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La entrada Las abejas al banquillo tras la muerte de un turista en Córdoba por sus picaduras: ¿Son agresivas o solo se defienden? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Ahora bien, ¿qué tan común son estas situaciones? ¿Las abejas son realmente peligrosas?

“Ningún tipo de abeja es agresiva. Ningún tipo de insecto vendrá a picarte porque se le ocurrió picarte. Lo que tienen es un sentido defensivo de su nido. La abeja, con su aguijón y veneno, tiene desarrollada esa defensa”, indicó a Bichos de Campo Alejandro Martín, apicultor y docente en la escuela de la Sociedad Argentina de Apicultores (SADA).
En nuestro país existen dos tipos de abejas. En la zona norte, específicamente en las provincias de Corrientes, Misiones, Formosa, Santiago del Estero y hasta en el norte de Córdoba, se encuentra la abeja africana o africanizada. Si bien no se la considera agresiva, sí se ha reconocido en ella un sentido de la defensa más exacerbado.
“Si te acercas mucho se puede sentir atacada y sale en cantidad. En los años setenta y ochenta había muchos lugares en los que se dejó de hacer apicultura con abeja africana porque vos por ahí pasabas con el tractor cerca de las colmenas y te acaban. Hubo muchas personas muertas”, relató Martín.
Es por esto que desde hace varios años los apicultores vienen trabajando en el mejoramiento genético para bajar la carga de estas abejas en la región norte del país. A través de la apicultura racional –aquella realizada en cajas- se han ido seleccionando líneas menos defensivas.

En las provincias de Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires, en cambio, la abeja que se encuentra en mayor proporción es la europea, especialmente aquella de origen italiano.
“Esa es mucho menos defensiva y muy dócil. Vos pensá que en el país hay cuatro o cinco millones de colmenas y hay diez mil apicultores trabajando constantemente con abejas. Los nidos de abejas naturales en los arboles no son muy comunes”, afirmó el especialista.
¿Se puede hacer algo desde la apicultura para evitar situaciones de riesgo? La respuesta es sí. En aquellos casos en que se encuentre un panal muy cerca de una vivienda o en un lugar que represente un potencial riesgo para las personas, existe la posibilidad de contactar a algún apicultor para remover a las abejas.
“El apicultor es que el tiene la idoneidad para manejar la abeja y poder sacarla. El panal se corta y se pasa a colmenas racionales donde el apicultor desarrolla toda la actividad. Lo único que construye la abeja son panales de cera donde tiene la comida, a las crías, etc. La apicultura año a año mueve cientos de miles de colmenas. La abeja cuando sale encuentra un nuevo lugar y se adapta tranquilamente”, aseguró Martín.

Y si bien no existe ninguna técnica para evitar que una colmena se instale cerca de una casa, lo que sí se puede hacer como precaución es sellar cualquier hueco en que la abeja pueda instalarse.
“La abeja tiene un centímetro, donde encontró un huequito se empieza a meter y ahí vive después. Suelen buscar un espacio que les sea cómodo y grande, con una abertura chiquita, y generalmente a cierta distancia del piso. Pero después llega un momento en que buscan cualquier lugar”, señaló el apicultor.
-¿Qué tan comunes son los fallecimientos por picaduras de abejas?- le preguntamos a Martín.
-No son comunes. Puede ser que la persona tenga un grado de alergia muy alto, aunque es muy poca la población que es alérgica al veneno. A la mayoría de las personas se les hincha en el lugar de la picadura. Tiene que ser mucha la cantidad para que una persona que no sea alérgica tenga algún problema.

-¿Se trabaja de la misma manera con un nido de avispas que se encuentra cerca de una casa?
-No, es otra cosa. No se adaptan a un espacio como las abejas. La abeja se adapta a los cajones que hacemos. La avispa vive en su nido y ahí muere. El apicultor no la puede llevar a ningún lado y es más agresiva. En general lo que se hace es matarlas.
En caso de necesitas remover un nido de abejas, SADA tiene dos líneas telefónicas a disposición a través de las cuales se puede contactar a un apicultor. Las mismas son: 1131434964 y 1137034079.
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]]>La entrada Ramiro Iturriaga cría ovejas, gallinas y cerdos sobre pastizales y con métodos regenerativos: “Quiero dejarle el campo a mis hijos mejor de lo que yo lo encontré” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La Encimera es un campo de 30 hectáreas en donde Iturriada produce ovejas, gallinas, pollos y cerdos pastoriles, llevando adelante un manejo ciento por ciento agroecológico. Además cuenta con varias colmenas distribuidas por el campo. Natalia, su mujer, se ocupa de la comercialización de los productos en una tienda especializada que también forma parte del planteo familiar.

Las distintas técnicas que aplica esta joven agrónomo las aprendió en parte en la facultad, aunque también de manera autodidacta, acercándose primero al sistema de Pastoreo Racional Voisin (PRV) y a los trabajos realizados por el agrónomo estadounidense Joel Salatin sobre ganadería regenerativa, con quien hasta logró hacer una capacitación años atrás.
“Hacemos integración de especies. El campo lo dividimos primero en parcelas de aproximadamente 1 hectárea, y respetamos los periodos de descanso de las pasturas para que puedan desarrollarse y llegar a su vigor. De esa forma fijamos materia organiza, vamos regenerando el suelo y mejoramos la cantidad de animales que podemos llegar a tener”, explicó a Bichos de Campo Iturriaga.
Mirá la nota completa acá:
Las pasturas del campo son las naturales de esa zona productiva, que se caracteriza principalmente por pastizales nativos aptos para llevar a cabo planteos sistemas ganaderos. Allí puede encontrarse una mezcla de raigrás, estipa y lotus.
“Para nosotros una ventaja en este sistema agroecológico que desarrollamos es que no tenemos agricultura cerca, no hay pulverizaciones y podemos hacer esto a lo que apuntamos. Es a su vez una ventaja para las colmenas, ya que las abejas van de mi campo al campo de los vecinos. Es una zona muy buscada para la parte apícola al de no haber agroquímicos en el ambiente”, señaló el agrónomo.
El modelo de integración de especies implica rotar el recorrido que los distintos animales realizan por el campo. Así, luego del pastoreo de las ovejas, las gallinas para huevos y los pollos para carne también realizan un pastoreo libre, y en el lugar ingieren semillas, bichos y larvas que no son incorporados por los ovinos. Esto ha permitido mejorar mucho la situación sanitaria de las ovejas.

