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La entrada El biólogo Felipe Alonso trabaja para la conservación de los pequeños peces killis: Cualquiera puede convivir con ellos en el campo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El nombre killi proviene de los inmigrantes holandeses que llegaron a la costa este de EE.UU. y aplicaron esa palabra para nombrar a pequeños peces que habitaban en dicha región. Con el tiempo su uso se fue extendiendo a otras especies por medio del acuarismo y hoy es un nombre genérico aplicado a más de 1000 especies de peces del orden Cyprinodontiformes.

En Argentina los killis estacionales se encuentran distribuidos en la región chaco-pampeana por debajo de los 450 metros sobre el nivel del mar, desde el sur de la provincia de Buenos Aires hasta Misiones y el Chaco salteño. Y el productor agropecuario puede hacer mucho para conservarlos.
-Los killis son peces estacionales que crecen espontáneamente en charcos de agua dulce. ¿Es correcto?
-Hay más de mil especies de “killis” o “killifish” presentes en casi todos los continentes, a excepción de la Antártida y Oceanía. No todos viven en charcas estacionales, de hecho, la mayoría de las especies habita ambientes acuáticos permanentes. De todos los killis que hay, unas 300 especies aproximadamente viven en las planicies de África y Sudamérica.
-¿Qué características tienen?
-Las especies americanas están dentro de la familia Rivulidae y son pequeños peces que raramente superan los 10 centímetros de largo. Los machos suelen ser coloridos y vistosos, de ahí que sean muy codiciados por los acuaristas, en tanto que las hembras suelen ser de colores grises a marrones.
-¿Se relacionan de alguna forma con la producción agropecuaria?
-Muchas veces se encuentran en los denominados “tajamares” que realizan los productores agropecuarios para darle de beber a los animales que, si bien son ambientes artificiales, generalmente se hacen en zonas anegables donde suele haber killis estacionales. La interacción con la ganadería en densidades no muy altas es bien tolerada por estos peces, en cambio, la agricultura intensiva, como el cultivo de soja, suele tener impactos profundamente negativos, ya que muchos de estos ojos de agua desaparecen o si quedan muy cerca de los cultivos la fumigación termina eliminando esas poblaciones. La principal amenaza para su conservación es esa, por lo que creo que es fundamental el apoyo de los productores, ya que pueden hacer una gran diferencia a futuro en la supervivencia de estos peces.
-¿Cómo sobreviven los que viven en humedales temporarios que se llenan con las lluvias?
-Tienen adaptaciones. Por ejemplo, sus huevos son resistentes al desecamiento, quedan enterrados en la tierra durante la temporada seca y luego eclosionarán cuando el charco se llene nuevamente en la época húmeda. Por esta razón es común que la gente en el campo atribuya su aparición a que estos peces “caen con las lluvias”, explicación que notablemente se da tanto en diversos pueblos de América como de África. Además, estos huevos pueden entrar en estados de dormancia, algo único en vertebrados, denominado “diapausa”, donde el metabolismo baja muchísimo y lo mismo el consumo de oxígeno, por lo que los huevos pueden sobrevivir enterrados en estado más de un año.
–¿Cómo hace el productor agropecuario para identificarlos?
-Si observan charcos temporarios dentro de sus campos donde aparecen pequeños peces, seguramente se trate de estas especies. En tal caso puede contactarnos y nosotros podemos decirles qué especies tienen y pensar juntos formas de manejo compatibles con la producción agrícola.

-¿Son de crecimiento rápido?
-Muy rápido. Porque como generalmente esos charcos duran solo pocos meses, tienen otra adaptación notable que consiste en crecer muy rápidamente y alcanzar la madurez sexual, siendo de hecho un killi africano el vertebrado qué más rápido la alcanza en sólo dos semanas desde la eclosión. Los adultos no sobreviven a la desecación de sus ambientes, pero la supervivencia de sus poblaciones está garantizada por los huevos que entierran en el fondo del charco mientras esté con agua.
-¿Por qué usted se ha dedicado a estudiarlos?
-Me crie en el campo, en la zona de Yungas en Salta y desde chico me han apasionado los peces; pasaba horas observándolos en el arroyo y luego en mi casa. Con el tiempo empecé a tener acuarios y luego cuando empecé a estudiar biología. Me sorprendió que era muy poco lo que sabíamos sobre las especies de Argentina y que acá nadie estudiaba estos peces, a diferencia de lo que pasaba en Brasil o Uruguay, dónde hay una larga tradición de científicos abocados a este grupo. Así me contacté con un gran amigo, Pablo Calviño, un gran conocedor y estudioso autodidacta de este grupo de peces, y con él empezamos a trabajar juntos, y luego se nos sumaría Ignacio García, quien estudiaba Biología en La Plata. Juntos fuimos constituyendo un grupo de investigación sobre estos peces que fue creciendo e incorporando otros miembros y que actualmente estamos trabajando en una fundación.
-¿Por qué es importante conocer y proteger a los killis?
-Nos permiten poner en valor un tipo muy particular de ambientes que son los humedales temporarios donde, además de los killis, viven un montón de especies que son exclusivas de esos ambientes, como insectos o crustáceos. Estos humedales temporarios son particularmente vulnerables, ya que en general son charcas muy chicas, de poca profundidad y muy fácilmente modificados, ya sea rellenándolos o canalizándolos para transformarlos en tierras productivas. Esto ha llevado a la extinción a muchas especies de killis y ha hecho que sean uno de los grupos más amenazados de peces de agua dulce de Sudamérica. De hecho, Austrolebias wichi, una especie que describimos nosotros hace poco, endémica del chaco salteño, está en peligro crítico de extinción por esta causa, dónde los charcos que habita están modificados por canalizaciones y rodeados de plantaciones, principalmente de soja. Esto último también afecta indirectamente a los charcos aledaños, ya que las pulverizaciones que se realizan en esos cultivos eliminan la vegetación de estos charcos, lo que finalmente destruye ese ecosistema.
-¿El productor puede hacer cosas concretas para contribuir a su conservación?
-Desde ya. En el caso de la ganadería es cuestión de no cargar el ambiente demasiado, evitando un pisoteo excesivo del charco por parte de los animales; y en el caso de la agricultura tratar de evitar el rellenado o canalización de estos charcos y dejar un espacio de amortiguamiento entre el cultivo y el charco. A cualquiera que esté interesado en implementar este tipo de medidas pueden contactarnos para pensar juntos e incluso hacer un seguimiento y evaluar la efectividad de dichas medidas en el tiempo. Estoy convencido de que trabajando junto a los productores se pueden desarrollar formas de manejo que permitan la coexistencia de las actividades agrícolas con la vida de estas especies, sobre todo considerando que la mayor parte de la distribución geográfica de estas especies está en zonas con una incidencia muy alta de estas actividades, como la región chaco-pampeana.
Nota: Felipe es doctor en la UBA. Investigador Asistente de CONICET en el Instituto De Bio y Geociencias Del NOA (IBIGEO) CONICET-Universidad Nacional de Salta (UNSa). Realizó su licenciatura en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEN) de la Universidad de Buenos Aires.
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]]>La entrada Para fomentar el contacto con la naturaleza y la biología, crearon el proyecto “Una casa, una huerta” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El proyecto obtuvo el nombre de “Una casa, una huerta” y se enmarca en un escenario más amplio, relacionados con los propósitos de esta organización. ¿Qué busca Plan País? “Elaborar –valga la redundancia- un plan de país compuesto de políticas públicas de Estado que trasciendan los ciclos políticos”. Lo que en criollo explicaríamos como “que no venga un nuevo gobierno y cambie todo lo que hizo el anterior”.

