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La entrada Educando a la TV Pública: La verdadera “leche” sale de las vacas y no existe “leche” que provenga del reino vegetal se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Sobre la mesa había “leches” de todo tipo y color, pero ciertamente no todas eran “leches”. Había sí leche de vaca (entera, descremada y con el agregado de Omega 3), pero también había bebidas de origen vegetal que técnicamente no pueden ser denominadas como leche. Había bebidas a base de maní, a base de arroz y a base de almendras. Y todas ellas tenían en cartelito que decía “leche de…”
Mirá el bloque en el TV Pública:
“No existe tal cosa como ‘leche alternativa’. Sería un oxímoron”, determinó la productora en su cuenta de Twitter, donde además citó los artículos del Código Alimentario Argentino que le dan la razón, pues el término “leche” solo puede ser utilizado para denominar el fluido que proviene de los mamíferos.
En el Capítulo 8° de ese Código, que es una suerte de Biblia de los alimentos y sus ingredientes y se basa en tratados internacionales como el Codex Alimenticio, define textualmente que:
“Artículo 553 – (Res 33, 13.9.06) Con la designación de Alimentos Lácteos, se entiende la leche obtenida de vacunos o de otros mamíferos, sus derivados o subproductos, simples o elaborados, destinados a la alimentación humana”.
“Artículo 554 – (Res 22, 30.01.95) Con la denominación de Leche sin calificativo alguno, se entiende el producto obtenido por el ordeño total e ininterrumpido, en condiciones de higiene, de la vaca lechera en buen estado de salud y alimentación, proveniente de tambos inscriptos y habilitados por la Autoridad Sanitaria Bromatológica Jurisdiccional y sin aditivos de ninguna especie”.

El asunto parece banal, pero para los productores de leche genuina, la de vaca, es un asunto crítico y amenazante, pues si los extractos realizados a partir de vegetales comienzan a ser denominados como “leches” (como sucedió en la mismísima televisión pública), entran a competir directamente contra el consumo de su producto, cuando son sustancias completamente diferentes.
Algo parecido sucede con los nuevos alimentos elaborados en laboratorio o a partir de proteínas vegetales, y que a veces son presentados como “carne” y hasta son vendidas como hamburguesas. Los ganaderos se quieren matar con esta ofensiva publicitaria, que se vale de vocablos que tienen una larga tradición de uso para denominar a sus productos y no a otros bien distintos.
“Quienes denominen como leche a líquidos provenientes del mundo vegetal cometen infracción al Código Alimentario Nacional, usufructuando así de las propiedades únicas e irrepetibles de la leche de vaca. Es un delito. Los tamberos y la cadena láctea se ven perjudicados”, enfatizó Passerini.
¿Y por qué los tambos de bovinos se han apropiado de la palabra “leche” si también se ordeñan cabras, ovejas y hasta burras?
Para esos casos el Código Alimentario también tiene una definición precisa: “La leche proveniente de otros animales deberá denominarse con el nombre de la especie productora”, explica. Así, leche de cabra o leche de oveja son denominaciones correctas, pero jamás se debería poder hablar de una leche de almendras o de maní, pues estos granos no se ordeñan.
¿Y cómo deberían presentarse estos líquidos blanquecinos que parecen leche pero no lo son?
En esta nota del sitio InfoAlimentos, se explica que las bebidas a base de vegetales se deben denominar bajo la categoría “bebida analcohólica a base de…”.
De acuerdo al Artículo 996 del CAA, se entiende por bebidas sin alcohol o bebidas analcohólicas, las bebidas gasificadas o no, listas para consumir, preparadas a base de uno o más de los siguientes componentes: jugo, jugo y pulpa, jugos concentrados de frutas u hortalizas, leche, extractos, infusiones, maceraciones, percolaciones de sustancias vegetales contempladas en el presente Código, así como aromatizantes / saborizantes autorizados. No deberán contener alcohol etílico en cantidad superior a 0,5% en volumen.
Y en los casos cuyos componentes no se correspondan con lo establecido en este Artículo 966, el producto se podrá denominar “alimento líquido a base de…”.
La TV Pública, en los cartelitos presentados en dicho bloque, debería haber puesto “alimento líquido a base de almendras, de arroz y de maní”. Eso hubiera sido lo correcto.

La dirigente lechera de CRA aprovechó para recordar que “un vaso de leche (200 ml) aporta un 30% de la dosis diaria de calcio recomendado, un nutriente que ayuda a formar y mantener huesos y dientes fuertes, además de su rol en la función nerviosa, en la contracción de los músculos y la mantención de la presión arterial normal. Esa cantidad aporta además un porcentaje importante de las recomendaciones diarias de otros nutrientes fundamentales como: potasio (11 %) y fósforo (20%)”
Pero… ¿De qué leche hablaría?
