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La entrada Nicolás Morás, el libertario que cree que el cambio climático, los veganos y hasta la AgTech son parte de una “agenda globalista” para que cuatro vivos hagan negocios a costa nuestra se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Hay varios pensadores que creen que existe una “agenda globalista”, bastante alejada de los intereses genuinos de los argentinos, que influye sobre este tipo de decisiones. Uno de ellos es Nicolás Morás, periodista y activista libertario. Para él, que comparte sus reflexiones en su canal de Youtube Los Liberales, este tipo de medidas responde a ese tipo de “agenda globalista”, un concepto que no debe ser confundido con la “globalización”.
-¿Cómo se relaciona el haber porhibido una peregrinación a caballo a Luján con la agenda globalista que denunciás?
-Cuando un intendente quiere prohibir una costumbre pacífica de las personas a través de una ley sólo está imponiendo una voluntad política por sobre la voluntad ciudadana. Por lo tanto, ya de por sí es una medida autoritaria. Seguramente muchos de los que militan por la protección de los animales tienen buenas intenciones detrás y no se dan cuenta que están siendo utilizados, pero la realidad es que sí lo están siendo.
Mirá la entrevista completa a Nicolás Morás:
-¿Qué es el globalismo?
-El globalismo es un proceso que implementa las mismas leyes, regulaciones y un modelo de vida similar en la mayor parte de los países del mundo, y conlleva claramente un negocio corporativo y una trama política. Una de sus expresiones más claras es la agenda 2030 de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, en la cual hay una mascara de buenas intenciones donde se considera el cuidado del medio ambiente, los derechos de las mujeres, los derechos de los animales y muchas causas que suenan bien, pero que en su implementación y maquinación es algo bastante más espúreo e inmoral. No apunta a disminuir drásticamente el rol de las fronteras o de las barreras para el comercio o para el movimiento de personas e integración pacifica de las sociedades, sino todo lo contrario. Es una suerte de proyecto muy autoritario en el cual un grupo de burócratas cree que la mejor forma de llevar adelante su proyecto de dominación y de ingeniería social es imponiendo costumbres. Para que sea más redituable, debe darse así en todo el mundo, de modo de generar un cambio social artificial más rápido. Por eso decimos que uno de los obstáculos con los cuales se topan estos partidarios de la ingeniera social para llevarlo a cabo son las tradiciones y las costumbres autóctonas de cada país.

-¿De qué hablamos cuando hablamos de los derechos de los animales entonces?
-Acá incurrimos en un paradigma equivocado porque el derecho es una institución humana, y además la ética implica una simetría entre derechos y responsabilidades. Me acuerdo lo que siempre decía un periodista y comentarista norteamericano, Patrick O’Rourke, sobre que “cuando las ardillas de los parques recojan la basura y cuiden a los niños ahí podremos darles derechos políticos”. Es decir, si vos no tenés conciencia o responsabilidad de tus actos o hacia los demás, es decir circunstancias inherentes a la condición humana, no podés reclamar derechos hacia vos. Claramente que no vamos a defender el sufrimiento hacia los animales pero una peregrinación a caballo no implica generarle un sufrimiento.
-Pero entonces, ¿por qué creés que están cambiando ciertos usos y costumbres no sólo en Argentina sino en otras partes del mundo? ¿No creés que parte de esos cambios que se están dando surgen como contradicción a lo que también ellos consideraban que era un mandato?
-Lo que pasa es que con esta agenda globalista empezás a crear paradojas crueles. Empezaron prohibiendo los caballos como tracción de los cartoneros. Entonces cuando vos le sacas el caballo al cartonero que no puede comprarse una moto y lo obligas a realizar tracción humana estas degradando a ese ser humano y empobreciéndolo aún más, obligándolo a que se conforme a vivir de planes sociales y se convierta en un esclavo de las organizaciones sociales de los Grabois o del propio estado.
-Me das otros ejemplos…
-Lo que vimos este ultimo año y medio sobre cómo se encaró la salud en todo el mundo, con medidas similares también, tiene mucho que ver con esto del globalismo regulatorio al que me refiero, porque la mayoría de las medidas fueron dictadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que es una suerte de Ministerio de Salud del mundo.
-¿Y quién está detrás de todo esto?
-Detrás de todo esto hay una trama de negocios enorme y claramente contrastable por más que exista mucha censura en redes sobre estos temas, porque precisamente no quieren que se discutan. Por ejemplo, tenés la Fundación Bill y Melinda Gates, que es el mayor aportante privado de la OMS. Gates, a su vez, es accionista de varias farmacéuticas y tanto él como otras personas que lideran con sus compañías en el espectro tecnológico son los mayores responsables del encierro que decretó la OMS en pandemia, y así la gente se vio obligada a adquirir más computadora y más teléfonos obligada a hacer teletrabajo. Y así ves estos grupos de poder en las esferas tecnológicas y farmacéuticas dominando estas instituciones políticas transnacionales, y que al imponer un marco regulatorio en todo el mundo, generan un mercado cautivo y un incremento artificial de la demanda de lo que ellos mismo venden. Esto es más viejo que el mundo, es lo que hacía el ´empresaurio´ inmoral que se aliaba al intendente de turno para conseguir una licitación.

