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La entrada Agro-grafías: La Argentina produce bioetanol en 18 plantas, trece desde la caña y cinco desde el maíz se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Los economistas Julio Calzada, Federico Di Yenno y Franco Ramseyer, de la Bolsa de Comercio de Rosario, acaban de publicar un acabado balance sobre el sector del bioetanol en 2018. En dicho periodo, la producción habría totalizado 1.113.781 metros cúbicos. Habría aumentado ligeramente en relación al año anterior, un 0,8%, pero se trata de un nuevo valor máximo en los registros oficiales.
La industria del bioetanol es muy joven. Las fábricas azucareras comenzar a fabricar este insumo renovable recién en 2009, hace exactamente diez años. Las de maíz lo hicieron tres años más tarde, en 2012. El estancamiento actual parece indicar que no hay perspectiva de crecimiento en el negocio ni aparecen nuevos jugadores. Esto tiene que ver con que el principal destino de la producción es el corte obligatorio de las naftas con 12% de bioetanol, que se realiza con precios definidos desde el gobierno.

¿Cuanto de ese 1,1 millones de metros cúbicos proviene de la caña de azúcar y cuánto del maíz? Del total, 585.619 metros cúbicos se elaboraron utilizando maíz como materia prima. En tanto, los 528.162 restantes se confeccionaron utilizando como insumo a la caña de azúcar. El primer sector creció 6% en 2018 mientras que el segundo decreció 4,5%.
Ver Manuel Ron, productor de bioetanol: “Somos el pato de la boda dentro de un litro de nafta”
El precio de adquisición del bioetanol elaborado a partir de caña de azúcar para su mezcla obligatoria con nafta quedó fijado desde el mes de mayo de 2019 en 23,409 pesos por litro, mientras que el bioetanol a base de maíz se dispuso en un precio de 21,270 pesos el litro. Son recurrentes las quejas de los productores por un retraso de ese valor frente a la suba de los costos. Entre enero y mayo de 2019, el precio del bioetanol cañero subió 5,3% mientras el maícero aumentó 5,2%, muy por debajo de la inflación.

Con el maíz como nave insignia, la provincia de Córdoba es la principal productora a nivel país, acaparando un 39% del producto, equivalente a 430 mil metros cúbicos. Tiene tres enormes plantas en Alejandro Roca, Río Cuarto y Villa María.
En segundo lugar se ubicó la provincia de Tucumán, que representó el 25% de la elaboración a nivel país, o bien 281 mil metros cúbicas. Aquí la materia prima utilizada es la caña de azúcar, pues la mitad de los ingenios cuenta con equipos para elaborar el biocombustible, en Aguilares, Concepción, Faimallá, La Florida, Leales, León Rouges y Villa la Trinidad.
El tercer lugar en cuanto a producción pertenece a la provincia de Salta, donde se produjo el 13% del total. En esta provincia hay tres empresas, ubicadas una en Campo Santo y las dos restantes en El Tabacal. A continuación se ubica la provincia de Jujuy, que confeccionó el 10% del bioetanol argentino en dos compañías ubicadas en La Mendieta y Ledesma.
Ver Catalina Lonac: “Este es un Gobierno petrolero y financiero, que no respetó el precio del bioetanol”
En la provincia de San Luis, por su parte, se elaboró el 8% del total, en una sola empresa localizada en la ciudad capital de la provincia. Por último, y aportando un 6% de la producción, se encuentra la provincia de Santa Fe, en donde opera una sola firma localizada en la ciudad de Avellaneda.
En el año 2018, hubo 18 empresas que produjeron bioetanol. De estas, 13 utilizan como insumo a caña de azúcar, y 5 maíz.

Pero de esas 18 productoras, solamente ocho empresas concentran el 83,5% de la oferta de bioetanol. Son Aca Bio Cooperativa LTDA, situada en Villa María (Córdoba); Promaíz S.A., de Alejandro Roca (Córdoba); Alconoa S.R.L. (subsidiaria de Ingenio y Refinería San Martín del Tabacal S.R.L.), ubicada en El Tabacal (Salta); Compañía Bioenergética La Florida S.A, de La Florida (Tucumán); Bioetanol Río Cuarto S.A., de Río Cuarto (Córdoba); Diaser S.A., de la ciudad de San Luis (San Luis); Bioledesma S.A. de Ledesma (Jujuy); y Vicentín S.A.I.C., de Avellaneda (Santa Fe).