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]]>La entrada Pregunten a Cristina, que ella sabe: El cierre de las exportaciones de carne podría ser el golpe de gracia para los tamberos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Por un lado, la Secretaría de Comercio interior fijó precios máximos y cuidados y solo autoriza aumentos para los lácteos que están bien por debajo de la inflación, que supera el 40%. Esto reduce el ingreso de dinero a la cadena láctea e impide compensar con un mejor precio de la leche cruda el alza de costos que soportan los tamberos.
Pero todo puede ser peor…

El cierre de exportaciones de carne vacuna también afectará a los tambos, ya que ese tipo de establecimientos tienen un ingreso adicional con la venta de los terneros, que recrían y engordan previo a la faena. Con la carne de los machos de la raza Holando incluso se abastece la Cuota Hilton, los cortes más caros que se envían para Europa.
Pero los tambos también -y sobre todo- obtienen un ingreso por la venta de carne de la venta de las vacas que dejaron de ser productivas.
Cada año se descartan entre 20 y 30% de las vacas de los establecimientos lecheros, y van a la faena para atender especialmente a la nueva demanda desde China, por lo que este tipo de animales se habían valorizado notablemente en los últimos años.
Ver Cristina mostró su dolor por la situación lechera… en el tambo del hermano del intendente
De hecho, según los precios que publica el Mercado de Liniers, el promedio de esa categoría en lo que va de mayo aumentó 100% en una comparación interanual. Hasta esta semana, porque luego de conocida la decisión del gobierno de cerrar las exportaciones de carne su precio cayó al menos 15%.
Ese ingreso adicional de los tambos era el que les permitía compensar las pérdidas por la producción de leche. Pero ese dinero se reducirá notablemente en tanto el gobierno siga sin permitir las exportaciones de carne. las vacas viejas del tambo no suelen tener otro destino.

En los cálculos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) sobre los costos de los tambos se determina el recupero por la venta de carne. “Esto representa el 15% adicional del ingreso que se obtiene por la leche. Es decir que si un tambo vende leche por 100 pesos cobra 15 más por la venta de vaca. Ese valor ahora se va a reducir y la vaca va a volver a valer poco como cuando China no traccionaba”, explicó Jorge Giraudo, director ejecutivo del OCLA.
Luego agregó que esto viene a complicar una cuenta que ya daban mal para los tamberos. En abril “el precio del litro de leche fue levemente superior a los 28 pesos y para cubrir el costo, cuando se le carga la retribución al capital invertido, se necesitan 32/33 pesos. Con la baja que va a tener la vaca van a necesitar un precio de por lo menos 35 pesos”, evaluó el experto.
Los productores de leche dicen que ante todo son ganaderos y que la medida decidida por el presidente Fernández no hace más que incrementar sus pérdidas económicas.

El productor Gustavo Augel que tiene un tambo chico de 140 vacas y 2.500 litros diarios, disparó: “Esta medida nos pega en el medio del pecho por la pérdida de valor de la vaca de descarte”.
Augel explicó que el tambero usa el ingreso que logra por la vaca de descarte para financiar gastos propios de la actividad. “Lo que me entró por la última venta lo usé para hacer pasturas, porque no hay créditos para financiar la actividad”, explicó.
Luego señaló que “desde el Estado no recibimos otra cosa que palazos, nos achican constantemente el bolsillo. Hace años que vengo descartando vacas porque el litro de leche no rinde y por eso me tuvo que achicar. El año pasado tenía 200 vacas y en este me quedan 160, porque no puedo salir a comprar terneras y solo me queda esperar que las que nacen lleguen a los 3 años para entrar en producción. Los que producimos menos de 3.000 litros por día estamos subsistiendo”, expresó Augel.

Por su parte, Andrea Passerini, productora y referente por el tema lechería en CARBAP y CRA, ratificó que “la vaca que el tambo descarta va a la faena para vender a China. Ya se cayó en los últimos días de 100 a 80 pesos (por kilo vivo). Esta medida nos perjudica muchísimo, pero además no tiene sentido porque la carne que se obtiene de la faena de esas vacas no se consume en el mercado interno”.
La productora de Carlos Casares agregó que los lecheros “venimos desde hace casi un año en quebranto por la suba de los costos de la alimentación y por incrementos en costos fijos como los combustibles. Estamos al menos 5 pesos abajo del costo de producción, porque cobramos 28 pesos en abril y el costo fue de 33 pesos. Con el cierre de exportaciones esa diferencia será mayor en mayo por la pérdida de valor de la vaca de descarte”.
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]]>La entrada En dólares, la leche ya cotiza a la mitad o menos que en los países vecinos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Así el dólar leche es el mayorista Banco Nación -que no llega a los 77 pesos- menos el 9% de derechos de exportación a la leche en polvo, por lo que queda en torno a 70 pesos. El oficial con impuestos incluidos es 90% más caro que el dólar que reciben las lácteas. El dólar informal, que es el único que circula en las calles, es 120% más alto.

“Las vacas comen dólares y producen pesos”, es una frase acuñada por Andrea Passerini, flamante coordinadora nacional de lechería de CRA (Confederaciones Rurales Argentinas).
