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La entrada Luego de trabajar con sistemas agroforestales en el exterior, Ignacio Del Carril regresó al país para adaptarlos al suelo argentino se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Desde mayo trabaja en el campo que administra el agrónomo Juan Pereyra en la zona de Tandil, que se encuentra abocado a transicionar hacia agricultura agroecológica. ¿Y qué hace allí? Trabaja realizando lo que en Brasil se conoce como agrofloresta: una combinación de forestación con producción frutícola.
La definición de agroforestería es que se trata de “una forma de uso múltiple de la tierra donde perennes leñosos (árboles, arbustos, bambúes , palmeras, lianas leñosas) son cultivados en la misma unidad de manejo de la tierra con cosechas y/o animales”.
“Tenemos un proyecto en un monte de acacia que antes se usaba para leña. Le propuse a Juan bajar varios árboles, abrir claros y probar frutos secos o fruta fina ahí dentro. Los sistemas agroforestales son eso, mezclar frutas con plantas de servicio fijadoras de nitrógeno. La idea es probar y eventualmente meter animales y hacer un silvopastoril”, explicó Del Carril a Bichos de Campo.
¿Y cuál sería el sentido de esta mezcla? Nos explicó que fomentar la biodiversidad a través del cultivo de plantas que cumplan funciones para el sistema, como la fijación de nitrógeno y el aporte de biomasa.
“Por ahí en una hectárea no producís la mayor cantidad posible de un cultivo, pero la hectárea es más productiva en total que si tenés un monocultivo”, aseguró el especialista.
Mirá la entrevista completa acá:
-¿Dónde conociste este concepto?- le preguntamos.
-Me capacité en sistemas agroforestales en México. No se combina mucho allá, se hace bastante monocultivo (se refiere a grandes plantaciones de paltas), pero en la parte en que estaba yo era montañosa y las huertas se hacen en el medio del bosque. Abren claros en lugares más o menos planos. Allí donde estuve plantan palta, y una familia quería salir del monocultivo y probar mezclar un poco de todo.
-¿Se puede hacer esa combinación de especies en lugares como éste, con climas más templados?
– Sí, por supuesto, hay que buscarle la vuelta. Acá nosotros no vamos a poder hacer papaya o la fruta que hacen en países tropicales, pero tenemos nuestras frutas. Acá las frutas de frío, las típicas que tenemos nosotros, se dan muy bien: ciruela, pera, manzana.
-¿Te parece que esto empieza para quedarse?
-Yo creo que sí.
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]]>La entrada El grupo Budeguer desarrolló un equipo para cosechar y picar los “despuntes” de la caña de azúcar: Se logra así un alimento para el ganado o biomasa para las calderas se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El grupo necesitaba implantar más cantidad de caña de azúcar para alimentar el trapiche de su ingenio Leales, ubicado a 30 kilómetros del lugar. Pero así restaba hectáreas a la producción de granos necesarios para alimentar a varios miles de cabezas bovinas ubicadas en el lugar: en Cachi Yaco funciona un feedlot de 8.500 cabezas y además se realiza la recría de unas 4.000 terneras de reposición, que luego se trasladan a los campos de cría de Santiago del Estero.
Pequeño dilema… ¿caña de azúcar o ganadería? “Al ser la caña de azúcar nuestra actividad principal, le fue ganando lugar al espacio que teníamos destinado con maíz y soja que usábamos para hacer forraje”, explicó Luis “Lucho” Budeguer, uno de los directores de esta empresa tucumana.
Mirá la entrevista a Luis Budeguer:
Fue un intenso proceso creativo el que se desencadenó entre veterinarios y agrónomos que competían por las mismas porciones de tierra. Los primeros tenían claro que si se quedaban sin comida iban a tener que achicar el planteo ganadero. Los segundos no tenían contemplaciones, pues el Grupo Budeguer ya tenía 13 mil hectáreas de caña para alimentar dos ingenios, el Leales y el jujeño La Esperanza, pero necesitaban más.
“O empezamos a comer azúcar o nos corren”, recuerda un veterinario que pensaron.
Lo cierto es que a partir de agosto de 2019 el grupo comenzó a desarrollar una novedosa tecnología propia llamada BAR (Bioeconomía Argentina). Se trata de la adaptación del cabezal de una picadora de maíz convencional, para poder comenzar a cosechar -.al momento de la cosecha de la caña de azúcar- el llamado “despunte” del cultivo, o las hojas de la caña que antes caían al suelo y formaban parte del rastrojo o la llamada “malhoja”.
