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La entrada ¿Qué es el maqui? Un fruto silvestre originario de la Patagonia que el INTA busca domesticar para convertir en un cultivo comercial se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Según informó esta semana el INTA Informa, esta especie nativa de la Patagonia solo se encuentra en Chile y en la zona cordillerana al sur de la Argentina. “Se trata de una especie de berry nativa que tiene un valor cultural y sagrado para los pueblos originarios de la zona. Desde hace cientos de años se utiliza este fruto de forma tradicional por los beneficios que proporcionan como su alto contenido de vitamina C y polifenoles y su poder antioxidante y antiinflamatorio”, explicó un informe sobre el maqui.

Cecilia Roldán, investigadora del INTA Bariloche, en Río Negro, dijo que el cultivo está sometido a una alta presión, y por eso lo primero que habría que hacer es preservarlo. “En Chile, el aumento en la cosecha de maqui de poblaciones naturales está provocando pérdida de plantas y zonas de bosque donde ya no se encuentran plantas con frutos. Por eso, teniendo en cuenta que cada vez hay más demanda, desde el INTA nos queremos anticipar a ese escenario y preservar este recurso natural de nuestros bosques patagónicos”, señaló.
En la Argentina el maqui no es tan popular y es escasa la oferta de productos elaborados en base a este fruto. Por el contrario, en Chile se utiliza para preparar jugos, dulces, bebidas, deshidratados y hasta productos de cosmética y belleza. Además, desde 2015, aumentó la exportación hacia países como Japón, Corea del Sur, Italia, Estados Unidos, Alemania, Australia y Dinamarca.

Aquí está todo por hacer. Por eso el trabajo del INTA implica la selección de ejemplares de esta especie en poblaciones naturales y su evaluación bajo distintas condiciones (para lograr su aclimatación al estrés hídrico y lumínico) y así obtener un cultivo mejor adaptado a la zona. El segundo paso será encarar una producción comercial, pero sin poner en riesgo el fruto nativo.
“Una de las primeras tareas fue identificar distintas poblaciones a lo largo de los bosques patagónicos para recolectar los frutos, para luego hacer análisis bioquímicos sobre la composición que le da la capacidad antioxidante”, señaló Roldán. A partir de esos resultados y mediante evaluaciones de productividad potencial y parámetros de calidad y cantidad, se seleccionaron plantas para multiplicar en el vivero en un ensayo en la Experimental de Bariloche.
“Tenemos 20 genotipos distintos que estamos evaluando y consideramos que todos se van a comportar de distinta manera, algunos responderán mejor que otros, y eso nos ayudará a determinar cuáles son más aptos para cultivar en cada zona”, reveló la investigadora.

El mercado de los berries nativos se sustenta en la colecta de poblaciones naturales que, si no se realiza bajo ciertos protocolos, implica el riesgo de afectar negativamente la productividad de cosechas futuras. “Si bien el maqui se encuentra entre otras especies del bosque, no hay muchos ejemplares. Si a eso le sumamos una mala cosecha, la planta puede dañarse y dejar de producir frutos durante dos o tres años”, explicó Roldán.
El proyecto, por esta razón, también prevé el armado de una cartilla de buenas prácticas de cosecha del maqui. “No existe información respecto a si la colecta de maqui silvestre es sostenible y tenemos demandas de productores que quieren introducir este cultivo de la zona. Por eso, buscamos la domesticación de esta especie para brindarle una alternativa distinta al productor de la zona con el objetivo de que en un futuro pueda obtener frutos de calidad homogénea, niveles de producción estables en el tiempo y de origen trazable”, indicó la investigadora.
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]]>La entrada Las huertas prosperan hasta en el fin del mundo: El efecto contagio de una técnica del INTA en Tierra del Fuego se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Kati explicó a Bichos de Campo que “la clave de producir en una zona tan austral es elegir qué se puede producir y no ir en contra del clima, sino más bien estudiarlo junto a sus ciclos y focalizarse en lo que es viable producir. Ahora, lo que es una realidad es que a diferencia de otras zonas que tienen o la siembra de primavera/verano o la de otoño/invierno, acá hay un corte invernal, y tenemos un sólo período de siembra que es durante la primavera/verano”.
