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agrónomos – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Mon, 06 Dec 2021 14:12:58 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png agrónomos – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Ojo al piojo: Después de recorrer cientos de kilómetros por lotes sembrados con cereales, el Agrotour indicó que los rindes del sur no serían tan promisorios http://wi631525.ferozo.com/ojo-al-piojo-despues-de-recorrer-cientos-de-kilometros-por-lotes-sembrados-con-cereales-el-agrotour-indico-que-los-rindes-del-sur-no-serian-tan-promisorios/ Mon, 06 Dec 2021 14:12:58 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=87450 Ya contamos de qué se trataba el Agrotour, un interesante ejercicio agronómico que cada fin de año organiza la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca para recorrer decenas de lotes sembrados con cereales en la región y confirmar in situ, de primera mano, si las estimaciones agrícolas realizadas sobre la principal zona productivas de trigo […]

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Ya contamos de qué se trataba el Agrotour, un interesante ejercicio agronómico que cada fin de año organiza la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca para recorrer decenas de lotes sembrados con cereales en la región y confirmar in situ, de primera mano, si las estimaciones agrícolas realizadas sobre la principal zona productivas de trigo y cebada son las correctas. Pues bien, tras el amplio relevamiento, las expectativas de cosecha no parecen ser tan buenas como se esperaba.

Esta gira comenzó el 25 de noviembre y se extendió hasta el 3 de diciembre. Un grupo de técnicos y especialistas en trigo está recorriendo y relevando diferentes regiones de la zona de influencia de la Bolsa, entre las provincias de Buenos Aires y La Pampa. Las camionetas se distribuyeron en cuatro circuitos y se detuvieron en decenas de lotes sembrados con ambos cereales, que son los más representativos de esta región agrícola.

Los datos recogidos por el Agrotour directamente de los lotes muestran que la producción en esta zona triguera por excelencia no serían tan buenos como dicen otros pronósticos. Por el contrario, se espera que en la zona de influencia de la Bolsa bahiense podría registrarse una caída del 12% en la oferta de trigo, debido a una reducción del área que sería de 7% respecto de la campaña 2020/21, y un ajuste cercano a 10% en los rendimientos, con una baja de los promedios desde los 3.200 kilos obtenidos en la cosecha pasada a 2.900 kilos por hectárea en esta campaña.

Si estos números se confirman, en esa zona de influencia la producción de trigo caería de 5,32 millones de toneladas a 4,69 millones, cerca del 12%.

En el caso de la cebada el panorama es bastante mejor, porque a pesar de que las condiciones climáticas también estarían impactando en una baja de la productividad por hectárea (de 3.900 kilos en promedio a 3.400 kilos), el crecimiento de la superficie sembrada fue muy alto (del 25%) y alcanzará a compensar la pérdida de rendimientos. Por eso la Bolsa espera unas 2,68 millones de toneladas de producción, con una mejora del 9% respecto del ciclo anterior.

El resultado del Agrotour, que como dijimos es un ejercicio realizado en el territorio a días de la cosecha, capaz impacte en los pronósticos nacionales sobre estos cereales de invierno, que en el caso del trigo eran hasta ahora muy favorables.

Es que en la zona de influencia de otra de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la llamada región agrícola núcleo, esa entidad venía observando altos rindes a medida que avanza la cosecha 2021/22, lo que elevó sus pronósticos de 7,1 a 7,5 millones de toneladas de trigo.

“La campaña es una rompe techos, el rinde promedio de la región es de 45,8 quintales por hectárea: 16,7 quintales más que en la campaña pasada y 1,2 quintales por encima del anterior récord establecido en la 2017/2018”, resaltó la Bolsa de Comercio rosarina.

A nivel global, mientras tanto, la semana pasada la Bolsa de Cereales de Buenos Aires había aumentado también su estimación de producción de trigo en 500.000 toneladas respecto de la previsión de la semana anterior a un nuevo volumen récord de 20,3 millones de toneladas para la actual campaña, gracias a mejores rindes a los esperados en el centro del área agrícola.

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¿Y cómo le está yendo al girasol? Enrique Moro, nuevo presidente de Asagir, consideró que si se ajustan algunas variables en la cadena se pueden superar los récords históricos de otras campañas http://wi631525.ferozo.com/y-como-le-esta-yendo-al-girasol-enrique-moro-nuevo-presidente-de-asagir-considero-que-si-se-ajustan-algunas-variables-en-la-cadena-se-pueden-superar-los-records-historicos-de-otras-campanas/ Thu, 02 Dec 2021 20:17:18 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=87196 Luego de realizar por varios años tareas como delegado de la regional de Guaminí de Aapresid en la Asociación Argentina del Girasol (Asagir), Enrique Moro fue elegido como el presidente de esa entidad. Desde que asumió se auto impuso una misión: tratar de hacer funcionar a la cadena del girasol de la mejor forma posible. […]

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Luego de realizar por varios años tareas como delegado de la regional de Guaminí de Aapresid en la Asociación Argentina del Girasol (Asagir), Enrique Moro fue elegido como el presidente de esa entidad. Desde que asumió se auto impuso una misión: tratar de hacer funcionar a la cadena del girasol de la mejor forma posible. ¿Y por qué se propuso eso? Porque después de tantos años de relación con ese cultivo sabe que al interior de la cadena hay eslabones con intereses encontrados, que si se ordenan pueden hacer que esta producción vuelva a sus récords históricos.

“El girasol no nos abandonó nunca, aún en pleno apogeo de la soja. Siempre estuvo, incluso hoy tiene un nicho importante como cultivo de segunda en las rotaciones de trigo a maíz tardío. La cadena existe para promocionar ese cultivo, por lo tanto todas las acciones que podamos hacer para volver a los valores históricos es lo que se debe hacer”, dijo a Bichos de Campo Enrique Moro.

Mirá la nota completa acá:

Por una confluencia de hechos fortuitos, hoy los precios internacionales del girasol han aumentado de forma considerable y lo han despegado del valor de la soja, con quien mantenía un cierto paralelismo. La baja producción mundial, la mayor demanda de aceites, y la baja de retenciones para este cultivo a nivel nacional  -a la soja en cambio se las subieron- hicieron que promedie los 500 dólares por tonelada.

“Todo eso hizo que haya una brecha de precio importante entre la soja y el girasol y los productores salimos a desempolvar sistemas de trabajo que no se usaban tanto, y en zonas que permitían reemplazar lotes de soja o de maíz por girasol, cosa que no ocurría hace muchos años”, afirmó Moro.

Aún así los valores no están ni cerca de las 4.6 millones de toneladas que el país supo producir en el ciclo 2007-2008, ya que en las últimas campañas llegó a bajar a 1.6 millones. Sin embargo para el flamante presidente el secreto de la producción está en la rentabilidad y frente a esta nueva coyuntura se llegará a 3 millones de toneladas.

“Si esta rentabilidad perdura en el tiempo, el girasol se va a ubicar no sólo en el récord histórico que tuvo hace una década atrás, sino que tal vez la puede llegar a superar. Hoy estamos muy contentos, trabajando eufóricos”, señaló Moro, aunque aclaró que esto sólo se sostendrá si a nivel interno las condiciones son favorables y si se actualizan las técnicas productivas, que se vienen realizando desde hace por lo menos 20 años.

Además, dentro de la agenda de la Asociación está la intensión de generar una valoración y clasificación de las calidades de los aceites de Argentina, que podría ayudar a revalorizar el aceite de girasol a nivel interno y externo.

“Hay que convivir de la mejor manera posible porque solo todos juntos podemos avanzar en la búsqueda de nuevos objetivos, de todo lo que pueda hacerse para mejorar la producción y ganar lo que perdimos”, concluyó Moro.

