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La entrada Delia García mantiene viva la llama del legado familiar en su establecimiento de Pellegrini: “El campo es el único que puede sacarnos de la situación de subdesarrollo en la cual nos encontramos” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Delia realiza realiza ciclo completo con un sistema de base pastoril intensivo. Y asegura en diálogo con Bichos de Campo que “el trabajo es constante, pues la metodología de alimentación intensiva y sanidad exigida actualmente son muy demandantes”.
Para alimentar a sus 320 cabezas, destina unas 90 hectáreas de alfalfa y en verano le agrega otras 40 hectáreas de sorgo, mientras que el resto del área la dedica a la agricultura. “Tengo vacas caretas con toros Hereford. Los terneros salen Hereford, que en lenguaje agropecuario llamamos ´pampas´o ´caretas´ cuando son negros y su cara es blanca”, explica.

– ¿Qué te acercó al campo?
– Mis orígenes son agropecuarios, soy la tercera generación de productores agropecuarios. Mi padre fue un apasionado por la actividad agropecuaria y me trasmitió su misma pasión y gran parte o todo lo que sé, es gracias a él y también a mi madre que fue una excelente compañera; ella me enseñó la importancia del respeto y la valoración hacia el otro.
– ¿Qué haces allí?
– Fundamentalmente mantengo el legado recibido de mi familia. Esto implica todos los aspectos, ya sean de gestión como también de ejecución, con la gran dificultad que implica el adaptarme a los desafíos existentes en un ámbito como el rural que permanentemente se va modernizando y transformando.
– ¿Estudiaste alguna carrera?
– Si, soy contadora pública.
– ¿Trabajas junto a tu familia?
– Mi familia desarrolla otras actividades, pero cuando la situación lo permite son una fuente permanente de consulta y colaboración.

– ¿Qué es para vos el campo argentino?
– El campo es la actividad primaria más vigorosa y eficiente que tiene en la actualidad la Argentina, por lo tanto debe ser considerado como el elemento fundamental para llevar adelante un proceso de crecimiento y evolución que permita llevar al país hacia un camino fructífero. El campo es el único que puede sacarnos de la situación de subdesarrollo en la cual nos encontramos.
-¿Y cómo lo ves hoy día?
-Al campo lo veo muy bien, muy profesional y muy dinámico. Los productores apuestan permanentemente a nuevas campañas. Para ello invierten en tecnología, buscan asesoramiento de profesionales, utilizan maquinaria agrícola sofisticada y cada vez es mayor el compromiso con las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA). Ahora bien, si nos referimos a los fríos números económicos, lo veo mal. La permanente necesidad de cubrir las malas gestiones de los tres niveles del estado (Nación, provincia y municipio) los lleva a cambiarnos las reglas en forma constante; para ellos es una solución rápida y efectiva, pero para nosotros es un permanente cambio de reglas que nos descoloca y desanima.
– ¿Viste la actividad agropecuaria en otros países? ¿Qué destacarías de esas realidades agropecuarias y de la nuestra?
– Si. La diferencia más rotunda es el lugar que se le da al agro. En otros países el agro es un sector al cual se tiene en cuenta, se lo apoya, se dialoga con él, se lo protege, por ende, se lo escucha con atención. Acá no pasa lo mismo.
– ¿Cómo es un día de tu vida en el campo?
– Sin contar situaciones excepcionales, mi día comienza muy temprano. Mientras desayuno, miro los diarios, las redes sociales, el correo y luego comienza mi jornada laboral, Primero me junto con el empleado del campo y coordinamos las tareas diarias. Algunos días me toca ir a buscar insumos, otros días debo reunirme con mis proveedores, hablar con el consignatario, con el banco, con el contratista. Otros días me toca la actividad más rural; al ser un campo de producción mixta, tengo asesoramiento por parte de un ingeniero agrónomo y un veterinario. Este trabajo con los profesionales actualmente es cotidiano debido a las exigencias que manejamos en nuestra producción.
– ¿Te consideras “una mujer de riendas tomar”?
– La verdad que si, y es que las circunstancias me llevaron a la obligación de tomar decisiones en forma permanente.
– Frente al concepto común en el que se suele recaer de que el campo es un mundo liderado por hombres, ¿qué pensás?
-Yo pienso que el campo ha evolucionado, como todos los sectores. En la actualidad se hace cada vez más común la presencia de la mujer en los distintos ámbitos, es una tendencia social y nuestra actividad no se diferencia del resto. En lo personal no tuve dificultades para desarrollarme en este ámbito por mi condición de mujer, pero sólo puedo hablar desde mi experiencia en el ámbito de la producción primaria.
