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La entrada Hasta los bulones para armar silos se traen de Brasil: “La sustitución de insumos importados es una de las cuentas pendientes que tenemos las fábricas”, define la cordobesa Luciana Mengo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Pero Luciana Mengo, la presidenta de la Asociación de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Afamac) y titular de la empresa familiar Silos Mengo, ubicada en Río Tercero, aclara que a pesar de este repunte de la actividad el sector está muy lejos todavía de lograr algunos objetivos críticos.
¿Qué objetivos? En principio, contar con mayor cantidad de mano de obra calificada. “No es un problema porque tiene solución. Pero la coyuntura está en que quizás los jóvenes no reúnen todas las herramientas para desempeñar ciertos oficios, y es ahí donde las empresas muchas veces reemplazamos al estado en la formación de la gente”, contó a Bichos de Campo.
Entre los oficios requeridos, Mengo comentó que “se piden desde los tradicionales, como tornería y soldadura, hasta manejar máquinas a control numérico, Inteligencia Artificial y lecturas satelitales”.
La directiva empresaria contó que habría que establecer un plan de trabajo para potenciar el sector, que necesariamente necesita del acompañamiento de los distintos estamentos del Estado. “Las pymes estamos conformadas mayormente por empresas familiares y se nos va la diaria en solucionar problemas cotidianos. No tenemos ese tiempo de desarrollar cuestiones que tienen más que ver con el futuro”, explicó.
La coyuntura económica no ayuda, por cierto. “Creo que con un escenario más claro y tranquilo podríamos pensar en el más adelante”, remarcó Mengo, que ahora gasta las horas -como el resto de los fabricantes- ocupada en cómo pagar los salarios o bien en “cómo conseguir un insumo necesario para terminar una pieza en lugar de estar pensando cómo desarrollar esa pieza de otra forma con mayor tecnología”.
Mirá la entrevista completa a Luciana Mengo:
-¿Se puede ser competitivo en el interior del interior?
-Se puede ser competitivo. Hoy la conectividad y la tecnología nos acerca a muchos lugares y segmentos que antes era algo impensado, y además los procesos son cada vez más cortos desde la venta, lo que te hace competitivo porque te da la posibilidad de vender mayor volumen y mientras tanto vas ampliando tu línea de producción corriendo tus portones para generar mayor equipamiento y así dar respuesta a esa demanda- respondió.
Un anhelo para Mengo es el de poder incrementar el porcentaje de componentes nacionales de la maquinaria agrícola si fuera posible.
“Hacer la sustitución de insumos importados es una de las cuentas pendientes que tenemos todas las fábricas. Estamos tratando de no depender, pero por escala y por números hay insumos que quizás nunca podamos producir y sí necesitemos de la colaboración de fábricas que estén localizadas en otros países e importarlas. Por ejemplo, neumáticos, motores o bulones”.
-¿Bulones?
-¡Mirá vos! Algo tan básico como la bulonería hoy en Argentina tiene muy poco abastecimiento y dependemos del país más cercano, que es Brasil. Es decir, aquello que une todas las piezas que vendemos es en lo que no tenemos escala de producción a nivel nacional- resaltó.

En 2022, la firma Silos Mengo cumplirá 50 años de vida al frente de un negocio que desde siempre se abocó a la llamada Ingeniería en postcosecha que es, en palabras de Luciana Mengo, “todo lo que pasa desde que levantaste el cereal y decidiste venderlo”.
El padre de Luciana comenzó vendiendo otras marcas hasta que decidió animarse y emprender con su propia fábrica. “Para nosotros Silos Mengo representa una marca, un posicionamiento en el segmento de almacenaje, una unión familiar que por el momento existe, puestos de trabajo para Río Tercero y fundamentalmente representa confianza porque tenemos continuidad”.
“Entre nosotros tenemos un dicho y es que contamos con el mismo número de teléfono desde que inició mi papá hasta ahora”, afirmó Luciana, orgullosa de que las fábricas de maquinaria estén insertas en pequeñas localidades.

La presidenta de Afamac, que reúne a unos 80 socios, resaltó que el rasgo distintivo es que muchas de esas fábricas se ubican en localidades de menos de 50 mil habitantes. “Los motores económicos de los pueblos son las industrias y las fábricas. En este caso todas ellas están ubicadas en el interior de la provincia, surgieron, se quedaron y se desarrollaron en los pueblos”, declaró Mengo.