Dentro de ese plan de mirada macro, esta ONG diseñó uno específico para el agro con foco en la bioeconomía y la tecnología, para fomentar por ejemplo la producción de las economías regionales. Es allí donde se incluye el programa de la huerta, que consiste en la entrega de materiales educativos y prácticos para la realización de cultivos sencillos, para el consumo personal.
“La campaña arranca con cultivos para todo el año: acelga, espinaca, rabanitos, lechuga, remolacha, ciboulette. Entregamos las semillas con un instructivo que dice la forma de siembra, la distancia entre plantas, y los días aproximados que pasan hasta la cosecha. Y también un paso a seguir para armar la huerta, que aclara cómo elegir el lugar y cómo seleccionar la especie según el tipo de espacio disponible”, explicó Fernando Lapolla, ingeniero agrónomo y miembro de Plan País, a Bichos de Campo.

La entrega de los materiales se realizará en coordinación con distintas instituciones, especialmente aquellas educativas, que podrán aplicar para este programa a través de la web de la organización. El proyecto se financiará a través de los aportes de sus voluntarios.
“Vamos a empezar de abajo hacia arriba, de los chicos a los padres, para que cualquier persona la tenga. No es un programa comercial”, señaló Lapolla y agregó: “Creemos que los beneficios más importantes que de tener una huerta es fomentar el contacto con la naturaleza a través de las plantas, estudiar y conocer el proceso de crecimiento, observar el desarrollo de los seres vivos, valorar el agua y no malgastarla, entre otros. Todo esto genera un hábito de despertar curiosidades, ingenio, de tener paciencia”.

En este sentido el agrónomo indicó que el foco no estará puesto en los debates sobre la producción orgánica o la agroecológica de forma específica, pero si en el cuidado del medio ambiente, de los recursos y del uso racional de fertilizantes y otros productos.
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]]>La entrada Ana Ibáñez Moro trabaja en la preservación de quebrachos y algarrobos: “Se encuentran expuestos a disturbios que han aumentado fuertemente su frecuencia” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Junto a un equipo realiza su trabajo en el laboratorio de la Cátedra de Botánica General de la Facultad de Ciencias Forestales (Universidad Nacional de Santiago del Estero) con la dirección de la Dra. Sandra Bravo, donde investigan sobre los disturbios en comunidades de especies de esa región.
-¿Las leñosas nativas son los árboles autóctonos que dan “buena madera”?
-Pueden ser árboles o arbustos según las especies. Estas especies le dan un gran valor estructural y económico a estos bosques ya que poseen maderas con usos potenciales y de gran industrialización. Por ejemplo, se utilizan mucho para carpintería rural e industrial, mueblería y aberturas.
-¿Puede nombrar las más representativas?
-En los bosques del Chaco semiárido, predominan el quebracho blanco (Aspidosperma quebracho-blanco) y el quebracho colorado santiagueño (Schinopsis lorentzii). Aunque también se encuentran representadas otras especies leñosas nativas como el mistol (Sarcomphalus mistol), el algarrobo negro (Prosopis nigra), el chañar (Geofroea decorticans), la tusca (Vachellia aroma) y el garabato (Senegalia gilliesii).

