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agroquímcios – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Mon, 06 Dec 2021 11:50:51 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png agroquímcios – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 “A veces hay que salir para volver a encontrarse”: El eslogan de una película de Fonzi y Sbaraglia es muy oportuno para la discusión actual sobre agroquímicos http://wi631525.ferozo.com/a-veces-hay-que-salir-para-volver-a-encontrarse-el-eslogan-de-una-pelicula-de-fonzi-y-sbaraglia-es-muy-oportuno-para-la-discusion-actual-sobre-agroquimicos/ Sun, 05 Dec 2021 21:54:44 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=87417 Mi editor (Matías Longoni) me ha pedido que mire la película “El Campo”, protagonizada por Leonardo Sbaraglia y Dolores Fonzi, dos de los actores que por estos días también estuvieron a la cabeza de una campaña llamada #BastadeVenenos, para que luego escriba una nota reflexiva. Evidentemente (bah, supongo) me lo pide porque siempre ando haciendo […]

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Mi editor (Matías Longoni) me ha pedido que mire la película “El Campo”, protagonizada por Leonardo Sbaraglia y Dolores Fonzi, dos de los actores que por estos días también estuvieron a la cabeza de una campaña llamada #BastadeVenenos, para que luego escriba una nota reflexiva.

Evidentemente (bah, supongo) me lo pide porque siempre ando haciendo notas sobre productos orgánicos, agroecológicos y a personas que producen de otra manera, diferente a la llamada “convencional” (con agroquímicos), y me parece que su idea es que a través de esta película yo pueda ver lo “sesgado, absurdo y estereotipado” del planteo de la campaña antes mencionada.

En principio no le respondo: es viernes a la noche y nos hemos juntado a celebrar el fin de año y no era mi idea comprometerme a notas y menos con este tema de agroquímicos/agroecología que parece eterno e irreconciliable, entonces me dedico con más ahínco a las papas fritas que hemos pedido e intento pasar a otro tema, qué calor que hace, qué linda esta noche de diciembre con aroma a tilos.

Además, quiero evitar el compromiso de pensar-escribir porque mañana es sábado y si acepto sé que el tema me rondará como una nube todo el fin de semana, mientras hago un pan o me tiro en la hamaca paraguaya, así que mejor dejarlo pasar. Lo intento apelando a algún recuerdo de cuando viajamos juntos y a algún comentario irónico-gracioso pero los periodistas y editores somos gente insistente (es parte del oficio) así que Matías retoma lo de “El Campo” y finalmente decido enfrentar la cosa porque mejor definir de una vez:

-De acuerdo, digo, pero no sé si la nota se va a disparar para el lado que vos querés.

-No importa. Para el lado que sea, se publica.

Sonrío porque le creo: Matías me ha publicado cosas que ningún otro hubiera publicado (hubiera escrito “otre” porque también tengo editoras pero es tirar demasiado de la soga y debo guardar energías para la nota). En fin, mi suerte está echada.

El sábado me despierto normal pero ya mientras hago el mate recuerdo mi compromiso de anoche. Cierro los ojos, suspiro y me arrepiento, pero he dicho que sí y sé que voy a cumplir. “Mejor mañana”, me digo y salgo a andar un rato en bici. A la tarde encuentro a hijo y marido haciéndose pochoclos y mirando una serie en Netflix llamada “Elfos”.

-Vení que está buena-, me dice Fran.

Me sobrevuela la nube pero la esquivo y me acomodo en el sillón a deleitarme con el lejano paisaje de bosque dinamarqués, frío, mar, misterio. La historia es la siguiente: una familia urbana llega ¡al campo! para desconectarse del mundanal ruido y pasar una navidad en familia y en contacto con la naturaleza. Pero las cosas se complican porque hay unos elfos carnívoros que atacan a los humanos. ¿Por qué lo hacen? “Hace unos años llegó una empresa que instaló un aserradero, diezmó la población de árboles y desde ese entonces los seres del bosque se vengan de los humanos”, cuenta una de las protagonistas.

Ya está todo dicho en la serie y me levanto del sillón porque sé que tengo que escribir y mejor hacerlo cuanto antes. Me voy a mi cuarto con la notebook, a ver “El Campo”; desde el living me llegan gritos de terror y los gruñidos de los elfos.

Lo primero que veo de la película me hace pensar cómo cambian las cosas: una pareja viaja en auto y de pronto la hija se pone a llorar fuerte y para calmarla le dan un chupetín bolita. Hoy, esa escena no digo que sería imposible, pero sí al menos cuestionable en el sentido de que quizás el director/a la omitiría porque no encaja con lo que se considera correcto. La peli fue estrenada en 2011, cuando todavía no sólo no había Ley de Etiquetado sino que tampoco se hablaba tanto de lo malo de los ultraprocesados y del azúcar. Pero hoy 2021, la cosa es bien distinta.

Me surge esta reflexión: en 10 años cambió mucho lo que se considera inocuo, bueno o malo para la salud en cuanto a alimentación, lo cual significa que no existen las verdades absolutas sino que van cambiando con… ¿con qué? ¿Con una toma de conciencia? ¿Con los cambios de la propia ciencia? ¿Con la observación empírica del territorio? No sé, quizás todo junto. Pero el hecho, lo fáctico, es que las verdades cambian y que por lo tanto las certezas son discutibles.

Me vienen a la mente los grandes argumentos que escucho cuando escribo notas sobre agroecología vs convencional: “Hay evidencia científica”/ “La ciencia avanza y cambia”/”En ese cambio lo que antes era bueno ahora no”. Estos argumentos llegan de forma idéntica de desde ambos sectores y con igual énfasis.

Mirá otras recomendaciones sobre películas en un entorno rural

Ejemplos de cosas que fueron cambiando hay miles: la pipeta para perros que antes era buena hoy no se usa más; tal químico ahora está prohibido porque se comprobó que mata a las abejas; lo que hasta hace dos meses era bueno para la pediculosis hoy se sabe que es peligrosísimo; el huevo era tremendo para el colesterol y ahora no.

Entonces, ¿qué veo? En “El Campo” solo una película que habla de una pareja cuyos problemas salen a la luz en un entorno rural porque la vida es un poco más difícil y no hay tanto donde entretenerse y tapar esos problemas. A algunos podrá gustarles y a otros no y los críticos de cine evaluarán su calidad artística.

Pero en el tema que nos compete, producción convencional y agroecología, lo que “veo” es que ambos lados tienen la total convicción de que lo que hacen es lo correcto y lo mejor para todos. Esto genera que las posibilidades de diálogo sean muy difíciles.

Sin embargo, más allá de este no-diálogo, lo que no puede negarse es que hay un interés de la sociedad por este tema: cada vez más son las personas que quieren saber quién produce lo que come y de qué forma lo produce o que al menos se están preguntando de dónde vienen los alimentos. También observo que la agroecología suele convocar más simpatías y adeptos.

