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La entrada Productores de arándanos quieren impulsar la venta a granel para mejorar la “huella hídrica” del producto se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Las políticas macroeconómicas, el doble tipo de cambio, la no devolución del IVA, los impuestos masivos y las leyes laborales desalientan tanto el ingreso de nuevos jugadores como a los que quedamos en el negocio”, dijo Alejandro Pannunzio, presidente de la Asociación de Productores de Arándanos de la Mesopotamia.
Pannunzio destacó que la mayor parte de lo que se produce se exporta y que, mientras en la Argentina cae la producción y las exportaciones, en otras naciones competidores ambas variables crecen.
También resaltó –como contrapartida– el crecimiento del consumo de arándanos que s viene registrando en el mercado interno, al que buscan apuntalar para llegar con un producto de mejor calidad y atendiendo a los requerimientos de una demanda cada vez más preocupada por el cuidado del ambiente.
Escuchá la entrevista completa acá:
Esos temas, entre otros, se discutieron en las jornadas organizadas por la entidad entre el 8 y 10 de septiembre. Además, en el evento se habló del programa de mejoramiento genético que se está llevando a cabo para tener variedades que se adapten a las condiciones locales, el manejo el post cosecha y la huella hídrica de la actividad.
Hoy el arándano se vende en los comercios minoristas en pequeñas cajitas de plástico (“clamshell”), pero que la tendencia es comenzar a comercializarlo a granel.
En ese sentido, Pannunzio indicó que, al evitar el uso de la cajita de plástico, eso mejoraría mucho la huella hídrica del producto porque “por cada kilo de fruta consumiríamos 100 litros menos de agua; esto de producir fruta sana tiene que ir acompañado por el sistema que se comercializa”.
El productor explicó que el beneficio de la venta a granel se determinó a partir de los criterios establecidos en la norma ISO 14046, que contempla el uso indirecto de agua necesaria para producir una “clamshell” (envase) de plástico, entre otros aspectos asociados.
Pannunzio, que tiene su campo en proceso de certificación bajo la norma ISO que determina la huella hídrica, dijo a Bichos de Campo que “sin dudas estoy percibiendo un cambio en la comercialización de frutas, porque a las generaciones más jóvenes les interesa el ambiente”.
“Hay gente que lleva cajas a granel de dos kilos en lugar de en clamshells plásticos, no quieren consumir algo tan sano con semejante movimiento de plástico. A esa demanda hay que satisfacerla buscando una respuesta”, afirmó.
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]]>La entrada Argentina arruina hasta sus mejores ilusiones: Agoniza el arándano, una actividad que atrajo muchas inversiones y después tropezó con la realidad se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La Argentina es un país que se especializa en arruinar sus mejores ilusiones.

Alejandro Pannunzio (foto), un reconocido especialista en riego -profesor de la UBA- que además produce esa fruta en la zona de Concordia, en Entre Ríos, contó que en la Argentina quedan 2.300 hectáreas implantadas con arándanos, cuando hace diez años eran 4.800 hectáreas. Por eso en al temporada 2020 exportó algo más de 10,5 millones de kilos, cuando años atrás había exportado el doble, 20 millones de kilos de arándanos.
Los números deberían haber sido muy diferentes si la Argentina hubiera seguido el mismo camino que esta región sudamericana, que se ha especializado en la producción de arándanos para exportar en contra estación a los mercados del Hemisferio Norte, en espacial Estados Unidos y la Unión Europea, que son buenos pagadores. La región creció de 51.700 hectáreas implantadas en 2009 a casi 100 mil en 2019.
Calculó Pannunzio que si la Argentina hubiera seguido esa misma evolución, el área implantada con ese berrie debería estar llegando a 8.640 hectáreas, pero está apenas en la cuarta parte de eso, porque involucionó. La involución es un dato innegable. Si hubiera seguido el tranco latinoamericano, el país estaría exportando 36 millones de kilos de la cotizada fruta, y no los 10,5 millones de la última temporada.