-¿Hay algún recurso no maderero?
-El algarrobo blanco, aunque es una especie muy utilizada para mueblería, es valioso por sus frutos que se utilizan para hacer harina de algarroba, un alimento con muchas propiedades nutricionales. En la actualidad existen líneas de investigación que apuntan al aprovechamiento racional e íntegro de las maderas autóctonas, donde la valoración y el manejo sustentable del bosque nativo cobra un principal protagonismo.
-Además del algarrobo, ¿hay otras especies que han sido diezmadas?
-Sí, el quebracho colorado. Esta gran zona boscosa del Chaco se encuentra expuesta a diferentes tipos de disturbios, ya sean naturales o realizados por el hombre, que han aumentado fuertemente su frecuencia en los últimos años. Entre estos es menester mencionar el fuego y el avance de la frontera agropecuaria, que produce altas tasas de deforestación del bosque nativo. Esto trae como consecuencia pérdida de especies nativas, erosión de los suelos, inundaciones y pérdida de servicios ecosistémicos que son los servicios que da el monte para el bienestar humano.
-¿En algún lugar se está haciendo un trabajo de restauración?
-En Córdoba (Chaco Serrano) hay diversas organizaciones y diferentes municipios que hace años vienen trabajando junto con los pobladores en planes de restauración, ya que en los últimos años han aumentado la frecuencia de disturbios en bosques nativos de la zona. También a nivel nacional hay organizaciones que fomentan la restauración, por ejemplo www.bosquesnativos.org.ar
-¿Cómo es el proceso? ¿Se parte de semillas o de plantines?
-Existen muchos caminos para el proceso de restauración. Desde nuestro lugar en el laboratorio estudiamos las semillas de las especies leñosas y en mi caso específicamente estudio el banco de semillas, que es un reservorio natural de semillas en el suelo que tienen la capacidad de germinar pasado un tiempo. A través de este estudio uno podría determinar la capacidad de regeneración natural de los bosques luego de un disturbio.

-¿Y a partir de ese banco se pueden obtener semillas para usar en áreas a restaurar?
-Sí. Lo que hacemos con las semillas que obtenemos es almacenarlas en condiciones de laboratorio para ser utilizadas en un futuro y de esta forma, nos aseguramos de conservar el material genético. Nosotros no nos dedicamos puntualmente a planes de restauración pero sí de manera indirecta porque todos los estudios que hacemos son para conocer como es la dinámica de cada semilla y saber cuáles son capaces de germinar después de un disturbio. Además, realizamos ensayos de germinación para saber el tiempo que esas semillas pueden mantener su viabilidad, de este modo las podemos almacenar como material genético, por ejemplo para quien realice planes de restauración.
-¿Se han asociado con alguna comunidad u organización?
En los últimos años desde la cátedra se realizan jornadas, talleres y charlas para la gestión preventiva en áreas propensas a incendios de vegetación, destinadas a cuerpo de bomberos, guardaparques y toda la comunidad que esté interesada. Si bien no estamos asociados a una entidad u organización particular, desde la secretaria de extensión de la facultad de Cs. Forestales de la UNSE estamos en continuo contacto con la comunidad en general.
-¿Considera que hay más conciencia acerca de la importancia de cuidar el monte y de proteger la flora nativa?
-Si claro, cada vez más como ciudadanos percibimos la importancia de cuidar nuestros bosques. De hecho el contexto actual que estamos viviendo nos invita a reflexionar el estrecho vínculo que tenemos con la naturaleza y la importancia de poder conectarnos de manera consciente con nuestro medio ambiente.
-¿Cuál es su rol como científicos?
-Tenemos la misión de acercar información que ayude a generar planes de manejo que mitiguen el impacto en la vegetación por el uso de herramientas como el fuego (muy utilizada en esta zona). También, y de suma importancia, poder profundizar, conocer y brindar información de todos los bienes y servicios que nos provee el bosque. De esta manera contribuimos a su valoración y, como ciudadanos, por más que estemos a muchos kilómetros de distancia de un bosque no nos sentiremos tan alejados de ellos, y proteger y restaurar un ecosistema pasaría a ser parte de nuestra vida cotidiana.
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]]>La entrada En pandemia, un grupo de científicos trata de responder a las preguntas más curiosas de los chicos: Todavía deben sumar un agrónomo se publicó primero en Bichos de Campo.
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-¿Qué es Cientificxs van a casa?
-El ciclo tiene como objetivo darles a los más chicos la oportunidad de hacer esas preguntas superinteresantes que se hacen constantemente respecto a la naturaleza y cómo funciona, y abrir espacios para discutir esas preguntas con personas expertas en diferentes disciplinas científicas.
-Y la iniciativa nació en este contexto de pandemia…
-Sí, porque el aislamiento ha generado oportunidades de comunicación virtual que antes no teníamos o considerábamos. Los más pequeños en particular han tenido que trasladar sus aulas a las computadoras en casa, a la vez que han tenido que cambiar sus formas de aprendizaje. Esperamos que los encuentros puedan hacer su experiencia de la pandemia más llevadera, y esto tanto para ellos como para los que les contamos sobre ciencia y los adultos en casa.
-¿Quiénes componen el ciclo?
-Los organizadores de Cientificxs Van a Casa somos Paula Abufager, física (quien fue la pionera que nos convocó), Ezequiel Vera, paleobotánico, Damián Perez, paleontólogo, y yo, Gabriela Auge, bióloga de plantas. Luego se sumaron Diego Bagú, astrónomo, Laura Pezzatti, matemática, Emmanuel Iarusi, informático, y Valeria Edelstein, química. Para el año entrante ya tenemos varios científicos más confirmados en las áreas de ecología, biología de hongos y neurociencias, y seguimos incorporando gente a la lista.
-¿Qué respuesta han tenido por parte de la gente?
-La convocatoria superó todas nuestras expectativas, ¡tenemos más de 200 inscriptos para cada encuentro!