Las gallinas “comen las larvas de los parásitos de las ovejas. Nosotros venimos haciendo análisis de HPG, que es el recuento de larvas en la materia fecal de las ovejas, y cada vez venimos teniendo menos por esto mismo. No tenemos que desparasitar y de esa manera usamos menos químicos y algún tipo de medicamento”, afirmó Iturriaga.
La Encimera produce ovejas y cerdos para carne, lana -aunque la misma tiene en esta zona de Buenos Aires poca salida al mercado ante los bajos precios que recibe-, huevos y miel. Todos estos productos más otros elaborados por otros productores agroecológicos son comercializados en un local propio ubicado en la localidad platense de City Bell y en ferias cercanas.

“Es una ideología, una forma de vida, una manera de ver las cosas. Esto lleva mucho trabajo y te tiene que gustar. Acá viene mucha gente a asesorarse para tener este sistema y les digo que no es algo que podes manejar a control remoto. Acá tenés que estar encima y con frecuencia”, dijo Ramiro.
Añadió que “no es fácil en Argentina emprender, pero nos gusta y lo hacemos porque estamos convencidos de que este es el camino de lo agroecológico y lo sustentable. El campo que yo encontré acá quiero dejárselos a mis hijos mejor de lo que lo encontré”.
A continuación remarcó: “La gente de la ciudad piensa en algo muy idílico de lo que es el campo. El campo también es duro. A veces no hay servicios, en una época no había luz. Hoy en día es otro tipo de campo. Tenemos luz, internet, un buen camino. Eso no quiere decir que en todo el país sea así, pero estos modelos son una manera de volver y generar arraigo. Creo que esta es una interesante salida laboral para campos chicos o grandes”.
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]]>La entrada En El Bolsón también suceden cosas dulces: Dos apasionados apicultores aseguran que comprender a las abejas es “un estado de conciencia” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Apuntamos a la educación y no al control policial que ya ha quedado demostrado que no funciona, como cuando en su momento hubo que evitar fumigaciones con agroquímicos”, recuerdan. “Pero gracias a esta ordenanza varios municipios vecinos también tomaron la iniciativa y la abeja está protegida en toda la Comarca Andina”.
“Por ejemplo, hace poco apareció una mosquita que ataca la fruta y ya querían hacer pulverizaciones, pero gracias a esta ordenanza se pudo impedir y surgió otro tipo de soluciones mucho más acertadas, como varias opciones de manejo de los frutal, tales como no dejar fruta podrida en el piso ni que se madure en exceso en la planta, entre otras cosas”, explicaron.

Esta iniciativa de Pierre y César está a tono con la ciudad donde viven: El Bolsón, provincia de Río Negro, un lugar reconocido por promover el concepto de “bienestar” donde se fusiona naturaleza con espiritualidad, tanto para sus habitantes como para los turistas. En las noticias, tristemente, esta localidad patagónica aparece ahora mencionada por otras cosas.
“La apicultura es una actividad tradicional en la zona y la cantidad de miel que se consume localmente supera en 10 veces el promedio nacional”, cuenta César, apicultor desde que a los veintipico vio un cartel en el INTA local que decía: “Cambio maquinaria eléctrica por colmenas”. Como las abejas le gustaban desde hacía rato, se animó a dar el paso.
“La miel está incorporada al consumo diario porque se conocen los beneficios de todos los productos de la colmena; vivimos en un paraíso de flores, esa es la característica de nuestra zona, la variedad que dan los frutales y que suelen generar una miel clara y la variedad que da el bosque con sus plantas nativas como el radal, el pañil y el maitén que dan mieles más oscuras. Justamente, también por este motivo, nos parece que nuestra miel debería ser diferenciada a la hora de exportarse”, relata.
En la Comarca la mayoría son apicultores que tienen entre 5 y 10 colmenas y uno de los motivos de manejar esas cantidades, explican los especialistas, es que a diferencia de otras regiones aquí es necesario controlarlas a diario. “Hay que estar encima de las colmenas porque rápidamente se dividen y hacen enjambres debido a la abundancia de comida que hay por todos lados, entonces se debe hacer un manejo para que no se vayan”, enfatizan. Aclaran que a la famosa varroa también la sufren, pero que les resulta fácil de controlar y que con curarla una vez por año, alcanza.
Trabajan con razas de abejas del norte de Europa, porque cortan la postura en otoño e invierno y por lo tanto consumen menos, lo cual es clave porque en esa época no hay alimento en la Comarca debido al frío y a la nieve.

La cosecha de miel arranca en agosto y dura hasta marzo, y a partir de ese momento la miel que queda en las colmenas les sirve de alimento a las propias abejas para que puedan pasar el invierno. Los rindes promedio en la zona van entre 35 y 40 kilos por año cada colmena, pero con un manejo cotidiano; en cuanto a las reinas, los apicultores suelen hacer las suyas propias aunque a veces también compran.
Nacido en Marruecos y luego de haber trabajado 35 años en la industria petrolera, hoy Pierre tiene 5 colmenas para consumo familiar. Dice que siempre le gustaron las abejas y que empezó a hacer apicultura hace algunos años en provincia de Buenos Aires, específicamente en Capilla del Señor, pero cuando la zona empezó a urbanizarse demasiado “para su gusto”, con su esposa decidieron mudarse y en 2016 encontraron su lugar en el mundo en El Bolsón.

“Estar con las abejas implica un aprendizaje y un descubrimiento diario, me siento un testigo privilegiado de su saber porque ellas nos muestran todo lo que hacemos mal como humanos, nos están alertando acerca de lo que le está pasando al ambiente pero nosotros no escuchamos”, se preocupa Pierre.
“Yo quiero ser su vocero porque las abejas y todo lo que nos dan están invisibilizado… por ejemplo acá se produce fruta fina y hay muchos productores que no entienden que sin abejas no hay frambuesas ni ningún otro fruto, es como si no vieran la relación; ellas nos hablan y si nosotros queremos, podemos escucharlas”.

