Error en la base de datos de WordPress: [Table 'wi631525_new.wp_ppress_plans' doesn't exist]
SELECT COUNT(id) FROM wp_ppress_plans WHERE status = 'true'


Warning: Cannot modify header information - headers already sent by (output started at /home/wi631525/public_html/wp-includes/wp-db.php:1519) in /home/wi631525/public_html/wp-includes/feed-rss2.php on line 8
aromáticas – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Sun, 02 Jan 2022 14:25:11 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png aromáticas – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 La reina de la lavanda: En Sierra de la Ventana, Léony Staudt la produce de modo orgánico, llegó a exportarla y hoy comparte las más bellas postales con los visitantes http://wi631525.ferozo.com/la-reina-de-la-lavanda-en-sierra-de-la-ventana-leony-staudt-la-produce-de-modo-organico-llego-a-exportarla-y-hoy-comparte-las-mas-bellas-postales-con-los-visitantes/ Sat, 01 Jan 2022 14:06:24 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=89366 En la década del setenta y a los veintipico cortos Léony Staudt, técnica en Producción Agropecuaria, se hace cargo del campo familiar llamado El Pantanoso, ubicado en Sierra de la Ventana y dedicado a la producción lanar con ovejas Corriedale. Hoy, 2021, en este predio de 5.000 hectáreas Léony junto con su esposo Bertrand Laxague […]

La entrada La reina de la lavanda: En Sierra de la Ventana, Léony Staudt la produce de modo orgánico, llegó a exportarla y hoy comparte las más bellas postales con los visitantes se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
En la década del setenta y a los veintipico cortos Léony Staudt, técnica en Producción Agropecuaria, se hace cargo del campo familiar llamado El Pantanoso, ubicado en Sierra de la Ventana y dedicado a la producción lanar con ovejas Corriedale. Hoy, 2021, en este predio de 5.000 hectáreas Léony junto con su esposo Bertrand Laxague producen Angus colorado y lavandas. Sí, lavanda vera (Lavandula angustifolia), de alta calidad con certificación orgánica desde 1992.

Para la familia Staudt, la historia de este establecimiento, que debe su nombre a que en uno de sus potreros nace el arroyo El Pantanoso, comienza varios años antes.

Hacia 1930 Ricardo Staudt, tío de Heriberto, el padre de Léony, compra El Pantanoso para producir lanas y cueros para exportación (Staudt&Cia tenía barracas laneras en Buenos Aires y en muchas partes del país) y a eso se dedicó la estancia hasta mediados de los ochenta y con mucho reconocimiento: “Mi padre era lanero y empresario, se había ido a especializar a Holanda y en El Pantanoso llegaron a producir hasta 20 mil kilos de lana vellón por año”, cuenta Léony.

“Luego, debido a que el valor de la lana fue decreciendo hubo que pensar en reconvertirse y se comenzó a producir Angus colorado. Originariamente en el campo teníamos cabaña de la raza Pardo Suizo con la cual hemos ganado premios en Palermo, así que decidimos comprar toros Angus para cruzarlos y gracias a eso -y al trabajo realizado con el genetista Dr. Carlos Sackman de Cabaña Casamú- hemos logrado terneros más rústicos y de gran calidad que vendemos al destete, con unos 190/200 kilos”.

En 1989 Léony siente que es momento de diversificarse, de hacer “algo más y distinto” en el campo. Y ahí es cuando entran en escena las lavandas: “Fuimos con Bertrand a Bariloche al Vivero Andino Patagónico y con el asesoramiento del especialista italiano Bruno Polastri, que había traído de Francia plantines de Lavanda Angustifolia y de Lavandin Grosso. Compramos el primer lote de 4.000 plantas, que llegaron al campo en el camión donde transportábamos hacienda”, recuerda Léony entre risas. “Era muy gracioso ver esa carga insólita y que ocupaba el 10% del camión jaula, pero así lo hicimos”.