-¿Cómo reaccionan los chicos? ¿Y los adultos?
-Los chicos nos hacen llegar preguntas muy interesantes antes y durante los encuentros, hay una interacción muy activa en el chat de la transmisión y participan también entre ellos haciendo y contestando preguntas. Los adultos se suman a los encuentros y nos hacen tantas preguntas como los más chicos, por eso aunque el ciclo esté enfocado principalmente a chicos de edad escolar primaria, invitamos a todos por igual a participar.
-¿Cómo se sostiene/financia la iniciativa?
-A pulmón de los que organizamos el ciclo, aún no contamos con apoyo institucional pero estamos insistiendo.
-¿Han tocado algún tema vinculado a lo agropecuario?
-En el encuentro de biología de plantas hablaremos un poco sobre los usos que les damos a las plantas, incluida la alimentación. Brevemente abordaremos el tema de cómo se producen las plantas que consumimos pero sin llegar a ahondar mucho por cuestiones de tiempo. Trataremos de traer a agrónomo/as el año entrante para que nos ayuden a responder preguntas relacionadas a la producción agropecuaria que puedan tener los chicos.
-¿Qué temas son los que despiertan más interés y por qué?
-La paleontología y la astronomía pero la competencia es fuerte entre todas las disciplinas.
-¿Hay diferencias entre nenes y nenas en cuanto a intereses o participación?
-Buena pregunta, todavía no tuvimos tantos encuentros como para cuantificar esto, sí han surgido preguntas sobre si hay científicas mujeres durante los encuentros liderados por científicos hombres. Nuestra experiencia con el de paleontología es que no había una clara distinción entre nenes y nenas respecto a las preguntas y el interés.

-¿Cree que hay un resurgir del interés por la ciencia?
-Creo que los niños son curiosos por naturaleza y lamentablemente con el tiempo ese interés puede mermar debido a las experiencias de vida personales y educativas. Me parece importante seguir alimentando esa curiosidad creando este tipo de espacios virtuales, por suerte hay muchos contenidos muy buenos en medios masivos de comunicación y de recursos online, y muchas familias interesadas en mantener viva esa curiosidad que apoyan fuertemente los espacios creados.
-¿Le parece que a ciencia es para todos?
-Todos los que hacemos Cientificxs Van a Casa sentimos una fuerte responsabilidad en comunicar lo que hacemos, queremos que la ciencia no sea un lugar inaccesible, sino una comunidad en la que podamos aprender y discutir todos por igual.
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]]>La entrada Luis Wall dice que en el suelo habita una gran sociedad en miniatura: Allí el monocultivo hace el mismo daño que la comida chatarra se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“El suelo es un ser vivo, pero es difícil reconocerle órganos y tejidos, y al ser opaco, también se dificulta verlo con microscopio. Es por eso que el ADN del suelo se mira con técnicas bioquímicas”, contó a Bichos de Campo Luis Wall, doctor en Ciencias Bioquímicas e investigador del Conicet.
Aunque no se lo pueda ver, Wall sostiene que es vital prestar atención a lo que ocurre dentro. “A partir del ADN del suelo se descubre mucha más vida que la que se conocía. Pero esa vida se adapta a las condiciones del ambiente, que a su vez son puestas por el hombre. Es decir, el hombre es el que le condiciona la vida a la microbiología”, advirtió.
De este modo, el investigador explicó que, “si el hombre hace labranza, para la microbiología del suelo será como vivir en constante terremoto, y si hace Siembra Directa, será como vivir en un sistema quieto al cual entran recursos”.
“Si esos recursos entran de un solo cultivo, será como vivir de comida rápida todo el tiempo, y eso generará problemas; si en cambio entran a través de rotaciones, habrá diversidad de alimentos y recursos, y se formará una comunidad posta, como me gusta decir, la cual establece redes sociales o de comunicación entre los distintos grupos biológicos que allí conviven”, comparó, lapidario, con el efecto del monocultivo sobre ese recurso.
Mirá la entrevista completa a Luis Wall:
Según el biólogo, los suelos agrícolas manejados bajo una adecuada rotación de cultivos “funcionan, aunque parezca loco, como si fueran prístinos. Los resultados enzimáticos dan eso”.
“En cambio, un suelo de monocultivo de soja funciona raro, como alterado. Ahí podés relacionar que el manejo puede llevar a la alteración de un sistema. Cuando el sistema se altera en un lugar, se altera en todo el resto también, porque es una red”, explicó.
Es fácil así entender cómo opera la microbiología de un suelo. Wall lo hace fácil en realidad, al comparar el sistema suelo y su microbiología con una gran sociedad en miniatura. En ese caso, los efectos del monocultivo vendrían a ser semejantes a los de la comida chatarra sobre un organismo.
“Que aumente la materia orgánica del suelo es importante, porque tiene que ver con la captura de carbono y con bajar el dióxido de carbono del aire que genera el efecto invernadero y el cambio climático. El carbono se incorpora al suelo como materia orgánica, y con éste los microorganismos pueden hacer sus casas; no es que estos viven donde encuentran un huequito, sino que construyen sus lugares, al igual que nosotros. Esos microorganismos son los que capturan el carbono, porque lo precisan para hacer su propia ciudad”, ejemplificó el investigador del Conicet.

