Error en la base de datos de WordPress: [Table 'wi631525_new.wp_ppress_plans' doesn't exist]SELECT COUNT(id) FROM wp_ppress_plans WHERE status = 'true'
La entrada En el patio de su casa, la agrónoma santiagueña Celia González y su familia comenzaron a elaborar un biofertilizante a partir de la lombriz californiana se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Allí mismo, los tres integrantes de la familia se han dedicado a producir en estos dos últimos años un biofertilizante. Se trata de un abono orgánico a partir de residuos de origen vegetal usando la lombriz roja californiana, una especie que hoy difunde por las redes sociales. Poco a poco fueron creando un microemprendimiento familiar que hoy les da una gran satisfacción al saber que están aportando su “granito de arena” al cuidado del medioambiente.

“Comenzamos cuando se anunció la pandemia del Covid, momento en que nos dijeron que nos quedáramos en casa y mucha gente empezó -como nosotros- a interesarse por tener su propio huerto con hortalizas sanas y frescas, y de paso, achicando sus gastos”, relata Ignacio, que está estudiando administración de empresas y se ocupa de la parte productiva junto a su padre, y de la comercialización en el emprendimiento familiar.
Fue así cuando crearon la marca: Biofertilizante-Lombricompost. Lo venden fraccionado en bolsas de 5 y 10 litros. Su escala de producción aún es pequeña, apenas unos 300 litros por mes.

“En nuestra provincia nadie lo hacía sino que el abono se traía de otros lados”, explica la ingeniera, y continúa: “Los productos que ofrecemos están dirigidos hacia un nicho de mercado de personas que procuran acercarse, lo más posible, a una alimentación sana y un ambiente saludable. Es gente de la ciudad de Santiago y de La Banda, que busca hacer y mantener su propia huerta y además construir jardines bonitos con plantas ornamentales, arbolado y frutales”.
“Todo empezó como un entretenimiento familiar, con amigos, que se fue convirtiendo en una oportunidad de trabajo en equipo y en contacto con la naturaleza. Hoy nuestra casa es un `punto verde` donde la gente puede aprender sobre la lombriz, sobre las plantas y sobre el cuidado de los recursos fundamentales, que son el suelo y el agua, tan preciada en nuestra provincia”, dice Celia.
Pero en realidad, aclara la ingeniera, que en su casa llevan más de 20 años usando la lombriz californiana y que sus amigos y vecinos les acercan sus residuos orgánicos -como restos de cocina o césped-, con lo que se va generando una conciencia comunitaria. Ya su abuelo Fermín fue un ejemplo en su campo ubicado en Api Pozo, Departamento San Martín, cultivando melón, sandía, higos, duraznos y verduras para consumo familiar, ya que “engordaba el suelo”-así decía él, según Celia- con el guano de las ovejas, vacas y caballos.

“Nuestra mayor preocupación está en ofrecer abonos de calidad y seguros, para que no pongan en riesgo la salud de nuestros clientes. Para eso nos valemos de conocimientos científico-técnicos con el objeto de seleccionar los materiales orgánicos (vegetales, como la algarroba, etc.) que alimentarán a las lombrices, con las técnicas más apropiadas, a fin de que el producto esté libre de metales pesados, de contaminantes orgánicos, de patógenos y hasta de semillas de malezas”, explica.
Para estar completamente seguros, aclara que “pasteurizamos ese material seleccionado, llevándolo a temperaturas que eliminan los patógenos y semillas de malas hierbas, para garantizar inocuidad”.
“Por último, realizamos la cosecha del `lombricompost`, cuando el alimento de la cuna está totalmente transformado al haber pasado por el tracto digestivo de la lombriz, cuyo nombre científico es `eisenia foetida`”.
De todo ese proceso “resulta un producto de aspecto similar a los granos de café de color oscuro y sin olor”, detalla la ingeniera, quien se ocupa del asesoramiento técnico en la producción del fertilizante y de todo lo que refiere a la producción de plantas, como maíz, hortalizas y aromáticas en terreno y macetas, huerto en cajones de madera, huerto demostrativo y de frutales como mandarinos, naranjos, pomelos, limoneros, ciruelos, parrales y melones.

Los tres integrantes de la familia se sienten satisfechos porque la gente que conoce el producto vuelve a comprarlo. A futuro les gustaría celebrar un acuerdo con la municipalidad para replicar este “punto verde” en otras zonas de la ciudad, a fin de que más vecinos, bares y cervecerías puedan acercar sus residuos orgánicos para el reciclado con la lombriz roja.
También pretenden que su lugar sea reconocido como espacio educativo para hacer talleres y capacitaciones o dar charlas a familias o alumnos de escuelas. “De ese modo, lograremos que más gente se comprometa con una mejor calidad de vida”, dice Ángel, quien además trabaja de gerente de una empresa privada. Él además invita a toda la gente a que los visite con su mate y pueda pasar una jornada amena, de aprendizaje y de intercambio de conocimientos. “De este modo podremos estimular a que más gente produzca huertos, coma más sano, fomente los arbolados, los jardines y los espacios verdes”, culmina.
La entrada En el patio de su casa, la agrónoma santiagueña Celia González y su familia comenzaron a elaborar un biofertilizante a partir de la lombriz californiana se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Las vacas de Gustavo no solo le dan leche: Con la bosta elabora un biofertilizante que le permite diversificar sus ingresos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Gustavo Augel es productor de leche en Lobos, Buenos Aires y coordinador de la comisión de lechería de Carbap desde octubre pasado. Su familia se instaló allí desde 1998, en un campo de 250 hectáreas. Su establecimiento forma parte del 75% de los denominados “tambos chicos” que son “los que subsisten” produciendo unos 2.500 litros por día.