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Ana Errazquin se siente “rica” aunque en su zona no se produzca soja: “Cuando queremos ver lluvias prendemos la tele y miramos los informativos” http://wi631525.ferozo.com/ana-errazkin-se-siente-rica-aunque-en-su-zona-no-se-produzca-soja-cuando-queremos-ver-lluvias-prendemos-la-tele-y-miramos-los-informativos/ Mon, 29 Nov 2021 14:00:04 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=86810 Cualquiera que no entienda demasiado podría suponer que, a primera vista, la vida de Ana Errazquin es perfecta. Ella vive con su familia en un campo ubicado entre Coronel Dorrego y Monte Hermoso, a solo diez kilómetros de la playa y muy cerca de una laguna donde se puede ir de pesca. Pero en realidad, […]

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Cualquiera que no entienda demasiado podría suponer que, a primera vista, la vida de Ana Errazquin es perfecta. Ella vive con su familia en un campo ubicado entre Coronel Dorrego y Monte Hermoso, a solo diez kilómetros de la playa y muy cerca de una laguna donde se puede ir de pesca. Pero en realidad, la vida de Ana está llena de desafíos.

Errazquin es ingeniera agrónoma y productora. Y se ha planteado hacer bien las cosas. Es decir, producir lo máximo que se pueda pero cuidando a la vez los recursos naturales que la rodean. Por eso se asoció a Aapresid, la entidad que promueve la siembra directa. Hoy dirige la Regional Bahía Blanca de esa entidad.

-Monte Hermoso, la playa… Tu zona parece maravillosa. ¿Pero cómo es producir tan al sur de la provincia de Buenos Aires, donde nos acercamos al final de la frontera agrícola?

-Producir al sur de la provincia, con frío y heladas, por suerte en mi caso no es tan complicado porque estamos cerca del mar. Pero entramos en una zona donde las lluvias son más escasas, y entonces hay que tratar de guardar en el suelo el agua que llega, para poder producir. Coronel Dorrego tiene mucha variabilidad de lluvias, desde el oeste para el este. En el oeste llueve menos y hacia el este algo más. Nosotros en el campo el promedio de lluvias que tenemos es de 550 milímetros al año.

-¡Es la mitad de lo que llueve en la ciudad de Buenos Aires!

-Cuando queremos ver lluvias prendemos la tele y miramos los informativos. Causa bastante envidia ver llover a veces. Pasa. La estamos sufriendo puntualmente este año, porque tuvimos menos lluvias de lo normal. Estamos sufriendo una seca importante en la zona.

Mirá la entrevista completa con Ana Errazquin:

Ana tiene la sonrisa siempre dispuesta y es amable para contestar, siempre. Le preguntamos entonces qué queda ára su zona de la imagen que muchos citadinos tienen de la siembra directa, a la que vulgarmente se suele asociar sobre todo con la producción masiva de soja transgénica y glifosato.

“Nosotros soja no hacemos, no se puede. Prácticamente el único cultivo de verano que funciona y está tomando auge en la zona es el maíz. Y bueno, el girasol en casos puntuales también se hace. Pero el fuerte de la zona nuestra son los cultivos invernales: el trigo, la cebada, la avena. Y el planteo usualmente es mixto, agrícola-ganadero. Por eso también incorporamos verdeos, algunas pasturas en base a la alfalfa. Y todo eso siempre con el régimen de lluvias nuestro. O sea que la producción forrajera es mucho menos que por ahí la que se mide en otros lugares. Y los techos de rinde son mucho más bajos que en otros lados”, nos explica con paciencia.

-¿Entonces para que sirve la siembra directa en esa región?

-La siembra directa lo que permitió, además de no remover el suelo, es hacer un manejo integral del campo, mejorar las rotaciones, incorporar distintos cultivos, mejorar la producción de verdeos. Y con todo ese manejo, estamos tratando ahora de incorporar cultivos de servicio ahora también. Cada vez más tratamos de mejorar la productividad del sistema.

-De uno a diez, ¿qué tan difícil es producir en esas condiciones?

-Yo lo tomaría como desafiante. Es un desafío trabajar en zonas con menos agua, lo mas restrictivo es eso, y hay que tratar  de manejar la nutricion de los cultivos en función de eso, las fechas de siembra. Te manejás mucho con pronósticos para ver si podes sembrar o no. Es lindo desafiar mucho el ingenio, y buscar alternativas.  Yo tampoco estoy en la peor zona. Hay gente que trabaja en zonas  mucho peores que la nuestra y también se meten a producir en lugares que por ahí uno cree que están locos. Sin embargo lo hacen.

-¿De qué conversan los productores de Aapresid cuando se juntan?

-Por pertenecer a Aapresid nos obsesiona como primer punto cuidar el suelo. Antiguamente, cuando se hacían labranzas, teníamos erosión hídrica y muchísima erosión eólica. Nuestro punto principal es ese, cuidar el suelo. Y para cuidarlo, hay que ver cómo diversificamos en la producción.

-¿Y qué necesitan de los gobiernos, de la política agropecuaria?

-No hay una política agropecuaria. En realidad, lo que yo creo es que los gobiernos -no solamente al campo sino a todo la estructura productiva del país-, lo que tiene que hacer es dejarnos trabajar. O sea eliminar burocracia, eliminar trabas, poner reglas de juego claras, concretas, y que no te las cambien la bocha cada dos o tres meses.

-¿Les sucede eso?

-Todo el tiempo. Vos estás produciendo trigo en una zona triguera, cosechamos y no sabemos si el año que viene te van a decir que aumentan las retenciones, o si cerramos las exportaciones, o no sé… Yo creo que cualquier productor lo que busca son reglas claras. Obviamente menor presión impositiva pedimos todos. Pero trabajar tranquilos, saber hacia dónde vamos. Y que al que produce, sea en el campo o en la ciudad, no lo castiguen por producir, por ser el que genera riqueza. Muchas veces en este país eso se ve como algo negativo.

-¿Vos sos una persona rica si generas tanta riqueza?

-A nivel económico, de plata, soy como cualquiera, de clase media. Tenemos nuestras limitantes. Pero la riqueza pasa por otro lado: tengo una familia linda, tengo hijos, hago lo que me gusta, trabajo de lo que me gusta.. Así que si es por eso, yo me siento rica.

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Agustina Córdoba va sorteando obstáculos y mudando sus ovejas para poder cumplir su sueño: montar su pequeña fábrica de quesos http://wi631525.ferozo.com/agustina-cordoba-va-sorteando-obstaculos-y-mudando-sus-ovejas-para-poder-cumplir-su-sueno-montar-su-pequena-fabrica-de-quesos-ovinos/ Sat, 20 Nov 2021 16:49:19 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=86111 Lo primero que resalta de la personalidad de la joven María Agustina Córdoba (29) es su tenacidad, que va detrás de sus sueños, concretándolos contra viento y marea, y porque puede llegar a tener hasta tres trabajos para hacerlos realidad. Estudió agronomía en la Universidad Nacional del Sur (UNS) en Bahía Blanca, y cree que […]

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Lo primero que resalta de la personalidad de la joven María Agustina Córdoba (29) es su tenacidad, que va detrás de sus sueños, concretándolos contra viento y marea, y porque puede llegar a tener hasta tres trabajos para hacerlos realidad. Estudió agronomía en la Universidad Nacional del Sur (UNS) en Bahía Blanca, y cree que quienes influyeron en su elección por la ruralidad fueron su abuelo materno y su padre. El primero fue encargado de un campo muy grande en Coronel Dorrego, y su padre, salteño, a pesar de ser ingeniero electrónico, siempre tuvo pasión por el campo y alquilaba uno, al que atendía los fines de semana. Hoy con 53 años logró dedicarse de lleno a la actividad agropecuaria y produce cebada, trigo y cría vacunos.

En 2015 Agustina obtuvo una beca de intercambio para ir a la universidad de Montepellier SupAgro, en la cuenca francesa de los quesos roquefort, donde permaneció seis meses. Los recuerda como una de las épocas más felices de su vida. Como ella no sabía hablar francés, primero la destinaron a vivir dos meses en una estación experimental del INRA en La Fage, que sería como una experimental del INTA de Argentina, donde debió trabajar en un tambo de ovejas junto a 15 personas.