Pohjola, que derrocha entusiasmo y contagia a quienes quieren incursionar en hacer sus propias huertas en Ushuaia, Río Grande o Tolhuin, comentó que “la tendencia es la de ir hacia sistemas de producción a cielo abierto” y no depender únicamente de los invernaderos.
“Hubo una moda de que en Ushuaia no se podía producir, o que se podía hacer sólo bajo cubierta, o en micro túnel o bajo invernadero. Pero eso pasa porque no se elije bien qué producir, sino que se elije producir lo que sea”, explicó la especialista.
Mirá la entrevista completa realizada a Kati Pohjola:
“Ajustando las especies que se elijen, son viables ambas experiencias de cultivos, tanto las de cielo abierto como las de invernadero. Entonces, también se podría optar por las especies más rústicas para cielo abierto, que es lo que se hacía en las huertas de las antiguas estancias, que sólo reservaban pequeños invernaderos para hacer plantines”, agregó Pohjola.
El clima cambió a nivel mundial y también lo hizo en Ushuaia. “El clima es mucho más variable y ya no están las estaciones tan marcadas. Eso dificulta la agricultura a diferencia de hace 100 años, pero aún es viable producir ciertas frutas y hortalizas a cielo abierto”.
¿Y cuáles frutas pueden cultivarse a cielo abierto en Ushuaia? “Podríamos plantar todo lo que es fruta fina, ahí tenemos la familia de las berries, entre las que destacan el corinto, el casis o grosella negra, la uva espina o grosella. También se pueden plantar cerezos. Y hasta hay algunos manzanos que acá tienen 40 o 50 años pero, al ser tan dura y ácida su fruta, se las puede usar para elaborar dulces”, describió Pohjola.
Sobre las verduras, Pohjola indicó que se puede plantar a cielo abierto “el ruibarbo, que es procedente de oriente, luego se adaptó en Inglaterra y de ahí vino para el sur de Chile y Argentina. Luego, tenemos todas las verduras de hoja, las familias de las coles, el kale que está tan de moda, repollos de todo tipo, brócoli, coliflor, lechuga, espinaca, acelga y rúcula.

Sin embargo, Pohjola declaró que “la gran vedette de la primavera verano en la zona austral es el ajo violeta santacruceño, y también, aunque de menor tamaño, la papa y papines andinos. Con algunas dificultades, dependiendo del suelo y su preparación, también se puede hacer zanahoria, remolacha, nabo, arvejas y habas”.
Pese al enorme abanico de posibilidades que permitiría una huerta en Ushuaia, Pohjola explicó que “se perdió esa cultura de la huerta porque el estanciero tuvo que elegir qué tarea destinarle a la gente que empleaba, y cuando empezó a llegar a la isla mayor abastecimiento de frutas y hortalizas provenientes del norte, se desvalorizó la labor de huerta, porque las personas que se dedicaban a esa tarea fueron derivadas a la producción lanar”.
“Hasta que, de repente, los nietos de estancieros empezaron a darle nuevamente valor a esa producción hortícola, tanto en el marco de producir para turismo rural, ya sea para enfocarse en la producción agroecológica, o bien para producir hortalizas orgánicas e incluso para producir semilla orgánica que está tan cotizada. De modo que, cada estancia, revalorizó, desde diferentes enfoques, el regreso de la figura de la huerta a las estancias”, reveló la técnica del INTA.
En el marco de esa revalorización huertera en la región más austral del mundo, Pohjola se puso al frente de una capacitación en horticultura que se dicta desde hace un año y medio. “En función de esta demanda es que empezamos a capacitar a la gente y entusiasmarla en la producción de huerta”, comentó Pohjola.
“La denominación de salida laboral es ´Operador Hortícola´. Se trata un trayecto profesionalizante de un año de duración dividido en dos cuatrimestres con 12 horas cátedra semanales, en donde hay una mitad teórica y una práctica. El programa cuenta con validez nacional, lo homologa la provincia de Tierra del Fuego y se dicta sólo en Ushuaia”, dijo.
