Error en la base de datos de WordPress: [Table 'wi631525_new.wp_ppress_plans' doesn't exist]
SELECT COUNT(id) FROM wp_ppress_plans WHERE status = 'true'


Warning: Cannot modify header information - headers already sent by (output started at /home/wi631525/public_html/wp-includes/wp-db.php:1519) in /home/wi631525/public_html/wp-includes/feed-rss2.php on line 8
albahaca – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Mon, 31 May 2021 18:21:16 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png albahaca – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Sabores y saberes: Mientras se prepara para la Chaya Riojana, Mario González nos habla de bombos, cajas, harinas y albahacas http://wi631525.ferozo.com/sabores-y-saberes-mientras-se-prepara-para-la-chaya-riojana-mario-gonzalez-nos-habla-de-bombos-cajas-harinas-y-albahacas/ Wed, 05 Feb 2020 13:49:43 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=33507 Mario Fernando González no esconde su pasión por la tierra donde nació, a la que llama “su lugar en el mundo”, La Rioja, tierra bendecida por el sol, de color federal y lanzas de caudillos, como el Chacho Peñaloza. Mario tiene 49 años y se crió en una familia de músicos. Es nieto de Don […]

La entrada Sabores y saberes: Mientras se prepara para la Chaya Riojana, Mario González nos habla de bombos, cajas, harinas y albahacas se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Mario Fernando González no esconde su pasión por la tierra donde nació, a la que llama “su lugar en el mundo”, La Rioja, tierra bendecida por el sol, de color federal y lanzas de caudillos, como el Chacho Peñaloza.

Mario tiene 49 años y se crió en una familia de músicos. Es nieto de Don Moisés González Luna, del que Isabel Aretz grabó algunas de sus obras. Es hijo del prestigioso compositor Pimpe González. Y es hermano del gran poeta y músico, Ramiro González. Hubo tanta magia musical en esa familia que lo volvió multi-instrumentista, con especial énfasis en los vientos o aerófonos, como quena, sikus y flauta traversa.

De chico lo mandaron a aprender piano y danzas folklóricas y, si bien ninguna de esas destrezas prendieron en su alma, la paradoja del destino resultó que se casara con una bailarina profesional, y llegara a ser uno de los primeros bailarines de tango de su provincia.

Siendo que los únicos instrumentos que nunca logró interpretar con destreza fueron los percusivos, como el bombo y la caja chayera, hoy es su arte complementario a todo lo que hace: repara bombos y fabrica cajas chayeras.

Recuerda Mario, con emoción, su infancia jugando a las canicas, los barriletes, la payana, y la pequeña finca de sus abuelos, en Sanagasta, a sólo 30 kilómetros de la capital, adonde iba cada quincena. Sanagasta significa “pueblo de negros”, porque allí hubo un asentamiento de esclavos africanos (Ver el libro “La Rioja negra”, del historiador Víctor Robledo). Hoy sus pobladores conservan su pelo mota y sus narices anchas.

Allí aprendió Mario a sembrar y a cosechar, a conservar los tomates, a preparar dulces de membrillo, de duraznos, y a elaborar la aceituna de mesa, todo jugando. Hoy siente el aroma a pan casero recién horneado e inmediatamente éste lo traslada a las meriendas en lo de sus abuelo, aquellas tardes de mate cocido, con burrito, cedrón, menta o poleo. No se olvida de que su abuela molía nueces, y preparaba un almíbar, lo dejaba enfriar, y hacía bocaditos dulces, bolitas de nuez molida bañadas de almíbar, y cubiertas con un glaseado o con fondant.

También era común que en aquella casa de campo se comiera la focaccia, pero a la masa, en vez de hacerla como la común de pizza, la hacía con harina, papa y aceite de oliva. Tenía un sabor y un aroma inolvidables. Es que los padres de su abuela eran Dalessandro (si bien Mario me acota con orgullo que también tiene ascendencia Miranday, que son originarios). Al dulce de membrillo lo cocinaban a fuego de leña en una paila de cobre. Ponían un kilo de pasta del membrillo y un kilo de azúcar, esencia de vainilla y jugo de limón. Con los años entendería que el ácido cítrico, con la pectina del membrillo y la alta temperatura lograban que se gelificara el membrillo. Tradicionalmente la aceituna se elabora con soda cáustica, pero su abuela la preparaba con lejía de cenizas, lo que le daba un sabor tradicional.