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]]>La entrada Agro.grafías: El poroto mungo, el verdadero brote de soja se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Los conocidos brotes de soja que degustamos en ensaladas y poseen tantos beneficios no surgen justamente de la leguminosa que se sembró sobre 18 millones de hectáreas de la Argentina. Fue el buen márketing del conocido poroto de soja, con casi 40% de proteína, lo que llevó a denominarlos así a la hora de comercializarlos.
Pero los brotes de soja no son de soja. Son porotos mungo.
Claro que se pueden hacer brotes de soja, pero no tienen tanta vida en fresco como los de mungo. Es su alto contenido de antioxidantes lo que convierte al poroto mungo en el elegido para la comercialización de brotes, ya que éstos mantienen el aspecto blanquecino durante más tiempo que las otras legumbres. Duran días en vez de horas.
Cosecha de poroto mungo (1) Cosecha de poroto mungo (2)
En la India, este poroto verde es una de las legumbres más importantes, siendo muy saludable por su alta relación proteína/aceite. Allí no solo consumen el poroto mungo en forma de brotes, sino que lo utilizan en varias preparaciones, lo suelen pelar y cocinar su endosperma blanco. Así suplen la proteína necesaria para una alimentación sana sin llegar al extremo de matar a la sagrada vaca.
Por estas razones es que la India marca el termómetro del mercado mundial de este poroto, en el que también juegan Pakistán, Nepal y Vietnam, que son grandes consumidores de mungo.
Este grano es considerado una especialidad, con un mercado diferente a los commodities (soja, trigo, maíz, etcétera), que tienen un precio de referencia mundial para todos y se puede operar fijando precio a futuro. El mungo sería como la arveja o el garbanzo, con un futuro comercial incierto, márgenes volátiles aunque a veces muy atractivos.
Al no existir un valor a futuro como en otros granos, a la hora de producir el mungo es muy importante que se conozca cómo viene el mercado, más allá de las presunciones que se puedan hacer.
Siguiendo ese consejo, Marbell Agro, una empresa creada por Marcelo Marelli y Agustín Belloso, se ha dedicado a lo largo de sus cuatro años de existencia a fortalecer una red de contactos comerciales en el exterior. Ellos producen, procesan y exportan todo tipo de legumbres.
El volumen obtenido en las campañas de los principales productores (la oferta) será lo que defina el precio mundial de cada una de las legumbres. Pero también surgen otros factores que consternan el mercado. Por ejemplo: este año India impuso restricciones a la importación de poroto mungo, fijando un cupo máximo y aumentando los derechos de importación de 30% a 40%. En arvejas, esos aranceles llegan a 50%. “Hay que estar preparado para todas estas cosas, sin contar con la liquidez inmediata que se tiene con los commodities”, comenta el agrónomo Marelli.
Cultivo. Dependiendo de la zona del país donde se produzca, el mungo puede alcanzar un ciclo de entre 70 y 110 días de siembra a cosecha. Las condiciones climáticas definen esto. Cuando el año es más seco, el cultivo acelera su desarrollo y con humedad el ciclo se extiende más.
“Siempre es preferible un poco de seca antes que mucha agua. Primero que el cultivo es bastante rústico a nivel requerimento de agua y segundo, que un exceso de humedad complicaría la logística de cosecha. Para hacerla siempre se aplica un desecante, pero cuanto más secas estén la plantas mejor”, explica Marelli. Aclara también que debe usarse una cosechadora axial para cuidar más al grano de posibles roturas.
El cultivo es muy similar al de la soja en su arquitectura y comportamiento, aunque no existen materiales transgénicos. Por eso deben aplicarse herbicidas preemergentes para eliminar malezas de hoja ancha y entrar luego con graminicidas hasta el cierre del surco (sobre todo si se viene de un trigo o cebada).