-Pero la realidad es que hay mayor cantidad de hombres en el campo. ¿A qué responde eso?
– Es cierto que hay mayor la cantidad de hombres en el ambiente, pero poco a poco siento que las mujeres estamos avanzando y demostrando que en las actividades agropecuarias no existen límites para nuestro desarrollo al momento de encarar los proyectos. Y cuando los trabajos son en conjunto, las posibilidades de éxito se potencian. Asimismo, admiro a las mujeres que van ganando espacio en el agro, y pienso que eso debe ser difundido al máximo, porque tenemos un potencial que todavía no ha sido utilizado al extremo. Somos un componente fundamental para romper estereotipos.
– ¿Qué cambiarías del campo argentino si estuviera en tus manos ese poder?
-Con respecto a la actividad gremial de nuestros representantes, desearía que su trabajo sea más profesional y masivo al momento de expresar nuestra realidad y necesidades. Eso produciría un fuerte sentido de pertenencia de los productores con sus representantes y se lograría atraer nuevamente a las bases como elementos de participación homogénea. Este círculo virtuoso se completaría con un mayor compromiso por parte de los productores. Si logramos esto, pasaríamos a ser un actor mucho más fuerte al momento de trazar políticas sectoriales.
-¿Consideras que hay que hacer política para lograr cambios?
-Considero que sí, pero para lograr buenos resultados, esta actividad política debe profesionalizarse.

La entrada Delia García mantiene viva la llama del legado familiar en su establecimiento de Pellegrini: “El campo es el único que puede sacarnos de la situación de subdesarrollo en la cual nos encontramos” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada “Siempre hago desde el hacer”, se presenta Teresita Martinoya, la primera mujer en integrar la conducción de la cooperativa ACA se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Es un gran orgullo y honor ser la primera mujer en participar del consejo de ACA. A la vez es un cargo que me genera una enorme responsabilidad. Pero como me gusta decir a mi, las cosas siempre se demuestran haciendo, por eso hay que participar de las instituciones”, reflexiona en diálogo con Bichos de Campo.

Oriunda de Pigüé, en el sudoeste bonaerense, obtuvo en noviembre de 2020 el cargo de consejera regional zona sur, representando a las tres Comisiones Asesoras Regionales (Cares) que conforman la provincia de Buenos Aires. También tiene a su cargo el sudoeste de Buenos Aires, La Pampa y Río Negro.
ACA es la mayor cooperativa agropecuaria de segundo grado del país y de América, integrada por 150 cooperativas primarias que agrupan a unos 50 mil productores y que conforma un engranaje clave dentro de la cadena agroindustrial de la Argentina.
Dentro del consejo administrativo históricamente las sillas fueron ocupadas por hombres. Lo cierto es que al igual que Teresita, son miles las mujeres que trabajan codo a codo, pero que lamentablemente “lo hacen desde un lugar invisible y muchas veces no reconocido”.
“Creo en la igualdad entre hombres y mujeres. Por eso considero que las posibilidades deben ser para ambos, sobre todo cuando estamos convencidos de que lo que hacemos lo hacemos bien. Son muchas las mujeres que ponen el hombro todos los días dentro de su explotación y en su trabajo diario, y sobre todo en montones de economías regionales. Solemos ver el producto terminado sin ver el sacrificio que hubo en el medio hasta llegar a ese producto”, asegura.
-¿Cómo te definís?
-Como una mujer muy emprendedora que va siempre para adelante, me encantan los desafíos.
-¿Lo tuyo siempre fue el cooperativismo?
-Si. Vengo de Pigüé, donde vive una población netamente agropecuaria, y nací en el seno de una familia agropecuaria que desde siempre estuvo muy ligada al sistema cooperativo. Por parte materna mi bisabuelo fue el primer presidente de la cooperativa “El Progreso Agrícola de Pigüé Seguros”, que en 1896 fue la primera cooperativa argentina de seguros. Mi padre también estuvo muy vinculado al sistema cooperativo, en su caso el bancario, cuando fue gerente de la Caja de Crédito Pigue, y luego se vinculó al campo. Así que llevo al sistema cooperativo en mis venas.
-¿Cómo fue tu formación hasta ocupar este espacio?
-Mi carrera universitaria fue aprender en el sistema cooperativo. Pero mi primer lugar de formación, mis primeros pasos, los hice en la juventud agraria de la Cooperativa La Alianza de Pigüé Agrícola Ganadera. Ahí me formé también en lo personal, en afianzar los valores que realmente tiene este sistema, en conocer y disfrutar lo que me brindó en ese momento que era conocer personas en la misma que yo pero que vivían en otros lugares.
-¿Tuviste posibilidad de conocer el sistema cooperativo de otros países?