Por su lado, César tiene más colmenas y vive de la apicultura, vendiendo miel fraccionada y diversos productos de la colmena que los vecinos van a comprarle directamente a su casa. “Cada vez necesito menos para vivir”, asegura. “Mis hijos se independizaron, tengo mi casa con huerta y frutales, una camioneta que tiene sus años pero funciona y la verdad es que no necesito nada más”.
Con esta idea de visibilizar todo lo que significan las abejas y los frutos de la colmena es que estos dos amigos -junto a otros apicultores- están organizando una feria para el sábado 11 de diciembre donde se darán charlas y estará dedicada tanto a los productores como al público en general. “Se nos ocurrió hacerla porque hay muchos apicultores que están dispersos en la zona y la idea es encontrarnos a intercambiar información y, a la vez, que la gente se acerque para contarles lo maravilloso que es el mundo de las abejas y lo importante que es su trabajo para el ambiente y para la producción agropecuaria”, detallan. Más info: brocviellepierre@gmail.com

“Vivimos en una sociedad de caos y la colmena representa el orden, porque allí ellas saben cómo funcionar y vivir en armonía, así que tratar de entender esa sociedad de la colmena es todo un desafío y una pasión porque me enseña cosas a mí mismo”, reflexiona César. “Comprender a las abejas tiene que ver con un estado de conciencia: ellas nos enseñan pero hay que estar abiertos para escucharlas; la naturaleza es generosa y esa generosidad podría ser contagiosa”.
Fotos: Berenice Delgado, Fernando Nahuelpan, Mónica Murga.
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]]>La entrada Con 7 años y un encanto sin igual, la “gnomita” Aimé explica con sus palabras cómo es la vida de los distintos bichos de campo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Aimé nació cerca de Puerto Yeruá, un pequeño municipio dentro del departamento de Concordia, en Entre Ríos. En su vida cotidiana, ella acompaña a su mamá y a su papá en todas las tareas que ellos realizan en el campo: la recolección de la miel de las colmenas, la cosecha de las frutas y verduras de la huerta y la alimentación de los animales. Y ese interés fue el puntapié inicial de un proyecto audiovisual que hoy tiene a Aimé como protagonista.

“Si yo fuera una abejita iría sólo a las flores amarillas, son mis preferidas. Pero mi papá dice que van a todas las flores, no sólo a las amarillas. Eso se llama poli… polinación”, dice Aimé en un breve corto en el que cuenta cómo trabajan las abejas. Claro que se está refiriendo a la polinización, una palabra bastante difícil de pronunciar.
Ese pequeño video forma parte de la serie “Aimé la gnomita”, que fue creada por Gabriel De Ciancio, su papá.
“Aimé nació en el campo. Yo en cambio soy de Buenos Aires y me vine a vivir acá hace 15 años. Empezamos a jugar con la madre diciéndole que era un gnomito y que la habíamos encontrado en el bosque. De ese juego surgió la idea. Ella sabe de campo pero no tanto, lo vamos armando en conjunto”, contó Gabriel a Bichos de Campo.
Como productor audiovisual, trabajó durante 20 años en la cadena Telefé siendo Director de Ficción, hasta que el estrés lo obligó a retirarse de ese ámbito.
“Yo no daba más. Acá hacemos colmenas, tenemos animales y una huerta orgánica. Desde que vivo en el campo trato de llevar una mejor vida”, afirmó De Ciancio.
Hace dos años retomó con su propia productora la confección de videos institucionales, y en paralelo comenzó a jugar en cámara con su familia. Hoy los De Ciancio cuentan historias de campo y de los “bichos” que lo conforman.
“Contamos cosas que yo creo que en la ciudad se están perdiendo. Los chicos ya no saben ni de dónde sale un huevo. Esta es una forma de volver a las bases”, consideró.
Y es así que dice Aimé sobre las abejas: “Se la pasan todo el día trabajando. En su piquito llevan néctar de las flores y en su casita la convierten en miel. Es muy cansador pero sin ellas no habría alimento para los humanos y tampoco para los gnomos”.
Con su traje protector y acompañada por su mamá, ella abre una de las colmenas y le explica al público la diferencia entre la abeja reina, “la mamá que camina coqueta”, las obreras y los zánganos o los “papás”.
Y como si fuera poco, Aimé ofrece más datos: “Para hacer un kilo de miel la abeja tiene que visitar un millón y medio de flores. Tiene que recorrer casi 40.000 kilómetros. Es como dar la vuelta al mundo”.
Aunque el objetivo inicial era crear un producto que pudiera ser comercial, hoy la familia De Ciancio sólo apela a divertirse y a aprender en familia. Pero como todo lo que es bueno se difunde, Gabriel sabe que hay varias maestras, tanto en Buenos Aires como en Entre Ríos, que usan los videos de Aimé en la escuela.
En los próximos episodios, la pequeña gnoma se adentrará en el mundo de las gallinas y de las vacas lecheras, otros bichos de campo que llamaron su atención.
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]]>La entrada Los apicultores no sólo crían abejas: Luis Gómez incursionó en la cría de unos abejorros claves para la polinización en invernaderos… hasta que la burocracia metió la cola se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Bichos de Campo tuvo la oportunidad de hablar con Luis Gómez, gerente general de la Cabaña Apícola Guaymallén en Mendoza, quien trabajó durante muchos años en un proyecto vinculado a la producción de estos insectos, y montó el primer laboratorio de crianza de la especie Bombus terrestris para polinización en invernaderos.
“Yo soy apicultor de toda mi vida. Desde los 14 años tengo colmenas y desde los 25 me dediqué a lo que es la reproducción, la cría de abejas reinas. Hacemos abejas reinas, núcleos, paquetes, algo de miel y polinización. De ahí deriva el tema de los abejorros”, dijo Gómez a este medio.
-¿Cómo llegaste a tomar contacto con la cría de abejorros?- le preguntamos al productor.
-Hace unos 17 o 18 años recibí el llamado de un productor de tomates bajo invernadero. Ese tipo de producción tiene problemas de cuaje en la flor. Al aire libre, por efecto del viento, el tomate se poliniza bien. Pero cuando lo ponés en un invernadero donde todo está muy quieto hay problemas. La abeja no se adapta, se pega contra el plástico, no puede volar y muere. Aparte la abeja no tiene preferencia por la flor de tomate. Ahí entran los Bombus, que se adaptan perfectamente al vuelo en invernadero, en superficies más pequeñas.
En Argentina existe entre siete y ocho especies de Bombus autóctonas. El más conocido es el Bombus atratus, que recientemente fue renombrado como pauloensis. De acuerdo con la especie, el color de sus lomos es amarillo, negro y blanco, y pueden llegar a ser tres o cuatro veces más grandes que una abeja.
-¿La función de estos insectos en la naturaleza es similar al de las abejas?
-Exacto. Es un polinizador nato como lo es la abeja y en la naturaleza el servicio ecosistémico que nos proporciona es fundamental. La diferencia es que no da miel y es líder mundial en la polinización de espacios cerrados. Existen empresas internacionales que se dedican a criarlos, como Koppert y Bioest.
-¿Por qué no producen miel?
-Es una característica de la especie. Ellos recolectan néctar porque necesitan energía para sobrevivir y multiplicarse, pero es muy escaso, apenas unas poquitas celdas. La abeja pasa el invierno como colonia, entonces necesita una gran cantidad de acopio de miel para tener alimento durante ese período. En cambio Bombus no hiberna como colonia sino que lo hace en solitario.
-¿Y su cría es en apiarios como con las abejas?
-No. La cría de Apis melífera es al aire libre, en la naturaleza. La cría de Bombus, en cambio, es totalmente en cautiverio, dentro de un laboratorio. Obviamente te hablo del método artificial de cría, que están todos patentados a nivel mundial. Yo conseguí un protocolo artesanal de cría de la mano de un apicultor que conozco en Alemania.