Pero el mungo es totalmente compatible con planteos de siembra directa. Al ser su ciclo más corto que el de la soja, puede encajar bien en planteos de segunda (atrás de un cereal de invierno), en donde la restricción hídrica puede ser un desafío para la soja. En cuanto el lote a elegir, no debe ser anegable, preferentemente con pendiente, buen escurrimiento y sin salinidad.
La época de siembra puede ir desde mediados de octubre hasta fin de noviembre, dependiendo de la latitud, en planteos de primera y pensando en obtener el máximo rinde. Como cultivo de segunda, se puede implantar desde diciembre hasta mediados de enero. La semilla debe curarse e inocularse con rizobios específicos (bacterias que se desarrollarán en la rizosfera de la planta y crecerán en simbiosis con la misma, proveyendola de nitrógeno, un vital nutriente).
En cuanto a la sembradora a utilizar, puede distribuirse la simiente a placa o a chorrillo. El manejo de la densidad de plantas puede pensarse como la soja, disminuyendo levemente la densidad en mejores zonas para obtener buen calibre de grano. Pero no se debe arriesgar demasiado con esto, porque si las plantas no cierran el surco rápido, las malezas pueden ser un problema grave.
El objetivo es lograr entre 250 a 300 mil plantas por hectárea. “La calidad de grano se paga distinto. Cuanto más grande y más verde el grano, mejor (sobre todo el color es lo que más se premia). De todas formas, todo se ubica, sea manchado o dañado. A un precio menor, claro”, explica Marelli.
En cuanto a las zonas de cultivo, el norte de Córdoba es especial para el mungo, ya que no tiene problemas con las altas temperaturas y baja humedad. Luego, tanto en el NOA como en el NEA se obtienen muy buenos resultados, al igual que con otras legumbres. También se puede cultivar en la zona núcleo, con menos expectativa de rinde.
“Cabe tener en cuenta que el impacto del flete es menor con las especialidades, debido al mayor precio por tonelada. Es una herramienta muy interesante para el agricultor”, agrega Marelli.
El rinde medio ronda los 1000 kilos por hectárea, dependiendo de los factores ya mencionados. Pero se han observado rendimientos desde 800 a 1600 kilos/ha en las diferentes regiones mencionadas. “Hay que tener en cuenta que cada variación mínima en el rinde afectará las cuentas”.
En ese sentido, el agrónomo relata que “aunque hubo épocas mejores, el precio siempre es muy variable. Últimamente consideramos de 400 a 500 dólares la tonelada para el productor en el mercado local y de 700 a 800 dólares de precio FOB de exportación. Hay que ver este año como se mueve el mercado con las restricciones que impuso India”, concluye.
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]]>La entrada Agro.grafías: Los secretos del ingeniero que cuida las mejores canchas de fútbol se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El mantenimiento y mejoramiento de un campo deportivo, ya sea de fútbol, rugby, polo, golf u otra especialidad, requiere del asesoramiento de un ingeniero agrónomo, que no es precisamente el canchero, el cual se dedica a realizar las tareas y poner en práctica lo que el asesor define.
Un asesor en césped tiene la mirada puesta en las especies vegetales que componen el campo, donde generalmente se utiliza el pasto bermuda o gramón (Cynodon dactylon) como especie predominante de verano (primavero estival) y raigrás (Lolium multiflorum, o mejor si es Lolium perenne) o festuca (Festuca arundinacea, la enana, no la forrajera) como especie otoño invernal. “Lo paradójico es que en la agricultura tratamos al gramón como una maleza a combatir y aquí lo promovemos” señala el ingeniero en producción agropecuaria Daniel Sposito, especializado en canchas de fútbol.
Este ingeniero asesor en campos de juego no conocía nada sobre césped hasta que se enteró de un posgrado que se hacía en la Facultad de Agronomía (FAUBA), dictado por el especialista Jorge Gestoso. Hoy es el asesor de la cancha de San Lorenzo, considerado el mejor campo de juego de la Argentina, y también trabaja en varias canchas de rugby.