Pero de noche, todos se iban a sus casas y ella se quedaba sola en un antiguo casco de campo, construido en piedra. “Me encerraba en mi cuarto y comía queso roquefort, de ovejas, claro –porque el auténtico roquefort debe ser de oveja-”, cuenta, mientras pone cara de gran placer. Allí trabajaba 8 horas, tres de ellas haciendo medición de consumo y armado de dietas de las ovejas en el final de la lactancia para ver cómo se modificaba la cantidad de proteínas y grasas según las dietas. Luego, ordeñaba, despezuñaba, vacunaba, caravaneaba (colocaba “caravanas” de identificación) alimentaba a las borregas y demás. Luego pasó un mes en otro campo y los tres meses restantes, en la universidad.

Agustina se quedó dos meses más en Europa y cuando regresó a Bahía Blanca le ofrecieron entrar al INTA, pero ella ya tenía claro que quería ser productora de algo propio. De pronto le ofrecieron un trabajo comercial de vendedora de insumos agropecuarios en la ciudad de América, al noroeste de la provincia de Buenos Aires y aceptó, porque pronosticaba una buena remuneración.

Pero ya instalada en esta ciudad, cada tanto se acordaba de Francia y experimentaba una gran nostalgia, hasta que se dijo: “Tengo que armar mi propio emprendimiento, y será un tambo de ovejas”.

“Comencé a interiorizarme en el tema. Los tambos de ovejas en Europa son mecanizados, como los de vaca de Argentina. Pero acá los de oveja en su mayoría son rústicos y con pocos animales. En toda la Argentina hay unos 100 tambos, y unos 20 o 30 en la provincia de Buenos Aries. Pero la mayoría tiene menos de 200 ovejas. Es una actividad poco difundida, porque no consumimos mucho queso de oveja como en Francia, por ejemplo, donde después del plato principal y antes del postre, siempre se come un plato de quesos. De modo que no era una actividad muy conocida en nuestro país y me costó informarme”, explica la joven agrónoma.

Agustina cobró un dinero de premios laborales y lo invirtió en comprar ovejas. Debía pedir las mañanas en su trabajo, pero decidió renunciar y se puso a asesorar a productores agrícolas, de modo independiente. Pero como necesitaba más dinero, se consiguió un tercer trabajo extra de administración para unos empresas agrícolas, que hacía en su casa al final de sus otras obligaciones. Alquiló una quinta de veraneo a 4 kilómetros de América, donde contaba con tierra para criar sus ovejas. Allí hizo su huerta y armó su gallinero.

En junio de 2018 compró 15 ovejas y una ordeñadora portátil y sus amigos la ayudaron a instalarse. En la primavera ordeñó por primera vez. Las ovejas tuvieron 18 corderos y luego compró 10 ovejas más. Se contactó con Hugo Chatelino de la fábrica de quesos “AMERILAC”, para que le hiciera un queso a fasón. Obtuvo su primera producción de 45 kilos de queso semiduro, que fraccionó en cuñas de 300 gramos y los vendió con su propia marca “La Cardabelle, quesos de oveja”. Le puso ese nombre porque así se llama un cardo endémico de la región ovejera de Larzac, Francia. Su flor es el amuleto de los pastores de allí, que la colocan en las puertas de sus casas, explica Agustina.

Ella no conocía a mucha gente de América aún, pero los vendió “de boca en boca” a 750 pesos el kilo. Aunque ahora comenzaba a tener otro atenuante que la acobardaba: la maldita inflación. Cuenta que Chatelino la asesoró y ayudó incondicionalmente. Ella sabía de pastorear ovejas y de tambo, pero no tanto de hacer quesos. Y él sabía mucho de quesos de vaca, pero nada de la leche de oveja, de modo que intercambiaron conocimientos.

Agustina comenzó a experimentar la misma felicidad que había sentido en Francia. Pero debido a la cercanía de la ciudad, comenzaron a hurtarle ovejas. Le contó a su padre y éste le dijo que le enviara sus 36 ovejas a su campo en Bahía Blanca, y así lo hizo. Algunas murieron en el traslado porque estaban a punto de parir. Agustina se puso muy triste, pero como si fuera poco, le surgió otro nuevo problema: al campo de su padre ingresaba un puma que le mataba de a tres ovejas y llegó a matarle 10 en total.

La joven agrónoma decidió repatriar sus ovejas y las llevó a un campo lejano, a 75 kilómetros de América. De las 35 que le envió a su padre, por culpa de los pumas, le regresaron 20. Ahora tenía el inconveniente de la lejanía, en pérdida de tiempo y gasto de combustible, porque ella seguía viviendo en la quinta a 4 kilómetros de América. Allí tenía buenas pasturas pero no podía montar el tambo. Necesitaba mudar las ovejas más cerca de su casa. Lo bueno es que allí conoció a una pareja de caseros que la ayudaron mucho y hoy están entre sus mejores amigos.

De pronto aparecieron en su vida Claudia y Diego, quienes decidieron dejar la ciudad de América e irse a vivir a su campo, “La Esther”, a 10 kilómetros de la ciudad, donde se dedican a la agricultura extensiva, pero con la intención de desarrollar en unas ensenadas -que son lotes chicos que rodean el casco del campo- un entorno productivo con la mayor biodiversidad posible: abejas, ovejas, pollos y gallinas, con pasturas naturales perennes, es decir, todo el año y agricultura agroecológica. A este proyecto lo llamaron “Suma Kaman, alimentos para el buen vivir”.

Ellos destinaron 40 hectáreas para producciones agropecuarias intensivas. Convocaron a diversos productores a asociarse, y ellos les dan las parcelas que necesitan. Le ofrecieron a Agustina ser parte del proyecto y aceptó. Llevó su tambo portátil y sus ovejas que ahora comparten las pasturas con gallinas pastoriles que van rotando en jaulas. Cuenta, feliz, que pronto llegarán las chicas de “Verde Porá”, que producen verduras agroecológicas a cielo abierto. Ya está presente Apícola Rodriguez con “Api Rod”, con sus colmenas para polinizar.

El ánimo de Agustina comenzó a mejorar. Se levanta a las 6 de la mañana y en 5 minutos ya está en el campo. Ahora tiene 80 ovejas y ordeña 36. Luego freeza la leche y la envía para hace quesos a fasón a una empresa de la ciudad de Las Flores, que hace quesos con leches “finas”.  Le acaban de otorgar un crédito por la ley de promoción ovina con el que comprará un tambo de línea de 6 bajadas, una envasadora al vacío y más freezers. Es que su próxima etapa consiste en agregar valor a sus quesos. “Es que los yuyos que crecen acá son especiales y mis ovejas comerán un maíz agroecológico, que le darán otro sabor a la leche y a mis quesos”, asegura.

Además, explica que necesita llegar a un piso de 200 ovejas en ordeñe con unas 300 en total, lo que le permitirá tener un encargado que le ordeñe, para que ella se pueda dedicar a elaborar allí mismo, sus quesos. “Ya estoy decidida, el año que viene montaré la sala de elaboración en el campo”. Agustina hace cinco años que se mantiene sola y sueña con tener hijos para compartir sus pasiones con ellos. Estima que en un año dejará de poner dinero de sus otros trabajos.

“Todas las cosas malas que me pasaron, hoy me sirven como experiencia. Vender leche que ordeño, tomar mi propio yogur, ver las pariciones y ponerle apodos a cada una de mis ovejas es algo que me llena de felicidad y colma mi vida. Además, este lugar definitivo es hermoso. No sueño con una gran empresa. Me considero una pastora y sólo quiero poder vivir de lo que me gusta y no vivir para trabajar, sino gozar de esto que me apasiona”, asegura esta joven emprendedora a la que nada la detiene, y por esa razón su veterinaria la apodó “La loca Córdoba”.

