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La entrada Marcelo Sili anticipa una progresiva revalorización de lo rural, aunque advierte que en la Argentina es necesario “reconocer al campo como parte del territorio” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Empezó a estudiar agronomía. Pero rápidamente se dio cuenta, Marcelo Sili, de que los problemas que le interesaban no eran de orden productivo, sino de carácter social, económico y territorial. Por eso cambió a geografía en la Universidad Nacional del Sur y luego hizo un doctorado interdisciplinario en estudios rurales en Francia.

Uno de los fenómenos analizados por Sili es el de “renacimiento rural”, que se refiere a la vuelta de la gente al campo y a la reconstrucción del mundo rural. “Las razones de esa nueva migración son múltiples: búsqueda de nuevas oportunidades, tranquilidad, contacto con la naturaleza… y la pandemia aceleró el proceso, lo hizo más notable y mucho más visible, por eso ahora los medios de comunicación empiezan a hablar del tema”, explica.
-¿Tiene que ver con una toma de conciencia de la importancia de “lo natural”?
-Y también con la necesidad de construir redes comunitarias más fuertes, de tener ritmos de vida más tranquilos, de mayor seguridad personal y de mayor espacio disponible, pero siempre manteniendo una conectividad que permita vincularnos al mundo. Este fenómeno ya tiene diez años, pero la pandemia lo que hizo fue llamar la atención sobre cómo vivimos en las ciudades y explotó la necesidad de sentirse más libre.
-¿Entonces el renacimiento rural se debe a la crisis urbana?
-No solamente: las ciudades fueron el refugio del modelo de modernización industrial, pero ahora estamos entrando en una nueva etapa civilizacional donde las sociedades van a desconcentrarse, en gran parte gracias a las nuevas tecnologías de la información. El futuro también es rural, con diversas formas, pero indudablemente hay una tendencia fuerte a reconstruir esos territorios. Esto no quiere decir que la gente vaya a vivir a los campos, sino que va a volver a los pueblos y muy especialmente a las pequeñas ciudades que cuentan con infraestructura que permite una elevada calidad de vida.
-El tema es que hay limitaciones de esa infraestructura…
-Así es, en muchísimas zonas rurales falta agua potable, energía, servicios de salud y especialmente de conectividad. Otro tema es la falta de planificación territorial, que puede hacer que rápidamente se degraden las condiciones del lugar elegido para vivir. Y, por último, las iniciativas productivas que pretenden llevar adelante los nuevos migrantes muchas veces no son sostenibles y muchas veces sólo es viable la migración de personas que tienen empleos dependientes de las ciudades de origen (teletrabajo), de personas que hayan sido trasladadas o asignadas a estas zonas, o que se desempeñen en servicios profesionales (médicos, técnicos especializados, contables, entre otros).
-Parece paradójica esta revalorización cuando hay un gran reclamo del sector rural de que el urbanita no valora el campo. ¿Hay contradicción o son dos carriles diferentes?
-En Argentina lo rural está completamente invisibilizado, negado, pero esto tiene mucho que ver con la construcción político ideológica que se generó desde mediados de siglo XX. El desarrollo en la Argentina fue visto, casi en forma excluyente, como el resultado de la urbanización y la industrialización, mientras que lo rural era visto como un espacio residual, que solo cumple la función de productor de bienes primarios para exportar y generar divisas que permitan consolidar la industrialización y la urbanización. Así, el mundo rural es visto por gran parte de la sociedad argentina como el refugio de una supuesta oligarquía agropecuaria y sojera, donde todos los productores son seres desalmados que andan en 4×4 y que solo piensan en aplicar agroquímicos y en ganar cada vez más dinero. Por otro lado, lo rural también se ve como el lugar ocupado por el paisanito, el hombre con menos capacidades, educación o habilidades para desempeñarse en un mundo dinámico, comparado a los habitantes de las ciudades, más rápidos y astutos. Estas imágenes ubicaron al mundo rural argentino en el plano simbólico de lo no deseado, un mundo de retraso o refugio de contaminadores seriales, como plantea esa la campaña de #BastadeVenenos.
-¿Cómo opera esta grieta agroquímicos versus agroecología en la valorización de los recursos rurales?
-Esa grieta se alimenta con el desconocimiento de cómo funciona el sector agropecuario y el mundo rural en general. Muchas veces se habla más desde posiciones ideológicas ligadas a esa vieja imagen del campo… Es cierto que en las últimas décadas hubo excesos en las formas de producir, las mismas organizaciones de productores las denuncian y son problemas que deben ser corregidos; pero también veo que hoy hay un proceso muy fuerte de mejora de los sistemas de producción, hay mucha mayor conciencia y autocrítica por parte de los productores que no existía hace treinta años. Hay que profundizar en el cuidado del ambiente y de los sistemas de producción, y considero que la gran mayoría de los productores avanzan en ese sentido. Considero que esta situación hay que mirarla desde una perspectiva más amplia: el mundo, incluyendo Argentina, está en pleno proceso de transición hacia modelos más agroecológicos. Pero atención, para consolidar estos modelos más sostenibles hace falta mucha más ciencia, muchos más conocimientos y más tecnología adaptada a diferentes tipos de productores y de ambientes. Creo que hay que bajar la espuma del debate y ponerse a trabajar concretamente, con más ideas, más investigación y más innovación.
-Revalorizar la ruralidad, ¿ayudaría a cerrar las grietas?
-Revalorizar la ruralidad implica volver a pensar los territorios rurales, algo que en la Argentina no ocurre desde hace más de medio siglo, ya que lo único que viene siendo pensado son las ciudades y sus problemáticas, porque ahí están los votos y la fuente del poder. En ese sentido, la Argentina rural está invisibilizada, salvo en algunas variables ligadas a la producción agropecuaria, pero, insisto, lo rural va mucho más allá de la actividad agropecuaria, es la gente que vive en el campo y también en pueblos y pequeñas ciudades, son los médicos, maestros, empleados de comercio, son las actividades artesanales, Pymes, turismo, servicios, talleres, y miles de otras actividades localizadas en estos espacios, y que por las características propias de estos territorios tienen problemas y realidades diferentes a los de las ciudades. Revalorizar la ruralidad no es sólo valorar el ambiente, la tranquilidad o las tradiciones, es ponerse en la piel de las personas que deben enfrentar cientos de limitaciones para poder desarrollarse, comparadas con quienes viven en una ciudad. Lo que va a cerrar la grieta es el reconocimiento del otro… del otro rural, y el conocimiento certero de qué es lo rural, dejando de lado los prejuicios históricos.
-¿Cómo piensa que podría darse el primer paso?
-Con un mayor diálogo, creando una constelación de ideas y debates sobre el sentido de lo rural en el país. Un espacio multiforme donde se puedan encontrar las múltiples voces de la Argentina para discutir qué tipo de territorios rurales queremos. Creo que esto fue lo que se tuvo que hacer inmediatamente después de la crisis de la 125, pero en lugar de eso seguimos discutiendo retenciones, impuestos, etcétera, cosas que son importantes, pero son solo una parte del problema. Si la Argentina no logra avanzar hacia la construcción de un nuevo paradigma de organización y desarrollo de los territorios rurales, el país seguirá siendo un simple archipiélago de ciudades que crecen, reproduciendo los problemas de siempre. Por eso creo que hay que pensar y planificar los territorios rurales dejando atrás las viejas ideas pregonadas por el modelo agroexportador de principio del siglo pasado y también del modelo de hiperproductividad agropecuaria de las últimas décadas, que garantiza crecimiento productivo, pero no desarrollo de los territorios rurales.
-Por último: muchas veces parece que al campo se lo puede castigar (por ejemplo, con retenciones) porque no hay una condena social, sino todo lo contrario: a pesar de ser el motor de la economía a muchos argentinos la gente del sector agropecuario no le cae nada simpática. ¿Desde cuándo cree que ocurre esto y a qué se debe?
-Creo que a lo rural se lo castiga no por las retenciones o los impuestos, sino con falta de atención, porque no se lo reconoce como territorio parte de la Argentina. ¿A quién le interesa lo que pasa en Gan Gan o en Ingeniero Juárez o en Arroyo Venado, o en miles y miles de pueblos, parajes y campos de la Argentina? Estos lugares no tienen peso en la política nacional porque lo rural está olvidado. Además, el modelo agroexportador de principios de siglo fue en cierto sentido excluyente, lo cual generó toda una imagen negativa sobre una parte del sector agropecuario, imagen que continúa hasta nuestros días, no solo por una simple inercia, sino porque también esa imagen negativa se trabajó políticamente. Así, el modelo de sustitución de importaciones de mediados de siglo XX terminó de consolidar esta imagen del campo como el enemigo del pueblo, y el lugar de donde debemos obtener los recursos para sostener la economía nacional.
-Imagen que hasta ahora no se pudo revertir…
-Así es y esto constituye un grave problema porque Argentina sigue atada a la idea de una oligarquía agropecuaria que ya no existe más y también a una dialéctica entre campo versus ciudad, agricultura versus industria. Esta lógica dual trunca las posibilidades de construir un territorio nacional mucho más equilibrado y con sólidas dinámicas de desarrollo territorial.