Al momento, según Wall, “parecía que la transformación de la materia orgánica era una especie de caja negra que iba a parar al humus, y que de ahí se obtenían recursos y nutrientes para el suelo. Y no es así. Yo digo que los microorganismos transforman la materia para hacer su lugar para vivir, y de ahí contribuyen con los nutrientes a las plantas, a las cuales, a su vez, estos precisan. Hay como una relación simbiótica entre la microbiología del suelo y los cultivos”.
En relación a los suelos de la región pampeana, Wall comentó “se tiende a decir que perdieron estructura física; pero nosotros decimos que perdieron estructura de los agregados biológicos, y por eso no se construyen y se vienen abajo”.
Otra vez el ejemplo de un pequeño mundo: “Es como una comunidad microbiana que perdió algunos actores y se quedó con una comunidad que alcanza a vivir en una situación de mucho estrés, porque, aunque recibe el mismo alimento, hay situaciones de barbecho que implican una especie de hambre”.

Wall también comparó al paquete de agroquímicos que se utiliza en el sistema suelo, y dijo que se asimila a un florero: “Le sacás los nutrientes al sistema y los reponés con nutrientes químicos; tenés una enfermedad y la resolvés con otro químico que ataca a un hongo patógeno, y con ese fungicida que agregaste, mataste a todos los demás. En un gramo de suelo puede haber hasta 200 metros de filamentos de hongos, que son los que atan y arman las estructuras”.
Para saber cuándo un suelo está enfermo, Wall explicó que “basta olerlo”.
“Si tiene ese olor a tierra mojada, o a llovido, eso es signo de salud. Esos olores son los que te muestran que la biología está haciendo su fumigación de competencia, dando lugar a todos; porque se genera una competencia entre los microorganismos, y a su vez, la diversidad hace que se respeten. Pero para respetarse, también se atacan o se defienden. Es como una sociedad en miniatura”.
Entonces, ¿cómo hacer suelos sanos?
“Ahí vamos llegando a resultados que tienen que ver con la agroecología. Si incorporás la biología al sistema, éste funciona de otra manera, y hace que uses menos agroquímicos. Si vos considerás los valores propios del recipiente suelo, podés prescindir de añadidos, porque el mismo suelo te dará algunos de esos insumos que antes le añadías”, concluyó.
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]]>La entrada Mariano Lattari explica para qué sirve el Día Mundial del Ambiente: “Para tomar conciencia y protegernos de futuros brotes” como el Covid-19 se publicó primero en Bichos de Campo.
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Como cada 5 de Junio desde su establecimiento en 1972 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, se celebra este viernes el Día Mundial del Ambiente. Sin embargo, no fue hasta 1974 que se dio inicio a la conmemoración mundial con el lema “Solo una Tierra”. A diferencia de otras efemérides vinculadas con la temática ambiental, el “Día del Ambiente” es el instrumento por el cual la Organización de las Naciones Unidas (ONU) intenta sensibilizar a la población mundial en relación a temas ambientales, fomentando la cooperación e intensificando la atención y la acción política con el fin de motivar y favorecer un cambio de actitud en las personas para generar un vínculo más amigable con nuestro planeta, lo cual resulta prioritario ya que la integridad y las funciones de los ecosistemas están seriamente comprometidos.
Así lo demuestran datos preocupantes, como aquellos que evidencian que de cada 14 hábitats terrestres, 10 han experimentado un descenso en la productividad de la vegetación y algo menos de la mitad de las ecorregiones terrestres se clasifican como regiones en situación desfavorable de conservación. Por lo tanto, a fin de contrarrestar la situación explicitada, el Día Mundial del Ambiente es, sobre todo, una plataforma mundial para inspirar un cambio positivo, y se basa en el precepto de que un cambio global requiere de una comunidad global comprometida.
La conmemoración cuenta con un país anfitrión (este año le corresponde a Colombia con el apoyo de Alemania) y se establece un tema, siendo el de este año “La hora de la naturaleza” en el cual se destaca el rol crucial que tiene la Biodiversidad (definida como la amplia variedad de seres vivos sobre la Tierra y los patrones naturales que esta conforma) en nuestras vidas. Ante los hechos de público conocimiento a causa de la pandemia por COVID-19, tiene una significancia especial al quedar en evidencia que el impacto antrópico negativo sobre los ecosistemas termina por perjudicar la salud no sólo del ambiente sino de las personas. No caben dudas que la naturaleza nos está enviando un mensaje: para cuidar de nosotros mismos, primero debemos cuidar de ella.
Retomando la significancia del aniversario, la pandemia a causa de la enfermedad zoonótica provocada por el virus conocido como SARS-CoV-2 le otorga un énfasis especial al tema que se conmemora, ya que nos permite reflexionar sobre la importancia que tiene la biodiversidad en nuestras vidas, ya que cuanto más biodiverso es un ecosistema, más difícil es que un patógeno se propague rápidamente.
De las principales causas que provocan la degradación de los ecosistemas y amenazan la biodiversidad podemos destacar las actividades productivas insostenibles y contaminantes, la sobreexplotación de los recursos naturales y el comercio/caza ilegal de especies silvestres. Esto último predispone la transmisión de enfermedades desde las especies silvestres hacia las especies domesticas e incluso al ser humano. Asimismo, es preocupante el acelerado ritmo en la extinción de especies (más de un 20 % en el último siglo), la retracción poblacional de especies benéficas (como los polinizadores) y la consiguiente disminución de los recursos genéticos, lo cual plantea una amenaza para la resiliencia de los ecosistemas, incluidos los sistemas agropecuarios, jaqueando la seguridad alimentaria global.
Es importante destacar que la pérdida de diversidad biológica es también una cuestión de equidad, que afecta de manera desproporcionada a las personas más pobres, ya que los medios de subsistencia del 70% de las personas que viven en situación de pobreza dependen directamente de los recursos naturales. Por lo tanto, de mantenerse el ritmo actual de disminución y degradación ambiental, las generaciones futuras se verán privadas de los beneficios que les brinda la biodiversidad, particularmente en lo que respecta a la salud y la provisión de alimentos.
Por lo expuesto, cabe mencionar que las sociedades saludables serán aquellas que cuenten con ecosistemas sanos y biodiversos, a fin de que puedan proporcionar bienes y servicios ambientales que contribuyen al bienestar social, tales como la provisión de agua dulce, aire limpio, la posibilidad de desarrollar productos farmacológicos y medicamentos, la creación y mantenimiento de suelos sanos, la provisión de recursos genéticos, la seguridad alimentaria y nutricional, la regulación de plagas y enfermedades, la polinización, la regulación climática y la mitigación de los impactos por eventos climáticos extremos como las inundaciones. Por lo tanto, conservar y utilizar sosteniblemente la biodiversidad es una forma de preservar la estabilidad de los ecosistemas de los cuales obtenemos los servicios esenciales para el desarrollo humano.
Por otra parte, a pesar de la difícil coyuntura en la cual nos encontramos, la situación nos brinda la oportunidad de valorizar la importancia que tienen los sistemas productivos sustentables (tales como la producción orgánica, biodinámica, agroecológica, entre otros modelos productivos), los cuales no sólo nos proveen de bienes y servicios agropecuarios cuidando el ambiente sino que también permiten valorizar aspectos socioeconómicos y culturales en las diversas economías regionales de nuestro país, favoreciendo su desarrollo y la obtención del “agregado de valor en origen”, tan preciado a nivel nacional e internacional.