Claro que al inicio las cosas no suelen ser tan fáciles y así fue que la primera plantación de lavandas en El Pantanoso no prosperó debido a que estaban demasiado cerca de unos eucaliptus y en un predio donde no recibían suficiente sol (algo fundamental para esta planta). Pero al año siguiente las cambiaron de lugar y allí las cosas mejoraron. Hoy tienen 35 hectáreas con lavandas y lavandines, 25 de las cuales están en producción, y un vivero para replicar sus propias plantas y para vender a otros productores.

En 1992 obtuvieron la certificación orgánica porque querían exportar y, sobre todo, porque querían mantener el ambiente puro, tal como siempre lo fue. La clave para que el cultivo vaya bien, explica Bertrand, es el control de malezas, que en el vivero se realiza a mano, con azada y en el campo, a máquina.

“La lavanda es una planta sana que si recibe el suficiente sol durante el día y frío a la noche, prospera muy bien”, detalla. “Cuando recién se la planta, necesita algo de riego extra, pero luego con el régimen de lluvias que tenemos aquí, que ronda los 900 milímetros, es suficiente”. 

La primera exportación de lavandas fue a Holanda en 1996 y luego se sumaron otros países como Francia, Alemania, Estados Unidos, España y hasta Suiza, para lo cual obtuvieron también la certificación orgánica Bio Suisse. Fueron muchos años de producir y vender a distintas partes del mundo, pero desde 2014 no exportan más debido, entre otras cosas, a que dejó de ser rentable por la dualidad cambiaria. Entonces comenzaron a comercializar el producto de forma local.

El Pantanoso es el mayor productor del país de lavanda vera (la de mejor calidad) con un rinde de 250 kilos por hectárea y con plantas de 15 años de edad que continúan con buena producción. La cosecha la realizan con una máquina diseñada por ellos mismos que trabaja por hileras; luego de la cosecha la lavanda queda sobre una media sombra para secarse al sol, para luego pasar por la despalilladora y finalmente por la zaranda. El establecimiento cuenta con el asesoramiento de la ingeniera Susana Rayma, especializada en lavandas y plantas aromáticas, otra unidad de negocio de la empresa que comenzó apenas un año después que las lavandas.

“En 1990 incursionamos en la producción de hierbas aromáticas también certificadas orgánicas con orégano, tomillo, estragón francés, romero, ajedrea, salvia officinalis y melisa; llegamos a tener 120 hectáreas de cultivos en línea, estuvimos presentes durante varios años en las grandes cadenas de supermercados con la marca Lavandas de las Sierras y hasta le vendíamos a la firma de cosmética Avon un té de una hierba llamada hisopo que tiene propiedades diuréticas suaves”, cuenta Léony. “Pero en 2018 un gran incendio quemó gran parte de la producción y actualmente solo tenemos 30 hectáreas de aromáticas que desde hace dos años no cosechamos porque es muy difícil conseguir mano de obra”.

Hoy Léony y Bertrand nuevamente han decidido “diversificar” el campo y es por eso que se han sumado al Club de la Lavanda (una iniciativa nacida en la ciudad de Azul que realiza diversas actividades productivas y recreativas relacionadas a esta planta) y al grupo de turismo rural Torquinst del INTA, con la idea de recibir visitantes y ofrecerles distintas propuestas: trekkings por la sierras con avistaje de flora y fauna; visitas a las plantaciones de lavandas y aromáticas; pasar el día en El Pantanoso comiendo un asado e incluso quedándose a dormir en casas ubicadas cerca del casco que han reciclado con el fin de recibir turistas. El acceso es fácil porque están sobre la ruta provincial 76.

“La idea es que la gente venga, conozca el campo, lo que se produce y todas las bellezas naturales que hay, tanto en las sierras como en el propio parque que tiene árboles muy antiguos, como nuestra planta de magnolias de 120 años”, detallan Léony y Bertrand con entusiasmo. “Nos gusta recibir a la gente, recorrer juntos el campo y contar la historia de este lugar que es parte de nuestra familia y que sigue siendo un establecimiento productivo”.

