soja de segunda (factor que contribuye a mejorar la productividad de la oleaginosa en diversas zonas agrícolas argentinas).
“El precio del trigo aumentó en el último año, pero el de la cebada creció mucho más, con lo cual el trigo, en términos relativos, perdió competitividad”, explicó Agustín Tejeda Rodríguez, economista jefe de la Bolsa de Cereales.
En función de las reservas de humedad actuales y de las perspectivas climáticas proyectadas, la estimación preliminar de producción de trigo se ubica en 19,0 millones de toneladas, mientras que la de cebada sería de 4,6 millones. “Con esos valores, estaríamos en niveles muy cercanos al récord de producción logrado en la campaña 2018/19”, apuntó Esteban Copati, jefe de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Cereales.
Con ese panorama, la oferta exportable prevista de trigo argentino en la campaña 2021/22 sería de 12,0 millones de toneladas, una cifra sustancialmente superior a la registrada en el ciclo anterior.
En tanto, el Producto Bruto de los cereales de invierno proyectado para el ciclo 2021/22 es de un récord de 4570 millones de dólares, de los cuales 3740 millones corresponden al trigo.
En el ciclo 2020/21 se realizó una importante inversión tecnológica en el cultivo de trigo –que en buena medida promovió importantes niveles de proteína y gluten en diferentes zonas productivas– y se espera que tal fenómeno se repita en 2021/22.
“Tenemos brechas tecnológicas y de rendimiento por cerrar, pero la tendencia vienen mostrando un interés por seguir el camino de la sostenibilidad”, explicó Sofía Gayo, analista del área Investigación y Prospectiva Tecnológica de la Bolsa de Cereales.
En ese sentido, parte del crecimiento registrado en los últimos años por los denominados cultivos de servicio (que en 2020/21 sumaron 325.000 hectáreas a nivel nacional) se explican por el aporte del cereal. “En algunas regiones argentinas el trigo se usa como cultivo de servicio y, si viene bien la situación climática, se cosecha y se comercializa, pero la función principal del cultivo es de cobertura”, resaltó Sofía.
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]]>La entrada Fernando Rivara, durísimo en la apertura de A Todo Trigo: “No es el camino autorizar aumentos a las grandes compañías petroleras y amordazar a los molinos harineros” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Así lo indicó Fernando Rivara, presidente de la Federación de Centros de Acopiadores de Cereales, durante el evento virtual “A Todo Trigo 2021” que se estará realizando hasta el próximo jueves 6 de mayo.
Rivara apuntó que “la mesa de los argentinos se protege produciendo más” y que, en ese sentido, “no se puede sostener en el tiempo un férreo control de precios a las harinas en un escenario de alta inflación” de costos de producción.
Precios máximos: Ahora es la canasta farinácea la que registra el mayor retraso inflacionario
El presidente de la Federación de Acopiadores explicó que este año, solamente con lo recaudado por derechos de exportación, el Estado nacional recibirá 1.800 millones de dólares adicionales a los previstos inicialmente a causa del aumento de los precios internacionales de los principales productos agroindustriales registrado en los últimos meses.
“Con 600 millones de dólares, el gobierno nacional podría comprar y regalar todo el trigo necesario para el pueblo, y le quedarían 1.200 millones; y con eso todavía tenemos gente que dice que el aumento del precio de los granos es una mala noticia para el país; cuánta ignorancia”, afirmó.
“Cada 1.000 toneladas adicionales de trigo que podamos sumar, entrarán 250.000 dólares extras a las reservas del Banco Central (BCRA), de ahí la necesidad de sembrar este año trigo hasta en las macetas y de recrear un ambiente de confianza y tranquilidad, prescindiendo de mensajes amenazadores que generan miedo e incertidumbre”, dijo Rivara en referencia a las declaraciones realizadas en las últimas semanas por la secretaría de Comercio Interior Paula Español.
