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La entrada Curiosidades sobre el Grupo Benetton: Ya no exporta lana a su casa matriz y sus mayores ingresos surgen de un frigorífico ovino y de la agricultura se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Pero de la entrevista que mantuvimos con el nuevo CEO del grupo italiano que desembarcó en la Argentina en 1992, llamado Agustín Dranovsky, surgen otros detalles que seguro sí llamarán la atención de quienes están atentos a la evolución de los negocios agropecuarios. Por caso, que su principal fuente de ingresos en la Argentina no es ya la lana de oveja patagónica que tanto caracterizó en los años 90 y que antes exportaba directamente para sostener el negocio textil de Luciano Benetton. Ahora descolla la carne ovina.
A partir de su reorganización global, y a pesar de ser la productora de lana más importantes del país, la Compañía de Tierras del Sud, ha dejado de exportar directamente esa fibra hacia su casa matriz para comenzar a colocarlo localmente, en las hilanderías y lavaderos ubicados de Trelew, especialmente. En todo caso, luego de un primer proceso industrial, son estas firmas las que la exportan.
“Ya hace 5 o 6 años que el 100% de la lana se vende en el mercado interno”, reveló el nuevo CEO, quien incluyó este giro como parte de los cambios que está viviendo el grupo en los últimos tiempos. “Se independizó la venta de lana como una unidad y se decidió que cada región haga su mejor negocio posible”, explicó.

La muerte en 2018 de dos de los cuatro hermanos Benetton, incluido Carlo, el más apasionado con la Patagonia y quien manejaba los negocios en el país, forzó una aceleración de la profesionalización del grupo Edizione SRL, como se llama el holding en Italia. Esto llegó a la Argentina no solo con el nombramiento de Dranovsky, quien provenía del Grupo Bermejo. También aquí se segmentó el negocio agropecuario en cuatro regionales o cinco rubros. La diferencia radica en que el frigorífico santacruceño Famaili es una unidad de negocios en si misma.
Pocos saben que la mayoría de la facturación del grupo Benetton en el país nace en esa planta ubicada en Río Gallegos, donde los italianos pusieron un pie en 2007 para de a poquito ir haciéndose del total de las acciones. Desde 2016 lo controlan al 100%. El Faimali -que tiene capacidad para faenar 150 mil cabezas por año- se especializa en la producción de carne de cordero patagónico, tanto para el mercado nacional como internacional, que desde diciembre de 2020 quedó exenta de pagar retenciones. Tener esa planta “permite completar un esquema de integración vertical” que convierte a la carne ovina en el mejor negocio actual del grupo. De la faena, hasta 40%b de los ovinos provienen de los campos del propio grupo.
Actualmente la Compañía de Tierras factura en la Argentina unos 30 millones de dólares anuales, y los resultados de Faimali (básicamente por la exportación de carne ovina a muy diversos mercados) son la principal fuente de ingresos. De todos modos, debido a los altos precios de los granos, ese negocio ahora compite cabeza a cabeza con una de las regionales que muy lejos está de la postal de la estepa patagónica plagada de ovejas que uno imagina ni bien se habla de los Benetton en la Argentina. Se trata de la estancia -mucho menos pretenciosa en cantidad de hectáreas, pero de tierras mucho más fértiles- que la firma posee en la localidad de Balcarce. Allí hacen agricultura y ganadería bovina de ciclo completo.

Por eso, mientras aguarda que la justicia finalmente ejecute los desalojos de los campos usurpados que tiene en la zona cordillerana, donde proyecta avanzar con la inversión en un nuevo aserradero, la Compañía de Tierras del Sud dedica sus principales inversiones a estas dos unidades de negocios.
En Balcarce invirtieron muy fuerte los últimos dos años para sembrar 2.000 hectáreas de pasturas, de modo de poder engordar allí mismo a los terneros que antes debían vender a otros establecimientos invernadores. En Río Gallegos llevan gastado 1 millón de dólares para modernizar el frigorífico Faimali, sobre todo en el tratamiento de efluentes y los secaderos de sangre, entre otros sectores.
Así las cosas, la lana orgánica patagónica (todas las estancias están certificadas) que tanto caracterizaba la imagen del grupo Benetton luego de su desembarco en la Argentina quedó relegada a un tercer plano.
En la actualidad, el grupo que emplea a más de 300 personas de manera directa y casi el doble en los períodos de mayor demanda productiva (en especial durante la esquila), tiene entonces cuatro unidades regionales de producción, divididas en siete estancias, además del frigorífico Faimali y el proyecto forestal. En las estancias de la región Cordillerana tiene además dos cabañas, una de bovinos de la raza Hereford y otras de ovinos de la raza Merino.