Sé que desde el lado de la producción convencional se me dirá que la simpatía proviene de la ignorancia acerca de “cómo son las cosas en realidad” y de “intereses económicos”. Y lo más curioso es que desde la agroecología me dicen lo mismo: que las cosas en realidad son de otra manera y que hay intereses creados con los agroquímicos.

Con denuncias envenenadas y poco dato científico, varios famosos salen a pedir el fin de los agroquímicos

Muchas veces he entrevistado a personas que producen de forma agroecológica y a las que producen convencional y he salido de esas entrevistas pensando que ambas tenían razón, con argumentos sólidos y evidencias tanto científicas como emocionales: “Nunca le haría daño a la tierra”, me han dicho de los dos lados.

Por eso, a esta altura de las cosas me parece que es necesario poner opinión, evidencia científica y empírica sobre la mesa y en tela de juicio. Imagino un debate abierto y público donde referentes de cada sector se puedan interpelar mutuamente y respondan, los dos, a las mismas preguntas y den sus justificativos. Paso a paso y de forma clara. Por ejemplo:

¿Es posible producir de forma agroecológica? Justifique.

¿Los agroquímicos pasan al cereal, verdura o fruta que comemos? Justifique.

¿La agroecología en verdad es sólo una jugada política disfrazada de forma de producir? Justifique.

¿Es cierto que hay aguas y suelos contaminados? Justifique.

Y así hasta que todas las preguntas estén respondidas, dure lo que dure el debate; no importa. Incluso podría ser una saga o serie, el asunto es terminar con este claroscuro de que uno dice una cosa y el otro, otra. A mí me aliviaría un montón y me parece que a mucha gente también.

Estoy escribiendo esta nota y pienso que a lo mejor mi editor se siente defraudado porque no tengo ninguna conclusión. Es que no puedo tenerla porque una conclusión implicaría una certeza que es algo peligroso de lanzar porque suele estar sujeta más a gustos personales (aunque no lo sepamos) que a la realidad. En este contexto solo puedo resaltar lo que observo: que la demanda de saber existe, que cuestionar un paradigma genera reacciones y que cuando la interpelación molesta hay que seguir interpelando.

Son las 22.38 del sábado y hace rato que no se escuchan los gruñidos de los elfos y la casa está en silencio. Comprendo que ha pasado un rato largo desde que me senté frente a la compu; estiro la espalda. Mi marido se asoma y me pregunta:

-¿Cómo va eso? La comida está lista.

-Ya casi estoy- respondo mezclando suspiro y sonrisa.

Releo la nota, cierro el documento. Me espera una comida cuyos alimentos no sé quién produjo ni cómo, pero sí sé que unos años atrás no se me pasaba por la cabeza (ni a mí ni a muchos) hacerme esta pregunta. Y solamente eso, el hecho de preguntarse, es un cambio al que todo el sector agroalimentario debe (creo) prestar atención para dar respuestas.

agroquímicos,

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Hugo Tello dirigió la planta de residuos de Pellegrini: Qué se tira a la basura en una tradicional localidad de la región pampeana http://wi631525.ferozo.com/hugo-tello-dirige-la-planta-de-residuos-de-pellegrini-que-se-tira-a-la-basura-en-una-tradicional-localidad-de-la-region-pampeana/ Wed, 06 Oct 2021 11:13:03 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=82131 “A través de la basura uno puede saber muchas cosas”, dice Hugo Tello a modo de bienvenida y luego del largo silenció que acompañó la caminata por el predio de 10 hectáreas de la planta de Residuos Sólidos Urbanos de Pellegrini, provincia de Buenos Aires, ciudad de 7.000 habitantes. La frase de Hugo, ex coordinador […]

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“A través de la basura uno puede saber muchas cosas”, dice Hugo Tello a modo de bienvenida y luego del largo silenció que acompañó la caminata por el predio de 10 hectáreas de la planta de Residuos Sólidos Urbanos de Pellegrini, provincia de Buenos Aires, ciudad de 7.000 habitantes.

La frase de Hugo, ex coordinador de la planta, tiene algo de misterioso porque remite a esas series de investigación donde algo se comprende (y luego se resuelve el caso) hurgando en la basura del sospechoso. Pero ahora vamos a algunos datos más concretos: hasta 2013 este lugar fue un basural a cielo abierto y en 2017 se terminó la obra de la que hoy es la planta que recibe todos los residuos de la ciudad para su clasificación.

Aquí llegan plásticos, metales, vidrios, cartón, papel, restos de poda, materia orgánica (residuos de comidas) y bidones de agroquímicos, que van a un galpón aparte. Hay un sistema de recolección diferenciado según el residuo y, además, los vecinos ya han hecho propia la iniciativa de ser conscientes a la hora de tirar la basura y muchas veces se acercan ellos mismos a la Planta.

Los residuos se enfardan para que ocupen menos espacio y se venden a una recicladora de Buenos Aires, aunque el vidrio va a Mendoza y el cartón a Coronel Suárez, una ciudad cercana. “Los neumáticos de maquinaria agrícola se regalan para tapar los silos de autoconsumo, los restos de poda hay quienes los vienen a buscar para calefaccionar y el aceite de cocina se colecta para una empresa que hace biocombustibles”, describe Hugo.

“El 42% de los residuos de Pellegrini es materia orgánica, como restos de alimentos”, agrega. “Aquí hacemos compostaje con lombrices y se regala a un taller para lo comercialicen, al mismo tiempo incentivamos a que la gente haga compostaje en sus casas y les damos las lombrices. Ya hay 200 familias que lo hacen, muchas de las cuales comenzaron durante la pandemia, y así se ahorra la generación de un gran cúmulo de residuos”.

En este punto, en el de involucrarse y empezar a hacer cosas, Hugo destaca lo siguiente: que algo cambia en las personas. “Hay gente que al principio se resiste pero cuando empieza a separar o a hacer compost, les cambia el estado de ánimo… Los que no hacían nada ahora se acercan a un Punto Llimpio a llevar los residuos aunque tengan que hacer 10 cuadras y hasta van con la familia. Yo creo que el tratamiento de residuos es un cambio cultural”.

Tal es así que se hacen visitas a la Planta (no sólo de escuelas sino para los vecinos en general) que por lo general funcionan como un impulso para que las personas se tomen en serio el “separar en casa” porque al ver lo que se hace con la basura, toman conciencia de la importancia y de los volúmenes que se manejan. Además, como Hugo tiene un gran compromiso con el tema, se esmera en hacer las cosas bien en todo: por ejemplo está recuperando el pastizal del predio para que haya biodiversidad y la naturaleza nativa esté presente.

“El tema de la basura es apasionante porque uno puede saber muchas cosas, como  darse cuenta del poder adquisitivo de cada barrio, qué consume la gente y hasta a veces ver si tiene actitudes egoístas cuando tira algo que a otro le puede hacer falta como ropa o electrodomésticos”, reflexiona Hugo que diseñó un colector solar casero que tiene en exhibición porque apunta a que la Planta funcione como un centro educativo ambiental.