“Vivimos en un país que nos duele”, señaló Rivara en referencia a los niveles de pobreza y exclusión social presentes en la Argentina. “Por eso, generar trabajo y riqueza no es solamente una oportunidad, sino una obligación nuestra y fundamentalmente de la política; han pasado gobiernos de todos los signos políticos y la decadencia es tendencial”. Agregó.
El presidente de la Federación de Acopiadores solicitó que el Estado garantice “derechos básicos consagrados en la Constitución argentina” y detalló que los últimos meses se vienen produciendo bloqueos y acciones de diferentes grupos, tanto sindicales como inorgánicos, que impiden cosechar, transportar o exportar productos agroindustriales o acceder a insumos requeridos por el sector.
“Esas protestas perjudican a todos los argentinos y cuánto más daño hacen a la gente, mejor les va: es un nivel de descomposición muy grave”, graficó Rivara, para luego añadir que tales acciones “pasan ante la inacción de la política y la justicia; hoy el poder de la calle pareciera que lo tienen grupos facciosos”.
“En esas condiciones, la Argentina es un país inviable. La manifiesta incapacidad de los poderes del Estado para solucionar eso aumenta la miseria. Necesitamos cambiar esa lógica del desánimo y la frustración”, solicitó.
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]]>La entrada Para Daniel Miralles, experto en cereales, la campaña permite hacer trigos de calidad y sin mezquinar nutrientes se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En plena época de siembra de los cereales de invierno, desde el congreso A Todo Trigo, que Daniel coordinó técnicamente, todos los especialistas coincidieron en que el trigo sería la mejor opción para la campaña 2020-21. Por clima y cotizaciones, el tándem trigo/soja de segunda superaba en márgenes a la soja o maíz de primera. “Hoy trigo/soja supera en un 30% en el margen a los granos gruesos”, mencionó Miralles.
El especialista en cereales de la Fauba y el Conicet además contó que el agua disponible a la siembra hoy se encuentra en buenos valores en casi todo el área triguera del país. “Hay que tener en cuenta que el agua a la siembra explica el 50% del éxito del cultivo de trigo. Lo único que esperamos es que no sea como el año pasado, que arrancó bien y luego llegó una sequía”, recordó a Bichos de Campo.
Aquí la entrevista completa con el profesor de cereales:
Miralles destacó la importancia de “hacer bien” los trigos este año. Con esto se refirió a fertilizarlos adecuadamente para lograr buenos niveles de proteína y así ganar mejor precio por el cereal a cosecha. “La relación insumo/producto es muy adecuada para fertilizar los cultivos y no caer en bajos niveles de proteína como ha sucedido otros años. Hemos llegado a 8% de proteína promedio a nivel nacional, cuando lo ideal es superar 10,5 u 11%. Porque luego la molinería lo paga, bonifica estos trigos”, mencionó el técnico.
En materia de mercados, consideró que también mejoró mucho la situación: “Hace tres años atrás teníamos solo tres clientes, con Brasil preponderante. Hoy tenemos 16 mercados abiertos. Y cada uno de ellos demanda distintas cosas. Por eso el que apunta a volumen está bien que lo haga pero la calidad será valorada en algunos destinos”, destacó Miralles.
Por último, mencionó el aspecto ambiental que se cubre al sembrar los campos con dobles cultivos. “Los cultivos de invierno son excelentes desde el punto de vista de la renta, diversificando los ingresos, pero además es una gran herramienta para frenar problemas de malezas resistentes”, explicó.
“Ya se hizo muchos años soja sobre soja y eso se paga: es la menor fertilidad que le dejaremos a nuestra descendencia”, destacó el agrónomo.
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]]>La entrada Fernando Rivara, de la Federación de Acopiadores: “Espero que el Gobierno haga un análisis inteligente del tema agrícola, sin ignorantes tomando decisiones” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Hace un par de semanas, como es habitual desde hace una década aunque esta vez de manera virtual, la Federación de Acopiadores realizó el congreso “A todo trigo”. Es el momento más adecuado del año para fomentar la siembra del cereal de invierno, basándose en cuestiones técnicas, de clima, mercado y hasta políticas.
