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La entrada Nueva relación de fuerzas en el Congreso: ¿De qué le sirve al campo esta nueva paridad? se publicó primero en Bichos de Campo.
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“Lo que ya se sabe es que será un Congreso donde va a primar el consenso. Para cada tema, no sólo aquellas de la agroindustria, van a tener que negociar agenda y acuerdos. Por otro lado, va a ser un Congreso con buen nivel intelectual y político. Tanto el oficialismo como la oposición y el resto de los partidos, tienen nombres de trayectoria política bastante interesante”, dijo a Bichos de Campo Manuel Chiappe, director general de la Fundación Barbechando.
Según un mapeo realizado por esa institución, son 25 los legisladores que -entre los que ingresaron y los que quedan- tienen alguna vinculación al sector, ya sea porque son productores, agrónomos o por algún negocio familiar. Pero no sólo será importante su conocimiento del campo sino el equipo de técnicos especializados que logren conformar.
“En las comisiones buscamos un balance de poder pero también conocimiento técnico. Creemos que es importante identificar a los especialistas en cada materia para hacer una buena legislación. Eso puede contribuir a destrabar el potencial que tenemos como sector para generar oportunidades, para desarrollar el federalismo y en definitiva para contribuir al bien común del país”, aseguró Chiappe.
Esto será crucial si se tienen en cuenta los temas que hasta el momento permanecen pendientes de tratamiento en la agenda legislativa. Según un análisis de la Fundación Barbechando los mismos son:
“Tenemos optimismo de que por el nivel intelectual, la calidad de los legisladores y el balance de poder, se van a desarrollar en el Congreso buenos debates y es imperioso que así suceda. Venimos con una situación de país muy complicada, con una fragmentación social y una complejidad económica muy grande, y creo que es el momento de ponerse los pantalones largos y empezar a mirar por el bien común del país. Depende de nosotros, de las instituciones del sector y de los mismos productores el poner los temas que queremos que se den”, concluyó el director.
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]]>La entrada El PBI Agropecuario en la provincia de Entre Ríos más que duplica el aporte del agro a nivel nacional se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La agricultura, la ganadería, la caza y la silvicultura representaron en conjunto el 16,7% del Producto Bruto Geográfico (PBG) del año 2018, significando la segunda rama en importancia por detrás del comercio mayorista y minorista. Por su parte, el sector de industrias manufactureras representa, en tercer lugar de importancia, el 15,8% del PBG, dentro del cual se encuentran registradas las actividades agroindustriales.

Según se indicó, esa participación se contrapone con la importancia del sector agropecuario en el PBI de Argentina. Para el mismo año, el sector agropecuario representó el 7,4% del PBI nacional, mientras el sector industrial significó el 19,6% del mismo, dando cuenta del mayor peso relativo que tiene el sector en la provincia en comparación con el promedio nacional.
En cuanto a la participación del sector en el comercio exterior provincial, el 55,7% de las exportaciones de Entre Ríos son productos primarios con un monto de 415 millones de dólares en el primer semestre 2021, y 254 millones de dólares de productos agroindustriales –el 34,1%- para el mismo período, donde el comercio exterior de la provincia totalizó 745 millones de dólares.

En el primer semestre de 2021, mas exportaciones agropecuarias y agroindustriales de esta provincia se concentraron en tres categorías: cereales (maíz, trigo y arroz) con un peso del 44,4% del total de las exportaciones; carnes y sus subproductos (tanto avícola, como bovina y porcina) con una participación del 23%, y oleaginosas con un peso del 6,3%. De esta forma, el conjunto de estos bienes significaron el 89,8% de las exportaciones de Entre Ríos del primer semestre del 2021.

A nivel nacional, esta composición presenta una menor concentración. Los productos primarios representaron el 27% de las exportaciones de Argentina en el primer semestre del 2021, las manufacturas de origen agropecuario el 44% y las Industriales el 24%.
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]]>La entrada Luciana Mengo se hizo camino al andar: “La única diferencia entre hombres y mujeres es que ellos ya tienen asegurados los lugares de poder y nosotras debemos luchar por ellos” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Lo que me acercó al campo fue la crisis de 2001, que me dejó sin trabajo en la Capital y entonces regresé a Río Tercero, donde ya funcionaba la empresa familiar junto a mi hermano y mi papá, especializada en fabricación de silos e ingeniería poscosecha. Yo no tenía ninguna intención de venir a la empresa, pero finalmente mi hermano, mi mentor más importante, me hizo ver que tenía un potencial increíble y que era algo nuestro y que le debía hacer justicia a quienes emprendieron este camino”, comentó en diálogo con Bichos de Campo.