Adolfo Storni (foto), de la firma Extraberries, contó que para la mayoría de los productores de arándanos el talón de Aquiles ha sido el poco recambio de variedades. Es que en todo el resto de los países productores se han ido actualizando, pero aquí no sucedió y entonces las productividades obtenidas son muy bajas, de unos 7 toneladas en el promedio nacional. Por eso muchas superficies salen de producción: no se salvan los costos si se obtienen menos de 10 mil kilos por hactárea.
En declaraciones al medio AgroValle, Betina Ernst, presidenta de la consultora especializada Top Info Marketing SA, evaluó que en sus orígenes la Argentina “fue el clásico proveedor temprano, estando prácticamente solo durante octubre y noviembre. Su industria se basó en iniciarse lo antes posible, por lo cual implantó variedades tempranas, buscó regiones precoces y trabajó con el envío aéreo. Pero el surgimiento de competidores muy fuertes en el mismo período y con ventajas competitivas complicó seriamente al desarrollo de la industria. La misma tuvo que replantear sus objetivos, concentrarse en las regiones y fincas más productivas, reducir costos y pasar de exportar volumen a calidad”.
Cuando se habla de nuevos competidores, la patria arandanera mirará de inmediato hacia Perú, que desarrolló el cultivo bajo riego en las regiones desérticas de la costa y en pocos años se convirtió en el primer exportador mundial. incluso desplazando a la poderosa Chile. El balance 2020 dirá que Perú exportó 150 millones de kilos de arándanos y Chile unos 110 millones. Recién después, con 10,5 millones de kilos, aparece la Argentina. Sudáfrica, en otro continente, expone mucho más la declinación local, pues exportó 13 millones de kilos la temporada pasada.

Aquí la velocidad de la caída es acelerada. La campaña finalizó con una exportación cercana a las 10.500 toneladas, un volumen 17% inferior al de 2019 y 30% inferior al obtenido en 2017 y 2018. Explicó Ernst casi sin dudarlo que “la caída se debe a los elevados costos y falta de tratados comerciales”. Storni aporta un dato clave para entender por qué los arándanos argentinos no son competitivos en el mercado internacional: para entrar a Europa deben pagar un arancel del 4% mientras que Chile y Perú tributan 0%, debido a los pactos de libre comercio.
Las retenciones a la exportación, como en el resto de las actividades frutícolas, recién fueron eliminadas a fin de 2020, es decir luego del final de la temporada de exportación, que dura hasta noviembre. Y aunque el gobierno logró que China reduzca sus aranceles de importación del 30% al 15%, eso sigue siendo un montón frente a la ventaja con que corren los competidores. Por eso la ilusión de exportar arándanos a ese mercado siguen siendo solo eso, ilusiones.
“Ante la menor competitividad el país se especializa en nichos o segmentos del mercado que aprecia el buen gusto del arándano argentino. Así se está apuntando a la producción orgánica, la cual se estima alcanzó el 30% de la última exportación. Con respecto a los costos, se busca reducirlos a través de un mayor vuelco hacia el envío marítimo. En la actual campaña por primera vez se logró enviar más por barco (57%) que por aire. En años previos solo el 10-20% salía por barco”, explicó la especialista en el negocio frutícola.
La superficie implantada que se sostiene en pie, y que sería de unas 2.500 hectáreas, se reparte en partes iguales entre la región del Litoral (Entre Ríos y algo en Corrientes) y el noroeste (Tucumán y Salta).
Bichos de Campo realizó en septiembre de 2019 un programa especial sobre el arándano, que conserva una llamativa actualidad:
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]]>La entrada Tras la semana del arándano, Alejandro Pannunzio lamenta la poca bola del gobierno a las necesidades de esa economía regional se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Alejandro Pannunzio, presidente de la Asociación de Productores de Arándanos de la Mesopotamia Argentina (Apama), explicó que el clima seco que predominó este año le vino muy bien a los cultivos en el litoral (la principal zona productora es Concordia) como en Tucumán. Esas son las dos principales regiones productivas. Allí se recolectarían entre 15 a 18 millones de kilos, de los cuales entre 2 y 3 millones abastecen el mercado interno y el resto va hacia la exportación.
