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atuel – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Tue, 21 Jul 2020 13:44:49 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png atuel – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 Opinión: El fallo de la Corte Suprema sobre el Río Atuel es un aporte hacia la racionalidad http://wi631525.ferozo.com/opinion-el-fallo-de-la-corte-suprema-sobre-el-rio-atuel-es-un-aporte-hacia-la-racionalidad/ Tue, 21 Jul 2020 13:44:48 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=43621 Transcribimos una notra escrita por el ingeniero agrónomo Héctor Gómez (hectoreduardogomez@gmail.com), referida al reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia que intenta poner fin al histórico conflicto entre las provincias de La Pampa y Mendoza, obligando a la segunda de ellas a entregar un flujo constante de agua a esa cuenca. Desde siempre el […]

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Transcribimos una notra escrita por el ingeniero agrónomo Héctor Gómez (hectoreduardogomez@gmail.com), referida al reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia que intenta poner fin al histórico conflicto entre las provincias de La Pampa y Mendoza, obligando a la segunda de ellas a entregar un flujo constante de agua a esa cuenca.

Desde siempre el Atuel se deslizaba, muchas veces con pereza por la estepa árida pampeana, y otras veces tumultuoso formando grandes humedales y lagunas. En un desierto donde es escasa la lluvia, solo 300 milímetros al año, con una vegetación de desierto formada por jarillas y pastos duros y con un suelo magro y esquelético, discurria su curso el río y daba vida allí donde sus aguas desbordaban. Las áreas favorecidas se enriquecian con vegetales más aptos para el consumo y en ella numerosas formas de vida animal prosperaban dando alegría a la vista y el oído.

En sus orillas y en sus humedales y lagunas vivían los hombres desde épocas inmemoriales, al principio americanos de pueblos originarios, luego americanos producto de la mestización, pero siempre seres humanos.

Desde inicios del siglo XX todo comenzó a cambiar, al principio lentamente y luego con la celeridad propia del ingenio. En 1947/8 finalizó la construcción del dique El Nihuil y se inició el llenado del lago. Las aguas dejaron de correr aprisionadas por la mole de cemento, las zonas de prosperidad biológica de aguas abajo languidecieron y al final murieron.

Murieron con ellas las nutrias, los peces, las ovejas y vacas. Desaparecieron las innumerables especies vegetales que permitían ese oasis magro pero próspero. Más suerte tuvieron los pájaros que libres pudieron migrar. También la mayoría de los hombres que en gran número también se exiliaron a otras geografías. Solo quedaron los mas empecinados.

El sufrimiento dio origen a un desarrollo cultural que se refleja en la poesía y el canto del oesteño pampeano. Es la cultura del desarraigo, de la pérdida y la desesperanza, es el lamento por una forma de vida que ya no es.

Las aguas del Atuel dieron vida a extensas zonas de riego en Mendoza donde se formó una sociedad próspera y productiva. El oeste pampeano y el sur mendocino son dos imágenes totalmente diferentes. Es como si un espejo deformante y de opacidad variable mostrara dos realidades, y son dos cuadros totalmente disímiles.

La injusticia hídrica y la no escrita ley del gallinero son parte de ese mundo de escasez y sufrimiento.

Luego de decenas de años de reclamos vanos, presentaciones legales y movilizaciones populares de los parias hídricos la Corte Suprema produjo un fallo que obliga a Mendoza a liberar caudales permanentes que permitan recuperar el ambiente destruido.

La sentencia se basa en las leyes ambientales que el cambio constitucional permitió. Los recursos naturales tienen quien los defienda y está muy bien.  Pero ¿Quién defiende al hombre vulnerado en uno de sus principales derechos humanos? El derecho a disponer de agua para beber y producir sus alimentos. ¿El sufrimiento humano de varias generaciones se puede reparar?

A partir de hoy probablemente comience otra historia mas justa, la historia de un río que vuelve y con él la vida. Pero todo será muy lento, pasarán años de discusiones y peleas por cada gota de agua.

