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La entrada Cuarta generación de algodoneros santafesinos, Cristian Zorzón nos contó cómo hicieron para dejar atrás una crisis que casi aniquila ese cultivo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El tabaco fue, casi no queda en esta zona del norte santafesino. Pero el algodón sobrevive y la APPA, nacida en 2000, luego de una gran crisis algodonera hacia fines de los años 90, ha sido responsable de ese permanecer. Un seguir que ahora, de a poco y siempre entre altibajos, se está convirtiendo en revancha.
¿Por qué fue importante APPA para la supervivencia del algodón? Porque la crisis del cultivo tuvo que ver con que los precios cada vez más bajos de esa fibra textil en el mercado internacional, del que Argentina es un jugador marginal. no llegaban a compensar los costos de producción, que incluían incluso muchas veces la cosecha manual. Era el acabose hasta que una serie de innovaciones tecnológicas, que fueron promovidas desde esta entidad que integra a todos los jugadores de la cadena, permitieron dar vuelta esa ecuación.
En Reconquista/Avellaneda esa integración se siente con mayor fuerza que en otras regiones algodoneras, porque allí permaneció el mayor polo agroindustrial vinculado a la fibra a pesar de que el cultivo pueda haberse desplazado con el correr de los años hacia otras zonas, como el este de Santiago del Estero.
Mirá la entrevista con Cristina Zorzón:
“En algún momento las cosechas eran manuales. Pero bajaron los precios y la relación con los costos de producción no daba más. Ahí se dejó de sembrar el algodón”, resume con pocas palabras el directivo una historia de varias décadas. Luego contará a Bichos de Campo cuáles fueron las innovaciones tecnológicas que permitieron revertir esa situación.
¿Qué innovaciones? Zorzón nos menciona para empezar el surco estrecho. “En la provincia de Santa Fe ahora se siembra una gran proporción -más del 90%- a surco estrecho de 52 centímetros, como se siembra una soja o un maíz”.
Eso permitió incrementar notablemente las productividades del cultivo, pero a la vez fue necesario reconvertir el sistema de cosecha por uno mecanizado llamado stripper, donde las cosechadoras van levantando los capullos y los someten a un sistema de pre limpieza, separando la perilla del capullo de la fibra.
-¿Entonces después de la gran debacle el algodón resurgió más profesionalizado?
-Sin dudas, porque en el sistema stripper se utiliza la misma tecnología que en los granos. Hoy vos hablas con un hilandero de la zona y seguro que tuvo que adaptar su fábrica a la producción por cosecha stripper, porque el algodón ahora viene un poquitito más sucio, porque es un sistema donde juntas un poquito más de basura. Por eso tuvieron que instalarse sistemas de pre limpieza .en las hilanderías. Es un sistema barato para la cosecha pero que anda muy bien y puso al algodón otra vez en escena económica.

El aporte de APPA, que surgió para dar una mano al gobierno de la provincia para evitar una catástrofe de la actividad algodonera, fue una de las claves de esta transformación. La siembra, a partir de ese trabajo, se estabilizó en unas 70 mil hectáreas en la provincia en los últimos diez años.
“No tendrá la importancia de la soja o el girasol, pero es un cultivo que se está estableciendo porque está compitiendo muy bien. Justamente tenemos periodos hídricos muy críticos en febrero los últimos años y el cultivo del algodón se banca muy bien”, explica Cristian.
Este trabajo en cadena para promover la cooperación público privada fue clave para que en 2004 se pudiera diseñar un primer prototipo de cosechadora stripper en conjunto con el INTA Reconquista. Y como aquel equipo dejaba algodón en el piso, luego surgieron las enrolladoras y enfardadoras. “Eso permitía cosecha y dejar los fardos o rollos protegidos por plástico en el campo o acopiarlo directamente en las desmotadoras. Antes había que sacar turno”, recuerda Zorzón.
Ahora el apoyo de APPA se canaliza hacia la fabricación de las primeras cosechadoras autopropulsadas que se montan en el país, allí mismo en una pequeña empresa de Reconquista. “Ya se fabricaron dos y hay cuatro más en producción”, se entusiasma Zorzón.