Nos quiso dedicar, para coronar esta nota: “Al otro lado del río”, de y por Jorge Drexler:

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Lorena Elorriaga preside la Rural de Salliqueló y lamenta la actitud de muchos políticos: “Pareciera que ven con alegría cuando a los productores se nos complica algo” http://wi631525.ferozo.com/lorena-elorriaga-preside-la-rural-de-salliquelo-y-lamenta-la-actitud-de-muchos-politicos-pareciera-que-ven-con-alegria-cuando-a-los-productores-se-nos-complica-algo/ Mon, 08 Nov 2021 21:36:41 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=85028 A la localidad de Salliqueló, en el oeste de la Provincia de Buenos Aires, se la conoce por ser “la capital provincial del novillo”, pues históricamente sus campos ricos en pasturas eran ideales para la invernada y para llevar a los bovinos a los pesos más elevados. Sin embargo, debido al avance de la agricultura, […]

La entrada Lorena Elorriaga preside la Rural de Salliqueló y lamenta la actitud de muchos políticos: “Pareciera que ven con alegría cuando a los productores se nos complica algo” se publicó primero en Bichos de Campo.

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A la localidad de Salliqueló, en el oeste de la Provincia de Buenos Aires, se la conoce por ser “la capital provincial del novillo”, pues históricamente sus campos ricos en pasturas eran ideales para la invernada y para llevar a los bovinos a los pesos más elevados. Sin embargo, debido al avance de la agricultura, ahora la mayoría de sus productores apuestan por campos mixtos donde se pueda combinar ambas actividades.

Lorena Elorriaga, la primera presidenta mujer de la Sociedad Rural de Salliqueló, es casi una síntesis acabada de ese proceso de mixtura: ella es ingeniera agrónoma y durante muchísimo tiempo se dedicó a la siembra de grandes superficies para el grupo Los Grobo. Ahora sigue dedicada 100% a la agricultura, pero en un emprendimiento propio junto a su hermana, mientras a la vez le toca representar los intereses de los productores que han mantenido en alto la ganadería en este lugar.  

Con la gran irrupción de la siembra directa, cuenta Lorena que a los productores ganaderos se les hizo bastante difícil de entrada competir por la tierra con los nuevos emprendedores agrícolas, que ofrecían márgenes mucho más elevados por la tierra. Lo que surgió de todo aquel proceso fue, a decir de Elorriaga, “un modelo bastante más intensivo”.

“La ganadería que se hace hoy acá se hace de manera más intensiva, tiene una agricultura que la soporta para poder propiciar proteínas y alimento. Se intensificó, se acercó todo a un corral o a un lote menos productivo e incorporamos granos a su dieta, se incorporó mucha genética y nueva tecnología, como silos de maíz. De alguna manera tuvimos que empezar a ponerle dos pisos a los campos y ver cómo conviven estos nuevos sistemas mixtos, o este nuevo ordenamiento de la actividad agropecuaria en la zona”.

Mirá la entrevista con Lorena Elorriaga:

La ingeniera agrónoma, con 25 años de experiencia en el rubro agrícola, afirma que en los últimos tiempos se está notando una vuelta de tuerca en este proceso de intensificación en el que muchos campos está volviendo de a poco a repoblarse de bovinos.

“En realidad la ganadería nos dio un sentido más como productores y de alguna manera diversificó las actividades que hacemos”, explicó Elorriaga, en referencia a que esta reinvención ganadera permitió diversificar riesgos, ingresos y actividades, pero con una alta exigencia. “Una hectárea que deja de ser agrícola, si se hace ganadería, tiene que ser equivalente en su rentabilidad para que no existe lucro cesante”, explicó. 

Pero en medio del relato de este proceso de fondo, de esta historia repleta de desafíos para la adaptación de los productores, a Lorena le saltó la chapa de gremialista agropecuaria: “La verdad es que hemos usado mucho la cabeza para que la ganadería pueda seguir siendo competitiva. Ahora, toda esa ingeniería que haces te la desarman en 15 minutos con un anuncio en una mañana”, se quejó. Se refería claramente a los dirigentes políticos y al más reciente anuncio adoptado por el gobierno en materia de cierre de las exportaciones de carne vacuna. 

“Nosotros agregamos 100% de valor en cada cosa que hacemos. En 16 meses logramos construir un animal que llega a pesar 520 kilos”, remarcó la dirigente sobre la potencialidad productiva de un campo mixto. Y sin embargo, a pesar de demostrar tener una buena capacidad de adaptación a los cambios, los productores de Salliqueló sienten que no tienen un gobierno que valore ese trabajo.

“Logramos ser competitivos con un mundo que no solo no le pone cepo y trabas al trabajo de los productores agropecuarios sino que además los cuida. Nosotros erramos una cosecha y tenemos que seguir pagando ganancia e impuestos. Necesitamos que aparezca un Estado que nos deje trabajar”, reclama la dirigente rural.

En la misma línea, Elorriaga criticó las enormes dificultades actuales que atraviesan los productores para conseguir insumos de uso cotidiano, entre ellos las gomas para la maquinaria, los alambres para los corrales o los herbicidas para los cultivos. Cuando Bichos de Campo estuvo en Salliqueló, lo más difícil de conseguir eran los fertilizantes para potenciar los rendimientos agrícolas. Su precio había saltado a más del doble que pocos meses atrás. 

Elorriaga consideró este tipo de situaciones como una falta de eficiencia por parte del Estado para lograr una actividad agropecuaria más potente. Y no culpó a un partido en particular, sino a toda la clase política que no hace el esfuerzo de comprender los procesos agropecuarios y la ventaja de fijar reglas claras para los productores, sean de granos o de carne. 

“Si tenemos cultivos fertilizados, tendremos mayor productividad, mayor producción y por lo tanto mayor capacidad de exportación. Si fuera así, al Estado nacional hoy le ingresarán muchas más divisas. Sin embargo, parece que ven con alegría cuando se nos complica más algo”, se lamentó.

La presidenta de la Sociedad Rural de Salliqueló dijo que la situación va a cambiar cuando se respeten los acuerdos que se hacen en las mesas de trabajo entre los respectivos gobiernos y el sector productivo. “Si nosotros nos sostenemos nos pueden seguir sacando huevos. Aahora, si nos funden en el intento, en poquitos años vamos a ser más Venezuela que Argentina. Mi problema es la clase política. Necesitamos acuerdos que se sostengan en el tiempo.”, concluyó Lorena. 

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Hay que ponerle corazón para producir corazones más grandes: El agrónomo Gonzalo Villena se especializó en el alcaucil y nos revela sus secretos http://wi631525.ferozo.com/hay-que-ponerle-corazon-para-producir-corazones-mas-grandes-el-agronomo-gonzalo-villena-se-especializo-en-el-alcaucil-y-nos-revela-sus-secretos/ Mon, 08 Nov 2021 12:47:59 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=84949 Gonzalo Villena recién se había recibido de ingeniero agrónomo cuando se le presentó la oportunidad de trabajar como asesor técnico de un grupo de Cambio Rural, aquel programa asociativo de los años 90. Los que lo convocaban eran productores hortícolas, sobre todo de ascendencia italiana, que en las quintas del sur de La Plata todavía […]

La entrada Hay que ponerle corazón para producir corazones más grandes: El agrónomo Gonzalo Villena se especializó en el alcaucil y nos revela sus secretos se publicó primero en Bichos de Campo.

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Gonzalo Villena recién se había recibido de ingeniero agrónomo cuando se le presentó la oportunidad de trabajar como asesor técnico de un grupo de Cambio Rural, aquel programa asociativo de los años 90. Los que lo convocaban eran productores hortícolas, sobre todo de ascendencia italiana, que en las quintas del sur de La Plata todavía cultivaban alcauciles.

Era 1994. Gonzalo no sabía todavía que aquel extraño cultivo le ocuparía casi toda su trayectoria profesional. Que se enamoraría de el. Y que hasta la vida de toda familia giraría en torno a esta “tanada”.

Muy pronto se convirtió en productor en el campo de su familia, ubicado un poco más allá de Villa Garibaldi, a solo 13 kilómetros del centro de la capital provincial. También, junto a su esposa Adriana, se integró rápidamente a ese grupo que con el correr del tiempo lograría la Indicación geográfica “Alcauciles Platenses”. Y así se convirtió en uno de los principales referentes técnicos en la producción de alcauciles del país y de toda la región.

Tres décadas después, Villena le sigue poniendo garra y corazón para producir los corazones más grandes.