-Si. Cuando empecé a hacer mi trayectoria a nivel nacional y regional en el consejo central de juventudes de ACA, tuve la posibilidad de recorrer todas las cooperativas del país vinculadas al ACA, conociendo su gente, su cultura, sus tradiciones, fortaleciendo los principios y valores cooperativos. Y tuve también la posibilidad de conocer el sistema cooperativo en Europa, donde hice un intercambio en el que conocí productores, sus cultivos y sus formas de vida. Luego tuve la posibilidad de conocer el sistema cooperativo en Mondragón, un grupo de cooperativas y empresas originario del País Vasco y actualmente extendido por el resto de España. Esa experiencia fue realmente una gran enseñanza y una apertura de cabeza muy grande.

-¿Aparte de integrar el consejo administrativo de ACA, dónde más estás?
-Hoy me encuentro participando del consejo de administración de mi cooperativa y también soy la primera mujer en hacerlo. También me encuentro dentro del consejo de administración de Avalian, cooperativa de prestaciones de salud. Además, estoy vinculada a un negocio familiar: la casa de fotos de uno de mis bisabuelos, la casa más antigua de Pigüé, fundada en 1896. Por eso esto de seguir con ese negocio de la fotografía tan antiguo es otro gran desafío para mi. Lo trabajamos todos los días y le ponemos mucho esfuerzo en honor a lo que hizo un inmigrante italiano con una visión de futuro muy grande. Y seguimos en ese camino.
-Es ese arraigo familiar el que parece definirte…
-Mis recuerdos de chica era pasar los veranos en el campo y hoy es un lugar del que sigo disfrutando mucho. Hoy administro una sociedad con mi hermano y mi madre. Yo cubro toda la parte administrativa mientras que mi hermano se aboca a la parte productiva. Tengo tres sobrinos a los que les encanta el campo y valoran el esfuerzo de sus abuelos y bisabuelos. Eso es muy importante para los que trabajamos en la producción agropecuaria. Y es mi familia la que me llevó a participar de las instituciones. Yo siento que siempre hago desde el ´hacer´, porque creo que las cosas siempre se demuestran haciendo. Aprendo todos los días, de la vida, del sector agropecuario y del sistema cooperativo. Aprendí a disfrutar el día a día, a valorar lo que tengo, a agradecer lo que mi familia logró con tanto trabajo y hoy, poder sostener esto que nos dejaron es un gran desafío y lo hacemos en familia, nos llena de mucho orgullo eso.
-¿Qué pensás de “el campo”, un espacio tradicionalmente concebido como un universo más masculino?
-Es algo cultural. El campo es un mundo liderado por hombres porque venimos de una cultura donde el patriarcado estuvo muy marcado. De todos modos, pienso que las mujeres venimos ocupando lugares convencidas de que estamos haciendo las cosas bien. Nos podemos capacitar de la misma manera tanto hombres como mujeres, ya que estamos a la misma altura y en las mismas circunstancias. Pero sí, generalmente la cultura manda y el hombre es el que más participa, y esto se ve mucho en las cooperativas, donde generalmente son los hombres los que integran el consejo directivo y los que participan de las reuniones, pero al mismo tiempo se ven montones de mujeres que de a poco se van animando y van buscando ese lugar que les pertenece.

-¿Cómo está ese universo de mujeres rurales hoy? ¿Son realmente muchas?
-Si, montones de mujeres trabajan en la producción agropecuaria, incluso ahora se las ve en los encuentros y seminarios de ACA. Hay mujeres participando pero creo que muchas lo hacen en silencio y con un perfil muy bajo. De todos modos eso no quita que hay muchas que le ponen garra desde la primera hora del día en un trabajo muy loable aunque a veces no se visibilice o comparta.
-Noto un gran compromiso en vos con el verbo ´hacer´. ¿Cambiarías algo de este sistema cooperativo?
-Es que tengo un gran compromiso por los lugares de los que participo, pero también guardo un gran compromiso en la economía social y por el otro. Creo que es muy importante que cada uno de nosotros se involucre en las organizaciones y las sienta como propias, porque es el único camino por el cual podemos empezar a cambiar las cosas. Podemos cambiar desde nuestro metro cuadrado; si nos responsabilizamos en las pequeñas cosas que hacemos todos los días ya estamos aportando ese granito de arena que todo el país necesita. Considero que todos los días hacemos política y sobre todo los que estamos dentro de las organizaciones y cooperativas. A veces se confunde con política partidaria porque todos hacemos política de alguna u otra manera, en las instituciones, en los clubes, en las cooperadoras. Yo no le cambiaría nada, solo pediría involucrarnos más para mejorar.