Un informe del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) marcó que en dólares oficiales el precio de la leche tuvo un descenso de 13% respecto de agosto de 2019. Para agosto de este año cotizaba en 26 centavos de dólares, por debajo de los 30 centavos del año anterior. Era la leche más barata entre los países productores.

Pero según la dirigente y productora de leche en Carlos Casares, si se toma como referencia el dólar oficial (con los impuestos incluidos) el productor está cobrando en realidad entre 13 y 14 centavos de dólar por litro. Y si la referencia de comparación es el dólar blue, el valor de la leche en dólares baja a 12 centavos por litro.
Todo esto, cuando históricamente el valor promedio de la leche pagada a los tamberos osciló entre 25/30 centavos de la divisa norteamericana, que además es el valor que cobran de piso los tamberos en países vecinos y competidores.
En medio de la crisis cambiaria, además de reducirse el valor del litro de leche en dólares se está dando otra cuestión que afecta los costos: la suba continua de los granos y particularmente de la soja, que es uno de los ingredientes de la dieta de las vacas.
La soja disponible vale cerca de 23.000 pesos la tonelada, lo que es igual a 23 pesos por kilo. Su valor entonces supera en 5 pesos (25% más) al valor del litro de leche, que sigue estancado en torno a 18 a 19 pesos desde hace varios meses.
El panorama para los tamberos se está complicando. Estamos en primavera, cuando se produce más leche y esto complica más la posibilidad de mejora en los precios. Por eso el sector está pidiendo medidas al Gobierno.
Dice Passerini que “falta una leche de referencia, transparencia en la cadena, un mecanismo de gestión del análisis de la leche y, lo más importante, un mecanismo de fijación del precio”.
Esto se lo pidió ya la santafesina CARSFE, entidad adherida a CRA, al director nacional de Lechería, Arturo Videla. Según Passerini van a insistir desde CRA para que se arranque con la definición de esas cuestiones.
La entrada En dólares, la leche ya cotiza a la mitad o menos que en los países vecinos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Bichas de Campo: “Siempre me llevé mejor con los animales que con las personas”, dice Andrea Passerini, una tambera de raza se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En el arranque de la entrevista con Bichos de Campo, Andrea se confiesa: “No estudié nada que tuviera que ver con el campo, más allá que de chica quería ser veterinaria porque vivía rodeada de animales en el campo. Es que siempre me llevé mejor con los animales que con las personas”, dice entre risas.

Su desparpajo a la hora de hablar hace pensar que Andrea no es una caja de secretos guardados, sino más bien revelados, porque no se ahorra ningún pensamiento y saca todo para afuera. “Yo no me acerqué al campo. Él se acercó a mí”, dice.
Andrea es licenciada en ciencias políticas y relaciones internacionales. Aunque confiesa: “Quería estudiar Letras, porque escribo desde muy chica. Pero me convencieron de que estudiar Letras no me serviría porque tenía que ganarme la vida de alguna manera. En ese discurso de ´tenés que estudiar algo para ganarte la vida´, estaba implícito que yo no me la ganaría en el campo; pero en realidad, yo sí me la gano en el campo, y aclaro que es mucho más que ganar materialmente para vivir, porque la vida dedicada al campo es una vida ganada”.
–Entonces ¿Cómo es que llegaste al campo?
-Mi abuelo paterno había comprado un pedacito del campo allá por la década del ´50 en el sur del partido bonaerense de Carlos Casares, y desde que nací me llevaron al campo; navidades, cumpleaños, la diaria. Por eso digo que el campo forma parte de mi vida desde el minuto 0.
-¿Y vivís en el campo?
-Cuando me preguntan dónde vivo, yo digo que me faltaría la casa rodante. Mi hijo Martín de 18 años vive y estudia en Capital Federal, por ende, mi casa oficial es ahí, pero mi domicilio legal, fiscal y espiritual es Carlos Casares, donde está el campo familiar.
-Wow, rutina complicada entonces ¿Verdad?
-Uno de los problemas que tengo en mi diaria es que mi vida es una anti rutina. Yo vivo, mitad en Carlos Casares y mitad en Capital Federal. Viajo mucho, tanto que mi camioneta se vuelve mi otra casa. Mi rutina es viajar semana de por medio. De hecho, me gusta viajar de noche, porque la ruta de noche, según mi experiencia y a pesar de lo que muchos piensan, es más segura y es un momento para estar conmigo, y para ir tranquila, sabiendo que el día laboral llegó a su fin.
-¿Y cómo organizás una rutina en el tambo entonces?
-La primera semana de cada mes hacemos un balance del mes anterior, sobre todo en temas productivos como guacheras, partos, mortandades y enfermedades. Durante todo el verano, por ejemplo, planificamos las siembras y presupuestamos la alimentación del rodeo para todo el año. Creo que el verano es una etapa crucial para el tambo, porque es ahí cuando definís tus reservas, el tamaño de tu rodeo. Muchas cosas. Por eso mis veranos suelen ser el campo.