En definitiva, la “post-pandemia” requerirá impulsar imperiosamente un modelo productivo que permita ratificar fehacientemente que sociedad, economía y biodiversidad no son mutuamente excluyentes sino que pueden beneficiarse mutuamente, tal como lo evidencia la generación de más de la mitad del PIB mundial, el cual depende en mayor o menor medida de la naturaleza.
En lo que respecta a salud pública, si nos preguntamos ¿Por qué es importante una gestión sustentable de la biodiversidad evitando su degradación? la respuesta es muy simple: porque al hacerlo nos estaríamos protegiendo de futuros brotes zoonóticos como el que actualmente tiene en vilo a la población mundial a causa de la pandemia por el coronavirus SARS-CoV-2.
Es por ello que resulta fundamental mitigar el impacto de las actividades humanas en el ambiente, para lo cual se requieren esfuerzos de colaboración multisectoriales, transdisciplinarios e internacionales, tal como lo establece el enfoque “Una Salud”, el cual ha sido promovido a nivel global por numerosas organizaciones tales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE, por sus siglas en francés) entre otras.
A lo largo de la última década, el enfoque “One Health” (Una Salud) ha puesto el foco en la inocuidad de los alimentos, el control de las enfermedades zoonóticas (enfermedades transmisibles entre animales y humanos) y la lucha contra la resistencia a los antibióticos (cuando las bacterias, tras estar expuestas a antibióticos, se vuelven más difíciles de combatir), reconociendo que la salud humana está estrechamente vinculada a la salud ambiental y la de otros animales.

Asimismo, es importante destacar que el próximo año se dará inicio a la Década de las Naciones Unidas sobre la Restauración de Ecosistemas (2021-2030), una iniciativa para ampliar masivamente la recuperación de ecosistemas degradados y destruidos como parte del combate a la crisis climática y los esfuerzos en favor de la seguridad alimentaria, el suministro de agua y la biodiversidad.
Por último y en correspondencia con lo mencionado, es mi mayor deseo que este Día Mundial del Ambiente no sea uno más sino que pueda constituir un punto de inflexión en nuestra relación con la naturaleza. Una relación que debe ser solidaria a fin de unificar desarrollo y prosperidad tanto humano como ambiental, ya que sin lugar a dudas la salud y el bienestar del ambiente se encuentran estrechamente vinculados con la salud y el bienestar de las personas.
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]]>La entrada La demanda de insumos biológicos todavía es mínima: Solo 5% de los productores los utilizan se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Más allá de estos moderados resultados, del relevamiento surge ue “el panorama a futuro se muestra prometedor, ya que el 36% de los productores cree que esta tendencia aumentará”.
El documento afirma que actualmente la oferta en el mercado de productos para la protección de cultivos (fitosanitarios) posee una amplia variedad de marcas, tecnologías y precios. Queda claro que por ahora, en este escenario, “la mayoría de las adversidades producidas por organismos vivos en los cultivos se controlan a través de productos agroquímicos”.
Mariano Lattari: “La adopción de los bioinsumos implica un cambio cultural en el productor”
Por su parte, la categoría biológicos lleva varios años intentando hacerse lugar en el mercado, a partir de una premisa que toma cada día más fuerza entre la comunidad agropecuaria y en el mundo: “el cuidado del medio ambiente y los suelos”. Los especialistas definen a este grupo de insumos como organismos vivos para el control de otros organismos vivos.
Su penetración todavía es muy baja. En la encuesta realizada a 228 productores de todos los tipos de actividad agropecuaria (ganadería, agricultura, tambo) surgió que el conocimiento sobre este tipo de productos supera el 53%. Pero el porcentaje de establecimientos que además de conocerlos los utilizan cae estrepitosamente a 9% en la agricultura, 5% en la ganadería y 2% en la lechería.
“El 25% de nuestra muestra total representa netamente al productor agrícola. Entre ellos el conocimiento y uso de productos biológicos es del 9%, mientras que un 59% los conoce pero no los usa, y un 32% directamente no conoce este tipo de productos”, describe Map of Ag.
El relevamiento marca que existen diferencias tanto en el conocimiento como en el uso de productos biológicos según el tipo de cultivo principal del productor. En el estudio, el mayor conocimiento lo muestran los productores de trigo, ya que 75% dice conocer los productos biológicos.
Según el análisis, la experiencia de los usuarios de productos biológicos tiene una valoración positiva sobre su resultado. Aquí el número de entrevistas es menor, de solo 20 casos, pero los productores cuentan que su percepción es Buena (65%), Muy buena (20%) y Regular solo para el 15% restante.
“En resumen, existe un atributo que diferencia un producto biológico de un agroquímico. Se trata de su principal compuesto: los microorganismos naturales. Estos agentes aplicados durante las diferentes etapas de desarrollo del cultivo consiguen combatir plagas, enfermedades y además cumplen un rol de nutrición sobre el cultivo”, describe el trabajo.
Su demanda a futuro parece ser más prometedora que este presente. Un 45% de los productores consultados reconoció “no saber” qué sucederá en 5 años con estos productos, pero el 52% cree que la demanda aumentará, el 5% cree que la demanda se mantendrá igual y solo un 1% estima que disminuirá.
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]]>-¿Qué tipo de insecto es este avispón?
-Pertenece al Orden Hymenoptera que abarca a las avispas, abejas, abejorros y hormigas. Su nombre cienífico es Vespa mandarinia.
-¿Pero es una avispa?
-Sí, de la Familia Vespidae, emparentada con nuestra avispa colorada (Polistes canadensis) y con la avispa del camuatí (Polybia scutelaris).

