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agronomía – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Wed, 22 Dec 2021 18:27:18 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png agronomía – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 El mejor argumento para decirle al gobierno que no suba retenciones: El uso de fertilizantes volvió a crecer en 2021 de la mano del trigo y el maíz http://wi631525.ferozo.com/el-mejor-argumento-para-decirle-al-gobierno-que-no-suba-retenciones-el-uso-de-fertilizantes-volvio-a-crecer-en-2021-de-la-mano-del-trigo-y-el-maiz/ Wed, 22 Dec 2021 15:14:13 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=88656 Los análisis preliminares del mercado de fertilizantes de Argentina, elaborados por la Asociación Fertilizar, indican que en 2021 se registraría un nuevo crecimiento del consumo de fertilizantes. Este es quizás el mejor argumento para discutir con el gobierno y convencerlo de lo dañino que sería “desacoplar” todavía más los precios internos del trigo y el […]

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Los análisis preliminares del mercado de fertilizantes de Argentina, elaborados por la Asociación Fertilizar, indican que en 2021 se registraría un nuevo crecimiento del consumo de fertilizantes. Este es quizás el mejor argumento para discutir con el gobierno y convencerlo de lo dañino que sería “desacoplar” todavía más los precios internos del trigo y el maíz, con cupos de exportación, fideicomisos o subiendo las retenciones. Es que son esos dos cereales los que explican estos buenos niveles de reposición de nutrientes en los suelos.

Fertilizar, una entidad cuyo objetivo es promover el uso responsable de la fertilización de cultivos, estimó que el uso de esos insumos por parte de los productores habría totalizado 5,6 millones de toneladas. Se trata de una cifra récord, que se ubica entre 6 y 8% por encima de la anterior marca de 2020.

“Este crecimiento se explica por una consolidación en la superficie sembrada de las principales gramíneas en la rotación, principalmente a trigo, maíz y sorgo, lo que genera amplios beneficios al sistema, ya que permite mejorar el balance de carbono y por consiguiente la materia orgánica del suelo”, comentó Francisco Llambías, presidente de la entidad.

Un informe de Fetilizar añadió que las dosis de fertilizantes utilizadas en gramíneas, han mejorado su nivel de aplicación, sobre todo traccionado por los buenos precios de los cereales.

La suba sideral de precios de los fertilizantes representa un cambio de escenario sustancial para la agricultura argentina

“En gramíneas, si bien aún queda por crecer, se ha registrado una gran mejora en las estrategias de fertilización, que, asociadas a las buenas precipitaciones ocurridas en la campaña de la fina, estarían concluyendo en una gran cosecha trigo 2021″, explicó María Fernanda González Sanjuan, gerente ejecutiva de Fertilizar.

La especialista aclaró que, en cambio, la fertilización en soja “es aún insuficiente, necesitando este cultivo optimizar aún más su nivel tecnológico, contemplando nutrientes como fósforo y azufre fundamentalmente”. La soja, sabido es, tributa un máximo de 33% de retenciones, mientras que el resto de los cultivos quedó con un derecho de exportación más moderado de 12%.

Fertilizar destacó que el crecimiento de la fertilización en esta última campaña agrícola se da en el marco de las denominadas Buenas Prácticas Agropecuarias (BPA), “lo que contribuye a reforzar el foco de la institución en la sostenibilidad del ambiente productivo y la calidad de los alimentos que se producen”.

“Desde Fertilizar celebramos que cada año el uso esta tecnología se fortalezca y sea considerada fundamental para poder alcanzar altos rendimientos en los cultivos, traduciéndose en beneficios no sólo a nivel productivo, sino en cuanto al cuidado del recurso suelo y el ambiente productivo”, concluyó Llambías.

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Alquimia de sabores y aromas: El agrónomo Juan Lus aplicó sus conocimientos en la mezcla de semillas forrajeras para montar una destilería única http://wi631525.ferozo.com/alquimia-de-sabores-y-aromas-el-agronomo-juan-lus-aplico-sus-conocimientos-en-la-mezcla-de-semillas-forrajeras-para-montar-una-destileria-unica/ Thu, 16 Dec 2021 19:26:19 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=88264 A sus 14 años Juan Lus reconoció en sí mismo dos pasiones: las semillas y la fabricación de bebidas alcohólicas. La primera le llegó de sorpresa y le allanó el camino hacia su vocación profesional: se recibió de ingeniero agrónomo para insertarse en el universo del desarrollo de semillas forrajeras, en el cual trabaja desde […]

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A sus 14 años Juan Lus reconoció en sí mismo dos pasiones: las semillas y la fabricación de bebidas alcohólicas. La primera le llegó de sorpresa y le allanó el camino hacia su vocación profesional: se recibió de ingeniero agrónomo para insertarse en el universo del desarrollo de semillas forrajeras, en el cual trabaja desde hace más de 20 años. La segunda vino de la mano de sus abuelos, que desde el norte de Italia trajeron todos los secretos para preparar los mejores vinos y grapas, algunos de los cuales hoy aplica en su propia destilería.

“Para todo me considero un apasionado. Tengo 48 años y sigo en las forrajeras y en el mundo de la bebida, que siempre me gustó. Tuve mucha cercanía con mis abuelos. En su casa era normal encontrar 30 o 40 personas los fines de semana. Lo que más me gustaba era la destilación de la grapa que se hacía una vez en el año con todo el orujo de uva”, contó Juan Lus a Bichos de Campo.

El hecho de que un camión con uvas descargara su producción en la casa de sus abuelos en Monte Grande, provincia de Buenos Aires, le dio la pauta al entonces joven de que había algo más que solo producción de grapa y vino. Se trataba de un verdadero sostén de la cultura familiar.

Mientras se encontraba promediando sus estudios en agronomía en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Lus decidió convertirse en coleccionista de bebidas. El stock creció tanto que hoy tiene más de 110 metros cuadrados de su casa en Pergamino dedicados a una suerte de bar temático en el que guarda más de 8000 botellas de diferentes partes del orbe.

Fue en una de las tantas “catas boutique” que realizaba con sus amigos, que le llegó la idea de dar un paso más y abrir una destilería propia, en la que pudiera jugar con mezclas personales y crear bebidas de autor.

“La idea era crear una destilería que haga muchas cosas, con una diversidad de productos y no como una cuestión de aprovechar la moda. Realmente era montar una destilería en serio, sin importar que pase con ella”, afirmó Lus.

La inversión inicial fue de 50.000 pesos, que él y un socio destinaron a la compra del primer alambique –el aparato utilizado para destilar- de cobre importado. A partir de ahí alquilaron un local en la ciudad de Pergamino, que luego equiparon con otros dos alambiques y demás equipos. Desde 2019 funciona allí la destilería Melquíades, nombre que refiere al personaje principal de la novela Cien Años de Soledad, de García Márquez.