-¿Cómo se trabaja en los laboratorios?
-Todo parte de una reina fecundada de Bombus. Esa reina tiene que pasar por un período de hibernación, de letargo, y se la instala en una cajita de inicio en solitario. Se la pone con una pelotita de polen de abeja de cinco centímetros de diámetro, que se la puede mezclar con miel. Es un ambiente totalmente oscuro con una temperatura determinada. Ahí la reina pone huevos en esa pelota de polen, nacen larvas y la reina se encarga de alimentarlas. Cuando llega a los cinco o seis individuos, se pasa a una caja de mayor tamaño y se la sigue alimentando. En el transcurso de un par de semanas ya tenés una colonia con más o menos 60 o 70 individuos, que se puede llevar al campo a polinizar.
-Si esto está tan sistematizado implica que existe un mercado importante de abejorros.
-Es un negocio enorme y millonario. Es una actividad económica, no es meramente para dar servicios ecosistémicos. Hay un método eficiente y una demanda de gente que los necesita para polinizar en invernaderos.
Aquí llegamos al punto clave de esta historia. La productores de tomate en invernadero habían comenzado a hacer uso del Bombus pauloensis, una especia autóctona que había comenzado a ser criada de forma oficial en colaboración con el INTA. Si bien ella se adapta a la polinización en espacio cerrados, empezó a dar problemas por su nivel de agresividad para con los trabajadores en el invernadero. Pero además, su uso es muy costoso ya que una colonia de esta especie tiene como máximo 60 individuos, mientras que otras especies pueden llegar a tener entre 300 y 400 individuos.
“Con pauloensis necesitás muchas más colmenas por hectárea de invernadero, y eso eleva muchísimo los costos”, afirmó Gómez. Eso fue lo que hizo que el productor comenzara a investigar sobre otras especies de Bombus en el país, y llegó a dar con el Bombus terrestris, el verdadero protagonista de esta nota.
Un dato importante es que esta especie de abejorro sigue siendo considerada exótica en muchas partes de Argentina, a pesar de que ya está oficialmente declarada su presencia desde Santa Cruz hasta Neuquén, ya que ingresó desde Chile. En esas provincias ya se lo considera asilvestrado.
-¿Cómo da usted con el Bombus terrestris?
-En un viaje al Manzano Histórico, en Tunuyán, Mendoza. Estaba mirando las florcitas como un buen apicultor y me encuentro con un insecto que en principio podía ser un terrestris. Yo sabía que había presencia de él en la Patagonia, porque cruzó por los pasos de baja altura, pero en Mendoza nunca se lo había visto. A mí me brillaron los ojos porque vi la posibilidad de un negocio.

-¿Es un abejorro de Chile?
-No. Chile aceptó su producción en territorio pero es exótico, proviene de Europa. Fue así que se instalaron muchas empresas en ese país y comenzaron a criarlo. Y como todo buen exótico, se adaptó perfectamente al medio ambiente y provocó un impacto allí.
-¿Cuál es el impacto ambiental que pueden producir?
-Cualquier especie exótica que se introduce en un lugar produce un desequilibrio. Lo que se argumenta es competencia por el recurso alimento, la transmisión de enfermedades, y la competencia por los lugares de anidación.
Cuando Gómez identificó lo que creyó ser un Bombus terrestris en Mendoza, decidió contactarse con la Cátedra de Zoología de la Universidad Nacional de Cuyo. Él explicó la situación y pidió un servicio de reconocimiento y clasificación.
Fue así que entre el 30 de diciembre de 2015 y el 6 de enero de 2016, la bromatóloga María José Quercetti y la ingeniera agrónoma María Inés Lillo, realizaron una georreferenciación en la zona indicada por Gómez y enviaron los individuos al Museo de Ciencias Naturales de La Plata para ser estudiados. Cuatro meses después se emitió un informe que confirmaba que los abejorros encontrados eran de la especie terrestris.
-¿Qué hizo usted a partir de eso?
-Sabiendo que era una especie exótica pero naturalizada en Mendoza –algo que fue confirmado Consejo Asesor Apícola de esa provincia- pido autorización al Senasa para su cría y pido el protocolo de cría de Alemania.
En 5 de enero de 2018, Senasa le otorgó la habilitación de cría de Bombus terrestris, y decidió registrar a la Cabaña Apícola Guaymallén como un criadero de ese insecto. Fue así que Mendoza llegó a tener su primer laboratorio de crianza de Bombus terrestris para la polinización en invernaderos.
-Entonces todo lo que hizo era legal.
-Era todo legal. Yo casi dejé la apicultura por esto. Tenía más de 150 hectáreas de invernadero para polinizar tomates. Y cuando se empezaron a enterar que yo criaba terrestris, no le compraron más al INTA.
Y como se dijo anteriormente, el mercado de abejorros no sólo es amplio sino muy competitivo…
“Cuando yo recibo una visita de la gente del INTA, les muestro todo lo que estaba haciendo. Al mes me cayó una inspección de la Dirección de Recursos Naturales de la provincia, con un expediente de más de diez centímetros de alto, con todo el espectro científico de Argentina, diciéndome que yo no podía criar ese insecto. ¿Cuál fue mi error? Desconocer que debía pedir una autorización de este organismo provincial”.
A continuación Gómez agregó: “Apis melífera es una exótica invasiva, también es de Europa. Ese era mi argumento más fuerte. Pero como hace ciento y pico de años que está acá, nadie dice nada y se la cría. Me clausuraron el criadero siendo que esta especie está naturalizada. Desconocieron el estudio de la Facultad de Ciencias Agrarias. Yo gasté 120.000 dólares en instalaciones y a mí me hicieron perder ese dinero porque son muy específicas”.
Mediante la Resolución 1072 del 20 de julio de 2018, ratificada con la 016 del 26 de marzo de 2019, la Dirección de Recursos Naturales Renovables de la provincia de Mendoza prohibió “el ingreso, tenencia, transporte, reproducción y comercio de Bombus terrestris en la provincia de Mendoza y ordena secuestrar, decomisar y desnaturalizar todos los ejemplares de Bombus terrestris en el predio de propiedad del Sr. Luis Miguel Gómez”.
La parte quizás más llamativa de esta historia es que el bloqueo que sufrió Gómez se le volvió en contra a los denunciantes, ya que la provincia también prohibió la cría del Bombus pauloensis, bajo el mismo argumento: que era una especie exótica en Mendoza.
-¿Cómo hacen ahora los productores de tomate para seguir produciendo en invernadero sin los abejorros?
-Ahí aparece otra cuestión. Los productores de tomates de Mendoza hoy en día tienen que hormonear, es decir utilizar auxinas. Una persona, con una especie de cepillo que moja en una auxina, toca las flores una por una. Eso provoca un estímulo como cualquier hormona, que hace que se forme el fruto pero que no haya cuaje. El cuaje es la fecundación de la flor que termina en la formación del fruto. Aquí se forma el fruto, pero está hormoneado.
-¿Y cómo es ese tomate?
-No tiene semillas porque no hay polinización. Si cortás un tomate en pleno invierno y te fijás, vas a ver que está hueco por dentro. Es un tomate químico y la gente lo consume.
-¿Considerás que el INTA continúa criando este abejorro?
-Sí, lo está haciendo en el resto de la Argentina, pero no en Mendoza.
–¿A qué se dedica usted ahora?
-Volví a mi actividad histórica que es la rural. Sigo como mi criadero de reinas, produciendo núcleos, reinas y paquetes.