-Hablás en plural. ¿El tambo lo trabaja toda la familia?
– Es un tema complicado. Y ahí nos meteremos en mandatos familiares que tuve que derribar. Cuando hablo del tambo, hablo de la unidad de agronegocio familiar e incluyo a mi padre y a mi hermano, pero en la práctica y día a día del negocio estoy yo más presente. Y hablo de tambo y ganadería, ya que también hacemos ciclo completo de machos Holando.
-¿O sea que la que manda en el tambo sos vos?
-Hablar de eso implica hablar de mi padre. Él siempre fue ganadero, no tambero. En su momento, cuando dividió el campo con mi tía, había dos tambos, pero los mismos fueron concebidos como una caja de ingresos mensual para bancar otras actividades más estacionales y cíclicas como la ganadería y la agricultura. Entonces, cuando se dividió el campo, a mi papá le tocó un tambo, y recuerdo que revoleó las llaves del mismo, se buscó un socio y no se dedicó nunca más a ese tambo. En ese momento yo estaba estudiando aún, y recuerdo que me empecé a ocupar del campo en la década del ´90, pero no así del tambo, ya que estaba siendo administrado por ese socio de mi padre.
Pero mandada como soy, empecé a meter la nariz y quise hacerme cargo del tambo, con bastante resistencia, casualmente, por parte de mi padre. Por eso debo decir que generacionalmente tuve el escollo de mi padre, ya que él esperaba que fuera mi hermano varón el que se ocupara, y resultó que mi hermano mayor no distinguía un caballo de una vaca. Por eso la hija mujer tomó el control, atípico para esa época.
-De modo que antes de poder encargarte del campo y del tambo, ¿Debiste vencer mandatos machistas?
-Esa fue una pelea que tuve sólo con mi padre, porque él era muy exigente y muy machista. Eso me marcó mucho. Hoy está orgulloso de mi, pero al principio, el camino con fue duro. Paradójicamente, luego de esto, nunca más tuve drama en trabajar con hombres, ni en lo gremial, ni en la tarea del día a día en el campo. Siempre se me respetó y lo que me ayudó fue mantener la humildad y las ganas de aprender. Eso también me pasó en la parte gremial agropecuaria.
-¿Cómo conjugás tu labor en el tambo con tu actividad gremial?
-Yo entré en el mundo gremial, porque siempre tuve la sensación de que hacer bien lo individual y ser buena ciudadana no era suficiente. Siempre tuve la necesidad de participar en la construcción de un colectivo, y así fue que encontré a Carbap. Empecé en el 2003 en la sociedad Rural de Carlos Casares, y después lo conocí a mi fallecido amigo Juanito Linari, que fue coordinar de la comisión de Lecheria de Carbap antes que yo. Luego tomé yo su lugar, a mediados de 2015. Él me enseñó mucho y tuve el honor de sucederlo que siempre fue un gigante como profesional y como persona. Hoy por hoy sigo en Carbap, y también me afiancé en la comisión de Lechería de CRA (Confederaciones Rurales Argentinas), aprendiendo de gente que sabe mucho más que yo de esto. Y también en un momento participé de las reuniiones de la junta de representantes de Caprolecoba (Cámara de Productores de Leche Cuenca Oeste), porque yo soy tambera de esa zona.
De modo que la crisis de la lecheria data del 2015, así que podría decirse que no tuve respiro. Siempre un año peor que el siguiente. Por ejemplo, tras la inundación de 2012 en el oeste bonaerense, donde fue muy problemática, podría decir que estuve a poco de colgar la toalla porque la inundación puso a prueba el tambo. Pero seguí, apoyada por Juanito Linari. Y mi participación fue mucho más intensa a partir de ese año.
-Y hoy ¿Trabajás sólo con hombres o también con mujeres?
-Hoy día, todas las personas con que trabajo son hombres. La única mujer del equipo es la hermosa de mi encargada. Por ende, estoy rodeada de hombres, y se me da muy bien liderar, porque lo hago desde un lugar sin ego; pregunto, escucho y aprendo. No temo mostrarme dubitativa y pedir ayuda cuando debo hacerlo, porque creo que es la manera más auténtica de vivir y liderar. Es que, si no estás abierta a hacer autocríticas y a aprender todo el tiempo ¿Para qué vivir?
-Entonces, ¿Considerarías que el campo argentino es plural y equilibrado con hombres y mujeres?
-Claramente no hay equilibrio entre hombres y mujeres, y tampoco sé si deba haberlo. A ver. ¿Qué cupo vamos a poner para que la mitad de los que ordeñan en un tambo sean mujeres? El equilibrio a veces no es la igualdad. A mí me resulta muy difícil ayudar a parir una vaca, porque hay cierta fuerza que yo no puedo hacer. Estoy orgullosa de tener mi propia fuerza femenina y puedo estar desde otro lugar. No siempre en las guerras, los que han sido visibles y obtuvieron las cucardas, fueron los que definieron las batallas. Muchas veces quienes definen las batallas no son muy visibles, y a veces está bien que sea así.