En efecto, Silos Mengo, fundada por Segundo, tiene 60 años en el rubro y hoy se encuentra bajo la dirección de sus tres hijos: Luciana, Rosela y Matías, quienes persiguen los mismos objetivos que su padre, aunque buscando modernizar y aggiornarse a las nuevas demandas de los clientes. Desde entonces a Mengo le gusta pensar más en el concepto de agroindustria que en el de campo
“Somos tres hermanos y nos complementamos bastante bien. Mi función particular tiene más que ver con el personal, con recursos humanos, la carrera que estudié, pero también estoy con la parte institucional y la comunicación, participando del área de ventas, haciendo visita a obras y ahora también abocada a la parte gremial empresaria como presidente de Afamac cuando me designaron en diciembre pasado”, agregó.
En la fábrica se dedican al armado y mecanizado de silos para el productor. También realizan la obra civil y el montaje, la instalación eléctrica y además mantienen y reparan instalaciones, para lo cual cuentan con componentes y repuestos.
-Hoy, desde la parte empresarial y gremial institucional, ¿qué mirada tenés del campo?
-Hoy veo al campo como la columna vertebral de la economía argentina, sin duda alguna, pero más que eso el campo argentino es una escuela de trabajo para todo aquel que necesita una oportunidad. Desde que llegaron los inmigrantes hasta hoy, el campo no ha hecho otra cosa más que darnos: a los que lo trabajamos, a los que colaboramos y a los que no también. Es la base fundamental del ejemplo del esfuerzo, de la constancia y del riesgo que se asume. Veo al campo como una gran usina formadora, no sólo de economías, sino también de modalidades de trabajo, de formas de encarar la vida; es una invitación permanente a conectar con la tierra, con lo que te da la naturaleza, y desde el lado más duro diría que es lo que mueve la economía de cada uno de los pueblos del interior.
-¿Conocés la realidad del agro en otros países?
-No tuve la oportunidad de viajar, pero sí mantuve reuniones y rondas de negocios relacionadas a la venta de maquinaria agrícola en otros países y lo que veo es que Argentina es una usina y un semillero que puede dar mucho “know how” sobre siembra y maquinaria, y acá quiero destacar a todos los pioneros del país que se dedicaron a innovar y que con la siembra directa dieron el salto de lo artesanal al uso de la tecnología.
-¿Cómo es un día de tu vida?
-Un día en la fábrica o en Afamac empieza en la oficina; a veces compartimos un café con el personal o con colegas, me doy una vuelta por la planta, atiendo llamados telefónicos, libro discusiones con mis hermanos en ponernos de acuerdo y negociar sobre cómo encarar los problemas del día a día y escucho a nuestros colaboradores. En la diaria todo es una novedad por más planificación que se haga. También me reparto entre la maternidad y la recreación.
-¿Te considerás una mujer de riendas tomar?
-Sí, me considero una mujer de riendas tomar porque voy por lo que me parece justo, por lo que creo que corresponde. Creo que soy una persona coherente con lo que pienso y lo que hago y me molestan muchísimo las injusticias y las situaciones antiéticas.
-¿Qué visión tenés acerca de una posible lucha de géneros en el agro?
-No creo mucho aquel concepto acerca de que la agroindustria o el campo es un lugar de varones o en el que hay machismo. Creo que el agro siempre fue un lugar para todos. En los comienzos, con la llegada de los inmigrantes, las mujeres trabajaron a la par de los hombres y lo hicieron sin ningún tipo de tecnología. Pienso en mi abuela, que vivía con sus hermanos y tenía que planchar, cocinar, y emprender miles de tareas que no terminaban nunca, y no eran menos válidas o importantes que las que hacía el hombre, el cual quizás se volcaba más a trabajar la tierra, pero la mujer también hacía eso, incluso en la quinta con la huerta. Lo que sí noto es que antes las mujeres trabajaban tranqueras adentro y en estos últimos años hemos tomado la calle y ocupamos espacios que quizás siempre estuvieron ahí para nosotras, esperándonos. Cada revolución se da en su debido momento y hoy estamos ocupando los mismos espacios que tomaban los hombres.
-¿Entonces no ves machismo en el sector?