Estos son los datos por unidad de negocios, que en total suman 920 mil hectáreas:
Estancias Cordillera: es el conjunto de cuatro estancias ubicadas en la zona de la precordillera andina: Leleque, Montoso, Maitén y Pilcañeu (ubicadas en Chubut y Río Negro). En conjunto ocupan unas 356 mil hectáreas donde hay m100 mil cabezas ovinas y unas 9.000 bovinas, además de las cabañas. Allí están además las 10 mil hectáreas implantadas con variedades de pino. La producción de lana allí es de 390 mil kilos anuales.
Estancia Coronel: Está ubicada cera de Puerto San Julián, en Santa Cruz. y tiene una superficie de 334 mil hectáreas donde se albergan unas 50 mil cabezas ovinas. La producción de lana llega allí a 160 mil kilos.
Estancia Cóndor: También está ubicada en Santa Cruz, pero más cerca de Río Gallegos. Hay allí 220 mil hectáreas con 100 mil cabezas, y una cabaña de ovejas Corriedale, que son más carniceras que las merino. La producción de lana es de 330 mil kilos.
Estancia Santa Marta: Es la ubicada entre Balcarce y Lobería, en la provincia de Buenos Aires. Tiene 16 mil hectáreas de las cuales 7.500 son aptas para hacer agricultura (trigo, maíz, soja, girasol, cebada y papa), pero además alberga 11 mil cabezas de las razas Angus y Hereford.
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]]>La entrada Con la escuela rural cerrada, la mayor interacción de la hija de José es jugar con las vacas del campo vecino se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Su pequeña hija de seis años asistía junto a otros 60 chicos a un establecimiento rural hasta antes de la pandemia: la Escuela Primaria Nº24 Eduardo Jenner en Villa Laguna La Brava, en el partido bonaerense de Balcarce, donde habitan.

“Las escuelas rurales tienen otra realidad que no todos ven y es la de estar más alejadas. Los chicos que asisten a esas escuelas son los más perjudicados porque están más lejos de la cruda realidad que de por sí se vive en torno al cierre de establecimientos educativos, y ni que hablar de la conectividad a internet que es pésima”, expresa el ingeniero mecánico y consultor de empresas en materia energética.
La casa de Teutónico directamente linda con campo, y la interacción más directa de su hija por estos días es jugar con las vacas del terreno vecino. “Hasta el año pasado mi hija iba al jardín e interactuaba con sus compañeros pero terminó su sala de 5 de una manera inefectiva y con una virtualidad a medias”, se lamenta.
Para Teutónico, al igual que para muchos otros padres, la escuela es, en muchos casos, un gran contenedor social. “Yo me siento muy orgulloso de haber estudiando siempre en la escuela pública, con lo cual es mi compromiso que se asegure la presencialidad en este ciclo, no sólo por mi hija sino por los miles de chicos que necesitan cambiar su realidad y asegurarse un porvenir. Imaginate si la realidad ahora es mala, lo que será en un futuro”, resalta.
“Mi casa la construí como casa de familia y no para trabajar, entonces ahora es como que siento que soy yo el que le invade sus espacios, no ella a mi, y aparte no paso esa calidad de vínculo que quisiera. Es mi única hija”, revela.

Desde la asociación Padres Organizados presentaron una carta a nivel nacional a diferentes autoridades políticas y educativas en donde remarcan que la educación debe ser considerada una necesidad esencial prioritaria en esta pandemia por Covid-19 y solicitan que les den certeza sobre cuál será el plan educativo para el Ciclo Lectivo 2021, donde esperan presencialidad bajo cumplimiento de protocolos sanitarios adecuados.
Incluso con el lema #PadresOrganizados por la vuelta a las aulas invitan a la firma de adhesiones para bregar por el regreso a la escuela: “Este regreso no puede ser entendido como un todo o nada, el país entero o ningún municipio; todos los alumnos al mismo tiempo o nadie; de lunes a viernes o nunca”, expresaron.
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]]>La entrada “Solo somos padres pidiendo por el derecho constitucional de nuestros hijos a ser educados”, dice Fernando Bargo, integrante de Padres Organizados se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Fernando Bargo pertenece a una entidad que se generó en torno a esta problemática: Padres Organizados (PO). Se trata de un grupo de padres autoconvocados que se nuclearon para pedir por la presencialidad de las clases con protocolos. La iniciativa surgió a partir de la preocupación de seis padres que se pusieron en contacto a través de las redes sociales para conversar sobre la falta de información y perspectivas para el regreso a las clases presenciales.