Con pesar Gómez concluyó: “Estuve a punto, era tan buen negocio. Yo me apasioné, me encanta la cría de insectos. No sabés lo hermoso que es crear estos bichos en cautiverio”.
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]]>La entrada Finalizó el primer concurso de Mieles Pampeanas 2021: ¿Qué se busca premiar en este tipo de certámenes? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¿Qué es lo que se analiza en este tipo de concursos? La composición fisicoquímico de la miel que presentan los diversos productores y sus rasgos sensoriales. Por lo general se toman en consideración distintas categorías como las mieles claras y las oscuras, que se diferencian por el lugar en el que se obtuvieron o por la flora de la que se alimentaron las abejas.
En este caso en particular se trabajó sobre mieles claras, que debían cumplir con ciertos parámetros de humedad, acidez y color. También se analizó su origen polínico, es decir si eran mieles monoflorales o multiflorales, y la cantidad de polen que había en ellas.

¿De qué dependen estos parámetros? Principalmente de las especies florales a las cuales las abejas si dirigen, y su nivel de polen se mide en base a tablas pre existentes que pueden determinar, por ejemplo, si una miel tiene o no componente cítricos.
Los participantes de este primer concurso en La Pampa debían tener sus apiarios en la provincia y estas inscriptos en el registro de RENAPA, el registro de productores aícolas. Una vez que sus análisis fisicoquímicos dieron correctos, un jurado de ochos miembros realizó una evaluación sensorial gustativa.
¿La calidad de la miel es una cuestión exclusiva de la abeja o el productor tiene incidencia? Para responder eso Bichos de Campo habló con Susana Paredes, técnica extensionista de la Agencia de Extensión del INTA Guatreche y una de las coordinadoras del evento.
La especialista explicó que el productor incide en el momento en que decide dónde colocar las colmenas, teniendo en cuenta la flora del lugar. Los análisis de laboratorio son los que permiten rastrear el camino de la abeja hacia atrás, y determinar de dónde vino esa miel.
-¿Qué genera este tipo de concursos? ¿Qué la gente quiera profesionalizarse más y llegar a estándares internacionales?- le preguntamos.
-Por un lado sí y por el otro lado todo que quieran conocer más de su miel. Si bien el productor sabe que si le fue bien en la cosecha, e intuye si viene de un monte o del girasol, al tener el análisis de polen él puede saber si es mono o multiflora, que esté bien de humedad, etc. Creo que entusiasmó eso, el saber que producto tenía.

-¿Cuál sería el rol del INTA en este tipo de nuevas actividades?
-La idea es que el productor conozca el producto que tiene, ayudarlo a seguir capacitándose y poder darle un valor agregado interesante. Por ejemplo El Caldén acá es único. Tener una miel mono flora de una especie particular le puede dar un valor agregado. En general nuestras mieles, por las condiciones climáticas que hacen que no llueva mucho, no tienen problemas de humedad como si lo pueden llegar a tener las mieles del Delta, que se pueden fermentar. Acá tenemos índices de humedad muy bajos que dan mieles muy claritas, algo valorizado a nivel mundial. Argentina de hecho vende la miel a granel para hacer cortes y mejorarla. La lástima es que no se valore la miel pura que sale. Habría que tratar de que nuestras mieles salieran de este lugar con estas características sin mezclarse con otras.
En este caso, la miel ganadora fue una de color ámbar extra claro, con una humedad del 15%. El segundo lugar se lo llevo una miel de color blanca con 15.4% de humedad, y la tercera, que también era de color ámbar claro, tenía una humedad del 17.6%.