“Analizando la basura se pueden generar muchos datos que luego son de utilidad para planificar infinidad de cosas”, resume Hugo. “Se pueden detectar conductas, los meses en que hay menos consumo y hasta cuestiones de salud de las personas. La basura habla”, concluye. 

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Investigadores del Conicet buscan hongos que sirvan para frenar el ataque de ciertas plagas http://wi631525.ferozo.com/investigadores-del-conicet-buscan-hongos-que-sirvan-para-frenar-el-ataque-de-ciertas-plagas/ Thu, 11 Mar 2021 20:55:32 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=60983 “La aplicación de insecticidas químicos es una práctica muy arraigada que se empezó a cuestionar hace pocas décadas. Pensar en erradicar su uso es una utopía, pero sí es cierto que la aparición de los llamados métodos de control biológico para las plagas va en aumento y se posiciona como un buen complemento de aquellos, […]

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“La aplicación de insecticidas químicos es una práctica muy arraigada que se empezó a cuestionar hace pocas décadas. Pensar en erradicar su uso es una utopía, pero sí es cierto que la aparición de los llamados métodos de control biológico para las plagas va en aumento y se posiciona como un buen complemento de aquellos, especialmente con el objetivo de terminar con la utilización de venenos que tantas consecuencias negativas trae a nivel ecológico y sanitario”.

Con este razonamiento justifica María Florencia Vianna, becaria del Conicet en el Instituto de Botánica Dr. Carlos Spegazzini, de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata, el trabajo que está haciendo actualmente junto a otros colegas. Ellos buscan e investigan hongos naturales que puedan reemplazar, aunque sea parcialmente, el uso de insecticidas.

Vianna pertenece a un grupo de investigación que trabaja con hongos entomopatógenos, es decir que afectan a insectos que dañan cultivos pero sin perjudicar a las plantas ni al resto de organismos benéficos que se alimentan de otros o que polinizan flores.

“Estos hongos son microorganismos que se hallan en la naturaleza, entonces nuestro trabajo comienza con un relevamiento de las cepas que están presentes en determinada zona, que en mi caso particular es el cinturón hortícola de La Plata”, relata Ana Clara Scorsetti (foto), otra investigadora del Conicet que integra el mismo equipo.

Una vez que seleccionan y aíslan en el laboratorio estos microorganismos, proceden a identificarlas a nivel taxonómico –es decir, su clasificación biológica– y molecular, y evalúan aspectos como la tasa de reproducción o de crecimiento a distintas temperaturas. También prueban su capacidad patogénica y su virulencia. Esto es, en qué medida afectan a los insectos plagas.

“Estudiamos la interacción tritrófica, es decir entre la plaga de un cultivo, un insecto benéfico y el microorganismo entomopatógeno, para observar si entre los dos últimos se puede producir un efecto sinérgico para combatir al primero pero sin perjudicarse entre sí”, resume la especialista.

Según una larga crónica de divulgación del propio Conicet, Scorsetti se entusiasma: “Hasta ahora, tuve muy buenos resultados con el caso puntual que involucra a un escarabajo mariquita llamado Eriopis connaxa; su presa, que es el pulgón, una plaga muy extendida en las huertas, y un hongo que enferma a estos últimos. Lo que observé en mi trabajo es que el predador evita comer a los pulgones infectados por el hongo, y en cambio elige ir por los sanos. De esta manera, ambos se asocian para controlar a la plaga por dos frentes distintos, y sin consecuencias negativas mutuas”.

Vianna, por su parte, estudia la capacidad endofítica de los hongos, que es la posibilidad de penetrar los tejidos y establecerse de manera sistémica en todo el vegetal. “Una vez que selecciono las cepas que me interesan, preparo soluciones de unas células llamadas conidios, y las inoculo por aspersión para observar si existe colonización en las hojas, tallos o raíces”, explica la becaria.

Continúa: “La ventaja sobre otras técnicas, como puede ser la aplicación directa en los insectos, es que al proliferar en el interior, los hongos no se ven afectados por factores climáticos como la luz solar directa o la escasa humedad, que pueden disminuir su acción”.

Vianna (foto) se focaliza en la mosca blanca, un insecto que chupa la savia de las plantas, y que precisamente de esa manera se espera que ingiera al hongo, en este caso de dos especies: Bauveria bassiana y Pupurpureocillium lilacinum. Como es imposible hacer generalizaciones, la acción de cada microorganismo sobre los diferentes insectos en determinados vegetales debe probarse una por una, modificando las variables involucradas. Hasta el momento, sus experimentos vienen arrojando resultados positivos en las solanáceas, familia que alberga a los tomates, pimientos, berenjenas y tabaco, entre otros cultivos.

Los hongos entomopatógenos no tienen una sola manera de actuar: muchas veces afectan funciones vitales que eventualmente resultan fatales, pero otras tienen un efecto repelente, haciendo que directamente los insectos prefieran no alimentarse de esas plantas y vayan hacia otras.

“En general los productores quieren que la plaga desaparezca por completo; que no quede ni un ejemplar, entonces directamente aplican el químico, que mata al instante. Un método biológico no produce eso, sino que necesita unos días, pero desde el comienzo de la infección, el insecto deja de producir daños porque está enfermo, con lo cual muchas veces ni siquiera es necesaria su erradicación”, añade Vianna.

El concepto fundamental es el manejo integral de las plagas, que involucra la utilización de químicos pero en dosis menores a las que normalmente se usan, y en combinación con métodos biológicos. Además, antes de cualquier aplicación se promueve la realización de monitoreos para evaluar la cantidad de insectos por metro cuadrado y calcular el daño económico estimado que pueden provocar.

“Se tienen en cuenta ciertos parámetros de los cuales se sabe que, si el volumen de la plaga es inferior, lo que llegue a comer no va a perjudicar la productividad de la planta, y entonces en definitiva no hay que aplicar nada. Es todo un conjunto de estrategias que se deberían implementar para al menos reducir el volumen de compuestos tóxicos que se emplean, y así evitar matar a otras especies, e incluso minimizar los peligros asociados a la seguridad de quienes los manipulan”, apunta la becaria.

Uno de los proyectos más avanzados dentro del mismo grupo es el de Sebastián Pelizza, investigador dedicado al desarrollo de un insecticida biológico contra la langosta migratoria, una plaga que arrasa con todo tipo de cultivos y vegetales, y que llega a formar mangas de hasta 25 kilómetros de frente y de 5 a 10 de profundidad.

Con apariencia de nube gigantesca, se trasladan a lo largo de distintas provincias y cada vez que descienden para alimentarse dejan el terreno absolutamente pelado, incluidas las hojas de los árboles. El formulado –que se encuentra en fase de prueba– está desarrollado a base de conidios de un hongo y se aplica por rociamiento. Cuando toma contacto con la superficie del insecto, germina sobre la cutícula que lo recubre y penetra hacia su interior, invadiendo los sistemas respiratorio, circulatorio y digestivo hasta producir la muerte.