“Somos un grupo de padres abiertos, autoconvocados que reclamamos presencialidad con los protocolos necesarios para garantizar el cuidado de todos”, dice Bargo en diálogo con Bichos de Campo. Agrega que están muy preocupados por la educación de sus hijos. “Nos juntamos porque creemos que la educación debe ser una prioridad”, indica.
Padres Organizados ya está presente dentro de algunas provincias y localidades tales como 25 de Mayo, Trenque Lauquen, Pilar, Lobos, Rojas, entre otras. Bargo, oriundo de 25 de Mayo, es asesor de establecimientos lecheros y empresas agropecuarias pero también se dedica a la docencia y asegura: “Somos muchos los padres que participamos de distintos colegios con los que intercambiamos ideas porque queremos trabajar junto a ellos para conformar una comunidad”.
“Como padre de cuatro hijos estoy preocupado por la falta de presencialidad en la educación, no sólo por el daño que se ocasiona en el aprendizaje sino también por la afección a la salud mental que se provoca”, remarca. Los hijos de Bargo asisten a una escuela de la ciudad cabecera del partido de 25 de Mayo.
“El año pasado empezamos con clases a distancia pero entre los padres notamos que nuestros hijos no estuvieron bien, la educación no fue del todo efectiva y si bien sabemos del esfuerzo que se hizo por parte de los docentes surgió la preocupación pensando en este ciclo, el 2021, y lo que podemos hacer para que haya protocolos seguros que permitan cierto nivel de presencialidad buscando una educación efectiva y un tema de salud mental de nuestros hijos dado que necesitan interacción con sus pares”, declara.
Sobre la cuestión de la salud mental en los jóvenes, asegura Bargo que se expidió también la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) en octubre del año pasado. “Desde allí también advierten que por el cierre de escuelas se notan más trastornos de ansiedad en los más chiquitos, depresión en los adolescentes y trastornos alimentarios”, manifiesta Borgo, quien educa hace varios años en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba) y en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ).
“Nosotros no tenemos estadísticas sobre cuántas escuelas siguen cerradas; eso en todo caso habrá que pedirlo al ministerio de Educación nacional y a nivel provincial. Sólo somos padres pidiendo a las autoridades pertinentes que aseguren el derecho constitucional de nuestros hijos a ser educados”, resume.
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]]>La entrada Cultura Cárnica: Dos hermanos, hijos de ganaderos, desarrollaron snacks de carne deshidratada junto al INTI se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Hay un miedo histórico para con el sector. En el frigorífico siempre está el temor de que te vayan a cagar con la faena. Son los cuentos que hemos escuchado siempre”, comentó Juan Cruz a Bichos de Campo.
Si bien reconoce que tuvieron algunas malas experiencias al principio, ligado sobre todo al pequeño tamaño del emprendimiento y a la falta de un respaldo económico considerable, no se detuvieron hasta entablar contactos que hoy colocan en la lista de confiables. Así los hermanos López armaron el primer proyecto de lo que se convertiría en Cultura Cárnica: venta de cortes de carne premium por ecommerce.

Los ojos siempre estuvieron puestos en exportar pero la “clásica exportación ganadera” no cuadraba con su modelo. “Buscamos llegar a Europa o China pero piden entre 4 y 5 containers. Nosotros no podemos llegar. O lo llenas vos sólo o va vacío y bancate los costos”, explicó.
De allí surgió la vuelta de tuerca que se volvió su producto estrella: el Beef Jerky. Aunque en Argentina no es popular, en otros países es un producto más de las dietas, consumido como plato principal o como un snack.

La ayuda obtenida por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) fue lo que terminó por volver a los hermanos López en casi los únicos referentes de este producto en el país. “Llegamos a la planta principal del INTI en Constituyentes y General Paz de casualidad. Fuimos al edificio 40, que es el de carnes, y hablamos con Mariana Sánchez, jefa y especialista que tenía experiencia en haber trabajado en una planta de Jerky brasilera, con sede en Argentina”, recordó Juan Cruz.
La pequeña planta de 150 metros cuadrados que Juan Manuel y Juan Cruz abrieron en Villa Martelli está organizada a partir del modelo de trabajo que les propuso el INTI y da cuenta de todo lo aprendido. Por ejemplo, se llevan adelante estrictos cuidados entre los empleados que trabajan con la materia cruda de aquellos que operan sobre el producto cocido y listo para envasar.
¿Cómo se obtiene el Jerky? Se selecciona una carne magra -con bajo contenido de grasa para lograr una mayor durabilidad, se corta en finas láminas con una maquina y se trata con una salmuera por entre tres y cuatro horas, que le dará su sabor y terneza. Luego pasa por un horno donde obtiene un primer tratamiento de calor húmedo, que eleva su temperatura por sobre los 70 grados para asegurar su inocuidad, y un calor seco que la deshidrata.
Por cada 100 gramos de carne cruda se obtienen 35 gramos de Jerky. El producto final es cortado en tiras y envasado con una atmosfera modificada, formada por dióxido de carbono y nitrógeno. Cada tanda de producción se extiende por entre 8 y 9 horas, y una vez terminado el producto puede durar hasta tres meses en cualquier alacena a temperatura ambiente.

