Error en la base de datos de WordPress: [Table 'wi631525_new.wp_ppress_plans' doesn't exist]SELECT COUNT(id) FROM wp_ppress_plans WHERE status = 'true'
La entrada Hay una situación que afecta a los productores tanto o más que Cristina y las retenciones: Son 27 malezas resistentes dispersas por toda la Argentina se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>
Se trata las malezas que han adquirido resistencia a diversos agroquímicos, especialmente al glifosato pero también a otros herbicidas. En la mayoría de los campos agrícolas de la Argentina se han transformado en un verdadero dolor de cabeza, tanto productivo como económico. Es que ese tipo de malezas no solo impactan en las productividades compitiendo con los cultivos. Sobre todo afctan los márgenes agrícolas, pues los costos para controlarlas se han multiplicado varias veces.
Quizás no sucede con una soja, donde ya se dijo el Estado se apropia de una tercera parte del ingreso bruto por vía de los derechos de exportación. Pero en algunos otros granos que tienen alícuotas menores (los cereales, por caso, tributan 12%), el impacto del control de malezas quizás ya esté superando al de las retenciones. Por eso la pregunta quizás sea pertinente: ¿Qué prefiere? ¿Rama Negra o Cristina Kirchner?
Todo esto a cuento de que la Asociación de Productores en Siembra Directa (Aapresid) acaba de actualizar su mapa de malezas resistentes, y allí verificó que el problema lejos de menguar tiende a agravarse. La REM Aapresid 2021 abarcó el mapeo de malezas en más de 29 millones de hectáreas en 203 partidos y departamentos. Y allí se detectó la presencia de 27 especies resistentes en total, de las cuales 22 corresponden a resistencias y 5 a tolerancias.
El biotipo de Rama Negra RG (la Cristina de las malezas) además de estar presente en todas las zonas posee el mayor porcentaje de área afectada, pues llega a aparecer en casi 25 millones de hectáreas. Hay otra variante de Conyza, el biotipo RALS, que alcanza las 267 mil hectáreas pero con una dispersión en aumento. Bien podría ser el Máximo.

Pero en al gobierno hay de todo, y proliferan las internas para todos los gustos. El Yuyo Colorado RG sigue secundando el ranking de malezas resistentes con un poco más de 24 millones de hectáreas de superficie afectada, la cual aumentó un 15% con respecto al 2019.
Luego se encuentran las gramíneas Eleusine indica RG (pata de ganso o gallina) con 11 millones, Echinocloa colona RG con 10 millones, las Chlorideas con 9 millones y el Sorghum halepense RG con 8 millones. Un escalón más abajo aparece el Lolium sp. RG con 5 millones. Por último los Nabos RG continúan en aumento, llegando a las casi 1,5 millones de hectáreas.

El mapa REM distingue a qué modos de acción resisten estas malezas revoltosas: 11 de ellas corresponden a resistencias a glifosato, 4 a graminicidas, 4 a ALS, 1 a hormonales y 2 a resistencias múltiples.
“En 2021 se registró el avance de malezas resistentes o tolerantes en 449 partidos o departamentos nuevos. Este avance en superficie está liderado por la maleza estrella en nuestro país, Conyza sp (Rama Negra), pero resistente a ALS en esta oportunidad. Le sigue el complejo de nabos resistentes a 2,4D y a glifosato. Esto evidencia que la problemática, además de expandirse, se complejiza debido a que entre las 10 malezas de mayor crecimiento encontramos biotipos resistentes a otros herbicidas diferentes al glifosato”, alertó Aapresid al dar a conocer este informe.

