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alberto rodríguez – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Mon, 27 Dec 2021 00:09:04 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png alberto rodríguez – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Un ganadero todo terreno: Alberto Rodríguez no se encasilla en ningún sistema y ha logrado integrar toda la cadena con creatividad y sacrificio http://wi631525.ferozo.com/un-ganadero-todo-terreno-alberto-rodriguez-no-se-encasilla-en-ningun-sistema-y-ha-logrado-integrar-toda-la-cadena-con-creatividad-y-sacrificio/ http://wi631525.ferozo.com/un-ganadero-todo-terreno-alberto-rodriguez-no-se-encasilla-en-ningun-sistema-y-ha-logrado-integrar-toda-la-cadena-con-creatividad-y-sacrificio/#comments Sun, 26 Dec 2021 15:05:01 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=88886 Alberto Rodríguez (58) vivía en la zona sur del conurbano de Buenos Aires y como le gustaba el campo decidió estudiar la carrera de técnico agropecuario en la Universidad Católica. Lo ayudaba a su padre en el negocio familiar desde que tenía 12 años de edad, pero éste -al ver su entusiasmo por la vida […]

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Alberto Rodríguez (58) vivía en la zona sur del conurbano de Buenos Aires y como le gustaba el campo decidió estudiar la carrera de técnico agropecuario en la Universidad Católica. Lo ayudaba a su padre en el negocio familiar desde que tenía 12 años de edad, pero éste -al ver su entusiasmo por la vida rural- decidió comprar además un campo en la zona deprimida del río Salado, en Bavio, al sur de La Plata.

El campo contaba con pastizales naturales que sirven para una explotación ganadera limitada, con una carga que en la zona no supera 0,7 vacas por hectárea. Entonces Alberto comenzó a “pivotear” entre el negocio de su padre, el campo y la UCA.

Con el tiempo el campo empezó a demandar más dedicación y en 1995 Alberto sufrió un violento asalto en el conurbano  y decidió irse con su familia a vivir a la ciudad de Verónica, cabecera del partido de Punta Indio, cerca de su campo familiar. Apostó a la ganadería con todo. Cuenta que al comienzo hacía 100.000 kilómetros por año comprando hacienda hasta que decidió vender todas sus vacas Angus, compró vacas “conserva” y arrancó de nuevo.

Alberto tuvo que volver a empezar varias veces, porque no tiene reparo en contar que se fundió en la crisis del 2001 y luego también en 2010. “Nos fundimos por las políticas de Estado, pero en cuanto el mismo nos deja de pegar, los productores nos levantamos de nuevo”, asegura.

Mirá la entrevista completa a Alberto Rodríguez:

Con el esfuerzo de años, Alberto hoy pudo constituir una empresa llamada “La Perla Agropecuaria”, que juega en todos los flancos del negocio ganadero. Cuenta con 600 hectáreas propias y otro tanto alquiladas en la zona de Hipólito Vieytes, partido de Magdalena, sobre la Ruta 20. Allí realiza cría, recría y engorde con suplementación.

En el lugar fue agregando silos de autoconsumo con alimento balanceado que él mismo fabrica en su propia planta, ubicada muy cerca, en el parque industrial de la localidad de Verónica. Con el balanceado se abastece para el engorde de todos los terneros de su propia producción y también para engordar animales de compra directa a otros productores.

Su sistema es bastante innovador, pues se trata de un engorde “a consumo voluntario”: los animales pastorean en pequeñas parcelas con uno o dos días de permanencia pero a la vez tienen libre acceso a los comederos para consumir el balanceado. Eligen ellos y Alberto dice que siempre eligen bien. Comienzan con consumos bajos y a medida de que pasa el tiempo, van aumentando el consumo de alimento balanceado con muy buena conversión, ya que la tasa se ubica entre 5 y 6 kilos por kilo de carne ganado, dependiendo de la calidad de los animales.

Este curioso emprendedor tiene cinco hijos y tiene la inmensa fortuna que hay tres de ellos que se integraron al trabajo de la empresa, lo que le permitió agregar más valor a la misma. Así fue como en la planta de Verónica comenzó a producir expeller de soja, aceite y biodiesel, que aprovecha como combustible para los camiones y camionetas de su propia empresa. Y claro, tiene transporte propio.

Como si le faltara algo a  este modelo de integración, Alberto faena sus animales y los vende. Una buena parte de su producción la comercializa en dos carnicerías que también pertenecen a la empresa, una en Magdalena y otra en Verónica. Al excedente lo vende “al gancho”, en media res, a otros dirstribuidores.