Mirá la entrevista a Gonzalo Villena:

Hubo un tiempo en que la Argentina llegó a ser el 5° productor mundial de esa especie hortícola, con unas 4.000 hectáreas en todo el país. Pero en 1994, cuando Gonzalo fue recomendado para ser asesor técnico de aquel grupo de productores italianos o descendientes que intentaban mantener viva esa tradición productiva, esta actividad venía de capa caída, en vías de extinción.

-¿De alcauciles en la Facultad seguramente no habían hablando nunca?

-Nada. Yo empecé a aprender con ellos realmente, porque el alcaucil es algo muy puntual también. Pero con ellos empezamos a contactarnos con  distintos colegas y con productores de las distintas regiones del país, empezamos a viajar a Cuyo, a Rosario, a Mar del Plata, para tener el panorama de lo que había en el país y a partir de allí tratar de incentivar el desarrollo  y la producción.

-Es muy raro. Creo que nadie se imagina cómo es el cultivo del alcaucil hasta que lo ve.

-El alcaucil es un cardo y lo que nos comemos es la inflorescencia inmadura, (la flor) antes de que se abra. Dentro de lo que son los cultivos hortícolas es de lo más extensivo. Es bastante rústico, pero tiene sus cuidados también.

-¿Se siembra todos los años?

-En realidad es una plantación perenne. Cuando empezamos a trabajar los lotes duraban cinco o seis años. De todas formas, con la incorporaciónd e nuevas variedades ahora estamos en un promedio de 2 o 3 años y creo que la tendencia mundial va hacia la anualidad. Sucede que han aparecido materiales nuevos que flexibilizan las formas de implantarlos. Tenes variables para ampliar la época de la cosecha y así poder tener una mayor oferta estacional, que no esté concentrada solamente en primavera.

-Imagino que la clave del éxito es cosechar el cultivo antes de que se haga flor.

-Sí, esa es una de las claves y por la que hemos trabajado mucho en el grupo cuando sacamos la Indicación Geográfica de los Alcauciles de La Plata. Porque la clave, aparte de la sanidad y el manejo, es el punto óptimo de cosecha, para poder tener un producto que se pueda preservar en el tiempo hasta que llegue al consumidor. A diferencia de otros cultivos no hay nada mecanizado, simplemente hay que pasar y pasar varias veces, e ir seleccionando el tamaño ideal, que no se te empiece a abrir, pero que tampoco esté muy chico, como para poder optimizar el rendimiento pero sobre todo la calidad.

-¿Las nuevas variedades ampliaron el tiempo de cosecha?

-Antes se cosechaba solo en septiembre, octubre y noviembre. A mediados de noviembre todo se terminaba. Ahora con distintas variedades y el manejo de fechas de siembra podemos estar en esta zona empezando a cosechar en mayo, y terminar a fin de noviembre. Tenemos entre cinco y seis meses de cosecha, lo que nos permite tener una mayor presencia en el mercado.

-Duplicar el tiempo de cosecha. Flor de logro agronómico…

-Sí. Eso fue gracias a la incorporación de nuevos materiales y de nueva tecnología. Ates teníamos un solo material, estaba el “Ñato francés”, que después se cambió por el “Francés”. Era muy estacional, la tradicional variedad violeta que trajeron los tanos en la valija, Y bueno, se fue multiplicando acá, pero con el paso de las décadas también se degeneraba porque no había ningún trabajo de selección para buscar mayor productividad. Hubo cada vez más problemas sanitarios  y de producción, lo que fue condicionando un poco la situación del cultivo en la Argentina.

-¿Los nuevos alcauciles revirtieron ese proceso?

Con estos nuevos materiales encontramos mayor productividad y sobre todo  buscamos el tema calidad, en base a sabor y a distintos propósitos, ya sea para consumo en fresco -que es el 95% en la Argentina- o para explorar la ventana de la industrialización, que también es una forma de crecer en superficie y lograr a futuro colocar mayor volumen en el mercado.

-¿Y se han incorporado muchas variedades? ¿Cuáles funcionan?

.El alcaucil blanco prácticamente no se consumía, y de a poco lo vamos incorporando. Es un material mucho más carnoso, compacto, que tiene mucho más corazón que los otros. También este año lanzamos al mercado los alcauciles baby, los mini-alcauciles. Es otro material muy prometedor porque ya tiene otro mercado más gourmet. La variedad te da el doble o triplo de alcauciles, pero todo en tamaño chiquito.

-¿Y de dónde salen estas nuevas variedades?

-El alcaucil nos trajo muchas satisfacciones y pudimos conocer a distintos productores en el país pero también hemos viajado hacia muchos otros países. Tenemos una red de contactos en Europa (Italia, Francia y España son los principales productores), como también en Estados Unidos. A los materiales nuevos que van saliendo los vamos ensayando. Algunos no funcionan y otros siguen para adelante.

-¿Entonces no ha sido una cosa aburrida producir alcaucil sino todo lo contrario?

-Para nada, y además todos los años son distintos. Uno puede planificar todo y de pronto el clima, que el hombre no lo puede manejar del todo, se presenta de una forma distinta y hay que adaptarse y tratar de ir solucionando los problemas que pueden ir apareciendo para tener la mejor cosecha posible.

-¿Y cuál  es el mayor desafío agronómico?

-Es un cultivo bastante rústico. Plagas y enfermedades son fácilmente manejables. Pero hay que conocerlo un poco, ya que es un cultivo largo a diferencia de otros cultivos hortícolas que son de ciclo mucho más corto. Es resistente a la helada, pero a veces una helada tardía lo que hace es manchar el alcauclil y provoca un daño superficial. Pero el sabor en esos casos hasta mejora.

-Nunca mejor dicho que lo que importa es lo de adentro…

-Buscamos eso, el interior. En el alcaucil la parte de afuera se termina desperdiciando y por eso necesitamos fundamentalmente que tenga buen corazón, buen rendimiento a la planta, que tenga sobre todo sabor.

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¿Qué es la Intensificación Ecológica? El modelo de producción que propone Esteban Jobbagy para dejar atrás la “mezquindad” agrícola actual pero a la vez proteger el ambiente http://wi631525.ferozo.com/que-es-la-intensificacion-ecologica-el-modelo-de-produccion-que-propone-esteban-jobbagy-para-dejar-atras-la-mezquindad-agricola-actual-pero-a-la-vez-proteger-el-ambiente/ Sat, 06 Nov 2021 16:22:53 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=84811 “La Argentina se basa en un modelo de producción agropecuario mezquino”, dijo el doctor Esteban Jobbagy, ingeniero agrónomo e investigador del Conicet, en el marco de una charla que brindó en la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria (ANAV). La idea allí, en coincidencia con la Cumbre de Glasgow, era escucharlo hablar sobre los desafíos […]

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“La Argentina se basa en un modelo de producción agropecuario mezquino”, dijo el doctor Esteban Jobbagy, ingeniero agrónomo e investigador del Conicet, en el marco de una charla que brindó en la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria (ANAV). La idea allí, en coincidencia con la Cumbre de Glasgow, era escucharlo hablar sobre los desafíos medioambientales que enfrenta la agricultura local. 

La mezquindad de la agricultura local se produce, según Jobbagy, debido a la convergencia de circunstancias económicas, políticas y territoriales. En un modelo como este, argumento, se minimizan costos en vez de maximizarlos. Se utilizan prácticas que finalmente terminan configurando una agricultura semejante a una “minería del suelo”, en vez de acudir a inversiones en fertilizantes o equipos de riego, como lo haría una agricultura de perfil “opulento”.

Jobbagy mostró este cuadro tratando de mostrar las diferencias entre el modelo mezquino que tenemos y uno opulento.

  

La comparación de los perfiles productivos de los países que analizó el ingeniero agrónomo sirven para ver como un país como Estados Unidos, de perfil “opulento”, genera mayor productividad, aunque finalmente su método productivo predominante resulte más contaminante.

En cambio, en Argentina la producción tiene todavía un uso reducido de recursos externos, y su rentabilidad es menor. También lo es el impacto de la agricultura sobre los ecosistemas.