Marcelo Sili es investigador principal del Conicet, profesor de la Universidad Nacional del Sur y profesor e investigador invitado en Universidad de Bonn (Alemania), Université Paris I La Sorbonne (Francia), Université Toulouse (Francia), Universidad Nacional Autónoma de México, y otros centros de investigación en Paraguay y Ecuador. Geógrafo de formación por la Universidad Nacional del Sur, realizó su doctorado en desarrollo rural y su posdoctorado en Francia (Université Toulouse e Institut National de la Recherche Agronomique), además de varias especialidades en Planificación en Políticas de Desarrollo.
Acaba de publicar el libro “Por un futuro Rural” en editorial Biblos.
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]]>La entrada Las ensaladas de Alejandra tienen verduras que han decidido no viajar tanto y algas marinas recuperadas del olvido se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Antes había tratado de emprender con empanadas y tortas fritas, pero no me fue bien”, recuerda, “y un día mi hija me dijo: `Mamá, ya que hay tanta gente acá que se está cuidando y que va mucho al gimnasio, ¿por qué no probás haciendo ensaladas?´ A mí me parecía raro y que no iba a funcionar, pero decidí probar y los pedidos empezaron de forma inmediata”.

Alejandra asegura que una vez que alguien prueba sus ensaladas, ya queda como cliente y ya hay hasta quienes le hacen pedidos para toda la semana, en especial desde que consigue verduras agroecológicas gracias a una iniciativa de la organización local “Transición Camarones”, que cuenta con un invernadero, gracias al apoyo del municipio y la Fundación Rewilding Argentina, junto con el acompañamiento del INTA y de las organizaciones Finca Naturalia de permacultura y Mayma de emprendedorismo.
En Camarones, ubicado equidistante entre las ciudades de Trelew y Comodoro Rivadavia, contar con verdura local es clave, ya que antes del vivero propio las frutas y verduras debían recorrer al menos 200 kilómetros para llegar al pueblo, con las complicaciones y los costos que eso implica. Otro de los beneficios que trajo esa iniciativa es que recientemente el Concejo Deliberante sancionó una ordenanza para fomentar la agroecología en Camarones; además, hay un proyecto bien encaminado que propone tener tres predios productivos más de 3000 metros cuadrados orientado sostener un cinturón productivo alrededor del pueblo de unos 1500 habitantes.
En este contexto, a las ensaladas que Alejandra venía haciendo, ahora le está sumando un ingrediente local y que tiene que ver con su infancia: las algas, un producto natural de la zona: “Es algo que estoy incorporando y me gusta porque tiene que ver con lo mío, porque yo de chica iba con mi papá a cosechar algas y a la vez es algo nuevo para el cliente”, explica la emprendedora.