-¿Qué haya reglas globales no es entonces sinónimo de progreso para todos los países y sus ciudadanos?
-El problema central de raíz es la dimensión gigantesca de los estados, totalmente opresiva en su intervención sobre la vida de las personas, y eso se ve en Argentina y en otras partes del mundo también, y me refiero a países europeos que finalmente se ponen como modelos acá. En Argentina vivimos copiando leyes europeas y norteamericanas, pero eso no nos traerá mayor progreso social sino que sólo nos traerá mayor limitación de libertades. La gente debe tomar conciencia de que pedir al estado de modo permanente que resuelva problemas, por el contrario creará mayores problemas. En mi punto de vista, hay que aniquilar la intervención estatal en la vida de las personas. Lo que vimos en pandemia es un avance sin precedentes sobre nuestras libertades personales, y esto se debe a que nosotros lo consentimos.
-¿Y qué hacemos?
-Para librarnos de este proto-totalitarismo global lo único que podemos hacer es ponernos de acuerdo en enfrentar las leyes y regulaciones coercitivas que día a día lanzan sobre nosotros y no permitir que los políticos se apoderen de nuestra autonomía, que es lo más valioso que tenemos como individuos.
-¿Es entonces Bill Gates el mayor ideólogo del encierro a nivel mundial?
-Sin dudas que lo es y acá en Argentina podemos mencionar a Pierpaolo Barbieri, fundador de la herramienta financiera móvil Ualá, o a Marcos Galperín, fundador de Mercado Libre, que son quienes más ganaron en un año donde se fundieron 100 mil empresas por el encierro. A su vez, Bill Gates tiene intereses sobre el agro. Su fundación es la mayor financista de los movimientos ecológicos de todo el mundo, y en los últimos años anexó a sus inversiones la producción de alimentos. Es uno de los mayores accionistas de Monsanto a nivel global, es el mayor terrateniente de los Estados Unidos, habiendo comprado más de 140 mil hectáreas y es el ideólogo y el principal impulsor de la agenda AgTech, agricultura tecnificada o tecnológica.
-¿Entonces el mundo de las AgTech no llega para simplificar las cosas y solucionar problemas agronómicos?
-El objetivo soñado de la AgTech es eliminar el trabajo humano del campo, tecnificándolo todo y conectándolo a la internet de las cosas, todo cartelizado en pocas empresas. En el nombre de los derechos humanos la meta sería sacar a los peones rurales y ponerlos (¿dónde?) En las villas, dándoles más planes tal vez. Esto lleva a un empobrecimiento total. De ahí viene la idea del ecologismo que sostiene hace 70 años que sobra población. Pero esto es absurdo, porque si realmente existiera sobrepoblación la gente moriría de hambre. Si hay 8 mil millones de personas en el mundo es porque se las puede sostener y alimentar. Y eso es gracias al esfuerzo e innovación de los empresarios agrícolas. Cuando avanzás con el universo AgTech, destruiste miles de puesto de trabajo y entonces a esa gente tenés que darles un cheque del gobierno y la quitaste del sector privado productivo, depositándola a la fuerza en una masa de personas completamente dependientes del poder político.