En el top 10 de las malezas rebeldes, todas son resistentes o tolerantes a glifosato, el herbicida más popular en el país, cuyo uso se difundió muchísimo a partir de la introducción en 1996 de la soja RR, el primer cultivo transgénico del mundo, que justamente fue modificado para resistir las aplicaciones de dicho herbicida. En algún momento, de la mano de este paquete tecnológico, la Argentina llegó a implantar 21 millones de hectáreas con ese cultivo. Luego, por la aparición de malezas que copiaron esa resistencia, el negocio comenzó a hacerse más difícil. Para este año se esperan menos de 17 millones de hectáreas de soja.
De las de malezas resistentes relevadas, 8 pertenecen al grupo de las gramíneas y 5 a las latifoliadas.
“Nuevamente el mapeo de malezas difíciles demuestra que el problema, lejos de retraerse, sigue en aumento y que una vez más es necesario remarcar la necesidad de continuar en el proceso de integración de herramientas para el control de malezas que permitan retrasar la aparición de nuevas resistencias y aminorar el avance de las ya existentes. Un manejo eficiente de la problemática puede ayudarnos a evitar futuros dolores de cabeza”, alertó Aapresid en su informe. Algo así como decirles a los productores: “Voten bien o después no se quejen”.
Desde esa entidad, que tiene a su cargo la coordinación del REM desde su origen hace más de 15 años, se está enfatizando en la necesidad de incorporar otras técnicas de control, además de los agroquímicos convencionales. Por ejemplo, se hace mucho hincapié en la incorporación de cultivos de servicio o de cobertura, que eliminen el barbecho químico y permitan una competencia biológica contra las malezas. También se promueve la utilización de tecnologías como las aplicaciones dirigidas especialmente sobre las malezas, que provocan un ahorro de hasta 70% en el uso de herbicidas.
Hay otros medios para el control de ese tipo de malezas que Aapresid desaconseja de plano y contra los que se ha pronunciado días atrás: la labranza de los lotes antes de la siembra. En rigor, muchos productores están recurriendo al arado como herramienta, aunque esto implique retrocedes varios pasos en la adopción del sistema de siembra directa.
La entrada Hay una situación que afecta a los productores tanto o más que Cristina y las retenciones: Son 27 malezas resistentes dispersas por toda la Argentina se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Nuevo presidente de Maizar: Un productor inquieto y de alto perfil deberá lidiar contra las intervenciones y mantener unida esa cadena se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Pero Pedro Vigneau, el representante de AAPRESID en esa entidad, fue elegido como nuevo presidente para el período 2021/22 y deberá lidiar con la creciente intervención del gobierno en este negocio.
Vigneau, un productor de alto perfil público, entusiasta a la hora de contar y mostrar cómo se hacen las cosas en el agro, estará acompañado por Federico Zerboni, de Zerboni SRL; Patricio Gunning, de Bayer SA; Alfredo Paseyro, de la Asociación Semilleros Argentinos; y Agustín Tejeda Rodríguez, de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
Al asumir, Vigneau puso especial énfasis en la necesidad de trabajar para el fortalecimiento de la confianza entre los eslabones de la cadena. “El todo es más que la suma de las partes. Vamos a buscar siempre los consensos que nos permitan construir valor en toda la cadena y accionar sobre la base de una perspectiva compartida”, prometió.
También destacó el valor que tienen los cultivos de maíz y de sorgo para la sostenibilidad del sistema productivo “La Argentina tiene una oportunidad muy grande con una eficiente gestión de la fotosíntesis. La producción agroindustrial enfrenta nuevos desafíos para atender una demanda creciente de productos de la bioeconomía, en un contexto de cambio climático que exige producir de una manera sustentable, más amigable con el ambiente, conservando y mejorando los recursos naturales”, afirmó.
Vigneau, que fue presidente de AAPRESID hace varios años, es productor de Bolívar (aunque tiene campos en otras provincias) y llegó a ser funcionario en el último tramo del gobierno de Cambiemos, ocupando un cargo en el Ministerio de la Producción.
En medio de una fuerte interna, Pedro Vigneau se sumó al Gobierno
“Las exigencias de los consumidores en materia sanitaria y de sustentabilidad ambiental son cada vez mayores. Juega a favor que el sistema de producción argentino inició su proceso de transformación hace tres décadas con la siembra directa, la biotecnología, la agricultura de precisión y otras prácticas conservacionistas”, analizó el flamante presidente de Maizar.
Vigneau subrayó la necesidad de demostrar esa sustentabilidad con m+éttricas confiables. “La huella de carbono de nuestros sistemas de producción es de las más bajas del mundo. Esto nos brinda una inmensa oportunidad para transformarnos en líderes mundiales en producción sustentable. Es clave crear las condiciones para que las empresas puedan invertir donde se genera la menor huella del mundo y así generar empleo digno y desarrollo”.
La entrada Nuevo presidente de Maizar: Un productor inquieto y de alto perfil deberá lidiar contra las intervenciones y mantener unida esa cadena se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Retrocede la siembra directa y Aapresid lanza una indirecta: Che bolú, “cada labranza que hagamos nos retrotrae al día cero” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Se necesitan al menos 20 años sin intervenciones del suelo para alcanzar la estabilidad del sistema y lograr que se visibilicen todos los beneficios de la Siembra Directa. Cada labranza que hagamos nos retrotrae al día cero”, indicaron desde Aapresid en tono de lamento.
Quizás uno de los puntos de mayor alerta esté en que la remoción del suelo que se produce con este tipo de manejo genera caídas en los niveles de carbono del mismo, a la vez que aumenta la aireación del suelo. Esto favorece la formación de estructuras laminares más densas que dificultan el desarrollo de raíces y la normal infiltración del agua.

Según señaló la entidad, esto genera un círculo vicioso, ya que como solución a ese efecto no deseado, el productor usa labranzas para romper esas láminas, aumentando la oxigenación y combustión de materia orgánica, logrando una remediación en el corto plazo. Sin embargo, con las sucesivas lluvias estos minerales libres se reacomodan nuevamente y vuelven a formar dichas estructuras.
“La roturación de los suelos, por más mínima que sea, produce la oxidación de la materia orgánica y liberación a la atmósfera de dióxido de carbono. En concordancia con la gran preocupación a nivel mundial por el carbono resulta claro que necesitamos reemplazar el concepto de romper capas densas con el de recarbonizar y reagregar los suelos, para lograr sistemas de producción más sustentables”, afirmaron.
En este sentido, la alternativa más óptima continúa siendo la incorporación de cultivos de servicio, o de cobertura, a las rotaciones tradicionales, para aumentar la actividad biológica del suelo y la captura de carbono.