Al terminar sus estudios secundarios decidió estudiar Ingeniaría Agroindustrial y, si bien la cursó toda no la concluyó, aunque le ayudó a reforzar todo lo aprendido con sus abuelos durante su infancia rural. Pero en 1998 comenzó a colaborar con el INTA, en el programa ProHuerta, dando talleres de elaboración de aceitunas, conservas y dulces, particularmente de zapallo criollo, que es el único que hasta hoy sigue haciendo en su casa.

Mario también estudió la Diplomatura en Gestión Pública, e intentó terminar la carrera de ingeniería, pero en 2007 se decidió a estudiar la Licenciatura en Gestión Organizacional y Recursos Humanos, antes llamada Psicología Organizacional, aplicada a empresas. esta vez la concluyó. En 2014 ingresó de lleno al INTA con el rol de integrar un equipo de ProHuerta con Trabajadores Sociales, y su rol fue fortalecer a la misma organización y concientizar a la gente de las ventajas de trabajar en equipo. En el año 2016 concursó y se trasladó a Córdoba en el área de Organización y Recursos Humanos, y conoció la capacidad que el INTA tiene como institución formadora de los grupos humanos en la ruralidad.

Pero Mario extrañaba su pago riojano, a su hija, y su madre no estaba bien de salud, por lo que decidió pedir su traslado y regresar a La Rioja. Hoy cumple la función de vincular y generar nexos comunicativos entre las organizaciones rurales, haciendo conocer las capacidades de cada organización. Además es docente de varias materias en la Universidad de La Rioja.

Mario me habla de la albahaca, de la harina y del agua que coronan la fiesta del carnaval riojano, La Chaya.

Chayar es rociar con agua, que es un bien muy preciado de La Rioja, y la gente, porque no abunda, se rocía con mesura. Luego, se enharinan, y eso los iguala a todos. Todo el mundo se cuelga un ramito de albahaca de la oreja izquierda -si es soltero-  y de la oreja derecha -si es casado-, como una señal. Quien se encarga cada año de organizar la Chaya, debe proveer de la albahaca de modo gratuito. Pero en los jardines de todas las casas riojanas hay albahaca fresca, porque además ahuyenta a las brujas. Dicen que el aroma de la albahaca mantiene más frescos a los que beben alcohol, tanto de chicha como de vino. La albahaca está presente en ensaladas, en las comidas árabes y en las criollas como en la humita.  

Luego Mario me contó sobre los bombos y las cajas. Los bombos legüeros son de tronco ahuecado y panzones, y los bombos de cuerpo recto se llaman criollos y se elaboran de otros materiales. Tanto los bombos como las cajas se hacen de madera de ceibo. Pero originalmente se hacían de Pasacana, que es un cardón de un brazo largo, del que se aprovechaba la parte cercana a la raíz y la primera parte del tronco, que no tienen los orificios típicos de la madera de cardón que se puede ver en las iglesias coloniales del Noroeste. Pero hoy se hacen de madera de nogal, de algarrobo y otros los hacen con laminados.

Los cueros pueden ser de cabrito, cabrillona o de chivo. Las correas son de suela o de cuero de vaca pelado a la cal, o cuero crudo al que se humedece para coserlo. El cuero se pela con jabón, o con cal o con lejía de ceniza.

Mario elije los cueros de acuerdo a su espesor, al ancho de la membrana. El pelo en el cuero del bombo regula el sonido: si el pelo es más bien corto, el sonido será más agudo, y más largo, será más grave.

La caja se hace con cuero pelado, porque el pelo apagaría sus retumbos, sobre todo del lado posterior, al que lo atraviesa la chirlera, y que no vibraría si el cuero fuera peludo. El cuero se pela con lejía de ceniza. Originalmente eran las mujeres las que hacían las cajas chayeras, de la zona de Aimogasta, de San Blas de los Sauces, o de Chilecito, pueblos de hacedoras por excelencia.

El gran cantautor riojano, Pancho Cabral, sentencia:

“Si ese bombito no suena / Y sólo sabe llorar / Llevalo pal Tata Duarte / Con duendes lo ha de curar.”