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]]>La entrada Dura como roble, Julia Balzarotti se las arregla sola y sostiene a su familia: “El campo es todo para mi, es vivir feliz con lo que hago y con lo que tengo” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Cuando hablás por teléfono con ella lo primero que te transmite es fortaleza. A Julia no le entran balas y no es para menos porque actualmente es sostén tanto a nivel familiar como laboral, luego de que su esposo se enfermara y ella tuviera que encargarse prácticamente de todas las tareas del campo.

Con sus 71 años bien llevados, Balzarotti cuenta que nació en el campo y que desde entonces se quedó a vivir y trabajar allí. Su establecimiento llamado “La Mariana” está en la localidad bonaerense de Pellegrini, sobre la Ruta 5 que une Santa Rosa, La Pampa, con la ciudad de Buenos Aires. “Para mi el campo es todo. Es una felicidad hacer lo que hago, aunque confieso que me gustaría hacer mucho más”, cuenta a Bichos de Campo.
Más de la mitad de su campo lo alquila a porcentaje de cosecha y el resto de su tierra la trabaja con hacienda encerrada y con algunas pocas vacas de cría. “Generalmente, toda la cría la mando a la zona de Ayacucho en donde vive mi hija, así que ella maneja esa parte”, describe.
Cada día de su vida se levanta temprano para atender la hacienda que tiene en su campo de Pellegrini, a la que raciona con silo de maíz, silo de sorgo y algunos rollos. También tiene algunos cerdos, algunas gallinas y una pequeña huerta. “Antes hacía quesos y criaba guachos, pero ahora los años pesan y no tengo personal fijo”, relata.
La productora manifiesta que una de las cosas que más le preocupa es que no ve gente comprometida y preparada para quedarse en el campo. “Hoy no se encuentra personal como años atrás; más bien veo que los jóvenes disparan del campo. No sé bien por qué, pero te puedo asegurar que la vida de ahora es mucho más fácil que la de antes y así y todo me es difícil encontrar gente que se quede en el campo de modo permanente”, confiesa.

Su esposo, que trabajaba junto a ella, sufre problemas de salud desde hace unos cinco años y entonces permanece en el pueblo, debido a que es oxígeno dependiente. “Él estuvo siete días con coma farmacológico; la verdad es que nunca pensé que saldría de esa pero lo hizo. Ahora vive en el pueblo y sólo en el verano y con los días lindos lo traigo al campo, pero luego tiene que regresar. Requiere permanentemente de electricidad. De todos modos doy gracias a Dios porque estamos bien”, manifiesta.
Así y todo, en su voz se percibe un cierto miedo y no es para menos en medio de una pandemia que a su esposo lo convierte en paciente de riesgo: hay que cuidarlo más que nunca. “Ante cualquier cosita vuelo al pueblo para verlo pero hasta ahora anda bien, cuidándose mucho y con muchos remedios porque se le sumaron complicaciones como diabetes”, describe con cierto pesar.
Julia Balzarotti cuenta que sólo hizo la primaria aunque siempre le gustó leer y de hecho es una pasión que sigue cultivando en sus ratos libres. “Me hubiera gustado ser médica veterinaria o ingeniera agrónoma pero las cosas no se dieron porque antes la vida no era tan fácil como ahora. Éramos seis hermanos y por situaciones económicas no pudimos tener las condiciones”, explica.

Pero Julia no parece renegar por las oportunidades que hubiera querido tener y no tuvo. “Entiendo mucho más ahora a mis padres, y no los culpo; además pienso que a veces no se precisa de tanto estudio para ser y hacer en esta vida. Yo nunca dejé de hacer mi trabajo pero también me gusta escuchar y aprender de los que saben más que yo”, describe.
Eso sí, Julia admite que es una persona de carácter muy fuerte y a veces hasta porfiada pero es entendible que las circunstancias de la vida la hayan llevado a eso. “Hace unos años estaba con mi marido, con mi hija y con mi suegro pero de repente me vi obligada a encontrar otros modos de trabajar”, afirma.
Este fragmento del programa de TV “Productoras” resume brevemente cómo es la vida de Julia Balzarotti en el campo:
https://www.facebook.com/Productoras.MinasCorajudas/videos/1862583540725896
Julia responde que no percibe machismo en el campo y retruca: “Creo que no es problema de sexo sino de seso. Tanto mujeres como hombres pueden complementarse perfectamente. Conozco veterinarias tan buenas como veterinarios que hacen las mismas labores, y veo mujeres manejando grandes explotaciones de modo excelente; y entonces me podrán decir que a veces puede haber diferencia de fuerza física pero yo creo que más vale la maña que la fuerza”.