No obstante, insistió que los fabricantes necesitan un horizonte más claro para seguir operando. “Todo depende de que tengamos un escenario más previsible en lo económico y en lo político industrial, donde haya una conciencia de que la industria es realmente importante, y que no sea sólo un eslogan para quienes toman las decisiones políticas y así acompañen nuestros procesos”, reclamó.
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]]>La entrada Hay un nuevo boom de la demanda de empleo en el sector de la maquinaria agrícola: “Necesitamos gente y no la estamos consiguiendo”, dicen los fabricantes se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Eduardo Borri, de la firma Metalfor de Marcos Juárez, será desde la próxima semana el nuevo presidente de la Cámara Argentina de Fabricantes Agrícolas (Cafma), en reemplazo del bonaerense Néstor Cestari. En una charla realizada en su ciudad, Borri indicó que en el sector se está registrando un pequeño “boom” de la demanda de mano de obra. “Hoy necesitamos gente y no la estamos consiguiendo”, aseguró.
A su lado, en el marco de un panel realizado en el Primer Congreso de la Producción Agroindustrial Argentina, estaba la presidenta de la filial cordobesa de fabricantes, Afamac, Luciana Mengo, hija del fundador de una fábrica de silos ubicada en Río Tercero. Ella confirmó que, solo considerando la provincia de Córdoba, en el último año la demanda de equipos agrícolas creció un 30% y que eso obligó a las empresas del sector a incrementar en un 20% la demanda de personal. “Todos estamos proyectando un crecimiento y estamos corriendo los portones de nuestras fábricas para hacerlas más grandes”, se explayó Mengo.
En total, distribuidas en pequeñas localidades agrícolas de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, la Argentina cuenta con unas 700 pequeñas, medianas y grandes fábricas de maquinaria agrícola e implementos, que tienen una planta de personal total cercana a las 26.000 personas. Es un sector que genera una demanda de empleo muy particular, pues requiere personal capacitado en oficios tradicionales calificados, como torneros y soldadores, pero también de especialistas en nuevas disciplinas, como la electrónica, la robótica y hasta la inteligencia artificial. Lejos de las grandes ciudades y sin un buen sistema de formación profesional, conseguir mano de obra se hace una tarea difícil.

“El recurso humano es lo que más nos está costando formar. Somos fuente permanente generadora de trabajo y por eso en las épocas de bajas ventas no nos desprendemos de nuestros personal”, remarcó la presidenta de Afamac, que agrupa a unas 70 empresas de las más de 120 que existen en el rubro en Córdoba. Y algo parecido sucede en las otras dos provincias que tienen este tipo de industria.
Las fábricas argentinas de maquinaria, en esta coyuntura económica tan particular que vive la Argentina, están registrando un aumento de la demanda mayor al que registra el Indec en sus informes trimestrales, que incluso mostró una caída en el número de unidades vendidas en el segundo trimestre de 2021. Sucede que el instituto estadístico no discrimina entre equipos estrictamente nacionales y otros ensamblados en el país por las grandes marcas internacionales, que suelen figurar también como “industria nacional”. Esos jugadores globales dependen mucho de sus importaciones, que cotizan en dólares, y claramente se han ralentizado por las restricciones implementadas por el gobierno nacional.

Borri, quien asumirá en los próximos días el cargo que ocupa ahora Cestari, explicó que una de las prioridades de su gestión será trabajar en la capacitación de personal, que además quiera mudarse a pueblos pequeños que tienen fábricas, como Noetinger, Monte Buey, Armstrong o Las Parejas. En esta última ciudad existe un Centro Tecnológico en Maquinaria Agrícola que las empresas del sector quieren aprovechar más.
En los últimos días, los directivos de las cámaras de fabricantes agrícolas de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires fueron convocados al despacho del presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, quien en tono electoral les prometió impulsar el proyecto de ley elaborado por el sector para identificar con claridad la maquinaria nacional de la que no llega a tener el 60% de componentes “made in Argentina” y, por lo tanto, no debería ser considerada del mismo modo en lo que respecta a las líneas crediticias oficiales. Esto, a juicio de los fabricantes, debería asegurar que los préstamos otorgados por los bancos públicos para adquirir máquinas se oriente a su sector. Hoy venden con tasas subsidiadas todas las marcas, sean propias o ajenas.
Borri, en este sentido, consideró que lo importante es exigir a los jugadores extranjeros (que sobre todo se especializan en el mercado de cosechadoras y tractores) el mismo tratamiento que reciben las empresas argentinas que pretenden vender en Brasil.
