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La entrada Con biológicos, controles y banda verde, Rafaela finalmente logró una ordenanza más racional sobre límites a los agroquímicos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En una extensa sesión este jueves, y luego de discutir la propuesta prohibicionista del oficialismo, se analizaron otras dos alternativas que proponían límites más moderados para el uso de estos insumos. Finalmente, con cinco votos a favor se definió una zona de exclusión total de 50 metros, una de amortiguamiento de 150 metros donde se permitirá la aplicación de productos biológicos, y 800 metros más para el uso exclusivo de productos banda verde y azul, siempre que las aplicaciones se hagan bajo estrictos controles municipales.
En diciembre del año pasado Bichos de Campo abordó la polémica que rodeaba la actualización de la ordenanza 3600/03 para la aplicación de fitosanitarios en Rafaela. Hasta ese momento, tanto productores como técnicos coincidían en la necesidad de renovar la normativa que fijaba un límite agronómico de 200 metros. Sin embargo, nadie imaginó que el oficialismo presentaría una iniciativa para establecer una zona de exclusión de 1000 metros y una de amortiguamiento de otros 1000.
Mirá la propuesta oficialista acá:
09711-1-ORD
“En un momento como el que estamos viviendo, pasar de 200 metros a 2.000 es dejar improductivo prácticamente al distrito de Rafaela”, había declarado en su momento a este medio la titular de la Sociedad Rural de esa localidad, Norma Bessone.
De nuestro archivo: En Rafaela piden 2 kilómetros de distancia para los agroquímicos: Para Norma Bessone, titular de la rural, el distrito quedaría así “virtualmente improductivo”
¿Qué estaba en juego? Según señaló la periodista local Elida Thiery, nada menos que el destino de 4358 hectáreas -el 26% del distrito-, el sostenimiento de casi 26 productores de 15 establecimientos, siete tambos –incluidos los de la experimental del INTA de esa zona- con 49 familias empleadas y 408 empresas proveedoras del sector, además de profesionales y actividades anexas a la producción agropecuaria.
Fue por este motivo que se presentaron dos proyectos alternativos al impulsado por la concejala justicialista Brenda Vimo. Uno fue el de Lisandro Mársico, del Partido Demócrata Progresista, que propuso mantener el límite periurbano de 200 metros y sumarle otros 300 metros para las aplicaciones terrestres de productos banda verde (clase toxicológica IV), y excepcionalmente banda azul (clase toxicológica III) si no se pudieran reemplazar por otros.
Además propuso prohibir la aplicación en esa zona de productos banda amarilla y roja, de fitosanitarios volátiles, y dentro de los 1000 metros desde plantas urbanas, escuelas, cursos de agua y asentamientos poblacionales la utilización del 2.4.D en su formulación isobutílica.
Por último este proyecto agregaba que en un plazo de 12 meses, los productores linderos al ejido urbano deberían colocar una cortina forestal a modo de barrera. Para eso se contaría con la asistencia del INTA y del Municipio, el cual se encargaría de donar las especies.

La segunda alternativa presentada fue la de Leandro Viotti, de la UCR, que definió un área de exclusión de 50 metros, en la que no se podría aplicar ningún fitosanitario. A ella le seguiría un “cinturón agroecológico” de 150 metros en donde sólo se podrían aplicar productos orgánicos. Dicha franja podría ampliarse a los 250 metros en 2025, si se obtiene un dictamen conjunto del Consejo Ambiental y del Instituto de Desarrollo Sustentable.
Finalmente se propuso un tercer cordón de 800 metros donde podrían realizarse aplicaciones restringidas y fiscalizadas de productos biológicos, banda verde y excepcionalmente banda azul. Al igual que en el caso anterior se prohíbe el uso del 2.4 D esterisobutílico.
Un dato importante es que las tres propuestas coincidieron en la prohibición de las aplicaciones aéreas, en la obligatoriedad del uso de receta agronómica y del control de un profesional, en la negativa al tránsito de pulverizadoras dentro de la ciudad y en la disposición correcta de los envases de fitosanitarios.