“Utilicé muchas cosas que eran de mi abuelo. Para lo que es almacenamiento uso vidrio, tengo botellas de 60 litros antiguas, anteriores al año 1950. Actualmente tenemos nueve versiones distintas de gin. También hicimos dos versiones de vodka, diez versiones distintas de bitter y ahora va a salir una edición limitada de grapas”, relató el ingeniero.

Las materias primas de su producción son alcohol de cereal, que adquiere de una empresa cordobesa, agua desionizada o extra pura, para no alterar la destilación, y numerosos botánicos a partir de los cuales  aporta aroma y sabor a las bebidas.

“Yo trabajo con cinco enebros distintos, que son el corazón del gin. Uno de ellos es patagónico, otros de Bulgaria y la India. También usamos fruto de yatay, una palmera entrerriana, que una persona nos cosecha y nos manda en frío”, explica Lus.

Además del enebro, los componentes botánicos más comunes son la angélica, el regaliz, el anís estrellado, la pimienta rosa, el jengibre y la pimienta de Jamaica, aunque también emplea aceitunas negras, cúrcuma, jarilla, semillas de eneldo y cúmel.

El proceso de fabricación del gin, que el producto estrella, dura entre 20 y 25 días. En primer lugar se realiza una maceración de una mezcla de alcohol y agua, en donde se introduce la combinación elegida de botánicos. Eso se deja entre dos y quince días, dependiendo de la receta, y luego se ingresa al alambique para su destilación.

“La primera y última parte de la destilación se descarta. Ahí surge en buena medida el arte del destilador porque el descarte se hace por sabor y por olor, es bien artesanal”, explicó el ingeniero.

El corazón de la destilación se deja reposar entre 15 y 20 días, y se le agrega agua hasta llevarlo a la graduación alcohólica correcta. A continuación el producto se filtra, se embotella y sale al mercado.

El potencial productivo de la destilería es de entre 3000 y 3500 litros mensuales, aunque por el momento solo producen entre 1500 y 2000 litros. El 95% de lo fabricado es gin y el resto se divide entre el vodka y el bitter, cuya presentación es en goteros de 30 centímetros cúbicos.

Melquíades puede encontrarse por el momento en vinerías de La Rioja, San Juan, Jujuy, Salta, Tucumán, Chubut y Tierra del Fuego, además de distribuidores de Rosario, Mar del Plata, Bahía Blanca y Pergamino. También comercializa a través de una tienda digital.

El próximo paso para consolidar la marca en el mercado es la concreción de la exportación de bebidas, para lo cual Lus está tramitando las habilitaciones correspondientes. El objetivo es llegar, en una primera instancia, a España, Estados Unidos, Perú y Chile.

-¿Cómo se une tu interés por lo forrajero con la fabricación de bebidas alcohólicas?- preguntamos al ingeniero.

-Es parte de un todo. Las forrajeras son bastante distintas al resto de los cultivos con los que estamos acostumbrados a trabajar agronómicamente. Por lo general, uno trabaja con monocultivos como la soja, el trigo y el maíz. Trabajar en forrajeras es más complejo porque en definitiva no dejas de hacer una alquimia de especies. Las pasturas son en su mayoría mezclas que tienen muchos componentes y para que funcionen bien las tenés que hacer combinar bien entre ellas.

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El especialista en malezas Martín Marzetti se volvió loco: Recomienda “tolerancia cero” para unos casos y “poliamor” para los otros http://wi631525.ferozo.com/el-especialista-en-malezas-martin-marzetti-se-volvio-loco-recomienda-tolerancia-cero-para-unos-casos-y-poliamor-para-los-otros/ Mon, 06 Dec 2021 17:38:03 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=87498 Mano dura, tolerancia cero, combate cuerpo a cuerpo. Son frases muy duras y con mucha carga cuando se habla de ciertos fenómenos sociales, como la inseguridad o la inmigración. También la palabra “poliamor” suena fuerte, aunque en el sentido inverso. En el 16° Encuentro de Monitoreo y Manejo de Plagas, Enfermedades y Malezas, se las […]

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Mano dura, tolerancia cero, combate cuerpo a cuerpo. Son frases muy duras y con mucha carga cuando se habla de ciertos fenómenos sociales, como la inseguridad o la inmigración. También la palabra “poliamor” suena fuerte, aunque en el sentido inverso.

En el 16° Encuentro de Monitoreo y Manejo de Plagas, Enfermedades y Malezas, se las escucharon al agrónomo Martín Marzetti, uno de los principales especialistas del país en el combate contra las malezas que afectan los cultivos. Es tal el avance de ese “enemigo” que Martín recomendó no tener clemencia cuando aparezca una nueva especie invasora en el lote.

Marzatti, que fue durante largos años coordinador de la Red de Malezas Resistentes (REM) de Aapresid, expresó en esa masiva jornada técnica sus recomendaciones para evitar la “colonización” por parte de plantas invasoras.

Comparó que frente a plagas de insectos o enfermedades, es común que el uso de productos defensivos se decida en función de umbrales predefinidos, pues dependiendo de la incidencia y severidad del daños que estén sufriendo los cultivos, se definen los momentos y dosis de aplicación.

En las malezas, este concepto no se utiliza. Pero para Marzetti sí debería practicarse también, enfocándose en qué tipo de especies sean las que hay que combatir: si son malezas que ya tenían presencia en el lote o si se trata de otras que llegan por primera vez la estrategia debería ser diferente.

“Si son malezas que no estaban en el lote y las vemos ingresar en cabeceras, primeras plantas o manchones pequeños, hay que erradicarlas de entrada. El umbral allí es cero: no tenemos que dejar que continúen y colonicen los lotes”, subrayó Marzetti durante el popular encuentro organizado por Halcón Monitoreos, que se realizó la semana pasada en la ciudad de Córdoba.

En cambio, cuando se trata de especies ya “naturalizadas” en los lotes, Marzetti afirmó que sí se pueden pensar umbrales más altos. “En esos casos ya tenemos que aprender a convivir, no enloquecernos para que no quede ninguna malezas, porque el costo termina siendo muy alto y también el impacto ambiental”, continuó el experto.

Martín Olivanti le encontró la vuelta a las malezas resistentes con una rastra de disco que solo remueve 3 centímetros de suelo

En el caso de que aparezcan estas nuevas malezas que constituyen un peligro para la producción, Marzetti dijo que deben aplicarse prácticas “quirúrgicas” para su erradicación. “Apenas las veamos aparecer, hay que usar herramientas para quitarlas una por una, ya sea con una mochila a mano, con una azada, con maquinaria o bien con las tecnologías más modernas de aplicaciones selectivas que únicamente arrojan el herbicida cuando escanean y detectan la maleza”, enumeró.