El curso anual se dicta en el Centro Educativo y de Formación Laboral de Ushuaia (CEFLU), y se realiza en conjunto con el Centro Educativo y de Formación Laboral Ushuaia.
Pohjola aclaró que la capacitación se realiza en modo contra estación: “Empezamos en agosto y terminamos en julio”, manifestó. La técnica reforzó el hecho de que mucha práctica en estancias y chacras, razón por la cual realizan salidas de fines de semana y acampan”.
Otra de las tantas cosas que aprenden en el curso es el manejo de maquinaria pequeña de campo. “Enseñamos a usar tractores, moto cultivadoras, herramientas manuales normales, y también la tarea de limpieza, afilado y mantenimiento de las mismas”, destacó la técnica del INTA Ushuaia.
Incluso, Pohjola agregó que quieren sumar “un módulo que enseñe a confeccionar herramientas de labranza”.
El curso está destinado a mayores de 18 años, sin límite de edad, y el público que asiste cada año “es muy variado”, según la técnica y docente.
“El año pasado se recibieron unas 22 personas y ahora estamos capacitando a 23 más, mayores de 18 años. No se piden muchos requisitos. Solo ganas”, concluyó Pohjola.
Si desean más información acerca del curso de Operador Hortícola, pueden contactarse con la AER Ushuaia al 02901 433 441 o mandar un mail a Kati Pohjola: pohjola.kati@inta.gob.ar
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]]>La entrada Arranca la temporada de cerezas: Datos sobre un sector que tiene todos los cañones apuntando hacia China se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La Dirección Nacional de Alimentos acaba de publicar un informe actualizado sobre el cultivo, que usamos de base para esta nota. En principio, el trabajo comienza con una mala noticia, porque la campaña comenzó con una helada tardía el 3 de septiembre en Mendoza, que podría provocar una caída de entre 35 y 40% de la producción provincial, desde las 2.300 toneladas obtenidas la campaña pasada.
Mendoza tiene el 46% de la superficie total, unas 1.200 hectáreas sobre un total de 3.000 hectáreas. Chubut tiene otro 17%; Río Negro el 11%, Neuquén el 10%; Santa Cruz el 9%; y Buenos Aires y San Luis 7% cada una. En un año normal, la producción nacional estimada es de alrededor de 6.500 toneladas.

Con esta oferta, la Argentina es un jugador marginal en el mundo de las cerezas. Los principales productores mundiales en volumen son Turquía (25,67%), Estados Unidos (16,29%), Irán (5,73%), Uzbekistán (5,59%), Chile (5,18%), Italia (4,84%), España (4,68%) y Grecia (3,67%).
“En América del Sur, desde inicios de la década de 1980 se ha verificado un fuerte incremento de la producción, principalmente de la cereza de Chile”, dice el informe. Tanto es así que el vecino país se ha convertido en el principal exportador, con 37,42% de los negocios. Lo siguen China (22,46%), Estados Unidos (17,35%), Turquía (5,61%), España (5,61%) y Canadá (2,44%). La Argentina figura en la 15º posición con el 0,53% del total mundial en 2018.
Dice el informe oficial: “La principal fortaleza de la producción de Argentina se basa en la contra estacionalidad respecto del hemisferio Norte y en que es el país que produce más tardíamente. Este fenómeno es especialmente marcado durante las fiestas de fin de año, tanto entre los consumidores europeos, norteamericanos y, en el último tiempo, también entre los asiáticos”.
Ver El INTA busca un dispositivo para evitar los machucones de las cerezas
En el país, la cosecha arranca en octubre, cuando el fruto madura en la región productiva de Mendoza. Este proceso sigue en Río Negro para terminar en Chubut y Santa Cruz cerca de enero.
En el plano local, el consumo de cerezas es ínfimo. Ronda los 82 gramos por habitante por año. En otro extremo del ránking mundial de consumo aparece Turquía, donde se comen 7,8 kilos por habitante y por año. Estados Unidos se ubica en una posición intermedia, con un consumo anual de 1,1 kilos per cápita.