En cuanto a estas últimas, Rivara bregó porque se mantengan las reglas de juego actuales para toda la campaña triguera, sin mayores retenciones ni intervención en el negocio de la la exportación. En el evento, el ministro de Agricultura, Luis Basterra, dio garantías de que esto no pasará.
Sin embargo, desconfiado por experiencias pasadas sobre intervenciones oficiales en el mercado triguero, Rivara advirtió: “Apuesto a que el Gobierno haga un análisis inteligente del tema agrícola en la Argentina, sin ignorantes tomando decisiones”, según dijo a Bichos de Campo.
Aquí la entrevista completa con el titular de la Federación de Acopiadores:
Metiéndole cizaña, lo consultamos sobre las versiones sobre un posible regreso de la Junta Nacional de Granos. Rivara desestimó por completo esa iniciativa: “Eso es una estupidez. No perdamos tiempo con eso. Sería tan irreal como el el FMI nos condone la deuda”, comparó.
El presidente de los acopiadores, que son más de 1.200 empresas distribuidas en toda la geografía agrícola, destacó la necesidad de un entendimiento entre la política y la producción. “El Gobierno necesita desesperadamente la mayor cantidad de dólares posibles para vivir, y no solo para pagar deuda. De modo que estimular la producción agropecuaria es lo más inteligente, para exportar más toneladas de granos”, determinó.
“Para esto debemos empoderar al Ministerio de Agricultura, para que alguien le explique al ministro de Economía (algo que no pasa hace 30 años), cómo funciona la cosa. Y le diga: ‘No, papi, esto no lo podemos hacer porque es escupir para arriba’. Si ponemos más impuestos, los que están cerca del puerto van a sembrar, pero los que están lejos, en el norte, no lo harán”, explicó Rivara.
Por último, el empresario destacó que la 2020/21 será una buena campaña para sembrar trigo. Fundamentalmente porque los granos gruesos (soja y maíz) carecen de precio atractivo a futuro, en tiempo de crisis por el coronavirus. “La coyuntura es favorable porque el maíz no tiene precio por la crisis de los combustibles, mientras que el trigo es 100% para alimento”.
“Esperemos no caer en situaciones impensadas”, volvió a decir Rivara en el final de la charla, advirtiendo del daño que podrían provocar políticas locales que pudieran desestimular la producción.
La entrada Fernando Rivara, de la Federación de Acopiadores: “Espero que el Gobierno haga un análisis inteligente del tema agrícola, sin ignorantes tomando decisiones” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada En el congreso “A todo trigo” se evaluó que hay condiciones para apostar “todo al trigo” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El denominador común en todas las charlas es la gran oportunidad que parece tener el trigo durante este año, basándose en cuestiones climáticas y de precio a futuro. Daniel Miralles, coordinador del panel técnico, mostró que las reservas hídricas en toda la región pampeana son más que adecuadas para “arrancar con el tanque lleno” el ciclo del cultivo, y las proyecciones a futuro hablan de un año Neutro, ni Niña ni Niño. Esto resulta ideal para no entorpecer el resultado exitoso del cereal.
“Las condiciones están dadas, pero tenemos que focalizarnos en el manejo y la nutrición para lograr trigos de alta calidad y rinde, ya que la relación insumo/producto es favorable. No pensemos en hacer trigos baratos que no tenemos como antes un solo gran comprador -Brasil- sino que contamos con 16 destinos distintos”, pidió Miralles.
Para generalizar el buen panorama que se vislumbra para el trigo en los margenes agrícolas -siempre calculado con una soja de segunda luego de su cosecha-, Pablo Calviño comparó la mejor zona para el trigo en el país, conocida como Mar y sierras (Tandil, Balcarce, Lobería y Necochea), con el sudeste de Córdoba, donde se da bien la soja y el maíz. Llegó a la conclusión de que el trigo gana en márgenes en ambas zonas. Dijo causarle una gran sorpresa esto, que está fundamentado básicamente en los precios actuales.