-¿Y cuál es el próximo capítulo de la historia del algodón?
-Estamos pensando en eso. Y si todo apunta a aumentar la superficie sembrada de algodón en la Argentina, bueno hay que vender ese algodón. Por eso estamos viendo la forma de producir una fibra con trazabilidad, con denominación de origen, e incluso con una marca propia de la Provincia de Santa Fe. Necesitamos trabajar en eso, concentrarnos en producir algodón en función de la demanda.
-¿Y hay chances de hacerlo?
-Hay chances. Pero hay que recuperar la confianza en la Argentina, hay que volver a posicionar el algodón argentino como corresponde. Tiene que ser reconocido a nivel mundial y en eso estamos.
-¿Y crees que podrá haber una quinta generación de Zorzón produciendo algodón en el norte de Santa Fe?
-Yo ceo que sí.
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]]>La entrada Informe especial: Un nuevo renacer del algodón se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Rumbo a la cosecha, cosechero yo seré / y entre copos blancos mi esperanza cantaré / con manos curtidas dejaré en el algodón / mi corazón.
Orlando Pilatti, que trabajó más de 45 años en el INTA de Reconquista, en el norte de Santa Fe, es uno de los responsables que esos versos hayan caído en desuso: inventó, entre muchas otras cosas, la primera máquina cosechadora de algodón nacional, la “Yaviyú”, que vino a reemplazar a los braceros que iban recogiendo las capullos entre los surcos. Una fábrica local llamada Dolbi ha fabricado cientos de esas máquinas que por ahora deben ser tiradas por tractor, pero que a partir de 2019 serán autopropulsadas.
La tierra del Chaco quebrachera y montaraz / prenderá en mi sangre con un ronco sapucay…
Fue Mercedes Sosa quien grabó hace muchos años la versión más popular de la canción de Ayala. Desde entonces, muchas cosas cambiaron.
Para empezar, el Chaco ha dejado de ser la principal provincia productora de algodón, un título que ahora ostenta Santiago del Estero. Los datos oficiales de la campaña 2016/17 muestran que en territorio santiagueño (hacia el este provincial) se implantaron 120.000 hectáreas con el textil, contra 74.000 hectáreas en suelos chaqueños, 40.000 hectáreas en Santa Fe (sobre todo, en el noroeste) y otras 15.000 hectáreas en Salta. Además hubo lotes de algodón en otras cinco provincias, incluida Entre Ríos.
Mucho cambió en materia de algodón. El cultivo ya no es amo y señor en vastas zonas agrícolas del norte, donde a fines de los ‘90 empezó a ingresar la soja cada vez con mayor fuerza, favorecida por la introducción de la variedad transgénica RR en 1996. Poco antes de ese suceso, el algodón había batido todos los récords de siembra, con más de 1 millón de hectáreas, máximo histórico. Por unos meses nomás, la Argentina llegó a ser cuarta exportadora mundial.
Vino después el primer gran desplome. Luego, en 2011, en una época de altísimos precios internacionales, hubo otro gran repunte de las siembras, que superaron las 620.000 hectáreas a nivel nacional. Ayudaron a esa recuperación una serie de tecnologías que en su pequeño campo nos muestra a los Bichos de Campo, Mario Regonat, uno de los socios de la Unión Agrícola Avellaneda, cooperativa líder en el norte santafesino. El productor nació entre algodón hace 52 años, y se niega a abandonarlo.
Mirá el especial de algodón de los Bichos de Campo:
El lote está listo para entrarle a partir del 15 de octubre, cuando se inicia oficialmente la campaña. Será en siembra directa, como cualquier otro cultivos extensivo, y con semillas modificadas genéticamente, para resistir los ataques de orugas y también las aplicaciones del herbicida glifosato. Sumado a la fertilización con güano que trae de una granja avícola, el planteo no tiene nada que envidiarle a los mejores de la pampa húmeda.
Uno de sus vecinos, Elbio Bianchi, dice que en la zona están sacando 3.000 kilos de algodón en bruto por hectárea, lo que luego equivale a unos 900 o 1.000 kilos de fibra. Este año las cosas pintan bien porque el rendimiento de indiferencia (la producción que hay que lograr para cubrir costos) se ubica en torno a unos 2.100 kilos por hectárea, debido a los buenos precios internacionales.
