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La entrada La empresa de nutrición animal Biofarma inauguró un centro de experimentación en nutrición que incluye una escuela y hasta un biodigestor se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>De manera novedosa, Biofarma instaló en este centro un espacio destinado a la capacitación de jóvenes profesionales –ingenieros agrónomos, veterinarios e ingenieros zootecnistas-, para que amplíen sus conocimientos en la alimentación intensiva. Gracias a los convenios generados con universidades nacionales y extranjeras, los jóvenes pueden instalarse allí durante tres meses y enfocarse en aspectos prácticos de la actividad.

En cuanto al área destinada a la investigación, el CENAB cuenta con cuatro módulos independientes para la realización de estudios particulares. Uno de ellos es un galpón techado con 28 corrales de hasta diez animales cada uno, con pisos ruber slats y una balanza móvil que permite hacer pesajes sin trasladar a los animales.
El segundo módulo cuenta con diez corrales y comederos inteligentes, que facilitan la medición particular de cada individuo. Permite por ejemplo la realización de pruebas de consumo residual en reproductores.
El tercer módulo cuenta con 28 corrales, con capacidad para 20 animales cada uno, que funciona como un pequeño feedlot. El último módulo tiene 24 corrales, con capacidad para 50 animales, destinados a los ensayos de alimentación restringida.
El sector de la investigación se completa con un sector en la planta de comidas que tiene un mixer estacionario y un carro distribuidor.
En lo que respecta a la producción, se diseñó un juego de corrales tomando como referencia los modelos aplicados en universidades internacionales como las de Nebraska y Minnesota en Estados Unidos. Allí se creó un espacio de 50 corrales de engorde para 11.000 cabezas en su primera etapa, y 50 metros de frente para un comedero.
El CENAB cuenta con una planta de acopio y procesamiento propia en donde se produce el alimento. La misma cuenta con un molino a martillo, un banco de quebrado de ocho rolos con capacidad de 40 toneladas por hora, y una maquina de rolado a vapor. Los depósitos tienen espacio para almacenar 6000 toneladas de grano húmedo y 12.500 de alimento seco.

Los corrales centrales se encuentran elevados, a 4.40 metros del piso, y están acondicionados para juntar la bosta. También tienen una red de riego para reducir el estrés térmico de los animales. El bloque permite juntar el agua acumulada y llevarla a una represa de decantación. Eso alimenta un biodigestor que produce biogás, utilizado para alimentar la caldera que se usa en el rolado de maíz, y un grupo electrógeno que le da energía al predio en general.
“El biodigestor alimenta un equipo de ‘steam flakes’ o rolado al vapor, que en la actualidad es único en Argentina. El mismo aporta una diferencia importante en la mejora del maíz, aportándole digestibilidad, y humedad, lo que lo convierte en un producto muy seguro, además de evitar el proceso de acidosis en la hacienda”, señaló Marcelo Vilosio, vicepresidente de Biofarma.

Los excedentes de biogás son comercializados, y por día se obtienen además diez toneladas de fertilizante orgánico que regresa al sistema para reemplazar a los fertilizantes químicos.
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]]>La entrada Las emisiones de gases en un ciclo ganadero mixto serían menores en la etapa de feedlot que en la cría con pasturas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El estudio, del que participaron técnicos del INTA Manfredi, analizó la huella de carbono que dejan los sistemas mixtos de producción de carne en la zona semiárida central de la Argentina. El estudio se enfocó en un sistema con cría a campo en pasturas naturales e implantadas, más una recría y engorde en un feedlot para tres categorías de animales: macho liviano, hembra y macho pesado.
El estudio se hizo en los establecimientos del grupo Tigombú, que maneja varios miles de hectéreas y tiene un feedlot con capacidad para 12 mil cabezas. Allí se recoge la bosta de los animales y se la destina a alimentar un biodigestor. A la vez, hay una planta de bioetanol, que ofrece como subproducto la burlanda, que se utiliza como alimento de los animales.

Del análisis comparativo de las tres categorías de animales se desprendió que la hembra es la que mayor huella presenta, en tanto requiere más días de recría y engorde para alcanzar el mismo peso de venta que los machos y eso implica mayor cantidad de recursos de alimento, y más días emitiendo metano.