“Esperamos lograr que dure un año para poder exportarlo. Es un juego de compromisos: cuanto más deshidratada esté la carne más dura en el tiempo, pero es menos tierna. Seguimos haciendo ajustes en la formula. El objetivo a corto plazo es vender entre 5000 y 6000 paquetes por mes”, aseguró Juan Cruz.
Otro de los objetivos es aumentar el caudal de información alrededor de este producto. A pesar de su gran valor nutricional, al tener poca grasa y un alto contenido de proteínas, los consumidores no lo conocen e incluso preguntan si debe ser cocinado. “No estamos acostumbrados a comerlo como snack pero es un producto muy noble”, agregó el emprendedor.
Las ventas de Cultura Cárnica se realizan por su página web y por el momento únicamente en la región del AMBA. El precio de la bolsa de Jerky es de 200 pesos.
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]]>La entrada Alejandra Yommi, del INTA, revela los secretos del kiwi en el área de Mar del Plata, la nueva gran zona productora de esa fruta se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Desde fines de los ´80 que hay kiwi en Mar del Plata. Lo que pasa es que por problemas de manejo muchas zonas dejaron de producir y luego, en 2004 hubo una vuelta a la producción y un crecimiento en superficie”, expresó la ingeniera agrónoma Alejandra Yommi a Bichos de Campo.
Yommi trabaja desde 2012 en la Estación Experimental de INTA Balcarce, y se especializa en el cultivo del kiwi del cual estudia, sobre todo, cómo estirar la vida comercial del fruto, para prolongar la presencia de la fruta nacional en el mercado y achicar la ventana en la que ingresan kiwis importados, en especial de Italia.
Si bien hay otras provincias productivas como Córdoba, en la actualidad más del 60% del kiwi que se consume en la Argentina se produce en Mar del Plata, Balcarce y Sierra de los Padres, en donde hay 600 de las 1.000 hectáreas totales que hay en producción en todo el país.
Mirá la entrevista completa a Alejandra Yommi:
En esta nueva y pujante zona productora incluso ya se ha formado una Cámara de Productores de Kiwi, integrada por unos 30 emprendimientos que buscan hacer crecer aún más la oferta, ya que la realidad es que la producción argentina no llega a cubrir el mercado interno y apenas alcanza el 40% del consumo total. Por eso se hace necesario importar la fruta de otros países. En el plano global, China, Nueva Zelanda e Italia figuran como líderes en la producción.
“Para esta época ya casi no queda fruta local y comienza a venir importada en contraestación de países como Italia, pero también de Chile. Luego a partir de marzo o abril comienza a ingresar nuevamente desde Argentina, ya que es la época de cosecha”, explicó la agrónoma.
La cosecha del kiwi es íntegramente manual. Los trabajadores recolectan la fruta con mochilas y luego la descargan y pasan toda esa producción a cámaras de frio, donde el kiwi se conserva. Yommi trabaja ajustando desde el estado de madurez en cosecha, pasando por la práctica del curado -que consiste en dejar dos días la fruta en un ambiente ventilado para que cicatrice sus heridas de cosecha-, y en técnicas de retardo de maduración con compuestos autorizados y atmósferas controladas.
La lógica de sus investigaciones es la de tratar de estirar la vida útil de la fruta. “Tenemos que abastecer desde mayo a diciembre a todo el mercado interno. Por eso precisamos que haya volumen y fruta que no se ablande, que son las dos causas más frecuentes de descarte. Con tecnología y buen manejo reducimos las pérdidas y llegamos con fruta de calidad”, remarcó.
La especialista comentó que las plantas de kiwi llegan a su producción máxima a los siete años y, dependiendo de los cuidados que reciban, pueden llegar a producir hasta los 30 años. En la zona marplatense todavía quedan plantaciones de los años ´80 que ofrecen buenos rendimientos.
Por ahora el crecimiento de la producción local es por sustitución de importaciones, pero también existe una interesante veta exportadora.
Según la agrónoma del INTA Balcarce “se estima una producción de 9 mil toneladas y el consumo está en 20 mil toneladas. Producimos el 40% de ese consumo y si exportamos más fruta, más déficit habrá para el mercado interno, por eso hay que producir más”.
¿Y cómo producir más? Yommi dice, por un lado, que hay posibilidades de producir otras variedades en zonas más cálidas incorporando más zonas de producción.
Pero en la zona de Mar del Plata, “hay muchas plantaciones jóvenes de baja producción y hasta el séptimo año no se llega al rendimiento máximo. Por eso tenemos la esperanza de que cuando se hagan adultas esas plantas jóvenes se pueda aumentar la producción”, respondió Yommi.
En cuanto al manejo del kiwi, la polinización es un factor clave. “Tenemos plantas femeninas y masculinas y ambas están separadas. Lo que tenemos que lograr es que el polen llegue a las flores y para eso tenemos que ver si es mejor a través de abejas, polinización artificial o combinando ambas tecnologías. En eso también estamos trabajando”, dijo.
Suelo permeable, noches frescas y horas de frío son el combo perfecto para lograr una buena producción en la zona, pero hay que prestarle atención a otro elemento: el viento característico de Mar del Plata y Balcarce. “Lo solucionamos con cortinas forestales con malla monofilamento. Cada lugar tiene sus condiciones y hay que adaptarse a ellas”, expuso la especialista.