Pero ese resultado no expresa la evolución de la producción en los últimos años, que se fue achicando: “El pico fue en 2008 con 4.750 hectáreas implantadas, cuando hoy hay menos de 2400 hectáreas. Desde 2008 cae la producción siendo que en el mercado mundial producción y consumo crecieron masivamente. En cuanto a volumen de cosecha en esos años pasamos de 20 millones de kilos exportados a 12 millones en el verano pasado”, puntualizó Pannunzio.
Escuchá la entrevista completa:
El productor de Concordia explicó que “en ese mismo período, Perú pasó de cero kilos a 150 millones de kilos. Y Sudáfrica, que empezó más tarde que Argentina, está en 25 millones de kilos y tiene previsto 45 millones el año próximo”.
La caída de área implantada y en consecuencia de la cosecha fue de la mano de menos productores en el sistema. Si en 2008 había 54 productores en la región de la Mesopotamia, en 2020 se cuentan solo 36.
El arándano comparte agenda con tantas otras economías regionales que vienen pidiendo ayuda, pero la política no quiere o no sabe cómo ayudarlas porque las respuestas no aparecen.

La reducción en superficie y producción “fue básicamente a que en otros países hay estímulos para promover el desarrollo rural, en cambio en la Argentina tenemos estímulos negativos y una parte importante del ingreso del productor queda en mano del Estado”, dijo Pannunzio.
Y comparó: “por caso en Perú reciben del Estado”, ya que los productores disponen de un estímulo de parte del Estado del 14% sobre el precio “mientras que aquí hay un castigo del 28% lo que genera una brecha en el valor del arándano del 44% en un país y otro”, indicó Pannunzio, que además es docente de la Faqcultad de Agronomía de la UBA por ser uno de los mayores especialistas en riego del país.
En la mochila con que carga el sector, explicó el presidente de APAMA que se cuenta el saldo de IVA. “Compramos insumos con un IVA pero se exporta sin (ese impuesto). Por eso pedimos hace tiempo que se establezca una cuenta tributaria única y que con los saldos de ese impuesto se puedan pagar otros impuestos nacionales”.
Las autoridades no prestaron atención a esa propuesta. “Entonces hay que hacer un trámite que implica un año y medio para recuperar (el impuesto). Y como se hace en pesos, al cabo de un año y medio se puso la plata en la gestión de cobranza y finalmente se percibe el 30 o 35% de la deuda” que tiene el fisco con la empresa.
Por otra parte, la venta al extranjero de esta fruta paga 5% de retenciones y los reintegros a la exportación bajaron y ya no representan un estímulo. Eso sin contar que para vender a los mercados internacionales se aplica el tipo de cambio oficial, cuando buena parte de la economía se rige por otro mucho más alto.

Pannunzio dijo que presentaron a las autoridades una propuesta para que bajen los costos laborales, los impuestos al salario de los cosecheros, pero eso tampoco prosperó.
El sector da empleo, entre puestos directos e indirectos, a unas 25 mil personas. Lo que se reclamó recientemente es que quienes cobran el IFE (ingreso familiar de emergencia) pudieran ser dados de alta también para trabajar en la cosecha sin perder ese beneficio. Pero no hubo respuesta tampoco a ese pedido.
El arándano que hace pocos años era noticias por sus proyecciones, hoy está en crisis. Y mientras la política sigue sin dar soluciones, la consecuencia es la caída en la cantidad de productores, en el área con el cultivo, en la cosecha en el ingreso de divisas y en el empleo en un país que necesita caminar hacia el destino contrario.
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]]>La entrada El IFE no es compatible con las actividades zafreras: Peligran 12 mil puestos de trabajo en la cosecha del arándano se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Este escenario puede parecer extraño si no se conoce que las cosechas de arándanos duran pocos meses y que el grueso de los trabajadores, en su mayoría mujeres, solo es contratado de forma temporal entre agosto y noviembre. “Esta producción es estacional. Por dos o tres meses activos (estos trabajadores) se veían impedidos de calificar para el IFE”, explicó a Bichos de Campo Alejandro Pannunzio, presidente de la Asociación de Productores de Arándanos (APAMA)
A través de un breve comunicado, la asociación denunció a principios de esta semana que peligran 12 mil puestos de trabajo en el sector, con mucha presencia en Tucumán y en el norte de Entre Ríos, y que esto atenta contra el registro formal de los trabajadores.