-No. En lo personal hablo, no me ha pasado con mis clientes, ni con mi familia ni en la parte gremial empresaria. Al contrario, percibo un clima de camaradería total en donde las mujeres tenemos nuestro lugar y espero que esta costumbre de diferenciar mujer de varón deje de ser necesario para decir nuestros nombres o cargos sin detallar el género. A su vez, admiro y felicito a todas las mujeres que trabajan en el campo; ellas hacen un trabajo silencioso que no necesita de ninguna vanidad, que no necesita de ninguna pantalla. Me gusta que sigan ocupando los lugares que les corresponde porque eso es lo justo, pero si quieren estar más visibles o no, creo que eso depende de cada una.
-¿Considerás entonces que es una cuestión más personal que de posibilidades sobre hasta dónde puede llegar una mujer?
-Sí, creo que hoy las mujeres tenemos todos los recursos y medios para ser mas visibles o invisibles. Yo he visto muchas activistas del campo y asociaciones formadas por mujeres defendiendo a sus familias. Está en nuestro ADN femenino tener una matriz formadora, damos forma a las cosas, acompañamos, pero también somos creadoras, mediadoras, y está en nosotras el querer ir “al lado de” o ir solas. La clave es ir siempre hacia adelante. Por otra parte, quiero aclarar que no es que demostraremos más o menos que los hombres por no tener un puesto que requiera fuerza física y considero que en cuanto a lugares de tomas de decisiones y poder estamos cada vez más cerca de lograr un equilibrio. Dicho esto, quiero marcar que la única diferencia entre hombres y mujeres es que ellos ya tienen asegurados los lugares de poder y nosotras debemos luchar por ellos y ahí es donde creo que radica la cuestión, en que nosotras debemos reclamar, pedir y ocupar los espacios cuando desde el lado del varón estos ya vienen asignados.

-¿Cambiarías algo del agro argentino?
-Del campo argentino no cambiaría absolutamente nada, porque siempre está anticipándose a los cambios y vicisitudes todo el tiempo. Los productores son verdaderos empresarios del campo porque invierten permanentemente en su negocio y enfrentan cada día la labor de llevar adelante la siembra, la cosecha, de arriesgar en las compras y en las ventas, con sus animales y ni hablar de los tamberos. Lo que sí haría es potenciar ese campo si estuviera en mi poder, no exprimiéndolo, sino dándole más oportunidades, aflojándole un poco la rienda impositiva también a las industrias para generar cada vez más inversiones. No podemos negar lo que es un hecho: vivimos en gran parte del campo. Somos un país agrícola ganadero por más que queramos diversificar. Tenemos empresas de tecnología, excelentes médicos y científicos, pero la caja la pone el campo argentino.
-¿Debería el campo seguir luchando por ganar lugares en la política?
-Creo que la política esta presente en todas y en cada una de las acciones que llevamos adelante, militando o no, siendo partidarios o no de una ideología. La política está presente, aunque no queramos. Responde a los lineamientos de acción que decidimos llevar adelante cada día y por eso es necesaria.
Hay que tomar espacios de tomas de decisiones para lograr verdaderos cambios.
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]]>La entrada De guardapolvo blanco, el gabinete nacional tuvo una clase práctica del valor que podría agregar el agro con políticas estables se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La fábrica, en poder del Estado riojano desde 2009, se dedica a la industrialización del tomate y otras hortalizas producidas en esa zona de valles irrigados. Los procesa y los pone en los famosos tetrapack. Es el famoso valor agregado del cual tanto hablan los políticos pero por el cual tan poco hacen. AgroAndina es también una muestra cabal de la Argentina que quiere y no puede: la industria funcionaba en manos privadas, como Alco, hasta que una de las recurrentes crisis argentinas derivó en la posibilidad de cierre y de 200 despidos. Rescatada por la provincia pasó a formar parte del plantel riojano de sociedades de mayoría estatal Sapem.
Guiados por el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, Cafiero y varios ministros visitaron esa planta y también una empresa generadora de desarrollos tecnológicos para el sector agrícola de Chilecito. Fue una verdadera lección para el gabinete (esperemos que la hayan aprovechado) de todo lo que en la Argentina se podría hacer.
Cuando Bichos de Campo visitó AgroAndina en 2019, la planta estaba operando a full con tomate para lata, que no es lo mismo que el tomate para ensaladas pues se suele sembrar a cielo abierto,c asi como un cultivo extensivo. El negocio tenía muy buenas perspectivas, porque en la Argentina había un déficit crónico de ese producto, que insólitamente era importado desde China. Por entonces, la producción local alcanzó a cubrir el 68% de su demanda, de alrededor de 700.000 toneladas.