“En investigaciones llevadas adelante en conjunto con FAUBA y Lares, hemos podido demostrar que se puede reducir un 50% de las unidades toxicológicas y un 34% de las aplicaciones de fitosanitarios por medio de la agricultura siempre verde. Aquí los cultivos de servicio juegan un rol primordial en el control de malezas, siendo éste uno de sus numerosos servicios ecosistémicos. Por medio de una intensificación diversificada de cultivos podemos lograr un eficiente control de malezas, y a la vez disminuir la presión de selección de malezas resistentes que se viene generando por medio del control químico”, remarcaron.
Finalmente, desde Aapresid concluyeron que “el abordaje de los sistemas requiere de un enfoque integrado y largoplacista y no de una mirada reduccionista, donde se resuelven problemáticas a corto plazo a costa del deterioro de los recursos. Reemplazar la labranza por raíces vivas el mayor tiempo posible en función de cada ambiente edafoclimático, es sin dudas la mejor opción en la búsqueda de soluciones sustentables, priorizando la salud de nuestro recurso suelo”.
La entrada Retrocede la siembra directa y Aapresid lanza una indirecta: Che bolú, “cada labranza que hagamos nos retrotrae al día cero” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Ana Errazquin se siente “rica” aunque en su zona no se produzca soja: “Cuando queremos ver lluvias prendemos la tele y miramos los informativos” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Errazquin es ingeniera agrónoma y productora. Y se ha planteado hacer bien las cosas. Es decir, producir lo máximo que se pueda pero cuidando a la vez los recursos naturales que la rodean. Por eso se asoció a Aapresid, la entidad que promueve la siembra directa. Hoy dirige la Regional Bahía Blanca de esa entidad.
-Monte Hermoso, la playa… Tu zona parece maravillosa. ¿Pero cómo es producir tan al sur de la provincia de Buenos Aires, donde nos acercamos al final de la frontera agrícola?
-Producir al sur de la provincia, con frío y heladas, por suerte en mi caso no es tan complicado porque estamos cerca del mar. Pero entramos en una zona donde las lluvias son más escasas, y entonces hay que tratar de guardar en el suelo el agua que llega, para poder producir. Coronel Dorrego tiene mucha variabilidad de lluvias, desde el oeste para el este. En el oeste llueve menos y hacia el este algo más. Nosotros en el campo el promedio de lluvias que tenemos es de 550 milímetros al año.
-¡Es la mitad de lo que llueve en la ciudad de Buenos Aires!
-Cuando queremos ver lluvias prendemos la tele y miramos los informativos. Causa bastante envidia ver llover a veces. Pasa. La estamos sufriendo puntualmente este año, porque tuvimos menos lluvias de lo normal. Estamos sufriendo una seca importante en la zona.
Mirá la entrevista completa con Ana Errazquin:
Ana tiene la sonrisa siempre dispuesta y es amable para contestar, siempre. Le preguntamos entonces qué queda ára su zona de la imagen que muchos citadinos tienen de la siembra directa, a la que vulgarmente se suele asociar sobre todo con la producción masiva de soja transgénica y glifosato.
“Nosotros soja no hacemos, no se puede. Prácticamente el único cultivo de verano que funciona y está tomando auge en la zona es el maíz. Y bueno, el girasol en casos puntuales también se hace. Pero el fuerte de la zona nuestra son los cultivos invernales: el trigo, la cebada, la avena. Y el planteo usualmente es mixto, agrícola-ganadero. Por eso también incorporamos verdeos, algunas pasturas en base a la alfalfa. Y todo eso siempre con el régimen de lluvias nuestro. O sea que la producción forrajera es mucho menos que por ahí la que se mide en otros lugares. Y los techos de rinde son mucho más bajos que en otros lados”, nos explica con paciencia.
-¿Entonces para que sirve la siembra directa en esa región?
-La siembra directa lo que permitió, además de no remover el suelo, es hacer un manejo integral del campo, mejorar las rotaciones, incorporar distintos cultivos, mejorar la producción de verdeos. Y con todo ese manejo, estamos tratando ahora de incorporar cultivos de servicio ahora también. Cada vez más tratamos de mejorar la productividad del sistema.
-De uno a diez, ¿qué tan difícil es producir en esas condiciones?
-Yo lo tomaría como desafiante. Es un desafío trabajar en zonas con menos agua, lo mas restrictivo es eso, y hay que tratar de manejar la nutricion de los cultivos en función de eso, las fechas de siembra. Te manejás mucho con pronósticos para ver si podes sembrar o no. Es lindo desafiar mucho el ingenio, y buscar alternativas. Yo tampoco estoy en la peor zona. Hay gente que trabaja en zonas mucho peores que la nuestra y también se meten a producir en lugares que por ahí uno cree que están locos. Sin embargo lo hacen.

-¿De qué conversan los productores de Aapresid cuando se juntan?
-Por pertenecer a Aapresid nos obsesiona como primer punto cuidar el suelo. Antiguamente, cuando se hacían labranzas, teníamos erosión hídrica y muchísima erosión eólica. Nuestro punto principal es ese, cuidar el suelo. Y para cuidarlo, hay que ver cómo diversificamos en la producción.
-¿Y qué necesitan de los gobiernos, de la política agropecuaria?
-No hay una política agropecuaria. En realidad, lo que yo creo es que los gobiernos -no solamente al campo sino a todo la estructura productiva del país-, lo que tiene que hacer es dejarnos trabajar. O sea eliminar burocracia, eliminar trabas, poner reglas de juego claras, concretas, y que no te las cambien la bocha cada dos o tres meses.
-¿Les sucede eso?
-Todo el tiempo. Vos estás produciendo trigo en una zona triguera, cosechamos y no sabemos si el año que viene te van a decir que aumentan las retenciones, o si cerramos las exportaciones, o no sé… Yo creo que cualquier productor lo que busca son reglas claras. Obviamente menor presión impositiva pedimos todos. Pero trabajar tranquilos, saber hacia dónde vamos. Y que al que produce, sea en el campo o en la ciudad, no lo castiguen por producir, por ser el que genera riqueza. Muchas veces en este país eso se ve como algo negativo.
-¿Vos sos una persona rica si generas tanta riqueza?
-A nivel económico, de plata, soy como cualquiera, de clase media. Tenemos nuestras limitantes. Pero la riqueza pasa por otro lado: tengo una familia linda, tengo hijos, hago lo que me gusta, trabajo de lo que me gusta.. Así que si es por eso, yo me siento rica.
La entrada Ana Errazquin se siente “rica” aunque en su zona no se produzca soja: “Cuando queremos ver lluvias prendemos la tele y miramos los informativos” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Emilia Macor integra la juventud Aapresid y asegura que la tecnología es el camino hacia una mayor sostenibilidad: “Lo que no se mide y se registra, no se puede mejorar” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Todo lo que recuerda de chica está atravesado por el campo y su producción. Sus padres se dedicaron durante mucho tiempo a la explotación mixta, pero a partir del año 2005 las 300 hectáreas de las que son dueños, y otras 170 que alquilan, viraron exclusivamente a la agricultura. Aún así, durante muchos años estuvo interesada en llevar adelante estudios vinculados a las ciencias económicas. No fue sino hasta su ingreso en la juventud de la Sociedad Rural que decidió apostar al proyecto familiar y estudiar agronomía.
“Ahí tuvo mucha influencia mi historia familiar, el contexto en el ateneo y el apoyo de los mayores. Los jóvenes podemos tener todo el impulso del mundo, la energía, las ganas, pero si no tenés el apoyo de los más grandes, es más difícil. El secreto está en el trabajo conjunto”, dijo a Bichos de Campo Emilia Macor.