Previo a la sesión que se realizó ayer en el Consejo Municipal, que inició de mañana y se extendió hasta las primeras horas de la tarde, se realizaron algunos encuentros informales entre concejales y familias involucradas en la producción en el periurbano. Sin embargo de los mismos nunca participó el oficialismo, ni tampoco se invitó a los referentes regionales y locales del INTA para obtener una mirada científica del asunto.
Durante el debate el justicialismo apeló a golpes bajos y a afirmaciones sin demasiada evidencia, como el aumento de internaciones por cáncer en el hospital local, sin dar detalles de los causales de las enfermedades ni de los diagnósticos. Tal es así que sus concejales ni siquiera cosecharon el apoyo del intendente Luis Castellano ni de otros funcionarios del ejecutivo, que terminaron por apelar al silencio.
Luego de varias horas de intercambio ininterrumpido se dio paso a la votación, que le otorgó el visto bueno al proyecto radical con cinco votos afirmativos, tres en contra y una abstención –la del Partido Demócrata Progresista-, frente a los seis negativos y tres afirmativos que obtuvo el del oficialismo.
Fotos: Vía País.
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]]>La entrada Ni asesinos ni carmelitas descalzas: Experto en aplicaciones, Mariano Luna cree que hay que establecer reglas muy claras y controles firmes para saldar el debate sobre los agroquímicos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Cuandó entré mi mentor era Nicolás Iannone, que es un reconocido entomólogo. Él siempre me decía ´este es un tema muy interesante, vos metete acá’. Así fue como me metí de rebote para empezar a aumentar la eficiencia en el control tanto de insectos, como de enfermedades y malezas”, comentó en diálogo con Bichos de Campo.
Mirá la entrevista completa a Mariano Luna:
Ahora las aplicaciones de agroquímicos están en el centro del debate. Más allá de reconocer que hay gente que hace las cosas bien y otros que no son tan cuidadosos, Luna considera que “hay mucho de emocional” entre quienes tildan a los aplicadores de “asesinos”.
Luna cree que hay de todo, aunque no asesinos: “He conocido tanto verdaderos cirujanos de las aplicaciones como también gente a la que verdaderamente hay que hacerles un llamado de atención”, comentó.
“Yo soy un convencido de que está bueno este llamado de atención de la sociedad. En realidad nunca es malo, porque está bueno que digan ´che, hagan las cosas con cuidado´. Está bueno saber que debemos ser muy responsables con lo que aplicamos, pero bajo ningún punto de vista somos unos asesinos”, remarcó el investigador, actualmente en las filas de la empresa Rizobacter.
Mariano considera que existe una demonización exagerada de la actividad y de los efectos que provoca en la salud de las personas de los entornos rurales y el periurbano. “Cuando uno agarra papers internacionales y ve los análisis de sangre y los estudios de cáncer de los aplicadores o de los asesores, son ínfimos los casos y a veces ni siquiera están ligados a las aplicaciones. Y hablo de análisis en países como Inglaterra o Alemania, que no es que aplican poco. En esas localidades, aunque esté todo muy bien delimitado, aplican casi hasta la ventana y no están preocupados por todos estos temas”, aseguró.

-¿Y cuál es el secreto?
-Saber que se puede aplicar sin ser riesgoso. Esto es muy sencillo: el viento ahora va para allá, ninguna gota va a ir para el otro lado porque ninguna gota desafía la física. Ahí debe estar la regulación para minimizar el riesgo de deriva. Quizás en una franja cercana a las casas haya que extremar los cuidados e incluso se pueden prohibir o limitar los productos más volátiles. Pero nunca decir ‘acá no podés aplicar’. Está recontra demostrado que cuando hacemos las cosas con responsabilidad, la deriva es inexistente. Así lo hacen en Europa y en casi todos los lugares.
Luna, de todos modos, cree que en la Argentina esta discusión se está yendo de cause, porque los grupos ambientalistas cuestionan en realidad otros asuntos. “Hay muchos grupos que dicen que no hay suficiente investigación. Yo no creo que haya más información científica a nivel mundial respecto de la deriva. Te abarrotan de papers. Yo tengo guardados mas de 2 Gigas de papers y seguro no voy a poder leerlos todos. La deriva es una de las cosas mas estudiadas a nivel mundial, sobra información. Lo que hay que hacer es entender, legislar y aplicar esa información”, asegura.