En concreto, había en el país un déficit calculado en 3.000 hectáreas de tomate para industria. Ellos, los riojanos de AgroAndina, implantaban unas 450 hectáreas y podían crecer a 1.000 si tuvieran claro que ese sería un negocio a largo plazo, según nos contó el gerente, Juan Pizzo.
La delegación que visitó esta planta estuvo integrada por los ministros de Interior, Eduardo de Pedro; de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas; de Transporte, Mario Meoni; de Agricultura, Luis Basterra; de Obras Públicas, Gabriel Katopodis; y de Ciencia, Tecnología e Innovación, Roberto Salvarezza. Todos ellos podrían aportar cosas si se quisiera hacer un proyecto de largo plazo para hacer de esta zona de la rioja un polo productivo de tomate para industria.
Por ahora, bajo control estatal, la empresa genera trabajo para unas 300 familias de la región y ha sido clave para los planes alimentarios del gobierno riojano, especialmente en tiempos de pandemia.
Un país de boludos: La Argentina no llega a cubrir su consumo de tomate para industria
El ministro de Producción y Ambiente de La Rioja, Fernando Rejal, definió a AgroAndina como una empresa fundamental. “La decisión del gobierno provincial es que lo producido vaya a abastecer la canasta familiar en muchos de los casos de forma gratuita y en otro de los casos a un precio ínfimo para que podamos también tener accesibilidad en las en la mesa de los riojanos”. La alta dependencia con la provincia no siempre ayuda al desarrollo de planes de crecimiento sostenido.
La comitiva oficial también visitó Agrogenética Riojana, otra sociedad anónima con participación del Estado mayoritaria que posee cinco unidades productivas: laboratorio de biotecnología, vivero para cría, vivero para recría, banco de germoplasma y vivero San Gabriel.
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]]>La entrada Crucianelli abrirá en febrero una segunda planta dedicada a trabajar con metales: Costó 4 millones de dólares y empleará a 40 personas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Ubicada en Armstrong, dentro del mismo predio de Crucianelli, esta nueva empresa requirió una inversión de 4 millones de dólares para su construcción. Se trata de una planta de 2.400 metros cuadrados de superficie que incluirá 3 puentes grúa de 6.3 toneladas, 3 equipos de corte láser, 4 plegadoras, 2 puestos de soldadura robot y 3 puestos de soldadura manual. También habrá 300 metros de oficinas y vestuarios.
La empresa informó que la apertura de este nuevo negocio está prevista a partir del 1° de febrero yque dará trabajo a 40 empleados. Durante los primeros meses, está prevista una producción de 130 toneladas por mes, con proyección de 240 toneladas para el mes de Julio. Esto le permitirá trabajar con dos turnos rotativos.
“La estrategia de Metallo es abastecer el 100% de las necesidades del grupo tanto para la Argentina como para la filial de Brasil, proyectando en tres años ampliar la superficie original y empezar a proveer a otros fabricantes”, se explayó la gacetilla. Luego recordó que Crucianelli “es una empresa familiar ubicada en el corazón agrícola de Santa Fe, con capitales nacionales, que está en manos de la tercera generación de la familia”.
De allí tanta alegría.
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]]>La entrada Sigue siendo altísima la capacidad ociosa que tiene la Argentina para moler su trigo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Esa dotación de molinos, según el informe oficial, tiene una capacidad para moler teóricamente unas 11,5 millones de toneladas anuales, casi el doble de trigo de lo que se ha venido moliendo en los últimos años, unas 6 millones de toneladas. Este cálculo se realizó sumando las plantas activas y aquellas plantas que podrían ser puestas de vuelta en funcionamiento en el corto plazo.
De este modo, se estimó oficialmente que la capacidad ociosa de la industria rondó un 47% en el último año.
Semejante capacidad ociosa muestra una industria que de cierto modo “quiere pero no puede”. Es decir, está en condiciones de procesar en el país una mayor cantidad de trigo, pero no logra hacerlo. No se trata de un problema semejante al de la industria aceitera, que se excedió en capacidad instalada previendo una mayor oferta de soja que finalmente nunca se produjo. En el caso de los molinos, el trigo está disponible. Pero por ciertos factores, se prefiere exportarlo sin procesar.
La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) analizó este escenario con una mirada histórica. “En los últimos 10 años, el procesamiento anual de trigo no presenta grandes variaciones, promediando alrededor de 6 millones de toneladas, ya que la demanda interna de trigo para molienda es relativamente inelástica. La producción de la industria molinera tiene como destino principal el mercado interno, mayormente destinado a alimentación, en tanto que la inserción externa exhibe un relativo estancamiento”.