“El efecto final tarda entre 48 y 72 horas, pero la langosta que ya está infectada por el hongo deja de alimentarse a las pocas horas, entonces, si bien se la sigue viendo entre los cultivos, ya no los daña”, refiere Pelizza, y destaca que las pruebas a campo se realizaron en los alrededores de la localidad salteña de Salvador Mazza. Esa parte del trabajo se llevó adelante junto con técnicos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), quienes rociaron una zona con un insecticida químico comercial, al tiempo que los científicos hicieron lo mismo con el formulado en otro sitio.

Al comparar los resultados, se comprobó que el método biológico había alcanzado una mortalidad de alrededor del 70 por ciento, una tasa muy buena por ser el primer ensayo. Como dato importante, el experto afirma que una vez que salga a la venta, el producto tendría un costo similar e incluso menor a los convencionales, la única manera de poder competir con ellos.

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Los agrónomos santafesinos quieren evitar el “efecto repudio” y piden a la población que confíe en su labor profesional http://wi631525.ferozo.com/los-agronomos-santafesinos-quieren-evitar-el-efecto-repudio-y-piden-a-la-poblacion-que-confie-en-su-labor-profesional/ Sun, 03 Jan 2021 11:04:23 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=55074 Un médico se hace responsable de los tratamientos que recomienda a un paciente. Y la gente le cree. ¿Por qué no puede suceder lo mismo con los ingenieros agrónomos y los tratamientos que ellos recomiendan para sanar o cuidar de los cultivos? Ese es el dilema que enfrentan en los últimos años los ingenieros agrónomos […]

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Un médico se hace responsable de los tratamientos que recomienda a un paciente. Y la gente le cree. ¿Por qué no puede suceder lo mismo con los ingenieros agrónomos y los tratamientos que ellos recomiendan para sanar o cuidar de los cultivos?

Ese es el dilema que enfrentan en los últimos años los ingenieros agrónomos de todo el país, pero en especial en las zonas agrícolas extensivas. En Santa Fe, el colegio profesional que los agrupa acaba de hacer un llamamiento a la sociedad, para que recupere la confianza en ellos y su profesionalismo. “Los Ingenieros Agrónomos habilitados somos la garantía de los sistemas de producción en los periurbanos#”, enfatizaron en un comunicado.

Explicaron los integrantes del Ciasfe (Colegio de Ingenieros Agrónomos de Santa Fe) que la incredulidad social de la que padecen nace “ante el avance creciente de la urbanización sobre la zona rural y la obligación de producir alimentos inocuos y en cantidad suficiente para atender de manera segura las necesidades de la población y reducir el impacto ambiental”.

Con este comunicado, la entidad pretende revalorizar el rol del profesional de que se hacen las cosas con cuidado, mientras en Santa Fe crecen las denuncias de organizaciones ambientalistas y muchos pueblos y ciudades aplican regulaciones cada vez más restrictivas en el uso de productos agroquímicos cerca de las zonas pobladas.

“En relación a la utilización de productos fitosanitarios o agroquímicos, el CIASFE sostiene que el cuidado de la salud humana y la protección de ambiente son premisas que deben siempre preceder cualquier planteo productivo o aplicación de tecnología. Cualquier sistema de producción que respete esos principios es avalado por nuestra Institución dado que entendemos es la forma de producir”, se enfatizó.

Pero también se aclaró que al producir con agroquímicos “es indispensable hacerlo con la presencia de un profesional experto en la materia como lo es el Ingeniero Agrónomo formado, capacitado y habilitado para garantizar que los alimentos que se producen sean inocuos y no afecten la salud humana ni el ambiente en toda la etapa de producción, respetando y haciendo cumplir la ley y los protocolos correspondientes para asegurar la inocuidad”.

Una estadística privada minimiza la incidencia de los agroquímicos dentro de los casos de intoxicación

El colegio profesional reconoció que “en los últimos años, el empleo de las nuevas tecnologías generó un incremento de la superficie agrícola cultivada, provocando una creciente preocupación en poblaciones urbanas rodeadas de cultivos; acerca de los efectos sobre la salud y los ecosistemas que puedan ocasionar el uso de productos fitosanitarios. Es por ello que reiteramos que bajo la mirada atenta y profesional de un Ingeniero Agrónomo, la población debe estar segura que la producción de alimentos estará cuidada y controlada por su experticia”.

“Creemos que la falta de información correcta y certera genera un efecto de repudio en la población y también en la justicia. En reiteradas oportunidades los hechos y sus consecuencias son analizados por la prensa y algún sector de la población sin tener la adecuada información científica”, se quejaron los agrónomos santafesinos. De todos modos aclararon que “no pretenden minimizar ni desestimar el riesgo y las consecuencias en las que se podría derivar si se hace un uso incompetente y en ausencia del profesional que debe intervenir para dar las garantías correspondientes”.

Para evitar ser demonizados, y en vez de aplicar mayores restricciones, este colegio profesional consideró que #”es cada vez más importante generar protocolos responsables que regulen su uso, en el marco de las Buenas Prácticas Agrícolas, con asesoramiento de Ingenieros Agrónomos, aplicando el manejo integrado de plagas, además de utilizar en forma responsable y eficaz los productos ftosanitarios y así evitar correr riesgos innecesarios”.

Para CIASFE “dichos protocolos, conjuntamente con otras técnicas que impliquen utilización racional de agroquímicos, son herramientas que han venido utilizándose desde hace décadas en el mundo con excelentes resultados. La restricción de todo tipo de aplicación/pulverización, en el rango que sea, si no se respetan esas Buenas Prácticas, resultan ineficaces como herramienta resolutiva del problema”

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La grieta por los agroquímicos vuelve a apoderarse del INTA: El director nacional desautorizó un pedido de la Experimental Pergamino para poder seguir investigando http://wi631525.ferozo.com/la-grieta-por-los-agroquimicos-vuelve-a-apoderarse-del-inta-el-director-nacional-desautorizo-un-pedido-de-la-experimental-pergamino-para-poder-seguir-investigando/ http://wi631525.ferozo.com/la-grieta-por-los-agroquimicos-vuelve-a-apoderarse-del-inta-el-director-nacional-desautorizo-un-pedido-de-la-experimental-pergamino-para-poder-seguir-investigando/#comments Wed, 11 Nov 2020 23:32:22 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=51072 El director nacional del INTA, Carlos Alberto Parera, decidió desautorizar al titular de Centro Regional Buenos Aires norte de ese organismo, Hernán Trebino, quien había presentado a la justicia federal un plan para poder continuar con algunos ensayos con insumos químicos en una enorme porción del campo de la Estación Experimental Agropecuaria Pergamino, que ha […]

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El director nacional del INTA, Carlos Alberto Parera, decidió desautorizar al titular de Centro Regional Buenos Aires norte de ese organismo, Hernán Trebino, quien había presentado a la justicia federal un plan para poder continuar con algunos ensayos con insumos químicos en una enorme porción del campo de la Estación Experimental Agropecuaria Pergamino, que ha sido alcanzada por la prohibición judicial tomada 14 meses atrás, y que prohíbe la utilización de agroquímicos en un radio antojadizo de 1095 metros alrededor de zonas pobladas o escuelas rurales del distrito.