Sin embargo, aclaró el académico, hay que tener en cuenta los contextos de cada país: el perfil productivo mezquino de la Argentina es propio de un país con “gravámenes del Estado”. Es decir, de un país que castiga a sus productores cobrándoles retenciones y que no subsidia la posibilidad de un aprovechamiento mayor del territorio y las prácticas que se realizan sobre el mismo. 

Desde la mirada de Jobbagy, existen “tres grandes avenidas” que coexisten en los tiempos que corren. Por un lado la agricultura y quienes la defienden por su alto grado de sustentabilidad económica y alimentaria. Por el otro, quienes proponen “soluciones verdes”, preocupados por proteger “los servicios de los ecosistemas”, y como último eslabón, quiene pregonan la “conservación” de a enorme variedad de especies que hay en el planeta. Según él, estas tres esferas aún dialogan poco, pero no descarta que a menudo se puedan encontrar soluciones “win-win” (que ganen todas las partes) para las tres posiciones. 

Ahí es donde entra lo que el investigador llamó “Intensificación Ecológica”. Se trata de un perfil productivo que la Argentina debería adoptar para integrar dos cuestiones que le competen: el cuidado de sus suelos y el aprovechamiento máximo de sus posibilidades agrícolas.

Jobbagy definió a este modelo como una forma de “sacar más producción de la misma superficie pero usando pautas inspiradas en la ecología”.

Entre estas prácticas citó la utilización óptima de la lluvia como forma de contrarrestar los excesos hídricos que tiene el modelo de “mezquindad” actual. También “poner a trabajar” a la vegetación con el fin de sacar nitrógeno en los cultivos de invierno y de servicio. En síntesis, usar una estrategia productiva que reemplace el uso de insumos externos -como la utilización de agroquímicos- por una que obtenga servicios a partir de los componentes internos de la tierra.

Por último, Jobbagy destacó a Córdoba como una de las pocas provincias que supo integrar las cuestiones ambientales, con las de agricultura y con el manejo de los recursos hídricos, aplicando programas de buenas prácticas agrícolas y fomentando cultivos de servicio y de invierno, algo que “no se ve a nivel nacional”. También elogió el trabajo de organizaciones no gubernamentales, como la Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa (Aapresid) y su estrategia de Municipios Verdes. 

Esteban Jobbágy compara la agricultura “opulenta” de otros países con la agricultura “mezquina” de la Argentina y su impacto ambiental

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Opinión: “Acusar a la ganadería como gran contaminante ambiental es tratar de colgar otro sambenito al campo”, argumenta Jorge Ramayon http://wi631525.ferozo.com/opinion-acusar-a-la-ganaderia-como-gran-contaminante-ambiental-es-tratar-de-colgar-otro-sambenito-al-campo-argumenta-jorge-ramayon/ Thu, 28 Oct 2021 12:12:39 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=83985 En esta nota de opinión enviada a la redacción de Bichos de Campo, el ingeniero agrónomo Jorge Ramayon, integrante del Estudio BRSA, trata de resumir el malestar que existe entre los productores ante las acusaciones que pesan sobre la ganadería por ser la supuesta principal fuente de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI). Este es […]

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En esta nota de opinión enviada a la redacción de Bichos de Campo, el ingeniero agrónomo Jorge Ramayon, integrante del Estudio BRSA, trata de resumir el malestar que existe entre los productores ante las acusaciones que pesan sobre la ganadería por ser la supuesta principal fuente de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI). Este es el texto: 

Más allá que como integrantes de nuestro sector agropecuario nos veamos como un sano soporte económico y ambiental de nuestra república, no podemos dejar de tener en cuenta que, según voces autorizadas en estos aspectos, reflejamos entre la población urbana una imagen tanto o más predatoria respecto al ambiente que la ofrecen los pesqueros japoneses cazando inocentes y simpáticas ballenas.

No hay duda que nuestro sector tiene culpas, inducidas o por propia iniciativa, pero identificar a nuestra ganadería vacuna como una gran contaminante ambiental y usar esto como excusa para tratar reducir el consumo de carne, permite decir que nos están tratando de colgar un sambenito, poncho de uso religioso que en la edad media indicaba al portador de un pecado.

Que por la actividad agrícola usemos un ponchito de estos, sucio con restos de desmontes, chorreado con glifosato y manchado con tierra erosionada, parece a primera vista más razonable que cargar contra los rumiantes, cuya capacidad de producir proteínas de alto valor biológico a partir de alimentos de escasa calidad digestiva parece poco valorado en estos análisis.

Sobre si los bovinos emiten gases de efecto invernadero (GEI) como resultado de su proceso digestivo no hay duda. Estas características son comunes al orden taxonómico que agrupa no solo a los bovinos sino también a ovinos, caprinos búfalos, llamas, guanacos, alpacas, vicuñas y muchos más, que en todo caso también deberían formar parte del análisis en la proporción que les corresponda.  

La cuestión para discutir, sobre esta contribución ganadera a la emisión de GEI, requiere un análisis serio y con bases ciertas sobre cómo se originan, en qué cantidad y a partir de qué número de cabezas, para luego establecer su magnitud.

La primera pregunta para hacer entonces es: ¿Qué es un análisis serio?

El IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change) clasifica y recomienda los métodos de análisis para la preparación de los Inventarios Nacionales de Gases de Efecto Invernadero en tres niveles, de menor a mayor, los de Nivel 1 son simples y poco precisos, mientras que en el otro extremo el Nivel 3 recomienda métodos de orden superior, incluidos modelos y sistemas de medición de inventario basados en datos de la actividad, de alta resolución y desagregados, por lo que ofrecen estimaciones de mayor certeza que los niveles más bajos, siendo el Nivel 2 intermedio entre ambos.

Creo que la respuesta a la primera pregunta, valorando nuestra capacidad científica y técnica (INTA-CONICET-Universidades-expertos privados), es que un análisis serio para nuestro país es uno de Nivel 3.

La segunda pregunta, ¿con que bases ciertas?,  es bastante más difícil de responder.

El INDEC, ya repuesto de la enfermedad que lo llevó a inutilizar el Censo Nacional Agropecuario (CNA) de 2008, en el CNA 2018 relevó una existencia bovina ligeramente mayor a 40 millones de cabezas, mientras que nuestras autoridades ambientales utilizan para el cálculo en el Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero de 2019 la cantidad de 52 millones de cabezas informado por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria  (SENASA).

Claramente, 52 millones es distinto y un 30% que 40 millones, por lo que cualquier monto de emisiones calculado por una u otra base diferirá en ese rango, generando una incerteza mayúscula sobre las emisiones reales de la actividad.

Ante esto, la siguiente pregunta que lógicamente resuena es:

¿De qué tamaño es el rodeo bovino argentino, de 52 millones de cabezas como dijo un organismo del estado creado para ejecutar las políticas nacionales en materia de sanidad y calidad animal y vegetal e inocuidad de los alimentos de su competencia, pero no para realizar estadísticas nacionales, o de 40 millones, como estableció el INDEC, cuya misión es ejercer la dirección superior de todas las actividades estadísticas oficiales del territorio nacional?.

Probablemente ninguna de las dos sea la cantidad real, pero es un tema central que debe ser aclarado antes de exponer conclusiones al respecto.

Como contraparte, la ganadería extensiva sobre forrajes perennes involucra otro aspecto muy relevante, como es la absorción de dióxido de carbono (CO2) mediante el proceso fotosintético, que permite el crecimiento de esa vegetación que la alimenta. 

Argentina es el único país sudamericano que aceptó reducir las emisiones de metano a pesar del perjuicio que eso genera para el sector ganadero

Parte de esos gases vuelven a la atmósfera mediante las emisiones ya comentadas y el posterior uso de los productos ganaderos, pero una parte importante es retenida en los suelos y mediante esa fijación incrementar su contenido de materia orgánica, remediando en plazos relativamente breves procesos de degradación que hayan sufrido previamente (Figuero Salas, 1999, Reunión de Expertos Internacionales) generando un secuestro concreto de CO2.