En 2019 las cosas no cambiaron. Se molieron 6,2 millones de toneladas de trigo para producir cerca de 4,7 millones de toneladas de harina, de las cuales se exportaron solamente 676.381 toneladas, el 14,5%.
En lo que va de 2020, según datos de la Federación de la Industria Molinera (FAIM), la molienda ascendió a 5,4 millones de toneladas hasta octubre. Julio fue el mes de mayor molienda con casi 604.000 toneladas. “Esto muestra que, a diferencia de la actividad exportadora, la molienda no muestra una estacionalidad tan marcada al inicio de la campaña comercial de trigo”, en diciembre de cada año, evaluó el informe de la BCR.
En materia exportadora, como muchas otras actividades, la industria molinera vive entre la ilusión y la desilusión. Las exportaciones de harina y preparados para panadería alcanzaron 232 millones de dólares en 2019, con una variación positiva del 10%. Pero en lo que va del 2020, ya bajaron a 181 millones.
Una opción para aprovechar la alta capacidad ociosa sería incrementar esas exportaciones de harina. Pero el escenario ideal sería utilizar esa harina aquí para producir alimentos más elaborados. Tampoco en ese escenario hay mucha tela para cortar: en total, sumando las exportaciones de pastas, fideos, harina, panificados, y demás derivados del complejo, el año 2019 cerró con exportaciones totales en torno a los 330 millones de dólares. También se mantiene estable.
“Los despachos externos de productos molineros argentinos se concentran en Bolivia y Brasil, hacia donde se destina el 96% de los despachos. Las exportaciones a estos destinos se realizan casi en su totalidad por camión; en tanto que la falta de destinos transoceánicos de significancia muestra a las claras la falta de competitividad en donde no prima la cercanía geográfica”, explicó el documento de la BCR.
La gran ilusión, según este análisis, es que China pueda torcer esta historia como sucedió en otras actividades. “En relación a la apertura de mercados, la próxima visita de emisarios de China a molinos del país, que debió ser postergada para la próxima campaña triguera producto de la pandemia de Covid-19, es una buena noticia, de cara a la posibilidad de abrir un mercado de 1,4 mil millones de personas”, se explicó desde Rosario.
Con escasas exportaciones que no logran despegar y consolidarse, el principal destino de la harina de trigo es el mercado local. Allí, el consumo interno aparente de harina de trigo alcanzó en en 2019 unas 4 millones de toneladas. Esto significa un consumo por habitante cercano a 90 kilogramos de harina por año, uno de los más altos del mundo.

Del informe oficial se destaca también que la provincia con mayor número de establecimientos de molienda es Buenos Aires, con 77 plantas, seguida por Córdoba con 36 plantas y Santa Fe con 25. Las tres provincias citadas concentran la mayor producción triguera del país.
En comparación con el año 2017, el número de plantas registradas activas en el sistema RUCA cayó en 16 establecimientos.
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]]>La entrada Más allá de la siembra, la agroindustria invirtió en mejoras y maquinaria unos 9.000 millones de dólares el año pasado se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>¿Cómo llegan a ese número? En principio, tomando datos del INDEC sobre el Formación Bruta de Capital Fijo, que suma la inversión en construcciones tanto residenciales como no residenciales, más maquinaria, equipos y transporte. Según estos cálculos, en 2019 la inversión total alcanzó un valor de 60.213 millones de dólares. Los economistas de la BCR luego estimaron que al sector agroindustrial tuvo una participación en la inversión de maquinarias y transporte en el orden del 20,8% y del 11,8% de la construcción total.
“Aplicando estas participaciones a los datos brutos del INDEC, sumados a la inversión en otros activos, se arriba a una inversión total del sector del orden de los 9.160 millones de dólares en el año 2019”, dicen los expertos.

Pero luego, replicando la misma metodología, el trabajo de la BCR analizó la inversión del sector agroindustrial para el período 2004-2019. Es decir en los últimos quince años. Allí se nota que aunque invierta mucho, el sector no anda en sus mejores momentos. Los picos de inversión extra cultivos se registraron en 2013 y 2015. Desde allí vienen cayendo.