La entrada La reina de la lavanda: En Sierra de la Ventana, Léony Staudt la produce de modo orgánico, llegó a exportarla y hoy comparte las más bellas postales con los visitantes se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Pablo Bencivenga empezó a producir peperina bajo invernadero “antes de que se extinguiera”: Ya tiene 50 mil plantines y prenden bien http://wi631525.ferozo.com/pablo-bencivenga-empezo-a-producir-peperina-bajo-invernadero-antes-de-que-se-extinguiera-ya-tiene-50-mil-plantines-y-prenden-bien/ Thu, 02 Sep 2021 14:27:22 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=78527 A Pablo Bencivenga le empezó a inquietar la posibilidad de que la peperina se extinguiera y entonces se decidió a “hacer algo”. Pero antes de lanzarnos a la historia en sí, un marco de referencia: Pablo es productor agropecuario y propietario del establecimiento Loza Corral en Córdoba, ubicado sobre el camino que une el pueblo […]

La entrada Pablo Bencivenga empezó a producir peperina bajo invernadero “antes de que se extinguiera”: Ya tiene 50 mil plantines y prenden bien se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
A Pablo Bencivenga le empezó a inquietar la posibilidad de que la peperina se extinguiera y entonces se decidió a “hacer algo”.

Pero antes de lanzarnos a la historia en sí, un marco de referencia: Pablo es productor agropecuario y propietario del establecimiento Loza Corral en Córdoba, ubicado sobre el camino que une el pueblo de Ischilín con la localidad de Charbonier. Para más datos: exactamente a 8 kilómetros del pueblo y al lado de la Casa Museo del pintor Fernando Fader, que era el dueño anterior del campo. Desde hace años Pablo y su familia se dedican a la cría de Brangus.

Hasta aquí, un modelo tradicional del campo argentino: campo y vacas. Pero un día llegó la peperina y, junto con ella, un montón de ideas: “Todo surge hace tres años, viendo que la peperina es una especie autóctona que está en riesgo de extinción porque está siendo recolectada indiscriminadamente por la gran demanda que tiene y, además, porque nadie la cultiva”, dice Pablo de un tirón, como quien ha reflexionado mucho sobre el asunto.

“Entonces me puse en contacto con gente que desde hace tiempo se dedica a la investigación de la peperina y le planteé mi inquietud”, recuerda. “Así comenzamos con la recolección de semillas y la construcción de un invernadero que reuniera todas las condiciones necesarias para producir plantines de semilla, que luego serían trasplantados a campo”.

Hoy el invernadero La Aguadita alberga alrededor de 50 mil plantines que van a ser pasados a campo a en breve (al inicio de la primavera) para ser cultivados de manera extensiva. Otra gran parte que ya fue plantada en el monte durante el año pasado pero hubo un percance: se les quemó la mitad del campo donde tenían la mayor cantidad de plantines.

“Entonces lo que hicimos fue, en este otoño, implantar plantines de 30 o 40 centímetro en ese lugar”, cuenta Pablo. “El invierno fue duro, con temperaturas muy bajas y nieve, pero los plantines vienen bien; la idea es volver a reforestar todo ya que luego del fuego se redujo mucho el rebrote”.

En cuando al manejo, la clave es brindarle al cultivo los requerimientos básicos como son el riego, la fertilización orgánica, el control de la temperatura y la ventilación. Toda la producción es sin agroquímicos.

Los plantines los venden a pequeños productores del Valle de Calamuchita y Traslasierra y lo cosechado a campo es secado, despalillado y vendido a herboristerías. Y la iniciativa marcha muy bien, al punto de que mucha gente se ha contactado mostrándose interesada en los plantines y en el emprendimiento en sí mismo.

El “proyecto peperina”: Lola Gómez integra un grupo de productores que intenta domesticar y desarrollar el cultivo de la planta más tradicional de Córdoba

“La peperina es rentable como unidad de negocio complementaria a la actividad principal”, resume Pablo. Y agrega: “Yo le digo a la gente que se anime, que vale la pena arriesgarse. Nosotros estamos apostando ciento por ciento al emprendimiento porque nos interesa conservar esta aromática nativa y hasta ahora hemos tenido buenos resultados cumpliendo los objetivos propuestos. Es una actividad que, como todo trabajo, requiere constancia y dedicación”.