Remarca el trabajo que “en China esta fruta está ganando aficionados, no solo en la conmemoración del Nuevo año Chino, sino que se aprecia su intenso color rojo y es considerada un distinguido presente”. Eso provocó que el mercado internacional se volcará hacia allá. China lidera el listado de importadores en 2018 con el 41,51% de los negocios, seguida por Corea (8,11%), Alemania (8,06%), Canadá (6,16%), Rusia (5,81%) y Kazajistán (5,12%).

Pensando sobre todo en esos mercados, aquí la mayor parte de la cereza se destina a las plantas de empaque, para su venta en fresco. La cosecha es manual y se transportan los frutos en canastos de plásticos de 16 a 18 kilos. Luego se enfrían los frutos por inmersión y se conservan a 5º C (con 85 a 90% de humedad).
El empaque propiamente dicho se inicia con el volcado y lavado en una pileta con agua; la fruta es transportada con una cinta a la máquina desramilladora para el corte de los pedúnculos. Luego se separan los frutos por tamaño y se procede a la selección (calibrado). Se colocan los frutos en bolsos plásticos de 2,5 kilos y en cajas de 5 kilos que se colocan en pallets que se mantienen refrigerados hasta su envío a mercado interno o externo.
Como oferente del Hemisferio Sur, cuando sale al mercado la Argentina compite con Chile (1º exportador mundial, con 37% de participación en valor), con Australia (7º exportador, con el 2,01%) y con Nueva Zelandia (8º exportador, con 1,53%). El trabajo menciona a Perú como una potencial competencia. Ya sucedió con el arándano, donde en pocos años ese país se convirtió en el mayor exportador mundial.

Hasta 2018, como se ve en la estadística oficial, la Argentina no tenía a China como un mercado importante. En rigor, “recién en el mes de enero del año 2019 se firmaron acuerdos con autoridades de China y se realizó la auditoria, a cargo de las autoridades sanitarias, para corroborar la implementación del protocolo fitosanitario para los primeros envíos de cereza a ese país”.
Ver Las cerezas argentinas empiezan su más anhelado peregrinar: de la Patagonia a China
“Se otorga especial importancia a la apertura de dicho mercado, por el gran potencial de crecimiento de las exportaciones hacia dicho destino, que podría significar la creación de 100.000 puestos de trabajo en los próximos 10 años tanto en las provincias patagónicas, como para la provincia de Mendoza”, se entusiasmó el informe oficial. Este año comenzó a suceder. Durante el período enero–julio ya se exportaron a China 120 toneladas por un valor de 535 mil dólares.
Se ilusionan en el Ministerio de Agricultura: “El mercado chino promete ser un importantísimo destino de nuestra producción tanto por los volúmenes demandados como por la alta calidad requerida. El consumo de cerezas, de gran calibre y color rojo intenso, es muy apetecido entre la población urbana en rápida expansión y con alto poder adquisitivo, siendo particularmente apreciado no solo en ocasión del “año nuevo chino” (este año se celebró el 5 febrero 2019) sino como distinguido obsequio”.
Arrancó la temporada 2019/20. Allá vamos.
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]]>La entrada Federico Bayá: “El arándano le pasó la factura al que no hacía bien las cosas” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“La vocación del productor argentino de arándanos es la de buscar la contraestación, producir algo que en el hemisferio norte se consumía y que no tenían posibilidad de producirlo en los meses de otoño”, agregó Bayá, que además es presidente del Comité Argentino de Arándanos (ABC, por sus siglas en inglés) que constituye más del 80% de las exportaciones de arándanos de Argentina.
“Este es el único negocio en el que, en un momento, si hacías las cosas bien o mal igual ganabas plata. Y después empezó a pasar factura. Al que había elegido mal los suelos o las variedades le empezó a ir mal, porque el mercado empezó a ajustar el precio”, remarcó Bayá, quien además es gerente de la firma Early Crop S.A. que produce y comercializa arándanos.
Entonces, cuando empezó a crecer la oferta de arándanos, el productor explicó que “hubo que poner las variedades adecuadas buscando las ventanas adecuadas de producción, y cambiar variedades para no producir 50% de la fruta en dos semanas. Había que estirar esa cosecha para hacerla posible, y así se extendió el arándano desde Buenos Aires a Concordia, y luego a la zona de Tucumán y Salta, buscando la primicia del país, muy parecido a la zona de Florida en Estados Unidos.