La campaña de cosecha que comenzó hace seis semanas con las variedades tempranas está por llegar a su pico más alto. “Cuando uno comienza a organizar los grupos de trabajo para octubre y noviembre la gente dice ‘no me voy a registrar’”, comentó preocupado Pannunzio.

Ante este escenario, APAMA comenzó a agitar el avispero y consiguió línea directa con la diputada Mayda Cresto, de Entre Ríos. La ciudad de Concordia es allí uno de los epicentros de esta economía regional y por ello la legisladora presentó un proyecto de ley que lleva la firma de otros 16 diputados. En el se pide la continuidad del IFE para los trabajadores temporarios de las economías regionales.
Ya a comienzos de este año, Pannunzio se reunió con el Ministro de Agricultura, Luis Basterra, para discutir la asignación de prestaciones sociales y las demoras que hay para asignar un nuevo plan, cuando el trabajador cambia de estado activo a inactivo. “Son trabajadores que no pueden esperar unos meses”, dijo. Con el comienzo de la pandemia el panorama se agravó.
El 45% de esta producción está centrado en el NEA, en las provincias de Entre Ríos y Corrientes. El otro 45% está en el NOA, con centro en Tucumán y actividades en Catamarca y el sur de Salta. El resto de la actividad está en el norte de Buenos Aires. Las exportaciones ya comenzaron con destino a Grecia y Suecia y luego se ampliarán hacia el resto de los mercados: Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Noruega, Finlandia, entre otros países.
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]]>La entrada ¿De acuerdo con el acuerdo? Los productores de arándanos festejan la baja de aranceles se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En la actualidad, la exportación argentina de arándanos paga aranceles de entre el 3 y el 9%, según el país de destino. Con la entrada en vigencia del acuerdo, en la mayoría de los países se eliminará, y en el resto se reducirá hasta a la mitad o más.
Desde APAMA también anticiparon que existe la firme posibilidad de que los fungicidas importados en Argentina bajen el arancel que pagan para entrar al país, como así también la importación de máquinas de empaque y cosecha.
“Si bien en la letra chica con los diferentes países puede haber modificaciones, la sola posibilidad de que el arancel se reduzca en algunos casos y que baje a cero en otros es una gran noticia para un sector que viene invirtiendo y apostando al desarrollo en Argentina”, aseguró Alejandro Pannunzio, presidente de la entidad que nuclea a los productores de esa fruta fina concentrados en la zona de Concordia, en Entre Ríos. Pannunzio es además vicepresidente del Comité Argentino de Arándanos (ABC).
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]]>La entrada Jorge Pazos: “Los dos pallets de arándanos a China se exportaron a pérdida” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La alegría que expresan las autoridades en el comunicado no condice con las sensaciones que tienen los privados, que por ahora ven inviables las ventas hacia el gigante asiático. Así lo contó a Bichos de Campo Jorge Pazos, el presidente de la Cámara Argentina de Productores de Arándanos. El directivo participó la semana pasada de la mesa de competitividad de frutas finas, donde se expresaron ante las autoridades los problemas de competitividad del sector.
Pazos, de todos modos, rescató la mitad llena del vaso: valoró la apertura de un mercado para la que se trabajó durante cinco años. En ese lapso hubo varias visitas técnicas que, según explicó, fueron financiadas por los empresarios.
Pero luego indicó: “Esto tiene una parte negativa, porque nos encontramos con que hay que pagar un arancel de 30% (para entrar los arándanos a China) mientras que nuestros colegas y competidores tienen 0%”, como es el caso de Perú y Chile, dos competidores de la Argentina con salida al Pacífico y por lo tanto con costos de flete también más bajos.