Un nuevo renacer del algodón aparece en el horizonte. Sólo en Santa Fe se espera que la siembra crezca entre 30% y 40%. A nivel nacional, se estima un área sembrada que se acerca al medio millón de hectáreas. Chaco también recuperaría posiciones, y aportaría con 150.000 hectáreas, pero sólo si aparece la semilla que el gobierno provincial está prometiendo a los pequeños productores de esa provincia.
Esta es otra característica que ha venido cambiando en el algodón, que durante décadas fue considerado un “cultivo social”, debido a la gran movilidad de mano de obra que requería, y a su adopción por parte de los productores minifundistas. La mayor parte de la oferta, hoy proviene de productores que administran grandes superficies (en especial en Santiago del Estero y el oeste santafesino), y que lo incluyen en un esquema de rotaciones de cultivos junto con la soja, el maíz o el girasol.
No fue sólo la concentración económica la responsable de que muchos pequeños productores dejasen de hacer algodón. Un enemigo que se hizo visible en los últimos años, y que ha sido el gran responsable de la última etapa de decadencia del cultivo, fue el picudo del algodonero, una plaga fulminante para los capullos. Hacerle frente a ese insecto que ingresó por Paraguay, y que puede destruir casi por completo un algodonal, requirió una profesionalización acelerada que no estuvo al alcance de todos. Desde la administración de los tiempos de siembra y cosecha, hasta el manejo de rastrojos y el uso apropiado de trampas e insecticidas, hubo que aprender de todo.
Como parte de esa profesionalización, en la sede del INTA Reconquista se inauguró estos días un laboratorio de biotecnología para trabajar en el desarrollo de nuevas semillas, ya que en el país hay muy pocas variedades en comparación con otros productores, en especial Brasil. Allí los rendimientos logrados pueden hasta triplicar los que se obtienen aquí, llegando hasta 9 toneladas de algodón en bruto por hectárea. Igualar esos registros implicaría una rentabilidad que estabilizaría el errático comportamiento del cultivo en las últimas décadas.

Carlos Almiroty, presidente de la Cámara Algodonera Argentina, considera que lo ideal sería estabilizar una superficie sembrada de 500.000 hectáreas, pues eso permitiría abastecer de fibra a la industria textil local, y también exportar algunos remanentes.
Osvaldo Previale es el titular de la Asociación para la Promoción de la Producción Algodonera (APPA). La entidad reúne a todos los eslabones de la cadena en Santa Fe, desde productores a hilanderos, y es otro ejemplo de que nuevos aires soplan para el cultivo. Sucede que el sector privado comparte la administración de los recursos que llegan desde el Fondo Nacional Algodonero, $160 millones que se reparten entre las provincias productoras.
Pensando en el futuro, APPA acaba de inaugurar otro laboratorio que estará a disposición de todos, y que permitirá analizar a fondo la calidad de cada lote de algodón que ingrese al mercado.
La entrada Informe especial: Un nuevo renacer del algodón se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Celso Muchut: “El área de algodón en Santa Fe crecerá 30%” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Celso Muchut, vicepresidente de APPA, habló con Bichos de Campo acerca de este resurgir del algodón, pronosticando “un crecimiento del área de algodón del 30% en Santa Fe, desde una cobertura de 50.000 hectáreas en la última campaña”.
Escuchá el reportaje completo a Celso Muchut:
El dirigente destacó que la siembra crecerá porque el año pasado “los precios fueron buenos y además los productores comenzaron a conocer y a manejar la lucha contra el picudo”. De todos modos advirtió: “Pudo haber algunos problemas con la calidad de la semilla, debido al mal clima en que se gestó la campaña”.
Muchut evaluó que “Argentina debería estabilizarse en unas 500.000 hectáreas a nivel país, cuando actualmente llegamos a las 300.000, para que los cosechadores, desmotadores, prestadores de servicios y resto de integrantes de esta cadena tengan mejor calculado su trabajo y puedan mantener una infraestructura de acuerdo a sus necesidades”.
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