Cuando inició sus estudios en la Universidad Nacional de Río Cuarto, sintió que le faltaba tener una relación más cercana con otros colegas de su edad y se sumó a la juventud de Aapresid. Su trabajo en ese espacio la llevó en muchas oportunidades a vincularse con la mesa de los adultos.
“No es una cuestión de edad, sino de actitud. Por ahí llevamos temas de conversación a la mesa y le pegamos una desacomodada a los más grandes. Hay que entender que el productor que venía pensando hace 50 años de la misma forma, de un día para el otro no va a cambiar. El contexto generacional afecta. Pero siempre, en cualquier institución, se puede discutir mientras estén de por medio los valores del respecto, la responsabilidad, la empatía y la solidaridad”, aseguró la productora.
¿Y qué está en la agenda de estos jóvenes? Principalmente la búsqueda de la sostenibilidad y el cuidado del ambiente.
“Nosotros venimos con un chip basado en la sostenibilidad de los sistemas productivos, porque estamos viendo los efectos. El productor agropecuario es el primero que sufre el impacto del cambio climático, porque está trabajando en línea directa con el recurso natural. La mirada joven le sirve al productor”, consideró Macor.
Con la irrupción de la pandemia, la productora regresó a Adelia María y comenzó a trabajar, junto a su padre, en la aplicación de tecnologías que permitieran llevar un mejor registro de la producción. El primer paso fue ordenar y sistematizar la información para saber con seguridad qué insumos se aplicaban, en qué cantidades y cuáles eran sus costos. También analizaron el impacto de los ensayos que realizaban, por ejemplo con distintos híbridos de maíz para mejorar el reciclado de nutrientes, y compararon sus resultados en distintas parte del campo.

A eso se le sumó la incorporación de plataformas AgTech que permiten un mejor control y la aplicación de la agricultura de precisión, con las herramientas que tenían disponibles, para mejorar los rendimientos del sistema.
“Algo que destaco de mis papás es que me abrieron las puertas y me dejaron espacio para participar. Yo entiendo a la tecnología como la manera más viable de ir en pos de sistemas de producción sostenibles. Hoy en día el campo es uno en el que tratamos de reducir el uso de agroquímicos, tanto por el impacto ambiental como porque nosotros vivimos ahí. El problema que vemos en todos lados es que lo que no se mide y se registra, no se puede mejorar”, afirmó Macor a este medio.