“La idea es también incorporar el alga en distintos productos como humus a base de garbanzos o porotos con ajo y aceite de oliva y también hacer escabeches. Más allá de que conozco las algas, ahora estoy realizando capacitaciones para saber cómo manejarlas y que queden bien en las comidas”.
La cuestión de las algas se enmarca dentro de las diversas acciones que Fundación Rewilding Argentina lleva adelante para recuperar especies es peligro que, en este caso, tiene que ver con que las poblaciones de algas empezaron a escasear por diversos motivos, entre ellos una sobreexplotación, en su mayoría para la producción de agar agar, un aglutinante para la industria alimenticia.
“Estamos realizando capacitaciones para que los emprendedores estén más conectados con los recursos locales disponibles y las algas son uno de ellos”, explica Carolina Pantano, del Programa Comunidades del Proyecto Patagonia Azul de Fundación Rewilding Argentina, orientada a la creación de emprendimientos de pequeña escala para la gente del lugar.
Por ese motivo se están realizando algunas “plantaciones” experimentales en la zona, que consisten en buscar lugares donde una especie en peligro esté todavía presente para cortar pequeños trozos de alga que luego un buzo “planta” a mano en una superficie previamente delimitada (todo bajo el agua, claro). De este modo, además de volver a tener un recurso económico para la comunidad, se genera una actividad con capacidad para capturar carbono orgánico.

Mientras tanto, Alejandra sigue contenta: además de los pedidos que le hacen de lunes a viernes, ahora se le suman las megaensaladas que le encargan los que se juntan a comer asado y no tienen ganas de hacerse cargo de las cuestiones “verdes”.
“Cada día voy incorporando nuevas cosas y me llegan nuevos clientes”, cuenta con una sonrisa. “A veces no doy más de lavar, pelar, cortar y rallar, pero con mis hijas somos un equipo y estoy feliz porque por primera vez siento que tengo un emprendimiento mío, un trabajo propio”.
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]]>La entrada Ramiro Iturriaga cría ovejas, gallinas y cerdos sobre pastizales y con métodos regenerativos: “Quiero dejarle el campo a mis hijos mejor de lo que yo lo encontré” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La Encimera es un campo de 30 hectáreas en donde Iturriada produce ovejas, gallinas, pollos y cerdos pastoriles, llevando adelante un manejo ciento por ciento agroecológico. Además cuenta con varias colmenas distribuidas por el campo. Natalia, su mujer, se ocupa de la comercialización de los productos en una tienda especializada que también forma parte del planteo familiar.

Las distintas técnicas que aplica esta joven agrónomo las aprendió en parte en la facultad, aunque también de manera autodidacta, acercándose primero al sistema de Pastoreo Racional Voisin (PRV) y a los trabajos realizados por el agrónomo estadounidense Joel Salatin sobre ganadería regenerativa, con quien hasta logró hacer una capacitación años atrás.
“Hacemos integración de especies. El campo lo dividimos primero en parcelas de aproximadamente 1 hectárea, y respetamos los periodos de descanso de las pasturas para que puedan desarrollarse y llegar a su vigor. De esa forma fijamos materia organiza, vamos regenerando el suelo y mejoramos la cantidad de animales que podemos llegar a tener”, explicó a Bichos de Campo Iturriaga.
Mirá la nota completa acá:
Las pasturas del campo son las naturales de esa zona productiva, que se caracteriza principalmente por pastizales nativos aptos para llevar a cabo planteos sistemas ganaderos. Allí puede encontrarse una mezcla de raigrás, estipa y lotus.
“Para nosotros una ventaja en este sistema agroecológico que desarrollamos es que no tenemos agricultura cerca, no hay pulverizaciones y podemos hacer esto a lo que apuntamos. Es a su vez una ventaja para las colmenas, ya que las abejas van de mi campo al campo de los vecinos. Es una zona muy buscada para la parte apícola al de no haber agroquímicos en el ambiente”, señaló el agrónomo.
El modelo de integración de especies implica rotar el recorrido que los distintos animales realizan por el campo. Así, luego del pastoreo de las ovejas, las gallinas para huevos y los pollos para carne también realizan un pastoreo libre, y en el lugar ingieren semillas, bichos y larvas que no son incorporados por los ovinos. Esto ha permitido mejorar mucho la situación sanitaria de las ovejas.

Las gallinas “comen las larvas de los parásitos de las ovejas. Nosotros venimos haciendo análisis de HPG, que es el recuento de larvas en la materia fecal de las ovejas, y cada vez venimos teniendo menos por esto mismo. No tenemos que desparasitar y de esa manera usamos menos químicos y algún tipo de medicamento”, afirmó Iturriaga.
La Encimera produce ovejas y cerdos para carne, lana -aunque la misma tiene en esta zona de Buenos Aires poca salida al mercado ante los bajos precios que recibe-, huevos y miel. Todos estos productos más otros elaborados por otros productores agroecológicos son comercializados en un local propio ubicado en la localidad platense de City Bell y en ferias cercanas.

“Es una ideología, una forma de vida, una manera de ver las cosas. Esto lleva mucho trabajo y te tiene que gustar. Acá viene mucha gente a asesorarse para tener este sistema y les digo que no es algo que podes manejar a control remoto. Acá tenés que estar encima y con frecuencia”, dijo Ramiro.
Añadió que “no es fácil en Argentina emprender, pero nos gusta y lo hacemos porque estamos convencidos de que este es el camino de lo agroecológico y lo sustentable. El campo que yo encontré acá quiero dejárselos a mis hijos mejor de lo que lo encontré”.
A continuación remarcó: “La gente de la ciudad piensa en algo muy idílico de lo que es el campo. El campo también es duro. A veces no hay servicios, en una época no había luz. Hoy en día es otro tipo de campo. Tenemos luz, internet, un buen camino. Eso no quiere decir que en todo el país sea así, pero estos modelos son una manera de volver y generar arraigo. Creo que esta es una interesante salida laboral para campos chicos o grandes”.
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]]>La entrada Guerra de consignas en torno a los agroquímicos: Al #BastadeVeneno de los artistas, la industria respondió con un #BastadeMiedos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>No es la primera campaña de este tipo. Aunque se ignora quién la organiza y la financia, reunió un montón de caras notables detrás del lema o hastag #BastadeVeneno, reclamando por un cambio total del sistema productivo que elimine este tipo de insumos.
Lo que si ha sido curioso frente a tan furibundo ataque contra los sistemas de producción convencionales ha sido la reacción de la Cámara Argentina de Sanidad Vegetal y Fertilizantes (Casafe), que reúne a los principales jugadores de esa industria asociada al agro. Los fabricantes de agroquímicos -o “fitosanitarios”, como a ellos les gusta llamarlos- se lanzaron a responder con su rpopia consigna: #BastadeMiedos.