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]]>La entrada Luciana Mengo se hizo camino al andar: “La única diferencia entre hombres y mujeres es que ellos ya tienen asegurados los lugares de poder y nosotras debemos luchar por ellos” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Lo que me acercó al campo fue la crisis de 2001, que me dejó sin trabajo en la Capital y entonces regresé a Río Tercero, donde ya funcionaba la empresa familiar junto a mi hermano y mi papá, especializada en fabricación de silos e ingeniería poscosecha. Yo no tenía ninguna intención de venir a la empresa, pero finalmente mi hermano, mi mentor más importante, me hizo ver que tenía un potencial increíble y que era algo nuestro y que le debía hacer justicia a quienes emprendieron este camino”, comentó en diálogo con Bichos de Campo.

En efecto, Silos Mengo, fundada por Segundo, tiene 60 años en el rubro y hoy se encuentra bajo la dirección de sus tres hijos: Luciana, Rosela y Matías, quienes persiguen los mismos objetivos que su padre, aunque buscando modernizar y aggiornarse a las nuevas demandas de los clientes. Desde entonces a Mengo le gusta pensar más en el concepto de agroindustria que en el de campo
“Somos tres hermanos y nos complementamos bastante bien. Mi función particular tiene más que ver con el personal, con recursos humanos, la carrera que estudié, pero también estoy con la parte institucional y la comunicación, participando del área de ventas, haciendo visita a obras y ahora también abocada a la parte gremial empresaria como presidente de Afamac cuando me designaron en diciembre pasado”, agregó.
En la fábrica se dedican al armado y mecanizado de silos para el productor. También realizan la obra civil y el montaje, la instalación eléctrica y además mantienen y reparan instalaciones, para lo cual cuentan con componentes y repuestos.
-Hoy, desde la parte empresarial y gremial institucional, ¿qué mirada tenés del campo?
-Hoy veo al campo como la columna vertebral de la economía argentina, sin duda alguna, pero más que eso el campo argentino es una escuela de trabajo para todo aquel que necesita una oportunidad. Desde que llegaron los inmigrantes hasta hoy, el campo no ha hecho otra cosa más que darnos: a los que lo trabajamos, a los que colaboramos y a los que no también. Es la base fundamental del ejemplo del esfuerzo, de la constancia y del riesgo que se asume. Veo al campo como una gran usina formadora, no sólo de economías, sino también de modalidades de trabajo, de formas de encarar la vida; es una invitación permanente a conectar con la tierra, con lo que te da la naturaleza, y desde el lado más duro diría que es lo que mueve la economía de cada uno de los pueblos del interior.
-¿Conocés la realidad del agro en otros países?
-No tuve la oportunidad de viajar, pero sí mantuve reuniones y rondas de negocios relacionadas a la venta de maquinaria agrícola en otros países y lo que veo es que Argentina es una usina y un semillero que puede dar mucho “know how” sobre siembra y maquinaria, y acá quiero destacar a todos los pioneros del país que se dedicaron a innovar y que con la siembra directa dieron el salto de lo artesanal al uso de la tecnología.
-¿Cómo es un día de tu vida?
-Un día en la fábrica o en Afamac empieza en la oficina; a veces compartimos un café con el personal o con colegas, me doy una vuelta por la planta, atiendo llamados telefónicos, libro discusiones con mis hermanos en ponernos de acuerdo y negociar sobre cómo encarar los problemas del día a día y escucho a nuestros colaboradores. En la diaria todo es una novedad por más planificación que se haga. También me reparto entre la maternidad y la recreación.
-¿Te considerás una mujer de riendas tomar?
-Sí, me considero una mujer de riendas tomar porque voy por lo que me parece justo, por lo que creo que corresponde. Creo que soy una persona coherente con lo que pienso y lo que hago y me molestan muchísimo las injusticias y las situaciones antiéticas.
-¿Qué visión tenés acerca de una posible lucha de géneros en el agro?
-No creo mucho aquel concepto acerca de que la agroindustria o el campo es un lugar de varones o en el que hay machismo. Creo que el agro siempre fue un lugar para todos. En los comienzos, con la llegada de los inmigrantes, las mujeres trabajaron a la par de los hombres y lo hicieron sin ningún tipo de tecnología. Pienso en mi abuela, que vivía con sus hermanos y tenía que planchar, cocinar, y emprender miles de tareas que no terminaban nunca, y no eran menos válidas o importantes que las que hacía el hombre, el cual quizás se volcaba más a trabajar la tierra, pero la mujer también hacía eso, incluso en la quinta con la huerta. Lo que sí noto es que antes las mujeres trabajaban tranqueras adentro y en estos últimos años hemos tomado la calle y ocupamos espacios que quizás siempre estuvieron ahí para nosotras, esperándonos. Cada revolución se da en su debido momento y hoy estamos ocupando los mismos espacios que tomaban los hombres.