“No niego que las mujeres necesiten más visibilidad porque creo que eso sí hace falta. Hay muchas que trabajan a la par de los hombres y la verdad es que me encanta. Tendría que haber muchas más, y ser más reconocidas también”, aclara.
De lo que sí reniega la productora es de la falta de oportunidades para crecer en la actividad agropecuaria, y de que no todos los políticos son comprometidos y honestos. “No veo interés político hacia nosotros, tampoco aparecen créditos accesibles para que podamos seguir trabajando, y ojo que yo no pido que me regalen nada, sólo quiero que me dejen trabajar en paz, que dejen de llenarme de impuestos porque luego estos no van a hospitales ni a educación; en una palabra, se los roban”, responde tajante.

Otra de las cosas que faltan en un país como Argentina, según Julia Balzarotti, es “seguridad jurídica, y al no tenerla no vienen a invertir; eso es algo que deben resolver los políticos. A su vez veo que estamos llenos de sindicatos que lo único que hacen es ponernos más trabas”.
La productora opina que “se necesitan más políticos que defiendan al sector agropecuario; tienen que entender que este sector es un pilar fundamental de la economía que realmente genera divisas de forma directa o indirecta. Todos hablan del campo y que sin el campo no hacemos nada, pero resulta que después el campo es el oligarca y el de las 4 x 4. Yo creo que todos tenemos derechos si trabajamos con esfuerzo y sacrificio”.
El trabajo a campo es a cielo abierto, y de acuerdo a la productora, “con lluvias, heladas, vientos, incendios e inundaciones debemos seguir adelante; lamentablemente en esos momentos nadie corre por nosotros, en cambio nosotros sí vamos por los demás y somos más solidarios en montones de situaciones”.
Julia remarca una y otra vez que “debe haber más créditos accesibles que puedan ser devueltos como se acostumbraba antes. Yo recuerdo que una vez mi padre sacó un crédito en el banco Pampa y la policía y el banco dieron seguimiento de todo lo que hizo mi padre, que en ese momento compró unas vaquillonas. Debemos estar acostumbrados a devolver y no a que nos regalen; a ser derechos y devolver lo que nos prestaron pero eso sí, con intereses bajos y no con usura como ahora”.

La productora reconoce no estar formada ni preparada para ser política, pero asegura que “hay que cambiar muchas cosas en este país y lo más importante es tener honestidad para llegar lejos; no creo que un político deshonesto pueda sacar un país adelante”.
Al mismo tiempo Julia hace un mea culpa hacia dentro del sector agropecuario y declara que “los dirigentes agropecuarios, sin importar a qué entidad pertenezcan, deben estar más unidos y estar al servicio del productor y no del primer gobernante de turno”.
Su relato es tan simple y contundente que da gusto quedarse hablando con ella. “Al campo hay que darle para que produzca y sobre todo para que pueda agregar valor a su producción; cuando hagamos esto tendremos muchas más fuentes de trabajo. Por eso quiero, tanto para el campo como para la Argentina toda, que nos dejen trabajar en paz. Basta de parches y basta de mentiras porque hoy nos dicen una cosa y mañana es otra”, protesta.
No todo es queja en sus palabras. Julia no reniega de haber nacido y haber sido criada en el campo. “Mientras pueda no lo dejaré nunca. Una sabe que en algún momento tendrá que delegar pero por ahora sigo firme. En esto quizás sea medio tozuda pero es que el campo es todo para mi, es vivir feliz con lo que hago y con lo que tengo”, confiesa con orgullo.
Y reconoce: “Ya con mi edad y con mi forma de pensar creo que, o me sacan corriendo o no me queda ninguno cerca desde el momento en que pienso en darles una pala para trabajar, pero así es vivir en el campo, y te tiene que gustar”.
Sin medias tintas ni medias verdades, Julia Balzarotti es eso, todo o nada, fuerza y valentía pura, dura como roble pero aguerrida a su familia y a su tierra. Más productoras como ella por favor.
La entrada Dura como roble, Julia Balzarotti se las arregla sola y sostiene a su familia: “El campo es todo para mi, es vivir feliz con lo que hago y con lo que tengo” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Teresita Ezquiaga, una ganadera todo terreno: “Me encanta conectar a la gente de ciudad con lo que pasa en el campo” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Con 39 años, Ezquiaga maneja un campo familiar de cría en la zona de la Cuenca del Salado, ubicado en el paraje Cerro La Gloria, a unos 45 kilómetros desde Castelli por camino de tierra, en el que vive junto a sus padres. “Una vez recibida de veterinaria, me aboqué al campo familiar junto a mi hermano, y desde 2011, estamos al frente, tratando de sacarlo adelante”, cuenta.