La llegada de nuevos jugadores no es sencilla ya que se requiere entre 30 y 40 mil dólares en inversión por hectárea. “Sin contar la tierra, es la cifra que se precisa en plantas, estructura de mallas y riego. Sin todo eso, no es aconsejable hacerlo”, explicó Alejandra.
“Hay una demanda muy grande de parte de los productores en el manejo de esta fruta y en encontrar el mejor estado de madurez de cosecha para prolongar su conservación. En esta zona se produce muy buena calidad de fruta con mucha materia seca y eso hace que pueda conservarse por mucho tiempo en frío. Y en países como Nueva Zelanda pagan por materia seca”, resaltó.
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]]>La entrada La mejor carrera del “Bocha” Ciantini: Agregarle valor a la papa compitiendo contra grandes multis y un Estado que no ayuda se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Son famosas las papas de Balcarce, la principal zona de producción del tubérculo en el país. Por eso resultaba sencillo que las papas se cruzaran en la vida de Ciantini desde que nació en 1970, hace 50 años. A principios de los 70 su padre, que también se llama José, manejaba un camión que transportaba papas. Así empezó primero a sembrarlas y luego a venderlas en el Mercado Central. El piloto debutó en el negocio en 2000, dedicándose a atender ese puesto familiar en el gran mercado de abasto.
El mismo Ciantini nos cuenta su historia en esta entrevista:
Fueron creciendo los Ciantini en el negocio de la papa. Primero se especializaron en producir: lo hacen ahora sobre cerca de 1.000 hectáreas distribuidas entre Balcarce y Villa Dolores, en Córdoba, donde pudieron compras campos propios. Esto le permite tener una oferta fluida durante la mayor parte del año. Tres cuartas partes de la producción se destinan al consumo en fresco. El resto, ya verán.
Cuando Bichos de Campo pasó por el establecimiento del ex piloto, ubicado muy cerca de la ciudad, estaban comenzando la fajina anual con la producción que llegaba del norte. Luego, más entrado el verano, comenzaría la cosecha local, que es la que aporta el grueso y permite sostener la oferta durante varios meses, hasta casi dar la vuelta completa.
Para esto ha sido clave las inversiones de los Ciantini en unas enormes cámaras que aseguran una gran circulación de aire y generan un clima propició para que la papa se puede almacenar. O al decir del Bocha, que “siga viva” a lo largo de varios meses. Desde allí van administrando los envíos al mercado local. Atienden sobre todo el mercado gastronómico y algunos supermercados.

Si conservar el tubérculo para que haya oferta todo el año era complicado, el ex piloto de TC se la quiso complicar todavía más y hace cinco años armó una planta procesadora para hacer papa ultracongelada, bajo la marca Finca Balcarce. Hoy son el único jugador de capitales nacional en el negocio de la papa industrializada y corren la carrera contra varias multinacionales de gran envergadura.
A pocos kilómetros del predio de los Ciantini se encuentra la monumental planta de McCaín, que llega a procesar 27 toneladas de papa por hora, contra las modestas 2 toneladas que recorren la línea montada por el ex piloto de carreras. Pero Ciantini no se achica y encontró la novedad para que sus papás encuentren un buen nicho de mercado: No son pre fritas.
¿Qué quiere decir? Que mientras la gran industria cocina las papas y luego las “prefrita” para venderlas ultracongeladas, Ciantini evitó ese paso: solo las hierve por 18 minutos. Entonces sus papas no salen con aceite y según él son “más sanas”. Por eso, se ufana, sirven para ser utilizadas de cualquier modo y no solo como papas fritas.
El proceso industrial es más o menos como sigue: en una línea de producción que recorre al menos dos pabellones de su complejo, las papas de la varfiedad Innovator (bajo licencia) primero son lavadas y peladas a vapor. Luego se las corta usualmente en bastones (también ofrecen papas españolas, por ejemplo, y otras variedades), pero buena parte de estos son descartados por falta de grosor adecuado o de largo. La papa ideal, según Ciantini, debe tener entre 2 y 3 pulgadas. Es decir de 5 a 7,5 centímetros de largo.
El paso siguiente será la cocción para evitar que se oscurezcan. Luego una nueva selección y finalmente el embolsado, en envoltorios de 2,5 kilos, pues el principal cliente es el rubro gastronómico. Para vender solo en algunos pocos supermercado, Finca Balcarce a veces utiliza un envase menor, de 750 gramos.
Cada media, desde un laboratorio anexo sacan una bolsa del circuito de producción para hacer todo tipo de análisis posibles. Hasta se las fríe, para ver que queden ricas.

