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ayacucho – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com .:: Periodismo que pica ::. Mon, 13 Sep 2021 10:54:21 +0000 es-AR hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.8.13 http://wi631525.ferozo.com /wp-content/uploads/2018/06/cropped-mosca-32x32.png ayacucho – Bichos de Campo http://wi631525.ferozo.com 32 32 ¿Cómo salieron las elecciones en la capital nacional del ternero? http://wi631525.ferozo.com/como-salieron-las-elecciones-en-la-capital-nacional-del-ternero/ Mon, 13 Sep 2021 10:54:21 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=79609 La Fiesta Nacional del Ternero y Día de Yerra se realiza todos los años en Ayacucho, provincia de Buenos Aires, durante la segunda semana del mes de marzo. Ayacucho queda en el corazón de la Cuenca del Río Salado, donde se concentra por lo menos el 20% de las reservas de vacas de cría que tiene el país […]

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La Fiesta Nacional del Ternero y Día de Yerra se realiza todos los años en Ayacucho, provincia de Buenos Aires, durante la segunda semana del mes de marzo.

Ayacucho queda en el corazón de la Cuenca del Río Salado, donde se concentra por lo menos el 20% de las reservas de vacas de cría que tiene el país y buena parte de los productores se dedican a la producción de terneros. El de los criadores es uno de los segmentos más afectados por el cierre de las exportaciones de carne vacuna definido por el gobierno de Alberto Fernández.

En Ayacucho, donde se respira ganadería, el frente Juntos sacó casi el 50% de los votos, con la particularidad de que entre las listas en puja en ese distrito se impuso la de Facundo Manes (Dar el paso) se impuso por 70/30 frente a la de Diego Santilli y el Pro.

El Frente de Todos quedó relegado al segundo lugar, con menos del 27% de los votos, en tanto que la opción Hay otro lugar (de Florencio Randazzo) arañó el 6% de los votos.

En la local, dice La Verdad de Ayacucho que en la capital nacional de ternero, “los datos finales en nuestra ciudad indican un clarísimo triunfo de la lista 3 de Juntos por el Cambio, Dar el Paso, que proponía como pre-candidata en primer término a la actual concejal Cintia Giardini, que con el sufragio de 10269 votantes alcanzó 4052 votos, a los que deben agregarse 1580 del pre-candidato Modesto Jatip de la lista Juntos.

Luego con 2944 votos aparece el pre-candidato del Frente de Todos Cristian Burgos, Soledad Ciganda del Frente Vamos con Vos acumuló 677 sufragios y más atrás Bellocq con 311 y Oscar Buccino con 140 votos. Los sufragios en blanco alcanzaron a 565 votos.

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Camporita: la historia de una vaca sin dientes que inspiró una payada hilarante sobre el cepo cárnico http://wi631525.ferozo.com/camporita-la-historia-de-una-vaca-sin-dientes-que-inspiro-una-payada-hilarante-sobre-el-cepo-carnico/ http://wi631525.ferozo.com/camporita-la-historia-de-una-vaca-sin-dientes-que-inspiro-una-payada-hilarante-sobre-el-cepo-carnico/#comments Fri, 02 Jul 2021 20:39:04 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=71904 Marcelo Gianoli se dedica a la cría de ganado bovino en la localidad bonaerense de Ayacucho, considerada la capital nacional del ternero, y con una payada intentó explicar, recurriendo al humor, su descontento con el “cepo cárnico” implementado por el presidente Alberto Fernández. “Mi payada se llama Camporita, en honor a una vaca de once […]

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Marcelo Gianoli se dedica a la cría de ganado bovino en la localidad bonaerense de Ayacucho, considerada la capital nacional del ternero, y con una payada intentó explicar, recurriendo al humor, su descontento con el “cepo cárnico” implementado por el presidente Alberto Fernández.

“Mi payada se llama Camporita, en honor a una vaca de once años que es la que está en la foto. Alambrado de por medio se puede ver a su último ternero destetado, pues debo alimentarlo yo porque si dejo que ella lo haga se muere. Camporita no tiene dientes, arranca el pasto con la lengua, pero cuando el pasto se viene corto en invierno no alcanza a sacarlo, entonces ahora le damos rollos”, contó Gianoli en diálogo con Bichos de Campo.