En el gráfico que mostró Calviño, se nota claramente como el tándem trigo-soja (línea roja) le gana en margen a una soja de primera (azul) y al maíz (verde), en el sudeste de Córdoba, calculando 3,7 toneladas por hectárea (tn/ha) para la soja y 9,3 tn/ha para el maíz. La línea amarilla que copia bastante a trigo-soja es el girasol alto oleico, pero tiene la debilidad de que su precio es muy inestable y termina siendo poco claro a futuro.
Calviño agregó que, ahora que están en boga los cultivos de servicio, el trigo resulta el mejor cultivo con este fin y que es amigable con el medio ambiente por la banda toxicológica de los productos químicos que se utilizan. Al igual que Miralles, instó a evaluar bien la fertilidad con especial hincapié en el nitrógeno y el fósforo, siendo el primero el que dará la calidad proteica del grano y el segundo la fortaleza de la planta y sus macollos.
También apuntó un tema que pocos advierten y es el ciclo del cereal a sembrar. “Tengamos en cuenta que tres días de cosecha más tarde, son 60 kilos menos para la soja que sigue”, marcó.
Gustavo Duarte, evaluó el manejo del cereal invernal y destacó sobre todo darle una buena nutrición al cultivo. “Tenemos que invertir en fertilizantes, porque la ecuación insumo/producto da positiva y sobre todo en fósforo”, destacó.
Para graficar dicha relación, el especialista en fertilidad, Fernando García, mostró la relación para los principales nutrientes, nitrógeno (N), fósforo (P) y azufre (S), todos positivos:
Ahora bien, las cuestiones agronómicas parecen estar claras para encarar la siembra del cereal. Lo que esperan los principales actores de la cadena es el apoyo del Gobierno para no encontrar dificultades nmi que cambien las reglas de juego a mitad del río.
Fernando Rivara, presidente de la Federación de Acopiadores, la organizadora del congreso, pidió: “Si vamos a ser jugadores de peso mundial en alimentos necesitamos empoderar al Ministerio de Agricultura, con poder de decisión y de veto ante otros ministerios. Debemos fortalecer la Agencia Nacional de Comercio e Inversión para la Promoción e Inteligencia comercial. Agricultura y Cancillería deben trabajar en conjunto”.
“Necesitamos que la política le dé al sector la importancia que tiene”, apuntó.
Frente a este reclamo, el ministro de Agricultura, Luis Basterra, dijo: “Estamos haciendo los esfuerzos necesarios para que el aporte de la producción triguera sea el mínimo indispensable de acuerdo a las condiciones. No aplicamos el tope para los derechos de exportación”, recordó. Se refirió así a que el gobierno no elevó las alícuotas de retenciones que paga el cereal, y que permanecieron en 12% cuando el Congreso había habilitado elevarlas al 15%.
“Demostramos que actuamos para que el campo pueda trabajar de forma segura y aspiramos a que se siembre y coseche más trigo, cubramos las necesidades del mercado interno y podamos exportar”, comentó. También aseguró que el mercado de Brasil será satisfecho convenientemente. “Aspiramos a que la Argentina siembre y coseche más trigo para el mercado interno y para nuevos mercados”, cerró.
La entrada En el congreso “A todo trigo” se evaluó que hay condiciones para apostar “todo al trigo” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada A todo trigo: La cosecha 2018/19 viene fenómeno, pero antes hay que llegar se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Es viernes a la tarde y está terminando el congreso “A Todo Trigo”. Hasta aquí venía todo bastante aburrido, a decir verdad. Hasta ahora. Pero llegó Eber Ludueña.
¿Por qué venía aburrido? Porque entre los muchos expositores que pasaron por el Sheraton de Mar del Plata, escenario habitual del gran evento organizado por la Federación de Acopiadores, había una aplastante coincidencia respecto de que se viene un cosechón de trigo en la campaña 2018/19. Después de una soja que perdió el brillo, esta es la gran nueva apuesta de los productores argentinos.