El BAR permite así una doble cosecha: en una tolva caen los pedazos de caña que irán al ingenio, y en otra tolva se va depositando ese picado de malhoja, que sirve como base del alimento del ganado en el feedlot (aporta mucha fibra) y eventualmente también como biomasa para alimentar las calderas del ingenio cercano.
“Un día, recorriendo las instalaciones del feedlot con un médico veterinario de Córdoba, mientras cosechábamos la caña de azúcar éste observó que la parte de arriba de la caña, la hoja, era lo más nutritivo, y nos sugirió aprovecharla”, nos contó Budeguer.
Fue un modo más que original de resolver el dilema. “Nunca redujimos la cantidad de cabezas. Al contrario, intensificamos la actividad, para lo cual vimos antes otras explotaciones intensivas en Estados Unidos y Brasil”, graficó el empresario tucumano.
El campo donde funciona el negocio ganadero de los Budeguer está ubicado “en el borde donde ya se termina la caña y empieza el grano”. Luis explicó que “Tucumán no tiene superficies importantes en ganadería sino que es una provincia agrícola y, en general, si en las mejores tierras no hay caña de azúcar está el limón. Luego, a medida que nos acercamos a las tierras del este y del sur donde llueve un poco menos, hacia Santiago del Estero, se hacen granos como maíz, soja y trigo. Solo las zonas bajas o salitrosas quedan destinadas a pasturas”.
El planteo original era dejar solo 1.600 hectáreas de Cachi Yaco destinadas a la ganadería. Esa superficie, las zonas más bajas con algo de salitre, deberían bastar para montar una cabaña ganadera y para sembrar pasturas para la recría de terneras. Pero la cuestión seguía pasando por reemplazare el espacio que el crecimiento de caña le quitaba a los granos que necesitaba la ganadería.
Hasta ese momento en Cachi Yaco levantaban el rastrojo de la caña del suelo; con este hacían mega fardos y se los daban a las vacas, pero de acuerdo a Budeguer, ese alimento “no era de buena calidad porque iba con las hojas de abajo que son las mas secas, y cuando las levantás del suelo, también levantás tierra al hacer el proceso del rastrillado”.
Tras el encuentro con ese veterinario, “quedó picando la idea de usar el despunte de la caña. Luego de hablar con un amigo ingeniero mecánico, nos propusimos poner una picadora de forraje arriba de la maquina cosechadora de caña para aprovechar ese forraje sin tocar el suelo”, agregó el empresario.
Recurrieron entonces a la misma fabrica en Brasil que hacía las picadoras de forraje y les contaron que habían adaptado uno de sus equipos para que sirviera también como una cosechadora y picadora del despunte de la caña de azúcar. En la jerga del campo, alguno ha llamado a ese equipo como “la jirafa”, porque eso parece la picadora añadida a la tradicional cosechadora de caña.

“Tuvimos que modificar esa maquina, adaptarla al sistema hidráulico de la maquina cosechadora y colgarla. Luego de varias reformas funcionó y patentamos la idea. Fuimos con los fabricantes y les dijimos: ´bueno, mirá, a tu maquina le encontramos otro uso´. Lo que siguió fue que la empresa le hizo modificaciones de fábrica y hoy ya hace una maquina específica para la cosechadora de caña”, remarcó Budeguer.
Este desarrollo llamado BAR recibió un premio Ternium Expoagro a la Innovación Agroindustrial, pero en definitiva logró cambiar el método tradicional de cosecha integral por el de cosecha, recolección y picado BAR.
Facundo Ulloa, el gerente de negocios de Cachi Yaco, comentó como quedaron divididos los tantos entre ganadería, agricultura y caña de azúcar dentro del propio establecimiento. No hubo que achicarse.
Mirá la entrevista a Facundo Ulloa:
Gracias a la innovadora máquina que permite esta “doble cosecha de la caña” pudieron incorporar 500 hectáreas que antes se dedicaban a la producción del maíz que necesitaban para el feedlot dentro de un proceso de rotación con la caña de azúcar que necesita el ingenio.
El BAR se almacena muy cerca del feedlot, en enormes bolsones plásticos. Queda a disposición para configurar los diferentes balanceados.
Ahora, al tener esta fuente de fibra con el despunte de la caña, el grupo puede rotar con otros cultivos cuidando el suelo y sin sacrificar su stock de bovinos, porque tienen gran parte del alimento dentro del propio campo.
