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La entrada Terminado el partido entre #BastaDeVenenos y #BastadeMiedos, el resultado es una derrota por goleada para la información se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>A todos ellos es necesario informarles, de manera urgente, que en la actual coyuntura el sector agroindustrial es la única fuente de generación de divisas de la economía argentina, es decir, es lo único que mantiene al país conectado con el resto del mundo. Sin los dólares provenientes del campo, Argentina se hundiría indefectiblemente en el océano Atlántico.
Sin el uso de agroquímicos, los rendimientos agrícolas de los principales cultivos se reducirían, con suerte, a la mitad, y lo mismo ocurriría con el “sueldo” de la Argentina, es decir, con la capacidad del país para generar las divisas necesarias para comprar teléfonos celulares, computadoras, piezas de vehículos, maquinarias, fármacos, herramientas y alimentos –como el cacao o el café– que no se producen en el país.
La mayor parte de los equipos de filmación y edición que se emplean en las películas se pagan con dólares generados por el agro. Lo mismo sucede son los equipos e insumos empleados por los científicos que se dedican a ciencia básica. Las especializaciones son esenciales para sostener una civilización tan compleja como la nuestra, pero si perdemos la visión integral de las cosas podemos correr el riesgo de transformarnos en monigotes reproductores de consignas prefabricadas.
Como respuesta a la campaña #BastaDeVenenos, surgió, en el ámbito de la Cámara Argentina de Sanidad Vegetal y Fertilizantes (Casafe), la consigna #BastadeMiedos para mostrar, con nombre y apellido, a las personas y familias que están detrás de la producción agropecuaria.
Hola, Soy Claudio Bosco, Ingeniero Agrónomo, asesor en cultivos agricolas. Como para muestra basta un botón, te paso las fotos en la que estoy con mi hijo, que me suele acompañar en mis recorridas.
Pensas que si trabajo en un medio toxico lo expondría a esto?#BastaDeMiedos pic.twitter.com/RwHVUVjPWM— Ing Claudio Bosco (@Boscoclau) December 3, 2021
El “Estado Presente”, cada vez más presente en todos los órdenes de la vida de los argentinos, increíblemente en este caso estuvo completamente ausente, dado que ni el Ministerio de Agricultura ni el Senasa emitieron una sola palabra al respecto. Así el “partido” entre #BastaDeVenenos y el #BastadeMiedos se quedó sin árbitro.
Pero el gran ausente en este “partido” es la información. No se trata de una cuestión menor, porque el tema atañe al único “empleo” que tiene en la actualidad la Argentina y sin el cual el territorio del país se transformaría en una gran villa miseria. Ojalá Argentina pudiese vivir también de la exportación masiva de alimentos elaborados, servicios profesionales y turismo, además de las divisas recibidas por grandes inversiones externas directas, pero la realidad es que hoy sólo vivimos del agro. Afortunadamente, tenemos un “empleo” y, por ende, debemos cuidarlo.
Como en todo “partido”, las dos hinchadas se esfuerzan por gritar más fuerte para imponer su visión de las cosas. Pero, cuando el estadio se queda vacío y cada uno se va a su casa, llega el momento de poner los “papeles sobre la mesa” para entender dónde estamos parados, aunque, claro, siempre habrá gente que prefiera resolver todo con “cantitos” y consignas fáciles en todos los órdenes de la existencia.
Soy productor agropecuario y asesor pero también vecino y padre, y cuido de nuestra salud.
Impulsamos el uso de #AplicacionesDirigidas para reducir al mínimo indispensable el uso de fitosanitarios. #BastaDeMiedos #YoProduzcoResponsablemente pic.twitter.com/mIAmBjkKeN— Esteban Bilbao (@esmangrullo) December 3, 2021
En la actualidad contamos con tecnología para reducir de manera sustancial la aplicación de agroquímicos sin que eso repercuta de manera negativa en el cuidado de los cultivos. Por medio de los equipos de aplicaciones dirigidas WeedSeeker y Weed it es factible, precisamente, dirigir las aplicaciones de herbicidas (los más utilizados) en aquellos sectores específicos de un lote afectados por malezas.
Una empresa argentina dirigida por jóvenes emprendedores, DeepAgro, está diseñando, por medio de Inteligencia Artificial, un equipo capaz de diferenciar especies de plantas, lo que permitirá controlar malezas con cultivos emergidos de manera mucho más eficiente y no sólo empleando menos agroquímicos, sino eventualmente también dispositivos mecánicos o rayos láser.