De acuerdo con Rodolfo Bongiovanni, especialista en análisis de huellas ambientales del INTA Manfredi, “encontramos que los puntos críticos de impacto se encuentran en la producción primaria, notoriamente en la emisión de metano por fermentación entérica que representa entre el 62% y el 64% del impacto total”.
“Dentro de este punto aparecen con mayor valor las emisiones de la vaca madre, seguidas de las emisiones del propio animal de engorde y finalmente el aporte del toro, que es mínimo”, agregó.
Por otra parte, están las emisiones derivadas de la gestión del estiércol, que ocurren principalmente en la recría, donde la acumulación de excretas en lagunas anaeróbicas genera emisiones de metano y óxido nitroso que representan el 11% y el 15% del impacto total.
El año pasado Bichos de Campo entrevistó a Rodolfo Bongiovanni para hablar sobre la necesidad de medir las huellas de carbono:
En esta línea, Leticia Tuninetti, que es especialista en análisis de ciclo de vida del INTI y autora junto a Bongiovanni del estudio, indicó que “en tercer orden de importancia aparecen las emisiones en la producción de los alimentos de la recría y el engorde (maíz grano, burlanda y maíz picado ensilado), que suman entre un 12% y un 15% del total”.
“En cuarto lugar, las pasturas implantadas representan un 4% debido a que implican uso de insumos, como agroquímicos y combustibles”, añadió.
“Si bien los valores encontrados en este trabajo son similares a los valores internacionales publicados por algunas bases de datos para la producción de carne en feedlot, siguiendo los mismos métodos y protocolos adoptados internacionalmente, los resultados están considerablemente por debajo de los estudios que muestran resultados para producción de carne en sistemas extensivos a campo”, destacó Tuninetti.
Dentro de los puntos a destacar del sistema productivo estudiado, “se encuentran las menores emisiones relativas generadas en la recría a corral y el engorde en feedlot, con alimentación a base de granos, silo de maíz y burlanda, que tienen factores de emisión de metano inferiores a animales alimentados con pasturas”, señaló Bongiovanni.

Las emisiones generadas por el alimento burlanda y la vinaza, que se suministra a los animales, son bajas por tratarse de subproductos de la producción de etanol. Debido a que ocurre en el mismo predio y aunque se llevan parte de la carga ambiental del proceso de la mini destilería, no reviste relevancia y, además, evita traslados.
“Otro punto de interés es que no hay emisiones por gestión del estiércol en el feedlot, ya que las excretas se utilizan como insumo del biodigestor”, destacó Tuninetti y agregó: “Tanto el consumo de subproductos de baja huella de carbono, provenientes de la destilería de etanol, como la ausencia de emisiones por manejo de efluentes durante la etapa de engorde, explican la menor huella de carbono comparativa de este sistema productivo y refuerza los objetivos de la economía circular”.
“Tanto la actividad agrícola como la ganadera no están exceptuadas de emitir gases de efecto invernadero, pero sí pueden disminuirlas con un manejo sustentable de las dietas”, puntualizó el especialista del INTA.
En este sentido, Bongiovanni aseguró que “entre los puntos que generan altos impactos ambientales se encuentra la gestión del estiércol en la etapa de recría, debido a que la utilización de lagunas anaeróbicas genera altas emisiones de metano y óxido nitroso”. Y añadió: “En este punto se podría mejorar el manejo a través de técnicas que reduzcan dichas emisiones, como la integración de las excretas junto con las del feedlot, que tienen como destino el biodigestor”.
Por último, Tuninetti advirtió que otro punto de alto impacto ambiental que se podría trabajar es el cultivo de maíz, principal alimento en la etapa de feedlot: “Aumentar su productividad y mejorar las técnicas agrícolas con vistas en la sustentabilidad del planteo técnico, con dosis variables de fertilizantes y agroquímicos, fertilización en tiempo óptimo, riego complementario, mantenimiento preventivo de la maquinaria y eficiencia en el uso de combustibles”.