De esta manera se evita al máximo posible el riesgo de que la colonización avance y que entonces haya que terminar con controles totales. Es decir, debiendo aplicar en cada campaña herbicidas de manera generalizada en todos los lotes enteros.

En cuanto a las especies que ya tienen antecedentes en los lotes, la apuesta también es a ser “quirúrgico” en las decisiones para evitar uno de los peores males que hubo en los últimos años: la multiplicación de casos de tolerancia y resistencia a distintos principios activos, como consecuencia del mal uso y abuso de algunos tratamientos químicos. Fue allí que el agrónomo apeló a la figura de no casarse con nadie y practicar el poliamor.

“El peor error que muchas veces cometemos es ‘casarnos’ con un herbicida. Por más que sea la mejor ‘pareja’ que encontremos para combatir a una maleza, hay que seguir combinándolo, rotándolo con otro producto, usándolo en otro lote, o no repitiéndolo año tras año”, evaluó Marzetti.

Mauro Mortarini: “A esta tasa de aparición de malezas resistentes, se acabarán los principios activos para combatirlas”

Esto es clave –continuó– sobre todo cuando aparecen nuevos herbicidas que tienen excelente control, pero que si se extiende su utilización sin criterio, terminan perdiendo ese poder.

“Tenemos que usarlos estratégicamente, combinados con otras prácticas tanto químicas como culturales, como por ejemplo los cultivos de cobertura o labranzas puntuales en algunos casos específicos. Incluso se deben tener en cuenta aquellos productos que quizás sean menos eficaces, pero contribuyen a la estrategia de control y permiten reducir la presión de selección”, cerró Marzetti.

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Daniel Miralles, uno de los principales investigadores sobre trigo, se lamenta de las malas intervenciones de los gobiernos: “No nos damos cuenta de cómo arruinamos los campos” http://wi631525.ferozo.com/daniel-miralles-uno-de-los-principales-investigadores-sobre-trigo-se-lamenta-de-las-malas-intervenciones-de-los-gobiernos-no-nos-damos-cuenta-como-arruinamos-los-campos/ Mon, 22 Nov 2021 13:24:58 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=86189 Un cartelito en el lugar justo y en el momento oportuno puede provocar un vuelco en la vida de cada uno de nosotros. En el caso de Daniel Miralles, que se había recibido de ingeniero agrónomo en la UBA durante el regreso de la democracia, el cartelito decía: “Se necesitan ayudantes en Cereales”. Miralles ya […]

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Un cartelito en el lugar justo y en el momento oportuno puede provocar un vuelco en la vida de cada uno de nosotros. En el caso de Daniel Miralles, que se había recibido de ingeniero agrónomo en la UBA durante el regreso de la democracia, el cartelito decía: “Se necesitan ayudantes en Cereales”.

Miralles ya estaba comenzando a trabajar en el campo pero reservó un día por semana para trabajar gratuitamente como ayudante de la Cátedra de Cereales y Oleaginosas de la FAUBA, de la que sigue mucho tiempo después formando parte, ahora como docente. Hoy es además investigador del Conicet y una referencia obligada cuando se habla de trigo en la Argentina. De entrada, su tema de investigación fue la densidad de siembra en trigo.

Mirá la entrevista a Daniel Miralles:

Otro cartelito se cruzó en la vida de Miralles en 1986: el INTA ofrecía unas becas para profesionales externos y él aplicó. Poco tiempo después el derrotero académico lo llevó a pasar más de dos años investigando en Australia, una gran potencia triguera, cuáles eran los principales factores para el desarrollo de los cereales.

-¿Y qué era lo que intentaban hacer con todas esas investigaciones?

-Yo empecé a trabajar en desarrollo de trigo y cebada para ver cómo funcionaban los cultivos y entender cómo se adaptaban a las distintas fechas de siembra y en diferentes ambientes, de norte a sur. Es que siempre me gustó ver la realidad de lo que pasaba a campo. Entonces combinaba esto que hacia en pequeños lotes en la facultad o en cámaras de crecimiento, y a partir de allí iba alternando como podía para ir aplicando los conocimientos a campo.

Miralles define esos largos años de trabajo, y la obsesión de testear todos los materiales en ambientes de producción para evaluar sus comportamientos, como “la gran línea de investigación” de toda su carrera. Y se lo nota muy orgulloso por haber podido poner todo ese esfuerzo al servicio de los productores argentinos. Es algo de lo que no muchos investigadores del sector público pueden dar cuenta.

¿Cómo fue que sucedió? Es que todo el trabajo de Miralles y su equipo se volcó en la construcción de los llamados Modelos Cronos, que son modelos sencillos basados que le permiten a los productores predecir la ocurrencia de distintos eventos fenológicos en los cultivos para una amplia variedad de cultivares disponibles comercialmente en la región”.

Cuenta Miralles a Bichos de Campo que estos modelos que resumen tantos años de ensayos en el laboratorio y a campos no se limitan ahora solo al trigo (Cronotrigo) sino que se extiende a la cebada y ahora avanzan con la soja. Ya acumulan 45 mil usuarios en la Argentina y son totalmente gratuitos. “Uno puede entrar poner una fecha de siembra, una variedad una localidad y saber cómo va a ser todo su cultivo, los riesgos de heladas, de golpes de calor, la dinámica del agua en el suelo. Uno puede predecir cuándo va a ocurrir cada uno de esos eventos”, explica el investigador.

Los productores consultan con avidez esta plataforma porque allí se resumen, en el caso del trigo, el comportamiento posible de 74 variedades, entre candeal y trigo pan, sobre 280 localidades de la Argentina.

-¿Y por qué hiciste semejante relevamiento?

-Lo que es muy simple en ciencia es muy poco preciso y lo que es muy complejo es poco aplicable. Entonces tenemos que hacer de lo complejo algo aplicable a nivel del productor. Es lo que tratamos de hacer en el grupo que yo coordino. Vemos qué preguntas tienen los productores para tratar de responderlas con ciencia y trasladarlas al sistema de producción de la manera más sencilla posible.

-Siempre aparecen nuevas variedades. ¿Se nota un cambio desde que arrancaste estas investigaciones?

-Por suerte el cultivo del trigo siempre fue evolucionando mucho. A partir de esta investigación se abrieron un montón de líneas de trabajo. Una de las que tenemos es ver cómo fue la ganancia genética del trigo a lo largo de los años. Comparamos trigos liberados desde los años ’80 con los de 2019, para ver cuál es el rendimiento de cada uno en la misma condición ambiental. La conclusión es que el trigo gana hoy alrededor de 50 kilos por hectárea y por año por la mejora de las variedades disponibles.