Mirá el reportaje completo a Federico Baya:
De modo que la producción de arándanos se profesionalizó con el tiempo. “Por eso se produjo la incorporación de ingenieros en alimentos, certificaciones sociales y protocolos de Global Gap”, dijo Bayá, en referencia al conjunto de normas agrícolas reconocidas internacionalmente y dedicadas a las Buenas Prácticas de Agricultura (GAP).
Bayá hizo referencia a que los productores frutícolas argentinos están habituados al doble estándar, y mencionó que “este negocio- el del arándano- nació de manera totalmente diferente. Nació mirando hacia afuera y teniendo las exigencias de los supermercados más importantes del mundo. Pero ahora, decidimos hacer el ciclo al revés. Hace unos 2 o 3 años empezamos a decir ¿Por qué no Argentina? ¿Por qué no promocionar el consumo del arándano, que es un producto con alta demanda mundial?”.
“El consumidor argentino debe conocer lo que estamos produciendo hace 20 años. Por eso empezamos a promocionarlo y creamos la marca´Mejor con arándanos´y damos charlas en el Mercado Central. No podemos alimentar el mercado local con el descarte que no va para la exportación. Tenemos que tener el compromiso de que, fruta que mandamos a Inglaterra debe ser la misma que pongamos en la góndola de Concordia, Buenos Aires, Tucumán o cualquier provincia”, aseguró el presidente del ABC.
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]]>La entrada El agronómo Gonzalo Carlazara creció profesionalmente de la mano del arándano se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Fui creciendo con el cultivo. A principios de 2002, con la devaluación, se generaron condiciones favorables para hacer negocios comerciales tales como la producción de arándanos para exportación”, confirmó a Bichos de Campo el técnico, ligado a la empresa Agroberries SA y asesor de la Asociación de Productores de Arándanos de la Mesopotamia (APAMA).
Hasta el momento en que Gonzalo se recibió de agrónomo, el arándano era una fruta fina prácticamente desconocida en la zona y había pocas hectáreas en otras regiones del país. “La gente no tenía idea sobre lo que eran los arándanos, pero gracias a la devalucación, muchos inversores vieron la zona de Concordia como una zona de primicia -es decir, los frutos se podían llegar a cosechar antes-, ya que en ese momento los arándanos en Argentina que comenzaron en 1996, se producían sólo en provincia de Buenos Aires”, relató Carlazara.
“Hoy pensamos que la calidad del arándano de nuestra zona es la condición sine qua non para armar proyectos de largo plazo”, relató en función de la genética y el manejo que están incorporando. “Está todo direccionado a tener variedades muy firmes, sabrosas, que tengan mucha cera y que tengan una vida poscosecha muy larga”, agregó.
Mirá el reportaje completo a Gonzalo Carlazara:
En Concordia, cuenta el agrónomo, “gracias al genética que incorporamos a las variedades estos últimos 10 años, arrancamos la cosecha hacia fines de agosto y primeros días de septiembre, y terminamos los primeros días de diciembre”.
“Cuando empezamos teníamos una sola variedad de 40 días de cosecha y ahora tenemos 100 días de cosecha. El cambio ha sido radical, y es mejor contar con un montón de variedades y extender nuestra fecha de oferta de fruta”, explicó.
Carlazara relató que en 2008 llegaron a tener 2.000 hectáreas en la zona mesopotámica, pero luego por cuestiones de mercado, y por culpa de inversionistas que no conocían la actividad, muchas de esas hectáreas no pudieron prosperar. “En los últimos años se acomodó el área, y desde 2012 a este año es que logramos una superficie bastante estable”, explicó.
Gonzalo, como parte de sus tareas en APAMA, contó que trabaja junto a un grupo de técnicos en relevamientos. Cada año llaman a cada uno de los productores y les consultan acerca de numero de hectáreas, variedades y producción, datos que se destinan al censo que ponen a disposición cada año.