Cuando el criador habla de Camporita se refiere a una vaca de la llamada categoría “conserva”, que, hasta la implementación del “cepo cárnico”, representaba una fuente importante de ingresos para los criadores. Gianoli consideró que “los pequeños productores tenemos dictada la sentencia de muerte como ganaderos; piensen que cerca del 30% de los ingresos que llegan a un campo chico como el mío provienen de la vaca conserva”.

El ganadero tiene unas 120 vacas en 65 hectáreas y, de ese plantel, el 12% son vacas que llegaron al fin de su vida útil y que ahora, por las medidas del gobierno, no tienen prácticamente demanda. “Una vaca vive unos ocho años en el campo, pero los criadores la tratamos de tener más tiempo. Entre un 10% y 12% de mi rodeo está compuesto por vaca conserva y ahora me pierdo esa venta porque no tengo compradores”, se lamentó.

Gianoli aclaró que no es lo mismo hablar de la “vaca manufactura” que de la “vaca conserva”; la primera “tiene su origen en vacas que no quedan preñadas en servicio y no necesariamente son vacas viejas, como sí lo son las vacas conserva”.

“Por otro lado, la vaca manufactura se corta, se despieza y luego se venden sus cortes, pero en una vaca conserva eso no existe porque casi que no tiene carne y es tal su dureza que se la termina vendiendo para termoprocesar y enlatar”, relató.

El principal comprador de cortes congelados de vaca, antes de la intervención oficial, era China, mientras que una proporción menor se destina a la Federación Rusa. “Hoy no tengo ningún comprador para este plantel de vacas por las medidas del gobierno”, comentó.

“Yo soy ganadero, no soy un ‘pool’.  En Ayacucho somos mayoría de criadores, no somos invernadores ni terminadores y tenemos dos canales de entrada de dinero: una es a través de la venta de nuestro ternero producido y el otro a través de las vacas que se descartan del campo”, explicó.

Cerca del mes de marzo, en el inicio de otoño, la mayoría de los criadores comienza a sacar a las vacas de descarte de su rodeo para reemplazarlas por una nueva camada de vientres. “Sabido es que una vaca con destino conserva, por su condición, raramente sobrevivirá al invierno; entonces el productor la tiene que sacar porque sino se le muere”, declaró.

Hasta mayo, fecha en que prohibieron las exportaciones de carne, a Gianoli le pagaban hasta 110 pesos el kilogramo peso vivo de la vaca conserva. “Venían los camiones de los frigoríficos exportadores hasta mi campo, se llevaban las vacas a sus plantas habilitadas y certificadas para luego salir tipificadas como vaca conserva”, explicó.

¿Qué piensa hacer Gianoli con esas vacas desde ahora? “Hasta el inicio del invierno las aguanté porque me dijeron que iban a abrir la exportación nuevamente, cosa que no sucedió. Ahora tengo dos alternativas: o las vendo a un precio vil o se me mueren en el campo”, resumió.

Cepo Cárnico: En la Argentina siempre ganan los que invierten en el negocio del lobby

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Trini recibe visitantes y cocina para ellos en Udaquiola, donde los cielos permanecen puros http://wi631525.ferozo.com/trini-recibe-visitantes-y-cocina-para-ellos-en-udaquiola-donde-los-cielos-permanecen-puros/ http://wi631525.ferozo.com/trini-recibe-visitantes-y-cocina-para-ellos-en-udaquiola-donde-los-cielos-permanecen-puros/#comments Thu, 04 Jun 2020 14:49:20 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=41040 Fina Estampa se ubica Udaquiola, un pueblo de 90 habitantes en el partido de Ayacucho, provincia de Buenos Aires, y es un emprendimiento de turismo rural que propone, “una experiencia muy sencilla y a la vez cautivante”. “La caminata termina donde comienza, en el patio de nuestra casa”, dice Trini, la creadora del emprendimiento junto […]

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Fina Estampa se ubica Udaquiola, un pueblo de 90 habitantes en el partido de Ayacucho, provincia de Buenos Aires, y es un emprendimiento de turismo rural que propone, “una experiencia muy sencilla y a la vez cautivante”.