“Gestoso me dijo: ‘esto tiene un gran futuro y no hay casi nadie que se dedique en el país’. Y así fue. Con la televisación en HD y viendo cada vez más el fútbol europeo con grandes céspedes, se ha puesto mucho foco en la actividad desde hace un tiempo. La verdad que aquel curso de Gestoso me cambió la vida”, señala Sposito.
En cuanto al trabajo, las tareas a realizar son conocidas por los agrónomos: sembrar, fertilizar, proteger de hongos y regar. Además del corte del césped. Para esto existen diferentes tipos de segadoras. “Hay dos tipos de sistemas de corte: el rotativo, sistema clásico que tienen las máquinas de jardín; cuchillas que giran a gran velocidad y cortan a medida que el tractor pasa. Y hay otro sistema de corte, más preciso, que es el de helicoidal; una cuchilla fija con un molinete de contracuchillas que giran a gran velocidad. Se trata de un corte muy neto, como con una tijera”.
Comparando ambos sistemas, el experto define: “El sistema rotativo desgarra y esto provoca el amarronamiento en la punta de la hoja. Claramente el sistema helicoidal es mejor, pero yo recomiendo tener las dos máquinas en el taller, y si estamos hablando de un club joven y humilde cabe empezar por una rotativa. Hay que tener en cuenta también que una máquina helicoidal mal mantenida, desafilada, puede trabajar hasta peor que una rotativa” explica.
Daniel Sposito sobre las características del manejo de un campo de juego:
En cuanto al riego, el agrónomo de los santos indica que “hay épocas del año en las que es mejor regar de noche y otras no. También se puede regar al mediodía a pleno sol y si hay que regar durante un período largo, es mejor a la mañana, para que el campo no permanezca con mucha agua durante la noche. Un riego excesivo no es aconsejable. Para lograr un buen anclaje de las plantas al suelo, las raíces deben tener que buscar el agua unos centímetros para su crecimiento”.
“También existen riegos de germinación (cortos y frecuentes), de aplicación de productos (luego del fertilizante), de refresco (en verano al mediodía) y antes de los partidos, como se suele hacer ahora en el fútbol. Por otro lado, la calidad de agua es muy importante: si el agua es salada será muy difícil mantener un campo. Regás y las plantas se deshidratan en lugar de hidratarse”, advierte.
Sposito señala la importancia de un adecuado piso: “El césped es el reflejo de lo que tenemos abajo y no vemos. Así que si mejoramos la base va a repercutir en la superficie. Lo que se debe lograr es una planta bien enraizada para que resista a la tracción y la superficie del suelo debe estar siempre bien aireada para que goce de buena salud” explica el asesor.
Un equipo de mantenimiento está constituído por el asesor y el canchero, funcionando a la par y con los roles bien definidos. El asesor es quien decide cuándo y cómo sembrar, fertilizar, regar, cortar a determinada altura; y tiene la capacidad de sortear los problemas que puedan llegar a ocurrir. Además el asesor está empepado de la investigación y las novedades en la materia.
El canchero, sin embargo, es quien lleva a cabo las tareas dadas por el asesor y es el que está día a día pisando el campo. También debe comentarle al asesor cómo viene todo. “Hoy resulta muy útil la tecnología de poder mandar una foto, audio y recibirlo al instante” comenta Sposito.
Daniel Sposito sobre el equipo canchero y asesor:
En el galpón de un club pueden existir diferentes tipos y cantidades de máquinas, según la economía del deportivo. Pero el asesor cuenta que es fundamental contar con un tractor, por encima de 20 HP de potencia, un distribuidor de fertilizante y semillas, un recolector (que puede ser de barrido o el que va enganchado atrás del tractor) y una cortadora, ya sea rotativa o helicoidal.
Después existe una gama de herramientas que se usan pocas veces al año, que se pueden tener o bien contratar su servicio a terceros, como es el caso de descompactadoras, aireadoras o desparramadoras de arena.