En cada relato que comparte con Bichos de Campo, Teresita deja traslucir su pasión por ese ámbito que la vio crecer. “Yo tengo un sentimiento muy fuerte por la ruralidad. A los 10 años ya conocía las especies forrajeras de mi zona, como festuca, melilotus, cebadilla, trébol y pasto llorón; así que para cuando empecé la facultad ya las conocía”, cuenta orgullosa.
Teresita realiza la cría, recría y terminación a pasto de los novillos que produce en su campo. “A lo mejor el ciclo completo no resulte la actividad más rentable, pero decidimos llevarlo adelante con mi hermano, por razones comerciales, porque así podemos diferir los ingresos y mantener el valor del capital”, describe.
Más abocada por su profesión a controlar la sanidad del rodeo, Teresita se mueve como pez en el agua en sus recorridas diarias, en los trabajos generales de manga, y este trabajo, asegura, le permitió lograr índices productivos muy buenos en la cría.
“Llegamos a tener 80% de cabeza de parición en una primavera buena, 96% de preñez y novillos de menos de 2 años de 420 kilos a pasto. Pero cuando tuvimos un brote de tricomoniasis, una enfermedad venérea, que no sabemos de dónde vino, todos esos valores se vinieron abajo. Y después vinieron las sequías”, comenta la productora.
El lado B de Teresita es el periodismo agropecuario. Según describe, hizo una capacitación en el Circulo Argentino de Periodistas Agropecuarios (CAPA), y ese estudio la llevó a tener, hasta diciembre del año pasado, un magazine agropecuario en FM del Este, llamado “De buena semilla”, en el cual trataba de explicar a la gente de ciudad cómo es el día a día en el campo.
Además, y como hija de maestra rural ya jubilada, Teresita ama la docencia y enseña Biología en ciclo secundaria del mismo paraje Cerro de la Gloria, donde habita. “Es una extensión de la única secundaria que tiene Castelli, y tiene sus particularidades por estar en medio del campo”, relata Teresita.
Tere, como mejor la conocen, es tuitera de alma, y hace de su cuenta @MariaTerezk, seguida por poco más de 4.550 personas, una suerte de bitácora en donde relata su día a día en el campo, sus opiniones políticas y sus valores.
Haciendo caso a mi hermano, salí a “hacer domingo”
, y les traje regalos.
¿Cómo no amar el #campo? #DisfrutarLasCosasSimples pic.twitter.com/d7V1EPnRAy—
Tere
Just breathe (@MariaTerezk) June 21, 2020
-¿Cómo empezaste en Twitter?
-Fui ateneísta de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), en donde hicimos varias campañas nacionales. Una de ellas fue la de #CaminosRurales, y para participar de modo más activo me creé una cuenta. Pero el disparador también fue una serie de problemas que tuve con terneros recién nacidos en mi campo, que sufrieron diarrea nenonatal. Entonces comencé a relatar los tratamientos alternativos que empleé para salvarlos. Así fue que gané varios seguidores.
Siempre trato de mostrar mi día a día; me gusta sacar fotos y explicar cosas que son cotidianas para mí, pero que quizás para otros no lo son. Las redes sociales me acercan mucho. Allí sigo a varias productoras, incluso de otros países. Llegué a conocer establecimientos de otros productores tuiteros, porque me encanta saber cómo producen. Es una linda red la que se arma.
– Ah… ¿O sea que viajaste a otros países a conocer otras experiencias productivas?
– (Entre risas) No. Todas mis vivencias son de campos en Argentina, ya que nunca salí del país. Mis amigos se ríen de esto, pero la realidad es que si pudiera, me encantaría viajar a Australia o Nueva Zelanda solo para conocer ganaderos de allí, o bien viajar al País Vasco, donde tengo mis orígenes familiares del lado de mi papá. Me encantaría conocer otras ruralidades.
-¿Notás que haya influencia de los agro-tuiteros en el agro?
-La verdad es que yo no lo noto. Lo que sí percibo es mucha influencia en el acceso a los asesores o especialistas, debido a que uno puede hacer una consulta acotada y siempre hay alguien dispuesto a responder.
– Sin embargo, vos llegaste a marcar tendencia en Twitter con el hashtag #martesdeterneros. ¿Cómo fue eso?
-Empezó como una broma y terminó viralizándose porque muchos productores ganaderos, tanto de Argentina como de Uruguay, empezaron a compartir ese hashtag para mostrar la pasión que sentían por su trabajo. Y se sigue nutriendo al día de hoy de hecho. Me encanta conectar a la gente de ciudad con lo que pasa en el campo.