“Se puede notar en la serie una caída importante en los valores calculados para el año 2018 y 2019. La reducción en la inversión de estos años tuvo que ver con varios factores que se unieron en su momento”. Son estos:
Dice el informe que “en el año 2019, a pesar de la mayor producción agrícola, la inversión del sector siguió disminuyendo. La caída de la inversión del sector en los años 2018 y 2019 se puede corroborar con otros indicadores, como el patentamiento de comerciales pesados y camiones, la venta de maquinaria agrícola o las importaciones de bienes de capital en general”.
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]]>La entrada ¿Campo versus industria? Existen 1.200 empresas que se dedican a la fabricación de maquinaria agrícola se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En ese informe se precisó que en el país existen 1.202 empresas que se dedican a la fabricación de maquinaria y sus repuestos, y que dichas empresas están concentradas principalmente en las provincias de Santa Fe (533), Córdoba (398) y Buenos Aires (163). Emplean de forma directa a 26.500 trabajadores. El trabajo “identificó un alto componente de capital nacional, mayoritario en todas las provincias”.
Además, las empresas familiares representan el 85% de las firmas, mientras que 90% de las empresas constituidas en ese sector agroindustrial cuenta con un solo establecimiento productivo.
En lo que respecta a la producción a nivel nacional, en el primer cuatrimestre del año se produjo un incremento del 13% en el acumulado, al totalizar 3.343 equipos fabricados, indicó otro apunte elaborado por la consultora IES.
En lo que respecta a las ventas de los principales equipos, la comercialización de cosechadoras cayeron 5,6% respecto al mismo período del año anterior, mientras que los tractores exhibieron un repunte de 9,4%.
Las exportaciones en valores de maquinaria agrícola y afines totalizaron, en los primeros cuatro meses de 2020, unos 25 millones de dólares, con una contracción de 34,4% respecto de igual periodo de 2019, debido al impacto de pandemia en la logística del comercio exterior. En volumen, se verificó una brusca disminución de 27% en este período analizado.
La entrada ¿Campo versus industria? Existen 1.200 empresas que se dedican a la fabricación de maquinaria agrícola se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Con una mano tendida hacia el sector más moderado del gobierno, se lanzó el Consejo Agroindustrial Argentino se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El problema es que no se trata de un partido de fútbol. Desde 2013 o 2014 la Argentina está viviendo una crisis declarada, que condena a millones de personas a vivir bajo los niveles de pobreza. Y que ahora este panorama se agrava sensiblemente con la pandemia del coronavirus. Hay miseria declarada por todas partes y se ha perdido mucho tiempo para tratar de buscar una solución. Este es el contexto.
Este viernes, mediante una conferencia virtual, se lanzó el Consejo Agroindustrial Argentino, un conjunto por ahora bastante inorgánico pero decidido, conformado por más de 40 entidades y cámaras de las cadenas agroalimentarias. Hay de todo, incluidas tres de las cuatro gremiales tradicionales que en 2008 conformaron la Mesa de Enlace (la Sociedad Rural Argentina es extrañamente una gran ausente). Su mensaje de fondo, aunque no lo digan a viva voz para no ofender a nadie, es que quieren dar una vuelta de página.
Por eso la nueva gran organización del agro argentino se presentó con tonos propositivos y con un vocero de tonos muy moderados, el presidente de la Bolsa de Cereales, José Martins, que en todo momento se cuidó de recurrir a los agravios y a las quejas tan característicos de la discusión pública en torno al agro. La idea que prima es que la crisis es realmente grave y que el tiempo perdido fue demasiado. Por eso el Consejo se presentó cuidadosamente con una mano tendida, por lo menos hacia los sectores más moderados del gobierno de Alberto Fernández.
Tan visible la bandera blanca -no de rendición pero sí forzada por la necesidad de tejer un nuevo acuerdo de convivencia, ya que el país no podrá nunca prescindir de su agro pero tampoco de su Estado-, que Martins incluso ofreció una ofrenda muy significativa: declinó el reclamo histórico para una eliminación inmediata de los derechos de exportación. “Todos sabemos que las retenciones son distorsivas, pero también conocemos el momento actual que estamos atravesando, la situación económica y la renegociación de la deuda. En nuestro caso estaremos bregando por una estructura no regresiva”, indicó.

Hay que revisar el embrión de este movimiento potente de la cadena, que tiene entre sus principales impulsores a las Bolsas de Cereales pero también a los sectores más ligados a la agroindustria, como los proveedores de insumos o la cámara de la industria aceitera y cerealera (Ciara-CEC), además de varias entidades ganaderas, organizaciones de cadena de cultivos, entidades comerciales, etcétera. Las entidades de la Mesa de Enlace, están más ligadas a la producción primaria, por ahora están más a la expectativa que otra cosa, conscientes de que hasta aquí han venido chocándose las cabezas contra una muralla.