Para los lectores desatentos, “antojadizo”  debe ser leído como que es una decisión que no tienen sustento técnico y que surge de un antojo del juez federal de San Nicolás, Carlos Villafuerte Ruzo. Pod´ria haber definido 100, 500 o 1.000 metros, pero definió 1.095.

En agosto de 2019, y tras la denuncia de una vecina del lugar que denunció diversas enfermedades por la presencia de agroquímicos en el agua potable, ese magistrado aplicó el “principio precautorio” y estableció esa fuerte restricción, que dejó fuera de producción -al menos con la modalidad más convencional- cerca de 6.000 hectáreas de las tierras más productivas de la Argentina.

Dentro de esta prohibición, el INTA Pergamino tiene nada menos que 631 de las 744 hectáreas de las que dispone. Y allí, desde hace meses, los investigadores que se dedican a desarrollar tecnologías para la agricultura más tradicional de la zona no pueden ensayar con insumos de origen sintético. Esto representa una gran limitantes  la tarea natural del INTA, que es la investigación. Algunos ensayos pudieron amucharse en la zona donde aplicar agroquímicos está permitido. Pero en otros casos eso no fue posible.

Mariano Luna, un reconocido entomólogo que trabaja allí, relató su propia odisea para seguir con los ensayos de control de plagas. Y hasta se tomó la situación con humor, al pedir por las redes sociales que les prestasen algunas hectáreas en otras zonas. Ahora, con la reculada de la conducción del INTA quedo expuesto de mal modo.

Por el límite judicial a la aplicación de agroquímicos, técnicos del INTA Pergamino piden hectáreas prestadas en otro lado para seguir con sus ensayos

Lo que había pedido Trebino, para tratar de salvar estos inconvenientes y poder desarrollar las tareas habituales del INTA, era un permiso judicial o una suerte de excepción. Es decir que se “autorice a continuar con las tareas de investigación y producción” dentro de la experimental y como parte “de un programa de investigación que tiene como objetivo desarrollar un modelo productivo sostenible”.

Pero la organización de la abogada Sabrina Ortiz, llamada Naturaleza de Derechos y que fuera la que inició este conflicto judicial a mitad de 2019, rechazó el pedido del director regional del INTA y denunció que Trebino “oculta” que dentro del predio de la Experimental Pergamino funcionan un jardín de infantes y una escuela agrotécnica.

Para la abogada, el pedido del INTA para poder seguir trabajando se funda “en el falso entendimiento de que los procesos investigativos presentados son benévolos e inocuos, cuando en realidad por las extensiones y el uso de agrotóxicos son tan peligrosos y contaminantes como los procesos productivos desarrollados en las parcelas de los demás imputados y procesados que motivaron el inicio de la causa judicial”. Ortiz llega incluso a desmentir el uso “experimental” de la EEA Pergamino: “Se trata también de procesos productivos cuyas resultas luego son comercializadas y gestionadas por una cooperativa del Inta Pergamino”, afirma sembrando sospechas.

Frente a esta reacción, lo que hizo ahora Parera, la máxima autoridad administrativa del INTA luego de su presidenta Susana Mirassou, es pedirle formalmente a Villafuerte Ruzo que “desestime” el pedido que había hecho Trebino para continuar con los ensayos.

La situación vuelve a dividir a la comunidad de investigadores del propio INTA. Hay una camada importante de trabajadores, la mayoría de ellos incorporados durante el gobierno de Cristina Kirchner, que deploran públicamente los agroquímicos y prefieren promover la agroecología como método alternativo. Pero también hay muchos investigadores de larga data que afirman que prescindir de insumos sintéticos será imposible al menos en el corto plazo, y si la Argentina pretende mantener los niveles productivos actuales.

Los sindicalistas de ATE que representan a los trabajadores de Pergamino están claramente alineados con la primera posición. Enviaron una carta al juez pidiendo que la institución no sea exceptuada de la prohibición, como el resto de los campos de la zona.

Parece absurdo que un organismo técnico no logre consensuar una posición técnica respecto de lo que solo son insumos. Pero la gran carga ideológica que existe en torno al debate social sobre los agroquímicos ha permeado hasta el Instituto que debería ser palabra autorizada en la materia. Tanto así que en tiempos del kirchnerismo el INTA y sus investigadores tenían prohibido pronunciarse en torno a este tipo de debates de modo público. Luego, en 2018, los kirchneristas acusaron al gobierno de Macri de haber prohibido utilizar a sus técnicos la palabra “agrotóxicos” para referirse a los productos fitosanitarios.

En este debate casi infantil y bastante idiota, en el que la desautorización de Parera parece haberle dado la razón al sector que deplora los agroquímicos, la más afectada es la comunidad productiva de Pergamino, que pide el cese de la antojadiza distancia establecida por la justicia federal (repetimos que no hay argumentación técnica para que sean 1.095 metros de exclusión, cuando hay municipios que establecen distancias preventivas mucho menores a esa) y la vigencia efectiva de la ordenanza municipal 8126/14, que regulaba sobre estas cuestiones.

“La ordenanza da suficientes garantías para asegurar la salud de la población y el cuidado del ambiente. Es
necesario destacar que con ligeras variantes, este tipo de medidas rige en todo el ámbito de la Provincia de Buenso Aires”, dijeron en un comunicado una decena de organizaciones de productores de esa zona.

En esta carta a su comunidad, las entidades recordaron “el perjuicio de la medida precautoria en las 6.000 hectáreas afectadas en el periurbano de la ciudad de Pergamino, con la consiguiente pérdida de productividad que impacta no solo en la economía de los más de 100 productores afectados, sino también a la comunidad toda”. También marcaron “las externalidades negativas en el deterioro de los suelos por las labranzas y la no reposición de nutrientes y la proliferación de malezas y plagas, entre otros aspectos ambientales”.

Pero ante esas situaciones los ambientalistas no ofrecen reparos.

Las entidades de productores también fueron solidarias con el INTA, al recordar que el fallo judicial de larga data “afectaba al desenvolvimiento de la investigación, la experimentación y la enseñanza, ya que en la zona afectada desarrollan actividades instituciones públicas y empresas privadas dedicadas a la innovación de tecnologías para el sector agropecuario”.

“El INTA, con su Estación Experimental de Pergamino que data de 1912, ha producido en su rica trayectoria innumerables desarrollos tecnológicos en beneficio de la producción agropecuaria del país. Basta mencionar sus aportes en variedades mejoradas de especies forrajes, cereales y oleaginosas, producción de carnes vacuna, aviar y porcina. De sus experimentos en manejo de suelos, rotaciones de cultivos, control integrado de malezas y plagas, surgieron los principios de la agricultura conservacionista moderna adaptada a esta región, entre los cuales se destaca la siembra directa”, subrayaron.