Escuchá la entrevista completa con Jorge Pazos:
El dirigente de los arandaneros indicó que “nos debemos esa discusión en la mesa de competitividad”, al tiempo que reclamó que la apertura de mercados debe ir acompañada de la reducción de los aranceles y que en las condiciones actuales “no hay futuro en las exportaciones del producto a China”. En ese sentido, explicó que el tan promocionado envío se hizo a modo de prueba para testear el mecanismo, pero la venta “fue a pérdida y por eso se enviaron sólo dos pallets” de 720 kilos.
Pazos explicó que la producción de arándanos en la Argentina está estancada en 16 millones de kilos y que el área en franca reducción. Hace 15/20 años, dijo, la superficie llegaba a las 4.200 hectáreas y ahora “arañamos las 2.200”.
Luego agregó que en los últimos 5 años Perú desarrolló la actividad al punto de producir entre 8 y 10 veces lo que nuestro país. Según el productor y empresario al sector le falta competitividad y además las varias cuestiones que la reducen se encuentran la alta carga laboral. “En Perú los aportes laborales significa el 4% del costo salarial mientras que en nuestro país entre los que hace el empleado y el empleador suman 37%, eso habla a las claras del costo argentino”, finalizó.
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]]>La entrada Alejandro Pannunzio: “Algunos productores de arándanos pagamos costos de energía que son un disparate” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Los números finales que Pannunzio expone en una charla con Bichos de Campo son más o menos los siguientes: se exportaron en esta temporada unos 16 millones de kilos de arándanos, a los que se sumaron de 4 a 5 millones más de ese berrie que se volcaron al mercado doméstico. “Tuvimos un poco menos de volumen de producción pero mejores precios”, resumió el productor.
Escuchá el reportaje completo:
La mejora de los precios fue la que permitió compensar algunos costos que siguen en suba frente a un dólar bastante planchado, describió el titular de APAMA, que agrupa a 58 productores del Noreste que cultivan unas 1.100 hectáreas de arándanos. En total en el país hay 2.750 hectáreas dedicadas a ese cultivo que comenzó a cobrar vuelo en los años ’90.
Entre esos costos, Pannunzio citó el rubro que más los preocupa: el de la energía eléctrica. “El costo aumenta cuánto más nos tecnificamos y aumentamos la capacidad de frío”, describió. Y contó que ellos pagan cargos fijos por la potencia instaladas durante los 12 meses del año, cuando producen solamente durante un trimestre, entre septiembre y noviembre.
Además relató que para los productores instalados en Entre Ríos el costo de la electricidad triplica al que pagan sus pares de Corrientes o Santa Fe y llega hasta 1.500 dólares anuales por hectárea. “Lo repito para que quede bien claro: 1.500 dólares por hectárea. Es un disparate que no tiene ninguna lógica y es totalmente arbitrario, porque una jurisdicción cobra el triple que la otra”, se quejó.
Este año, cuenta Pannunzio, los productores pudieron zafar de que se aplicara una resolución de la Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA), que definía el valor del jornal para los cosechadores de arándanos en una suma equivalente a 25 kilos de fruta cosechada. “Esa resolución fue suspendida por un año y la idea es reunirnos para determinar un valor razonable, porque ese no lo era”, recalcó el ingeniero agrónomo, tras recordar que el componente de Mano de Obra representa cerca del 65% de los costos de una explotación.
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]]>La entrada La batalla más difícil del arándano, un príncipe de sangre azul se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Vamos por capítulos. Lo de la sangre azul no hay que explicarlo: arándano es el nombre en castellano del blueberrie, una fruta fina bautizada así por su tonalidad azulada. Se trata de uno de los últimos cultivos introducidos en la Argentina, pues los primeros plantíos datan de los años ’90. Niño mimado, pegó el estirón ya en el nuevo milenio. La superficie sembrada, que era de solo 400 hectáreas en 2001, se estabilizó en torno a 2.600 hectáreas en los últimos tres o cuatro años.
Lo de la conquista de mercados tampoco es verso. Nuestro arándano salió al mundo primero con tímidas arremetidas, pero a partir de 2008 consolidó exportaciones superiores a las 10 mil toneladas. El récord, según datos del Senasa, fueron 19.400 toneladas en 2011. El año pasado los registros marcaron más que aceptables 18.551 toneladas.