“Hoy hay 1.025 hectáreas, con superficie estable durante los últimos años pero con un gran recambio de variedades. Tenemos entre 6% y 7% de recambio anual, lo que significa que las variedades antiguas se reemplazan por más modernas que son más tempranas, más productivas y de mejor calidad, y es sano para la industria tener esas tasas de recambio”, remarcó.
Gonzalo creció profesionalmente de la mano del arándano, junto a esa fruta. Algunos creen que ya tocó el techo: De su mano, en 2017 la empresa Agroberries SA logró el primer premio en Innovación Tegnológica en la 28° Edición del Premio al Emprendedor Agropecuario BBVA Banco Francés.
Pero seguro que queda mucha historia por escribirse.
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]]>La entrada Adolfo Storni: “En el mercado de arándanos competimos contra Perú, que se acerca a ser el principal exportador mundial” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Storni relató que, cuando comenzaron, una década atrás, “la Argentina estaba prácticamente sola en el mercado en los meses de septiembre, octubre. Había una ventana muy atractiva con muy buenos precios, donde no tenía mucha competencia”.
Pero de inmediato aclaró: “Hoy Argentina no está sola en el mercado de arándanos, y compite contra Perú que se acerca a ser el principal exportador mundial, y con Chile aunque en este caso no compita en directo con Argentina, además de Sudáfrica y otros países que crecen y están mucho tiempo en el mercado, como es el caso de México y Marruecos”.
Mirá el reportaje completo a Adolfo Storni:
Storni dice que la competencia en el mercado mundial del arándano en contraestación se intensificó mucho por mérito de los otros países (en especial Perú, que hasta 2012 no producía la fruta) y por probleas internos propios de la Argentina. “Muchos años el tipo de cambio estuvo sobrevaluado, hubo falta de acuerdos de libre comercio, la presión tributaria, las retenciones, la conflictividad laboral, con problemas serios para competir en una actividad de mano de obra intensiva contra otros países productores que tienen valores mucho más bajos. Y luego están los errores de los productores”, describió.
Acerca de cómo mejorar la actividad, el empresario dijo que “Argentina tiene mucho que hacer a nivel producción, desde la elección de correctas variedades, hasta desarrollar productos que puedan viajar y estar 30 días en un contenedor hasta llegar a destino.”
Sucede que, según explicó Storni, hay una reconversión del negocio de arándanos que es forzada por las nuevas circunstancias. En rigor, ahora hay países competidores que tienen mucho más volumen y menores costos, y en consecuencia hay que reconvertir las 2.700 hectáreas cultivadas hacia variedades que puedan ingresar al mercado en otra época del año, pero además para pelear por nichos de calidad.

“Por el tipo de clima y suelo, Argentina y Uruguay tienen muy buen sabor y color de las frutas, y esto se da también en cítricos y frutas de pepitas. Pero también es cierto que hay mucha competencia. Estamos en una transición que, en el mercado de arándanos, apunta a la búsqueda de productos que duran más, y que el medio de transporte, que nació como vía aérea, vire hacia el contenedor (que se envía por barco). El 90% de los volúmenes exportados de Chile, Perú y Sudáfrica se hace en contenedores. Para hacer esto, Argentina debe cambiar variedades y trabajar con frutas de mejor calidad, y eso se logra con diferencial en campo y empaque”, afirmó el productor.
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]]>La entrada Roberto Varela produce zarzamoras en Concordia: “Es algo complicado, porque la planta tiene espinas” se publicó primero en Bichos de Campo.
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“En el momento en que decidimos comenzar con la actividad, el arándano estaba en auge y las cosas eran extremadamente costosas. Entonces, como no podíamos hacerlo, buscamos otras alternativas y encontramos a las zarzamoras”, dijo a Bichos de Campo Roberto Varela, que produce esa fruta en Concordia, en el noreste de Entre Ríos.
Varela explicó que “aunque nuestra producción es pequeña e hicimos experiencias de envíos al exterior y hemos estado en ferias internacionales, no tenemos aún la escala como para estar en ese entuerto. El mercado nacional absorbe lo que producimos tanto en fresco como en congelado, que algunas veces es el descarte del fresco o bien el fresco que no tenemos cómo ubicar”.