Luego de remarcar con fina ironía que “la producción agropecuaria no es ficción” y por lo tanto no debería ser materia demasiado opinable para los actores o músicos, Casafe remarcó que “detrás de todos los alimentos y productos hay miles de profesionales del agro, científicos y reguladores que estudian durante muchos años para garantizar la seguridad de lo que consumimos y utilizamos”.
“Somos personas que al igual que ustedes se preocupan por lo que comemos, por el ambiente y por la salud. Por eso nosotros también decimos basta. Basta de estigmatización, basta de grietas, basta de argumentos sin ciencia, #BastaDeMiedos”, remarcó la industria en su mensaje.
Casafe también destacó que, incluso aunque utilicen insumos de origen químicos, “todos los sistemas de producción trabajan con principios agroecológicos y pueden convivir” perfectamente entre ellos. Y apuntó que “es importante que, en vez de sembrar miedo, sembremos responsabilidad. Nosotros siempre defendemos una única causa: la producción responsable para todos los argentinos”.
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]]>La entrada Con denuncias envenenadas y poco dato científico, varios famosos salen a pedir el fin de los agroquímicos se publicó primero en Bichos de Campo.
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La presentación de la campaña se realizará en redes sociales y estará a cargo de las reconocidas actrices Dolores Fonzi y Laura Azcurra, además del biólogo y filósofo Guillermo Folguera y la doctora en Ciencias Biológicas Alicia Massarini. Más allá de la identificación bajo el eslogan #bastadevenenos, en ningún momento se identifica ni una organización civil ni un colectivo que se ponga al frente de la campaña.
Eso sí, estas publicidades contra el uso de agroquímicos, que denuncia básicamente que los argentinos somos el país que más utiliza estos insumos por habitante en todo el mundo y que afirma que todos tenemos rastros de esas sustancias dentro del organismo, cuenta con el respaldo de varios artistas de renombre como el actor Leonardo Sbaraglia y la cantante Hilda Lizarazu, de militantes de derechos humanos como Nora Cortiñas, de periodistas como Alejandor Bercovich y Julia Mengolini, y hasta de cocineros como Francis Mallman. Mengolini incluso llega a declarar que se hizo los estudios y tiene “glifosato en mi organismo”.
Este es la primera pieza de esa campaña:
En una dirección de internet, la campaña masiva permite descargar un kit para quienes quieran militar en las redes sociales en contra de los agroquímicos y pedir directamente su prohibición. Algunas de las consignas que se emiten allí no le hacen asco las generalizaciones y no mucho menos se sustentan en informes oficiales o literatura científica. A primera vista, desparraman más veneno que los venenos que critican. Estos son algunos ejemplos:

Cualquiera podrá ser al menos por un rato como su artista preferido. Es que la campaña incluso contiene un instructivo para grabar “tu propio video” y sumarlo a las redes sociales. Recomienda: “Usá la cámara trasera de tu teléfono celular. Buena iluminación, no estés a contraluz y que la fuente lumínica ingrese pareja. Plano medio corto, es decir desde la mitad del torso hasta la cabeza con un poco de aire arriba”.
Quien pone la voz en la locución de varios de los spots es Lalo Mir:
La campaña de demonización de los agroquímicos también estará apoyada por diversas historias de personas que han enfrentado problemas de salud que atribuyen a estas sustancias, y a otros que los enfrentaron. Son algunos casos:

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]]>La entrada Alejandro salvó el campo familiar con pastoreo racional y terminó enseñando sobre ganadería regenerativa: “A mi viejo le hubiera venido bárbaro el curso” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Pero sepamos más detalles de este derrotero: el padre de Alejandro, César Carlos, pasó su vida vendiendo fertilizantes para una multinacional. Siendo joven decidió comprarle un pequeño campo citrícola de 360 hectáreas a su madre para continuar su producción. El mismo está ubicado en Puerto Yeruá, en Entre Ríos, sobre la margen del río Uruguay, al sur de Concordia. Se compone de unas 280 hectáreas pastoreables y el resto es monte cerrado de espinillos con algunas partes arenosas sobre el río. Hoy posee apenas 4 hectáreas de naranjos que dan unas frutas deliciosas, aunque de aspecto rústico.
Cuenta Alejandro con cierta indignación que el mercado de consumo fue cambiando y el público prefiere una fruta de aspecto inmaculado por fuera, incluso a veces pintadas y en algunos casos desabridas, a las ricas naranjas de su campo familiar. Eso llevó a que su padre ya no las pudiera comercializar y hoy sólo quedaron para su propio consumo y de sus animales. Porque su padre entonces comenzó apostar a la ganadería, comprando 200 vacas.
También se fue frustrando en este rubro a causa de sucesivos fracasos, lo que lo llevó a pensar que su campo era ineficiente. Luchó contra todo y lo sostuvo como pudo hasta su fallecimiento, hace ya casi seis años.