La génesis de esta unión fue una reunión pedida de urgencia al canciller Felipe Solá, hace tres meses, por un conjunto que por entonces reunía a 34 entidades. Fue luego de que el funcionario amagara con torpedear las negociaciones con el Mercosur. En ese encuentro, el ex secretario de Agricultura de los años ’90, conocedor del paño, no solo tranquilizó a los agroindustriales, sino que les dio la clave para “reperfilar” la relaciones con el nuevo gobierno: Había que sacrificar a la dama del sector, la Mesa de Enlace, para que el ala moderada que acompaña a Alberto Fernández pudiera a su vez contener los reclamos del ala más dura, que responde a la otra gran dama de esta historia, Cristina Kirchner.
De la disputa interna sobre los tonos y las formas que existen dentro del gobierno no hay mucho para decir: las diferencias se hicieron visibles sobre todo en el caso Vicentin o con las respuestas de unos y otros ante la ola de ataques a los silobolsa. No hace falta abundar en eso ni es nuestro tema: desde hace un par de meses que Alberto se ve obligado a hacer de equilibrista ante cada uno de los temas de la agenda pública.
El agro es uno de esos temas porque cruza casi toda la economía, y porque la economía derruida depende mucho más de la generación de divisas genuinas. Sobre todo ahora, que parecemos haber llegado finalmente a pampa y la vía.
Este contexto envalentonó a los integrantes de la cadena, que además desde hace tiempo repiten que la producción de las distintas actividades está estancada por la falta de reglas de juego estables y la inexistencia de un plan de estímulos a quienes producen. En la Argentina de la crisis muchos sectores que antes lucían lustrosos hoy se están desinflando peligrosamente, incluida la soja, por cuya “renta extraordinaria” se inició hace doce años todo este desatino histórico.
Para desactivar las bombas hay que hacerlo con cuidado. Martins explicó que la idea del flamante Consejo Agroindustrial ya no consiste en “ir con un paquete y decirle a los gobierno qué es lo que hay que hacer”, sino que ahora pretenden debatir “cómo nos sentamos juntos, gobierno, política legisladores a armar algo que sea sostenible”.

Existe, por supuesto, un paquete de propuestas en torno al cual quieren conversar estos actores claves de la actividad económica. Le han propuesto el pomposo nombre de Estrategia de Reactivación Agroindustrial y contiene una serie de rumbos o medidas que a juicio del sector deberían ponerse en marcha para llegar a metas ambiciosas, como incrementar en 13 mil millones de dólares las exportaciones o crear nuevos 700 mil puestos de trabajo, sobre todo en las provincias. Pero no vale la pena ahora detenerse en discutir eso. Lo importante ahora es saber si acaso, alguna vez, pudiera llegara discutirse. Romper la inercia del conflicto permanente.
Los promotores de esta movida cuentan que hasta ahora encontraron muy buena predisposición de varios ministros del gabinete de Alberto, inclusido el canciller Solá, el titular de Agricultura Luis Basterra, el de Producción Matías Kulfas, y el de Trabajo Claudio Moroni. Esperan ser recibidos también por el titular de Economía, Martín Guzmán. Otro que se mostró muy proactivo al recibir la propuesta de la cadena fue el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, que muy rápido pensó en convertirla en proyecto de ley.
Como se ve, todos los dirigentes mencionados forman parte del ala más “sensata” del gobierno, como gusta decirse ahora.
Un espaldarazo importante de esta estrategia del nuevo bloque agroindustrial también llegó de la Unión Industrial Argentina (UIA). Varios referentes del Consejo mantuvieron el jueves una reunión con el titular de esa entidad, Roberto Acevedo, quien proviene de la empresa aceitera AGD y por lo tanto conoce al dedillo la historia de desencuentros del sector con el gobierno. Allí se decidió comenzar reuniones de equipos técnicos para tratar de compatibilizar el plan agroindustrial con el que presentó la propia entidad fabril para el periodo 2020/23.
“Mientras la agenda de temas sea realista y no política, vemos muchas posibilidades de cooperación entre ambas organizaciones”, dijo a Bichos de Campo uno de los referentes industriales que participó de ese encuentro. Aunque haya muchos vasos comunicantes (en la Copal hay empresas con una pata en cada lado), nadie piensa en una fusión ni nada parecido sino en una confluencia de intereses.