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]]>La entrada Sebastián Sosa busca tecnologías para la agricultura familiar del Cuyo: Ahora estudiarán cómo funcionan los biofertilizantes se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Estas pruebas se desarrollarán en varias zonas del país, de la mano de un convenio de cooperación técnica entre el INTA y la empresa Econer, ubicada en Campana, que fabrica biodigestores en bolsa. Se han distribuido distintas bolsas para hacer este análisis. La idea ers que estas innovación que permite tratar los desechos orgánicos pueda ser aprovechado por la agricultura familiar.
Se trata de una bolsa negra tubular, flexible y de ciclo semicontinuo a la cual se ingresan desechos animales y orgánicos, se los degrada y como resultado arroja dos subproductos: Biogás y Biol (o fertilizante líquido).
“Podemos ingresar al biodigestor la materia orgánica por un lado y los desechos animales por el otro, o bien colocar ambos sustratos mezclados para que este los digiera en su interior y nos de como resultado el biogás y el biol”, explicó Sosa a Bichos de Campo.
Mirá la entrevista completa a Sebastián Sosa:
El investigador describió que “el biogás es básicamente metano y dióxido de carbono y se puede emplear para generar energía o bien producir calor en una hornalla para cocinar alimentos. Y el biol es un biofertilizante líquido que tiene todos los nutrientes que podría tener un fertilizante artificial, pero la diferencia es que este suma microorganismos con lo cual tiene mucho más poder de fertilizante y es más natural”.
Respecto del convenio establecido con Econer, Sosa manifestó que la idea con el biodigestor montado es “hacer un trabajo de validación tanto social como técnica entre la empresa y el INTA”. Remarcó que es fundamental dado que muchos productores no pueden acceder al gas natural o envasado, además de que su costo es elevado, y entonces podrían aprovechar el biogás generado en la bolsa biodigestora, y también el biol producido para utilizar en sus cultivos y huertas.

En referencia a las pequeñas maquinarias en las que trabajan desde el IPAF región Cuyo, Sosa declaró que como San Juan y Mendoza son zonas productoras de vid por excelencia, han trabajado en el desarrollo de un artefacto que realice la cosecha asistida de uva, considerando que el trabajo manual es complejo y que es difícil conseguir gente que realice la tarea.
Se trata de un prototipo de “banco mecánico” diseñado para pequeños viticultores, de fácil construcción y que evita a los cosechadores subir la escalera para descargar los tachos de uvas en la caja del camión. “Es difícil de conseguir gente para cosechar de modo manual pero también es una tarea que implica riesgos porque la persona debe subir a un banco de cosecha y tiene que recorrer cerca de cinco kilómetros diarios”, enumeró Sosa en la lista de problemas a los que se enfrentan a la hora de trabajar la vid en la región.
La solución que ofrece esta maquinaria que desarrollaron en IPAF Cuyo es subir la uva desde el nivel del piso, hasta el camión que la carga, lo que implica un alivio para el trabajador y avanza hacia la mecanización de la cosecha.
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]]>La entrada ¿Cómo funciona el biodigestor cooperativo de General Cabrera? Produce energía con un poco de bosta y otro poco de maní se publicó primero en Bichos de Campo.
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Cotagro es una cooperativa agropecuaria y Copesp es una cooperativa eléctrica. Ambas están ubicadas en la localidad de General Cabrera, en Cordoba.
Allí armaron un biodigestor, una especie de “gran estómago” capaz de procesar primero los residuos orgánicos del criadero de cerdos de Cotagro. Luego le sumaron desechos de la producción de maní tan característica de esa zona de Córdoba, además de la industria frigorífica y de la industria láctea. Dentro del biodigestor todo eso se transforma primero en biogás y en fertilizantes de origen biológico. Más adelante en el proceso, el biogás se utiliza para producir electricidad.
Hoy esa planta tiene más de 30 proveedores de la región a los que les recogen de forma gratuita los efluentes y residuos. El biodigestor procesa entre 100 y 120 toneladas diarios. La mitad de ese volúmen proviene del criadero de cerdos de Cotagro y el resto de los nuevos abastecedores. Con eso generan 1 Megawatt por hora o 24 al día.