Además de la producción en sí misma, ya hay otras iniciativas que se vienen gestando: “Nos gustaría que La Aguadita, como centro de producción y cultivo de peperina, forme parte de un circuito turístico y que la gente pueda acercarse a conocerlo”, cuenta Pablo. “Este un emprendimiento familiar que hacemos con mucho esfuerzo y aspiramos a que a futuro pueda ser también una fuente de trabajo para la gente del lugar”.

La entrada Pablo Bencivenga empezó a producir peperina bajo invernadero “antes de que se extinguiera”: Ya tiene 50 mil plantines y prenden bien se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
A punto de ser filósofo, Ignacio Avellaneda consiguió trabajo en una finca de lavanda de Cafayate y le cambió la vida http://wi631525.ferozo.com/a-punto-de-ser-filosofo-ignacio-avellaneda-consiguio-trabajo-en-una-finca-de-lavanda-de-cafayate-y-le-cambio-la-vida/ Mon, 24 May 2021 11:50:41 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=67976 Ignacio Avellaneda tiene 31 años de edad, nació en la capital de Salta y es el menor de cinco hermanos. Sus padres eran fervientes católicos, tiene un hermano cura y una hermana “monja”. Y él mismo, cuando cumplió los quince, eligió ingresar al seminario menor del Instituto religioso Verbo Encarnado, situado en Mendoza, para formarse […]

La entrada A punto de ser filósofo, Ignacio Avellaneda consiguió trabajo en una finca de lavanda de Cafayate y le cambió la vida se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Ignacio Avellaneda tiene 31 años de edad, nació en la capital de Salta y es el menor de cinco hermanos. Sus padres eran fervientes católicos, tiene un hermano cura y una hermana “monja”. Y él mismo, cuando cumplió los quince, eligió ingresar al seminario menor del Instituto religioso Verbo Encarnado, situado en Mendoza, para formarse como sacerdote.

En San Rafael vivió la experiencia de trabajar con personas con capacidades diferentes, desde darles de comer, los remedios y demás, hasta de cocinar la cena para 70 personas todos los días. Allí le tomó el gusto a la Filosofía como ciencia. Pero a los 4 años decidió volver con su familia.

Mientras se definía en qué carrera estudiar comenzó a armar peñas con amigos y amigas, en su casa familiar, y a una de ellas cayó una chica desconocida que lo flechó. Era Mercedes Dávalos, que estudiaba arquitectura. Pronto se organizó un viaje a Cafayate y de regreso, se pusieron de novios.

Por eso de cumplir con los mandatos familiares, en 2010 Ignacio comenzó a estudiar administración de empresas en Tucumán. Cursó el primer año, pero decidió contarle a su padre que su verdadera vocación era la filosofía. Su progenitor lo aceptó e Ignacio siguió estudiando en Tucumán, pero empezó filosofía en la UNSTA. Mercedes se recibió en el año 2014, y decidieron casarse en el año 2015. Ignacio suspendió su carrera y dio clases en dos colegios de Salta. Luego decidió volver a Tucumán a cursar y aprobar las materias que le quedaban, pero esta vez con su esposa.

Allí tuvieron a su primer hijo, Bernardo, y en 2019 nació María Magdalena. Al año siguiente sólo le faltaba preparar su tesis para ser Licenciado -que pergeñaba, sería sobre metafísica medieval- cuando tuvo que detener de nuevo su carrera para buscar trabajo, y se volvieron a Salta.

Recuerda Ignacio que un día entró a una iglesia y le rezó a San José que intercediera ante Dios para que le saliera un trabajo. Y dos días después, toda la familia de Ignacio, con amigos, fueron a festejar el cumple de su madre en Cafayate. En la fiesta, se enteró su amigo Tobías Villada, de la necesidad de Ignacio y le dijo: “¿Te animarías a ser encargado de una finca de lavanda? Yo quiero dejar ese puesto para dedicarme de lleno a los viñedos”.