En lo que Mariano aparece inflexible es con los infractores a esa normativa. “Evidentemente nosotros (por quienes utilizan agroquímicos) tenemos que tener nuestro cuidado, nuestra responsabilidad, y si hay que hacer una multa o hay que inhabilitar a alguien, entonces hay que inhabilitarlo”, define el especialista, que también recomendó apelar a las nuevas tecnologías de sensores para controlar en todo momento a los aplicadores.
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]]>La entrada Martín Olivanti le encontró la vuelta a las malezas resistentes con una rastra de disco que solo remueve 3 centímetros de suelo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“En Santa Fe tenemos una maleza perenne que apareció hace 8 años y que se extiende en un radio de 60 kilómetros: se llama Eragrostis y hace cinco años que estamos tratando de encontrarle la vuelta para matarla de modo químico, pero no conseguimos hacerlo”, amplía en diálogo con Bichos de Campo.

Y así fue que Martín decidió buscar otro modo de combatir ese yuyo: adquirió una rastra de disco, también llamada rastra multipropósito o rastra diamante. Este equipo genera una remoción del suelo, pero de solo 3 centímetros, lo que descalza la maleza, dejando su raíz desnuda. Por lo tanto, la planta muere. En el proceso, describe, no se pierde humedad ni se remueve el suelo en los niveles preocupantes que enfrentó la técnica de la Siembra Directa.
“Para gramíneas la rastra trabaja 100% porque tienen una raíz tipo cabellera superficial. Luego, para lo que es rama negra, yuyo colorado y nabo resistente que tienen raíces mas profundas, en muchos casos el disco la engancha y la saca y en otros casos corta la raíz bajo la tierra, provocando su pudrición”, remarca.
“En un lote mío periurbano me ahorré aproximadamente unos 70 dólares por hectárea de costo de agroquímicos haciendo dos pasadas anuales con la rastra: una en mayo y otra en septiembre, y luego de esa pasada apliqué pre emergentes y sembré soja”, pone como ejemplos el ingeniero agrónomo, que de ese modo enfrenta mecánicamente las malezas sin llegar a remover el suelo como se hacía en los tiempos previos a la Siembra Directa.
Martín cuenta que a este tipo de rastra “la descubrí en un campo de un cliente en Santiago del Estero, donde las extensiones de lotes son mucho más grandes que acá en Santa Fe. Allá cada lote tiene de 200 a 300 hectáreas mientras que acá tenemos lotes chicos de 30 o 40 hectáreas. A su vez, allá hay otro clima y las malezas emergen más rápido y también es complejo tratarlas químicamente”. Olivanti, junto a su colega Iván Gullino, formó Grupo Orígenes SRL mediante el cual asesoran a unos 25 clientes, por lo general, distribuidos en campos cercanos a Las Parejas.

La máquina, una RM8500 desarrollada por la firma santafesina Giorgi en conjunto con una patente del exterior, tiene unos 7 metros de ancho de labor, pero viene también de 9 ,11 y 13 metros de ancho de labor. Su origen es australiano. Se trata de un desarrollo con unos 7 años de vida que al principio era arrastrado por dos tractores que circulaban en paralelo.
Olivanti incorporó la herramienta en un principio para ensayar y trabajar puntualmente sobre unos lotes propios. Asegura que notó los resultados de inmediato. “Hicimos ensayos en lotes donde íbamos a sembrar trigo pero debíamos tratar el Eragrostis. Comenzamos a notar diferencias de emergencia en el nacimiento del cultivo en las zonas donde removíamos con la rastra. Allí el trigo nacía mucho más rápido y mejor que en las zonas donde no removíamos”, concluye.
“La compramos nueva en abril del año pasado y desde el primer día que la trajimos, de abril a octubre, hicimos unas 2.500 hectáreas con esa herramienta. Cuando empezamos con la siembra en octubre, la mandamos a Santiago del Estero para que hiciera otras 2.500 hectáreas a productores que contrataron nuestro servicio”, relata el agrónomo.