Del biodigestor sale primero biogás que luego transforman en energía eléctrica que le venden a Camesa para abastecer a la red interconectada nacional. También un fertilizante que están probando en campos vecinos.
“Se trata de un ganar-ganar”, explica Macagno, ya que mientras a los productores e industriales les resuelven un problema no menor (la disposición final de los efluentes, ellos a su vez producen energía y fertilizantes, con lo cual “se le devuelve al suelo lo que se le saca”, indicó el empresario.
Escuchá la entrevista a Juan Pablo Macagno:
Macagno dijo que cuentan con diferente tipo de camiones en función de cuál sea el residuo a levantar. Luego de retirar esos desechos, se le entrega un certificado de disposición final al proveedor.
“Con esto evitamos un pasivo ambiental importante porque esos residuos estaban siendo dispuesto quizás no de la mejor manera. Evitamos ese impacto ambiental negativo y extraemos la energía que tiene los residuos, los transformamos en biogás y con ese producto alimentamos un motor diésel acoplado a un generador, que lo transforma en energía eléctrica que se inyecta en la red”, dijo el empresario.
Con respecto al otro producto que se obtiene en ese proceso, el biofertilizante, indicó: “Ese es el subproducto de la planta que por ahora no tiene valor de mercado, pero que estamos empezando a aplicar en campos vecinos para ver cuáles son sus rendimientos. Se trata de un multi-nutriente que mejora las propiedades del suelo y el rinde de los cultivos”.
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]]>La entrada Adecoagro ya está lista para vender sus primeros bonos de carbono: Lisandro Ferrer nos contó este largo proyecto verde y redituable se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La empresa cuenta con tambos estabulados muy grandes y modernos en Cristophersen, en el sur de Santa Fe. Allí además desarrollaron un gran biodigestor a fines de 2017, para transformar el estiércol de las 13 mil vacas que tienen en ordeñe, en energía renovable que se usa en el lugar, y que incluso puede ser inyectada a la red nacional. De ese proceso también sale un biofertilizante, que pueda ayudar a desarrollar los granos que utilizan en el balanceado de las vacas.

“Es un modelo de producción circular que arranca desde la producción primaria de forrajes. Ese alimento se lo damos a nuestras vacas, y estas producen leche y generan efluentes, los cuales son procesados dentro del biodigestor, para generar energía y un subproducto que es un biofertilizante que aplicamos a nuestros campos y que fertiliza nuestros cultivos”, explicó a Bichos de Campo Lisandro Ferrer, responsable de proyectos industriales de Adecoagro. Los efluentes dejan de ser un problema y pasan a ser un subproducto más para la empresa.
Mirá la entrevista completa a Lisandro Ferrer:
“Esto siempre fue pensado como un modelo integrado. Desde que empezamos a intensificar la producción, siempre estuvo presente este biodigestor. Y fue mucho más viable cuando fuimos participes del Renovar I, que es una programa de energía renovable por parte del Estado”, contó el ingeniero responsable del proyecto.
Ferrer, que trabaja en Adecoagro desde hace 12 años, explicó que esta ventaja de transformación de biogás y de biofertilizante que les permite el biodigestor, les ayuda a llegar a otro mercado, el de bonos de carbono. Se trata de un proceso del cual ahora hablan muchos. A Adecoagro le llevó mucho tiempo.
“Primero planteamos un escenario base para explicar cómo estábamos antes de este proyecto y cuántas toneladas de dióxido de carbono generábamos y emitíamos al ambiente. Este proceso de descripción del proyecto y marco teórico nos llevó casi dos años. Merece ser detallado y claro, auditable y medible, porque al final de la historia eso tendrá un rédito económico”, describió Ferrer.
La segunda etapa, según manifestó el ingeniero civil, fue la de pre-validación. “Consiste en llamar a una consultora externa -en nuestro caso llamamos a una de España-, la cual nos define si con nuestro proyecto es posible generar bonos de carbono para comercializar”.