-Hablemos de la agenda animalista, la carne artificial y el veganismo…
-Es que esa agenda también apunta a la carne artificial, que increíblemente en muchos lugares de este país, que tiene una tradición ganadera ancestral, ya empezó a comercializarse. En Estados Unidos e Israel hay cadenas enteras que la venden y por supuesto los mayores inversores de la carne artificial, vegana, carne de laboratorio mucho más cara que la convencional son los mismos de los que hablaba, Bill Gates o incluso Jeff Bezos, dueño de Amazon. A ver, yo respeto mucho al veganismo, pero cuando se fomenta en exceso y se articulan movimientos para agredir a quienes no confesamos con esa política (y recordarás lo que pasó en una exposición rural de Palermo cuando irrumpieron en plena pista de Palermo), en realidad lo que apuntan es a generar un nuevo negocio. Si seguimos en este rumbo, terminaremos como lo que postula el libro “Un mundo feliz” de Aldous Huxley, alimentándonos con píldoras, que serán producidas por los mismos dueños de la farmaindustria que a su vez son los mismos dueños de las compañías tecnológicas. Por ejemplo, la fusión de Bayer-Monsanto va por ese camino.
-¿Y qué camino le espera a la agroindustria en tu visión?
-La agroindustria lentamente se irá convirtiendo en algo parecido a la farmaindustria. Toda esta pesadilla distópica tiene lugar y va muy de a poco. Primero se suscriben acuerdos, luego se dictan leyes, después los políticos se ponen de acuerdo con los sindicatos rurales y hacen más severos los requisitos de los empleadores, luego te ponen como obligación que te controle un robot de la AFIP y para cuando te das cuenta ya es demasiado tarde. Están poniendo impuestos muy agresivos a la carne en Europa, que ya de por sí es cara, y todo por esta cultura animalista que se impone artificialmente. Y ojo que yo estoy totalmente de acuerdo en que sean penadas empresas que contaminen. Pero la naturaleza no tiene derechos, somos nosotros los que los tenemos. La naturaleza es impiadosa, cualquier productor lo sabe. La sequía y la inundación no tienen ninguna contemplación.
-¿Qué pensás de los proyectos de la Ley de Humedales que buscan restringir áreas de producción con fines de conservación?
-Pero ahí hay una cuestión matemática, y es que cuando restringís el área de producción aumentás el precio de la tierra. Por ende cuando defendés la conservación estás defendiendo la concentración. Cuando empezás a determinar que hay ciertas áreas donde no se puede producir lo primero que debés preguntarte es a quién perjudicás y a quién beneficiás con esa medida. Yo tengo un problema con la industria de la patente de Monsanto, pero no tengo un problema con los transgénicos en sí. Al contrario, me parece fundamental que se pueda ampliar la superficie de tierra utilizable para alimentar a las personas. El foco debe estar puesto en los seres humanos, no en la abstracción del ambiente. El cambio climático existe pero es constante.
-¿O sea que no creés que los seres humanos seamos responsables de ese cambio climático?
-Los seres humanos generan contaminación que perjudica a los seres humanos. Entonces mi foco es no contaminar en exceso, pero el calentamiento global nos trasciende a todos. En la época del Renacimiento había dos grados más de temperatura en el mundo y no fue una época de catástrofes. Al contrario, fue una época de gran desarrollo humano y muy buena para la agricultura. Todo este paradigma alarmista nos lo vienen mencionando desde 1960, y son las mismas catástrofes de siempre, pero no es tan terrible como nos lo pintaron.
-¿Entonces no hay que asustarse?
-Con esta epidemia pasa algo parecido. Hay gente que se enfermó y murió, pero según la propia ONU que impulsó las políticas de encierro, esta época de encierro fue la mayor crisis de hambre de la modernidad. Y según datos de la ONU también: murieron más de 300 mil personas por día de hambre en el último año; se multiplicó exponencialmente la pobreza, la miseria y la dependencia de subsidios. Estas políticas de encierro generaron un mayor mal del que podían remediar. Había que buscar otras opciones centrándonos en los grupos de mayor riesgo. Pero si hubiéramos dado mayores libertades, señores como Gates, Galperín o Barbieri no hubieran ganado el dinero que ganaron. Esos son los señores financiando por detrás a los legisladores para que continúen estas medidas. Por eso creo que detrás del paradigma de los veganos radicales o de los animalistas que quieren prohibir cabalgatas tenés la imposición de una forma de vivir que no todos quieren y que es mas rentable para otras personas.
-Te ponés a todos en contra…
-Yo no estoy en contra de las instituciones o de la ley, sino que me opongo a la compulsividad y a que un grupo de burócratas decida sobre la vida de la gente. Las catástrofes del ultra estatismo se ven en el día a día.
-¿Por qué le tenemos tanto miedo a la libertad?
-Porque nos acostumbramos a la idea errónea de que los políticos solucionen nuestros problemas. El economista Frédéric Bastiat decía que ´el Estado es la gran ficción en al que todo el mundo quiere vivir a expensas del prójimo´. El camino hacia la libertad es gradual y cultural, o sea la gente tiene que empezar a pensar de otra manera para transitar hacia una vida más libre. Ni 4 ni 16 diputados cambian nada sino que los que realmente cambian las cosas son los límites que la sociedad esté dispuesta a ponerle al poder.
-¿Qué pensarán los productores agropecuarios apenas escuchen a Nicolás Morás? ¿En dejar de pagar impuestos tal vez?
-Absolutamente. La primera vez que me involucré en política y asuntos de la comunidad yo tenía 13 años. Era el año 2008 y me parecía una aberración que quisieran asaltar aún más a los productores agropecuarios. Participé de las marchas con 13 años y no venía de una familia de agricultores. Sencillamente me pareció algo aberrante: ellos saliendo a las calles y logrando unidad, hicieron presión para impedir la Resolución 125. Pero para eso debés mostrar que estas hombro con hombro y espalda con espalda con las personas que tengan tus mismos intereses. Es inconcebible que el Estado te arranque el 70% de lo que producís.
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]]>En la última entrevista abierta realizada en la red social Reddit, un participante preguntó a Gates por qué había decidido comprar semejante cantidad de tierra. Y la respuesta del empresario fue tan evasiva como confusa.
“Mis agentes de de inversiones eligieron hacer esto. No está relacionado con el clima”, respondió Gates, aunque no aclaró cuál sería el fundamento detrás de la decisión de invertir en tierras agropecuarias. “El sector agrícola es importante. Con semillas más productivas podemos evitar la deforestación y ayudar a África a lidiar con las dificultades climáticas que ya enfrentan. No está claro cuán baratos pueden ser los biocombustibles, pero si son baratos pueden resolver las emisiones de la aviación y los camiones”, añadió. Meter la deforestación, la situación de África y los biocombustibles en la misma “bolsa” para responder una pregunta tan simple como cuál es el fundamento económico para invertir en tierras, implica que Gates no supo o no quiso responder.
¿Cuáles cree que son las cosas más importantes que pueden hacer los ciudadanos comunes para reducir su huella de carbono?, preguntó otro usuario de Reddit.
“Tu voz política es lo más importante. Conseguir educar y convencer a personas de todos los partidos políticos de que se preocupen al respecto hará la gran diferencia. Entonces podés consumir menos y cuando consumas, comprá productos ecológicos como autos eléctricos o carne sintética”, aseguró Gates.
“Si el costo de hacer carne sintética baja, podría ser competitivo incluso sin considerar el clima o el bienestar animal. Hay dos enfoques: uno es cultivar la carne en laboratorio (en realidad cultivar células de músculos animales), mientras que el otro es usar material vegetal para hacer la carne. En este momento, el enfoque de alimentos basados en plantas utilizado por Beyond (Burger) e Impossible (Foods) es más barato (que la de laboratorio)”, aseguró Gates
Por otra parte, el empresario –que es inversor tanto de Beyond Burger como de Impossible Foods– dijo estar colaborando personalmente con la reducción de emisiones al conducir automóviles eléctricos, usar paneles solares en su hogar y comer “algunas veces” sustitutos cárnicos elaborados con proteínas vegetales. Y afirmó que “planeo volar mucho menos ahora que la pandemia ha demostrado que podemos arreglárnoslas con menos viajes”.
Respuesta a Bill Gates: La carne sintética no secuestra carbono
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Dos semanas atrás Bill era Gardel. Pagaba por carbono captado por la ganadería! Para el país con más vacunos por habitante y con un buey (novillo) en el escudo, era una excelente noticia. Los nerds del Silicon Valley buscaban una solución sinérgica con nuestra producción pastoril y nos premian por capturar carbono. Cuánta inteligencia, desarrollar un mercado de carbono, mejorar las técnicas de pastoreo, la materia orgánica en el suelo, el humus, las lombrices y los escarabajos que descomponen las boñigas del ganado. Ganadería regenerativa, o rotativa, o climáticamente inteligente cobrando con justicia por el carbono capturado.
Esta semana se ha convertido en el demonio. Propone que los ricos se pasen a la carne sintética para compensar el calentamiento global que causan los jets privados, la vida lujosa y consumista. Su exhortación además de ser divulgada por los medios de prensa del MIT, es decir una de las trincheras de vanguardia de la innovación y el cambio tecnológico, sale en formato de libros y se descargará por millones, incidiendo en un púbico vasto.