Este es el secreto de por qué cuando Miralles se presenta a dar una charla o participa en una jornada a campo es muy escuchado por los productores: están pendientes de un consejo, necesitan una validación científica sobre los rendimientos de las nuevas variedades.

-En algún momento los cereales cayeron muchísimo en la oferta agrícola nacional por la intervención del gobierno en los mercados. Ahora se dice vamos a tener una cosecha récord de 21 millones de toneladas. ¿Sentís una especie de revancha en este escenario?

.Más que revancha me da tristeza ver algunas decisiones del Estado Nacional a lo largo de los años. No tenemos una estructura racional para tomar decisiones. Creemos que por hacer cupificación de trigo y evitamos que se exporte, eso genera una preservación interna del costo del pan y no nos damos cuenta cómo arruinamos los campos, porque no generamos una rotación racional.

Miralles hace referencia a los cupos de exportación de trigo (y de maíz) que rigieron durante buena parte del gobierno de Cristina Kirchner, cuando el secretario de Comercio era Guillermo Moreno y se implementó un sistema de permisos de exportación (ROE), que tenían como sentido desacoplar los precios externos de esos cereales de los alimentos en el mercado local. Es lo mismo que está planteando ahora el nuevo secretario del área, Roberto Feletti.

-¿Recordás los efectos de aquella intervención en el negocio del trigo?

-Los datos son muy claros y en ciencia lo que vale es el dato. Lo que yo pueda decir si no lo avalo con los datos no sirve. La cháchara dura poco. El pan en aquel momento valía 4 pesos y pasó a tener un valor de 20 pesos, pero no podíamos exportar el trigo. Y teníamos una sojización de los campos brutal, con horizontes laminares, compactación… Y el proceso era igual en Pergamino o en Santiago del Estero. Cuando uno saca las gramíneas de la rotación el impacto que tiene en el suelo es gravísimo.

Miralles tiene que ir a hablar frente a un grupo de 150 productores que esperan con impaciencia sus indicaciones después de tantos años de estudios. Antes de despedirse, quiere dar por cerrado este asunto de las intervenciones dañinas en los mercados, que ahora se están comenzando a repetir tímidamente.

“Un grupo de personas que toma decisiones tiene que evaluar concienzudamente el impacto que va tener esa medida. Eso a mi me da mucha tristeza. Me da felicidad que volvamos a tener rotaciones, como con los cultivos de cobertura. Pero me da tristeza ver cómo podemos ir repitiendo los errores año tras año”, define.

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Una investigación identificó decenas de hongos en las raíces de los arándanos y ahora se planea ver la posibilidad de inocular el cultivo con uno de ellos http://wi631525.ferozo.com/una-investigacion-identifico-decenas-de-hongos-en-las-raices-de-los-arandanos-y-ahora-se-planea-ver-la-posibilidad-de-inocular-el-cultivo-con-uno-de-ellos/ Thu, 18 Nov 2021 15:55:38 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=85919 Como muchas otras plantas, el arándano posee raíces que se asocian con hongos que mejoran su rendimiento. Sin embargo, se conoce poco sobre la diversidad fúngica de nuestras zonas de producción. En la Argentina existen cerca de 3.000 hectáreas implantadas con ese berry, repartidas entre Concordia (en Entre Ríos), Tucumán y el norte de Buenos […]

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Como muchas otras plantas, el arándano posee raíces que se asocian con hongos que mejoran su rendimiento. Sin embargo, se conoce poco sobre la diversidad fúngica de nuestras zonas de producción. En la Argentina existen cerca de 3.000 hectáreas implantadas con ese berry, repartidas entre Concordia (en Entre Ríos), Tucumán y el norte de Buenos Aires.

Un estudio de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) y el Conicet logró aislar e identificar los hongos que se vinculan con las raíces del arándano, muchos de los cuales incrementaron el desarrollo y la supervivencia de las plántulas. Las investigadoras que lo hicieron apuntan ahora a acelerar el crecimiento de las plantas y a elevar los rindes del cultivo.

“El arándano, conocido científicamente como Vaccinium corymbosum, es una de las producciones frutícolas más importantes de la Argentina por la cantidad de divisas que genera. Lo exportamos principalmente a los Estados Unidos, de donde es originario. Se sabe que las raíces de esta especie se asocian con diferentes hongos del suelo que mejoran su desempeño. Los hongos funcionan como una proyección de sus ineficientes raíces, permitiendo que la planta explore un volumen de suelo mayor. Los dos integrantes de esta relación se benefician, ya que los hongos obtienen carbohidratos de las plantas y ellas pueden absorber más agua y nutrientes del suelo”, explicó María Pescie, docente de la UNLZ y doctorada de la Escuela para Graduados Alberto Soriano de la FAUBA.

En declaraciones al sitio de divulgación Sobre la Tierra, la investigadora completó que “como en la Argentina es una producción relativamente nueva, se conoce poco sobre la comunidad de hongos con la que se relacionan las diferentes variedades del cultivo de arándanos”.

“Analizamos los hongos asociados a sus raíces en suelos de plantaciones de Buenos Aires, Tucumán y Entre Ríos, las tres principales zonas de producción. Luego, seleccionamos algunos hongos y evaluamos si tenían efectos benéficos para las plántulas, que son delicadas y poseen una raíz poco desarrollada”, agregó Pescie.

En este sentido, Viviana Chiocchio, docente de la cátedra de Microbiología Agrícola de la FAUBA, resaltó: “Encontramos una gran diversidad de hongos en el 30% de las raíces que analizamos, distinta a la documentada para arándano en el hemisferio norte. En nuestro caso, detectamos diferencias según la variedad del cultivo y la zona de producción”.

“Los hongos que registramos más frecuentemente fueron Fusarium spp., Penicillium spp., Alternaria sp. Y Oidiodendron sp. La mayor diversidad fúngica estuvo asociada con las raíces de las variedades Emerald, Jewel y O’Neal”, detalló.

La docente e investigadora del Instituto de Investigaciones en Biociencias Agrícolas y Ambientales (INBA, FAUBA-CONICET) sostuvo que analizaron los efectos de Oidiodendron en las plántulas de arándano y hallaron que una cepa de este hongo duplicó la producción de biomasa de los plantines, mientras que otra cepa permitió aumentar su supervivencia hasta un 30%.

El recorrido de la investigación está cantado.