Las diferencias son mínimas. Gustavo López, el analista oficial de A Todo Trigo, dijo 20 millones de toneladas; el USDA dijo 19,5 millones; la Bolsa de Cereales de Buenos Aires indicó 19,1 millones, y los funcionarios nacionales 19 millones. Nadie baja de eso. Sería récord después de dos años récord, con cosechas que superaron las 18 millones de toneladas en 2017 y 2018.
El negocio del trigo reaccionó bien a la eliminación de retenciones y de los ROE, esto ya es historia vieja. Por eso esta reunión se convirtió en algo aburrida. A la buena performance productiva del cereal se suma el hecho de que ya no hay grandes conflictos que crucen a la cadena triguera. Se extraña a Guillermo Moreno para la crónica periodística fácil. Desde su intervención al mercado del trigo en 2007, y hasta 2015, aquí lo puteaban todos y todo el tiempo.
Pero no era lo único, porque las intervenciones del kirchnerismo en el mercado (hay que recordar aquí el extraordinario programa Trigo Plus, lanzado por Cristina) provocaban además que todos los integrantes de la familia triguera se putearan entre ellos: los productores a los molinos, los molinos a los exportadores, los exportadores a las empresas de insumos y así. Era un placer cubrir las viejas A Todo Trigo.
Ahora no, ya casi no quedan conflictos. O mejor dicho, los conflictos que afloran tienen la intensidad y el dramatismo de un capítulo de la Familia Ingalls: al final todos son buenos y continúan juntos. Que hace falta mejorar la sanidad de los trigo. Que hay que segregarlo para venderlo por atributos de calidad. Que la relación insumo/producto es la mejor en mucho tiempo, y entonces ahora hay casi una obligación casi moral de fertilizar. Que por favor se apuren a sancionar la Ley de Semillas, porque tampoco las semilleras nacionales que hacen trigo cobran una retribución justa. Y tantos otros etcéteras.
Los periodistas hacemos malabares para encontrar en ese menú de conflictos un título atractivo. Ya no hay sangre. Ahora, una vez recuperada la normalidad, la actividad pasa por ver cómo se pone en marcha una agenda productiva. Y no hay nada más aburrido para llenar un diario que un país normalizado.
Es todavía peor el escenario triguero. Es tan fraterno el clima de diálogo entre los sectores, y aún inclusive con los funcionarios, que en los pocos conflictos que emergen como titulables, los contrincantes ahora se tiran con balas de fogueo, que no lastiman..

Dio vergüenza ajena, en este contexto, presenciar un panel en el que Raúl Dente, de la Federación de Acopiadores, y Javier Buján, el corredor que preside la Cámara Arbitral porteña, sacaban la cuchilla para denunciar que había compradores de trigo que querían aprovecharse de los productores, ya que les liquidan el cereal en base a análisis de calidad realizados por ellos mismos. Enfrente, el titular de la Federación de la Industria Molinera (FAIM), Diego Cirafelli, les daba la razón. Y más o menos que también lo hacía también el ahora jubilado (hace dos semanas) poderoso presidente de Ciara-Cec, Alberto Rodríguez.
¿Cuándo se terminó la pelea? ¿Cuándo fue que en A Todo Trigo se desarmó el ring que servía para amenizar la velada?
Fue peor todavía lo que sucedió en el acto inaugural. El siempre franco Fernando Rivara, presidente de los Acopiadores, lanzó una andanada de munición contra el gobierno de la Provincia de Buenos Aires, por la suba del impuesto a los Sellos en las operaciones con granos (cerca de 40% este año), y porque muchos intendentes destinan a otros fines el dinero que debería destinar a arreglar los caminos rurales.
¿Y qué hizo el ministro Leonardo Sarquís, que estaba presente en el acto, al lado de Rivara? Pues le dio la razón y dijo que había que seguir trabajando para resolver problemas como esos. ¿Se dieron cuenta? ¿Qué noticia podemos escribir nosotros los cronistas del agro si permanentemente se producen este tipo de entendimientos?.
Todos los títulos posibles se nos van al tacho…
Los productores van a perder plata. Mentira, los precios del trigo han subido mucho y recompensarán con creces la inversión de quien se decida a sembrar.