Docente y productor, Diego Álvarez se cargó al hombro el desafío de intentar producir soja y maíz sin agroquímicos en el periurbano de Pergamino

En el comunicado se recordó que dentro de esta área de la experimental, se encuentra la ECANA (Escuela de Ciencias Agrarias, Naturales y Ambientales) dependiente de la UNNOBA y la Escuela de Educación Secundaria (EESA N°1) Lorenzo R. Parodi. “En la primera se forman Ingenieros Agrónomos y en la segunda Técnicos Agropecuarios. Ambas unidades académicas no pueden realizar las prácticas que establecen los respectivos planes de estudios por las prohibiciones establecidas, lo que afecta a la adecuada formación de ambos tipos de profesionales”, se destacó.

Este escrito está firmado por la Asociación Ingenieros Agrónomos del Norte de Buenos Aires, Coninagro, la Federación Agraria, los grupos CREA, la Regional Aapresid Pergamino-Colón, la Sociedad de Cerealistas del Norte de la Provincia de Buenos Aires y la Sociedad Rural de Pergamino.

 

 

 

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Ricardo Parra, del MAPO: “Este año por primera vez hay más técnicos en agricultura orgánica que ingenieros tradicionales” http://wi631525.ferozo.com/ricardo-parra-del-mapo-este-ano-por-primera-vez-hay-mas-tecnicos-en-agricultura-organica-que-ingenieros-tradicionales/ Tue, 04 Aug 2020 13:20:36 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=44540 Los productores nucleados en el Movimiento Argentino para la Producción Orgánica (MAPO) presentaron su plan estratégico 2020/2030 que fue avalado por el Ministerio de Agricultura y con el que pretenden llegar en el futuro a las góndolas del país y del mundo. ¿Por qué no?  Ricardo Parra es el titular de la entidad. Parra, que […]

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Los productores nucleados en el Movimiento Argentino para la Producción Orgánica (MAPO) presentaron su plan estratégico 2020/2030 que fue avalado por el Ministerio de Agricultura y con el que pretenden llegar en el futuro a las góndolas del país y del mundo. ¿Por qué no? 

Ricardo Parra es el titular de la entidad. Parra, que produce miel con marca propia (Las Quinas) y también dulce de leche y mermeladas orgánicas, explicó a Bichos de Campo el objetivo que se han trazado. “Nos gustaría que el mundo vea que en la Argentina hay una producción convencional cuidada y una orgánica que lo hace fuerte y distinto al país. Lo que buscamos a 2030 es tener marca argentina orgánica conocida en el mundo”.

De todos modos, el directivo del MAPO aclaró que queda mucho por hacer. “Ojalá podamos llegar al supermercado de afuera, pero es difícil. Entre otras cosas por el tema envases, ya que el mundo no concibe un producto orgánico con envases degradables y amigables con el medio ambiente. Y acá no los tenemos”. 

Escuchá la entrevista con Ricardo Parra:

Las dificultades no son un freno para estos emprendedores, que apuestan por esta forma diferente de producir alimentos, sin usar agroquímicos o transgénicos, y certificando que hacen bien lo que se proponen.

“Podemos pensar a 2030 en ver un producto argentino en góndola, pero sobre todo a tener alimentos semielaborados con productos orgánicos, premezclas, harinas inteligentes funcionales. Por ejemplo, una mezcla en formato 20/25 kilos para que un elaborador la pueda usar. Eso es una combinación de producción primaria con ese tipo de presentación y por qué no también llegar a las góndolas. Pero básicamente apuntamos a tener una oferta argentina orgánica”, explicó Parra. 

Mirá un especial de Bichos de Campo sobre el sector orgánico:

El dirigente además describió cómo está compuesta la producción orgánica en la Argentina: hay 1.700 productores certificados en las diferentes economías regionales, pero también de cultivos extensivos y ganaderos. Son verificados por algunas de las 4 empresas habilitadas por el Senasa para hacer ese trabajo. Pero la cifra de integrantes de la “familia orgánica” es muy superior cuando se agregan a los elaboradores, comercializadores y también consumidores que tienen su lugar en MAPO. 

Parra trazó una semblanza del productor orgánico: “Es uno que libera conocimientos, que piensa en el otro. Es necesario comunicarte porque se trata de una tecnología de procesos. En la elaboración del plan 2020/30 se llegó a la conclusión, entre otras cosas, que falta capacitación en los ingenieros que salen de las facultades”.

De todos modos celebró: “Hay una tecnicatura en la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) y este año por primera vez hay más técnicos en agricultura orgánica que ingenieros tradicionales”. 

Para Parra ese es todo un dato. Considera que hay cambios bien notables tanto en la producción como en la demanda de alimentos. “Se vislumbra un cambio y se está sintiendo. Hay que pensar qué se empieza a demandar, qué alimento se está buscan en el mercado externo e interno y adaptarse a lo que viene”.

Luego agregó: “el mundo va en esa búsqueda”. 

También explicó que “el productor orgánico elabora cuidando el medio ambiente y al consumidor”, y que “la búsqueda de lo orgánico implica la domesticación de la semilla porque no se pueden usar ni semilla transgénica ni agroquímicos ni fertilizantes de síntesis química (se usan bioinsumos)”.

“Entonces, cuando entrás a trabajar tenés que acercarte a la tierra y entender qué podes hacer en tu territorio, porque no es lo mismo un tomate en provincia de Buenos Aires que en Jujuy, no es los mismos un poroto en el norte que en el oeste del país. Es muy interesante y marca un involucramiento con la tierra muy fuerte. Porque si no, no te va a salir”, avisó. 

El presidente de MAPO consideró que la agricultura orgánica puede convivir sin problemas con la convencional, pero aclaró que se requiere de ciertos cuidados y de una buena convivencia con los vecinos. “Si mal aplica o es convencional necesitás de una distancia para que no se va afectada por la traza y no se contamine un sistema con el otro”, indicó.  

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Mientras haya “aviones clandestinos” será difícil que el agro pueda ser creíble: Piden al nuevo gobierno que los enfrente http://wi631525.ferozo.com/mientras-haya-aviones-clandestinos-sera-dificil-que-el-agro-pueda-ser-creible-piden-al-nuevo-gobierno-que-los-enfrente/ http://wi631525.ferozo.com/mientras-haya-aviones-clandestinos-sera-dificil-que-el-agro-pueda-ser-creible-piden-al-nuevo-gobierno-que-los-enfrente/#comments Thu, 05 Mar 2020 14:50:37 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=35388 Frente a la embestida ambientalista contra los agroquímicos, los productores suelen responder que para desterrar cualquier peligro bastaría con que todos hicieran las cosas bien y respeten las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA). ¿Peor cómo puede resultar creíble para el resto de la sociedad esa posición cuando los que hacen las cosas correctamente conviven con una […]

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Frente a la embestida ambientalista contra los agroquímicos, los productores suelen responder que para desterrar cualquier peligro bastaría con que todos hicieran las cosas bien y respeten las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA). ¿Peor cómo puede resultar creíble para el resto de la sociedad esa posición cuando los que hacen las cosas correctamente conviven con una flota de aviones aplicadores que se considera “clandestina”?