“Inocular los suelos con alguno de los hongos que encontramos puede ayudar a reducir la cantidad de fertilizantes que se aplican, a producir de una forma más orgánica y hasta puede mejorar la productividad de los arándanos comerciales. El siguiente paso será analizar si se pueden realizar inoculaciones a escalas más grandes que las que usamos en el laboratorio, indicó Chiocchio.

El estudio fue parte de la tesis doctoral de Pescie y se publicó en la revista científica Physiological and Molecular Plant Pathology.

“El cultivo de arándanos requiere un suelo suelto, con mucha materia orgánica y con ciertas características específicas como su grado de acidez, dado por un pH entre 4.5 y 5.5”, comentó Pescie, y agregó que por esa razón, en general, las plantas se colocan sobre suelos ‘armados’ con suelo propio del campo y otros sustratos agregados. Estos sustratos, a su vez, pueden traer sus propios hongos. Por ejemplo, se usa turba que viene de Ushuaia. “Esta puede ser una de las explicaciones de la amplia diversidad fúngica que encontramos”.

Por su parte, Chiocchio destacó que aislaron un total de 150 hongos y encontraron en la literatura el nombre científico de 82 de ellos. “Gran parte del trabajo lo hicimos a través de metodologías tradicionales que consisten en observar los hongos al microscopio. Por ejemplo, miramos unas estructuras reproductivas —llamadas conidios— que varían en tamaño, color y forma según la identidad del microorganismo. Sin embargo, muchos pierden la capacidad de producir estos conidios cuando se asocian con una raíz, así que también tuvimos que recurrir a técnicas más complejas y costosas, como el análisis y la secuenciación de ADN”.

Para finalizar, Viviana señaló que le gustaría seguir estudiando las distintas cualidades de los hongos que identificaron. “Los resultados abren puertas para analizar qué otros beneficios pueden tener tanto para la producción de arándanos como para otros cultivos”.

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En el centro del debate agronómico, el maní se defiende: “Con buenas prácticas agrícolas, el cultivo es sustentable” http://wi631525.ferozo.com/en-el-centro-del-debate-agronomico-el-mani-se-defiende-con-buenas-practicas-agricolas-el-cultivo-es-sustentable/ Tue, 16 Nov 2021 20:44:27 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=85745 El cultivo del maní, por sus modos particulares de producción, está en el centro del debate agronómico, en especial en estos años en que se está produciendo una expansión de su área de influencia, que primero se concentraba en el sur de Córdoba, luego llegó a provincias vecinas, y ahora está llegando a campos que […]

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El cultivo del maní, por sus modos particulares de producción, está en el centro del debate agronómico, en especial en estos años en que se está produciendo una expansión de su área de influencia, que primero se concentraba en el sur de Córdoba, luego llegó a provincias vecinas, y ahora está llegando a campos que incluso se ubican por debajo de la ruta 5, en la provincia de Buenos Aires.

En territorio bonaerense se lo acusa especialmente de provocar la voladura de muchos campos, y hay presiones de agrónomos y especialistas para que el gobierno de la Provincia adopte normas más rígidas frente al avance del cultivo, como sucede por ejemplo en La Pampa.

Sin escapar de esta discusión, los productores agrupados en la Cámara Argentina del Maní salieron a establecer su posición, enfatizando que siempre que se hagan bien las cosas, el cultivo es absolutamente sustentable.

Insisten en que debe regularse el cuidado del suelo ante el avance del maní sobre territorio bonaerense

“En Argentina, se cultivan cada año aproximadamente 400 mil hectáreas de maní, en un proceso en el que anualmente se van añadiendo nuevas zonas productivas al incorporar las BPA (Buenas Prácticas Agricolas) y establecer un esquema de rotación cada 4 años, como por ejemplo el norte de la provincia de Buenos Aires”, aseguró un comunicado de la cámara.

Luego los maniseros indicaron que no les queda otra que crecer fuera de Córdoba. “La expansión de la frontera productiva es un factor clave para sostener y apuntalar el proceso de crecimiento de una cadena que en 2020 exportó por 1.000 millones de dólares y se transformó en la economía regional que más divisas trae al país”.

En ese sentido, la Cámara Argentina del Maní informó que “viene realizando un trabajo en profundidad para reducir al mínimo los riesgos productivos y ambientales que en muchas ocasiones se suelen asociar a este cultivo”. Consideró que esos peligros “en realidad están vinculados a la ejecución de prácticas agronómicas inadecuadas de cualquier cultivo”.

“El cultivo de maní es sustentable siempre que -como ocurre con cualquier otro cultivo- se realice bajo buenas prácticas agrícolas. Además, las técnicas y tecnologías utilizadas han evolucionado a lo largo de los años y nada tienen que ver con las que se utilizaban en el pasado”, recordaron los productores de este grano.

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Lo que más se cuestiona del maní es su forma de cosecha: como la cápsula que contiene el grano crece bajo tierra, para cosecharlo es necesario primero arrancar y dar vuelta la planta, afectando el suelo que la contiene. En zonas donde hay fuertes vientos o existen desniveles, esto deja los campos a merced de la erosión por agua o viento, con la consecuente posibilidad de pérdida de la materia orgánica.

Pero los maniseros también tienen argumentos a su favor. Por un lado, recordaron que “botánicamente el maní es una leguminosa, lo que significa que mejora la carga de nutrientes de los suelos por su capacidad de fijar el nitrógeno del aire”.

Además indicaron que “el maní hoy en día se implanta con laboreo mínimo o siembra directa en el caso de que el cultivo antecesor lo permita. Es decir, no genera una alteración de la estructura del suelo diferente a la que provocan otros cultivos”.

“De todos modos, el factor a remarcar es que la sustentabilidad del maní depende de la sustentabilidad que tenga la rotación: es un cultivo que se integra dentro de un plan de largo plazo, pensando en coberturas permanentes para evitar las voladuras de los suelos”, aclaró la Cámara, dando cuenta de que conoce la principal crítica que se le hace al cultivo.

En ese sentido, se subrayó que “el arrancado es una práctica inherente al maní: no existe otra forma de cosecharlo. Por eso, el sembrado inmediato de un cultivo de cobertura posterior a este momento es esencial. Las gramíneas de invierno, como el centeno, son una buena opción por el entretejido verde que generan y disminuyen los riesgos de erosión eólica”.

En este aspecto, los maniseros -que en general son grandes empresas integradas, aunque también existen productores independientes- dijeron que junto al INTA “se realizan de manera permanente investigaciones para aportar más opciones que permitan ajustar las prácticas y seguir mejorando la producción del maní, con el foco en que tenga el menor impacto ambiental posible”.