Hay cosas que hice en mi vida, que sólo las sé yo. Las que quise hacer visibles, las hice visibles. Las otras no porque son solamente mías. Es decir, no necesariamente para ser poderosa, debés hacerte visible.
Culturalmente, el campo siempre fue un universo de hombres. Y no creo que sea muy diferente el machismo del sector agroindustrial con el de otros sectores. Por eso yo comulgo mucho con la meritocracia por esfuerzo, por capacidad, por convicción y por ganas.
Y si bien estoy de acuerdo con que en algunos ámbitos es necesario emparejar la ecuación hombres- mujeres, y que ni yo puedo decir que me fue fácil ganarme un lugar en el campo, pienso que, a la vez, el hecho de que haya sido difícil, me da un valor agregado infernal. Si a mí me hubieran dado este tambo servido en bandeja, ¿Quién sería hoy yo? Lo difícil agrega valor, desafíos, y a medida que te acercás a la meta en la cuesta empinada decís ´wow, cuánto aprendizaje por lo aprendido y luchado´.
En estos establecimientos, las tamberas son muy importantes. Hoy, gracias a las redes, conocí a Lidia Sánchez, una tambera divina y apasionada de un tambo chiquito en Esperanza, Santa Fe, que muestra su trabajo diariamente, y yo creo que eso visibiliza mucho.
-¿Podrías decir que sos una mujer “de riendas tomar”?
-Sí, me considero una mujer de riendas tomar, porque me he tenido que abrir paso y hacer, en mi caso, el triple de esfuerzo para demostrar que yo podía estar a la altura de las circunstancias. Y de eso precisamente habla uno de los poemas que escribí hace poco. “La mujer que habito”, se llama, porque cuando estás todo el tiempo abriéndote paso, se forman cayos y corazas; y entonces tenés que hacerte fuerte de todos lados porque te sentís vulnerables.

-Ah! ¿También sos poetisa?
–Si. Poetisa de alma me defino. Digamos que despunto el vicio escribiendo. Ya publiqué un libro en 1996, llamado “Búsqueda Sonora”, y estoy preparando un nuevo libro de poemas. Me da felicidad escribir.
-¿Cómo llevás la cuarentena en tiempos de Coronavirus en tu tambo?
-Es complicado. Mi único ingreso hoy viene del tambo. Entonces estoy armando un protocolo de emergencia que combine el preservar a rajatabla la salud de mi gente y al mismo tiempo garantizar la continuidad del ordeñe. Estoy capacitando a dos personas que van a entrar a ordeñar. Mi idea es armar dos grupos de ordeñe, y cada uno de ellos ordeñará durante 8 días, cosa de minimizar riesgos de aparición de casos. Por más que cuidemos la proxemia, de tenerlos trabajando a mas de 2 metros cada uno, si apareciera un sospechoso, tendría que ir a cuarentena preventiva todo el grupo de ordeñe, lo que haría que tenga que bajar la persiana. Por eso haré grupos rotativos. Por 8 días ordeñara un grupo, y 8 días el otro. Y los 8 días que no ordeñen, harán otras tareas.
Pero esto es aparte de todas las cuestiones de prevención que estoy llevando a cabo. Es un laburo de docente y vigilante a la vez, porque creo que a la gente todavía no le cae la ficha de lo que está pasando. La realidad es que el ordeñe no se puede parar. Todo el tiempo trabajamos con una maquina biológica, y si nos atrasamos para ordeñarla, la ubre se enferma. Por eso hay que ordeñar cada 12 horas. Por eso hay que prevenir pero seguir haciendo.
-¿Qué es para vos el campo argentino? ¿Cómo lo definirías?
-Para mí el campo argentino es más una pasión que un negocio, y ahí tenemos un problema, porque la pasión sin negocio termina siendo frustrante e insalubre. El campo argentino, frente a la urbe, todavía está desintegrado, y hay un tema cultural complicado. Siempre estamos con conflictos. El campo argentino encarna mucho dolor todavía, y, además, es doloroso para toda la sociedad, porque cuando no se entiende algo, termina doliendo.
-¿Qué cambiarías del campo argentino?
-En Argentina tenemos tremendos problemas para construir colectivos e institucionalidad. Ahí pienso en las gremiales agropecuarias y en su vulnerabilidad, entre otras cosas, por falta de financiamiento. Es ahí cuando miro a Brasil, que gracias a una legislación pudo definir un aporte de los productores a la federación que aglutina a todas las entidades agropecuarias. Así es como ellos construyeron institucionalidad, ya que no sólo se contruye con valores, normas y ética, sino también con dinero. Nosotros solemos quejarnos de que las cadenas o entidades vinculadas al agro en otros países tienen poder de lobby y nosotros no. Nuestro problema es que no hacemos autocrítica y repetimos errores. Si los que pretendemos ser referentes o liderar espacios en lo agropecuario, no asumimos que somos parte del fracaso, no avanzaremos nunca.