¿Es así? ¿Existe una flota clandestina de aviones dedicados al agro?

Sí, existe, y los miembros de la Federación Argentina de Cámaras Agroaéreas (FEARCA) son quienes así los denominan. Y quienes los denuncian. Por más que no usen parche, se refieren a varios casos de empresas que prestan servicios a productores sin estar minimamente inscriptas en los registros pertinentes. Operan por fuera de los radares.

En Bichos de Campo siempre nos llamó la atención este asunto de un país que no puede controlar una flota de unos pocos cientos de aviones civiles. Directivos de FEARCA, en un programa especial que hicimos sobre ese sector, llegaron a decir que la flota clandestina llega a ser tan numerosa como la de aviones que están bien regulados. Mirá aquel programa:

Lo cierto es que la palabra “clandestinos” volvió a aparecer en la primera reunión que los socios de esa Federación mantuvieron con la nueva responsable de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), Paola Tamburelli. Durante el encuentro, la aviación agrícola se expusieron algunas de las problemáticas que acarrea el sector.

“Se puso en tema sobre la mesa la problemática que sufre la federación debido a la cantidad de aviación clandestina. Ante esta situación, la ANAC ratificó que continuará su presión contra los aeroaplicadores clandestinos y se comprometieron a analizar, junto con el Departamento de Legales de FEARCA, la posibilidad de interponer acciones penales federales contra los mismos que, además, son los generadores del conflicto ambiental que hay en el país”, informó luego de esa reunión la entidad.

Ver Los aviones para combatir plagas agrícolas comenzaron a utilizarse hace 90 años

Ojalá prospere esa ofensiva. El agro no puede ser creíble para el resto de la sociedad si persiste.

Por otro lado, las empresas aeroaplicadoras contaron a Tamburelli que están sufriendo la caída de la Certificación de Explotadores de Trabajo Aéreo (CETA), lo que hace que los seguros aeronáuticos no sean válidos ya que la CETA es la entidad que los regula. Ante esta problemática, la ANAC se comprometió a firmar 18 trámites antes del viernes 6 de marzo para que las empresas regularicen su situación.

Con respecto a la problemática ambiental, “la ANAC se comprometió a trabajar en conjunto a favor de la aviación agrícola. Esto se llevará a cabo a través de una comunicación permanente con autoridades de los municipios o jurisdicción que tengan planteos ambientalistas sobre la prohibición de la actividad”, dijeron los pilotos.

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Los aviones agrícolas iniciaron su propio viraje hacia la agroecología http://wi631525.ferozo.com/los-aviones-agricolas-iniciaron-su-propio-viraje-hacia-la-agroecologia/ http://wi631525.ferozo.com/los-aviones-agricolas-iniciaron-su-propio-viraje-hacia-la-agroecologia/#comments Thu, 28 Nov 2019 11:28:15 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=30733 “La aviación agrícola puede aportar la herramienta para la aplicación de productos ecológicos originados en biofábricas regionales, sumando valor agregado a la siembra”, dijo el presidente de la Federación Argentina de Cámaras Agroaéreas (Fearca), Mauricio Fargioni, luego de mantener reuniones con grupos de productores que promueven la llamada agroecología y de ambientalistas que se oponen […]

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“La aviación agrícola puede aportar la herramienta para la aplicación de productos ecológicos originados en biofábricas regionales, sumando valor agregado a la siembra”, dijo el presidente de la Federación Argentina de Cámaras Agroaéreas (Fearca), Mauricio Fargioni, luego de mantener reuniones con grupos de productores que promueven la llamada agroecología y de ambientalistas que se oponen al uso masivo de agroquímicos.

Días atrás se llevó a cabo en el aeroclub de Nogoyá, en Entre Ríos, una reunión entre miembros de Fearca, de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), y del grupo “Por la Vida sin Agrotóxicos en Concepción del Uruguay”, donde los aplicadores intentaron explicar que los aviones son simplemente una herramienta de trabajo, que puede utilizarse con fines múltiples.

Ver En medio de una tormenta, los pilotos agrícolas deciden reducir al mínimo las aplicaciones con glifosato

“Es importante destacar que el diálogo y el entusiasmo, con nuevos paradigmas, fueron el eje de esta reunión que esperamos avance en la concreción de ejes de trabajo comunes”, declaró Fargioni luegod e ese encuentro.

“Intentamos encontrar caminos de diálogos que nos permitan acercar posiciones entre las demandas sociales, las luchas ambientales y los trabajadores del campo, por eso valoramos estas reuniones”, agregó el piloto, quien además sostuvo que “confiamos en que la continuidad de estos encuentros abra un camino promisorio para paliar una situación que involucra algo tan importante como es la producción de alimentos saludables y la salud de la población”.

La idea de los aeroaplicadores es “continuar convocando a más sectores con el objetivo de conformar una mesa de trabajo para la producción agroecológica de alimentos”.

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Claro y sencillo, Darío Miller explica por qué los pequeños productores necesitan usar los agroquímicos http://wi631525.ferozo.com/claro-y-sencillo-dario-miller-explica-por-que-los-pequenos-productores-necesitan-usar-los-agroquimicos/ http://wi631525.ferozo.com/claro-y-sencillo-dario-miller-explica-por-que-los-pequenos-productores-necesitan-usar-los-agroquimicos/#comments Mon, 14 Oct 2019 17:07:15 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=28695 Tres décadas atrás, el padre de Darío Miller logró comprar 30 hectáreas de campo en Colonia Merou, un asentamiento fundado por “los alemanes del Volga” que está enclavado a 20 kilómetros de Crespo y otros tantos de Paraná. Si uno busca en Internet encontrará que ese pueblo destaca porque sus habitantes se dedican a la […]

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Tres décadas atrás, el padre de Darío Miller logró comprar 30 hectáreas de campo en Colonia Merou, un asentamiento fundado por “los alemanes del Volga” que está enclavado a 20 kilómetros de Crespo y otros tantos de Paraná. Si uno busca en Internet encontrará que ese pueblo destaca porque sus habitantes se dedican a la “agricultura, la avicultura y la ganadería”. También porque la colonia “tiene una institución escolar en todos sus niveles, de destacado nivel educativo”. Es algo que los enorgullece: tiene primaria, secundaria y nocturna.

Esa misma escuela se está trasformado ahora en un dolor de cabeza para los productores agropecuarios de la colonia. Hay 11 que son vecinos directos de ella.

Lo más grave que sucedió en la historia de Colonia Merou, según algunos escritos, es que allí habría estado escondido durante un par de meses el asesino de Justo José de Urquiza, hace unos 150 años atrás. Lo más grave hasta ahora, pues en estos tiempos los productores locales son considerados sospechosos de cometer todo tipo de tropelías a la hora de utilizar agroquímicos.