De abril a junio de este año Olivanti lleva hechas unas 1800 hectáreas, o sea que superará ampliamente lo hecho el año pasado y por ende terminará amortizándola. Como ventaja principal, Olivanti indica que “al usarla no se pierde la humedad del suelo, algo clave para los cultivos de verano, y no deja el suelo desnudo”.
Pero la máquina tiene otras ventajas. De acuerdo al asesor, “al pasarla por el terreno, sólo una vez, borra las huellas de los neumáticos de maquinaria en tiempos de cosecha y empareja los lotes para hacer la siembra posterior. Antes eran necesarias dos manos de disco profundo, una de rastra y una de rolo. Ya ahí tenías 3 a 4 pasadas, en cambio acá con una sola pasada ahorrás combustible”. El consumo aproximado de combustible por parte de la herramienta es de 5 litros por hectárea.
Otra ventaja que le encontró Olivanti a la rastra de disco es que, previo a la siembra de trigo se puede volear urea con una esparcidora y luego la rastra la va incorporando y no se pierde nitrógeno por volatilización.
Olivanti además probó utilizar la rastra luego de volear pasturas con una esparcidora en canales de desagüe para dejar todo empastado. “En muchos lotes tenemos terrazas con canales de desagüe para que escurra el agua; pero esos canales deben ser empastados, es decir, ser sembrados con pasturas para que el agua no corra tan fuerte. Entonces sembramos pasturas como trébol, festuca, entre otras, y para empastarlo voleamos las pasturas dentro del canal y luego con la rastra mezclamos las semillas de pastura con la tierra para que luego broten”, describe.
¿Por qué una maquina tan efectiva no está ampliamente extendida? Más que nada, explica Olivanti, el principal escollo radica en su valor. “La herramienta cuesta cerca de 80 mil dólares y por la cantidad de hectáreas que se trabajan en Santa Fe muchas veces no se justifica su compra”, indica el ingeniero.
Claro está que para agrónomos y contratistas como Olivanti es una máquina ideal e incluso es muy valorada en los lotes periurbanos o pegados a los poblados donde se imponen límites a la aplicación de agroquímicos. “En Santa Fe la restricción es que por tierra no se puede aplicar ningún producto de ninguna banda a 300 metros desde el pueblo. Luego, de 300 a 500 metros del poblado nos permiten aplicar productos banda verde”, puntualiza.
Sin embargo, el agrónomo aclara que “no es que con la herramienta reemplacemos aplicaciones sino que podemos complementar ambas cosas. Por ejemplo, es muy buena para trabajar luego con productos pre emergentes. Pasando esta máquina dejamos el lote libre de malezas y luego al aplicar los pre-emergentes estos se incorporan mejor ya que no tenemos materia verde que impida su llegada al suelo”.
A modo de ejemplo, Olivanti comenta que les sucedió algo particular con las aplicaciones de agroquímicos durante el año pasado, el cual se caracterizó por ser muy seco. “Las maleza estaban estresadas por la sequia y se ponían más duras. No había producto que las penetrara, con lo cual las aplicaciones empezaban a tener una efectividad del 60% y se volvían más erráticas considerando el gasto de dinero que nos ocasionaba. Con esta máquina obtenemos una efectividad del 95%”, relata.
Por otro lado, hay lotes en los que quizás no convenga pasar la maquina porque químicamente se vienen manejando bien. “Esto es para lotes donde las malezas son muy resistentes o económicamente la aplicación no es rentable”, resalta.
Hay un mea culpa en el medio de todo esto. “Es tanta la cantidad de productos que se desarrollaron que terminaron generando una enfermedad y también producto de las malas técnicas que se hacen. Sale un producto y salimos todos a comprarlo. El tema es que las malezas pueden generar resistencia en el plazo de 3 años y ahí ya no sirve más ese producto. Este año encima los insumos en dólares subieron; es la primera vez en 5 años que nos pasa esto”, reconoce.
El asesor agrega que los vaivenes políticos y económicos lo dejan al borde del abismo de la incertidumbre. “No sabemos qué podremos sembrar dentro de unos meses ni el valor al que pagaremos los insumos, ni si tendremos más retenciones que pagar. Todo eso complica más la ecuación”, enumera.