Qué lindo se puso este #MartesDeTerneros!! Aquí va la mía, con ese rayo de sol que quiso, tímidamente, participar de la pintura, iluminando un montecito tapera
pic.twitter.com/rGosD8Xw6J
—
Tere
Just breathe (@MariaTerezk) June 16, 2020
-¿Más allá de tu carrera de veterinaria, quién fue la persona que te enseñó todo del campo?
– Todo lo que aprendí fue de la mano de mi papá. Mamé el campo de chiquita, y de los 5 hermanos que somos, soy la que más andaba con mi papá en el campo donde nos criamos. Él me enseñó todo lo que sabía y yo estoy muy agradecida por eso.
Además, teníamos un vecino, Héctor, que era como un tío para nosotros. A veces trabajaba con papá, y también nos enseñó mucho.
– Me encanta hacer esta pregunta a cada Bicha de Campo ¿Sos de llevar las riendas?- (Se toma un rato para pensar) A Tere la gobierna la humildad, pero no esconde su temperamento firme y decidido.
-Soy de tomar decisiones, si eso responde tu pregunta. Pero si me comparo con otras mujeres que están a cargo de explotaciones agropecuarias, creo que me falta bastante todavía. Lo que no quita que he estado a cargo de todo el establecimiento familiar un tiempo, cuando mi hermano estuvo de reposo, y lo hice sin problemas. Hice mi laburo físico diario, más organizar los trabajos, más papeles, más estar a cargo de mis viejos, más la escuela y el programa de radio, que dejé de hacerlo en diciembre de 2019.
– ¿Cómo ves hoy el rol de la mujer en el campo?
-La mujer siempre fue muy fuerte, tanto en la casa como en el trabajo y también en el manejo del campo. Yo veo un laburo femenino a la par de los hombres. En mi zona hay historias de muchas mujeres que incluso hacen laburos duros.
De modo que yo no veo un machismo agresivo, al menos en mi zona. Cuando yo era chica, por ejemplo, ya iba la manga de animales, y sólo notaba la protección que me daban por los peligros potenciales a los que me enfrentaba. Desde chica yo quería ser veterinaria, y siempre en mi familia estuvieron de acuerdo en que hiciera todo lo que quisiera.
#MiFotoBang ¿? pic.twitter.com/EKBe6pDC6A
—
Tere
Just breathe (@MariaTerezk) June 17, 2020
– ¿De modo que notas equilibrio entre hombres y mujeres en el medio rural?
– Sí. Pero debo decir que sigo viendo prejuicios. Como veterinaria, noto que casi siempre, o por lo general, se prefiere elegir al hombre. Pero lo veo más como prejuicio que como machismo. La buena noticia es que hoy hay cada vez más mujeres integrando equipos de laburo y liderazgos en el campo.
La clave es el equipo, más allá de pensar en hombres versus mujeres. Puede haber reparos en una cuestión física, de fuerzas, pero en lo intelectual no debe ni puede haber diferencias. Todo depende de las ganas que una le ponga, y cómo logre imponerse. Por ejemplo, en los tambos se toman más mujeres por su labor más delicada en la tarea.
Más allá de todo, sigo notando preferencias por los hombres en algunos puestos de trabajo. Tengo igualmente relatos de mujeres, por ejemplo, del NOA, donde me cuentan que hay machismo. Por eso, es todo tan relativo… Una vez más, la clave pasa por no quedarte quieta, y salir. Salir al campo y a buscar las oportunidades. Yo creo que se logró muchísimo, en parte por la apertura de los hombres, pero mucho también por mérito propio de las mujeres.

-Más allá de que nunca hayas salido del país, analizás otras ruralidades en tus redes. ¿Qué diferencias encontrás con la de Argentina?
-La diferencia que encuentro entre el campo argentino y el de otros países es la libertad. En Argentina no tenés libertad para producir, y si la tenés, se hace con ciertos condicionamientos. Siempre te cambian las reglas de juego, como ahora con las retenciones. Yo no soy agricultora pero me pega también esta medida. A todos nos afecta en realidad. Mirar para otro lado es ser necio y tremendamente egoísta. Algo parecido pasó con los tambos; cuando estos estaban en crisis, muchos miraron para otro lado. Me molesta muchísimo eso.
Yo miro el caso de otros países, que tienen mucha más libertad de acción y de producción, por ejemplo, Australia o Nueva Zelanda, y es porque tienen reglas claras para producir. Nueva Zelanda es un país tambero por excelencia y maneja el mercado mundial de la leche en polvo. Otros países como España y Francia, tienen muchos subsidios, y aunque no son tan eficientes, valoro que ofrezcan ayuda a productores para mantener vigentes ciertas razas ganaderas, para que estas no se pierdan, porque sino, se dejan de criar para preferir otras más eficientes.