Por lo dicho, antes de que obliguen al sector a probarse que tal le queda el vergonzoso ponchito,  necesariamente debe trabajarse sobre bases más serias que lo hecho hasta ahora, para establecer con la mayor certeza posible las magnitudes reales de los flujos en ambos sentidos y sus correspondientes balances, que variarán año a año según varíen los condicionantes principales.

Como conclusión, considero que no hay que tomar como problema lo que es una solución -probablemente la única en términos económicos- que permite obtener un uso ambientalmente equilibrado de nuestros recursos, teniendo en cuenta que es perfectamente posible balancear los efectos de degradación de actividades agrícolas con los efectos positivos de la ganadería bovina extensiva en la remediación de suelos, obteniendo una recuperación cierta de las cualidades de nuestro ambiente productivo. 

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Ignacio y Soledad: La pequeña gran historia de dos jóvenes agrónomos que decidieron producir quesos de cabra (y barritas de dulce de leche) en Yacanto http://wi631525.ferozo.com/ignacio-y-soledad-la-pequena-gran-historia-de-dos-jovenes-agronomos-que-decidieron-producir-quesos-de-cabra-y-barritas-de-dulce-de-leche-en-yacanto/ Tue, 05 Oct 2021 11:52:55 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=82013 Soledad Rumbo e Juan Ignacio “Nacho” Rodríguez estudiaron agronomía (ella en Lomas de Zamora y él en la UBA), pero hace unos diez años decidieron cambiar radicalmente de estilo de vida y dejar la gran ciudad. Llegaron hasta Traslasierra: más precisamente al pueblito de Yacanto abajo, por el Camino a Las Granjas, pegado a San […]

La entrada Ignacio y Soledad: La pequeña gran historia de dos jóvenes agrónomos que decidieron producir quesos de cabra (y barritas de dulce de leche) en Yacanto se publicó primero en Bichos de Campo.

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Soledad Rumbo e Juan Ignacio “Nacho” Rodríguez estudiaron agronomía (ella en Lomas de Zamora y él en la UBA), pero hace unos diez años decidieron cambiar radicalmente de estilo de vida y dejar la gran ciudad. Llegaron hasta Traslasierra: más precisamente al pueblito de Yacanto abajo, por el Camino a Las Granjas, pegado a San Javier. Allí levantaron su casa y crearon un pequeño tambo de cabras y se dedican a la elaboración de quesos. Mantienen además un almacén de campo donde ofrecen los productos que elaboran ellos y otros vecinos de modo artesanal.

-¿Cómo fue que arrancaron con la cría de cabras?

-Como agrónomo siempre tuve más inclinación hacia la producción vegetal. Pero cuando llegamos a acá nos dimos cuenta de que esta región tiene poca disponibilidad de agua. Y una perforación resulta cara, ya que acá el agua está por debajo de los 100 metros. Además, pensábamos que para lo agrario necesitaríamos una gran superficie, y como disponíamos de 3 hectáreas, nos inspiramos en otras experiencias y vimos la posibilidad de traer unas pocas cabras- responde Nacho.

Fue todo aprendizaje a partir de esa decisión: “Nos fuimos adaptando, conociendo las especies y la actividad. Investigamos las razas que había por esta zona, y nos decidimos por las razas Saanen y Nubian. La Saanen es lechera y en cuanto a los machos, preferimos los de esta raza, porque son buenos reproductores. La Nubian es más resistente al calor de esta zona, es muy rica en sólidos para la elaboración de los quesos y el dulce de leche, y es una raza de doble propósito”.

Mirá la entrevista con Ignacio Rodríguez:

Continúa Nacho, resumiendo hasta el extremo una historia que se delata sumamente rica en vivencias: “Nos pusimos a elaborar quesos duros, semiduros, blandos, ricota, y dulce de leche de cabra, artesanal. A mi compañera, durante los días previos a su parto, le dieron a beber te de un yuyo medicinal llamado verbena, y nos inspiró a poner de marca, a nuestra granja y a nuestros productos, Granja Verbena. Hoy tenemos dos hijos”.

En La Verbena elaboran quesos semiduros, con ají molido, y con orégano; pero también otro queso de cabra fresco y suave. Hay otra variedad con oliva y pimentón en superficie; Y otro queso blando con hongos en superficie; con pimienta; otro queso duro tipo sardo; y hasta ricota. Hace poco agregaron una barrita de dulce de leche sólido que les encanta a los chicos. Una vauquita, pero de leche de cabra.

Luego nació otro proyecto en paralelo con otros productores de la zona: “Amapola, jabones y aromas”: que son jabones elaborados en base a la leche de sus cabras. Nacho y Soledad hacen envíos a todo el país por vía de internet, pero también ofrecen sus productos en la Eco Feria de San Javier y en la Feria de Las Rosas.

Nacho cuenta más detalles: “Hoy tenemos 50 madres en ordeñe, siempre tenemos unas 10 o 12 cabrillas de reposición y dos machos, que preferimos sean de la raza Saanen”.

“Hacemos un solo ordeñe diario, porque solo nos ayuda un amigo y para hacer dos, no nos alcanza el tiempo. Es que montamos un emprendimiento familiar, en el que ordeñamos, hacemos los quesos, en definitiva, casi todo”, dice el joven agrónomo, casi como una disculpa. Pero lo damos la razón: cambiar de vida para luego ser preso del tambo no tenía demasiado sentido.

-¿Cómo alimentan a las cabras?

-Mantenemos las cabras encerradas y las sacamos 2 horas por día a pastorear al monte. Las suplementamos con rollos de alfalfa, con maíz. Compramos el 80% de los alimentos. Producir la leche con animales encerrados es muy caro. Utilizamos toda nuestra leche para elaborar nuestros productos, pero compramos un poco de leche a otros productores, para nuestra quesería.

Esta joven y emprendedora pareja tiene proyectos sociales, además de los personales. Ignacio cuenta que “en esta zona se está armando una microcuenca lechera de tambos caprinos, porque hay muchas cabras en el monte en manos de familias que sólo aprovechan su carne. Entonces desperdician mucha leche -que las cabras ofrecen en cierta época del año- por falta de `frío` y de logística, por falta de dinero para acceder a ambos”.

“Entonces nos estamos juntando con 3 o 4 familias con tambos-fábrica, con características similares, para compartir proveedores, información, bajar costos. Compartimos reuniones técnicas, como por ejemplo, con el INTI o la Secretaría de Agricultura Familiar”, relata el agrónomo. Y cuenta: “Por ejemplo: un quesero acaba de sufrir un problema de salud y entonces nos entrega la leche y nosotros se la elaboramos”.

“Algo importante es que si la leche del monte se pudiera industrializar, llegándonos en condiciones de frío y sanidad a la fábrica, bajaríamos mucho los costos. Porque la cría de los animales en el monte no tiene el costo del maíz, la alfalfa, etcétera”, explica Nacho.

“Notamos que en los últimos tiempos el Estado está intentando encauzar en el circuito formal y legal a todos los productores informales, registrándolos y luego, habilitándolos. Y no sólo se beneficiarán los consumidores en cuanto a la seguridad y sanidad alimentaria, sino que los productores también, porque tenemos mucho que aprender y el Estado nos puede formar e informar mucho”, reflexiona el profesional.

El proyecto de darle un nuevo destino a la actividad cabritera tradicional se complementaría con otra iniciativa: Aprovechando que la zona es eminentemente turística, el grupo de productores quiere crear una “Ruta del Queso Transerrano” (mote que propone uno de los productores, o que bien podría ser “Chuncano”). La diea es que cada fabrica elabore un queso duro, con más de dos meses de maduración, que identifique a la zona. Ignacio define que sería “un queso con fermentos naturales, apuntando a hacerlo con leche sin pasteurizar, cuando contemos con las condiciones necesarias.”

-¿Y no extrañas nada de la agronomía que te enseñaron en la UBA?

-Como me quedó algo de mi antigua pasión (la agricultura), para despuntar el vicio hacemos nuestra huerta y un `cuadrito` de avena para las cabrillas. Pero si quisiéramos hacer algo más, necesitaríamos disponer de más agua, que es un bien escaso en la zona.