En total participaron del concurso 41 muestras de mieles distintas, recibidas entre abril y mayo de este año. Las producciones eran de las localidades pampeanas de Santa Rosa, Toay, Castex, Quemú Quemú, Rancul, Coronel Hilario Lagos, Ingeniero Luiggi, Rucanelo, Trenel, Santa Isabel, Loventué, General Pico, Luan Toro, Alpachiri, Telén, Guatraché, Doblas, General Campos, Jacinto Arauz, Rio Colorado – La Adela, La Reforma, San Martín y Árbol Solo.
La entrada Finalizó el primer concurso de Mieles Pampeanas 2021: ¿Qué se busca premiar en este tipo de certámenes? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada El Senasa decidió sacar de circulación otro insecticida peligroso para las abejas: El Fipronil deberá dejar de venderse en seis meses se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Los insecticidas de la familia neonicotinoides, así como también la sustancia activa Fipronil, han sido sujetos a procesos de reevaluación de sus usos agrícolas aprobados por diversas agencias regulatorias del mundo”, informó el Senasa en la Resolución 425/2021, que fue publicada en el Boletín Oficial y dispone un plazo de seis meses para prohibir la importación, la formulación y el fraccionamiento de productos fitosanitarios formulados a partir de este principio activo.
Luego, en un curioso plazo de 485 días (que nos aproxima a fines de 2022), se prohibirá “la comercialización y uso en todo el Territorio Nacional de los productos formulados a base de Fipronil como Suspensión Concentrada (SC) y Gránulos Dispersables (WG)”
“A partir de esa fecha, se producirá la baja automática de dichos productos en el Registro Nacional de Terapéutica Vegetal a cargo de la Dirección de Agroquímicos y Biológicos”, avisó Senasa, que así pone fin a un periodo de consulta pública sobre ese producto químico.
El Fipronil comenzó a ser revisado junto a otros insecticidas como Acetamiprid, Imidacloprid, Tiametoxam, Clotianidin, Dinotefuran y Tiacloprid, especialmente a partir de estudiar su impacto sobre la población de abejas en el medio rural. Existen varias empresas que lo utilizan para ofrecer a los productores para el tratamiento de semillas), en cebos o como “suspensión concentrada y gránulos dispersables para la pulverización sobre cultivos y pasturas”.
Según informó Senasa, en el periodo de consulta pública las empresas que lo utilizan para formular varios productos “no han aportado la información complementaria que permita concluir el análisis de riesgo para los usos agrícolas de protección de cultivos dependientes de la pulverización al suelo o al follaje de los cultivos en los que está autorizado su uso en Argentina”.
Por eso, el organismo admitió que “no resulta posible determinar que los usos de Fipronil en pulverizaciones de cobertura total sobre cultivos no representen un riesgo inaceptable para las abejas silvestres y melíferas, cuando se aplican las medidas adecuadas de mitigación de riesgo”.
A partir de noviembre de 2022 ya no podrá usarse más Clorpirifós en todo el territorio argentino
A nivel agrícola el Fipronil es un insecticida usado para combatir las pulgas, los piojos, las garrapatas, cucarachas y ácaros. Entre las numerosas plagas que controla se destacan Diabrótica, Gallina ciega del maíz, gallinas ciegas, Gusano alfilerillo del maíz, gusano de alambre, mayate rayado, picudo de la papa, picudo del algodón, picudo del tabaco, etcétera.
El Fipronil es un principio activo que actúa por contacto y por ingesta y que basa su efectividad en atacar el sistema nervioso central de los insectos. Su bloqueo desemboca en una hiperexcitación nerviosa que lleva al insecto hasta la muerte. Por eso también tiene usos muy cotidianos, como en las pipetas utilizadas para librar de pulgas las mascotas o para eliminar las cucarachas de una vivienda.
Desde hace un tiempo que este insecticida no debería aplicarse a animales destinados directamente a la alimentación humana, como las gallinas. En Europa, en 2017, estalló un escándalo que lo puso en la mirada de todos cuando debieron retirarse millones de huevos del mercado debido a que la Agencia Federal para la Seguridad de la Cadena Alimentaria (FASFC) de Bélgica determinó que una empresa holandesa ChickFriend había realizado un tratamiento basado en Fipronil sobre las gallinas ponedoras.
La resolución de Senasa dispone que las empresas que tienen productos agrícolas basados en esta sustancia podrán darlos de baja voluntariamente del Registro Nacional de Terapéutica Vegetal antes de que venzan los plazos, lo que debería suceder cerca de fines de 2022. Pero para empezar, deberán declarar sus existencias.
El Senasa estableció que “resulta conveniente dejar transcurrir un plazo razonable antes de que sea aplicable la reducción de los Límites Máximos de Residuos (LMR) establecidos a los efectos de inscripción de los usos foliares de la sustancia activa Fipronil, con el fin de que los productores agrícolas de Argentina o de los terceros países, tengan tiempo de prepararse para cumplir los nuevos requisitos”.
Esos límites máximos fueron fijados en 0,01 mg/kg (miligramos por kilogramo) de la sustancia Fipronil en todos los productos y subproductos agropecuarios que se importen o produzcan localmente para el consumo interno. El plazo para empezar a controlar eso y eventual,mente aplicar sanciones será generoso; de 605 días a partir de la entrada en vigencia de esta norma.
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-Contanos cómo te nacieron las ganas de ser apicultora.
-Todo empezó porque los apicultores trasladan sus colmenas en busca de flores específicas y la mayoría de los apicultores de la provincia, como también de otros lados del país, vienen a Timbó a hacer temporadas con sus colmenas, debido a que esta zona es eminentemente de producción citrícola. Las abejas acá dan una miel de azahares, bien clara, de alta calidad, que se exporta. Comencé acompañando a un grupo proveniente de Paraná y de Santa Fe, que venía a colocar sus colmenas en nuestra zona. Como yo vivía en Timbó trabajando y estudiando, sabía dónde colocarlas. Y sabía que de octubre a noviembre es la primera floración de la naranja. Luego viene la de mandarina, luego, la del pomelo, y por último la del limón, que es de dónde más liban las abejas y sacan más miel. Es una miel de citrus, deliciosa, típica de nuestra provincia y de nuestra zona.
Mirá la entrevista completa:
-¿Cómo decidiste armar tu propia PyME?
-Pasé cinco años aprendiendo de aquellos apicultores y los acompañé también a Catamarca, Santa Fe, Entre Ríos, Santiago. Y comencé a tomar cursos hasta que en el año 2005 me animé a crear mi emprendimiento con mi propia marca. Poco a poco fui creciendo, con la ayuda de mi familia y de amigos que son como mi familia. No tengo empleados. Hoy tengo 500 colmenas, pero acá en Timbó sólo tengo unas pocas de las que cosecho miel de azahares, porque es una zona muy fumigada. De modo que a la mayoría de las colmenas las tengo en Santiago del Estero, donde aún se conserva mucho monte nativo.
-¿Es muy diferente la miel?
-Las abejas allí liban de una gran variedad de flores -unas cuarenta- sobre todo en las de algarrobos, quebrachos, mistoles, chañares, atamisquis. Se llama miel de monte, de sabor más intenso, de color bien oscuro y más aromática. Es ideal para endulzar, cocinar y aderezar carnes.

-¿Entonces no vendes solo miel sino diferentes productos?
-Vendemos miel clara de citrus, miel oscura de monte, miel cristalizada… La miel es líquida y se cristaliza con el frío o con el paso del tiempo. Esa cristalización garantiza la pureza de la miel, porque si es impura, no se cristaliza. Además, vendemos polen, jalea real, propóleo y miel en panal. Polen de citrus y también de palta, porque en Timbó hay bastantes cultivos de palta. Este polen es de muy variados colores. En Santiago, la mayoría del polen sale del algarrobo porque da muchísimo polen.
-¿Cómo les está yendo en este tiempo de cuarentena?
-Durante la pandemia obtuvimos un permiso como trabajadores esenciales y por eso hemos podido ir a Santiago y vender en San Miguel de Tucumán. Y creció la venta de miel a causa de la demanda de productos que contribuyen a la salud de la gente, de modo que esta crisis nos ha favorecido, sobre todo en cuanto al polen y a la jalea real.