No son tildados de ‘asesinos’ y otras barbaridades solo los productores de Colonia Merou sino todos los de las provincia de Entre Ríos. A pedido de organizaciones ambientalistas y del gremio de los docentes, la Justicia provincial prohibió aplicar esos insumos a menos de 1.000 metros a la redonda de las escuelas. Tres mil se la aplicación fuera con aviones.

“Acá nadie está queriendo envenenar o destruir la tierra o el medio ambiente. Somos los mismos propietarios: tenemos arroyos, montes y todo esto que siempre se ha tratado de cuidar y mantener”, se defiende Darío, que hizo la primaria en la escuela que está ubicada en uno de los vértices de su campo. Esa escuela que ahora irradia una prohibición sobre esas 30 hectáreas que los Miller dedican básicamente a la producción de leche.

Mirá la entrevista completa a Darío Miller:

“Yo hice la primaria en esta escuela y siempre se cuidó este tema. Yo estuve tres años en las ferias de ciencias, y los trabajos que se hicieron fueron sobre el cuidado del medio ambiente y todas esas cosas. Estoy al tanto y siempre trató de cuidarlo. Es una cultura que está en uno, digamos. Mantener el medio ambiente y ser amigable, y respetar las cuestiones de la naturaleza”, nos contó el productor que ahora está impedido de usar agroquímicos en su propio campo. Allí, además del tambo, hay unos pocos porcinos que cría Darío. Y también se hace algún lote de agricultura.

Desde su sencillez, Darío nos da una verdadera clase de agronomía. Primero nos cuenta que de vez en cuando en el establecimiento familiar “se hace algún lote para rotación de cultivos, para no matar la tierra”. Es el ABC del productor, rotar el uso de la tierra para no caer en el monocultivo ni en nada parecido. “Siempre hay que hacer un cultivo rotativo y por ahí se necesita de agroquímicos”, nos explica el joven Miller.

La segunda lección que nos brinda es que los demonizados agróquímicos han servido todo este tiempo -en los últimos veinte años, por lo menos- para evitar un mal mayor de la agricultura moderna. A través de la siembra directa, sin laboreos, se reduce significativamente la erosión de los suelos. Eso, en Entre Ríos, es un grave problema.

“Hoy en día, como están las cosas, cuando las fracciones de campo son muy chicas, (la de los insumos químicos) fue una tecnología que llegó para agilizar los tiempos de siembra y los controles de malezas. Antes se utilizaba una herramienta, un disco o un arado, y eso terminó degradando la tierra. A través de estos aqroquímicos se mejoraron tierras por el hecho de no hacerle una rotación con una herramienta, y se saca un mejor provecho de las hectáreas que uno está cultivando”, nos ilustra el pequeño productor.

Ver Fabio Schneider, productor de Entre Ríos: “Es absurdo, pero tener una escuela cerca ahora nos condena a desaparecer”

Para Darío, suena muy injusto que -en este contexto- se los tilde de asesinos y todas estas cosas.

Nos dice: “Imagínese que nosotros estamos tratando con esos productos. Es cierto que hay que respetarlos y manejarlos con el debido cuidado, como debe ser, pero nosotros somos los que estamos trabajando y aplicando. Siempre hay alguien en la familia que se dedica a eso. Y lo estamos haciendo sobre campos propios, no somos ningún tercero que está brindando servicios”.

-¿Y qué sentís cuando te prohíben trabajar así cerca de la que fue tu escuela?

-Son como sentimientos encontrados. Siempre estuve orgulloso de tener la escuela que tengo, con tres niveles. Desde que yo tuve primario al día de hoy la escuela ha avanzado muchísimo. Es una pena que ahora la estén utilizando para complicar a la gente que está alrededor. Y es solo una excusa. Si vamos a lo que dice la ley, están prohibiendo las pulverizaciones alrededor de las escuelas rurales, mientras que en las zonas del periurbano sí se dejan utilizar agroquímicos. No hay una lógica sobre eso.

Darío nos dice que no está en contra de los controles y las capacitaciones, aunque aclara que “en la colonia no hay un tractorista o maquinista que se suba al tractor o la máquna sin saber lo que debe hacer, porque nadie desconoce las precauciones que hay que tomar”. Para el tambero, “la complicación es la prohibición”.

-¿Y podrías reconvertirte hacia un sistema de producción sin agroquímicos?

-De un día para el otro es difícil pensarlo. Sin ayuda, además sino todo lo contrario: lamentablemente el campo siempre es el que tiene que dar más. Yo no digo que con el paso del tiempo haya algún cambio, y no estaría en contra tampoco. pero el hecho de prohibir a un productor chico es como matarlo, ponerle le pie en la cabeza y decirle ‘ahí te quedás'”.

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El colmo del agrónomo: Fijan pautas para el manejo seguro de agroquímicos en el campo de la Facultad de Agronomía http://wi631525.ferozo.com/el-colmo-del-agronomo-fijan-pautas-para-el-manejo-seguro-de-agroquimicos-en-el-campo-de-la-facultad-de-agronomia/ Tue, 03 Sep 2019 02:43:05 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=26971 La Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) informó a su población de docentes y alumnos que el pasado 13 de agosto el Consejo Directivo aprobó la Resolución 2046/19, mediante la que se regula la aplicación de productos químicos para la protección de cultivos en el campo experimental de esa facultad. En […]

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La Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) informó a su población de docentes y alumnos que el pasado 13 de agosto el Consejo Directivo aprobó la Resolución 2046/19, mediante la que se regula la aplicación de productos químicos para la protección de cultivos en el campo experimental de esa facultad.

En el establecimiento de las pautas de manejo de agroquímicos en los ensayos de la Facultad intervinieron “docentes investigadores de la FAUBA, del área de Seguridad e Higiene, con la coordinación de la Secretaría de Hábitat, Infraestructura y Ambiente”, indicó la información.

“Las pautas que se proponen solamente buscan abarcar cuestiones de seguridad para el operador, terceras personas y el ambiente. No contemplan el consumidor, ya que parte de la premisa de que los productos cosechados con llegarán al consumidor”, aclaran de entrada los agrónomos que redactaron este manual.

“Este documento regulatorio es el primero que se realiza a nivel de FAUBA”, indicó la alta casa de estudios, que agregó: “El objetivo de esta  resolución es preservar la salud de la comunidad FAUBA y de su ambiente, sin obstaculizar las tareas de investigación que actualmente se desarrollan en el predio”.

“En los próximos días personal dependiente de la Secretaría de Hábitat estará recorriendo los distintos sectores del campo experimental para implementar y dar seguimiento al registro de los cultivos que actualmente se encuentran en el predio, tal lo contemplado en la misma resolución. Solicitamos a los responsables de los diferentes sectores colaborar con el relevamiento y brindar la información que se solicite”, dice el comunicado de a Facultad.

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