-¿Entonces no ves machismo en el sector?
-No. En lo personal hablo, no me ha pasado con mis clientes, ni con mi familia ni en la parte gremial empresaria. Al contrario, percibo un clima de camaradería total en donde las mujeres tenemos nuestro lugar y espero que esta costumbre de diferenciar mujer de varón deje de ser necesario para decir nuestros nombres o cargos sin detallar el género. A su vez, admiro y felicito a todas las mujeres que trabajan en el campo; ellas hacen un trabajo silencioso que no necesita de ninguna vanidad, que no necesita de ninguna pantalla. Me gusta que sigan ocupando los lugares que les corresponde porque eso es lo justo, pero si quieren estar más visibles o no, creo que eso depende de cada una.
-¿Considerás entonces que es una cuestión más personal que de posibilidades sobre hasta dónde puede llegar una mujer?
-Sí, creo que hoy las mujeres tenemos todos los recursos y medios para ser mas visibles o invisibles. Yo he visto muchas activistas del campo y asociaciones formadas por mujeres defendiendo a sus familias. Está en nuestro ADN femenino tener una matriz formadora, damos forma a las cosas, acompañamos, pero también somos creadoras, mediadoras, y está en nosotras el querer ir “al lado de” o ir solas. La clave es ir siempre hacia adelante. Por otra parte, quiero aclarar que no es que demostraremos más o menos que los hombres por no tener un puesto que requiera fuerza física y considero que en cuanto a lugares de tomas de decisiones y poder estamos cada vez más cerca de lograr un equilibrio. Dicho esto, quiero marcar que la única diferencia entre hombres y mujeres es que ellos ya tienen asegurados los lugares de poder y nosotras debemos luchar por ellos y ahí es donde creo que radica la cuestión, en que nosotras debemos reclamar, pedir y ocupar los espacios cuando desde el lado del varón estos ya vienen asignados.

-¿Cambiarías algo del agro argentino?
-Del campo argentino no cambiaría absolutamente nada, porque siempre está anticipándose a los cambios y vicisitudes todo el tiempo. Los productores son verdaderos empresarios del campo porque invierten permanentemente en su negocio y enfrentan cada día la labor de llevar adelante la siembra, la cosecha, de arriesgar en las compras y en las ventas, con sus animales y ni hablar de los tamberos. Lo que sí haría es potenciar ese campo si estuviera en mi poder, no exprimiéndolo, sino dándole más oportunidades, aflojándole un poco la rienda impositiva también a las industrias para generar cada vez más inversiones. No podemos negar lo que es un hecho: vivimos en gran parte del campo. Somos un país agrícola ganadero por más que queramos diversificar. Tenemos empresas de tecnología, excelentes médicos y científicos, pero la caja la pone el campo argentino.
-¿Debería el campo seguir luchando por ganar lugares en la política?
-Creo que la política esta presente en todas y en cada una de las acciones que llevamos adelante, militando o no, siendo partidarios o no de una ideología. La política está presente, aunque no queramos. Responde a los lineamientos de acción que decidimos llevar adelante cada día y por eso es necesaria.
Hay que tomar espacios de tomas de decisiones para lograr verdaderos cambios.
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]]>La entrada Córdoba y Santa Fe avalan: Apoyo de gobernadores a una ley que distinga la maquinaria agrícola nacional de la importada se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En busca de adhesiones, la Provincia de Santa Fe ya había dado su aval a la iniciativa, en una reunión realizada en diciembre pasado con el ministro de Producción, Daniel Costamagna. El dato de esta semana fue que el propio gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, junto a su ministro de Industria, Eduardo Accastello, participaron de un encuentro con representantes de Cafma y también prometieron su aval.
El proyecto de ley surge desde las entrañas de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma) y de las tres cámaras provinciales que la componen: Afamac en Córdoba, Asima en Santa Fe y Magriba en provincia de Buenos Aires. Son las tres provincias con presencia de fabricantes.
En este periplo para instalar su proyecto, ahora sólo resta concretar una reunión con el equipo de trabajo del gobernador bonaerense, Axel Kicillof. Esto permitiría tener una suficiente masa crítica de legisladores de las tres provincias involucradas en el grueso de fabricación de maquinaria agrícola nacional, para que el proyecto ingrese a la Cámara de Diputados y pueda ser tratado.