-¿Creés que deberíamos aprender algo los argentinos de otros países en política agropecuaria?
-En relación a otros países, lo que creo que debemos aprender es cómo la sociedad integra al campo. Es cierto, aunque no se vea, que el campo aporta riqueza, cultura y trabajo, y es un orgullo para el país y la sociedad. Así lo ven en otros países, mientras que acá todavía tenemos que andar explicando por qué no somos todos oligarcas. Es como si en Argentina fuera una vergüenza pertenecer al campo, y esa es una deuda que todavía tenemos que saldar. Por eso digo que hay muchos campos. No me gusta hablar de ´el campo´, y al mismo tiempo, hay cientos y cientos de productores, aunque, como en el caso del tambo, todos con problemas estructurales comunes.
Creo que hay que respetar los procesos. En la vida hay procesos que necesitan tiempo. Es como un parto. Luego de 9 meses una pare un hijo y no puede apurar ese proceso. Del mismo modo, en las sociedades hay procesos. Las instituciones pueden contribuir con reglas de juego para emparejarnos la cancha, pero después hay procesos que intrínsecamente tienen que ser respetados en cuanto a sus tiempos, dificultades y dolores. Hoy por hoy nos hemos ido al otro extremo, y por querer usar fórceps, para apurar esos procesos, terminamos encontrando resultados diferentes a los que estábamos buscando.
Nada mejor que cerrar esta primera entrega de Bichas de Campo, que con un poema que identifique a la entrevistada. Escrito de puño y letra por ella misma. Prometemos más historias de vida de mujeres ligadas al campo y la ruralidad:
La Mujer que habito
La mujer que habito ha hecho un largo viaje:
montañas, desiertos, edenes y mares.
Tormenta y sequía, granizo y tornados…
La mujer que habito los ha atravesado.
La han herido mucho (ella se ha dejado);
de tanto pelearse se volvió soldado
con casco y metralla, con escudo y clavo.
Se volvió tan fuerte la mujer que habito
que sin darse cuenta se perdió en un ruido
de estruendos y esquirlas, de muecas sin risas.
Se perdió de a poco en un laberinto de sombras y prisas.
Se vació de cielo, se cubrió de espinas.
Se olvido la niña que fue en una esquina.
Se le perdió el patio de sol del abuelo,
se dejó en el pueblo las siestas de enero.
Se quedó tan sola la mujer que habito
que cierta mañana no pudo con ella:
párpados de amianto, pestañas de hielo,
mejillas ajadas, garganta sin voz.
Tuvo que caerse pesada en el suelo,
romperse en pedazos, rajarse los huesos,
vaciar de palabras todos sus tormentos.
Se acerca de a poco la mujer que habito:
me adentro en su esencia de espacio infinito.
Lava, salvia y ámbar recorren sus venas.
Su piel huele a viento, su olor huele a hierbas;
su saliva es lluvia, sus labios, cadencia.
La mujer que habito suplica clemencia.
Ya no quiere gritos, ni temor ni ausencia.
Es que se ha cansado, es que ya fue absuelta:
crimen y pecado ya pegan su vuelta.
La mujer que habito resuena silencios.
Lo que era vacío resultó estar lleno.
La mujer que habito tiene menos miedo:
llora algo en la noche, y empieza de nuevo.
(Buenos Aires, 14 de noviembre de 2019)
La entrada Bichas de Campo: “Siempre me llevé mejor con los animales que con las personas”, dice Andrea Passerini, una tambera de raza se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada La leche sube más que la inflación, pero los costos van todavía más aprisa se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Cualquier festejaría: en este escenario económico, tener mejoras de ese nivel, que superan a una inflación acumulada del 45%, debería ser tocar el cielo con las manos. Pero festejar no es posible, porque en la lechería los costos también se fueron a las nubes.
Según Dairy Lando, insumos como el gasoil aumenton 80%, mientras que el alimento para las vacas (maíz y soja) lo hizo cerca del 100%, en la misma línea que el dólar por tratarse de commoditties que copian lo que pasa con la divisas. Otro insumos, algunos de ellos veterinarios como la vacuna contra la aftosa, aumentaron 125%. Y los fertilizantes como el fosfato diamónico subió 140%.

Un informe del OCLA (Observatorio de la Cadena Láctea), confirma que con los números de octubre “el precio de la leche al productor estuvo por encima de la inflación pero por debajo del incremento de los costos”. Para este Observatorio, los precios de la leche subieron 49,7% entre octubre de 2017 y ese mismo mes de este año, pero los costos de producción de ese mismo litro de leche se incrementaron 70,3%, descolocando todavía más a los productores.
“Además la devaluación llevó el precio al productor medido en dólares de 0,329 dólares por litro en octubre de 2017 a 0,231 dólares en octubre de 2018”, explica el OCLA. El retroceso fue de 29,6%.