Sobrará trigo y no habrá mercados para colocarlos. Mentira, porque la Argentina ya no tiene como único destino comercial al vecino Brasil, y se han abierto dos docenas de nuevos mercados.
La sequía ha malogrado las chances de sembrar el cereal. Mentira, porque las lluvias de las últimas semanas han permitido que pudiera recomponerse el perfil de humedad adecuado para meterle fichas al cultivo.
Todo mal, no hay conflicto que valga. Todo pinta de maravillas en el arranque de la campaña triguera 2018/19.
El seminario transcurría en ese aburrimiento hasta que llegó el turno de Eber Ludueña, aquel defensor recio al que le decían “Sarro”, porque era “el terror de las canillas”. La querida Susana Merlo deliró con esa humorada.
Eber cerró con sus monadas un panel que demostró que no todo está perdido para el periodismo. Y dejó muy claro que, aunque el trigo pinte de maravillas para la próxima cosecha, la clave ahora está en sobrevivir y llegar hasta ese momento. Porque antes podría explotar todo.
No me refiero a la situación económica ni a la crisis política que vive el Gobierno y padecemos todos los argentinos, que esa sí da para hacer muchos títulos. Sigamos en el trigo que de eso es esta crónica.
El analista Enrique Erize tiró la bomba que necesitábamos para recuperar un poco del estímulo periodístico. Presentó este gráfico y fue lo mismo que lanzar una bomba en el amplio auditorio, porque insinuó que antes de comenzar a cosechar en noviembre próximo -la famosa cosecha récord- podría suceder que no alcance el trigo disponible.
“Estamos al 10 de mayo y el trigo vale 250 dólares. No me quiero imaginar los meses que vienen”, lanzó Erize. Sus datos indican que el balance triguero está 2,40 millones de toneladas abajo, porque las existencias de trigo (5,8 millones de toneladas) no alcanzan para cubrir las necesidades de Brasil (4 millones), las necesidades de los molinos locales (3,30 millones) y las necesidades de semilla (900 mil toneladas).

En definitiva, el consultor cree que faltará trigo para atender los dos flancos (exportación y consumo local) e insinuó que podría repetirse una situación parecida a la de 2013, cuando debido a las intervenciones de Moreno el mercado se quedó sin trigo y el cereal pasó a costar en los meses de invierno unos 450 dólares por tonelada. Ergo, suba del pan. Ergo, protestas de la gente. Ergo, problemas adicionales para el gobierno.
Como válvula de escape, Erize apuntó que los exportadores tienen 1,3 millones de toneladas de trigo, y que bien podrían volver a venderlas a los molinos harineros. De todos modos faltaría cereal y Brasil quedaría desatendido. Próximo conflicto en puerta: ya que lo más probable es que el vecino país pidia al Mercosur permiso para traer trigo de afuera sin pagar aranceles. En cualquier escenario, precios muy sostenidos.
Ahora sí que había una noticia. Los precios del pan, como los de la carne, venden más diarios que el campeonato de Boca.
Presente en ese panel, Jesús Silveyra, el secretario de Mercados Agroindustriales y el encargado de monitorear este tipo de situaciones, mostró unas cifras bastante divergentes a las de Erize, intentando llevar calma al auditorio y aplacar nuestros titulares.
Los números oficiales sobre el mercado de trigo de aquí a noviembre son que había un carry over (remanente de la campaña) de 1,7 millones de toneladas y que la cosecha fue de 18,5 millones, con lo cual la oferta total llegó a 20,20 millones.
En Agroindustria creen que la exportación podrán colocar en el extranjero 12 millones de toneladas, que los molinos necesitarán 5,5 millones, que se reservarán 900 mil toneladas para la siembre (de la próxima cosecha récord) y que quedaría incluso un saldo de 1,60 millones al final de la campaña.
“A la fecha la exportación lleva compradas 10 millones de toneladas; hay declarados embarques por 9,30 millones y la industria molinera ya adquirió 2,7 millones”, dijo Silveyra, para quien además quedan 7 millones de toneladas de trigo en poder de los productores.