-¿Qué características tiene que la hacen peligrosa?
-Los Vespidae son predadores y capturan principalmente insectos para alimentar a sus larvas y a ellos mismos. Su par de alas membranoso les permite un vuelo eficaz y como tienen patas largas y ágiles también son hábiles en el suelo. Las hembras poseen un potente aguijón que está asociado a una glándula de veneno y utilizan para defensa y captura de presas.
–¿Qué la diferencia de las otras avispas?
-Que es una de las más grandes del mundo, oriunda del Este y Sudeste Asiático y bien representada en Japón. Al igual que todos los insectos posee un exoesqueleto (una cobertura sólida y articulada, como una armadura), que recubre todo su cuerpo. Pero en este caso, ese exoesqueleto es muy grueso y resistente en especial en la cabeza y piezas bucales, lo cual le da una ventaja importante frente a sus presas o en la defensa frente a eventuales predadores. Además, construye sus nidos bajo tierra, lo cual dificulta su identificación.
-Y son muy agresivas…
-Especialmente cuando se sienten amenazadas. Su coloración es característica por el llamativo amarillo anaranjado de su cabeza, el tórax casi negro y su abdomen que presenta bandas circulares anaranjadas alternadas con bandas marrón negruzco. Este diseño, por lo contrastante de sus colores, parecería decir “¡Ey! ¡Aquí estoy!” y, justamente, ese es el objetivo, pues durante la evolución esos colores se han seleccionado como una señal de advertencia asociada a la presencia de veneno, toxicidad o mal sabor de sus portadores, lo que desalienta a sus predadores. Los patrones de estos dibujos permiten diferenciar varias especies de avispones.