Identifição morfologicas de plantas daninhas da soja #Cascavel #Brasil @deepagroco @SprAi pic.twitter.com/eSjr1J9Mky
— Miguel Garrett (@MiguelGarre2t) November 5, 2021
Por otra parte, una empresa santafesina (Acronex) desarrolló un dispositivo que permite controlar en tiempo real las principales variables que hacen a la eficiencia de una aplicación de agroquímicos. Cuenta con una estación meteorológica –incorporada a la pulverizadora– que determina si las condiciones de la aplicación en curso son las adecuadas. Eso se logra por medio de un programa que, a partir de la temperatura, humedad relativa y velocidad del viento, calcula en tiempo real la deriva y evaporación de la aplicación.
De esa manera, si las condiciones ambientales para realizar una aplicación no son las adecuadas, el sistema emite una alerta para detener la pulverización de manera inmediata. Eso, además de mejorar la eficiencia de las aplicaciones, representa un “guardián” para evitar, por ejemplo, cualquier deriva en aplicaciones periurbanas, porque el sistema emite alertas que pueden ser dirigidas a dispositivos controlados por autoridades regulatorias.
Adicionalmente, muchos empresarios agropecuarios están haciendo grandes esfuerzos por incorporar modelos agronómicos regenerativos, los cuales, entre otros beneficios, permiten disminuir el uso de herbicidas al reducir la posibilidad de la competencia de malezas por tener el suelo cubierto durante todo el año.
En un país normal, todas estas cuestiones serían parte de la una “Política de Estado”, como de hecho sucede, por ejemplo, en Brasil y Uruguay. Pero en la Argentina el agro, para la corporación política, solamente representa una caja inagotable de recursos a la cual ni siquiera vale la pena defender cuando es atacada, aunque eso, insólitamente, se oponga a sus inmediatos intereses ultraextractivistas.
Foto @jamateos85
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]]>La entrada #BastadeHipocresía: Hace tres años cien periodistas pidieron al Estado que informe sobre el uso de agroquímicos, pero no sucedió nada se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Estuvo buena la reacción tratando de explicar a la sociedad que no es cierto que los productores agropecuarios sean todos asesinos, que no es real tampoco que haya un descontrol total en materia de uso de agroquímicos. Estuvo bien contarle al resto de los argentinos que se está en búsqueda de alternativas más sustentables, pero que no es tan sencillo como parece eso de mudar de un día para el otro todos los sistemas productivos hacia la llamada “agroecología”.
Pero esta reacción orgullosa del “agro que intenta hacer bien las cosas” no resuelve muchas situaciones que dan pie para que la población en general dude y se pregunte si realmente se hacen tan bien las cosas como se afirma. El temor existe y frente a eso el mejor remedio nunca es el rechazo. Mejor un abrazo.

Vale preguntarse ahora, tras haber defendido la honra del sector productivo de las acusaciones tóxicas del poderoso movimiento palermitano, si esta reacción corporativa no sirve acaso también para esconder todo lo que el sector hace mal. El corporativismo es un mal consejero, pues borra los matices y confunde a todos en un mismo todo aunque haya distintos.
Ha sido loable el esfuerzo del sector por mostrar que hay mucha gente aquí que se preocupa y que hace bien las cosas. ¿Pero se hace el mismo esfuerzo en denunciar los casos de mala praxis? ¿Se emiten comunicados de apoyo cada vez que -por ejemplo- el gobierno de Córdoba clausura una máquina pulverizadora que no tenía habilitación? ¿Se lleva un registro de denuncias bien fundamentadas para que sea el mismo sector el que aísle a los responsables (por ejemplo, no vendiéndole más agroquímicos)? ¿Se apoyan los reclamos de la FEARCA para que el estado controle la inmensa cantidad de aviones de la flota agrícola “clandestina”? ¿Se denuncian los casos de fábricas truchas de agroquímicos?
Los dirigentes rurales… ¿reclaman la sanción de una nueva ley nacional sobre aplicaciones de agroquímicos con la vehemencia con la que, por ejemplo, se pide una rebaja de las retenciones?
En este derrotero, este clímax en la discusión sobre venenos y envenenadores (que pueden usar químicos pero también la mentira) quizás permita recordar que hace más de tres años, en octubre de 2018, un centenar de periodistas especializados en agro reclamamos la construcción de un sistema de estadística desde el sector público que nos permitiera saber con certeza cuál es el consumo real de agroquímicos en la Argentina. Porque sí, porque no lo sabemos.