“La caminata termina donde comienza, en el patio de nuestra casa”, dice Trini, la creadora del emprendimiento junto a César, Victorio (de 15) y Florencia (de 7). “Ahí en el patio lleno de plantitas y rincones para descansar, los visitantes ven la quinta, se sientan y continúan la experiencia al aire libre, bajo las plantas y comiendo bocaditos, picadas, panes caseros, conservas y dulces. Nuestro próximo objetivo es poder tener un pequeño espacio extra a la casa para brindar alojamiento”.

Trini es de Ayacucho y a los 18 años se fue a estudiar Administración Gastronómica a la Capital, donde vivió y trabajó por 9 años. Fina Estampa nació en 2017 de la mezcla entre su profesión de chef y las vueltas de la vida que la trajeron de retorno al pago. Al principio de su regreso tuvo un restaurante durante 5 años, luego se separó y surgió la oportunidad de ir a vivir al campo, algo que ella nunca había experimentado antes.

“Por ahora somos el primer emprendimiento de turismo rural del lugar. Incluso cuesta mucho que los habitantes de toda la vida de la zona entiendan esto como una forma más de generar ingresos, que de hecho lo es. Estas comunidades pequeñas suelen ser tradicionales en sus formas y en nuestra región todavía no se ha instalado ni desarrollado el término, la filosofía ni la cultura del turismo rural”, reflexiona. “Creo que somos impulsores y estamos sumando artesanos y productores a la venta cuando llegan las visitas”.

Si bien el turismo no es el principal ingreso de la familia, lo que se gana complementa y ayuda. En los últimos tres años han recibido diferentes tipos de visitantes y de todas las edades, desde familias con bebés y chicos pequeños, pasando por grupos de mujeres solas u hombres solos oriundos tanto de Ayacucho (están a 75 kilómetros) como de CABA, Gran Buenos Aires y La Plata.

“La gente que viene de la ciudad disfruta del silencio, de tirarse en el pasto, de la nada misma, del poco movimiento de gente, de sacar y sacarse fotos en la huerta, en los caminos rurales y en el monte tanto de día como de noche, ya que tenemos la suerte de tener los cielos con menos contaminación lumínica de la provincia de Buenos Aires, lo cual también atrae a los amantes de la fotografía nocturna”, cuenta Trini.

“Nos involucramos con cada uno de nuestros visitantes y eso grato para ellos y para nosotros, quizá porque les abrimos la puerta de nuestra casa y nuestra familia y eso se aprecia mucho. Las visitas a Fina Estampa se realizan previo aviso y tratamos de armarles la propuesta a cada uno a su gusto, es totalmente personalizado”, añade.

En relación a esta época de coronavirus, Trinidad cuenta que su temporada fuerte va desde septiembre hasta abril, por lo tanto están aprovechando estos meses de no salir preparando todo para cuando la cuarentena termine (y tienen mucho para hacer).

“Siempre hemos realizado la decoración y la ambientación del patio nosotros, así que nos sentimos bastante dentro de la normalidad, dándole mucha visibilidad a Fina Estampa y haciendo publicidad en las redes, cosa que me lleva mucho tiempo y me encanta. Al día de hoy tenemos muchas preguntas de interesados, lo cual nos hace muy felices y mientras tanto hacemos dulces y conservas, vendemos en la zona panes caseros, saborizados, pizzas y alfajores; se trabaja mucho y lindo. Tranquilos”.

Trini destaca que otra cosa que sorprende al visitante es la libertad con la que pueden moverse, el hecho de dormir con puertas sin llave y de estar menos tentados por el consumo. “Creo que la idea de campo que llega a las grandes ciudades a través de algunos medios a veces se romantiza y cuando vienen notan que nuestra realidad también tiene grises, como todo. Por eso me encanta que ustedes (la prensa) muestren el interior real: es un acompañamiento muy necesario. Es hacernos visibles sin filtros”.