Este notable interés por las nuevas tecnologías llevó a la joven a desarrollar también un mockup (boceto inicial) de una aplicación para crear un sistema de trazabilidad de la leche, haciendo uso de las herramientas de blockchain. Una vez recibida, espera poder continuar con su desarrollo y verla en funcionamiento, en tanto que entiende que los consumidores demandan cada vez más información de las distintas cadenas productivas.
En la actualidad Macor se encuentra coordinando un equipo de perspectiva e integración dentro de Aapresid, cuyo objetivo es unir y mejorar la comunicación entre el campo y la ciudad.
“El campo tiene que comunicar y es una tarea de todos los que estamos en el sector. Hay también una cuestión social en el intercambio de información, es vital. Hoy tenemos todo a un click de distancia y eso hay que aprovecharlo”, concluyó la productora.
La entrada Emilia Macor integra la juventud Aapresid y asegura que la tecnología es el camino hacia una mayor sostenibilidad: “Lo que no se mide y se registra, no se puede mejorar” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Andan mejor Wanda e Icardi: Luego de diez años de matrimonio, el INTA y Aapresid confirmaron que sigue adelante el Sistema Chacras se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Roggero, en su discurso, ponderó el rol del Sistema Chacras porque permite “generar conocimiento científico para responder a la demanda del productor y el desarrollo local mediante el agregado de valor, teniendo como premisa fundamental los aspectos ambientales, económicos, sociales, tecnológicos y energéticos”. Para esto, señaló, es fundamental unir al productor con la ciencia y generar conocimiento de rigor científico.
“Hoy reforzamos los lazos con una de las instituciones más prestigiosas en la generación y transmisión de conocimiento para el agro”, celebró. En esta línea, destacó el trabajo de los técnicos de INTA “por el acompañamiento en todos estos años de crecimiento”.
Mirassou también destacó el trabajo articulado entre ambas instituciones “El Sistema Chacras fue y será un camino que facilita y ayuda a cumplir con los objetivos de aportar a la competitividad, a la salud ambiental y a la equidad, que están nuestro Plan Estratégico Institucional”.
En esta línea, señaló la presidenta del INTA que “los cambios en la demanda mundial de alimentos, el cambio climático, la sofisticación y globalización de la dieta alimentaria, los cambios en los paradigmas de innovación, las tensiones urbanas rurales y la dinámica de actores en el ámbito rural, son desafíos estratégicos que debemos afrontar para una competitividad sistémica”.
“En esa línea, es clave integrar la actividad del sector privado con los aportes que se puedan hacer desde la ciencia y la técnica, y el establecimiento de agendas compartidas”, indicó Mirassou.
A su turno, Marcelo Arriola, que actúa como director adjunto de Sistema Chacras de Aapresid, señaló que lo que se busca en estos ensayos compartidos es “la sinergia entre el conocimiento empírico del productor y el conocimiento científico, promoviendo un protagonismo horizontal y fortaleciéndolo con la institucionalidad”.
“Aprendemos produciendo sobre sistemas reales, abordados de manera holística y en la constante búsqueda de la sustentabilidad como proceso colectivo”, agregó el agrónomo, a quien hemos entrevistado sobre el asunto en Bichos de Campo:
El Sistema Chacras es un programa de Aapresid creado para dar respuestas a las demandas del productor a través del desarrollo de tecnologías sustentables en los diferentes ambientes y sistemas de producción. Acciona a través del “aprender produciendo” sobre escenarios reales y planteos de soluciones crecientes, y del “protagonismo en red” integrando la experiencia del productor con el conocimiento científico, la visión empresarial y el apoyo institucional. Instituciones como el INTA o la Facultad de Agronomía de la UBA aportan científicos de renombre.
A partir de la firma de este nuevo convenio de cooperación entre el INTA y Aapresid, comienza el tercer ciclo de trabajo del Sistema Chacras con nuevos objetivos y ejes de trabajo que tiene como faro a la sustentabilidad de los sistemas.
Las Chacras son unidades de desarrollo en un área de influencia determinada con semejantes condiciones ambientales, actividad rural, dimensión de las explotaciones, así como problemas y objetivos de los productores que las integran. Estos Sistemas Chacras permiten un trabajo coordinado para el desarrollo de tecnologías agropecuarias sustentables, ajustadas a las condiciones particulares y en línea con las necesidades y demandas.
En el caso particular de la Chacra Pergamino, éste es un proyecto que comenzó en 2011 con el objetivo de orientar el desarrollo de modelos que demuestren mayor productividad con una mayor eficiencia en el uso de recursos, estabilidad en los rendimientos y mantenimiento o mejora del ambiente de producción. Durante los nueve años de trabajo exitoso en la Chacra, se observó el impacto positivo que generó la intensificación de procesos y la diversificación de cultivos sobre las propiedades físicas, químicas y biológicas de los suelos, como así también sobre los rendimientos acumulados en la rotación.
La nueva etapa constará de tres ejes conductores e interrogantes centrales a responder relacionados con la biología del suelo, el balance de carbono y agua y el impacto ambiental. Para ello, acordaron responder tres preguntas: ¿qué indicadores explican la salud y evolución biológica de un suelo? ¿cómo generar un sistema de Carbono Neutro donde podamos demostrar mayor productividad y eficiencia en el uso del agua? y ¿cómo medimos el impacto ambiental sobre los sistemas actuales?
Para abordar estas áreas temáticas, se conformó una mesa de expertos de la Chacra, conformada por Luis Wall de la Universidad Nacional de Quilmes-CONICET, José Bedano de la Universidad Nacional de Río Cuarto-CONICET, Lucas Garibaldi de la Universidad Nacional de Río Negro-CONICET, Luis Milesi, Andrés Llovet, Horacio Acciaresi, Ana Clara Caprile y Alfredo Cirilo del INTA Pergamino.
La entrada Andan mejor Wanda e Icardi: Luego de diez años de matrimonio, el INTA y Aapresid confirmaron que sigue adelante el Sistema Chacras se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada A Ernesto Jáuregui lo gastan porque produce “maíz autista”, pero bajar la densidad de siembra fue la clave para consolidar ese cultivo en el oeste bonaerense se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>No es que en aquella región el maíz no se implantara. Se hacía. Pero había que tener mucha suerte con la lluvia para que el cultivo prosperara. Por eso Jáuregui y el resto de los socios de esa regional de Aapresid pusieron manos a la obra para investigar la siembra de maíces en baja densidad. La fórmula permitió estabilizar los rendimientos.
“Mis amigos del norte me joden con que estoy plantando ‘maíz autista’, porque no tienen contacto entre una planta y otra”, bromeó Ernesto. Pero ese ‘maíz autista’, como lo llamaron los productores de otras regiones, logra tener más recursos que uno plantado en una zona de mucha densidad.
“Así lográs que, comparada con una siembra en zona núcleo, la planta consiga tener el recurso que tendrían dos plantas de zonas de plantación más densa. Eso hace que llegue a una mejor formación y que logres un piso y la estabilidad de cosechar siempre”, explicó.
Podes mirar la entrevista completa acá:
En la zona de Guaminí y Carhué llueven habitualmente 600 milímetros al año (la mitad de lo que llueve en la zona núcleo agrícola), y esto siempre resultó una limitante para sembrar maíz, pues un año se obtenían unos 8.000 kilos por hectárea y al año siguiente quizás nada.
Frente a tan erráticos resultados, los socios de la Regional Aapresid se hicieron la siguiente pregunta: “Si con 70 mil plantas en Pergamino tienen un potencial de 14 a 15 mil kilos por hectárea, ¿por qué acá con la mitad de plantas no podemos lograr la mitad de rendimiento?”. La idea, según contó el agrónomo, no era generar el cultivo de maíz más rendidor sino, más bien, ver cómo podían hacer para adaptar esta plantación a una zona con restricciones hídricas y con un suelo poco profundo.