Acá en Argentina no podés progresar porque no sabés con qué te van a salir al otro día. Así, teniendo que remendar todo a cada paso, no podés progresar ni invertir, y sin embargo, tenemos inseminaciones, trasplantes embrionarios, la selección directa del animal, o sea, con servicio natural, tenemos las técnicas de pastoreo rotativo, y pastoreo racional, pero todo se complica porque no podés invertir.
Tenés que sobrevivir directamente. Esto lo digo como productora ganadera neta y real, porque no es que vivo de otra cosa. No es que soy abogada y tengo un campo y lo mantengo porque me gusta el campo.
Nunca podés levantar cabeza en este país porque no hay una estabilidad que te permita planificar a largo plazo para hacer eso que vos sabés. A veces terminamos haciendo cosas de las que me da vergüenza, porque no tenemos el dinero, o si lo tenemos, lo tuvimos que usar para darle al escribano por la sucesión, o porque tuvimos que contratar a alguien para trabajar la hacienda, o en remedios para mis viejos, que son mayores, o se rompió el tanque, y entonces, ese dinero que ibas a usar para hacer un alambrado nuevo, se posterga. Y ni que hablar de la locura en plata que pagamos en impuestos. Y tampoco podés vender cuando vos querés. Te doy el ejemplo con mis terneros. Si los tengo a contra estación, no los puedo vender porque al año siguiente me condenan con impuesto a las ganancias. Ese es el costo de producir en Argentina.

-¿Y qué cambiarías de la realidad agropecuaria argentina?
–Lo primero que pediría es que los gobiernos nos dejen vivir y trabajar en paz con nuestra producción. Además de dejar de tomar medidas opresivas, deberían sacar algunos impuestos. Ya con eso muchos podrían vivir mejor en el campo y el cambio sería gigantesco, pero no tengo muchas esperanzas de que eso pase, porque el Estado se nutre de la producción agropecuaria y agroindustrial. La mayoría de los Gobiernos entran para vivir de eso y no para cambiar la vida de los demás.
Sí me parece muy importante hacer política, y que haya participación de parte nuestra en diferentes entidades que nos representen. En su momento yo lo hice, pero hoy estoy más alejada. Esto no necesariamente es política partidaria, con la cual, por cierto, tengo mis reparos, porque, por lo que veo, el componente ideológico de esta siempre le hace mal al campo. Es tan gigantesco el Estado argentino, que, aunque ingresen uno o dos agro diputados no cambiará la ecuación. Además, los representantes del campo, suelen venir sin carrera política y no tan sucios; entonces tienen poco con qué negociar.
La política argentina es una podredumbre tremenda. Muy difícil entrar a ella sin mancharte. Pero reafirmo que hay que participar de las instituciones y hay que hacer política, porque de lo contrario, ¿De dónde sacás una ley que te beneficie? ¿Cómo hacés lobby para que no pongan retenciones tan altas? ¿Cómo hacés para explicar la importancia de la producción de tu región si no hacés política?
Otra cosa que me gustaría cambiar, pero que veo imposible, es la propia discriminación que hay intra campo. Hay muchos que se burlan del que no tiene instrucción, por ejemplo, del que no terminó el secundario. No me parece un parámetro, porque, aunque no tenga esa instrucción, puede ser una persona educada y autodidacta, que aprendió el oficio y su producción. Todavía hay mucha falta de respeto y diferencias en el trato, y me duele.
-¿Cómo trabajás en tiempos de cuarentena?
-Hoy el trabajo lo hacemos entre tres, con un hermano y una hermana, con lo cual el día a día se hace mucho más fácil. Los trabajos que habitualmente concentramos a comienzos de otoño, se nos atrasaron un poco, debido a que también tuvimos sequía la primavera y verano pasados. Normalmente hacíamos la castración de machos hacia marzo- abril en distintos encierres, pero también nos afectó la suspensión de vacuna contra aftosa de la campaña abril- mayo, producto de la cuarentena; y así fuimos estirando las tareas hacia mayo- junio.
-¿Cómo se define Teresita Ezquiaga en pocas palabras?
-Soy una mina plural. A mí me gusta escuchar todas las voces; tanto al que siembra soja en Pergamino, como al que lo hace en Salta, al que hace lechuga en Santa Fe, tomate en Corrientes, o al que produce tabaco en el norte. Luego, vacas hay en todo el país; está el que tiene 50, el que tiene 100 y el que tiene 1000, pero hay que escuchar a todos, porque de todos podemos aprender algo. Por eso me molesta el que subvalora o desprecia conocimientos y experiencias de otros que son diferentes, por haber tenido otra educación, otra formación, o porque simplemente tenga menos dinero.
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