Nacho y Soledad fueron construyendo un camino al andar. “Desde que arrancamos siempre hemos vivido sin estabilidad. A ésta, no la conocemos. Estamos mal pero acostumbrados”, bromea el productor de cabras.

-Si pudieran pedir ayuda… ¿qué pedirías?

-Como los costos de nuestros insumos (se refiere a los alimentos para sus cabras) siempre dependen del mercado externo, necesitamos que el Estado nos ayude con políticas y estrategias que apunten a bajar los mismos. Como el agua es escasa, no pensamos en ampliarnos en más actividades. Para eso necesitamos más agua. Preferimos continuar en esta actividad, en la que además hemos hallado un vínculo muy especial y satisfactorio con los animales y con los quesos.

Contame una historia de amor: Después de la crisis de 2001 Valeria y Rafael se fueron a producir orégano al campo, terminaron enamorados de las cabras y haciendo exquisitos quesos

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La Peña del Colorado: Josué Escudero, el agrónomo cantor que sueña grabar un disco con sus hijos mientras promueve las aplicaciones selectivas en Las Lajitas http://wi631525.ferozo.com/la-pena-del-colorado-josue-escudero-el-agronomo-cantor-que-suena-grabar-un-disco-con-sus-hijos-mientras-promueve-las-aplicaciones-selectivas-en-las-lajitas/ Tue, 14 Sep 2021 13:01:44 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=79744 Josué Escudero tiene 57 años de edad y si bien nació en San Isidro, provincia de Buenos Aires, su padre decidió volver a su Salta natal con toda su familia, cuando él apenas tenía 3 años. Por esa razón Josué se asume afectivamente salteño de alma. “Mi mamá tocaba la guitarra y cantaba, y toda […]

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Josué Escudero tiene 57 años de edad y si bien nació en San Isidro, provincia de Buenos Aires, su padre decidió volver a su Salta natal con toda su familia, cuando él apenas tenía 3 años. Por esa razón Josué se asume afectivamente salteño de alma.

“Mi mamá tocaba la guitarra y cantaba, y toda mi familia materna tenía íntima relación con la música. Yo recuerdo que a mis 6 años quería rasgar su guitarra, y a los 9 ya cantaba y tocaba. Mi papá siempre tuvo mucho oído y fue quien me enseñó a interpretar, a leer las letras para poder entender lo que iba a decir con mi canto, y a poder transmitir mejor, lo que el autor quiso decir”, explica Josué. Cuando cumplió 16 años conformó el cuarteto Los Jilgueros, con amigos de toda la vida.

Decidió ir a Tucumán, a estudiar agronomía, en la UNT y, mientras tanto tuvo que trabajar. A partir de allí comenzó una vida con una marcada vocación de artista folklórico, en el canto y en la música, pero además, comprometida en lo social con el prójimo más desvalido, creando una fundación de asistencia a los niños desnutridos. También se abrazó a su profesión de ingeniero agrónomo, que hasta hoy le apasiona tanto como el folklore.

En sus años de universitario en Tucumán, aprovechó su amor por la música folklórica y se vinculó para cantar con Los Hermanos Paz, con Chaleco Padilla, con “Alico” Díaz, y hasta con el reconocido cantor lírico Ramón “Monchi” Poliche. Durante unos años integró el grupo Los de Jujuy, siempre aclarando con picardía que era el único salteño. Luego integró el cuarteto vocal e instrumental “Querencia”. Editaron el disco “Esto es Querencia”, y se presentó en un teatro junto al guitarrista Gerardo Macchi Falú y al poeta Jorge Díaz Bavio. Más tarde grabó dos discos como solista: “Ya que han pedido que cante” y “Sangre gaucha”. Y uno más, a dúo, con Pucho González: “Coplas de ausencia”.

En cuanto a su vida profesional, se recibió de ingeniero agrónomo en 1993 y su primer trabajo fue para una empresa en Las Lajitas, Salta, como vendedor de insumos agropecuarios y compraba cereales. En 1998 pasó a otra empresa, Agricultores de Anta, haciendo el mismo trabajo, pero luego lo pasaron al departamento de producción agrícola. Fue en ese momento que decidió ser asesor técnico de empresas de modo independiente, tarea que realizó hasta el año 2012. Simultáneamente, también asesoró a una sociedad de Salta y Jujuy, que producía soja y maíz en Paraguay.

Pero cuando dejó de viajar, junto a su amigo y colega Fernando Battistella, armó su propia empresa, Escudero-Battistella y Asociados SRL, con la que ambos brindan servicios de asesoramiento técnico, de pulverización terrestre, total y selectiva, y administran y participan en sociedades de siembra. Los dispositivos de pulverización son los de Weedit, que leen la presencia de clorofila, y los de Weedseeker, que leen el índice verde. Esta tecnología permite un ahorro del 85% en el gasto de insumos y minimiza el impacto ambiental.

Cuenta Josué que en Las Lajitas ya hay algunas empresas que están haciendo Siembra Variable a gran escala. Y también varias están incursionando ya en la Fertilización Variable.

Dijimos que Josué, además, siempre tuvo un perfil solidario y de compromiso social: fue socio fundador de la Fundación Nutrir Salta, desde la que luego participó en la fundación del primer Centro CONIN en esa provincia. Luego fue presidente de “Fundación Nutrir Anta”, que tuvo un Centro CONIN en Las Lajitas y que funcionó durante 10 años, llegando a tener en asistencia permanente, a casi 100 niños.

Es bueno destacar que Josué fue muy amigo del periodista Carlos Bonduri, quien tuvo un memorable programa de TV llamado “Salta a la olla”. Los hermanos de este periodista crearon en Buenos Aires una marca de empanadas y locro, “La Casa de Salta”, siendo auténticos embajadores salteños en la gran ciudad. Desarrollaron una cadena de franquicias que vendían empanadas de masa casera, amasada con pimentón, y carne cortada a cuchillo, y un locro bien pulsudo, pero con un cuidado nivel de grasa y con ingredientes de buena calidad, que se ganaron el paladar de las clases media y alta. Hasta el Hotel Sheraton del barrio de Retiro ofrecía sus exquisitos productos criollos.

Josué vivió cuatro hitos en su historia artística: en 2003 César Isella lo invitó a cantar con él, en el escenario del festival de Cosquín y no se pudo negar. En 2007 cantó en público junto a Don Abel Mónico Saravia. Tampoco pudo, en el año 2008, rechazar la invitación del Chaqueño Palavecino, a cerrar con su espectáculo, el festival de Jesús María, donde cantó ante 40.000 personas. En 2017 cantó “Plaza 9 de Julio”, en el espectáculo “Notables”, en Salta, junto a Juan Carlos Saravia, quien además habló de su padre, porque fueron amigos.

También en 2007 Josué hizo realidad un sueño: el de grabar un disco junto a sus hijos. Pero la menor de los seis, era muy pequeña para cantar. De modo que sueña con grabar otro, esta vez con sus 6 hijos cantando junto a él. Y tiene dos sueños más, que pronto hará realidad: grabar un segundo disco con Pucho González, y además, anda con muchas ganas de grabar este año otro disco como solista.

El 17 de agosto pasado Josué cumplió 30 años de casado con Adela Merello Cornejo. Su hijo Josué, el mayor, es “millennial” y ya es ingeniero agrónomo. Se dedica a la agricultura de precisión para una importante empresa que tiene la representación de una famosa marca de maquinaria agrícola en Salta y Jujuy. Le asombra que su hijo tiene en su teléfono, en tiempo real, muchísima información del trabajo que van realizando cada una de las máquinas.

Dice Josué que tiene la esperanza de que algún día podrá concretar un viaje a alguna playa, con su familia completa, incluyendo a sus yernos y nueras. Esta vez decidió celebrar su aniversario de casado con un viaje de paseo a Ushuaia con su esposa, hace pocos días.

Josué nos despidió dedicándonos “Tal vez”, una canción interpretada por él mismo en guitarra y voz, cuyo autor y compositor es Martín Alemán Mónico.

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