Ignacio y Mercedes lo pensaron y le dijeron que sí. Tobías les arregló una entrevista a ambos con Mary Carey-Wilson, una inglesa, propietaria de la finca -junto a su esposo, el chileno Pedro Salfate-Dore-, en la casa de éstos, en Salta capital. Mary ya había entrevistado a ingenieros agrónomos. Pero a los pocos días le notificó que lo había seleccionado a él, filósofo, para administrar la finca y los productos que allí elaboran, de modo que se instalara con Mercedes y sus hijos.

Fue todo un desafío de adaptación a una nueva vida y de aprender todo desde “cero”. Sin embargo, se suele decir que -como deben incursionar en la base de todas las ciencias empíricas-, los filósofos resultan ser dúctiles en muchos órdenes de la vida. Y parece que así fue.

Primero se fue Ignacio, en julio del 2020 a una casita de la finca La Armonía, ubicada en el kilómetro 4351 sobre la ruta 40, en el Departamento San Carlos, a sólo 3 kilómetros de Animaná y a 7 de Cafayate, en pleno valle calchaquí de Salta, sobre la cuenca del río San Antonio, a una altitud de 1.750 metros (la parte más alta). El 8 de ese mes nació Encarnación, su tercera hija. El 14 de agosto ya se instaló Mercedes con sus 3 hijos. Como la casa les resultaba chica, Mercedes aplicó sus conocimientos de arquitectura, y comenzaron una ampliación a manos de su padre, que es constructor. Aún están en obra.

Aprovechando la nueva gestión, Ignacio, bajo la dirección de Mary, comenzó con mucho entusiasmo una limpieza de yuyos de la finca, churquis, tuscas, y una renovación en la comercialización de los productos. El campo consta de 35 hectáreas, de las cuales 5 fueron dejadas como monte natural, con abundante jarilla, 3 hectáreas y media con plantaciones de lavanda “angustifolia”, 4 hectáreas de romero, y un cuadro de 800 metros cuadrados con rosa de Damasco o damascena o de Castill,a muy perfumada.

Cuentan con un laboratorio en la misma finca, donde preparan, fraccionan y etiquetan los productos bajo la marca Zencial: ofrecen aceites de lavanda y de romero –en alambique de extracción de aceite, por arrastre de vapor-, hidrolato o agua de lavanda y de romero, y productos derivados como cremas para manos y pies, y para masajes descontracturantes, cuya receta es de Mary. Proyectan sumar velas de romero y de lavanda, con cera de soja, y jabones de lavanda y de romero. Es inminente también la producción de aceite de jarilla.

En menos de un año, Ignacio ya puede explicarme que su aceite es de altísima calidad debido a las virtudes de su suelo, muy calcáreo, en el que la lavanda se adapta muy bien aunque es muy requerido para plantar viñas, actividad que no descartan como complemento, en el futuro. Además el agua de las napas proveniente del río San Antonio es óptima -apta para consumo humano, a diferencia de la del río Calchaquí, que tiene mucho boro- y ellos la extraen con una bomba de 50 Hp a 180 metros de profundidad. También por razones del clima, su altitud y el proceso de elaboración. Su aceite contiene un 40% de acetato de linalol, cuando lo común es que tengan un 20%.

Hoy procesan unos 3 a 5 litros de aceite de lavanda por año y lo fraccionan en botellitas de 10 mililitros. Están muy justos para elaborar los productos derivados, de modo que piensan ir aumentando la producción cada año hasta llegar a un piso óptimo de 15 litros.

Por ahora comercializan sus productos en Salta, Tucumán, Mendoza y Buenos Aires. Es muy buscado por “maso” y aromoterapeutas. Están en pleno proceso de renovación de la imagen de la marca.