Mario sostiene que esos duendes son los de la armonía, del buen gusto y del amor que se le pone al instrumento. El Tata Duarte, que construía bombos y cajas, los poseía a todos. Él, cada vez que termina una caja o repara un bombo, invita a sus amigos músicos a probarlos e iniciarlos.

Mario Fernando toca los aerófonos (quena y sikus) y canta en el grupo “Ecos del cerro”, junto a músicos de la primera línea riojana, como César Mercado Luna (charango), Gastón Zoloaga (guitarra), Raúl Carrizo (bajo), al que dice que lo trajeron del jazz y del rock, y Leo Domenes (batería y percusión). 

Han editado el CD “Ven a mí”, de altísima calidad. Hoy se preparan para tocar en el festival mayor de su provincia, el Festival de la Chaya, y sus hijas bailarán las músicas que ellos interpretarán.

Me apuro a terminar esta nota, porque ya salgo en viaje a La Rioja, con la intención de vivir la Chaya riojana y, sobre todo, de poder compartir una noche salamanquera junto a los González, que son puro talento y humildad sin par, de manos abiertas y amplia sonrisa. Qué lujo me daré.   

Mario nos dedicó una bella melodía que compuso para despedir a un compañero músico que falleció de cáncer, en el año 1998. Él no pudo estar en su funeral porque andaba lejos, pero como iba con su quena a cuestas, le compuso “Para Pablo”:

La entrada Sabores y saberes: Mientras se prepara para la Chaya Riojana, Mario González nos habla de bombos, cajas, harinas y albahacas se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Sabores y saberes: Con harina, agua y albahaca se cocina un carnaval http://wi631525.ferozo.com/sabores-y-saberes-con-harina-agua-y-albahaca-se-cocina-un-carnaval/ Tue, 24 Jul 2018 22:14:11 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=11123 La Fiesta de la Chaya es la celebración popular de la provincia de La Rioja que revive antiguos rituales agrarios del mundo andino para el tiempo del carnaval de febrero. Es la gran fiesta que coincide con el fin de la época de lluvias y el comienzo de las cosechas, para agradecer a la Pachamama […]

La entrada Sabores y saberes: Con harina, agua y albahaca se cocina un carnaval se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
La Fiesta de la Chaya es la celebración popular de la provincia de La Rioja que revive antiguos rituales agrarios del mundo andino para el tiempo del carnaval de febrero.

Es la gran fiesta que coincide con el fin de la época de lluvias y el comienzo de las cosechas, para agradecer a la Pachamama por los frutos que otorga, en una mezcla de esfuerzo humano y milagro de la naturaleza. Por eso siempre son fiestas sagradas, religiosas, ya que la vida sigue siendo un misterio.

Chayar se pronuncia chaiar, de modo que deberíamos escribir “chaia”, y no con ye. Significa, en lengua quichua, mojar o rociar, con agua, que es uno de los ingredientes elementales de la fiesta. El otro elemento es la harina. Un tercero, es la albahaca. Y un cuarto es la chicha o la aloja, es decir, la bebida con alcohol, fermentada.

Agua y harina se echan encima unos participantes a otros.

El agua es símbolo vital de la agricultura y del hombre. Con ella se rocía la tierra y los frutos, y las personas también se rocían con ella, además, para bendecirse. Antes de que se crearan las bombitas de agua se utilizaban huevos de aves llenados con agua para mojarlo todo.

La harina representa a los frutos de la cosecha, pero se usará con la función de igualar a todos en el carnaval, enmascarándolos para igualarlos, porque todos deberán ser iguales, sin jerarquías, y habitar un espacio donde todos se liberen. El tiempo se detiene, no corre, sino que debe renovarse para volver una vez más al tiempo que corre y se gasta. Volver al mundo cíclico del trabajo y del sacrificio, en el que se volverá a vivir la angustia de esperar una nueva cosecha.

Cuando los personajes del carnaval se rocían con harina y agua, además persiguen salirse del orden cotidiano, que agobia con sus normas y leyes, y sumergirse en el caos, donde se percibe una sensación extrema de libertad.