Pero por fortuna, según Olivanti “las generaciones nuevas están cambiando el chip del manejo; ya no pasa por atender solo lo productivo sino que hay que atender otras variables como la administrativa, porque podes ser muy bueno en lo productivo pero lo administrativo debe ir de la mano, sino fracasas”, sintetiza.
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]]>La entrada Infierno en Santiago del Estero: productores hostigados por un cura fanatizado y una jueza de paz ahora fueron escrachados públicamente por Cabandié se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Todo comenzó en 2019 con una denuncia que le realizó su vecina y jueza de paz en Puesto Los Soraires, Erika Tamara Aguirre.

“Tenemos una vecina en el campo llamada Ema Mercedes Contreras, quien, junto a su hija Erika Tamara Aguirre, que además es jueza de paz en Soraires, nos vienen escrachando hace tiempo en las redes sociales. Nunca le dimos importancia, hasta este momento, en el que con la denuncia de Cabandié sentimos que esto ya llegó a un nivel de intolerancia total”, dijo a Bichos de Campo Andrés Briz, sobrino y socio de Juan Briz, uno de los dos productores denunciados y acusados por Aguirre.
En un “hilo” de Twitter, Cabandié expresó el pasado 22 de enero que repudia “el atropello de los productores y la dañina fumigación por la madrugada sobre familias en Río Hondo, Santiago Del Estero. La justicia ya está investigando a los denunciados Juan Briz y Aguad”. Y agregó: “Es urgente terminar con estas prácticas aberrantes y pedimos que se prohíba la fumigación en el área de inmediato. La salud de las personas y el cuidado del ambiente son invaluables”.
Cabandié afirmó que desde su cartera recibieron la denuncia y que ya están en contacto con los afectados. Los productores en cuestión fueron señalados incluso en otras redes sociales por “explotar grandes extensiones de campos dedicados al cultivo de la soja, donde se aplica gran cantidad de agroquímicos, especialmente el glifosato, afectando a pobladores de la zona”.

“Mi tío no quiere hablar porque no se siente bien y me pidió que me ponga al frente de esto. Acá somos todos una familia, tío, sobrino, padre e hijo, todos trabajadores y agricultores, y por esta situación de un ministro que nos escracha en las redes sociales, nos vemos injuriados y afectados”, declaró Andrés.
“Cabandié, en su publicación, nos acusa de hacer aplicaciones en la madrugada. Yo le aconsejo que se abstenga de hacer esas declaraciones si no sabe mucho de agricultura porque van muy fuera de lugar. El campo no tiene horarios y además las mejores horas para aplicar son, por lo general, durante las noches y madrugadas, porque es cuando son mas efectivas y seguras; es decir, no es que aplicamos en ese horario porque lo hacemos de modo clandestino, sino porque buscamos las mejores condiciones de aplicación para evitar derivas”, explicó en referencia a las buenas prácticas de aplicación de fitosanitarios.

Andrés comentó que junto a su tío Juan siempre verifican las condiciones ambientales antes de iniciar una aplicación. “Siempre hicimos todo como corresponde y jamás tuvimos problemas con otros vecinos, hasta que la jueza de paz, que mantiene una distancia considerable de nosotros en el campo, comenzó con los escraches en las redes sociales”, manifestó.
El productor explicó que la Ley Provincial de Agroquímicos exige la habilitación de pulverizadoras en el caso de empresas contratistas, pero no para aquellas empleadas en los campos propios. “No estamos obligados a hacer la registración del equipo porque no prestamos servicios a terceros. De todos modos, y aunque no estamos obligados, la hicimos, pero así y todo nos siguen escrachando, injuriando e inventando cosas. Denuncias de acá y de allá, acusándonos de envenenadores”, expresó.
Incluso Briz contó que llegó al punto de tener que hacer las aplicaciones en medio de un operativo policial que lo monitorea de modo permanente. “Tuvimos que aplicar con la Policía presente, que montó carpas en medio de un gran operativo; seguimos buscándole la vuelta para poder hacer nuestro trabajo y no tener problemas; cedimos un terreno del campo, ampliamos las distancias de aplicación (respecto a las zonas urbanizadas), pero así y todo seguimos teniendo problemas”, reveló.