“Los estudios realizados a lo largo de los años demuestran que, incluyendo al maní en la rotación en períodos que van entre cuatro y cinco años, no solo no se afectan los cultivos posteriores ni el estado de los suelos, sino que el productor obtiene importantes recursos económicos”, se subrayó.

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Un agrónomo en contra de los desperdicios: Santiago Harriague fabrica mochilas con bolsas de arpillera descartadas por la industria cervecera http://wi631525.ferozo.com/un-agronomo-en-contra-de-los-desperdicios-santiago-harriague-fabrica-mochilas-con-bolsas-de-arpillera-descartadas-por-la-industria-cervecera/ Tue, 16 Nov 2021 19:43:05 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=85727 Santiago Harriague, un agrónomo de 29 años, oriundo de la localidad bonaerense de Vedia, se define a sí mismo como una persona “crítica”. Mientras cursaba la carrera de Agronomía en la Universidad de Buenos Aires, y aún después de recibirse ya con un trabajo fijo en el campo, mantuvo distintos emprendimientos en los que buscaba […]

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Santiago Harriague, un agrónomo de 29 años, oriundo de la localidad bonaerense de Vedia, se define a sí mismo como una persona “crítica”. Mientras cursaba la carrera de Agronomía en la Universidad de Buenos Aires, y aún después de recibirse ya con un trabajo fijo en el campo, mantuvo distintos emprendimientos en los que buscaba conectar lo social, con lo ambiental y lo sustentable. Hoy esas tres cuestiones se fusionaron en su más reciente proyecto: Kaiapuni, una iniciativa que busca reutilizar las bolsas de arpillera plástica descartadas para hacer mochilas.

“Me molesta que las cosas se normalicen por el simple hecho de que como todos lo hacen es natural. ¿Cómo puede ser que compres 20.000 litros de herbicida y te vengan en bidones de 20 litros? ¿Cómo puede ser que compres semillas y llegue un camión con 800 bolsas de 20 kilos? Estás generando un residuo que no deberías”, dijo a Bichos de Campo Santiago.

El agrónomo trabajó durante varios años vinculado a la producción de un campo de 15.000 hectáreas en Buenos Aires, en donde observó la cantidad de desechos plásticos que se descartaban en cada campaña. Como reciclar bidones de agroquímicos suponía un proceso por demás complejo, que implicaba tener protocolos muy específicos de seguridad e higiene, Harriague decidió abocarse al reciclado de las arpilleras que también se acumulaban en cantidad.

Pero contrario a lo que podría pensarse, las bolsas no provinieron de la industria semillera, sino de la cervecera. “Los primeros a los que les toqué la puerta fueron a los semilleros. Una de las empresas más grandes me dijo ‘¿Y qué ganamos nosotros?’. ¿Cómo que ganamos? El insumo que vos estás generando, vos mismo lo metes adentro del sistema”, recordó el emprendedor.

Gracias a un contacto que logró en un proyecto anterior de confección de materas, quien terminó llamándolo fue la cervecería Biere House, que no sabía cómo reutilizar las arpilleras en las que llegaba la malta. Fue con ese empujón que en octubre de 2020 puso manos a la obra y creó la primera tanda de mochilas formadas con estas bolsas, a las que les sumó desechos de banners de publicidad y otras bolsas plásticas para forrar y reforzar su interior.

“Quedaron muy buenas pero necesitaba hacerlas en cantidad. Empecé a buscar talleres de confección y en un momento pensé en que si estaba haciendo algo por el ambiente, podía sumarle también una pata social. Ahí conecté con la Fundación Formar, que me presentó a tres costureras de Lanús: Eli, Gladys y Tamara. Sin ellas no podría haberlo hecho”, aseguró Harriague.

El boca en boca fue lo que probablemente impulsó a otras cervecerías a sumarse al proyecto. Hoy ya son tres las proveedoras de la materia prima -Bier Haus, Jabalina y Abracadabra- que cada 15 días le entregan a Kaiapuni de forma gratuita las bolsas, que luego terminan en las manos de las costureras.

-¿Las cervecerías te venden o te regalan las bolsas?- le preguntamos a Harriague.

-Me las regalan. Si me las trataran de vender voy a un tacho y las saco, no tendría sentido.

-¿Por qué crees que esta vinculación se dio finalmente con las cervecerías?

-Porque tienen una noción de la sustentabilidad bastante más interesante que el campo. Hay cervecerías que quieren reutilizar hasta lo último de su producción. Y de hecho Eli, Gladys y Tamara ya no dan abasto. La semana que viene tenemos más reuniones para que se sumen nuevas chicas.

Kaiapuni requirió una inversión inicial de 3.000 dólares y hoy ya se sostiene por los ingresos de sus productos. Actualmente el stock está compuesto por neceseres, mochilas en dos tamaños y bolsos, que se caracterizan por ser piezas únicas. Sus valores van desde los 1.200 pesos a los 4.300.

Del proyecto hoy forma parte también Valentín Di Giacomo, estudiante de agronomía y hermano del mejor amigo de Harriague.

-¿Cómo ves a la demanda de este tipo de productos?

-A la gente la verdad es que le encanta lo que hacemos, nos felicitan y nos empujan a seguir. Al principio costó un poco porque muchos no entienden, pero cuando lo ven se empieza a vender mucho. Por mí que alguien más arranque a hacer lo mismo que yo, hay millones de cervecerías en el país. Bienvenida la competencia, no busco hacerme millonario sino aportar lo que puedo.

-¿Considerás que tus estudios te ayudaron a la concreción de este proyecto?

-Haber estudiado agronomía me abrió un poco la cabeza. Yo creo que el campo tiene que darse cuenta un poco más de todo lo que hacemos Se hacen un montón de cosas bien, pero también se hacen algunas cosas mal, y creo que falta un poco de humildad en el sector para atacar eso. Siempre decimos que somos el tractor del país pero no vemos lo que hacemos mal. Si nadie lo cambia, trataré de iniciarlo yo. Es un granito de arena.

Para crear conciencia sobre el reciclado, una empresa fabrica mochilas escolares con el plástico de los silobolsas

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A Ernesto Jáuregui lo gastan porque produce “maíz autista”, pero bajar la densidad de siembra fue la clave para consolidar ese cultivo en el oeste bonaerense http://wi631525.ferozo.com/a-ernesto-jauregui-lo-gastan-porque-produce-maiz-autista-pero-bajar-la-densidad-de-siembra-fue-la-clave-para-consolidar-ese-cultivo-en-el-oeste-bonaerense/ Tue, 09 Nov 2021 12:24:25 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=85055 En el 20° aniversario de la Regional de Aapresid de Guaminí y Carhué, en el oeste de la Provincia de Buenos Aires, el agrónomo Ernesto Jáuregui nos habló del “maíz autista”, que fue el protagonista de los últimos ensayos realizados por ese grupo de productores para poder consolidar la incorporación del grano forrajero en las rotaciones […]

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En el 20° aniversario de la Regional de Aapresid de Guaminí y Carhué, en el oeste de la Provincia de Buenos Aires, el agrónomo Ernesto Jáuregui nos habló del “maíz autista”, que fue el protagonista de los últimos ensayos realizados por ese grupo de productores para poder consolidar la incorporación del grano forrajero en las rotaciones agrícolas de esa región.