Con la harina no hay novios ni esposas, ni comisarios, ni pobres, ni ricos, Son todos iguales que podrán relacionarse en el amor de amistad, e incluso sexualmente. Pero cuando se acabe el carnaval, a los pocos días, todo deberá volver a su cauce normadamente social. Porque todos nos damos cuenta de que no sería posible un mundo sin normas acordadas para la convivencia.

Así reza una copla:

“Ya se viene el carnaval, / y la Justicia entrará en receso, / ojalá que para marzo, / no marchemos todos presos”.

Se celebra la fertilidad y la abundancia. El rito es la creación de un espacio y tiempo diferente donde los opuestos coinciden: la escasez de la siembra y la abundancia de los frutos; la dureza del trabajo y la diversión; el aislamiento del hombre campesino de aquellos páramos y el encuentro colectivo; las fuerzas humanas que no logran imponerse a las fuerzas avasallantes de la naturaleza y de los dioses.

Originalmente en los carnavales se usaba el almidón de trigo, que les llegaba de Bolivia. No harina, que es más gruesa, porque recordemos que el trigo llegó a La Rioja recién en el siglo XVII.

La albahaca es una hierba aromática que oficia de protectora de los males, y ahuyenta a la persona del diablo del carnaval. En Bolivia se usaba el clavo de olor, traído por los españoles desde Indonesia, como aromatizante para perfumar la harina que se echarían encima.

Pero luego, en La Rioja, pasaron a usar la albahaca, originaria del Medio Oriente y traída por los españoles. Resultaba mejor que el clavo de olor, porque todos los que juegan al carnaval se cuelgan un ramito de albahaca de su oreja, que simbolizará, si lo llevan en su izquierda, que están solteros o solteras, y si en su derecha, casados.

En la Roma imperial se llamaba a la albahaca la hierba de la suerte, pues se decía que traía buena suerte la albahaca silvestre, aunque se decía que soñar con albahaca era presagio de desgracias o mala suerte. Pero hoy sus hojas en forma de corazón son consideradas símbolo de amor. Tal vez por todo esto haya pasado a usarse en los carnavales de América.

El olor de la albahaca perfuma el aire del carnaval. La harina y el agua, y el canto de la copla en las gargantas van abriendo las tranqueras del espíritu al diablo del carnaval, que por otro lado habrá que eludir para que no los atrape para siempre. Por eso también es que se pintan las caras, para eludir al diablo y que no se los lleve con él.

Por eso la albahaca, que suele usarse para ahuyentar a los mosquitos, o a los bichos de las huertas, en este caso se usa para ahuyentar todos los males y al mismo dios momo.

Resultado de imagen para canto popular de las comidasEl gran poeta mendocino de toda América, Armando Tejada Gómez, escribió en su monumental “Canto popular de las comidas” el poema “La muerte de la albahaca”, donde refiere la nostalgia del carnaval durante el año, que sugerimos leer completo. Aquí, apenas un fragmento:

“Voy llenando los platos, ausente del sonido, / como mirando atrás, como atrás del pañuelo / y mientras vuelco el frito de pimentón rojo / siento que, de repente, se derrumba el olvido: / una se pasa el año soñado con la albahaca. / Pasa que nunca pasa el año mujeriego. / Una guarda en la oreja algunas picardías, / picaduras de abejas y cuentos de velorio, / siembra albahaca a la orilla de la acequia sonora / hasta que el carnaval suelta todos los toros / y más luego, el Pukllay fusila la tristeza…”

“Suenan lejos las cosas: desde allá del sonido. / Demoradas, eternas, son la cueva del sueño. / Atrás, la noche espera parada en los nogales / y un aroma de albahaca pasa arriba, en el viento.”

Pues con agua, harina y albahaca, tomate fresco y queso mozzarella, y una pizca de levadura se puede hacer una rica pizza de mozzarella con tomate y albahaca fresca, mientras se escucha al Pica Juárez, gran cantautor y músico riojano actual.

La canción que elegimos es De noche y albahaca, del CD Milagro en el sol, de y por Pica Juárez.

Fuente: Sergio Alfredo Chumbita. Profesor de Historia del Ateneo de Estudios e Investigaciones Históricas de Arauco.

La entrada Sabores y saberes: Con harina, agua y albahaca se cocina un carnaval se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>