Ciantini nos cuenta que le va bien, que hay buena demanda, y que ya deberían estar pensando en crecer. Se ilusiona en llevar la capacidad de 2 a 5 toneladas hora. No se lamenta, pero en la entrevista define con claridad que la situación del país no ayuda para nada a quienes tienen que realizar este tipo de inversiones, sobre todo por la falta de estabilidad y la escasez de crédito a tasas razonables. Su empresa, a pesar de todo, genera empleo para 200 personas. Y Ciantini se emociona cuando lo cuenta. “Yo creo que el camino es por ahí, hay que agregar valor a nuestros productos”, define.
El empresario exporta poco por ahora. Lo ha hecho con Brasil, pero aclara que ahora resulta casi imposible por la disparidad económica luego de la fuerte devaluación del real. El 16 de diciembre, de todos modos, se dará un gran gusto al exportar su primer contenedor de papas procesadas nada menos que a los Estados Unidos, la capital mundial de las papas fritas.
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]]>La entrada La comida no se tira: Tres bancos de alimentos se unieron para rescatar el descarte de la producción frutihortícola de Mar del Plata se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“La génesis de los bancos de alimentos es rescatar aquello que por alguna cuestión no llega a la góndola y que se tira. En general estamos entregando una gran mayoría de alimentos secos: arroz, polenta, fideos, azúcar, yerba. Hace un tiempo vimos la necesidad y la importancia de incorporar frutas y verduras”, explicó a Bichos de Campo Javier Fornieles, presidente del Banco de Alimentos de Balcarce.

Cuando se habla de descarte de frutas y verduras no hay que pensar en una banana madura al punto de tener hongos o de un tomate abollado y roto. En la mayoría de los casos se trata de cuestiones cosméticas que nada afectan la calidad: una zanahoria torcida, una naranja con cáscara manchada o una cebolla demasiado pequeña. Aunque no sean atractivas para el mercado, su valor nutricional está intacto y son el objetivo de estas organizaciones.
La Argentina cuenta con 25 bancos de alimentos distribuidos entre todas las provincias y nucleadas en una red nacional. La unión de estos tres bancos en Buenos Aires representa el primer trabajo de colaboración realizado en el país.
La primera estrategia conjunta se llevó adelante hace unos años pero no tuvo éxito. El plan era rescatar frutas y verduras de los tres mercados que concentraban la venta en Mar del Plata. Sin embargo aquello que se conseguía estaba en un estado de pudrición avanzado, o si era viable no tenía gran durabilidad.