En los ensayos realizados por Jáuregui y otros productores han sido más que prometedores: “La idea es lograr un piso de rendimiento. Nadie ya hace un maíz acá pensando que en un año llovedor puede sacar 12 o 14 mil kilos sino pensando que en el peor de los años poder cosechar 3 o 4 mil kilos. Con planteos de entre 25 y 35 mil plantas por hectárea llegamos a tener esos resultados” como base.
Con esta vuelta de tuerca se están cubriendo dos flancos: por un lado se logra contar con el insumo maíz para la ganadería, ya sea como grano forrajero en las raciones o en la confección de silos húmedos. y por el otro lado pudo incorporarse ese cultivo a la rotación agrícola en una zona que “estaba trabajando con mucho trigo y girasol”.
La entrada A Ernesto Jáuregui lo gastan porque produce “maíz autista”, pero bajar la densidad de siembra fue la clave para consolidar ese cultivo en el oeste bonaerense se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Maíz de segunda en el sudeste de Buenos Aires: Una opción que le compite a la soja en lo económico y la supera en lo ambiental se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Detrás de él hay un lote donde algunas semanas atrás había cosechado maíz y ahora tenía una cebada sembrada encima. Desde hace casi un lustro se hacen ensayos con el maíz de segunda en este campo mixto, donde la premisa que los mueve es poder producir el 100% de alimento para toda la hacienda y un criadero de cerdos de más de 400 madres. Ensayando con tiempos y ambientes surgió lo del maíz de segunda, al que Guazzelli define como “una posibilidad de cultivar maíz arriba de los cultivos de invierno”.
En el caso del lote donde hicimos la entrevista, el maíz se había sembrado sobre un cultivo de arveja, pero lo más frecuente es que se hiciera sobre una cebada.
Mirá la entrevista a Santiago Guazzelli:
Hoy, en este establecimiento, casi el 25% de la superficie de maíz que hacen es “de segunda”, que es algo bastante novedoso para la ruralidad del sudeste bonaerense.
“Estamos muy contentos de que se pueda llevar a cabo esta forma de producir maíz porque es muy rendidora: en los últimos cinco años, el promedio de producción es de aproximadamente 5 mil kilo por hectáreas. Se trata de un cultivo de segunda que le compite perfectamente a la soja, ya que le gana en rentabilidad y sobre todo en beneficios para el sistema”, agregó Guazzelli, en referencia al aporte ambiental de esta rotación.

Entre estos beneficios, el ingeniero agrónomo explicó que el cultivo sobre otro cultivo hace un gran aporte a los balances de carbono en los suelos. Después de tantos años de agricultura no muy bien rotada, la materia orgánica del suelo podría haberse resentido y estas fórmulas permiten comenzar a revertir ese proceso. “Estas son cosas que en el mediano plazo van a poder recomponer esa materia orgánica”, aseguró el socio de la regional Tandilia de Aapresid.
-¿Cuándo se siembra y cuándo se cosecha el maíz de segunda?
-Se siembra arriba de un cultivo de fina, aproximadamente entre el 20 y 25 de diciembre y se cosecha, más o menos, a fin de agosto. En general lo cosechamos seco. En este caso, donde estamos parados, para poder entrar con la fina decidimos cosecharlo anticipadamente. Así que lo cosechamos en junio con un 27% de humedad. Lo embolsamos y se lo dimos de comer a la hacienda.