Compartir los recursos es un mandamiento inexcusable, el género humano debe aprender a convivir y a compartir. La injusticia hídrica debe ser saldada por un entendimiento amigable. Las sociedades biológicas se basan en compartir los recursos, solo así los hombres podremos enfrentar los crecientes desafíos de su agresión a la propia naturaleza.

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Omar Alonso: “En General Alvear hemos venido perdiendo una bodega por año” http://wi631525.ferozo.com/omar-alonso-en-general-alvear-hemos-venido-perdiendo-una-bodega-por-ano/ Fri, 14 Sep 2018 13:36:53 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=13539 Omar Alonso Suganuma, de la Asociación de Productores de General Alvear, en el oasis sur de Mendoza, nos cuenta que en esa zona se especializan en damasco, duraznos de fábrica, ciruela para industria (que se exporta en un 95%) y por supuesto en uva para vinificar, un clásico de toda la provincia. Tradicionalmente la mayor […]

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Omar Alonso Suganuma, de la Asociación de Productores de General Alvear, en el oasis sur de Mendoza, nos cuenta que en esa zona se especializan en damasco, duraznos de fábrica, ciruela para industria (que se exporta en un 95%) y por supuesto en uva para vinificar, un clásico de toda la provincia. Tradicionalmente la mayor parte de todos esos frutos eran industrializados en el mismo lugar, pero en los últimos años ha habido una fuerte proceso de destrucción del aparato industrial, que será difícil revertir. 

“Alvear, con 45 mil habitantes, tenía 50 bodegas, de las que hoy solamente quedan 12 en pie. O sea que en los últimos 20 años perdimos una bodega por año. Respecto de las fábricas conserveras, que son las que elaboraban duraznos, peras, ciruelas, etcétera, había 15 fabricas y ahora queda una sola, además de una pulpera”, relata Omar. Los números hablan solos de la fenomenal contracción de la actividad agroindustrial en ese estratégica área productiva mendocina.

En ese vergel, este directivo de la Asociación de Productores de General Alvear se ha especializado en las ciruelas para industria. Habla con pasión sobre ellas. “El proceso es así: se cosechan manualmente, porque es una ciruela muy chiquita, más chica que un damasco. Como tiene un alto contenido de azúcar, cuando está entre 24 y 28 Brix  la cosechamos y la llevamos a los hornos de deshidratado”.

De la producción de ciruelas secas que hay en la zona el 95% se exporta y solo 5% se consume en el país. Los principales mercados son California en Estados Unidos, Europa, Rusia y Brasil. 

Tan duro ha sido competir durante todos estos años que a Alonso Suganuma le cuesta, como a muchos productores, reconocer que la devaluación mejorará en algo los números  de su actividad exportadora, al menos en la conversión a pesos. Aclara que la producción en el sur mendocino viene de quince años de retroceso. Habla de dos tipos de problemas, los “naturales y los de gobierno”. 

“La crisis hídrica nos golpea muy fuerte. El agua de riego que usamos nos la provee la montaña, es la nieve que acumulamos en invierno. Peor la naturaleza nos está jugando malas pasadas. Todavía tenemos el agua del bendito río Atuel, que viene del deshielo. Con eso regamos nuestras plantas”, comenta. En total se riegan unas 30 mil hectáreas en todo el departamento, que también están expuestas al granizo y las heladas.

Sobre los otros problemas, los “políticos”, el directivo lamenta que “el gobierno nos pego una mala pasada. El atraso cambiario estuvo durante muchos años y recién ahora estamos con este dolar un poquito mejor”.

Bichos de Campo pregunta a Alonso qué hace falta para volver a industrializar a esa región que en otros momentos lo era. Responde: “Hace falta una fuerte política de Estado. Necesitamos créditos blandos a 7 o 10 años de plazo y con una tasa que no sea subsidiada pero si se pueda devolver. Las que rigen actualmente en el mercado, del 40% al 50%, son imposibles de devolver porque la rentabilidad del producto se ha ido nivelando hacia abajo y el productor gana cada vez menos”.

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