En este contexto, la fuerte suba de los precios de la leche no asegura todavía a los tamberos un equilibrio y mucho menos la rentabilidad de su actividad. La productora Andrea Passerini dijo que “seguimos cobrando menos que los costos, estamos entre 1,5 y 2 pesos atrás”. Además se quejó por la falta de un mercado institucionalizado, algo que hace años reclama el sector.
En la última reunión de la mesa de competitividad lechera, los funcionarios de Agroindustria presentaron al sector privado un mercado de futuros con el que esperan lograr una referencia de precios y dar así un horizonte de previsibilidad a los productores. Pero no resulta nada fácil poner en funcionamiento semejante iniciativa, más cuando todavía no hay un mercado disponible por la leche.
En este sector, como en tantos otros, no hay un mercado institucionalizado, no hay compra-venta de leche sino entrega de la producción que luego es analizada por las industrias en sus laboratorios y semanas después se comunica el valor y el plazo de pago de la mercadería. Eso es uno de los reclamos que tienen los productores, entre tantos otros, y que no encontraron respuestas en las reunión que mantuvieron durante el año con los funcionarios nacionales y que tendría un nuevo capítulo antes de fin de año si la agenda presidencial lo permite.
La entrada La leche sube más que la inflación, pero los costos van todavía más aprisa se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada En el primer semestre del año cerraron 605 tambos y se acelera la crisis se publicó primero en Bichos de Campo.
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Pero el ánimo de los productores no refleja el positivismo de las estadísticas. Por el contrario, hay mucho enojo por la falta de medidas que ayuden a salir de una crisis que lleva años y que se fue profundizando por las medidas de Gobierno desde el arranque de la gestión de Mauricio Macri. Una constante de esta etapa es que casi siempre se mantuvieron los costos por encima del precio por litro cobrado por el productor.
“Hasta julio .-y después vino un 30% de devaluación en agosto- la tasa de cierre de tambos se fue a 5,3%, eso son 605 tambos”, denunció Andrea Passerini, dirigente de Carbap y productora de leche en Buenos Aires.
La empresaria dijo a Bichos de Campo que “los datos del OCLA (Observatorio de la Cadena Láctea) dan cuenta de que el cierre de tambos se aceleró, ya que la tasa en el primer semestre del año -antes de la última devaluación que dejó al dólar en 40 pesos- fue de 5,3%”. Es decir, en ese lapso cerraron 1 de cada 20 establecimientos lecheros.
La dirigente comparó esta tasa de cierre del primer semestre con la media anual de concentración en el sector, que en los últimos años fue de entre 2% y 2,5% en los últimos 60 años. Según esa estadística, entonces, la tasa de cierre de tambos aumentó 130%. Y esto se reflejó en el envío continuo de vacas lecheras a faena, un proceso alentado también por los buenos precios que pagan los frigoríficos por la carne debido a la buena demanda de China.
La directiva de Carbap añadió, en este sentido, que el cierre de tambos fue acompañado por una reducción del stock vacuno lechero. En este caso, dijo que la caída fue del 35% tomando como referencia las existencias del arranque de la década pasada.
Escuchá la entrevista con Andrea Passerini:
Finalmente Passerini destacó que, siempre según la estadística del OCLA, la producción de leche en los últimos dos años cayó 17%, mientas que en países vecinos como Brasil y Uruguay la oferta de leche tuvo un continuo desarrollo. “Los aumentos fueron de 70% en Brasil y de 40% en Uruguay” en los últimos 15 años, indicó la productora.
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]]>La reunión, realizada la semana pasada, merecía una mejor suerte. Es que estaban prácticamente todos los que tienen responsabilidad. Del lado oficial, había funcionarios nacionales y bonaerenses: Leonardo Sarquis, Alejandro Sammartino, Miguel Tezanos Pintos, Juan Linari. Del lado industrial, empresarios como Miguel Paulón, Pablo Villano, Claudio Mastellone y Osvaldo Capellini.
“Estaban todos y nosotros nos alegramos: ‘Acá nos solucionan todos los problemas’, dijimos. Todos ellos están sabiendo perfectamente nuestros reclamos por el cimbronazo de devaluación que tuvimos en pocas semanas, más lo que ya veníamos arrastrando una suba de costos por clima, ya sea por inundación o sequía”, explicó Passerini, que definió el contexto como “un combo letal” para los tambos.
El reclamo concreto de los productores a los industriales, frente a la mirada pasiva de los funcionarios, fue que se recompongan de urgencia los precios de la leche cruda. Según sus números, el costo de producción está entre 7,50 y 8 pesos por litro, pero el precio pagado a los tambos en abril fue de solo 6,20 pesos. La brecha entre costos e ingresos sería de más de 1,20 pesos por litro, es decir de carca del 20%.