Pero ni santo ni demonio, lo que dice ya lo ha dicho en Uruguay desde hace décadas Juan Grompone. Para quienes viven en el mundo de la informática, que conocen las implicancias de la ley de Moore, es obvio que el cambio tecnológico en los alimentos puede ser una gran oportunidad de negocios. Y es claro que el sector alimentario tiene que ser carbono neutral, como todos los demás sectores de la economía. Gates como tantos en el Silicon Valley ve todo bajo la lógica algorítmica, una especie de algoritmo en cuatro pasos de “problema” “solución”, tecnología, negocio. La obsolescencia de la carne ya ha sido pronosticada muchas veces.
Podemos reírnos, podemos burlarnos, podemos enojarnos. Podemos tener derecho a todo eso. Puede que el producir carne nos parezca algo que está tan bien como producir jamón crudo o caviar. Pero en la era del calentamiento global el automóvil y la vaca o el novillo son bienes de utilidad obvia, pero con un costo ambiental en debate. Imaginemos a un jeque árabe o al Nicolás Maduro burlándose de Elon Musk o enojándose porque hace automóviles que no necesitan petróleo. No es desde la descalificación lo que mejorará el posicionamiento de la carne uruguaya.
Los vacunos emiten metano, posiblemente capturan carbono en buenos sistemas de pastoreo. Si la defensa uruguaya a los vacunos no es profundamente argumental, el sector económico principal, la columna vertebral de la identidad uruguaya corre peligro. La tendencia al cuestionamiento de la carne y a buscar alternativas que la imiten está instalada y captando centenas o miles de millones de dólares en investigación y desarrollo.
¿Porqué debemos defender a los vacunos? ¿Es apenas por un interés comercial? Si tal fuera el caso, no nos diferenciaríamos de habitantes de una zona petrolera defendiendo al petróleo cueste lo que cueste pero en definitiva sin razón desde un punto de vista de la preservación de la estabilidad climática de la Tierra.
Bill Gates no es como un predicador místico anunciando el apocalipsis. El caos climático es un escenario altamente posible y cuanto más aumenta la temperatura más probable se hace. Si algo cambia la pandemia es que viviremos para achatar curvas el resto de nuestras vidas, por longevos que seamos. En el corto plazo bajar la curva de la pandemia. Durante todo este siglo, bajar la curva de la temperatura.
Mientras la temperatura del planeta que habitamos siga subiendo, y eso pasará por décadas, la gente tendrá razón para estar cada vez más preocupada. No solo los snobs del Silicon Valley, no solo las clases medias pudientes de la Unión Europea, Canadá o Japón. Una proporción cada vez mayor a lo largo y ancho del planeta. Y en algún momento los chinos que hoy están fascinados con la carne de verdad emigren a la competencia artificial.
Hay una disrupción tecnológica ocurriendo muy velozmente. Ya una empresa israelí, Aleph, presentó un entrecot cultivado de células de músculo. Es una de las empresa más preciadas de Israel. El propio Primer Ministro Benjamín Netanhaju la visitó en diciembre acompañado por su asesor en bienestar animal y el director del Instituto de la Buena comida. En la visita Netanhaju se convirtió en el primer jefe de Estado del mundo en comer un churrasco cultivado. Mientras, los veganos isreaelíes con camisetas que decían “orgulloso de ser vegano” aplaudían. En definitiva se trata de una típica batalla de mercado. Si la carne muscular de animales pierde el favor de los nuevos consumidores puede quedar obsoleta. Hay una nueva competencia y reaccionar con enojo o soberbia es peligroso.
¿Es distinta la ganadería con sus emisiones de metano que la industria petrolera? Es distinto un novillo de un automóvil con motor de combustión? Si no explicamos paciente y amigablemente esa diferencia, la ganadería tendrá un auge chino, pero en la próxima década es probable que los chinos migren a imitaciones de carne cultivadas que además muy probablemente sean muy competitivas en costos. Ya la lana ha enfrentado la dura competencia de las fibras sintéticas y está en los albores de una revalorización de una fibra natural y compostable.
En lo personal considero que el argumento central a explicar es que la desaparición de la ganadería en Uruguay sería una catástrofe ecológica tremenda .
Además sería muy grave socialmente. Pero un trabajador ganadero se puede reciclar sus tareas a actividades forestales o agrícolas. Uruguay sin ganado sería una parte sojera y otra eucaliptera. No solo morirían los millones de vacunos y ovinos que hoy pastan felices, sino que habría que despedirse de ñandúes, mulitas y una multitud de animales que sólo pueden vivir en nuestros maravillosos campos naturales, acompañando a los grandes herbívoros. Nos despediríamos también de paisajes únicos y de miles de especies vegetales.
Eliminar la ganadería en Uruguay es como arrasar nuestra Amazonia de formato pastizal. No hay pradera sin herbívoros. Además de los capitales que han apostado a las imitaciones a la carne, hay un montón de capitales seguramente ávidos de hacer aquí un gran bosque que capture carbono, se mantenga con poco trabajo, es imposible de robar, fácil de manejar y tal vez logra salir por zona franca.
Somos la última reserva de pastizales del hemisferio Sur, somos los guardianes del bioma Pampa que ha sido diezmado en los países vecinos. En el propio país de Bill Gates el consumo de carne alimentada a pasturas crece velozmente en un mercado cuyo consumo total de carne vacuna permanece estable. Sería excelente que Bill y su esposa Melinda viniesen a Uruguay.
La ganadería vacuna y ovina son las que sostienen económicamente la protección de la mayor parte de nuestra flora y fauna nativas. Eso es un dato ineludible que Bill Gates, Greta Thunberg y toda persona genuinamente preocupada por el colapso de la Naturaleza comprenderán fácilmente. La distopía del Uruguay sin herbívoros es casi aterradora.
La defensa es mostrarnos al mundo como un país que toma la agroecología en serio construye un escudo racional para proteger su ineludible y noble tarea de productor de alimentos de calidad que mide al menos cuatro variables: balance de carbono, biodiversidad, calidad de aguas y calidad e inocuidad de los alimentos. No se trata de demoler los actuales sistemas productivos para sustituirlo por la azada y los bueyes. Se trata de construir transiciones en la ganadería y en todos y cada uno de los rubros de producción. Como están haciendo los granjeros con su producción “integrada” poniendo mallas especiales en sus montes para proteger la fruta del ataque de insectos y aves, poniendo hormonas para causa confusión sexual en los insectos y prevenir su propagación y sorteando mil obstáculos para llegar a mercados externos. Y plantear el objetivo de la neutralidad del agro uruguayo como un todo, y en eso los árboles son fundamentales.
El grupo brasileño Marfrig puso en el mercado la primera “Carne Carbono Neutro” de la región
Se trata de construir todas y cada una de las transiciones, empezar a medir y llegar lo más lejos posible en revertir la pérdida de biodiversidad, aumentar la materia orgánica (y por lo tanto la fertilidad de los suelos), mejorar sostenidamente la calidad de las aguas y hacer retroceder cada verano a las cianobacterias.
Todo eso le tenemos que explicar a Bill y Melinda Gates, comiendo una buena parrilla por supuesto. De un herbívoro que vivió una vida feliz, al aire libre comiendo pasturas apetitosas, con agua a disposición y humanos atentos a cualquier parásito o enfermedad que lo afecte. Un vacuno que tuvo una muerte indolora, piadosa, respetuosa, infinitamente mejor que la muerte causada por un felino hambriento que ataca por sorpresa. Y que con su pastar sostiene el ecosistema clave de Uruguay: el país pradera.
Más convincente tal vez que la variedad de argumentos racionales será una buena tira de asado crocante por fuera y jugosa por dentro, con una buena picaña que tenga la grasa periférica tostada y un buen Tannnat. Porque los buenos alimentos como la carne pueden ser imitables, pero son insuperables. No habrá laboratorio que haga un buen asado de verdad, ni un puchero. Sería como el esfuerzo por hacer vino sin uvas. Hay algo en la esencia que siempre faltará. Bill puede tener razón en negarse a comer carne de un lugar donde la selva fue talada, o de un animal condenado al sedentarismo y a una vida de encierro y aburrimiento. Pero si quiere tener una experiencia gourmet que preserva la diversidad biológica y cultural, puede servirse un buen plato.
El mundo está cambiando muy rápido y cambiará cada vez más rápido. La amenaza para la carne uruguaya no es tal o cual persona. Es el cambio tecnológico y cultural acelerado. Hay que dar la batalla tecnológica de la medición y determinación de las mejores prácticas para el clima. Hay que dar la batalla cultural que explique dentro y fuera de fronteras la importancia del campo natural para sostener productiva y éticamente a la ganadería uruguaya. Y trabajar activamente para que Bill Gates nos visite, y que tras él vengan Elon Musk, Greta Thunberg, y tantos más.
Somos un país de muy bajas emisiones por hectárea, queremois llegar a la neutralidad, ser un país post petróleo. Bill puede ayudarnos con sus ideas. Somos verdes en cualquier carretera que se recorra. Hay que concretar lo antes posible las mediciones que certifiquen que la carne uruguaya se puede comer sin culpa, y con el disfrute de siempre. Y convencer a Bill y Melinda que pasen unos días por aquí, conociendo las soluciones uruguayas al problema real del cambio climático y a la gastronomía local.
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]]>La entrada Uruguay acusó de pirata a Bill Gates por pretender “atribuirse los beneficios y atributos de una industria milenaria” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Gates, quien es inversor en Beyond Meats e Impossible Foods, dos compañías estadounidenses que elaboran alimentos a base de proteínas vegetales, indicó que el camino a seguir es justamente el consumo de los productos fabricados por ambas empresas.
“Están todos estos proyectos de ley que dicen que hay que llamarlo, básicamente, basura de laboratorio para vender; no quieren que usemos la etiqueta de la carne”, indicó Gates en referencia al uso de la palabra “carne” para comercializar alimentos diseñados a partir de componentes 100% vegetales.