“Nosotros somos 7 hermanos, pero sólo mi hermano César ayudaba a mi padre en su lucha con el campo. Yo llevaba 10 años trabajando de fotógrafo de los egresados de colegios secundarios. Había creado mi propia empresa y llegué a tener 40 fotógrafos a mi cargo. Como mis clientes eran jóvenes me obligaron a capacitarme mucho en el manejo de las redes sociales y eso luego me sirvió en lo que iba a emprender. Un día decidí hablar con César y le propuse intentar recuperar ese campo en el que fuimos tan felices los veranos durante nuestra infancia. Y acordé que él se ocuparía de la mantención del casco, mientras yo del ganado“, cuenta Alejandro.
“De pronto vino la pandemia y toda mi empresa se desmoronó, quedándonos todos los fotógrafos sin trabajo. Mientras, yo venía viendo que los costos de los insumos para la ganadería se tornaban imposibles de comprar, a causa de la inflación. Entonces comencé a interiorizarme en este sistema natural por razones económicas, más que ideológicas. Me compré el libro del discípulo de Voisin, `Pastoreo Racional Voisin, Tecnología Agroecológica para el Tercer Milenio`, de Luiz Carlos Pinheiro Machado, y me voló la cabeza. De modo que tomé un curso `on line` de los uruguayos, que están más avanzados que nosotros en el tema”, como Federico Longo, de Maldonado, relató el neófito productor.

Y continuó: “Al fin decidí lanzarme a la actividad agropecuaria y arranqué comprando alambrados, caños, a preparar las aguadas para implementar los sistemas de pastoreo racional y la ganadería regenerativa. En febrero 2020 comencé a hacer rotar los animales en circuitos por los lotes. Este sistema te llama la atención, sobre todo a los que no venimos del palo de la producción de la ganadería tradicional. Lo ideal es que vos no rompas el suelo todos los años. Se trata de que haya más pasto”.
“Dejé de usar ivermectina y me proliferaron los escarabajos estiercoleros, que hacen túneles y meten la bosta bajo tierra, fertilizándola, y se vuelve un humus lleno de lombrices. Una parcela puede estar pisoteada con alta carga de animales durante 8 a 10 días, unas 7 a 8 veces al año, y el resto de los días del año, descansando”.
“Este sistema es autosustentable, con un manejo más basado en procesos que en insumos. Es volver a las raíces, donde se maneja el descanso del suelo. A las vacas hay que llevarles agua. Es más lento, pero más seguro. Con todo este manejo empezás a desarrollar la paciencia. A la larga, el sistema te lleva a duplicar la carga. Al haber más pasto va a dar más kilos de carne por hectárea y vas a necesitar más bocas”.
“No es magia sino que consiste en respetar los tiempos de la naturaleza. Te conectás con el suelo y esto a mí me emociona. Ahora tengo cada vez más pasto y al campo lo tengo cada vez más ordenado. Comienza a haber pasto donde nunca hubo. El suelo te responde con fertilidad. Dejás de necesitar perros y de castigar a los animales porque te comienzan a seguir mansitos y por su propia cuenta”.
“Mis demás hermanos no se interesaban, pero cuando vieron los cambios se empezaron a interiorizar. Lo más difícil es romper el modelo mental. Mi padre pensaba que el campo era malo, pero no. Lo que era malo era el manejo del campo.”, asegura Alejandro.
“Hoy en nuestro país no hay acceso al crédito ni a la información. Empecé a ver que había poca difusión acerca de todo esto y me dije: `Esto se tiene que difundir`. Los libros de Pinheiro Machado no se conseguían. Hallé unos cuantos y me puse a venderlos por internet para difundir el PRV. Armé mi cuenta de Instagram en mayo de 2019 y registré mi naciente empresa de comunicación: PRV Argentina“.

“Empecé a armar cursos y charlas por zoom. Se sumó a dar esos cursos el uruguayo Federico Longo, desde Maldonado, Uruguay. Y gracias a él la cuenta tomó gran repercusión, pero a los pocos meses se bajó del proyecto por falta de tiempo. Es un proceso interno muy fuerte, el de capacitarte para comunicar. Yo quería transmitir que se puede empezar con un `fitito` o un libro o un curso o una visita a campo. Con Federico trabajamos como 6 meses para armar el curso y nos costó mucho porque estábamos en cuarentena a causa de la pandemia. Le pusimos por título: `Cómo empezar con Pastoreo Racional Voisin – Argentina-`”.
“En mi comunicación apunto al pequeño productor de 30 a 80 hectáreas y mi objetivo pasó a ser generar familia y comunidad. El 25 de octubre próximo pasado cumplimos un año desde que lanzamos el primer curso. Es que difundiendo conocimiento ayudás a mucha gente y eso me apasiona. Esto es un cambio de paradigma que llega a influir en toda tu vida”.
“Mi curso dura 25 días, pero hay gente que lo hace en 3 a 5 días. Hay empleados de campo que hacen el curso, el cual es un éxito y ya puedo decir que vivo de esto. Estoy trabajando en ventas, marketing, RRPP, las marcas me mandan productos para que los muestre, pero yo sólo muestro lo que considero que sirve. Estoy en etapa de expansión, de viajar y filmar. La cuenta tomó una dimensión enorme. Ya vendí 400 cursos y puedo llegar a dar 2000”.
“Tengo algo de idealista: sueño con transformar el mundo, de limpiar el planeta. Hoy muestro mi campo familiar como modelo, por zoom, pero la idea es hacerlo físicamente, recibiendo visitas. Un productor ya me pidió que saque la segunda parte del curso, y luego vendrán más. Hay grandes referentes en este tema que no tienen desarrollada su comunicación y tengo la intención de convocarlos”.