Tiene además un campo alquilado, de 320 hectáreas, habilitado para Hilton, en el que hace engorde de vacas y novillos, pero exclusivamente a pasto. También comparte con un productor de Punta Indio, un campo de médano y monte, en el que hacen recría precoz y semi-precoz, a porcentajes. “Es un campo que funciona muy bien con esas categorías, nos ayuda a destetar anticipado y nos permite poder comprar vacas viejas con cría. Y hacer por un lado, la recría de terneros, y por el otro, la vaca pasa a engordar para exportación”, señala Alberto.

 

Inquieto como pocos, Alberto llegó a ser presidente de la Sociedad Rural de Punta Indio entre 2014 y 2020. Hoy se sigue denominando como un emprendedor familiar, a pesar de que La Perla Agropecuaria tiene 25 empleados. Uno de sus encargados suele contar que Alberto no sólo le dio trabajo sino que lo ayudó a superar una dura crisis familiar, por lo que dice que nunca lo piensa dejar, sino agradecerle con trabajo, de por vida.

Cuando empezó la pandemia Alberto armó un grupo para ayudar a las personas que se habían quedado sin trabajo. Lo llamaron “Ayudemos a Ayudar” y se dedicaron a juntar alimentos. Durante 4 meses entregaron más de 1000 bolsones. “Y en ese momento junté a todas las instituciones intermedias del partido, desde Sociedad Rural, Cámara de Comercio, Clubes Deportivos, Centros de Jubilados, Centros Tradicionalistas y otros –unas 35 instituciones- y actuó de coordinador entre las mismas y el Municipio.

Rodríguez dice que su esposa siempre lo apuntaló y que si no hubiese sido por ella, no hubiese llegado a constituir la empresa que hoy exhibe con orgullo. Le duele mucho que uno de sus hijos ha emigrado de Argentina, en busca de mejores oportunidades, luego de ver a su padre cómo pasó largas horas de su vida luchando contra las políticas de Estado que casi siempre le han sido adversas.

Pero Alberto no pierde la esperanza y sigue apostando al trabajo, la producción y la capacitación de su gente, que dice ser “es la única vía para dejar de caer, y volver a crecer como país”.

Recomendamos mucho este reportaje. es un placer escuchar a este ganadero todo terreno.

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Veteranos // Alberto Rodríguez, el que creció a la par de la poderosa industria sojera http://wi631525.ferozo.com/veteranos-alberto-rodriguez-el-que-crecio-a-la-par-de-la-poderosa-industria-sojera/ Sun, 27 May 2018 13:40:58 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=9089 Debe ser difícil para cualquier persona enfrentar la hora del retiro. Pero más difícil debe serlo si quien debe jubilarse es un hombre que protagonizó el fenómeno económico más vigoroso que se haya registrado en la Argentina en las últimas tres décadas: el nacimiento y apogeo de la industria aceitera basada en el “crushing” de […]

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Debe ser difícil para cualquier persona enfrentar la hora del retiro. Pero más difícil debe serlo si quien debe jubilarse es un hombre que protagonizó el fenómeno económico más vigoroso que se haya registrado en la Argentina en las últimas tres décadas: el nacimiento y apogeo de la industria aceitera basada en el “crushing” de soja.

El cordobés Alberto Rodríguez ha sido un protagonista indiscutido de ese proceso. Desde 1973 estuvo vinculado con el sector aceitero en su Córdoba natal y hace 24 años se mudó a Buenos Aires, primero como gerente de la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara) y después como presidente en conjunto de esa entidad y del Centro de Exportadores de Cereales (Cec). Con socios de enorme envergadura, flor de intereses tuvo que representar Rodríguez todos estos años.

Ya es noticia vieja que Alberto dejará su puesto en la entidad que agrupa a las principales firmas exportadoras de la Argentina, con 30% del total de divisas, y que su lugar lo ocupará el ex agregado agrícola ante la Unión Europea, Gustavo Idígoras. Lo que es novedoso es encontrase con un Rodríguez tranquilo y dispuesto a conversar largo y tendido sobre su propia carrera y la importancia de la industria que él mismo ayudó a consolidar. Un pequeño lujo que nos dimos los Bichos de Campo.

Mirá la conversación que mantuvimos con Alberto Rodríguez:

“Mi idea original era terminar dos años atrás. No pudo pasar y me quedé un tiempo más. Pero ya anuncié que era mi último periodo y que me volvía a Córdoba. Ha sido una decisión muy meditada. Mi familia esté en Córdoba y mi idea era volver a los afectos”, cuenta de entrada.