“Rechazamos estas aseveraciones por temerarias e infundadas, pues no hay evidencia científica que determine tal extremo y tampoco es aceptable que se pueda generalizar ni señalar a la ganadería como causante de tales efectos, mientras se revisan a la baja los cálculos de emisiones del sector, en la medida que se publican estudios más rigurosos”, aseguró Mattos en una carta difundida esta semana por el INAC.
Las emisiones de metano generadas por la fermentación entérica de rumiantes son una de las fuentes de gases de efecto invernadero reconocidas por el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés). Pero esas emisiones no deberían ser consideraras nominalmente, sino computadas en un balance que tenga en cuenta también el secuestro de carbono promovido por pasturas, verdeos y pastizales naturales en los cuales se producen los vacunos.

“Las empresas tecnológicas de Bill Gates contratan alrededor del mundo numerosos bufetes de abogados a efectos de controlar, de pleno derecho, el pago de licencias de uso defendiendo la propiedad intelectual y persiguiendo la piratería. Pero, al mismo tiempo, promociona los productos de empresas de laboratorio que imitan a la carne y de las que es accionista, pretendiendo atribuirse los beneficios y atributos de una industria milenaria, pero denostándola al asociar injustificadamente con un perjuicio ambiental”, resaltó.
El presidente del INAC dejó en claro que las declaraciones de Gates, lejos de tratarse de comentarios desinteresados de un filántropo, son “un engaño deliberado al consumidor al llamar carne a un producto que no debe denominarse de esa manera y es por ese motivo que el INAC, respetando la consigna número uno de su Plan Estratégico que determina la defensa de las cadenas de carnes ante la sociedad, envió la propuesta al Poder Ejecutivo que el Parlamento convirtió en ley”.
A fines del año pasado el Poder Legislativo de Uruguay aprobó una ley que prohíbe utilizar la denominación del término “carne” en productos que provengan de laboratorios o que se elaboran con ingredientes de origen vegetal.