¿Pero sirve el picado del despunte de la caña de azúcar como alimento para el ganado? El veterinario responsable del enorme feedlot, Cecilio López Guerra, respondió que el producto reemplazó el picado de maíz y sorgo en la base de las raciones que se elaboran en función del requerimiento de cada lote de animales. Con participaciones que rondan el 60% del balanceado, el productor BAR aporta sobre todo la fibra, pero debe combinarse con otras fuentes de energía y proteínas.
Mirá la entrevista con Cecilio López Guerra:
Resuelto el primer dilema, ahora los veterinarios de Cachi yaco tienen un nuevo problema por delante, porque el propio Luis Budeguer ya está pensando en utilizar parte de la cosecha de BAR no ya para aimentar a los animales sino para mezclarlo con el bagazo que queda del proceso de extracción del jugo de la caña y que en el ingenio Leales es utilizado como biomasa para alimentar las caldera.
Nos lo cuenta en esta última entrevista. Veremos quién gana la pulseada:
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]]>La entrada Biomasa: Argentina tendrá en La Rioja la primera planta de pellets para producir energía a partir de residuos de olivos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“La producción comenzará en octubre y permitirá aprovechar cinco millones de kilos de residuos que se generan luego de la poda de olivares”, anticipó Julian Clusellas, presidente y CEO del establecimiento Valle de la Puerta, que elabora más de 1400 toneladas de aceite de oliva por año en el Valle de Famatina de La Rioja.
Los pellets se fabricarán con aserrín prensado obtenido de las podas de los olivares y servirán como combustible natural con un alto poder calorífico (ideal para zonas sin acceso al gas natural por su bajo costo). La planta elaboradora de pellets tendrá un 98% de componentes nacionales.

“La empresa se acercó al Laboratorio de Biocombustibles de INTI en Tucumán para solicitar asistencia técnica en la evaluación de los procesos, maquinarias, proveedores y para validar las calidades de los residuos olivícolas para su posterior selección”, detalló Martín Rearte, jefe del Departamento de Energías Renovables del Instituto. “Además, estamos analizando diferentes tipos de aditivos para lograr la mayor confiabilidad del producto y otorgar la Certificación de Biocombustibles”, agregó por medio de un comunicado.
Como estrategia para extenderse en el mercado local, Clusellas detalló que está trabajando junto al INTI con empresas metalmecánicas para fabricar estufas que utilicen pellets como insumo.
“Además, estamos tejiendo alianzas tanto con autoridades nacionales como provinciales, para impulsar la utilización de este tipo de calefacción y sustituir los equipos a GLP (gas licuado del petróleo)”, remarcó. La empresa también se está preparando para exportar, principalmente a Chile, donde la quema de leña está restringida.
“Con la tecnología como aliada, el alcance de los biocombustibles en Argentina no tiene techo. Queremos ser un caso testigo para que otros fruticultores y olivicultores se animen a seguirnos”, concluyó Clusellas.
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]]>La entrada José María Méndez impulsa las bioenergías desde el INTA: “Es fundamental aprovechar los residuos de la agroindustria y la producción pecuaria” se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La generación de bioenergía a partir de subproductos de las actividades agropecuarias se plantea como una alternativa de negocio más que interesante en la Argentina. Ahora, ¿de qué hablamos cuando hablamos de bioenergía?
Según José María Méndez, jefe de la Agencia del INTA Totoras, en Santa Fe y coordinador nacional del tema en ese organismo, esta energía de la naturaleza “no es más que la energía contenida dentro de la biomasa”.
“La biomasa nace y se almacena básicamente en los vegetales, los cuales a través de la fotosíntesis almacenan energía. Es decir que estos actúan como una especie de pila o batería. A su vez, dentro de la cadena trófica todos los que consumen vegetales son acumuladores de energía, y cada vez en mayor cantidad. Es así de sencillo o de complicado”, dijo Méndez en diálogo con Bichos de Campo.
Mirá la entrevista completa a José María Méndez:
Méndez cuenta con mucha experiencia en capacitación, transferencia y adopción de tecnología en el territorio, y desde el año 2007 trabaja en el en el Proyecto Específico Agregado de Valor en el Módulo de Bioenergía (PNAyAV).
