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La entrada Con valor agregado, el alcaucil podría estar presente todo el año: Adriana Ricceti busca aumentar el consumo de esta hortaliza y hasta exportarla se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Sus integrantes son en su mayoría descendientes de productores italianos de las quintas ubicadas en el sur de La Plata, que buscaron que la tradición de este cultivo no se pierda. Si bien ya lograron obtener su indicación geográfica, todavía creen que hay mucho camino por recorrer para aumentar el consumo de esa hortaliza, que sigue siendo extraña para muchos consumidores.
“Hoy no falta producción. Tenemos mucho más de lo que sale al mercado, pero hay que trabajar para que se conozca el producto. Se consume cerca de las capitales y en el interior a veces no llega. Es importante estar en todo el país”, dijo Adriana Ricceti, integrante del grupo Alcachofas Platenses, a Bichos de Campo.
Gracias a sus inmigrantes primero y luego a la acción de este grupo, la zona hortícola de La Plata se constituyó como la cuna del alcaucil en el país. Sus condiciones climáticas favorables, con altos índices de humedad, hicieron que la producción se arraigara, mientras que la tecnificación del cultivó provocó que aumentaran considerablemente los rendimientos por hectárea. Pero el consumo –que se da por completo en el mercado interno- no acompañó ese crecimiento.
Mirá la nota completa acá:
Para los productores locales, el mayor problema es que existe una falta de información por parte de la población general, que en muchos casos desconoce cómo se consume el alcaucil o incluso lo desconoce. Por eso el grupo elaboró dos estrategias que buscan revertir esta situación. Adriana fue una pieza clave en ese proceso.
En primer lugar se trabajó durante seis años en el armado de un protocolo de producción, que fijara las condiciones básicas de manejo. Eso les permitió conseguir luego la primera indicación geográfica vegetal de parte del Ministerio de Agricultura en 2016.
“En los cultivos hortícolas es muy difícil diferenciar el producto, por eso trabajamos con empaques diferenciados. El protocolo no sólo tiene en cuenta las etapas de la producción sino que hace mucho hincapié en la tipificación para que el consumidor identifique el producto final que va a recibir”, comentó Ricceti.

El segundo hito fue la recuperación de la vieja fiesta del alcaucil, que los inmigrantes realizaban en esa zona, y que todavía se continúa realizando en otras partes del mundo. La misma supone una instancia de acercamiento al consumidor, para que conozca no sólo el manejo del cultivo, sino la forma consumirlo. Del evento participan muchos referentes de la gastronomía que dan cuestas de las múltiples recetas de las que puede participar el alcaucil.
“Antes se consumía con la hojita y la vinagreta, o los típicos escabeches. Con el acercamiento de la gastronomía su preparación ha variado. Hay postres dulces con alcaucil, dulce de alcaucil, flanes, se lo incorpora a pizzas, empanas, sándwiches de miga, etc.”, aseguró la productora y agregó que esto también ayuda a reforzar el conocimiento de sus bondades nutricionales.
“Es sano comerlo. Es alto en fibra, hepatoprotector, tiene muchas propiedades para personas con diabetes. Necesitamos que se consuman más kilos por habitante por año”, sostuvo. Pero en este camino también es necesario el apoyo de las autoridades.
-¿Qué haría falta desde el Estado?- le preguntamos a Ricceti.
-Del Estado nos falta todo. No tenemos caminos, tenemos mala comunicación y en la parte de agregado de valor necesitamos créditos a tasa cero para poder arriesgarnos a una inversión, que mínimo es un proyecto de diez años en adelante. Con los financiamientos propios no se llega.
Para la productora, el agregado de valor sería una forma de estabilizar el consumo durante el año, ya que en aquellos momentos en donde el alcaucil no se pudiera consumir en fresco, existirían otras opciones industrializadas como las conservas o los procesados que utilicen esta hortaliza.

“Ahí sí podemos trabajar sobre que la gente lo incorpore a una dieta cotidiana. Si lo consumís dos veces al año no llegas a que se vuelva un hábito. También nos ayudaría a salir a los mercados externos. El alcaucil en fresco es poco competitivo y tenemos mercados cerca como el brasilero. La logística del fresco es costosa y no tiene una larga vida post cosecha”, indicó Ricceti.
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]]>La entrada Productores de alcauciles la pelean para que no decaiga su consumo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Los alcauciles que llegaron a La Plata fueron brotes que venían en las valijas de los inmigrantes italianos”, describió Adriana Riccetti a Bichos de Campo.

Adriana coordina un grupo de 9 productores desde hace más de 20 años en la zona, que da pelea para que el consumo de alcaucil no decaiga. Es que las características de este alimento son muy particulares: los alcauciles se cosechan durante un corto período de tiempo que no excede los dos meses, durante la primavera (antes de que esta flor abra) y luego de cortados son muy perecederos. El mercado de exportación es nulo por este tema de la conservación, de modo que la demanda interna debe ser fuerte para traccionar la siembra de este cardo (Cynara scolymus), que hoy alcanza las 1.000 hectáreas.
Hace 4 años, los productores de alcauciles lograron el sello de indicación geográfica “Alcachofas platenses” y ahora trabajan para difundir el consumo y que no quede solo en las generaciones mayores. Es por esto que llevan a cabo, durante 12 años ya, durante un fin de semana de octubre la Fiesta del Alcaucil. Este año toca el 6 y 7 de en la Plaza Moreno de La Pata.
Aquí la nota completa con Adriana Riccetti:
El alcaucil es un cultivo perenne, que puede perdurar entre dos y tres años en el lote. La cosecha, como ya se dijo, es muy estacional y se concentra a la sallida del invierno y entrada de la primavera. “Este año por las cuestiones climáticas tan marcadas la cosecha se retrasó mucho y recién ahora estamos cosechando”, señaló Riccetti.
“Hoy el productor está recibiendo 250 pesos por cada docena de alcauciles, pero estamos hablando de un precio excepcional en época, por esto que te comentaba del clima, es considerado primicia”, apuntó Adriana.

Las variedades del alcaucil son: violetas, ñatos o romanescos -de aspecto globoso-; híbridos violetas, muy tiernos y recomendados para consumo fresco; o híbridos blancos o verdes, con corazón grande y buena consistencia, ideales para la industrialización y la elaboración de rellenos.
Las infusiones de alcachofas son ideales luego de una abundante comida o problemas hepáticos, gracias a sus propiedades: por su alto contenido en cinarina ayuda a la digestión. Además, es diurético y fortalece y limpia el hígado; ayuda a la vesícula en la eliminación de la bilis y reduce el colesterol.
Muchos, sin embargo, lo prefieren como aperitivo: es furor por estos días el Cynar Julep, una combinación de la bebida italiana con jugo de pomelo o gaseosa.
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