Alberto Rodríguez recuerda que “empecé en el año 1973 trabajando en la Cámara de Aceites de Córdoba, cuando ni siquiera había soja. El cultivo empieza a aparece en 1975 y es recién en 1978 se llega al primer millón de toneladas. En ese momento estaba prohibida la exportación del poroto y Martínez de Hoz habilitó una cuota de 300 mil toneladas”.

“De ahí en mas vi todas”, dice. Y es cierto. “Yo creo que fue una historia muy rica, muy importante, Y que  también le cambió la cabeza a los productores. Cuando vuelvo a la década del 70, el productor era muy tradicional. Pero ahí aparecen los hijos de esos productores, que comienzan a ser los primeros ingenieros agrónomos. Con la soja entra el agrónomo al campo y también un paquete tecnológico. Yo creo que esa fue la gran transformación”.

-¿Qué fue primero, la industria aceitera o la soja?

– La industria aceitera en general siempre ha tenido una capacidad ociosa. En aquel momento, cuando yo comencé, se procesaba girasol fundamentalmente, maní en Córdoba y un poco de lino, que todavía había. Cuando la soja comienza a aparecer como cultivo importante, cuando empieza a tomar volumen, la industria hace muchas inversiones, sobre todo en la década de los 90. La industria reaccionó rápido y a partir de allí traccionó para absorber todo los volúmenes de producción.

– ¿Y es cierto que terminamos teniendo el polo sojero más importante del mundo?

– La industria aceitera de China tiene mas capacidad, pero no tiene la tecnología que tenemos nosotros. En el caso local las plantas tienen una capacidad de hasta 20 mil toneladas diarias o más. Eso no existe en otro lugar del mundo porque esa tecnología fue desarrollada para la Argentina. En Estados Unidos la planta más grande puede estar entre 5 mil y 6 mil toneladas, y en China creo que hay una de 10 mil.

– Mirando para atrás, ¿qué temas pendientes le quedaron?

– Siempre aparecen temas pendientes. Uno en que me parece que no fuimos suficientemente incisivos, fue el tema ferrocarril. A medida que se desarrolló la soja fue notable que había zonas de producción más alejadas que necesitaban un sistema de transporte más eficiente y barato. Y ahí el ferrocarril tiene un papel relevante. Ese ha ido uno de los grandes déficits del sector: el sistema de transporte. Obviamente la profundización de la Hidrovía está dando vuelta desde hace rato. y también el tema vial, porque recién ahora estamos hablando de los bitrenes, cuando en el mundo están instalados desde hace rato.

– ¿Por qué piensa que la industria aceitera no es bien valorada por la sociedad? 

– Convengamos que nuestra comunicación no ha sido buena y me siento responsable. Durante los últimos 25 años el sector recibió ataques, y uno de los problemas que tiene es que está formado por varias empresas multinacionales importantes. En general, ‘multinacional’ es es una mala palabra acá. Muchas veces ni siquiera se tiene en cuenta que en el sector también hay empresa nacionales que tienen el porte de las multinacionales. Una AGD, una Molinos Río de la Plata compiten de igual a igual con Cargill, Dreyfus o Bunge. Pero finalmente terminan estando todas en la misma bolsa.

– ¿Y cuál ha sido la relación con los sucesivos gobiernos? 

– Siempre se lo ha visto como un sector que era pro-gobierno y que pedía medidas que el mismo sector cuestionaba. Cuando salió la Resolución 543, que estableció los ROE, y todo eso que sabemos como terminó, el único sector que presentó un recurso fuimos nosotros. Obviamente no nos dieron bolilla, pero no era una idea que nosotros hubiéramos apoyado. Siempre nos pedían que adelantáramos el ingreso de divisas e incluso se nos llegó a pedir que adelantáramos derechos de exportación. La contracara de eso es que el Estado le debía al sector mucha plata por devolución del IVA exportación.Esa cuestión recién se acomodó con este gobierno.

Alberto Rodríguez cierra la charla insistiendo con que los motes y calificativos no le hacen bien a nadie y mucho menos a la Argentina. “La verdad es que terminan haciendo daño. Buena parte de la sociedad toma esos conceptos y eso no ayuda al sector agropecuario. Si tiene una sequía la gente termina diciendo: ‘Y bueno, si total tienen plata’. Eso no sucede en otras partes del mundo. En otros países hay una sequía y todos se dan cuenta de que es un problema, porque toda la actividad económica se resiente mucho”.

Luego nos sonríe como pocas veces lo hemos visto y se despide de todos nosotros… para acercarse a sus nietos.

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