“Los puestos de los mercados tenían dos opciones a final de la semana, tirarlo a los contenedores o dárnosla a nosotros. Rescatábamos pocos alimentos y de mala calidad porque era el descarte. Había que traerla a los galpones de cada ciudad, distribuirla, y en uno o dos días esa mercadería ya no se podía aprovechar”, recordó Fornieles.
El foco viró luego a la otra punta de la cadena: los productores. El rescate aumentó no sólo en proporción sino en calidad.
¿Y por qué los cultivadores descartarían su propio producto? Porque al no cumplir con los estándares comerciales muchas veces los empaques se los rechazan. O incluso por falta de demanda.
Los bancos, que facilitan el retiro de esa mercadería en forma gratuita de las chacras, ofrecen a cambio capacitaciones para los productores interesados, que se realizarán de la mano del INTA y de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Mar del Plata. Se espera que pronto se sume a este proyecto el Senasa.
Ante la escalada de alimentos recuperados -se recuperan alrededor de 20 mil kilos mensuales y esperan llegar a 40 mil el próximo año-, los tres bancos alquilaron un predio de 11 hectáreas, perteneciente a la Sociedad Rural marplatense, donde cuentan con galpones para guardar los alimentos y oficinas.
“Es beneficioso para nosotros y para el productor. Las capacitaciones serán en materia de Buenas Prácticas Hortícolas, para lograr una horticultura más sustentable sin dañar el ambiente”, contó el directivo del banco de Balcarce. A eso se le sumarán cursos para preparar al personal que trabaje en ese cordón productivo, con el fin de aumentar la tasa de empleo.
La entrada La comida no se tira: Tres bancos de alimentos se unieron para rescatar el descarte de la producción frutihortícola de Mar del Plata se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada En Balcarce se producen cebos bolita para combatir los bichos bolita y otras plagas: Ya se exportaron 50 toneladas hacia Nueva Zelanda se publicó primero en Bichos de Campo.
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Una pareja de agrónomos balcarceños María Elisabet Weilenmann y José Luis Tau, se preocuparon por esto hace 25 años, cuando irrumpía la siembra directa en la zona. Crearon Acay, que luego se transformaría en Agriglobal y es hoy la única empresa del país que fabrican estos cebos tan eficaces para controlar estos particulares moluscos y crustáceos.
Para los bichitos bolita, el cebo viene en bolitas. Estos cebos tienen un tamaño de 2 mm, son biodegradables y se pueden aplicar con cualquier máquina de platos rotatorios. También se puede hacer desde un cuatriciclo, o bien la línea de siembra y hasta con avión. A diferencia de los productos químicos que se pulverizan, son de aplicación posicionada, sin los riesgos de deriva de producto.
“Hay que hace el monitoreo correspondiente, para luego hacer la aplicación según la plaga a controlar”, explicó Domingo Montaño, gerente de marketing de Agriglobal en Bichos de Campo.
Aquí la entrevista completa con Montaño:
La característica más destacable del producto es la posibilidad de controlar a estos enemigos de la agricultura en cualquier condición climática, lo que es posible debido a la capacidad del cebo de soportar condiciones extremas de humedad y de mantener una gran persistencia en el terreno luego de su aplicación por un período superior a las tres semanas.
Montaño contó que esta tecnología es copiada de afuera, ya que se ubica en Francia la empresa creadora del sistema, que a la vez es la más grande en el mundo para este tipo de cebos. Sin embargo, los balcarceños dicen ser los número uno en Lationoamérica. Además de exportar a Brasil y Colombia, recientemente realizaron su primer embarque a Nueva Zelanda, donde tienen problemas en sus pasturas con estos bichitos.
“Fueron 50 toneladas las primeras en viajar directo a Auckland de producto molusquicida”, destacó Montaño sobre las bolsas que viajaron bajo la marca Mollus y su producto formulado en base a metaldehído.
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]]>La entrada Crónicas Robadas: Una empresa familiar de Balcarce logró exportar papas precocidas por primera vez a Brasil se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Dice la nota:
“Crecer apostando al futuro y para competir en un mercado cada día más exigente. Esa fue una de las premisas que impulsó a la familia Ciantini, hace cuatro años, a dar otro salto de calidad en el negocio de las papas a partir del nacimiento de Finca Balcarce para agregarle valor al producto.
Fue José Ciantini quien en 1977 dio el primer paso del emprendimiento dedicado a la producción de papa en el que luego, en 2001, se involucró de lleno su hijo José Carlos (“Bocha”). Con el paso del tiempo lo denominó “13 de Noviembre”.
El negocio fue creciendo en volumen y en exigencias, acompañadas por el deseo de invertir en nuevas tecnologías para brindar un producto de excelencia. Así fue como evolucionó y la apuesta apuntó a la producción de papas súpercongeladas al detectar una demanda insatisfecha de consumidores que buscaban productos más naturales, con un sabor y apariencia más cercanos al gusto de la papa casera.
Este nuevo emprendimiento, cuya planta de producción está ubicada en el kilómetro 65,4 de la ruta 226, integra los eslabones que van desde la siembra, la cosecha, la selección, la producción y la comercialización. De esta manera pueden controlar el proceso en su totalidad, apostando así a un producto cuidado y natural tanto en el mercado fresco, que lo vienen haciendo, y el de los congelados, al que se sumaron en 2017.
Las papas precocidas congeladas Finca Balcarce irrumpieron en el mercado con una línea que abarca distintos cortes tales como Bastones, Cubos, Gajos con piel, Españolas, Rústicas, Caseras y Ondeadas.