Para Guazzelli, los maíces de segunda en el sudeste de Buenos Aires llegaron para quedarse. Cada vez son más los productores que adoptan esta alternativa y crecen las empresas semilleras que investigan y buscan proveer de híbridos cortos que posibiliten una producción más rendidora para poder llevar adelante esta rotación .
“Toda esta tecnología que están trayendo las empresas, de híbridos más cortos con más potencial de rendimiento y bastante genética importada, creo que nos van a permitir pasar del cultivo de nicho a un gran cultivo. Estos híbridos hiper-precoces y precoces nos van a dar la posibilidad de que el maíz de segunda se extienda sobre gran parte de la superficie de fina”, finalizó el agrónomo.
La entrada Maíz de segunda en el sudeste de Buenos Aires: Una opción que le compite a la soja en lo económico y la supera en lo ambiental se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Andrés Madías, de Aapresid, responde a una pregunta lógica: Si son tan buenos… ¿por qué no crecen más rápido los cultivos de cobertura? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>
Esa superficie significa apenas el 1% por ciento del área agrícola total y una cantidad baja en función de la buena prensa que vienen teniendo los cultivos de servicio desde hace ya varios años. Por esa razón, Bichos de Campo consultó al ingeniero agrónomo Andrés Madías coordinador técnico zonal del sistema Chacras de Aapresid.
“El dato pareciera poco alentador, pero por otro lado ese mismo informe señala que la cantidad de productores viene creciendo de forma constante y que el 19% viene adoptando la tecnología. Desde Aapresid vemos que quienes la incorporan la mantienen y que el potencial de crecimiento está y se va a dar”, indicó el especialista.
Escuchá la nota con Andrés Madías:
Madías explicó que los productores que adoptan los cultivos de cobertura “apuntan más al largo plazo, porque es una tecnología que da un servicio como control de malezas. Pero el gran aporte lo hace después de varios años de rotaciones, ya que modifican la calidad de la estructura del suelo”.
Sobre quienes recorren este sendero, agregó que “son también aquellos que incorporan otro tipo de tecnologías, como criterios de fertilización. También se nota una mayor tendencia a la adopción en productores con campo propio, en los sistemas de arrendamiento se limita su incorporación”.
Respecto de las variedades de cultivos de servicio disponibles, el ingeniero de Aapresid destacó a la vicia villosa como la leguminosa más utilizada, aunque según las regiones hay alternativas de muy buenos resultados como el merilotus en el norte.
Entre las gramíneas, en ambientes más restrictivos de agua predomina el centeno, pero las avenas ganan en regiones más húmedas. “Hay productores que usan ambas, tanto centeno como avenas. Las tres especies (sumando a la vicia) son las que más se destacan, pero hay muchas más. El abanico es enorme” dijo Madías.
Con relación a los resultados conocidos hasta el momento, el experto dijo que “en producciones de mediano y largo plazo son muy interesantes en cuanto a reducción del número de aplicaciones de fungicidas y herbicidas, lo que baja costos y lo hace más amigable con el medio ambiente”.
Además, explicó que la siembra de estas especies ayuda a mejorar las cosechas de los cultivos de verano. “Los de cobertura mejoraron la producción de los de verano”.
También hay beneficios en el corto plazo. “En lo que refiere a control de malezas y reducción de costos de herbicidas se acotan las ventanas temporales de emergencia de malezas y se reduce el uso de herbicidas. Cuando se usan leguminosas hay beneficios por el lado del nitrógeno y podemos prescindir de la fertilización nitrogenada o reducir las dosis, ya que parte lo aportó el cultivo de invierno”.

-¿Si tantos beneficios traen estos cultivos de cobertura o de servicio, por qué entonces no ocupan una superficie mayor o son más los productores que lo incorporan?
-Pasan dos cosas. Hay un tema de costos. El que se quiere meter lo tiene que ver como inversión de mediano y largo plazo. Y parte de esto tiene que ver con el sistema de producción basado en un alto porcentaje en arrendamientos. Por otra parte, los de servicio son cultivos a los que no le vamos a pedir una renta directa, con lo cual es importante todo lo que tenga que ver con hacer su manejo, ir a paso firme y, de a poco, para ir conociendo su manejo y escalando en su adopción en el tiempo.
La entrada Andrés Madías, de Aapresid, responde a una pregunta lógica: Si son tan buenos… ¿por qué no crecen más rápido los cultivos de cobertura? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Santiago Guazzelli realiza ensayos con cultivos de servicio en Tandil, no solo como cobertura sino también como alimento para el ganado: “Le estamos encontrando el agujero al mate” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Le estamos encontrando el agujero al mate”, define Santiago en un tramo de la entrevista que concede a Bichos de Campo sobre un lote que forma parte de la red de ensayos sobre cultivos de servicio, que coordina Gervasio Piñeiro y forma parte de la red Chacras de Aapresid. Allí compara los impactos ambientales de una siembra de vicia y avena, pero también su utilidad económica como alimento para el ganado. Guazzelli luce entusiasmado: los diez terneros que pastan sobre esa verde pradera están engordando a un promedio de 960 gramos diarios.
Mirá la entrevista con Santiago Guazzelli:
Este es un campo mixto tradicional que no solo recibe cientos de terneros de otro campo de cría ubicado en Ayacucho y debe hacerla engordar hasta su peso comercial, sino que además debe producir unas 2.400 toneladas anuales de maíz que requiere un criadero de porcinos de 450 madres, que también forma parte de la empresa agropecuaria. Guazzelli tiene la presión de darles de comer a todos. Pero además hacerlo sin transgedir los mandatos ambientales.
“La siembra directa es una de las premisas mías y de los dueños del campo, que entendieron que es la forma de hacer agricultura y de cuidar el suelo, un recurso que es finito y es el único que tenemos. Creemos que el camino va por el sistema de siembra directa completo, que debería cumplir con los parámetros básicos de la agricultura de conservación”, define el agrónomo.
La tradición juega a favor de los planteos que debe ejecutar esta agrónomo para productor mucho alimento y a la vez cuidar el ambiente. Históricamente se ha trabajado en rotaciones de maíz con praderas de alfalfa, festuca y verdeos de invierno. Santiago bromea con los nombres que van tomando las cosas al referirse a ese último tipo de praderas: “Ahora les decimos cultivos de servicio con aprovechamiento forrajero”, enfatiza.

El maíz no solo se necesita para la granja de porcinos. “Además la ganadería tiene una etapa de terminación a corral en algunos casos, y de suplementación en los momentos críticos del principio de la invernada, así que siempre estamos buscando nuevas alternativas para producir cada vez más maíz”.
Para Guazzelli, la Siembra Directa es un sistema que incluye tres principios básicos: el no arar la tierra para empezar, pero también el no mover ni sacar el restrojo de arriba del suelo, y también el rotar. “Sembrar directamente no es lo mismo que utilizar el sistema de siembra directa”, enfatizó el agrónomo.
-Y en este esquema… ¿de qué te sirven los cultivos de servicio?
-El cultivo de servicio viene a cumplir la función que tendría en la naturaleza un cultivo perenne. Nosotros necesitamos cultivos anuales para producir granos (en este caso, el maíz), y la forma de seguir brindando esos servicios ecosistémicos que brindaría en un sistema natural una pastura es con estos cultivos de servicio, tratando de tener la mayor parte del tiempo el campo verde. Este cultivo aporta raíces vivas en el suelo, que liberan exudados. Nos ayuda a combatir la maleza que nos complican la existencia hoy mas que nunca. Y las vicias -las leguminosas en general como cultivo de servicio- nos dan la posibilidad de fijar Nitrógeno de la atmósfera y lo dejan disponible para esos cultivos que nosotros necesitamos hacer de manera anual.