No es que en aquella región el maíz no se implantara. Se hacía. Pero había que tener mucha suerte con la lluvia para que el cultivo prosperara. Por eso Jáuregui y el resto de los socios de esa regional de Aapresid pusieron manos a la obra para investigar la siembra de maíces en baja densidad. La fórmula permitió estabilizar los rendimientos.

“Mis amigos del norte me joden con que estoy plantando ‘maíz autista’, porque no tienen contacto entre una planta y otra”, bromeó Ernesto. Pero ese ‘maíz autista’, como lo llamaron los productores de otras regiones, logra tener más recursos que uno plantado en una zona de mucha densidad.

“Así lográs que, comparada con una siembra en zona núcleo, la planta consiga tener el recurso que tendrían dos plantas de zonas de plantación más densa. Eso hace que llegue a una mejor formación y que logres un piso y la estabilidad de cosechar siempre”, explicó.

Podes mirar la entrevista completa acá:

En la zona de Guaminí y Carhué llueven habitualmente 600 milímetros al año (la mitad de lo que llueve en la zona núcleo agrícola), y esto siempre resultó una limitante para sembrar maíz, pues un año se obtenían unos 8.000 kilos por hectárea y al año siguiente quizás nada. 

Frente a tan erráticos resultados, los socios de la Regional Aapresid se hicieron la siguiente pregunta: “Si con 70 mil plantas en Pergamino tienen un potencial de 14 a 15 mil kilos por hectárea, ¿por qué acá con la mitad de plantas no podemos lograr la mitad de rendimiento?”. La idea,  según contó el agrónomo, no era generar el cultivo de maíz más rendidor sino, más bien, ver cómo podían hacer para adaptar esta plantación a una zona con restricciones hídricas y con un suelo poco profundo.

 

En los ensayos realizados por Jáuregui y otros productores han sido más que prometedores: “La idea es lograr un piso de rendimiento. Nadie ya hace un maíz acá pensando que en un año llovedor puede sacar 12 o 14 mil kilos sino pensando que en el peor de los años poder cosechar 3 o 4 mil kilos. Con planteos de entre 25 y 35 mil plantas por hectárea llegamos a tener esos resultados” como base.

Con esta vuelta de tuerca se están cubriendo dos flancos: por un lado se logra contar con el insumo maíz para la ganadería, ya sea como grano forrajero en las raciones o en la confección de silos húmedos. y por el otro lado pudo incorporarse ese cultivo a la rotación agrícola en una zona que “estaba trabajando con mucho trigo y girasol”.

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Un estudio de la Facultad de Agronomía confirmó que el mejor remedio contra las malezas resistentes es… la rotación de cultivos http://wi631525.ferozo.com/un-estudio-de-la-facultad-de-agronomia-confirmo-que-el-mejor-remedio-contra-las-malezas-resistentes-es-la-rotacion-de-cultivos/ Mon, 01 Nov 2021 18:22:09 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=84333 Las malezas son uno de los principales problemas de los sistemas agrícolas. Son plantas que crecen de manera espontánea en los sitios cultivados y los afectan negativamente. Para controlarlas, es frecuente el uso continuo de herbicidas que actúan de maneras similares. Esta práctica favoreció el desarrollo de resistencias en algunas especies de malezas. Un estudio […]

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Las malezas son uno de los principales problemas de los sistemas agrícolas. Son plantas que crecen de manera espontánea en los sitios cultivados y los afectan negativamente. Para controlarlas, es frecuente el uso continuo de herbicidas que actúan de maneras similares. Esta práctica favoreció el desarrollo de resistencias en algunas especies de malezas.

Un estudio de la Facultad de Agronomía de la UBA (Fauba) confirmó que la rotación de cultivos -es decir, la alternancia de distintos cultivos dentro de uno o varios ciclos agrícolas- es una estrategia eficaz para controlar las malezas y disminuir el uso de agroquímicos. Lo contó una nota publicada por Yanina Nemirovsky, en el portal de divulgación Sobre la Tierra, perteneciente a dicha facultad.

“Actualmente, en la mayor parte del área agrícola de nuestro país, el manejo de malezas se basa en el uso de herbicidas. Pero a pesar de los esfuerzos que se hacen para reducirlas, las malezas mantienen su persistencia. Incluso, en los últimos tiempos aumentó la proporción de malezas de difícil manejo, que son las especies que superaron todos los filtros implementados para controlarlas”, explicó Elba de la Fuente, docente de la cátedra de Cultivos Industriales de la FAUBA.

El estudio, publicado originalmente en la revista Heliyon, tenía como objetivo analizar el impacto de la intensificación de la rotación de cultivos en la persistencia y la abundancia de malezas y su relación con el uso de herbicidas.

“Nuestro trabajo se centró en tres establecimientos ubicados en la zona norte de Buenos Aires y el sur de Santa Fe, que es el centro de la Pampa Ondulada. Implementamos cuatro rotaciones diferentes entre 2012 y 2019, que alternaban distintos cultivos. Además, en 2018 y 2019 relevamos las especies de malezas y su abundancia. Y, finalmente, en cada uno de los lugares que relevamos en esos años, hicimos un análisis del banco de semillas del suelo, que es la reserva de semillas que se encuentran enterradas en el suelo”, explicó Elba.

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Según De la Fuente, los principales resultados que obtuvieron muestran que “cada una de las rotaciones conformó una comunidad diferente de malezas, con una lista de especies asociada al nivel de intensificación y a la participación de gramíneas, como el trigo, el maíz y la avena, en las rotaciones. Cuantificamos el nivel de intensificación en función de la cantidad de actividades que había en el año. Entonces, tratamos de ver qué asociaciones había entre la composición de la comunidad de malezas y ese nivel de intensificación, y claramente obtuvimos distintas comunidades”.

De la Fuente señaló que si bien los herbicidas son muy utilizados para el control de las malezas, usar de forma recurrente los mismos principios activos favoreció el desarrollo de biotipos resistentes a estos compuestos químicos en diversas especies vegetales.