Hicimos esa presentación porque, créase o no, el Ministerio de Agricultura no dispone de esta estadística que a nosotros, como comunicadores, nos resulta necesaria para construir crónicas equilibradas sobre este controversial asunto de las aplicaciones. En ese momento, las autoridades a cargo del organismo -que eran macristas y parte del sector- nos pidieron paciencia, porque había que comenzar a aplicar el sistema de trazabilidad de los bidones plásticos y eso iba a permitir contar con los datos que pedíamos.
Un centenar de periodistas del agro piden al Estado que informe sobre agroquímicos
¿Cuántos litros se utilizan? ¿Sobre cuántas hectáreas? ¿Qué tipo de productos? ¿Cuántas máquinas aplicadoras existen en el país? ¿Y cuántos aviones? Lo único que se conoce al respecto son aproximaciones no oficiales generadas por una consultora privada en base a datos aportados por la propia industria, y que además se ponen a la venta.
Decíamos los periodistas agropecuarios en nuestra presentación de 2018, de la que ninguna autoridad -ni en el gobierno de Cambiemos ni en el gobierno del Frente de Todos- se hizo eco: “Cada vez que queremos realizar un informe sobre este tema tropezamos con la misma piedra: o bien no existen datos objetivos sobre la utilización de productos fitosanitarios en la Argentina o bien no se divulgan como corresponde”.
También escribimos: “Somos periodistas especializados en el sector agroalimentario argentino y sabemos que existe desde hace un tiempo un intenso debate social, no siempre bien intencionado, sobre el uso de productos fitosanitarios (los químicos son solo una parte de ese grupo de insumos agrícolas, que pueden tener también un origen biológico) y sus posibles implicancias para el medio ambiente y la salud de las personas. Creemos que ese debate, a pesar de su virulencia, es positivo y se comenzará a zanjar recién cuando la sociedad cuente con información objetiva y clara sobre la utilización de ese tipo de productos en la agricultura local”.
La actual campaña #Bastade Venenos y el contraataque de la corporación agropecuaria con su hastag #BastadeMiedos muestran que teníamos razón, que la polémica sigue y está lejos de poder ser zanjada en términos racionales que nos tranquilicen a todos.
Y en eso, la increíble falta de datos oficiales sobre el uso de agroquímicos tiene mucho que ver. Podríamos empezar por ponernos de acuerdo y resolver este vacío.
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]]>La entrada “Kike” Bessone decidió recurrir al humor para mostrar la contracara de la campaña #BastaDeVenenos: “Tenemos la respuesta a los agrotóxicos y estos son nuestros resultados” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Pero hoy es noticia porque decidió tomarse con humor la campaña #BastaDeVenenos, que propone abandonar el uso de fitosanitarios para pasar completamente a modelos agroecológicos.
Luego de que un amigo le enviara un video en el cual se muestra una recorrida sobre un módulo agroecológico, Enrique decidió que era una buena oportunidad para contar, con humor, qué tiene para ofrecer la agricultura sin mecanismos de control de plagas, insectos y enfermedades.
“Tenemos la respuesta a los agrotóxicos y estos son nuestros resultados. Sabías que de este lote de más de 30 hectáreas pueden llegar a salir cuatro carretillas de sorgo granífero para alimentación humana”, asegura una voz en off, mientras el relator intenta contener la risa.
En el video puede verse un lote repleto de malezas y con muchos “manchones” de suelo descubierto, algo que, en definitiva, implica desaprovechar un recurso precioso y escaso como el suelo productivo.
El relator nos asegura, con orgullo, que todas las plantas, con una distribución por demás desuniforme, conviven en “forma armónica y en felicidad total con el ambiente”.
El video en cuestión está lejos de tratarse de un chiste, porque los planteos agrícolas extensivos sin uso de agroquímicos suelen registrar entre un 50% y un 40% menos de rendimientos que los esquemas convencionales.
Si se tiene en cuenta que este año, con un ingreso récord histórico de agrodivisas, existen faltantes de bienes e insumos básicos por la escasez de dólares, imaginen lo que sería la Argentina con la mitad de la producción agrícola: un gran terreno baldío.