“Es un orgullo para mí que una ingeniera del INTA y un vecino me vieron comenzar y ahora me felicitan por mis logros. Tener más pasto da libertad y promueve el empoderamiento del productor. Yo a vos te diría `Empezá como puedas, si tenés un campo, empezá probando con la mitad`. Hoy me doy cuenta de que el oro que nos dejó mi viejo fue la tierra. Mi viejo era la persona a la que le hubiese venido al pelo hacer el curso que estoy dando”.
Alejandro nos quiso dedicar una canción africana que le gusta bailar con su esposa y su hijo Benjamín: Dance Moves Worlwide.
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]]>La entrada Abren la primera “carnicería agroecológica” con cortes de “animales que se crían al aire libre y se alimentan de la pastura natural” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Los proveedores de la “hacienda agroecológica” integran la Red Nacional de Municipios y Comunidades que Fomentan la Agroecología (Renama), mientras que la faena estará a cargo de la Cooperativa Subpga de los Trabajadores Ltda.
Este año la Cámara de la Industria de la Carne (Cadif), que agrupa a varios frigoríficos del conurbano bonaerense, denunció que el uso de la figura de las cooperativas se emplea como “pantalla” de empresas reales que usan esa artimaña para evadir aportes previsiones y ART, además de obtener otras ventajas impositivas.
En tanto, la comercialización de los cortes bovinos “agroecológicos” estará a cargo de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Tierra (UTT), organización de la que proviene Nahuel Levaggi, presidente del Mercado Central de Buenos Aires.
“Estamos construyendo la cadena de comercialización lo más directa posible en función de que el pueblo no solo acceda a carne más saludable, sino también más económica”, afirmó Juan Pablo Della Villa, secretario de Comercialización de la UTT, por medio de un comunicado.
“Este circuito lo estamos creando desde la economía social y demostramos que hay alternativas para abaratar los precios de la carne”, añadió.
La carnicería agroecológica, que abrirá sus puertas este sábado de 8:00 a 18:00 horas, estará ubicada en el Mercado Cooperativo de Alimentos (Arredondo 3359, Sarandí, a pocas cuadras del Parque Industrial Villa Luján-Avellaneda).
“Estamos felices de poder acercar nuestra producción de vacas de pastoreo natural directamente a los consumidores a un precio justo porque no queremos producir un alimento caro para pocos sino que queremos carne sana para todos y todas”, aseguró Jorge Themtham, productor ganadero de 30 de Agosto e integrante de Renama.
El comunicado de Renama y la UTT indica que la carne agroecológica proviene de “animales se crían al aire libre, se alimentan de la pastura natural y no reciben hormonas ni antiparasitarios”.
Y luego afirma que “los animales de feedlot son confinados en un ambiente artificial, alimentados con granos transgénicos de alta concentración en almidón (sic) que se traslada a la carne con una gran composición de ácidos grasos no saludables, como Omega 6”.
Como suele suceder en las producciones “agroecológicas”, no existe ninguna certificadora que avale la gestión nutricional de los bovinos durante su ciclo productivo, lo que implica que el consumidor debe confiar en la buena fe del proveedor.
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]]>La entrada Existe una “agricultura yóguica” y sus impulsores la explican de manera simple: “Los buenos pensamientos generan buenos cultivos” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En Bichos de Campo nos generó mucho interés saber cómo funciona esta técnica, así que entrevistamos a Juan Vazquez Milling, médico homeópata y naturópata, representante de Brahma Kumaris y miembro del equipo desarrollo sostenible del Banco Nacional de Canadá. También se ha especializado en economía circular y en administraciones “desechos cero”.

-¿La agricultura yóguica (AY) utiliza el poder del pensamiento como un nuevo “fertilizante” de los cultivos?
-Así es. Porque los pensamientos son una fuente de energía que afecta nuestro ser y nuestro entorno. Entonces podemos utilizar los pensamientos como nuevo “fertilizante” para el bienestar de los cultivos, es decir enfocar nuestra energía mental o supra mental por medio de la meditación para impulsar el desarrollo integral de las plantas.
-¿En qué se basa la AY?
-En la meditación Raja Yoga que se practica en Brahma Kumaris, que significa conexión real y que consiste en la práctica de la realización del ser espiritual. Esta realización permite al practicante entrar en contacto con su supra-consciente personal y con la Supra Consciencia Universal -como se le conoce en la psicología transpersonal- y en este estado de conciencia impregnarse de energía espiritual. Esta meditación también es una práctica para el reconocimiento y la transformación del pensamiento para generar pensamientos positivos, puros, elevados y pacíficos. Los pensamientos son una fuente de energía sutil que tienen la capacidad de crear la realidad en la que existimos: el pensamiento se desenvuelve a través de nuestra mente y a la vez nuestra mente emite pensamientos que afectan nuestra consciencia, actitud, visión y acción.
-¿Cómo hacen los agricultores? ¿Meditan cuando siembran?
-La base de la AY, como ya se ha mencionado, es la práctica consciente de la meditación Raja Yoga. Esto se hace en diferentes momentos del proceso de cultivo, empezando por la semilla, siguiendo con la germinación, el desarrollo y finalmente la cosecha de las plantas. Tanto las semillas como el abono son orgánicos, libres de pesticidas y de cualquier modificación genética, y se respetan los ciclos naturales de los ecosistemas donde se encuentran los cultivos.
-¿Cómo es el paso a paso?
-Lo primero es el reconocimiento de la semilla como origen de vida y alimento, dándoles el respeto que se merecen, es decir reconociendo que son sagradas. Las semillas se colocan en los cuartos de meditación donde los yoguis meditan especialmente con la intención de fortalecerlas con energía espiritual y este proceso puede durar varios días, dependiendo de la planta o de la necesidad del tiempo de cultivo. En la segunda etapa el agricultor siembra las semillas en sus correspondientes áreas, tarea que se realiza en silencio y con un cuidado especial; cabe mencionar que muchos de los agricultores también son yoguis, es decir, que practican yoga y meditación. Una vez sembradas las semillas varios yoguis se sientan a meditar alrededor de los cultivos durante aproximadamente una hora para continuar proporcionando energía espiritual para el bienestar de las semillas y las germinaciones.
-¿Cuánto dura el proceso?
-Se continúa meditando durante los siguientes días sobre los cultivos, en la mayoría de los casos diariamente dependiendo de la necesidad, estado de las plantas, ecosistema, clima o cualquier tipo de variante que pueda afectar la plantación. Otro ejercicio muy importante es la visualización del crecimiento de las plantas ya que las visualizaciones tienen un efecto similar al de un campo de fuerza sutil que ayuda también a controlar ciertas pestes o insectos que puedan ser nocivos. En la cosecha se ofrece una meditación especial para agradecer a las plantas por su vida, desarrollo, salud, vitalidad, nutrición y energía.