Es decir, desde la lectura oficial el trigo alcanzará para empalmar con la cosecha 2018/19. Hasta entonces los molinos locales necesitan comprar otras 2,6 millones de toneladas y Brasil incluso podría llevarse de acá medio millón de toneladas mensuales. Un lujo.
El conflicto está servido: hay una diferencia de más de 1 millón de toneladas entre el análisis del mercado (Erize) y el análisis del Estado (Silveyra). ¿Existe ese trigo? ¿Realmente lo tienen los productores? ¿No sucederá que algunos actores han venido exagerando sus declaraciones juradas? Es lo que se preguntaba todo el auditorio.
Por suerte vino Eber, para recordarnos que en pocas semanas empieza el Mundial. Detrás de un escenario triguero que al principio parecía formidable, tenemos una noticia real y palpable: habrá que pasar el invierno con un trigo escaso y un pan entonado.
Pero de eso ya nos ocuparemos, luego de Rusia 2018.
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]]>“Los paneles del evento estarán articulados en el escenario acerca de cómo Argentina volvió al mundo desde finales de 2015 y esto se nota claramente en las exportaciones que hemos tenido. En la campaña 2016/17 tuvimos 12,8 millones de toneladas, sin contar la harina y el trigo candeal, lo que marcó un récord en ventas, al igual que lo registrado en los últimos dos años de producción, en donde estuvimos en los 18,5 millones de toneladas de producción”, celebró el especialistas.
Pierbattisti añadió que para la presente campaña se esperan 6 millones de hectáreas, “lo que denota una intención de siembra muy firme, con precios a diciembre en 195 dolares la tonelada, cuando el año pasado rasguñamos los 160 dólares”.
El asesor de los Acopiadores agregó que “la particularidad de este año es que Argentina se insertó en el mundo, en un mercado mundial extremadamente abultado en términos de inventarios. Hay trigo para tirar por el techo. La clave está en saber cuán disponible es ese inventario en el circuito comercial. Estados Unidos que es un jugador muy importante en el mercado triguero, fue desplazado por Rusia hace 3 años y tomó la decisión de no convalidar ciertos precios en el juego competitivo”.
“La única fuente disponible de trigo que tiene el mundo es Rusia. Argentina se colgó de esa oferta disponible, que se va poniendo cara en el tiempo porque Rusia saca el trigo más barato en junio y hasta septiembre, y luego el cereal comienza a alejarse de los puertos, lo que lo encarece por la propia logística. Por esa razón Rusia empezó a subsidiar el transporte ferroviario a partir de diciembre del año pasado”, explicó el analista.
La Argentina, por su lado, “tiene la suerte de que sale en diciembre- enero, seis meses después de que todos se matan comercialmente por vender; y este año en particular vivimos un mercado climático que no atravesamos en los últimos cinco años, lo que explica los buenos precios que estamos teniendo”, concluyó Pierbattisti.
Ver: Gustavo López: “Con el trigo se viene la revancha de una gruesa fallida”
En materia de precios, el asesor dijo que “tenemos precios FAS llegado al puerto en 235 dólares la tonelada, cuando el FOB ruso está 215 dólares. Es decir que estamos 20 dólares arriba del mayor competidor. Esos precios están hoy y no son los que tengamos a fin de año. Ese FOB ruso cotiza para julio en 200 dólares. Por eso pienso que un precio a cosecha de 195 dólares es por demás interesante”.
Consultado por el reciente “panazo” en el que productores nucleados en el Centro de Industriales Panaderos del Oeste (Cipod), regalaron 5.000 kilos frente al Congreso de la Nación, en protesta por el tarifazo, Pierbattisti explicó que “el costo de la harina representa de un 10% a un 15% lo que es el costo total de la panificación. Cuando uno se encuentra con aumentos desmedidos en la panadería del barrio, tienen que saber que estamos hablando de un porcentaje menor en cuanto a impacto de la harina en el pan. Por eso creo que las causas de esos aumentos deben buscarlas en otro lado y no en el trigo”.
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