El mayor problema para subsistir en esta producción, según Varela “es el de la logística del transporte, que no coincide con la del arándano, sino que está desfasada algunos días, lo que hace que sobre el final nuestro, el transporte se nos complique. (Cuando la temporada de arándanos) ya está cayendo, las oportunidades de transporte a los centros de consumo disminuyen de modo significativo, sobre todo las refrigeradas que son en las cuales debe ir este tipo de productos, ya que son altamente perecederos”.
Mirá el reportaje completo realizado a Roberto Varela:
La mano de obra que requiere la producción de zarzamora es igual de demandante que la de arándanos, “pero con algún grado de dificultad porque, a diferencia del arándano, que uno puede tener la planta de un año para otro, las cañas en las que se produce la zarzamora son nuevas”, y se cambian cada temporada.
Roberto explicó que, entonces, “mientras uno hace la cosecha de este año, están saliendo las cañas en las que se va a fructificar el año que viene. Entonces, llega el momento de final de la cosecha, y hay que cortar todas las cañas viejas. Lo que hay que cortar es una caña con espinas, lo que hace más complicado el tema”.
Varela, quien a pesar de su particular producción es integrante de la Asociación de Productores de Arándanos de la mesopotamia (Apama), dice que una fortaleza de esta economía regional es que “podemos entrar en contraestación en el mercado del norte”. Tanto las variedades de arándanos como de zarzamoras son originarios de climas fríos y han sido adaptadas a las zonas subtropicales.
Lo que hay que ajustar, según el productor, es “el tema de los costos internos. Nosotros no marcamos el precio de una fruta como esta. Por lo tanto, los precios están fijos, por eso no podemos soportar el aumento de los costos internos en dólares, porque eso te pega contra el techo y te deja afuera de los mercados”.
En el ránking de los peores costos con los que carga un productor de una economía regional como la zarzamora, Varela declaró que “están los impuestos primero, y el flete después. también el aumento de combustibles golpeó fuerte”.
Además mencionó la necesidad de “una cadena logística de frío que pueda mantenerse. Por ejemplo, hay supermercados en la zona que son abastecidos por camiones frigoríficos dos o tres veces a la semana, y esos camiones regresan vacíos a Buenos Aires y no se llevan nada de lo que podrían llevarse de acá como carga refrigerada”.
La entrada Roberto Varela produce zarzamoras en Concordia: “Es algo complicado, porque la planta tiene espinas” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada La mitad Oeste del arándano: una actividad que atrae hasta a los presidentes se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Quien recibió al presidente de la Nación fue Francisco Estrada, el titular de la Asociación de Productores de Arándanos de Tucumán y una de las caras visibles de lo que damos en llamar “la mitad Oeste” del arándano. Volvemos a explicarlo: se estima que hay unas 2.500 hectáreas implantadas con ese arbusto, y la inmensa mayoría se ubica en dos zonas claramente diferenciadas: en Tucumán hay cerca de un millar y otro tanto en Concordia, en el norte de Entre Ríos.
Ver La mitad Este del arándano, ahora suma como mercados a China y Tailandia
Estrada fue uno de los pioneros del arándano en Tucumán. Llegó en 2005 desde su Lincoln natal y colaboró decididamente con la irrupción de estos blueberries en la región. “Tucumán está en el norte, en una latitud que nos permite entrar al mercado antes que otras zonas del país. Apuntamos entonces a tener mejores precios de venta”.
“El arándano es un producto que tiene mucha sensibilidad a la oferta. Cuando hay mucha, los precios caen. Por eso empezar primero tiene un beneficio importante”, explicó Estrada. Luego precisó que la cosecha en Tucumán se inicia usualmente en agosto y se termina entre mediados y fines de noviembre.
Mirá la entrevista completa con Francisco Estrada:
El presidente de APRATUC destacó que el arándano, además de ser un buen negocio para los 40 productores que se dedican al cultivo en el lado Oeste, tiene una importancia social para la provincia porque genera una demanda intensiva de mano de obra justo luego cuando concluye la cosecha del limón, que también se hace de forma manual. “Entre 10 y 15 mil personas en las semanas pico de cosecha están trabajando acá, más la que lo hace en los empaques”, definió.