“Respetamos a los consumidores que tomen esa opción, pero nos defenderemos de ataques infundados y reclamaremos el derecho de respetar las denominaciones, rechazando cualquier intento de apropiación genérica con el ardid del falso beneficio. ¡Llámenlo como quieran, pero no es carne!”, exclamó Mattos.
“Compartimos algunas manifestaciones del señor Gates en cuanto a la preocupación con la sustentabilidad de los procesos productivos en ganadería y valoramos el reciente apoyo brindado a través de una compra de créditos de carbono a un establecimiento australiano que utiliza sistemas de pastoreo rotativo”, apuntó.
“A esos efectos, invitaremos a Bill Gates a conocer el Uruguay, país con más de 400 años de explotación ganadera en base a pasturas naturales y que es ejemplo de sostenibilidad. No se puede acusar a un sector generalizando, sin respetar a decenas de miles de productores que de generación en generación han recibido y transmitido un estilo de vida, basado en el legado de cuidar del recurso natural que nos otorgó la naturaleza y que deberemos traspasar de la mejor manera”, concluyó Mattos.
El INAC es un organismo mixto gobernado por un presidente y vice designados por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca en representación del Poder Ejecutivo de Uruguay.
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]]>La entrada Bill Gates abrió una nueva ventana: Ahora es el mayor propietario de tierras agrícolas de los Estados Unidos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Gates posee un total de 242.000 acres de tierras agrícolas lo que equivale a un total aproximado de 98 mil hectáreas según un artículo escrito por Ariel Saphiro para Forbes México.
Su patrimonio neto, calculado en casi 121 mil millones de dólares, lo convierte en la cuarta persona más rica del mundo, y junto a su esposa Melinda Gates, con quien tiene una fundación que busca alcanzar la igualdad en el acceso a la salud y la educación en todo el mundo, tiene una extensa cartera de tierras agrícolas que se extiende por 18 estados del país norteamericano, de acuerdo al sitio The Land Report.
Sus propiedades más grandes se encuentran en Louisiana (27.952 hectáreas), Arkansas (19.395 hectáreas) y Nebraska (8.331 hectáreas). Además, tiene una participación en 10.420 hectáreas de tierra de transición en el lado oeste de Phoenix, Arizona, que se está desarrollando como un nuevo suburbio.
Según la investigación de The Land Report, la tierra está en manos de Cascade Investments, una empresa personal de Gates que ayuda en invertir en otras empresas para mejorar el crecimiento económico empresarial y expandirse en otros lugares. Otras inversiones de Cascade incluyen la empresa de seguridad alimentaria Ecolab, el minorista de automóviles usados Vroom y Canadian National Railway.
No es sorprendente que un multimillonario tecnológico como Bill Gates sea el mayor propietario de tierras agrícolas de su país ya que hace rato que mantiene interés en promover una agricultura más sostenible; en 2008, su Fundación Bill y Melinda Gates anunció la entrega de 306 millones de dólares en subvenciones para promover la agricultura entre los pequeños agricultores del África subsahariana y el sur de Asia.
La fundación invirtió más en el desarrollo y la proliferación de “súper cultivos” resistentes al cambio climático y vacas lecheras de mayor rendimiento. De hecho en 2020 se anunció la creación de Gates Ag One, un nuevo instituto para desarrollar semillas resistentes y de mayor rendimiento y para introducir avances científicos en cultivos específicos esenciales para los pequeños agricultores.