-En las experiencias realizadas, ¿qué resultados han obtenido?
-La calidad de los cultivos fue superior, particularmente en cuanto a la resistencia a los insectos, el valor nutricional y la energía; además hubo mayor germinación de raíces y actividad microbiana superior en el suelo. No hubo mayor cantidad de plantas sino que las que había eran superiores a las de antes de esta experiencia: el aumento de la calidad, el sabor y la robustez del cultivo fueron notables, así como un aspecto radiante y saludable. Se realizaron estudios donde se comprobó que la mayoría de las legumbres, cereales y vegetales cultivados tenían una mayor densidad de nutrientes, eran mejor aún que la agricultura orgánica común y, sobre todo, mucho mejor que la agricultura química.
-¿A qué se debe que el vigor energético de las vitaminas y minerales sea mayor en estos cultivos?
-A que la agricultura yóguica trabaja con las fuerzas creativas de la naturaleza en lugar de ir en contra.
-¿El Ministerio de Agricultura de la India apoya la iniciativa?
-Sí, nos apoya de varias maneras. Por ejemplo en la educación a la comunidad de agricultores y en la organización de eventos, invitándonos a contar esta experiencia y a capacitar a las comunidades. Académicos e investigadores también nos han ayudado obteniendo subvenciones o incentivos para experimentar con este tipo de agricultura innovadora. El Gobierno ha reconocido el impacto de la agricultura yóguica en diversos eventos públicos y ante varias organizaciones nacionales e internacionales.

-¿Se ha probado en otros países? ¿Hay alguna experiencia en Argentina o Latinoamérica?
-Por ahora las iniciativas de agricultura yóguica en distintas partes del mundo ha sido experimental. Todavía no hay experiencias en la Argentina pero para más información se pueden contactar con moira.lowe@ar.brahmakumaris.org
-¿Qué dice la ciencia sobre esto?
-La comunidad científica ha mostrado un gran interés. Se han realizado muchos estudios sobre las semillas donde han encontrado diferencias considerables que demuestran mejores resultados en términos de calidad y rendimiento. Hay coincidencia en los efectos positivos en el ámbito social, económico y ecológico que está transformando la forma en que los agricultores se relacionan con el medio ambiente y, a la vez, configura un mejor sistema laboral donde los agricultores disfrutan de lo que hacen.

Nota: Brahma Kumaris es un movimiento espiritual mundial dedicado a la transformación personal y renovación del mundo. Su verdadero compromiso consiste en ayudar a los individuos a lograr una perspectiva espiritual desde la perspectiva material del mundo en que vivimos. Apoya el cultivo de una conciencia colectiva profunda de paz y de dignidad. Fue creado en la India en 1937.
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]]>La entrada ¿Qué es la Intensificación Ecológica? El modelo de producción que propone Esteban Jobbagy para dejar atrás la “mezquindad” agrícola actual pero a la vez proteger el ambiente se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La mezquindad de la agricultura local se produce, según Jobbagy, debido a la convergencia de circunstancias económicas, políticas y territoriales. En un modelo como este, argumento, se minimizan costos en vez de maximizarlos. Se utilizan prácticas que finalmente terminan configurando una agricultura semejante a una “minería del suelo”, en vez de acudir a inversiones en fertilizantes o equipos de riego, como lo haría una agricultura de perfil “opulento”.
Jobbagy mostró este cuadro tratando de mostrar las diferencias entre el modelo mezquino que tenemos y uno opulento.

La comparación de los perfiles productivos de los países que analizó el ingeniero agrónomo sirven para ver como un país como Estados Unidos, de perfil “opulento”, genera mayor productividad, aunque finalmente su método productivo predominante resulte más contaminante.
En cambio, en Argentina la producción tiene todavía un uso reducido de recursos externos, y su rentabilidad es menor. También lo es el impacto de la agricultura sobre los ecosistemas.
Sin embargo, aclaró el académico, hay que tener en cuenta los contextos de cada país: el perfil productivo mezquino de la Argentina es propio de un país con “gravámenes del Estado”. Es decir, de un país que castiga a sus productores cobrándoles retenciones y que no subsidia la posibilidad de un aprovechamiento mayor del territorio y las prácticas que se realizan sobre el mismo.
Desde la mirada de Jobbagy, existen “tres grandes avenidas” que coexisten en los tiempos que corren. Por un lado la agricultura y quienes la defienden por su alto grado de sustentabilidad económica y alimentaria. Por el otro, quienes proponen “soluciones verdes”, preocupados por proteger “los servicios de los ecosistemas”, y como último eslabón, quiene pregonan la “conservación” de a enorme variedad de especies que hay en el planeta. Según él, estas tres esferas aún dialogan poco, pero no descarta que a menudo se puedan encontrar soluciones “win-win” (que ganen todas las partes) para las tres posiciones.

Ahí es donde entra lo que el investigador llamó “Intensificación Ecológica”. Se trata de un perfil productivo que la Argentina debería adoptar para integrar dos cuestiones que le competen: el cuidado de sus suelos y el aprovechamiento máximo de sus posibilidades agrícolas.
Jobbagy definió a este modelo como una forma de “sacar más producción de la misma superficie pero usando pautas inspiradas en la ecología”.

Entre estas prácticas citó la utilización óptima de la lluvia como forma de contrarrestar los excesos hídricos que tiene el modelo de “mezquindad” actual. También “poner a trabajar” a la vegetación con el fin de sacar nitrógeno en los cultivos de invierno y de servicio. En síntesis, usar una estrategia productiva que reemplace el uso de insumos externos -como la utilización de agroquímicos- por una que obtenga servicios a partir de los componentes internos de la tierra.