“Si esa pre-validación es positiva, se pasa a una tercera etapa, ya de validación, donde se pone el sello verde y se establece que el proyecto genera realmente bonos de carbono”, declaró.
Luego llega una cuarta etapa, la de registro, donde se establece cuántos bonos de carbono registra el proyecto en un año a partir de haber efectuado el balance entre emisiones y capturas. “En nuestro caso, todas esas etapas fueron positivas, y hoy tenemos 17.500 toneladas de bonos de carbono anuales equivalentes a dióxido de carbono”, resaltó el responsable de proyectos industriales de Adecoagro.
“Hay una serie de auditores y consultoras que te van acompañando a lo largo de este registro, y con una validación correcta, todas esas etapas le dan marco físico y real a tu proyecto. Por eso es tan importante seguir los pasos. Lleva tiempo, pero con un proyecto viable se puede alcanzar la meta”, afirmó.

Una vez que se obtiene la validación del registro de generación de esas toneladas de bonos de carbono, Ferrer manifestó que “lo que le sigue es una etapa de monitoreo, donde, durante un año, se chequea que realmente se produzcan esas toneladas de bonos de carbono”.
Para vender bonos de carbono, Ferrer explicó que se lo puede hacer accediendo, a un mercado regulado o bien a uno voluntario. “El regulado es similar en funcionamiento al de una bolsa de comercio, el cual compra y vende bonos. Nosotros no pudimos, en su momento, acceder a ese mercado, porque para entrar necesitábamos una carta de aprobación por parte del Estado argentino, y en esa época no estaba dándolas, por ende no podíamos registrar nuestro proyecto como verde”, dijo.
Entonces, Adecoagro decidió ir al mercado voluntario, donde la comercialización se arregla entre privados. Allí una empresa puede vender los bonos que quiera, y otra empresa que desee reducir los bonos o tener un impacto social positivo, los compra.
“Ya vamos por el tercer año y todavía no vendimos, pero en caso de querer hacerlo, tenemos que hacer el monitoreo de esos bonos, y una verificación final donde se venden”, aclaró. Un bono cuesta entre 3 y 6 dólares. Es un valor de mercado. De esta forma, dependiendo qué valor prime en el momento de venta, Adecoagro podría facturar entre 52.500 y 105.000 dólares por la venta de sus 17.500 toneladas de bonos de carbono.
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]]>La entrada Sabores y saberes: Un grupo de amigos, entre bondiolas caseras y un “matambre al biogás” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Con aquel jovencito entablamos una linda amistad. Había llegado a Buenos Aires con la idea de estudiar la carrera de chef (jefe de cocina), pero al final no pudo concretar ese sueño y en 2002 regresó a su pago. No supe más de él. Yo abandoné el oficio de las peñas folklóricas y con Juan Manuel nos perdimos el rastro. Hasta que el año pasado, retomé la actividad programando artistas folklóricos en un salón de San Telmo. Allí no sólo me apareció Juan Manuel, sino su querido hermano, Darío, con la misma linda pinta de paisanos con la que los conocí. Retomamos la amistad y me puse al día de “en qué andaban” mis amigos.
Juan Manuel me contó que, regresado a Campana, conoció a su gran amor y su actual esposa, Victoria, tan emprendedora y simpática como él, al punto que hasta hoy comparten todos los trabajos independientes que emprenden. Ya tienen dos hijos: Ivo y Gaspar. Me contó además, que hace un tiempo decidió darse el gusto de satisfacer algo de su vocación por la gastronomía, y aprender el oficio y arte de la charcutería con el maestro Marcelo Cagnoli. Es que Manolo –para sus amigos—se crió participando desde muy joven en las carneadas que realizaba su abuelo Domingo, alias “Mingo”, en el campo.
Así fue como comenzó a elaborar de modo familiar y casero todo tipo de fiambres, bajo la marca “Mingo”: salames, bondiolas, jamón crudo y cocido, pastrón, bresaola, mortadela, leberwurst, chistorras, fuet y otros. Gustaron tanto que comenzaron a pedirle por encargo y también algunos caterings, que realiza con mucha pasión, emprendimiento al que decidieron ponerle de nombre: “Un Donate en tu cocina”, así se los puede hallar en Facebook y hoy pueden hacer envíos a todo el país.