La lavanda es un ansiolítico natural y tiene propiedades antiinflamatorias, descontracturantes, mientras que el romero es un antidepresivo natural y estimulante. El agua de romero es antibacterial y lo usa mucho la gente a la que le cuesta afeitarse diariamente.

Hoy Ignacio se sorprende de lo bien que se adaptó a la vida rural y a la vida empresaria, cuando hace apenas un año que se soñaba escribiendo libros y dando clases. Piensa retomar su carrera y alternar su trabajo escribiendo y dando clases, al menos por internet.

Hoy se nutre del gran libro de la naturaleza –dice-, mientras contempla las cumbres nevadas bajo “el árbol” sagrado de los nativos, el algarrobo. Aprendió a distinguir el algarrobo blanco del colorado, porque es más frondoso y no tiene espinas, y también el churqui de la tusca, porque aquel tiene una vaina o fruto negro y esta una flor pequeña. Ha bajado 13 kilos de su peso en 8 meses, de tanto caminar la finca “rumiando la vida”, mascando la también sagrada hoja de coca, formando en su boca el clásico “acullico”.

Su nueva vida le hizo cambiar la idea de su tesis filosófica, que le falta para ser licenciado: la abstracta metafísica que preparaba, por la de “ética aplicada a la empresa”.

Ignacio y Mercedes han tejido con Mary y Pedro una trama de amistad tan bella como un poncho salteño. Ahora luchan todos juntos por un largo sueño que Mary venía desarrollando desde hace 30 años. Tienen un pedido de 1000 jabones para entregar en un mes y los llena de futuro.

Ignacio, como la mayoría de los salteños, también canta folklore. Y en su casamiento, el famoso Damián Paz, le hizo la segunda voz a Ignacio, interpretando juntos la zamba “La flor trasnochada”, de la que Damián es autor y que hoy nos quiere dedicar en esta nota, interpretada por Los Paz:

La entrada A punto de ser filósofo, Ignacio Avellaneda consiguió trabajo en una finca de lavanda de Cafayate y le cambió la vida se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
Los productores del valle de Calamuchita se organizan para crear la primera Ruta de la Lavanda http://wi631525.ferozo.com/los-productores-del-valle-de-calamuchita-se-organizan-para-crear-la-primera-ruta-de-la-lavanda/ Sat, 13 Feb 2021 14:57:07 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=58701 En el hermoso Valle de Calamuchita existe una organización civil llamada Foro de los Ríos que tiene un interesante plan para crear una Ruta de la Lavanda, uno de los cultivos más característicos en esa región serrana de Córdoba repleta de plantas aromáticas. Ya existen en esa región 43 productores que se dedican a la […]

La entrada Los productores del valle de Calamuchita se organizan para crear la primera Ruta de la Lavanda se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>
En el hermoso Valle de Calamuchita existe una organización civil llamada Foro de los Ríos que tiene un interesante plan para crear una Ruta de la Lavanda, uno de los cultivos más característicos en esa región serrana de Córdoba repleta de plantas aromáticas.

Ya existen en esa región 43 productores que se dedican a la lavanda en diferentes escalas. Doce de ellos están a punto de constituir el primer grupo de Cambio Rural dedicado exclusivamente a ese prometedor cultivo, que tiene múltiples usos y que podría servir además para potenciar las actividades de turismo rural que se ofrecen en un sector del valle conformado por Villa General Belgrano, Los Reartes, Villa Ciudad Parque y La Cumbrecita.

El cultivo comercial de lavanda para obtener flores (frescas o secas) o aceite esencial es una actividad que ha crecido bastante en la zona de Calamuchita gracias al trabajo del Foro de los Ríos, cuya actividad central está enfocada en hacer de esta región de Córdoba un espacio muy amigable con la Naturaleza.

Cristian Moya, el presidente de la ONG, contó a Bichos de Campo que como parte de esa tarea se propusieron buscar alternativas a los cultivos de papa que se hacían tradicionalmente en la región, ya que deterioraban los suelos y requerían de muchos insumos químicos. Allí apareció la lavanda y otras aromáticas, como el romero y la peperina, como la mejor alternativa.