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Sin culpables: Marcelo Gianoli produce en la capital nacional del ternero, que está asediada por los casos de abigeato http://wi631525.ferozo.com/sin-culpables-marcelo-gianoli-produce-en-la-capital-nacional-del-ternero-que-esta-asediada-por-los-casos-de-abigeato/ Tue, 02 Jun 2020 13:04:54 +0000 https://bichosdecampo.com/?p=40402 Marcelo Gianoli no sólo es productor ganadero de Ayacucho, en el centro oeste de Buenos Aires, sino también un incansable luchador contra los tantísimos casos de abigeato o faena clandestina que flagelan hace años nada más ni menos que a “la capital nacional del ternero”. En ese partido tan ganadero, recién el año pasado lograron […]

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Marcelo Gianoli no sólo es productor ganadero de Ayacucho, en el centro oeste de Buenos Aires, sino también un incansable luchador contra los tantísimos casos de abigeato o faena clandestina que flagelan hace años nada más ni menos que a “la capital nacional del ternero”. En ese partido tan ganadero, recién el año pasado lograron conformar un comité de crisis con el municipio para tratar la problemática de la inseguridad rural. Para muchos productores fue tarde, porque debido a tanta inseguridad se cansaron y dejaron de producir.

“Los productores pequeños fueron siempre los más afectados por las faenas clandestinas, y de hecho, cuatro de ellos tuvieron que dejar de producir. A un productor con 22 años de actividad le robaron el equivalente a dos camiones jaulas”, contó Gianoli a Bichos de Campo.

“Si uno mira los alrededores de Ayacucho, podrá ver un fuerte desarraigo. Muchos dejaron de producir y no quieren seguir en la ruralidad, no sólo por los hechos de abigeato sino también por los asaltos. En 2017 tuvimos tres casos violentos de tortura”, agregó Gianoli.

Mirá la entrevista completa realizada a Marcelo Gianoli:

El comité de crisis dio, según Gianoli, “buenos resultados”.

“En el Gobierno anterior se trabajó bastante bien y pretendemos, con algún grado de preocupación, que se siga en la linea de trabajo, al menos desde los comandos de prevención rural, donde se dio un trabajo conjunto, porque participa el intendente, su jefe de Gabinete, el director de Producción, el presidente de las entidades agropecuarias y productores del sector Chacras, dentro del cual estoy yo”, describió.

El productor afirmó que en Ayacucho “el pico delictivo se dio en 2015, con 146 casos de abigeato. En 2013-2014, eran más los productores afectados con menor cantidad de casos. En 2017 se produjo una mutación en la forma del delito, concentrándose en menor cantidad de productores, con lo cual el grado de afectación se volvió mayor”.

Para ejemplificar este daño, Gianoli declaró que “a un productor le faenaban de 6 a 8 terneros en un mismo hecho, y lo que es más grave es que todo se circunscribía a un radio de 2,5 kilómetros del pueblo”.

Gracias al trabajo coordinado entre diversos sectores hubo progresos, pero relativos. “Luego de que en 2015 tuviéramos 146 casos de abigeato, con los años bajaron los casos. Por ejemplo, en 2017 tuvimos 56, en 2018 unos 45 y en 2019 tuvimos 54 casos, pero no porque se hubiera trabajado mejor para bajar los índices delictivos, sino por las inundaciones que tuvimos. Todavía los delincuentes no se movían en bote. Nada más que por eso no tuvimos más casos, porque ni siquiera nosotros podíamos acceder al campo”, ironizó nuestro entrevistado.

Para Gianoli, “la Justicia tiene gran parte (de responsabilidad) en todo esto, porque muchas veces se juntaban elementos y nunca alcanzaban para producir los allanamientos”.

-¿Y la carne robada dónde termina?

-Mucha de la carne robada iba hacia la costa atlántica, a Ostende- respondió Gianoli, dando cuenta de que había toda una organización detrás de estas carneadas.

-¿Y cómo se resuelve el tema de la inseguridad?

-Es necesario que los productores se agrupen y se organicen. Yo tuve que encabezar muchas movidas a la misma explanada municipal con ayuda de medios locales y nacionales para poner en el tapete este tema, y eso hizo que se pudiese implementar un sistema más organizado. De hecho, hubo un cambio de la policía rural local y regional, y un trabajo mancomunado.

Acerca del reciente recorte de delegaciones de la Patrulla Rural que hizo el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, quitándole autonomía operativa en media docena de distritos, Gianoli declaró que una policía generalista no sirve para enfrentar el delito rural. Por ejemplo, marcó,”no se conoce cómo se maneja en los caminos rurales”.

“Es absurdo pensar que una patrulla comunal haga el trabajo de una patrulla rural. Hago un llamado a que el doctor Berni nos visite y vea el trabajo que se hizo en lo local. Le dije en persona que veía con gran preocupación un desguace de la policía rural. Espero que esta inquietud se traslade en una ratificación de las patrullas rurales. Y agrego algo: el combustible de las patrullas rurales, en el caso de Ayacucho, salió de los productores”, remarcó.