Le pedí una receta y ahí nomás me pasó estos consejos: cómo elaborar el fiambre de bondiola, con un método muy interesante, por “equilibrio al vacío”.
Pero a fines de 2018, Juan Manuel y Darío me llamaron para proponerme que me sumara a un emprendimiento agroindustrial, como comunicador y vendedor: me contaron que iban a fabricar y lanzar al mercado unos biodigestores flexibles, en bolsa, semicontinuos, que convierten el desescho orgánico en biogás metano y fertilizante líquido. Me dijeron que serían los primeros fabricantes en Argentina, y tal vez de América del Sur.
El grupo se componía, además, de Guido Pignone Rojas, experto en administración y finanzas; de Gabriel Smith, fabricante de inflables y especialista en telas antidesgarrables de última generación; y bajo la dirección técnica del experto en biocombustibles, Maximiliano Espinosa. Acepté y así fue como instalaron dos protototipos: uno en la Escuela agraria “El Tatú”, de Campana, y otro en la chacra del Canario Maculia, en Los Cardales, criador de cerdos y además, fino cantor de folklore y guitarrero, pero sólo entre amigos.

Comencé a frecuentar la chacra del “Canario”, los domingos, donde conocí a su encantadora familia. Allí caen amigos hasta de San Antonio de Areco y se arman peñas domingueras que dan gusto. El Canario tiene parrilla, horno de barro, buenos caballos, y su padre es el mejor anfitrión.
En esas juntadas, Juan Manuel, tan amante de la gastronomía criolla como yo, nos suele sorprender con sus exquisitas picadas caseras y sorprende a los invitados con unas bondiolas o churrasquitos de cerdo al disco de arado, pero cocinados sobre un anafe alimentado con biogás metano generado en la Bolsa Bio, registrada por la flamante empresa que han fundado los hermanos Donate con su amigo Guido Pignone: “Econer, energías del futuro”.
En la chacra de Cardales probaron la bolsa más chica, que hoy ya han lanzado a la venta, y que ahora utilizan para presentar a los interesados e invitar a las escuelas para ir formando conciencia social. La misma mide 3 metros por 2,20 metros y genera entre 3 y 5 horas diarias de biogás, y unos 100 litros diarios de fertilizante líquido. Al Canario le lleva cargarla diariamente con el guano de sus chanchos unos 15 a 20 minutos. ¡Está fascinado! Cocina y se baña con gas gratuito y tiene una bolsa que le podrá durar unos 10 años.
Yo les he prometido cocinar al disco el próximo domingo, a fuego de biogás, un matambre a la leche, pero al que le echo 4 dientes de ajo bien picado y sal gruesa. Lo tapo de leche y lo dejo que hierva a fuego lento hasta que se haga una salsa espesa, de color marrón, por el jugo del matambre. Claro que conseguiré un matambre de animal pequeño, ideal de un kilo y medio, para asegurarme que sea tierno.
Con Juan Manuel Donate tenemos en común un gran amigo de su ciudad vecina de Zárate, gran guitarrista y cantorazo de zambas y de tangos, Franco Puig. Vivió varios años en Salta capital y frecuentaba La Casona del Molino, de la cual fui propietario durante cuatro años, pero ahora ha regresado a su pago natal. Le pedimos que nos dedicara una canción y eligió una zamba del Yuyo Montes, “Apenas cantor”, con la que se identifica.
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]]>La entrada Producir biogás con estiércol ya es un hecho en Argentina, a partir de un biodigestor flexible se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El sueño de tener energía en el campo, generada a partir de los residuos de establecimientos pecuarios, ya es un hecho. Y además, este desarrollo nacional resulta mucho más accesible que los costosos biodigestores importados.
Juan Manuel explicó a Bichos de Campo cómo funciona el sistema. “Es una bolsa con tres bocas. En una se carga el estiércol del animal- también se puede llenar con cualquier desecho orgánico. Y luego, por otra boca sale el fertilizante líquido, y por una válvula superior, sale el biogás”.