“Parece un contrasentido, pero el problema es que los herbicidas no se usan de forma correcta. Las plantas tienen determinados genes que les permiten sobrevivir a los herbicidas. Habitualmente, esos genes están en baja frecuencia dentro de la población, pero cuando se aplican los productos de manera reiterada, las plantas que tienen esos genes sobreviven y adquieren mayor capacidad de reproducirse que las que no los tienen. Con esa presión de selección continua del herbicida en el tiempo, las malezas que tienen resistencia al producto son las que prevalecen en la población”.

Por este motivo, la docente resaltó la importancia de promover la intensificación sostenible de la rotación de cultivos aumentando los cultivos en cobertura dentro de la rotación, el uso de cultivos de invierno diversos y la incorporación de cereales, oleaginosas y pasturas en la rotación. “Estas son herramientas útiles para manejar las malezas y reducir la presión de selección de resistencia que ha estado ocurriendo en los últimos tiempos, y a la vez reducir la contaminación ambiental que generan los agroquímicos”.

La rotación de cultivos para controlar las malezas también trae beneficios agronómicos. “Por un lado, resulta en un ahorro económico porque se gasta menos dinero en el control químico de malezas. Y, por otro lado, hay mayor estabilidad de los rendimientos de los cultivos, porque si se limita la rotación a dos o tres especies, se reduce la estabilidad del rendimiento en el tiempo”.

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“Por ejemplo, si aparece algún problema, como un brote epidémico de alguna enfermedad, y hay una gran superficie con un mismo cultivo, se corre el riesgo de sufrir serias pérdidas. En cambio, si diversificamos, la estabilidad será mayor porque tendremos cultivos no susceptibles a un mismo problema. En definitiva, se aumenta la productividad y la estabilidad del cultivo y se reducen los costos ligados al control químico”, puntualizó Elba.

El estudio liderado por Elba de la Fuente, quien integró el proyecto “Impacto de la intensificación y de la diversificación de las rotaciones sobre la comunidad de malezas y el uso de agroquímicos”, fue el resultado de un trabajo conjunto entre la FAUBA y la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (AAPRESID). “Por un lado, es interesante que el proyecto surgió a partir de un consorcio de productores. Y por otro lado, que se pudo efectuar con una mirada de largo plazo. En este caso, los productores estuvieron muy involucrados, participando de talleres y otras instancias”, comentó Elba.

Para concluir, de la Fuente señaló que su grupo de trabajo colabora estrechamente con productores en otras investigaciones. No obstante, la investigadora consideró que existe una brecha entre productores y Universidad, y que aún hay que mejorar esa interacción. “Tenemos que mostrar los resultados, no sólo en papel, sino en concreto, en un experimento de larga duración”.

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Maíz de segunda en el sudeste de Buenos Aires: Una opción que le compite a la soja en lo económico y la supera en lo ambiental http://wi631525.ferozo.com/maiz-de-segunda-en-el-sudeste-de-buenos-aires-una-opcion-que-le-compite-a-la-soja-en-lo-economico-y-la-supera-en-lo-ambiental/ Thu, 21 Oct 2021 21:41:00 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=83559 José Santiago Guazzelli, ingeniero agrónomo y socio de Aapresid, está parado frente a uno de los últimos cultivos de segunda que hicieron en el campo que administra cerca de Tandil. Se posicionó ahí para explicar a Bichos de Campo una opción agrícola que empieza a tener cada vez más protagonismo en el sudeste de la […]

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José Santiago Guazzelli, ingeniero agrónomo y socio de Aapresid, está parado frente a uno de los últimos cultivos de segunda que hicieron en el campo que administra cerca de Tandil. Se posicionó ahí para explicar a Bichos de Campo una opción agrícola que empieza a tener cada vez más protagonismo en el sudeste de la Provincia de Buenos Aires: el maíz de segunda, que no es lo mismo que el maíz tardío.

Detrás de él hay un lote donde algunas semanas atrás había cosechado maíz y ahora tenía una cebada sembrada encima. Desde hace casi un lustro se hacen ensayos con el maíz de segunda en este campo mixto, donde la premisa que los mueve es poder producir el 100% de alimento para toda la hacienda y un criadero de cerdos de más de 400 madres. Ensayando con tiempos y ambientes surgió lo del maíz de segunda, al que Guazzelli define como “una posibilidad de cultivar maíz arriba de los cultivos de invierno”.

En el caso del lote donde hicimos la entrevista, el maíz se había sembrado sobre un cultivo de arveja, pero lo más frecuente es que se hiciera sobre una cebada.

Mirá la entrevista a Santiago Guazzelli:

Hoy, en este establecimiento, casi el 25% de la superficie de maíz que hacen es “de segunda”, que es algo bastante novedoso para la ruralidad del sudeste bonaerense.

“Estamos muy contentos de que se pueda llevar a cabo esta forma de producir maíz porque es muy rendidora: en los últimos cinco años, el promedio de producción es de aproximadamente 5 mil kilo por hectáreas. Se trata de un cultivo de segunda que le compite perfectamente a la soja, ya que le gana en rentabilidad y sobre todo en beneficios para el sistema”, agregó Guazzelli, en referencia al aporte ambiental de esta rotación.

Entre estos beneficios, el ingeniero agrónomo explicó que el cultivo sobre otro cultivo hace un gran aporte a los balances de carbono en los suelos. Después de tantos años de agricultura no muy bien rotada, la materia orgánica del suelo podría haberse resentido y estas fórmulas permiten comenzar a revertir ese proceso. “Estas son cosas que en el mediano plazo van a poder recomponer esa materia orgánica”, aseguró el socio de la regional Tandilia de Aapresid.

-¿Cuándo se siembra y cuándo se cosecha el maíz de segunda?

-Se siembra arriba de un cultivo de fina, aproximadamente entre el 20 y 25 de diciembre y se cosecha, más o menos, a fin de agosto. En general lo cosechamos seco. En este caso, donde estamos parados, para poder entrar con la fina decidimos cosecharlo anticipadamente. Así que lo cosechamos en junio con un 27% de humedad. Lo embolsamos y se lo dimos de comer a la hacienda.

Para Guazzelli, los maíces de segunda en el sudeste de Buenos Aires llegaron para quedarse. Cada vez son más los productores que adoptan esta alternativa y crecen las empresas semilleras que investigan y buscan proveer de híbridos cortos que posibiliten una producción más rendidora para poder llevar adelante esta rotación .

“Toda esta tecnología que están trayendo las empresas, de híbridos más cortos con más potencial de rendimiento y bastante genética importada, creo que nos van a permitir pasar del cultivo de nicho a un gran cultivo. Estos híbridos hiper-precoces y precoces nos van a dar la posibilidad de que el maíz de segunda se extienda sobre gran parte de la superficie de fina”, finalizó el agrónomo.

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