Sposito aconseja a los agrónomos interesados a volcarse hacia esta disciplina a la que le ve mucho futuro. “Lamentablemente hoy no encuentran cursos o posgrados universitarios como el que hice. Yo doy un curso a la distancia de la Universidad de Morón con la ingeniera Alejandra Blanco. Y después, les aconsejo acercarse a empresas de producción de semillas forrajeras, donde pueden aprender de ahí los conceptos básicos del césped”, sugiere a los aprendices.
Daniel Sposito sobre el trabajo en otros lugares del mundo en comparación con la Argentina:
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]]>La entrada Agro-grafías: La nuez pecán, una inversión que rinde se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El rinde argentino actual ronda las 800 toneladas anuales, un número bajo para la superficie total ocupada. Pero esto se debe a que el 70% de los árboles plantados son jóvenes y están todavía lejos de su potencial de producción. Dentro de pocos años se alcanzarán las 10 toneladas por hectárea. Hoy la mitad de lo producido queda en el país y la otra mitad se exporta.
En el mundo, los grandes jugadores del pecán son Estados Unidos, México y China. Los dos primeros concentran la mayor superficie plantada, con 95% de la producción mundial, totalizando 220.000 toneladas anuales. China y Estados Unidos, a la vez, son los principales importadores de dicha nuez.
El fruto se vende al mundo con cáscara, aunque algunos productores las pelan por demanda del mercado local y sacan un poco más de precio. Son todavía muy pocos, pues el equipamiento para hacerlo es importado y muy caro.
La larga vida de esta especie comienza como el típico establecimiento de una especie forestal: hay que tener mucho cuidado los primeros años con los ataques de hormiga y las plantas deben regarse adecuadamente para favorecer el correcto enraizamiento.
Una vez que se analizó el ambiente (temperaturas y tipo de suelo), se decide la variedad a sembrar. El INTA Delta ha desarollado tres variedades distintas para las diferentes zonas del país: una funciona en un clima templado húmedo, otra es ideal para el frío y la tercera para ambientes áridos.
Los gastos de implantación se calculan en unos 6.000 dólares por hectárea. Cerca de la mitad de esa inversión se va en los materiales, las plantas, el laboreo del suelo, el control de malezas, etcétera. Los 3 mil restantes hay que destinarlos al equipo de riego. Se aconseja un buen sistema: por goteo para las primeras etapas y por aspersión para el resto de la vida de la plantación. Un adecuado y abundante riego será necesario para alcanzar el rinde potencial de los árboles, que es directamente proporcional a la disponibilidad de agua.
La densidad de plantación aconsejada es de 100 plantas por hectárea, con un diseño de 10 por 10 metros. La unidad básica económica se consideran 30 hectáreas, teniendo en cuenta que el rinde máximo llegará luego de los 18 años.
Al respecto, a los 5 años la plantación de pecán arroja 100 kilogramos de nuez por hectárea. A los 10, llegará a las 1.000 kilos, y a los 18 años alcanzará el pico de 2.000 kilos por hectárea. Siempre y cuando se haga un buen manejo del agua.
Una vez que la plantación se haya establecido de forma adecuada, no requiere de elevados controles. Se trata de una especie bastante “rústica” que hasta se puede adaptar a manejos orgánicos, porque no requiere grandes cantidades de fitosanitarios y la fertilización se puede hacer vía compost, usando con los mismos residuos que deja el árbol y desechos animales.
El precio internacional actual ronda los 5 dólares por kilo de nuez. El precio neto quedaría en 3,5 dólares/kilo, teniendo en cuenta un 30% de costos fijos (fitosanitarios, poda y cosecha). Entonces, se deduce un margen potencial de unos 7.000 dólares por hectárea pasados los 18 años.
Las etapas productivas se pueden resumir de la siguiente forma: en septiembre la brotación; en octubre ocurre la floración y polinización; en diciembre el cuaje; en enero el crecimiento del fruto; en febrero y marzo el llenado del mismo; en abril la maduración; y en mayo será el turno de la cosecha.
En cuanto a la mecanización requerida para la recolección de los frutos, un elemento primordial es contar con el “shaker” o sacudidor de árboles, que permite concentrar la cosecha y evitar pérdidas. Sin esta herramienta habría que esperar a que las nueces caigan solas y la cosecha se podría extender hasta durante dos meses.
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