“Toda esa gente que antes se tenía que ir a trabajar en el sur del país, con la cosecha de manzana, pera o uva, en nuestro sector puede seguir trabajando a medida que se va liberando de la cosecha de limón. Así que casi sin querer se generó una demanda laboral asociada muy importante”, enfatizó Estrada.
El trabajo de los productores tucumanos está muy enfocado con el mercado de exportación: los frutos se cosechan, se empacan, se trasladan al aeropuerto de Tucumán y desde allí suelen salir por vía aérea hacia sus mercados finales, Estados Unidos y los países europeos. De todos modos, el directivo aclara que también está creciendo fuerte el consumo de este berri en le mercado doméstico, donde incluso ya se han hecho campañas especiales de promoción con apoyo del gobierno. “Hoy en día no es un producto desconocido, se está incorporando a la dieta de los argentinos”.
¿Y cuáles son las limitantes para que la actividad productiva siga creciendo? Estrada lo tiene bien claro. Apuntó que -como siempre- “el tema es la competitividad argentina”. Y agregó: “Tenemos que trabajar en eso a nivel país para que otros orígenes de producción, como Perú, no nos dejen fuera del mercado”.
El componente mano de obra es el 60/70% del costo de producir y por eso es la mayor obsesión de los empresarios. Pero también hay quejas por el valor de la energía (indispensable para el riego) y los precios dolarizados de los agroquímicos y fertilizantes.
En la visita de Macri, seguramente Estrada dijo lo mismo que a Bichos de Campo cuando le preguntamos por el impacto de la reciente devaluación sobre el negocio. “Es evidente que ayuda, aunque venimos de un atraso de diez años o más de perdida de competitividad del tipo de cambio. Todavía estamos lejos del principio (en referencia al 2005/06, cuando comenzaron con las inversiones), pero mejor que el año pasado. Nosotros celebramos este reacomodamiento porque nos permite competir con un poquito más de posibilidad con el resto del mundo”, afirmó el productor.
La entrada La mitad Oeste del arándano: una actividad que atrae hasta a los presidentes se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Alejandro Pannunzio: “Algunos productores de arándanos pagamos costos de energía que son un disparate” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Los números finales que Pannunzio expone en una charla con Bichos de Campo son más o menos los siguientes: se exportaron en esta temporada unos 16 millones de kilos de arándanos, a los que se sumaron de 4 a 5 millones más de ese berrie que se volcaron al mercado doméstico. “Tuvimos un poco menos de volumen de producción pero mejores precios”, resumió el productor.
Escuchá el reportaje completo:
La mejora de los precios fue la que permitió compensar algunos costos que siguen en suba frente a un dólar bastante planchado, describió el titular de APAMA, que agrupa a 58 productores del Noreste que cultivan unas 1.100 hectáreas de arándanos. En total en el país hay 2.750 hectáreas dedicadas a ese cultivo que comenzó a cobrar vuelo en los años ’90.
Entre esos costos, Pannunzio citó el rubro que más los preocupa: el de la energía eléctrica. “El costo aumenta cuánto más nos tecnificamos y aumentamos la capacidad de frío”, describió. Y contó que ellos pagan cargos fijos por la potencia instaladas durante los 12 meses del año, cuando producen solamente durante un trimestre, entre septiembre y noviembre.
Además relató que para los productores instalados en Entre Ríos el costo de la electricidad triplica al que pagan sus pares de Corrientes o Santa Fe y llega hasta 1.500 dólares anuales por hectárea. “Lo repito para que quede bien claro: 1.500 dólares por hectárea. Es un disparate que no tiene ninguna lógica y es totalmente arbitrario, porque una jurisdicción cobra el triple que la otra”, se quejó.
Este año, cuenta Pannunzio, los productores pudieron zafar de que se aplicara una resolución de la Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA), que definía el valor del jornal para los cosechadores de arándanos en una suma equivalente a 25 kilos de fruta cosechada. “Esa resolución fue suspendida por un año y la idea es reunirnos para determinar un valor razonable, porque ese no lo era”, recalcó el ingeniero agrónomo, tras recordar que el componente de Mano de Obra representa cerca del 65% de los costos de una explotación.
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