“El motivo del video es fortuito: un amigo me pasó el video y le quise poner humor; es un lote real con un manejo agroecológico”, explicó “Kike” a Bichos de Campo.
“Además de productor agropecuario, soy impulsor de la #HuertaEnCasa en Twitter, donde ayudo a bastante gente con su huerta, tanto por redes sociales como por correo, y regalo kits de semillas cada tanto. El tema huerta para mi es un hobby”, añade.
El cordobés asegura que el humor es una buena herramienta para combatir la desinformación, dado que los argumentos con fundamentos científicos o académicos no parecen tener mucha influencia para contrarrestar discursos radicalizados en el ámbito urbano.
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]]>La entrada ¿Quiénes están detrás de la campaña #BastaDeVenenos? se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La difusión de los materiales que integran la campaña comenzó el pasado 23 de noviembre y finalizaría en principio este viernes 3 de diciembre, el cual, según grupos ambientalistas, fue declarado el “Día Mundial de la Lucha contra los Agrotóxicos”.
La campaña surgió a partir de la realización del documental “Andrés Carrasco, Ciencia Disruptiva”, el cual se realizó con el apoyo del INCAA –es decir, con fondos públicos– y fue dirigido por Valeria Tucci. Se estrenó el año pasado sin mayor repercusión pública.
El investigador Andrés Carrasco –quien falleció en 2014– fue el coordinador de un trabajo (Glyphosate-based herbicides produce teratogenic effects on vertebrates by impairing retinoic acid signaling), publicado en 2010 en Chemical Research in Toxicology, en el cual embriones de ranas se incubaron con diluciones de glifosato comercial para demostrar que el herbicida genera alteraciones en el desarrollo de la cresta cefálica y neural, además de acortamiento del eje anteroposterior, en los individuos sometidos a esa práctica.
El entonces ministro de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, desacreditó en su momento el trabajo de Carrasco al considerar que los resultados obtenidos no son extrapolables a situaciones presentes en el campo.
Uno de los referentes de la campaña #BastaDeVenenos es Ignacio Bocles, docente de Embriología de la Facultad de Medicina de la UBA, quien entre 2011 y 2013 trabajó en el Laboratorio de Embriología Molecular del Instituto de Biología Celular y Neurociencia “Profesor E. De Robertis” que dirigía Carrasco.
Otra de las referentes es Alicia Massarini, doctora en ciencias Biológicas, investigadora adjunta del Conicet y profesora de la Maestría en Política y Gestión de la Ciencia y la Tecnología (UBA) y de la Maestría en Enseñanza de las Ciencias (UNSAM).
Es coautora, junto a Guillermo Folguera y Erica Carrizo, del trabajo “Análisis de los aspectos epistemológicos y sociales presentes en el discurso tecno-científico referido a los organismos genéticamente modificados (OGM) cultivados en la Argentina”.
Guillermo Folguera, biólogo y filósofo, es investigador del Conicet y docente del Área de Historia de la Ciencia y Filosofía de la Biología en la UBA. Está especializado en el “análisis de la relación entre la dimensión epistémica y la tecnológica en diferentes campos de la biología: genómica, neurobiología y eco-epidemiología”.
También forma parte del colectivo Frank Sznaider, doctor en Química Orgánica y docente de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. Es coautor de un trabajo científico sobre “Estructura química y estudios reológicos de arabinoglucuronoxilanos del exudado de goma de mascar de Cercidium praecox”.
Los cuatro referentes forman parte de GESTA colectiva (Grupo de Epidemiología, Sociedad, Territorio y Ambiente), que se autodefine como “un colectivo integrado por estudiantes, docentes, becaries, investigadores de distintas disciplinas” que buscan involucrarse “en las diversas luchas que se vienen dando desde el campo popular por los efectos directos e indirectos de un modelo extractivista de agricultura industrial dependiente de agrotóxicos, ecocida y genocida”.
La campaña cuenta con el apoyo de Fundación Rosa Luxemburgo, Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), Extinction Rebelion (XR), Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de la Escuela de Nutrición de la UBA, Seminario sobre el Hambre y el Derecho a la Alimentación Adecuada de la Facultad de Derecho de la UBA,Grupo de Ecología Política INDES FHCSyS/UNSE-Conicet, Instituto de Salud Socioambiental (INSSA-Universidad de Rosario), Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI), Escuela Andrés Carrasco de Saladillo, Red Federal de Docentes por la Vida y BIOS Argentina, entre otras organizaciones.
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