“A la gente le gusta mucho ver todo lo que es la cultura de la lavanda, y todo lo que hay alrededor del cultivo”, nos explicó Moya. El objetivo del grupo específico de Cambio Rural -donde se pueden inscribir hasta un máximo de 12 unidades productivas-, es trabajar en la selección de las mejores variedades adaptadas a esa zona y en el análisis de los aceites esenciales que se obtienen de ellas, para conocer sus propiedades. La intención es luego difundir los conocimientos adquiridos hacia el resto de los productores y hacia nuevos emprendedores.

El grupo tendrá una asesora técnica de lujo, la agrónoma de la Universidad Nacional de Córdoba Marta Ojeda, que es una eminencia en el estudio de la peperina y otras aromáticas características de la región.

Felipe Villa Abrille, un ingeniero agrónomo que se radicó en esta región serrana desde 2006, es uno de los productores de lavanda que desarrolla todo el circuito. El destilado de las flores es solamente una de sus actividades, pues todo en su pequeño establecimiento de Atos Pampa está orientado hacia la llamada economía circular.

“El termino está muy en boga ahora, pero yo lo escuche por primera vez hace 30 años por Francesco de Castri, quien era unos de los ambientalistas mas reconocidos del mundo. Consiste en la utilización consecutiva de los subproductos, lombricompuestos, sustrato para hongos comestibles y medicinales, sustratos para semi hidroponia, etcétera. La destilación de lavanda y de los residuos del monte son solo una parte del esquema”, nos contó Felipe, que extrae aceites esenciales no solo de la lavanda sino de cedro, sauco, eucaliptus y muchas otras especies. La secreta esperanza de Felipe es que toda la región implicada en la Ruta de la Lavanda se convierta en un ejemplo de la economía circular que él propone.

En este lógica, la experiencia del nuevo grupo de Cambio Rural específico demandaría unos tres años, estiman en el Foro de los Ríos. Luego la intención es generar la Ruta de la Lavanda propiamente dicha, con una serie de puntos de interés para los turistas que visiten el Valle de Calamuchita y quieran aproximarse al manejo del cultivo. La idea final es identificar esta región directamente con la lavanda como su principal cultivo: para esto ya se está plantando mucho en espacios públicos de las localidades de la zona y hasta se realiza desde hace unos años una fiesta de la lavanda, en momentos de la cosecha.

La recolección de las flores de la lavanda, una planta perenne que puede dar frutos hasta por cerca de veinte años, comenzó a mediados de enero, de modo escalonado. “Esta cosecha gradual permitirá en plena temporada turística la oportunidad a los visitantes de poder apreciar parte del proceso y visualizar las flores de esta planta de múltiples usos y propiedades”, explicaron desde la fundación. La lavanda es una planta que puede crecer bien en un ambiente promedio y puede producir diversos productos para diferentes industrias (farmacéutica, fragancia, cosmética, jabón y detergentes, alimentos, etc.). 

Se trata de una planta de la familia Lamiaceae, como la menta, romero, salvia y albahaca. La lavanda es un arbusto aromático con una altura media de 60 centímetros, que produce flores moradas con altos niveles de aceite esencial. El aceite esencial de lavanda tiene reconocimiento en el mundo entero debido a sus usos diversos entre ellos medicinales. Es de toxicidad muy baja, pero de notable acción antiséptica y antimicrobiana.

Las flores de lavanda son muy ricas en néctar y atraen a las abejas y otros polinizadores. Después de ser cortado y secado, las flores de lavanda se utilizan en la industria de las fragancias aromáticas, aunque las plantas también se cultivan como ornamentales. Pero también pueden tener un destino comestible. En el valle de Calamuchita, sin ir demasiado lejos, ya existe la oferta de quesos con lavanda.

La entrada Los productores del valle de Calamuchita se organizan para crear la primera Ruta de la Lavanda se publicó primero en Bichos de Campo.

]]>