De Balcarce a Brasil. El año pasado, Finca Balcarce fue distinguida con el premio HSBC-LA NACION a la pequeña y mediana empresa por su innovación, sustentabilidad, tecnología y agregado de valor. A ese logro ahora se suma otro, trascendente, como lo es la primera exportación del producto, elaborado íntegramente en Balcarce a Brasil.
Mariano Jaureguiberry, gerente de la empresa, le contó a El Diario que “después de muchas conversaciones y pruebas, el primer embarque de papas Finca Balcarce partió vía terrestre hacia el sur de Brasil para ser comercializadas en supermercados barriales”.
Reconoció en el inicio de la charla que el proyecto productivo no contemplaba originalmente el envío del producto al exterior pero la evolución alcanzada, junto a la calidad, a la aceptación por parte del consumidor y al comportamiento del mercado abrió esa posibilidad y lo que fue un anhelo ahora se convirtió en una feliz realidad. “Surgieron inquietudes desde países vecinos como Brasil, Uruguay y Paraguay que comenzamos a evaluar. Y el resultado está a la vista: 22 toneladas de papa tipo bastón precocidas, en bolsas de 2,5 kilos cada una, se convirtieron en el primer embarque hacia el vecino país para satisfacción de quienes formamos parte de la empresa”, señaló Jaureguiberry.
El entusiasmo en tiempos de pandemia, a pesar de las dificultades existentes, no decae porque la semana próxima se estará enviando otro cargamento con dos clases de especialidades y la posibilidad, aseguró el directivo, de que se puedan introducir el resto de las variedades que se producen en Balcarce.
Un producto puramente balcarceño. La satisfacción de la empresa es aún mayor porque todo el proceso es ciento por ciento balcarceño. Incluso los pallets utilizados son fabricados aquí. “Es un orgullo para esta empresa familiar, en la que José y su hijo ‘Bocha” ponen todo su esfuerzo, haber llegado a esta instancia y la posibilidad de seguir creciendo”, acotó.
En la actualidad, Finca Balcarce abastece el mercado nacional, llegando a las principales ciudades a lo largo y ancho del país. “Poco a poco -añadió Jaureguiberry-, la cadena de distribución se va ampliando, tomando claro está, los recaudos necesarios. Hay mucho capital invertido, y se sigue invirtiendo, acompañado con el esfuerzo del personal y los distribuidores para abastecer nuevas bocas de expendio. Las distintas variedades del producto tienen muy buena aceptación. El consumidor aprecia la calidad de este producto, que no contiene aceite y es saludable. La idea es seguir en esta línea de elaboración para un segmento determinado del mercado. Es un valor agregado intermedio entre una papa natural y las de mayor valor agregado. La realidad nos dice que poco a poco vamos encontrando nuestro lugar en el mercado”.
La firmeza y la constancia son cualidades a las que se aferra la familia Ciantini, como desde el primer día que comenzó a girar esta rueda productiva.
Efecto coronavirus. Paradoja del destino. Si la pandemia no hubiera aparecido, se podría hablar de un crecimiento productivo. Pero la realidad es otra. El principal destino que tienen las papas precocidas congeladas Finca Balcarce es la gastronomía -un 80%-, uno de los sectores más afectados por esta situación sanitaria. Por eso Jaureguiberry apuntó a que la caída del 50% en el mercado local tuvo como contrapartida un “alivio” en este canal de exportación que se abre. “Es un salvavidas para la continuidad productiva”, acotó.
Al mismo tiempo, un factor preponderante que preocupa es la incertidumbre. Confesó el gerente de la empresa balcarceña que por efecto de la cuarentena es muy difícil proyectar la demanda debido a las restricciones existentes. Y de hecho aseguró que “hay que planificar el año 2021 y no sabemos cómo hacerlo. Tenemos que comprometer el volumen de papa propio y de los productores que nos abastecen de acuerdo a los requerimientos, y tampoco conocemos cuál será el remanente que tendremos”.
No obstante, agregó que “esta primera exportación nos llena de alegría y nos permite poder mantener las fuentes de trabajo. Este es un equipo que armamos en estos cuatro años. Costó hacerlo y hoy es sólido y eficiente”.
Por último, Jaureguiberry subrayó que el logro alcanzado “es el resultado de un gran trabajo en equipo encabezado por José Ciantini, siguiendo por su hijo ‘Bocha’, por mí y por cada uno de los que forma parte de la empresa, todos ellos trabajadores calificados y profesionales de Balcarce”.
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Hace unos días, McCain anunció la donación de 300.000 kilos de papa natural a Red Argentina de Bancos de Alimentos, “con el objetivo de colaborar en el aprovisionamiento de comida en épocas de aislamiento social producto de la pandemia del coronavirus”. Pero ese volumen ha ido creciendo y ya son 1.300 toneladas las que se llevan distribuidas a través de esta organización solidaria. Los volúmenes son tan grandes que al operativo se podría sumar Nilus, otra organización especializada en la distribución de alimentos, pero todavía no está confirmado.
En el mercado dicen que a McCain le sobrarían en total unas 8 mil toneladas de papa, pero esto fue relativizado por voceros de la misma compañía. En todo caso, lo cierto es que el circuito que aprovisiona la empresa de origen canadiense ha sido muy lesionado por la crisis del Covid-19. La empresa es una de las líderes mundiales del mercado de alimentos congelados. Sus papas tiene una gran salida en el circuito gastronómico, especialmente en los locales de comida rápida, que está virtualmente cerrado.
Estas donaciones masivas de papa abrieron diferentes versiones: Frente a esta caída de sus ventas, ¿podrá la empresa vender toda su producción de papa o ésta se pudrirá en los campos? McCain realiza en Argentina un importante trabajo de siembra y cosecha, y desde Balcarce exporta a todo el mercado sudamericano. No es moco de pavo: allí trabajan unas 850 personas que procesan -según un video institucional- unas 9.000 toneladas al año de papas que no son de las variedades más comunes en el mercado local.
https://youtu.be/maa1bSmAkVY
Desde la compañía se desmintió en las últimas horas que producción a campo corra peligro: “La misma no corre ningún riesgo y quedan aún meses para su cosecha que podría darse entre agosto y septiembre próximo”, se explicó.
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