-¿Ya está presente en la región? ¿Cómo llegó?
-En el continente americano hasta ahora sólo se ha detectado su presencia muy recientemente en la Isla de Vancouver en Canadá, de donde según las autoridades ya habría sido eliminada. Y desde finales de 2019 se ha informado su introducción en Estados Unidos, en el Estado de Washington. Sacando estos registros no hay datos de la presencia de esta temida especie en otras partes de América. Se considera que su ingreso en estos casos fue accidental y probablemente ligado al transporte comercial de productos.
-¿Por qué es un riesgo en general y en especial para la producción de miel?
-Las abejas son los hymenopteros más estudiados y, seguramente, los insectos más respetados por el hombre por las ventajas que le brinda su cría y por la importancia que tienen en la polinización. Cuando hablamos de “abejas” nos referimos seguramente a la especie Apis mellifera conocida como abeja italiana o europea, que es la que crían los apicultores. No obstante, existen en todas las regiones del globo sacando los extremos polares, distintas especies nativas de abejas que también producen miel, pero generalmente sin la productividad y calidad de miel que da la abeja italiana. Con esto quiero señalar que las abejas, cuya supervivencia tanto nos preocupa, ya son una especie introducida, o sea exótica, en nuestro territorio (se supone que fueron traídas voluntariamente por colonizadores ingleses y españoles entre los siglos XVI y XVII). Sin embargo, ya forman parte del paisaje y fauna del mundo entero.
-¿Entonces?
-Con las disculpas por esta pequeña digresión, veamos por qué es un problema para las colmenas de abejas la presencia de la Vespa mandarinia. Como ya se dijo, sus nidos son subterráneos y van a pasar por distintos períodos de crecimiento hasta alcanzar su máximo desarrollo durante el otoño. En la primera etapa, las avispas obreras salen de caza en busca de insectos para alimentar a las larvas, siendo las abejas una presa apropiada por su abundancia e inferioridad de tamaño. Así, estas avispas atacan y cortan en trozos a las abejas tomando alimento para ellas y para sus crías. Esta captura puede ocurrir en el campo o una vez identificada una colmena, directamente aguardar la salida o entrada de abejas para atacarlas.
-¿Y luego?
-El problema principal ocurre cuando, avanzado el crecimiento de la colonia, surge una conducta diferente en estos avispones y es el ataque masivo sobre las colmenas. En esta etapa el interés ya no está en la “carne de la abeja” sino en la de sus larvas y algo de miel. Así, un pequeño número de avispones puede aniquilar una colmena completa en muy poco tiempo para obtener alimento para su prole. Como se ve, es justificado el temor de los apicultores sobre la eventual llegada de esta amenaza. No obstante, el daño colateral de esta relación interespecífica es la disminución de la población de abejas que tanto influyen hoy en la polinización en general.
-¿Es cierto que con su picadura pueden matar a una persona?
-Muchas personas mueren al año por efecto de la picadura de distintos hymenopteros, lo cual va ligado a la sensibilidad de cada individuo. En el caso del avispón gigante asiático, su tamaño, la longitud de su aguijón que permite atravesar más fácilmente la ropa, y la cantidad de veneno inyectada, constituyen una combinación importante a la hora de evaluar los efectos de su picadura. Si bien la composición del veneno no es muy diferente a la de otros avispones, la cantidad, la agresividad y la posibilidad de ser picado por varios individuos frente a la llamada de alerta, hacen que las consecuencias de su picadura puedan ser letales. La bibliografía señala que alrededor de 50 personas mueren al año en Japón por la picadura de este insecto.
-¿A qué se puede deber su ingreso en nuestra región?
-La posibilidad de introducción de una especie exótica puede darse por tres vías distintas: a) la llegada natural sin intervención humana (como ocurrió por millones de años hasta la aparición del hombre); b) la introducción voluntaria del hombre de una especie en particular, con o sin autorización oficial, con fines de mascotismo, comerciales o biológicos y c) el arribo accidental vinculado al transporte masivo de personas y productos por vía aérea, marítima o terrestre. La introducción de especies exóticas es un problema que ocupa a la agenda internacional en cuanto a la protección de la biodiversidad y la salud de los ecosistemas. En la Convención Internacional sobre Protección de la Biodiversidad, que nuestro país ha ratificado, se dedica un ítem especial a este tema.
-¿Qué es posible hacer para prevenir el ingreso de la Vespa mandarinia?
-Resultaría tremendamente improbable que su llegada fuera “natural”, es decir, sin intervención humana, por el aislamiento geográfico que existe entre su distribución original y nuestra región. Queda así analizar la posibilidad de que se ingrese esta especie en forma voluntaria o que pudiera llegar accidentalmente, que es la más posible. Si bien resulta casi irracional suponer que alguien quisiera introducir voluntariamente esta especie en el país por los riesgos y consecuencias que ello pudiera tener, no puede descartarse esta posibilidad…
-¿Y qué se hace?
-Hay normas que prohíben la introducción de especies exóticas sin la autorización de la Autoridad Competente y bajo estudios previos, por lo que depende de las administraciones ejercer su poder de policía en el control de equipajes, bultos, mercaderías y otros insumos que ingresen al país para incautar posibles transportes de material biológico. La parte más difícil es el control del ingreso involuntario, ya que en este caso el ingreso de la especie podría estar ligado al transporte comercial y la eventual llegada de alguna hembra fecundada (fundadora de colonias) junto a material vegetal, maderas o similares.
-Llegado el caso, ¿cómo se puede combatir?
-Si aceptáramos que el avispón ingresa al país por cualquier vía, primero debemos analizar su posibilidad de éxito ambiental. En este caso el animal es oriundo de una zona ubicada aproximadamente entre los paralelos 34° y 42° del Hemisferio norte (34° a 40° si tomamos Japón como referencia) lo cual es más o menos comparable con la ubicación de la ciudad de Buenos Aires hasta el sur de la provincia o, a la provincia de Neuquén en el oeste. Por otra parte, en su lugar nativo, prefiere las zonas montañosas bajas y boscosas, por lo cual todo indicaría que la llanura pampeana no sería muy compatible con sus preferencias, pero sí nuestra zona andina meridional.
-¿Hubo algún caso similar?
-Sí: ocurrió en la década del 80’ y que hoy sigue ocupando a los científicos. A partir de una introducción accidental en Chile con un cargamento de madera de la avispa Vespula germánica, conocida como “chaqueta amarilla” y oriunda de Europa, llegó a la Argentina por sus propios medios y hoy se encuentra distribuida por San Juan, Mendoza, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y sur de la provincia de Buenos Aires. Esta avispa genera muchas pérdidas en la fruticultura pues muerde las frutas, ataca abejas y otros insectos e incluso, ataca a mordiscos en zona de lesiones o alimentos de las personas, alterando también el turismo. Creo que sería muy buen antecedente seguir las recomendaciones y estudios científicos que se están haciendo para contener las poblaciones de este insecto, tanto su captura como destrucción de nidos, para aplicarlos en el eventual supuesto de ingreso al país del avispón gigante asiático.

Nota de la redacción: Luis Fortich fue docente en la Facultad de Ciencias Naturales de la UBA en las cátedras de Artrópodos y Vertebrados; Profesor titular de Invertebrados II, de Biología Animal II y de Anatomía y Fisiología Comparada en el Instituto Superior del Profesorado “Joaquín V. González”, y director del Departamento de Biología en dicho instituto en dos períodos.
Fue funcionario Judicial retirándose como Secretario de la Fiscalía General ante los Tribunales Orales en lo Criminal 2 de la Capital Federal. Fue expositor en numerosos Seminarios y Conferencias y asistente a otros, así como también, participó en numerosos trabajos de campo, varios de ellos en colaboración con el Museo Argentino de Ciencia Naturales “Bernardino Rivadavia”.
Actualmente se desempeña como profesor de las asignaturas Entomología y Protección Jurídica del Ambiente, y del curso de Adaptaciones Animales en la Escuela Argentina de Naturalistas dependiente de la ONG Aves Argentinas.
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