Por último, Jobbagy destacó a Córdoba como una de las pocas provincias que supo integrar las cuestiones ambientales, con las de agricultura y con el manejo de los recursos hídricos, aplicando programas de buenas prácticas agrícolas y fomentando cultivos de servicio y de invierno, algo que “no se ve a nivel nacional”. También elogió el trabajo de organizaciones no gubernamentales, como la Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa (Aapresid) y su estrategia de Municipios Verdes.
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]]>La entrada La ciencia está más cerca de encontrar el gen que le tape la boca a Greenpeace: Podría alargar la vida del tomate pero sin afectar su sabor se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Aunque mucho se ha dicho para corregir los dichos de Greenpeace, quizás la ciencia moderna le propine al mediático cocinero y a los agroecologistas la lección que les faltaba. Y es que desde el Boyce Thompson Institute llega la noticia de que un grupo de científicos ha descubierto el gen del tomate que podría aumentar la durabilidad de esa verdura pero que a la vez esos tomates “tengan la combinación correcta de sabor y suavidad al comerlos”.
¿Será el gen que podrá asegurarnos el famoso “gusto a tomate”?

“Dirigido por Jim Giovannoni, miembro del Instituto Boyce Thompson (BTI) de Estados Unidos, el descubrimiento también podría ser de gran ayuda para los productores comerciales de frutas, que siempre buscan formas de extender la vida útil de sus cultivos sin sacrificar el sabor”, define un artículo de divulgación de esa casa de estudios.
La investigación se describe en un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, con autores de BTI, Universidad de Cornell, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) y la Universidad de Zhejiang. Y es que todo el mundo trata de calmar la angustia de Betular. Esta investigación fue apoyada por subsidios del Programa Nacional de Investigación y Desarrollo Clave de China; del Servicio de Investigación Agrícola del USSA y de la Fundación Nacional de Ciencias de EE.UU.
“Las frutas se vuelven más blandas a medida que maduran, lo que las hace susceptibles a dañarse o pudrirse en el transporte desde el campo hasta la tienda de comestibles. Actualmente, los agricultores prolongan la vida útil cosechando las frutas antes de que estén maduras y controlando la temperatura y otros factores ambientales durante el transporte. Pero estos métodos retrasan todo el proceso de maduración, lo que da como resultado tomates y otras frutas que son firmes pero sin sabor”, describe la gacetilla, como para que la entiendan todos.

El estudio se metió con el genoma del tomate (Solanum lycopersicum) para buscar genes involucrados en este procesod e ablandamiento del fruto pero no en su maduración. El equipo identificó un factor de transcripción, para “límites de órganos laterales de S. lycopersicum (SlLOB1)”, que regulaba una amplia gama de genes relacionados con la pared celular y procesos de ablandamiento.
“Hasta ahora, casi todos los factores de transcripción que mi laboratorio ha identificado en el tomate están involucrados en el control global de la maduración”, dijo Giovannoni, un biólogo molecular de plantas en el Centro Robert W. Holley del USDA-ARS y profesor adjunto en Escuela de Ciencias Vegetales Integrativas de Cornell. “SlLOB1 es interesante porque regula principalmente los genes involucrados en el ablandamiento de la pared celular y otros cambios de textura de la fruta”, añadió el investigador.
El conjunto de gener SlLOB1 podría producir tomates maduros, y por lo tanto sabrosos, que no han comenzado a ablandarse, aumentando su vida útil, especulan ahora los investigadores.
Un trabajo anterior del grupo de Giovannoni descubrió que muchos factores de transcripción relacionados con la maduración del tomate se expresaban inicialmente en el lóculo de la fruta, el tejido gelatinoso que rodea las semillas. “La mayoría de los biólogos de frutas descartan el gel locular porque contiene las semillas, que son ‘plantas embrionarias’ distintas de la fruta en sí”, explicó el especialista.
Luego agregó: “Pero los primeros indicios de maduración ocurren en el lóculo, incluso antes de que la fruta comience a cambiar de color o produzca etileno que la ayude a madurar”.
Por esta razón, el equipo buscó en una base de datos de expresión génica del tomate factores de transcripción altamente expresados en el lóculo. También buscaron genes con expresión elevada en el pericarpio, la pared exterior de la fruta, con la premisa de que era probable que expresara factores de transcripción específicos del ablandamiento. En ambos tejidos, altos niveles de SlLOB1 coincidieron con la maduración.
En las plantas de tomate vivas, el equipo descubrió que la inhibición de la expresión de SlLOB1 provocaba un ablandamiento retardado y una fruta más firme, mientras que la sobreexpresión del gen aceleraba el proceso de ablandamiento.
Es importante destacar que el equipo demostró que la inhibición de la expresión de SlLOB1 no tuvo ningún efecto en el proceso de maduración: los tomates maduraron en sus plazos normales. Los niveles de azúcares y ácidos de la fruta no se alteraron, lo que sugiere que “desde la perspectiva del sabor, las frutas probablemente no cambiaron!”, dijo Giovannoni, aunque reconoció que el estudio no incluyó pruebas de sabor.
“Lo que sí cambió es la textura de las frutas; permanecieron más firmes por más tiempo y se suavizaron más tarde”, acotó.

Añadió: “Si podemos encontrar variantes del gen SlLOB1 que retrasen el ablandamiento, los mejoradores podrían introducirlas en variedades comerciales para producir tomates de alta calidad y buen sabor que no se vuelvan demasiado blandos antes de que el consumidor los lleve a casa”.
El ablandamiento retardado inducido por la inhibición de la expresión de SlLOB1 se asoció con otro cambio: los frutos eran de color rojo más oscuro, debido a niveles más altos de los pigmentos betacaroteno y licopeno en el lóculo y licopeno en el pericarpio.
“Estos tomates también tienen una mayor calidad nutricional porque estos pigmentos son antioxidantes y su cuerpo convierte el betacaroteno en vitamina A”, dijo Giovannoni.
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