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Guillermo Arnaude, el consignatario que sigue peleando contra los molinos de viento http://wi631525.ferozo.com/guillermo-arnaude-el-consignatario-que-sigue-peleando-contra-los-molinos-de-viento/ Sun, 09 Sep 2018 16:41:48 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=13413 Hace unos meses, Bichos de Campo publicó una nota que contaba la larga pelea de Guillermo Arnaude, un experimentado consignatario de Ayacucho, contra enormes molinos de viento. Como un Quijote, casi en soledad, el hombre denuncia que en 2008 le robaron 500 terneros y se pelea nada menos que contra la burocracia y la corrupción enquistadas […]

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Hace unos meses, Bichos de Campo publicó una nota que contaba la larga pelea de Guillermo Arnaude, un experimentado consignatario de Ayacucho, contra enormes molinos de viento. Como un Quijote, casi en soledad, el hombre denuncia que en 2008 le robaron 500 terneros y se pelea nada menos que contra la burocracia y la corrupción enquistadas en algunos sectores importantes del Senasa. También contra los largos plazos de la justicia argentina para hacer lo que debe hacer, que no es otra cosa que justicia.

Aunque ya cuenta con varios fallos que le dan la razón, Arnaude nunca pudo recuperar el dinero que perdió, porque los estafadores se declararon insolventes. Pero él no quiere reconocer que va perdiendo, no parece dispuesto a rendirse. Yo no sería sincero si no dijese que me parece que esas dos corporaciones .la judicial y la del Senasa- le van ganando. Como a todos nosotros, que casi ya no peleamos.

Me consuela, sin embargo, poder contar su historia de lucha, lo que ya de por si representa un pequeño triunfo. Luchar ya es ganar, dicen algunos.

Postales de un Senasa que debe mejorar: el día que “desaparecieron” 500 terneros

Días atrás, en un congreso en Paraná de las fundaciones de lucha contra la fiebre aftosa, nos volvimos a encontrar con Arnaude, que mantenía en alto su lanza y volvía a arremeter contra los molinos de viento. Quien recibió esta vez su estocada fue el actual presidente del Senasa, Ricky Negri, como ya la habían padecido su antecesor, Jorge Dillon, o los ex ministros de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere o Ricardo Buryaile.

Arnaude se paró una vez más de entre el público y preguntó al funcionario de turno por qué el organismo sanitario intentaba cerrar el expediente de su caso sin haber emitido un veredicto, sin reconocer la injusticia que se había cometido ni castigar a los corruptos.

“Prescripción administrativa”, dictaminó una vez más el área de Jurídicos de Senasa, que se está convirtiendo en una suerte de “lavadero” de muchas cagadas que se mandan algunos funcionarios del organismo. El tiempo pasa, las denuncias prescriben, nos vamos poniendo viejos y los corruptos siguen ahí, sin sanción.

En concreto, Arnaude acusa al Senasa de haber actuado como “encubridor” de la maniobra delictiva que padeció y que aquí reconstruye: 

El consignatario solo quiere que alguien de Senasa se haga cargo de que el organismo fue “cómplice” en esta defraudación en la cual un cliente lo robó nada menos que 500 terneros. “Acá hubo una coima, hubo un arreglo”, declara a viva voz, sobre la participación necesaria de funcionarios del organismo sanitario para concretar el robo.

Coimas en el Senasa: $ 70 mil para cajonear un expediente

Negri, que contó que se ocupó especialmente de analizar el caso, acepta que el organismo hizo mal las cosas y hasta que se apartó a los funcionarios involucrados, entre ellos al ex titular de la Regional Buenos Aires Sur, que estuvo implicado en otras graves irregularidades. Pero lo cierto es que los molinos de viento siguen intactos y que el expediente parece conducir a un callejón sin salida. 

“Si hoy aplico los contratos como estaban firmados y que el Senasa conoce a la perfección, hoy el Estado Nacional le debe a la firma Arnaude unos 40 millones de pesos”, advierte el Quijote consignatario. Que insiste, vuelve a la carga, no se rinde. 