“La bolsa más chica que tenemos en funcionamiento genera de 3 a 5 horas de biogás diario, y además extrae entre 100 y 150 litros de fertilizante por día. Y todo lo generamos con 30 kilos de cualquier desecho de animales”, agregó Juan Manuel Donate.
Su hermano, Darío, precisó que de este modo, por ejemplo, “un feed lot puede armar varias bolsas en serie y generar gas suficiente para alimentar un grupo electrógeno a gas y generar electricidad gratis”.
Escuchá la entrevista completa a los hermanos Juan Manuel y Darío Donate:
El biodigestor de los hermanos Donate y sus socios, que ya ha sido probado con éxito, se fabrica en diferentes tamaños y por eso puede ser utilizado en establecimientos pecuarios de poca, mediana o gran escala. “Un peón rural o una persona que vive en el campo o quinta y tiene animales, puede generar el gas para su cocina y el fertilizante orgánico para su establecimiento particular, por poner otro ejemplo”, dijo Dario.
Dependiendo del estiércol que se coloque en la bolsa, este debe ir acompañado de agua, de 2 a 5 partes de agua aproximadamente. “Es algo relativo a un compost, pero se genera dentro de una bolsa”, explicaron los Donate.
En cuanto a las medidas en que se pueden adquirir los biodigestores flexibles semicontinuos Econer, los hermanos describieron que “todos los equipos cuentan con un ancho de 2,20 metros. Luego el equipo más chico tiene 3 metros de largo y el valor es de 48.000 pesos más IVA. Pero también se pueden adquirir de hasta 20 metros de largo, y en ese caso el valor es de $200.000 más IVA”.





La inversión, según estos emprendedores, se recupera entre 8 y 10 meses, pero la vida útil de la bolsa es mucho más extensa. “No hay un estudio específico de la duración del producto, pero estimamos de 8 a 10 años, y el recupero del pago de la bolsa se da al año de uso. El mayor negocio de la bolsa está en el fertilizante obtenido, y no en el biogás. Lo que nosotros decimos es que, con que una persona recupere $1 por litro del fertilizante, ya sea vendiéndolo o con uso propio, al no tener que comprar ese insumo, ya está ahorrando. Y además, el fertilizante obtenido es orgánico, lo que permite dejar de usar el de síntesis química”.
En cuanto a la carga de la bolsa, los hermanos aseguraron que “no se demora más de 20 minutos diarios para cargarla con los desechos”.
Ya existen dos equipos en funcionamiento: uno está instalado en la Escuela Agraria 1, en paraje El Tatú, en Zárate; y el otro en un campo amigo en la zona de Cardales, partido de Exaltación de la Cruz, que se utiliza para mostrar a los interesados.
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]]>La entrada Roberto Truppel: “Hay que hacer frente a la contaminación ambiental que genera la bosta” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Somos de la idea de que hay que agregar valor agregado al grano. Por eso producimos nuestro propio alimento para los animales que criamos en ciclo completo. Anualmente sacamos 3.000 novillos y tenemos un feedlot para 1.700 cabezas con 3 rotaciones anuales”, comentó Truppel en una charla con Bichos de Campo.
Escuchá el reportaje completo:
“Estamos pensando en un futuro en implementar una extrusora de aceite de soja y girasol, y a su vez un expeller. A la vez estamos generando un biodigestor, el cual consiste en obtener el gas butano a partir de estiércol vacuno, y así poder generar electricidad. El proyecto con 1.000 animales generaría 125 Kva, que abastecerán aproximadamente a 300 casas, y requiere una inversión de 1 millón de dólares que se recuperaría en unos 3 años”, desarrolló el director de Trap SRL.
Truppel explicó que el objetivo es el de “hacer frente a la contaminación ambiental que genera la bosta en nuestro establecimiento. Estamos viendo la posibilidad de firmar contratos con privados para vender la electricidad directamente a grandes consumidores que necesitan consumir un 8% de su electricidad a partir de fuentes renovables. De hecho, el plan nacional es que el 20% de la energía que se produzca en el país, sea originada de estas fuentes, lo que bajaría considerablemente el costo de la energía”.
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