El productor santiagueño facilitó un video a Bichos de Campo en el cual se muestra el terreno sobre el cual no tiene permitido aplicar y que permanece bajo la custodia de la Policía, que incluso montó campamento en el lugar. “La gente que se ve en el video es gente que trabaja conmigo y que se encarga de limpiar malezas y yuyos a mano, porque no nos permiten aplicar. O sea, tengo que contratar personal para que limpie el campo a mano. Las carpas instaladas son las que están en la casa de la jueza de paz; así estamos”, declaró.
Las denuncias no terminan en su vecina y en el ministro Cabandié. El sacerdote Sergio Gustavo Raffaelli, muy conocido por batallar contra el uso de fitosanitarios en la provincia, y quien tiene un programa en una radio comunitaria de la zona de Pozo Hondo, realiza de modo periódico denuncias en su cuenta de Facebook. “Juan Briz, volvió a fumigar hoy en Puesto Los Soraires (sic). Escuchen y difundan el testimonio de esta joven #ParenDeFumigarnosSantiagoDelEstero”, dijo el sacerdote el pasado 22 de enero en su cuenta de Facebook.
En lo que respecta a las denuncias del sacerdote de Pozo Hondo, Briz dijo que “aparentemente armaron una comunidad en donde el padre está al frente todo y esta vecina, Ema Mercedes Contreras, nos hace una persecución sistemática porque va por cada uno de los lugares por donde nosotros andamos, alertando que ´cuando vean la maquina fumigadora de Juan Briz´ le avisen a ella dado que es la que comanda la Policía del lugar, y que inmediatamente mandará a secuestrar nuestra maquina”.

Briz asegura que el sacerdote Raffaelli tiene una red de informantes en las localidades de Pozo Hondo, el Bobadal y El Bagual para iniciar hostigamientos cuando detectan la presencia de una pulverizadora en las inmediaciones.
De acuerdo al productor, en su localidad “la Policía hace guardia las 24 horas en caso de que aparezca, no cualquier máquina, sino particularmente la pulverizadora de Juan Briz, lo que representa una persecución personal; instalaron carpas y antenas de comunicación. Yo no tengo la menor idea sobre quién es esta mujer y no la conozco personalmente. No sé porque llegamos a este instancia en la cual, teniendo toda la documentación y los permisos en orden, no podemos entrar a trabajar”.
¿Por dónde pasaría la solución? Andrés quiere que alguien medie en esta situación. “Puede ser un representante de la Secretaría de Agricultura de la provincia y del Colegio de Agrónomos de Santiago del Estero; no quiero tener más problemas, quiero que vean que acá se hacen las cosas como corresponde”, resaltó, para luego añadir que “a mí lo que me importa es limpiar la reputación de mi familia, porque nos tildan de envenenadores; ya no toleramos más esta situación de hostigamiento”.
La Asociación de Productores Agrícolas y Ganaderos del Norte (Apronor), a la cual pertenece Briz, salió al cruce del tuit del ministro de Ambiente y, a través de un comunicado, consideró “un hecho grave que un ministro de la Nación acuse a un ciudadano por medio de redes sociales sin antes verificar la veracidad de los hechos, ignorando la presunción de inocencia que debe garantizase a cualquier ciudadano, condenando públicamente y manchando el buen nombre de una persona de bien, de manera alegre e irresponsable”.
“Juan Briz cuenta con toda la documentación requerida por la Ley Provincial de Agroquímicos N°6312 de Santiago del Estero, la información la puede solicitar cualquier ciudadano en la Dirección de Agricultura de dicha provincia y fue puesta a disposición de la fiscalía de los Tribunales de la Ciudad de Termas de Río Hondo a efectos de que la autoridad judicial verifique la misma”, agregó el comunicado de Apronor.
La entrada Infierno en Santiago del Estero: productores hostigados por un cura fanatizado y una jueza de paz ahora fueron escrachados públicamente por Cabandié se publicó primero en Bichos de Campo.
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