Participamos de una reunión con el Gobernador, el Ministro de Industria y referentes de la #MaquinariaAgrícola a nivel provincial y nacional con el objetivo de impulsar una Ley de Maquinaria Agrícola.#MaquinariaAgrícolaCordobesahttps://t.co/05SFFVzmqy
— AFAMAC (@AFAMACArgentina) January 22, 2021
El proyecto de ley busca el fomento de la producción local, la sustitución de importaciones y la generación de nuevos empleos. “Brasil tiene ley de maquinaria agrícola y en otros países, aunque no tengan legislación, sí tienen bien regulada la identificación de lo nacional de lo importado. Acá en cambio se les da créditos a todos”, dijo a Bichos de Campo Néstor Cestari, presidente de Cafma.
El fabricante de las tolvas Cestari aclaró que “no queremos prohibir el ingreso de maquinaria importada porque muchas veces se suele pensar que los fabricantes nacionales queremos pescar en una pecera, teniendo cautivos a los productores para que estos sí o sí tengan que comprar maquinaria nacional”.
“Queremos una ley que diferencie lo nacional de lo importado. No hay que generar proteccionismo pero sí diferenciar y preservar a la industria nacional, porque no es lo mismo producir que armar en el país. Todo lo que se arma acá viene de otros países con otros costos de producción, impositivos y de materias primas, y con otras legislaciones laborales”, resaltó Cestari.
El empresario aclaró que “esto no significa que lo tenga que pagar el consumidor, pero que por lo menos tengamos la diferenciación por fabricar acá, porque no es lo mismo ensamblar una maquina que requiere 6 o 7 personas que armar una sembradora para lo cual precisás de 60 a 80 personas”.
“Los verdaderos competidores no son los que tenemos dentro del país, son los que vienen desde afuera”, sentenció, y reforzó la necesidad de mantener la alineación y unión de intereses entre las tres cámaras provinciales que integran Cafma.

“No es la idea que quieran sacarse ventaja una de la otra porque si estamos juntos nos van a escuchar, pero si estamos separados como hemos estado mucho tiempo, nos van a conformar y nos darán diferentes cosas a cada una”, puntualizó.
Aparte de poder conseguir la ley nacional de maquinaria agrícola, Cestari hizo hincapié en que “el sector necesita buenos créditos para mejorar infraestructura, procesos y tecnología de las maquinas; como somos exportadores, de hecho cerca del 20% de las empresas asociadas a Cafma exporta, nunca hablo de prohibir porque nosotros también importamos”.
El presidente de Cafma expresó que son necesarios los convenios con el Banco Nación y con el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) para hacer a su vez convenios con bancos del exterior, aunque reconoció que están tratando de llevarlo adelante con Cancillería y que al momento tuvieron una buena respuesta.
“En Brasil por ejemplo, si no fabricás el 60% del producto allí no obtenés el Finame que es el principal programa de financiamiento de máquinas y equipos de ese país. Al no tener un crédito económico se hace difícil que la gente compre nuestro producto cuando vamos a vender a Brasil, por eso queremos que cuando vengan productos desde ese país se les de el mismo tratamiento que cuando salimos”, explicó Cestari.

La aclaración fue porque para ir a Brasil, una firma argentina de maquinaria debe integrar 60% en ese país, comprando componentes brasileros para la maquina, y un 40% importado que podría venir de Argentina. “Si tomáramos un sistema espejo haciendo el mismo tratamiento con ellos cuando vienen acá, pienso que sería más justo”, referenció.
Cestari recordó que supo haber unas 27 fábricas de cosechadoras nacionales y que que hoy queda sólo una en pie, y en tractores sólo la firma Pauny. Advirtió que “lo mismo nos puede llegar a pasar con las pulverizadoras”, por lo cual es necesario un punto de referencia nacional para que haya control en los precios.
“Cada cual tiene el derecho de comprar nacional o importado, pero piensen que si el producto nacional no está en oferta seguramente tres o cuatro multinacionales terminarán imponiendo el precio. Si hay control de precios es gracias a que tenemos fabricación nacional. El día que dejemos de tenerlo, los argentinos pagaremos las cosas mucho más de lo que ya las estamos pagando”, concluyó.
De acuerdo a datos de la Cafma, el 2020 fue un año bueno en términos de crecimiento de producción nacional; muchos vendieron hasta 60% más porque tomaron las ventas de ahora a 6 meses en adelante, algo que hacía muchos años que no se daba. Antes no había atrasos en las entregas y hoy son de hasta cinco meses.
La entrada Córdoba y Santa Fe avalan: Apoyo de gobernadores a una ley que distinga la maquinaria agrícola nacional de la importada se publicó primero en Bichos de Campo.
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