-¿Dónde se consiguen sus productos?
-Nuestro producto se consigue en dos puntos fijos: en mi casa, acá en Timbó, sobre todo los sábados y domingos; y en la casa de mi mamá, que vive en San Miguel de Tucumán, la capital, porque ella también vende. Durante la semana también vendo en una feria municipal que se llama “El Mercado en tu barrio”, lunes, miércoles y viernes en distintas plazas de la capital, por las mañanas.
-¿Dónde cosechan, fraccionan y envasan la miel?
-Varios apicultores realizamos la extracción de la miel santiagueña de monte, en Beltrán. Y la envasamos en San Miguel de Tucumán. Pero ya tenemos planificado remodelar un galpón que está al costado de mi casa, y transformarlo en sala de extracción y de envasado, que llamaremos “La casa de La Carola”. Para convertirnos en granja educativa, elaborando a la vista de los clientes, con visitas guiadas, con prácticas a quienes se animen a cosechar la miel y dando charlas con perfil agroecológico.
-¿Y qué es lo que te interesa enseñar a los chicos?
-Por ejemplo: ¿Sabían que un kilo de polen tiene más proteínas que un kilo de carne? ¿Que para reunir 1 kilo de miel, las abejas deben visitar 4 millones de flores y volar 4 veces la distancia alrededor de la tierra? ¿Qué cada abeja obrera realiza entre 10 y 15 vuelos diarios, volando entre 40 y 100 kilómetros al día a una velocidad máxima de 25 kilómetros por hora, durante al menos 21 días? ¿Qué las abejas contribuyen a la polinización de al menos 170.000 especies de plantas?
-¿Qué es polinizar?
-La abeja y La mariposa tienen el mismo objetivo de polinizar, que consiste en transferir el polen de una flor a otra, el cual garantiza que las plantas produzcan semillas y frutos, y que estos y los vegetales logren mayor tamaño y mejor calidad. ¿Sabían que el monte se va reduciendo y las fumigaciones de los campos van provocando que busquemos cada vez más lejos dónde colocar las colmenas? Antes se llevaban las colmenas a diversos lugares, pero con el aumento del precio del combustible, esto se hace más difícil y en definitiva, no se logra la mejor miel posible.

-¿Tu futuro te lo imaginás siempre entre mieles?
-Amo mi trabajo y tengo amor por las abejas. Curiosamente mi mamá me contó que mi abuelo -que fue encargado de granja en la Facultad de Agronomía de la capital- tuvo colmenas y siempre le gustó el mundo de las abejas. Me apasiona trabajar y vender un producto que contribuye a la salud de la gente. Quiero dedicar más tiempo a la educación, a transmitir los conocimientos del mundo fascinante de las abejas, su importancia por lo que ellas aportan a la biodiversidad, de dónde sale la miel, dónde y cómo se procesa, y cómo debemos cuidar el medio ambiente.
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]]>En el mismo muestran y explican cómo desarrollaron una huerta sobre tierras muy salitrosas que habían soportado un gran basural, y que luego de extender canales de riego, al crear el Taller de Apicultura, las abejas mejoraron de modo superlativo la calidad de las plantas de la huerta, aumentando el tamaño y la cantidad de las berenjenas, tomates, girasoles y demás, como también la calidad del ambiente gracias a que las abejas son agentes polinizadores que mejoraron la floración y generaron una biodiversidad en el intercambio de especies.
Hay que destacar que en el penal siembran muchos girasoles porque en la Argentina se ha elegido a esta planta como emblema de las personas privadas de libertad, debido a su giro en busca de la luz, que los internados pueden tomar como ejemplo y símbolo para sus vidas. Además se adaptan fácilmente a esas tierras salitrosas y son muy atractivos para las abejas.

Pero no es el primer premio que reciben sino que en marzo de 2019 enviaron muestras de la miel de sus colmenas al certamen que se realizó en la 24º Fiesta Nacional de la Apicultura y, en simultáneo, la Expo Apícola del Mercosur, en Maciá, Entre Ríos, considerado el más importante del país.
Como las abejas vuelan en un radio de 3 kilómetros, las de ellos liban, sobre todo, en las plantas nativas de la meseta patagónica que rodea al Penal –jarilla, olivillo, cardos, zampa, tamarisco, alpataco, molle, chañar-, en los manzanos y perales de unas pocas chacras aledañas que aún sobreviven a la urbanización, además de los cultivos de los internos –caléndula y aromáticas-. Las abejas beben agua de deshielo del canal principal de riego -planificado por el ingeniero Cipolletti- que recorre 300 kilómetros por todo el Alto Valle y que pasa por al lado del Penal.
La competencia se realiza sobre mieles claras, ámbar y oscuras. La de ellos es multifloral y muy oscura, casi negra. Lo común de estas mieles es que sean de sabor muy intenso, y la de ellos es suave, no predomina el sabor de ninguna planta y además no empalaga. Debieron presentar 3 frascos de 250 gramos, con sus datos ensobrados y uno con seudónimo, de modo que el jurado no sabía que era miel de internados de un Penal. Fue analizada por el Laboratorio de Especialidades Productivas de Maciá (LEPMA) en cuanto a su pureza, consistencia, proporción de azúcares, densidad, color, aroma, sabor, sanidad y demás. Y ganaron el Primer Premio en la categoría Mieles Oscuras, con gran ventaja sobre los demás.

Contactamos a Luciana “Lucy” Pavón, nacida en Las Lajas, que hoy vive en Cipolletti y es especializada en “educación en contexto de encierro”. Es la creadora del taller de apicultura en el Penal 5 y está por recibirse como licenciada en Ciencias de la Educación. Pavón cuenta que se dedicaba a dar clases en Instituciones convencionales y su hermano menor le aconsejó hacer un curso de apicultura. Lo hizo en el Centro de Capacitación Profesional 1 de Plottier y comenzó a tener sus colmenas como actividad secundaria.
Ella vive en la ciudad pero no deja de tener su gallinero. Corría el año 2018 cuando se enteró de que el ingeniero agrónomo, Salvador Sangregorio, Referente del PROAPI de INTA en Patagonia Norte, dictaba un curso de apicultura y se anotó porque notaba que le faltaba reforzar conocimientos.