La fruta es básicamente americana, ya que el 85% se produce en esta región del mundo y también la mayor parte es consumida aquí. Estados Unidos es el principal jugador de este imperio: cosecha 250 mil toneladas, pero como no le alcanza compra más en otras comarcas. Allí entra el arándano argentino en escena. El país norteamericano absorbe usualmente un 65% de los embarques locales, mientras que otro 20% va a Europa y el resto se desparrama entre varios destinos.
Como buen príncipe, nuestro guerreo sale a batallar solo durante un breve lapso que va de septiembre a noviembre de cada año. Es que, sangre azul, el arándano es bastante frágil y sumamente perecedero: hay que venderlo rápido y solo durante la temporada. Sucede lo mismo en el reino vecino, Chile, el segundo productor mundial. En su caso la época de cosecha y exportación se inicia en noviembre y dura hasta mediados de marzo. Entonces se cruzan muy poco: cuando uno regresa de batallar, el otro entra en escena. Era la situación ideal para nuestro príncipe: durante dos meses –entre septiembre y octubre– no tenía competencia. Los mercados venían a pedir que los conquisten.
Hasta aquí el cuento. Ahora la cruda realidad. La semana pasada se realizó en Concordia, Entre Ríos (junto con Tucumán, una de las dos grandes zonas arandaneras del país) una jornada para analizar las perspectivas de la campaña que está por iniciarse el mes próximo.

Alejandro Pannunzio, presidente de la Asociación de Productores de Arándanos de la Mesopotamia, pasó revista al ejército nacional: se espera una producción de 18.000 toneladas de fruta lista para exportar, a precios nada despreciables que oscilarían entre us$ 5 y us$ 7 por kilo. El príncipe podría salir a revalidar honores. Para la balanza comercial, el blueberrie se ha convertido en los últimos tiempos en la tercera fruta en importancia, detrás del limón y la pera, arriba de la manzana.
Fue Miguel Bentín, presidente de Pro-Arándanos Perú, quien trajo las malas nuevas. Es que Perú es el ogro de este cuento. En 2014 solo producía 2.000 toneladas y no le hacía ni cosquillas a la Argentina. Pero este año ofertaría 25.000 toneladas y para 2021 planea llegar a 40.000. Se acabó la fiesta para nuestro príncipe, porque este impensado rival, que cultiva arándanos bajo riego a gran escala sobre los médanos ubicados en su ribera norteña, tiene la misma “ventana” de exportación y sale a la conquista en los mismos meses que la Argentina.

“Se acabó la ventana. Perú es el gran desbalanceador. Entre septiembre y octubre veníamos operando solos en el mercado y por eso nos relajamos un poco de más, y eso empieza a jugar en contra. Eso sumado a nuestra falta de competitividad por el tipo de cambio y los altos costos que enfrentamos los que producimos en este país”, dice ahora Pannunzio. La autocrítica es genuina. De tan fácil que le resultaba conquistar el mundo el príncipe se pasó de jaranas y hasta sacó panza. Ahora tiene que volver a entrenar.
Para el productor entrerriano, si el año pasado ya fue difícil, éste tampoco garantizaría la rentabilidad de una economía regional que en tiempos de cosecha brinda trabajo a unas 25 mil personas y genera us$ 110 millones en divisas. Por eso Pannunzio reclamó al Gobierno una mesa de trabajo que pueda analizar cómo reducir los costos y mejorar la competitividad de la actividad.
En tiempos de conquista fácil, por ejemplo, el príncipe se acostumbró a sacar su producto pagando un elevado flete por avión. Ahora habrá que analizar cómo exportar en barco. Ajustarse el cinturón. Y así muchas variables más a revisar: el costo de la tarifa eléctrica (vital para la cadena de frío), la estructura impositiva…
“Va a costar mucho esta transición. La verdad es que productivamente estamos muy bien, pero enfrentamos una gran incertidumbre”, dice Pannunzio, preparándose para esta gran batalla.
Artículo publicado en el suplemento Agro de la agencia Télam el 18 de agosto de 2017.
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