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Postales de un Senasa que debe mejorar: el día que “desaparecieron” 500 terneros http://wi631525.ferozo.com/postales-de-un-senasa-que-debe-mejorar-el-dia-que-desaparecieron-500-terneros/ http://wi631525.ferozo.com/postales-de-un-senasa-que-debe-mejorar-el-dia-que-desaparecieron-500-terneros/#comments Fri, 26 Jan 2018 15:06:37 +0000 http://bichosdecampo.com/?p=6538 Por Matías Longoni.- Si algo he aprendido en estos años de hacer periodismo agropecuario es que el principal capital de un consignatario de hacienda es su buen nombre, pues constituye casi una marca y es como un sello de honorabilidad que le permite obtener la confianza de sus clientes. Muchos de los negocios entre vendedores […]

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Por Matías Longoni.-

Si algo he aprendido en estos años de hacer periodismo agropecuario es que el principal capital de un consignatario de hacienda es su buen nombre, pues constituye casi una marca y es como un sello de honorabilidad que le permite obtener la confianza de sus clientes. Muchos de los negocios entre vendedores y compradores de ganado se cierran primero de palabra y luego se ponen en papeles. El nombre del consignatario que interviene es, la mayor parte de las veces, la mejor garantía.

Guillermo Arnaude, un viejo consignatario con influencia en la zona de Ayacucho, está empecinado en eso: en mantener a salvo su buen nombre de cualquier sospecha y de dejar saldado un episodio que lo tiene a mal traer desde hace años. En 2006, hace doce años ya, a Arnaude le “desaparecieron” 500 terneros. Nada más, nada menos, que 500 terneros.

El 27 de diciembre pasado, Arnaude hizo una última presentación ante el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) porque considera que (o por complicidad o por negligencia de algunos de sus funcionarios) ese organismo ha tenido parte de la responsabilidad directa en la maniobra que terminó con la desaparición de esos 500 terneros. El faltante de ese medio millar de bovinos no solo figuró (y dejó malheridos) los libros contables de su casa consignataria. En la contabilidad del Senasa (a través de los Renspa y los datos de vacunación) esos 500 terneros aparecen y desaparecen según sean los funcionarios de turno.

Vamos a los hechos para entender todo el cuadro. Para quien precise, hay documentación respaldatoria de todo lo que aquí se cuenta:

  • A fines de 2006, Arnaude actuó como intermediario en una clásica operación de venta de hacienda a término. El contrato se firmó en octubre y los animales deberían ser entregados a sus nuevos dueños varios meses después, entre mitad de marzo y mitad de abril de 2007, con un peso promedio de 190 kilos y “castrados, sanos, libres de enfermos, mancos, ciegos, rengos, entecados, etcétera”. El valor por kilo vivo se determinó en 2,60 pesos. Habría que multiplicar la cifra casi veinte para actualizar los montos de esa operación.
  • La vendedora era una productora de Ayachucho llamada Marina Claudia Pérez Zeberio, quien se comprometía a criar y entregar los 500 terneros. Los compradores eran dos y por eso los contratos también se firmaron por separado: la Estancia La Madrugada y Luis Osvaldo Pivotto. Cada uno de ellos debió abonar, en ese entonces, unos 123.500 pesos por sus 250 terneros.
  • Llegaron las fechas y comenzaron las demoras: los terneros no aparecían. Por eso y por aquello del nombre, Arnaude puso en juego su propio capital para saldar los contratos firmados con sus clientes: a cada uno de ellos les entregó 250 terneros de las mismas características pero que el consignatario tuvo que salir a comprar en otros campos. Con la hacienda en su poder, cada uno de los compradores a su vez le cedió al intermediario los derechos sobre los 500 terneros originales, que habían desaparecido.
  • Quizás por desconfiado, al firmar los dos contratos el consignatario de Ayacucho había tomado el recaudo de tramitar ante Senasa los DTA y Renspa correspondientes para fijar el status sanitario y también dejar sentada la propiedad de la hacienda en cuestión. La oficina del Senasa en Ayacucho emitió esos documentos -hasta con la identificación individual de los animales- el 21 de noviembre de 2006. Con esos documentos y los respectivos contratos, inició las acciones legales pertinentes para tratar de recuperar su dinero, que era mucho.
  • Fiel a sus tiempos, la justicia falló en esta caso por incumplimiento de un contrato recién una década después.La jueza de primera instancia en lo Civil y Comercial de Dolores, Alicia Mendes de Macchi, le dio la razón a Arnaude y obligó a la productora Pérez Zeberio “a entregar la cantidad de 500 terneros o abonarle la suma de dinero equivalente a 90 mil kilogramos de carne al valor del kilo vivo en el Mercado de Liniers” que estuviera en vigencia el día del pago.
  • El problema es que, para ese momento, diez años después de la operación, la productora ya hacía rato que había pedido su concurso de acreedores y se declaraba insolvente. Era imposible cobrarle nada. En segunda instancia, la justicia de Dolores ratificó el fallo un año después, pero tampoco. Nada.