El lote donde lo entrevistamos estará destinado a la producción de maíz: en pocos días más se cortaría el cultivo de servicio con un barbecho muy breve que daría paso a la siembra. Pero mientras tanto, además de permitir medir esos cultivos ecosistémicos de la combinación de vicia con avena, se realiza un ensayo con diez terneros que se alimentan de esa pradera, bajo un sistema de rotación racional. Guazzelli cree que este tipo de ensayos será fundamental para poner realmente en valor el aporte de los cultivos de servicio o de cobertura.
“Si bien los cultivos de servicio existan hace un montón y los llamábamos de otra manera, el foco, el estudio, se los estamos poniendo recién hace unos pocos años”, define el agrónomo, que espera “sorpresas importantes” en las mediciones que llevan a cabo en este tipo de ensayos, incluso en un un servicio adicional. Ya se les pide que protejan el suelo, aporten nitrógeno y frenen las malezas. Ahora se se exige que sirvan de forraje.
“Nosotros toda la vida hicimos una invernada tradicional, como hizo todo el mundo, comiendo verdeos. De lo que estamos empezando a darnos cuenta es que hay ciertas formas de pastorear los cultivos de servicio o verdeos, que además de producir el forraje que uno necesita para la hacienda te siguen brindando los beneficios de los cultivos de servicio”, explica Guazzelli.

Los 10 terneros llegaron este mismo año al campo de Tandil y llevaban pastoreando 70 días en ese lote de ensayo de vicia y avena, que desde marzo no recibía ninguna aplicación de agroquímicos y que luego iría a maíz. Según las mediciones preliminares, venían engordando a razón de 960 gramos por día, cuando el promedio de los sistemas de pastoreo tradicional en la zona aportaban unos 600 gramos, En un feedlot profesional la tasa de ganancia diaria puede llegar a 1,3 kilos diarios.
“Por supuesto que estos terneros corren con ciertas ventajas, hay mucho control y la parcela es chica. La idea de este ensayo es medir no solo la producción de carne, que viene muy bien, sino cuando finalicemos la idea es medir el contenido de agua del suelo, el contenido de nitrógeno, hacer una evaluación de cómo el cultivo de servicio compitió con las malezas, y si tuvo algún problema por el pastoreo. Lo compararemos con un cultivo de servicio puro, y una franja testigo de barbecho tradicional”, relata Santiago
la idea es seguir el ensayo un par de años más para ver cuál es el efecto real a largo plazo de haber pastoreado un lote que en teoría era agrícola,
-¿El aporte de este ensayo serán esos resultados?
-Cierto. Experiencias en pastoreo de vicias o de avenas hay un montón, Lo que sí falta es ponerle los números fríos y analizar en serio cuál es el efecto en la parte económica, en la parte productiva y también en la parte ambiental, el hecho de implantar un cultivo de servicio y no tener que hacer aplicaciones de productos fitosanitarios. Es de un ahorro ambiental enorme el hecho de no aplicar herbicidas para controlar malezas pero también el hecho de que cuando sembremos el maíz acá vamos a tener mucho más nitrógeno. que en la parcela testigo de barbecho, y entonces vamos a reducir la cantidad de nitrógeno aplicado- responde, convencido, el agrónomo de Aapresid.

-Los beneficios parecen evidentes, pero sin embargo no todos los productores se han subido a los cultivos de servicio todavía…
-De a poquito va calando hondo. No hay un porcentaje, pero se habla de que 10/15% de productores que han probado los cultivos de servicio. Yo creo que es una cuestión de tiempo y de hacer esto, que es recabar información y saber a ciencia cierta que hacer un cultivo de servicio trae beneficios no solo económicos sino también ambientales. Responder a la demanda social que tenemos hoy en día.
-¿Decís que esta será la nueva receta para producir?
-Para mi la agronomía es una cuestión dinámica, va evolucionando con el tiempo y vamos encontrando la mejor forma de producir las cosas que el mundo necesita. Hoy el encontramos esta vuelta al sistema productivo que para mi revolucionó las cosas y permitió evitar degradar los suelos, que es la siembra directa. Hoy sabemos que incorporando los cultivos de servicio podíamos bajar un poco, bastante, el impacto ambiental por los fitosanitarios. Es parte del camino. Lo que no quita que dentro de diez años estos evoluciones y haya otra cosa nueva que nos cambie el foco.
-Quizás sean otros cultivos de servicio los que se incorporen…
-Sí, exactamente. Hoy estamos demasiado parados sobre la vicia porque es le que mejor compite contra las malezas y la que mas fija nitrógeno. Pero en el corto plazo vamos a terminar con mezclas mucho más complejas, de más especies. Van a entrar los rabanitos, las arvejas, los tréboles y por qué no alguna mezclita de gramíneas. En dos o tres años vamos a estar todos haciendo mezclas. Le vamos encontrando el agujero al mate. Probablemente en un fututo estemos haciendo otra cosa.
La entrada Santiago Guazzelli realiza ensayos con cultivos de servicio en Tandil, no solo como cobertura sino también como alimento para el ganado: “Le estamos encontrando el agujero al mate” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>