La línea general de trabajo de Gates Ag One es clara: llevar los productos de los laboratorios a los campos, más rápido y más masivamente que antes, cuidando estándares de agricultura sostenible que prioricen la protección de los cultivos, el suelo y los recursos hídricos
Pero Gates no se lleva el primer puesto en la lista de The Land Report de los mayores terratenientes individuales. El presidente de Liberty Media, John Malone ostenta ese lugar con 890.308 hectáreas de ranchos y bosques en su poder. El fundador de CNN, Ted Turner posee 809.371 hectáreas de tierras de rancho en ocho estados, e incluso el director ejecutivo de Amazon, Jeff Bezos, está invirtiendo en tierras a gran escala y tiene 169.967 hectáreas, principalmente en el oeste de Texas.
Investments in digital technology that strengthen Africa’s food and health security will be critical to help the continent recover and thrive after the pandemic. https://t.co/wuDasFFYY0
— Bill Gates (@BillGates) July 28, 2020
Los cofundadores de Wonderful Company, Stewart y Lynda Resnick, que tienen un patrimonio neto de 7.1 mil millones de dólares, también se ubican en este listado con 76,890.272 hectáreas. Sus tierras de cultivo proveen los productos para sus marcas, incluidas las mandarinas POM Wonderful, Wonderful Pistachios y Wonderful Halos. La empresa es la mayor productora de frutos secos del mundo, la mayor productora de cítricos de Estados Unidos y tiene el mayor servicio de entrega de flores del mundo con la red de floristas de Teleflora.
Bill Gates, la cuarta persona más rica del mundo, un nerd como él mismo se describe, y globalmente conocido por sus habilidades de programación, las mismas que dieron vida a Microsoft y al sistema operativo Windows, también será conocido por su amor al campo.
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Beyond Meat es sólo una de las tantas firmas que se lanzó al mercado con la llamada “hamburguesa” vegana (Beyond Burger). Fundada por Ethan Brown, la compañía busca producir alimentos basados en plantas que tratan de imitar y reemplazar a la carne vacuna. La famosa cadena McDonald’s, ni lerda ni perezosa, implementó a través de Beyond Meat la opción cruelty free (Libre de crueldad animal) en Ontario, Canadá, conocida como P.L.T (por sus siglas en inglés: plants, lettuce, tomato. Plantas, lechuga, tomate).

Pero para los amantes del pollo también hay sustituto ya que, Beyond Meat sumó alianzas con la cadena de comida rápida, KFC (Kentucky Fried Chicken) para vender pollo frito a base de plantas. Es así como “Beyond Fried Chicken” ya puede consumirse en Smyrna, Georgia, cerca del parque SunTrust de Atlanta.
Pero las alternativas de producir ¿carne? a base de plantas no termina ahí para Beyond Meat, ya que a las hamburguesas y pollo frito, también suma carne molida y salchichas, entre otros sustitutos de la carne.