Resulta que Lucy siempre soñaba con dar clases en centros penitenciarios y le aconsejaban que no se complicara la vida. Pero al cumplir sus 40 de edad, decidió dejar de postergar ese sueño. Pensó que la apicultura podría ser una salida laboral independiente y de baja inversión para cuando salieran de vuelta al mundo, donde cuesta conseguir trabajo. Su hermano obtuvo la visa de Canadá gracias a su certificado de apicultor y allí vive muy bien hoy, de ese noble oficio.
Se puso a averiguar si alguien daba apicultura en el Penal Nº 5 de Cipolletti y le dieron el teléfono de su director. A éste le apasionaba la naturaleza y le presentó a Adrián Ciancio, el coordinador del secundario e impulsor de la huerta. Ella le dijo que empezaría cuanto antes, sin goce de sueldo, y así lo hizo durante dos años.
Muy pronto estaba dando la teoría en su Taller de Apicultura en el Penal a 10 internados, 9 varones y 1 mujer, con edades de 25 a 55. Y se sumó la profesora de Lengua, Yanina Lamas, que terminó siendo su compañera y amiga en la docencia.
Lucy trata de no saber el prontuario de ellos. Sólo le importa que son seres humanos necesitados de ayuda para reconstruir sus vidas. “Todos nos podemos equivocar en la vida y merecemos una oportunidad”, dice.
Era octubre, había comenzado la primavera y de modo providencial un vecino le pidió a Lucy que le sacara un enjambre, que las abejas le habían construido en la rama de su duraznero. Con la ayuda de un amigo fue de noche –cuando las abejas no vuelan- y lo llevó al Penal. Así comenzaron las clases prácticas. Los alumnos convirtieron el enjambre en colmena como pudieron.
Como no tenían ropa adecuada, ella les prestaba su traje, mientras comenzaba a pedir los implementos a distintas instituciones, pero ninguno faltaba a su curso. Poco a poco cada uno fue hallando su interés: unos prefirieron trabajar con las abejas y otros en el armado de los cajones y pintarlos. Tanto que hoy limpian y acondicionan cuadros y alzas a los apicultores de toda la zona.

En febrero de 2019 realizaron su primera cosecha: 10 kilos y 700 gramos. Un interno le dijo: “Déjame hacerlo a mí, que es lo primero que hago de productivo en mi vida”.
Lucy probó la miel y se sorprendió de su calidad. Era oscura, especial y deliciosa. En marzo decidió enviar unas muestras a la Fiesta de la Apicultura de Maciá, y cuando obtuvieron el primer premio, fue conmovedor para todo el equipo.
Tanto trascendieron, que el canal francés Frans24 estaba realizando una serie de micro documentales por América Latina y los incluyó. Otro alumno le dijo a Lucy, orgulloso: “Le mandé miel a mi mamá y a mis hijos”.
Hoy ya tienen 14 colmenas y consiguieron comprar un extractor de miel. Pero vino la pandemia. Lucy continúa ahora sus clases, con la ayuda de Yanina, por FM Mural 91.1, los martes a las 18, y les envía cuadernillos.
Lucy sostiene que la llave de la reinserción está en la educación, y que está comprobado que la mayoría que se educa y consigue un trabajo digno, no reincide.
“Fui a educar y no ceso de aprender y de crecer gracias a esta experiencia, que me cambió la vida. Hoy trabajo en más proyectos, en otros penales, porque hay mucho por hacer”.
Ella nos dedicó una canción que para sus alumnos es un himno: Creo, de Patricio Fontanet y Maximiliano Djerfy, por Callejeros, de su álbum Señales:
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]]>La entrada ¡Qué suerte que las abejas no cobran por sus servicios! La factura por la polinización llegaría a casi 800 millones de dólares se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Definido como el proceso de transferencia de polen de la parte masculina a la parte femenina de la flor, el proceso de polinización es “el principal responsable de la reproducción de un alto porcentaje de plantas que brindan alimento y sustento a todos los seres de la cadena alimenticia incluyendo al hombre”, recuerda un informe del INTA de Concordia, en Entre Ríos, que relata las primeras experiencias locales para medir el impacto económico de esta tarea de las abejas.
Para el análisis, en principio se recopilaron datos estadísticos para el periodo temporal 2014-2019 en la base de datos de la FAO y de los registros oficiales del Ministerios de Agricultura y entidades de productores. Para cada cultivo seleccionado se recopilo información del grado de dependencia a la polinización (bajo, moderado, alto o esencial), el área cosechada, la producción total y la ganancia bruta de la producción anual.
A partir de estos datos se construyeron las estimaciones del “Valor Económico atribuido a la polinización Entomófila (VEP)”, que varían dependiendo del grado de dependencia de la polinización en cada cultivo y la ganancia bruta de la producción anual.

Pablo Cavigliasso (foto), técnicos del INTA Concordia, explicó que las 27 categorías de frutales seleccionadas por su importancia representan una cobertura de 554.819 hectáreas en la Argentina, con una ganancia bruta de la producción anual promedio equivalente a 1.756 millones de dólares luego de su comercialización.
Del total de cultivos evaluados, 17 de ellos presentan dependencia a la polinización entomófila, ocupando un 41% de la superficie cultivada nacional y el 69.2% de la ganancia bruta anual promedio de la fruta. es decir que la tarea de las abejas tiene responsabilidad directa superlativa sobre la generación de 1.216 millones de dólares.
A su vez, de estos 17 frutales dependientes de la polinización hay solo 9 donde se “gestiona” este servicio. Esos 9 cultivos representan el 16.1% de la superficie cultivada con frutas en el país. Pero el valor de la ganancia bruta anual promedio de esta fruta es del 45% del total. Es decir que la generación de 798.7 millones de dólares tienen relación directa con la polinización.
Cavigliasso también pudo calcular el VEP en los procentajes de las 17 categorías de frutale analizados que van a la exportación. En ese caso, y si las abejas debieran pasar la factura por sus servicios a los clientes del exterior, “se obtiene un aporte anual promedio de 595.7 millones de dólares en la ganancia bruta por la exportación de esa fruta”, se explicó.
Los razonamientos que surgen después de este ejercicio de valorización del servicio de polinización son casi obvios. Por un lado, que el dinero que se genera con esta tarea es tres veces más alto que el valor atribuido a la producción de miel, que es de unos 200 millones de dólares.

También con este trabajo se muestra “la alta vulnerabilidad de los agroecosistemas debido a un déficit de polinización”.
En este sentido, múltiples investigaciones ya han demostrado y reportado la importancia de la polinización en diferentes cultivos de relevancia económica, ya que un 75% de los principales cultivos dependen de los polinizadores, y la contribución de los insectos polinizadores en el rendimiento y calidad de frutos o semillas. A nivel global, diversos estudios le atribuye un valor en la alimentación humana de 153 mil millones de Euros.
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