“Yo lo repito como un loro: el 65% de los costos de un tambo están dolarizados. Entonces con un 40% de devaluación que hubo este año, los costos se multiplicaron bastante más”, indicó Passerini.
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Horas después de la reunión, las entidades que representan a los productores de leche en la Provincia de Buenos Aires, emitieron un comunicado en el que directamente dicen, como resultado de esa reunión, que:
“Así las cosas, el cierre de tambos se acentúa día a día y la producción sigue en caída libre. Industria, Supermercados y Estado cobran pero dejan solo migajas al productor. La vaca come en dólares y vende leche en pesos: Nuestros insumos aumentaron el 40% y la leche solo el 10% en lo que va del año. Ecuación mortal para los tambos, sector que viene herido desde hace muchos años”, advierte ese comunicado firmado por CARBAP, la SRA, APL, UPL Mar y Sierras, USV ABASTO y CAPROLECOBA.
Los reclamos de esas múltiples entidades de la producción lechera son conocidos:
“Nos estamos fundiendo y los funcionarios del gobierno miran esto como si fuera un partido de tenis, pero no como árbitro sino como meros espectadores”, se quejó Passerini.
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]]>Ayer hubo una nueva reunión entre el subsecretario de Lechería, Alejandro Sammartino, (que pasará a ser director nacional por el “achique” del ministerio) con las entidades de productores y la industria.
Se trató de un encuentro preparatorio para el que tendrán los representantes del sector privado y público en el arranque de la semana que viene con el presidente Mauricio Macri quien, por segunda vez, recibirá al sector lechero que busca emular las reuniones de la Mesa de las Carnes, pero con mucho menos éxito.
La lechería está en crisis. Cae la producción y se reduce el número de tambos. De ambos temas venimos hablando en Bichos de Campo. Recientemente, Andrea Passerini lo explicó en el programa que se emite los sábados de 7 a 9 AM por Radio Rivadavia, pero antes también dimos cuenta de lo que reflejan las estadísticas.
El caso Sancor fue el emblema que despertó la atención de la sociedad y de muchos medios, pero la crisis es anterior y tiene que ver con la ausencia de medidas adecuadas del Gobierno anterior y de este.
El presidente de la Asociación de Productores de Leche (APL), Raúl Catta, estuvo ayer en la reunión con Sammartino. Luego del encuentro comentó que “los funcionarios hicieron una presentación con la que coparán la reunión con el presidente, en la que hablan de medidas que debería tomar la AFIP respecto del comercio de leche y los problemas de la facturación, pero no hay una agenda definida de medidas para llevarle al presidente; por eso no tenemos expectativas respecto de que en ese encuentro surjan soluciones para la actividad”.
El dirigente de la APL dijo que tampoco hay un acuerdo muy claro entre los mismos dirigentes del sector primario ni con los industriales respecto de las medidas que requiere el sector.
A su criterio, “la lechería necesita que se transparente el mercado, que las empresas compradoras (industria y comercio) no operen de forma cartelizada, y que se reparta mejor el ingreso en la cadena; que además el Gobierno quite impuestos al sector, al menos por un año, pero no los veo dispuestos a tomar ninguna medida tendiente a corregir esas cuestiones. Por eso las expectativas para la reunión con Macri son bajas”.
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]]>Entrevistada por Bichos de Campo, Passerini enumeró los aumentos del gasoil, los insumos y especialmente los granos que se requieren para el alimento balanceado. “Y ni hablar del 50% del inmobiliario rural para los que estamos en la provincia de Buenos Aires”, señaló. La productora recordó que la suba de todos estos indicadores se aceleró a partir de diciembre, con la pequeña devaluación ya que el 65% de los costos de un tambo están dolarizados.
Mientras tanto, el producto final del sector, la leche, no ha aumentado su precio desde septiembre, y se ha formado así el ‘combo explosivo’ al que la productora hace referencia.
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“Ya no hay ni estacionalidad en los precios, la leche vale lo mismo todo el año, cuando en enero debiera subir por merma productiva. Y esto se debe a la nula exportación”, explica Passerini, buscando las causas de fondo para esta crisis. “Y esta es la última foto, ni hablar de la película que venimos sufriendo hace cuatro años”, exclamó.
Le preguntamos, frente a este escenario, ¿qué es lo que hizo el gobierno en materia de política lechera?. Según la dirigente de Carbap, desde Agroindustria solo se creó el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), en mayo de 2016, “que ni siquiera ha observado cuántos tambos cerraron en estos últimos dos años, o cuántas vacas lecheras fueron a matadero”, sentenció.
Passerini recordó que cuando el gobierno de Cambemos asumía, en CRA estaban en la ruta reclamando por la situación de los tambos. “Como no fuimos a Plaza de Mayo, pasamos desapercibidos”, describió.
“Desde aquel entonces con o sin subsecretaría, el Gobierno no ha hecho nada en materia lechera. Solo observar o contar los magros números, pero sin actuar, sin abrir mercados y sin dar soluciones” a los productores, concluyó Passerini.
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