Pero Beyond Meat no es la única compañía que apuesta al “oro verde”. Impossible Foods, firma fundada por el segundo hombre más rico del planeta, Bill Gates, elaboró una hamburguesa de carne sin carne que marca tendencia en Nueva York, y que logró un acuerdo con la cadena de comidas rápidas Burger King, para ofrecer su bocadillo vegetal Impossible Whopper.
Otra. La compañía cárnica Smithfield Foods, lanzó el año pasado su propia línea de alimentos elaborados en base a concentrado proteico de soja, denominado Pure Farmanld.

La multinacional Cargill, con base en Minessotta, Estados Unidos, también quiere competir en el mercado de las proteínas vegetales, y anunció que, desde abril próximo venderá su propia burger en Estados Unidos. Por medio de un comunicado, expresó su enfoque de cara al futuro de las proteínas vegetales, el cual estiman que crezca 70% en los próximos 30 años.
Hasta a los huevos de gallina reemplazaron. Just Inc. (antes llamada Hampton Creek), fundada por Josh Tetrick, comercializa desde 2018 Just Egg, un sustituto líquido de huevo a base de proteínas derivadas de frijol mungo, un tipo de legumbre empleada en las cocinas orientales.

Europa también avanza en el mercado de proteínas vegetales. La cadena de supermercados española Lidl lanzó este año su hamburguesa Next Level Meat, elaborada con proteína de guisantes, a un precio de 2,99 euros el envase de dos unidades.
Y la firma multinacional suiza Nestlé, también vio un negocio redondo desde diciembre de 2018 en las hamburguesas sin carne hechas de soja y proteína de trigo. P-B Triple Play la llamaron y viene acompañada de ingredientes que imitan al bacon y queso tradicional. Cabe destacar que esta firma ya presentó otros productos tales como la “carne picada” vegetal Garden Gourmet Incredible Mince, o la hamburguesa 100% vegetal The Garden Gourmet Incredible Burger.

¿Y por estas latitudes cómo andamos? En Chile, desde 2016 existe la startup NotCo (The Not Company), fundada por Matías Muchnik, Karim Pichara y Pablo Zamora, que el año pasado consiguió financiamiento por 30 millones de dólares para ampliar sus investigaciones y expandirse a nuevos mercados, y entre los inversores que apuestan a ella figura Jeff Bezos, fundador de Amazon.
La mayonesa que creó NotCo a partir de garbanzos, llamada NotMayo, figura entre los productos más populares de la firma, aunque también lanzaron una leche, un queso crema y un helado, todo vegano. El helado, hecho a partir de piña, repollo y arvejas. Y recientementelanzó junto a Burger King, Not Rebek Whopperuna hamburguesa creada en base a plantas, que ya puede consumirse en todos los locales de Chile de la cadena de comidas rápidas.

El frigorífico brasileño Marfrig (licenciatario de marcas como Paty y GoodMark)- presentó Revolution Burger, su marca propia de Hamburguesa Vegetal que desde 2020 llega al mercado chino queriendo imitar el sabor, color y textura de lo que sería saborear una burguer de carne vacuna. Y la firma también asegura que desembarcará en Argentina con “Paty 4.0”, su propio medallón vegetal, en base a inteligencia artificial.

¿Y Argentina? También se subió al tren de las proteínas vegetales. La empresa rosarina Frizata, presentó FriBurger Veggie, su hamburguesa hecha a base de plantas, con proteína de soja y huevo, la cual recibe sabor con especias, cebolla, sal, azúcar, leche y sabores vegetales. El cofundador de Frizata, José Robledo, asegura que es la primera hamburguesa ´plant based´ de Argentina.

Otra firma llamada Felices las Vacas, fundada por Roberto Cantoli, también incursionó en la industria foodtech con su hamburguesa Karnevil, hecha a base de arveja texturizada, y la cual puede conseguirse en más de 1600 locales del país. La empresa tiene su planta de producción en Gran Buenos Aires Norte, Villa Adelina, San Isidro y cuenta con una capacidad de fabricación de 5000 unidades diarias.

Y no sólo de hamburguesas vegetales vive esta compañía 100% argenta. En su página web hay una decena de productos tales como chocolates, alfajores, dulce de almendras, bebidas como smoothies, yogures y queso crema.
Compartimos un progrmaa especial de Bichos de Campo, dedicado a este tema: Carnes sin carnet, sustitutos que piden pista.
Otra startup argentina que sigue este ritmo es “Tomorrow Foods” (alimentos del mañana), creada hace poco más de un año, que promueve el desarrollo de las proteínas vegetales y los aislados proteicos a partir de arvejas y otros cultivos. Gonzalo Segovia, uno de sus fundadores, aseguró que “los consumidores piden alimentos más saludables, que sean anti alérgicos y que no sean Organismos Genéticamente Modificados (OGM)”.
En definitiva, el de las proteínas vegetales es un negocio que no tiene techo, ni fuentes animales en sus procesos de producción.
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