“Somos parte los que tenemos la disyuntiva diaria de si vendemos vacas a otro tambo grande, si hacemos soja o si la peleamos un poco más a ver hasta dónde aguantamos. En mi caso estoy tratando de diversificarme: tengo un campo chico pero ese rumbo (hacia otras actividades) le va a hacer bien al campo, porque tirar todos los dardos a la lechería no me da buenos resultados”, explicó Augel a Bichos de Campo.
Escuchá la entrevista completa:
Para diversificarse, Augel decidió hacer 40/50 hectáreas de agricultura con destino comercial. Es decir para vender los granos y no para usarlos como reserva de alimento para las vacas. Para fertilizar esos lotes, además, comenzó a producir un fertilizante líquido con los efluentes de su propio tambo.
“Es una actividad que arrancamos este año. Juntamos toda la bosta que deja la vaca en el ordeñe, se procesa y se genera un fertilizante líquido” que en parte se usa en el propio campo y en parte se vende a la Fundación para el Desarrollo de la Investigación Científica y Tecnológica en Defensa del Medio Ambiente, que a su vez lo comercializa como CH4 Biol.

Augel explicó cómo es el proceso: “A diario, cuando entra al tambo y mientras espera ser ordeñada, la vaca defeca. Eso se junta con pala cargadora, que lo deposita en tachos de plástico de mil litros con agua y bacterias vivas que hacen el proceso. Lleva un período de 90 días y a partir de entonces se pueden cosechar 15/16 litros diarios. Entonces se agregan otros 15/16 litros de bosta y se mantiene así la misma cantidad”.
La cosecha es cada tres días. En total se producen 500 litros de fertilizantes por bin (tacho de mil litros) al mes. Por cada litro le pagan 130 pesos, eso sin contar el beneficio que obtiene por fertilizar el campo con un producto biológico y así evitar la compra de fertilizantes, que este año pegaron un salto importante.
El productor -devenido ahora en dirigente- también se refirió a las perspectivas de la actividad. “Los tambos grandes cada vez tienen más vacas, los chicos algunos crecen pero para patear la pelota para adelante y en muchos casos tratan de diversificarse. No le veo un norte como para que los productores digan apostemos y compremos vacas”, indicó.
Entonces le preguntamos por qué se involucró en la actividad gremial si el futuro no es tentador para esta actividad: “Yo trabajaba mucho tranqueras adentro y un día dije que si queremos sacar a la lechería de donde está me tenía que involucrar más. Como coordinar (en Carbap) tenemos tarea grosa”.
Augel dijo que espera “traer a productores a la mesa de lechería de Carbap para conocer su problemática” y contó que “en el 2022 queremos trabajar con los ateneos para involucrar a los muchos jóvenes que están capacitados”. Como tercera medida pretende tener una reunión en cada cuenta lechera de la provincia, además de la reunión mensual que se hace en Carbap.
La entrada Las vacas de Gustavo no solo le dan leche: Con la bosta elabora un biofertilizante que le permite diversificar sus ingresos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada ¿Cómo funciona el biodigestor cooperativo de General Cabrera? Produce energía con un poco de bosta y otro poco de maní se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>
Cotagro es una cooperativa agropecuaria y Copesp es una cooperativa eléctrica. Ambas están ubicadas en la localidad de General Cabrera, en Cordoba.
Allí armaron un biodigestor, una especie de “gran estómago” capaz de procesar primero los residuos orgánicos del criadero de cerdos de Cotagro. Luego le sumaron desechos de la producción de maní tan característica de esa zona de Córdoba, además de la industria frigorífica y de la industria láctea. Dentro del biodigestor todo eso se transforma primero en biogás y en fertilizantes de origen biológico. Más adelante en el proceso, el biogás se utiliza para producir electricidad.
Hoy esa planta tiene más de 30 proveedores de la región a los que les recogen de forma gratuita los efluentes y residuos. El biodigestor procesa entre 100 y 120 toneladas diarios. La mitad de ese volúmen proviene del criadero de cerdos de Cotagro y el resto de los nuevos abastecedores. Con eso generan 1 Megawatt por hora o 24 al día.

Del biodigestor sale primero biogás que luego transforman en energía eléctrica que le venden a Camesa para abastecer a la red interconectada nacional. También un fertilizante que están probando en campos vecinos.
“Se trata de un ganar-ganar”, explica Macagno, ya que mientras a los productores e industriales les resuelven un problema no menor (la disposición final de los efluentes, ellos a su vez producen energía y fertilizantes, con lo cual “se le devuelve al suelo lo que se le saca”, indicó el empresario.
Escuchá la entrevista a Juan Pablo Macagno:
Macagno dijo que cuentan con diferente tipo de camiones en función de cuál sea el residuo a levantar. Luego de retirar esos desechos, se le entrega un certificado de disposición final al proveedor.
“Con esto evitamos un pasivo ambiental importante porque esos residuos estaban siendo dispuesto quizás no de la mejor manera. Evitamos ese impacto ambiental negativo y extraemos la energía que tiene los residuos, los transformamos en biogás y con ese producto alimentamos un motor diésel acoplado a un generador, que lo transforma en energía eléctrica que se inyecta en la red”, dijo el empresario.
Con respecto al otro producto que se obtiene en ese proceso, el biofertilizante, indicó: “Ese es el subproducto de la planta que por ahora no tiene valor de mercado, pero que estamos empezando a aplicar en campos vecinos para ver cuáles son sus rendimientos. Se trata de un multi-nutriente que mejora las propiedades del suelo y el rinde de los cultivos”.
La entrada ¿Cómo funciona el biodigestor cooperativo de General Cabrera? Produce energía con un poco de bosta y otro poco de maní se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>