La UIA, como la Sociedad Rural, forma parte del G6 (grupo de los seis), las entidades empresarias que posaron (o fueron invitadas a posar) junto al presidente Fernández en el acto oficial por la Independencial. Esa foto despertó críticas del kirchnerismo menos conciliador. O la parte insensata del oficialismo, dirían algunos. Es la pertenencia a ese exclusivo club del que mucho no forman parte (de hecho, la mayoría del agro está excluido) lo que explica también por que la SRA quedó afuera por ahora de este Consejo. “SI quieren sumarse se sumarán. Nosotros no vamos a esperar a nadie”, deslizó uno de los coordinadores del bloque frente al desplante de la entidad presidida por Daniel Pelegrina.
Como sea, las suspicacias que se abrieron tras la reunión con la UIA generó entre los agroindustriales la necesidad de blanquear sus intenciones, para que no sean malinterpretadas. De allí la presentación de este viernes, medio a las apuradas. Los organizadores seguían contando las nuevas cámaras vinculadas a la producción que iban pidiendo participar del flamante abroquelamiento.
El Consejo Agroindustrial, a partir de esta presentación pública, espera ahora tener la oportunidad de conversar directamente con el presidente Fernández. Le quieren proponer que se discuta rápidamente este plan y que pueda ser conciliado con otros. La principal aspiración es que todo el proceso concluya en una ley marco, que debería ser sancionada antes de fin de año. La apuesta, ya se dijo, es que se generen estímulos para que la agroindustria pueda traccionar la economía, creando empleo y generando divisas.
Martins explicó que se ilusionan con la creación de una “mesa nacional exportadora”, que defina “propuestas sustentables para exportar más pero con mayor valor agregado”. En el proyecto de ley deberían resolverse dos grandes temas pendientes, a juicio de la cadena: el de la estabilidad fiscal para quienes produzcan y exportan, además de palancas para el financiamiento, por lo menos para los próximos diez años. Otros puntos para el debate deberían un plan de desarrollo de la agrotecnología (incluyendo claro, la Ley de Semillas), la creación de un régimen de amortización acelerada de inversiones, y una agresiva política de apertura de mercados.
“Deberíamos definir las cosas en no mas allá de 60 días. Por eso la intención es la de hablar con todos los sectores. Pongámonos a trabajar”, enfatizó el vocero del bloque agroindustrial.
Es obvio que ahora la pelota quedó del lado del gobierno. ¿Pero de qué gobierno? ¿Mueven los sensatos o patean los otros? Esas es la gran pregunta que se hacen los agropecuarios, incluidos los dirigentes de la Mesa de Enlace que -aunque siempre recelosos- aceptarían deponer las armas para intentar un cambio diferente al de los últimos doce años.
En la agenda de reuniones que se plantea llevar adelante el reluciente Consejo Agroindustrial, un casillero importante corresponde a la máxima autoridad de la Cámara de Senadores. Si se le pone un tilde, quizás podamos tener gran parte de la respuesta.
Las entidades que componen el consejo:
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]]>Le preguntamos a Trigo cuál es su visión sobre el mundo pospandemia. El especialista imagina que habrá que llevar adelante una suerte de reconstrucción a partir de este parate. “Nos vamos a ver obligados a inventar cosas nuevas porque no vamos a poder seguir haciendo las cosas como las hacíamos”, reflexionó en Bichos de Campo.
“Esto pegará distinto en los diferentes países, pero no es que tendremos que volver a poner en marcha la economía con las mismas prácticas. La Argentina tendrá que mirar a futuro hacia su agroindustria. Podrán hasta darse migraciones internas como leo que está pasando en Perú”, imaginó.
Aquí la entrevista completa con Eduardo Trigo:
Para Trigo, la agroindustria local tiene un “enorme potencial”, porque “además de producir materias primas, podemos procesarlas y así generar energía, materiales y alimentos con valor agregado. Eso es lo más inteligente que podemos hacer, porque el mundo va a necesitar alimentos. Y ya lo vemos con China que siendo el primero en recuperarse así lo demanda”.
“No creo que se vuelvan a utilizar recursos fósiles como base de la economía, por ahí sí en el corto plazo, pero luego el cambio climático será el factor a atender”, remarcó el experto del IICA.
Trigo además piensa que “inevitablemente habrá una revalorización del capital natural y su relación con la naturaleza de una forma distinta. En la Argentina está claro que nuestro potencial pasa por capital natural más conocimiento, gestionado de una forma innovadora y con marcos institucionales creados por el propio sector privado. Como pasó con la siembra directa”, comparó.
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