Hasta aquí la historia de un negocio fallido como tantos otros. Muchos se preguntarán: ¿y el Senasa qué tiene que ver? Hacia allá nos dirigimos.

Según cuenta Arnaude, el organismo sanitario cometió una gran irregularidad cuando avaló que la Fundación Ayacuchense para la Lucha contra la Fiebre Aftosa (Fundapsa), en la primera campaña de 2007, cuando los terneros estaban todavía en el campo de origen, vacunara esos 500 terneros sin hacer constar los Renspa correspondientes a sus nuevos dueños, tal como figuraba en el contrato a término firmado unos pocos meses antes.

Frente a un escribano, Arnaude relató que en diciembre de 2007, ya cansado de reclamar a los 500 terneros y luego de saldar la deuda con los compradores, concurrió a la oficina local del Senasa a pedir los DTA de esos vacunos “a efectos de lograr la titularidad de dichos terneros” ante la Municipalidad de Ayacucho, como paso previo a iniciar la demanda.

Pero en dicha oficina, el veterinario Alejandro Vanonni “le manifestó que ante la falta de vacunación de esa hacienda, correspondiente a la campaña 1/2007, estaba imposibilitado de entregar dicho certificado”. En criollo, como esos 500 terneros habían sido vacunados bajo otro número de Renspa no figuraban como vacunados.

El consignatario volvió a la oficina de Senasa acompañado por el escribano que terminaría labrando un acta. Lo vuelve a atender el tal Vanonni y su supuesto jefe, “un veterinario que dijo llamarse Pedro Closs”. Ante el nuevo reclamo por los documentos de respaldo de los benditos 500 terneros, el funcionario de menor rango primero les dice que esos DTA no existen pues “fueron inventados”. Luego se retracta, pero insiste en que no puede extender el certificado que se le reclamaba.

“A partir de allí comienza una pesadilla, donde se reclama a Senasa local, a Senasa regional Buenos Aires Sur, a presidencia del Senasa, pero no sabían como resolver el error”, cuenta Arnaude. El propio Vanonni, muchos años después (en febrero de 2016), ya convertido en supervisor regional, siguió negando la existencia de esos Renspa.

En marzo de 2008, frente al visible conflicto, Gabriel Melendez, el ex titular de la Regional Buenos Aires Sur que el año pasado fuera desplazado ante sospechas de corrupción, cita a las partes a una reunión en Mar del Plata. En ese encuentro nadie se pone de acuerdo. La vendedora desconoce los contratos de venta de los 500 terneros exhibidos por Arnaude. El consignatario, a su vez, reclama al Senasa que reconozca la validez de los Renspa que le había extendido un año antes, pues estos figuraban en su base de datos. Menéndez, por su parte, explica que al organismo no le corresponden dar constancia de la propiedad de esa hacienda, pero asegura que había sido vacunada en 2007, claro que con un número de Renspa diferente.

Los 500 terneros vacunados bajo otro registro, mientras tanto, habían desaparecido. “A esta altura de los hechos no me cabe duda de una complicidad que posibilitó a Pérez Zeberio sacar los animales vendidos, con la anuencia de personal de Senasa”, dirá el consignatario muchos años después, mientras trajina por diversas oficinas pidiendo explicaciones de parte del organismo.

Dentro del Senasa, como sea la cosa, también llevan varios años sin poder cerrar este capitulo. En el sistema, los Renspa de esos 500 terneros existen (ver facsímil), pero los animales no están y por lo tanto tampoco hay registro de que hayan sido vacunados.

Desaparecieron.

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