Para el especialista, es clave trabajar en el territorio de la bioenergía para desarrollar aún más las empresas del interior y que no dependan tanto de las energías convencionales. “La Argentina tiene un territorio muy extenso. Al estar los centros de producción tradicional de energía tan distantes unos de otros, eso obliga a tener una red de distribución importante, tanto de energía eléctrica como de gas natural. El problema es que esa red no llega a muchos lugares, o bien es obsoleta y no da un buen servicio”, explicó.
Incluso Méndez comentó que muchas veces esa energía tradicional no es suficiente para alimentar a las industrias, establecimientos y centros urbanos. “Muchas industrias del interior tienen que dejar de funcionar en determinadas horas del día porque esa energía que utilizan necesitan dirigirla a determinados centros urbanos, lo que limita la producción en muchos territorios del país, sobre todo agroindustrial”.
Una alternativa a la energía tradicional es la llamada Energía Distribuida, que, según el jefe de la Agencia del INTA Totoras, “es aquella que podemos proveer a través de biomasa producida o biomasa residual. La primera se produce para hacer energía, y la segunda es la que toma residuos o desechos, que muchas veces son un vacío ambiental, y los transforma en un activo económico o en otra forma de energía”.

A modo de ejemplificar los tipos de biomasa para generar bioenergía, María Méndez dijo “el cultivo de maíz puede destinarse a biomasa producida, o bien algunos cultivos forestales, el sorgo y el rastrojo De hecho, se están instalando plantas que funcionarán a base de biomasa de origen leñosa en el NEA. Mientras que para generar biomasa residual se pueden utilizar los desechos que vengan de un frigorífico, o bien los de una empresa láctea, o efluentes de la producción pecuaria: cerdos, bovinos de carne y leche, o aves”.
-¿Qué busca el INTA en materia de bioenergías?
-El objetivo fundamental del INTA es generar energía distribuida como un soporte para la agroindustria en origen. Creemos que apoyar el agregado de valor en origen trae arraigo, demanda de mano de obra y una mejor calidad de vida. Pero también, y aunque no sea objetivo del INTA, esto aporta a la matriz energética, y permite no depender solo de un combustible o de energía fósil. Yo digo que la energía distribuida reúne tres ejes claves: es viable en lo económico, porque permite que la agroindustria funcione, en lo social porque demanda puestos de trabajo, y en lo ambiental, porque genera una menor emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI).
Ver: Una pequeña empresa juguera de Río Negro quiere producir biogás a partir del orujo de las frutas
-¿Cuál debería ser la prioridad de Argentina entonces? ¿Ponerse a producir cultivos o bosques para producir energía, o la prioridad está en aprovechar los residuos?
-Yo creo que es fundamental aprovechar los residuos de la agroindustria y de la producción pecuaria, por varios motivos. Por lo general, la producción pecuaria tiende a intensificarse o a aumentar el número de animales por superficie, y el problema es: qué hacemos con los efluentes que se generan en un espacio muy reducido; si los tiramos a la cuneta, al canal, o bien los gestionamos de modo correcto y los utilizamos como biofertilizantes. Ahí entra el concepto de Economía Circular que está tan de moda.

-¿Qué es la economía circular?
-Los nutrientes que se generan en un proceso agroindustrial, que provienen de determinadas materias primas se transforman en energía y en digeridos. Los digeridos son los subproductos de un biodigestor. Los residuos que pasaron por allí, capturan biogás y nutrientes que pueden volver al origen de donde vino la materia prima que produjo maíz, soja, trigo y alimentó a determinada actividad pecuaria. Eso viene de la biogiestión anaeróbica.
Méndez cita como ejemplo el caso de una cooperativa ubicada a 40 kilómetros de Totoras, donde él trabaja. Es la cooperativa de Monje. “El sur de Santa Fe tiene prácticamente una cooperativa por pueblo. En el caso que cito se trata de una cooperativa con una visión muy importante, y brindan no sólo asesoramiento técnico, acondicionamiento y comercialización de granos, sino que también tienen una planta de alimento balanceado, una planta de extracción de aceite, otra de biodiésel, tienen criadero de cerdos, y a su vez los residuos que se generan en cada uno de esos procesos van a una planta de biogás que genera energía para alimentar al 40% de la planta de extracción de aceite, y así esos digeridos vuelven al lugar”, relata.
-Por lo general, las noticias sobre emprendiomientos ligados a la bioenergía todavía provocan cierto asombro. ¿Cuánto faltará para que esto se vuelva cotidiano?
-Ese es nuestro objetivo porque hay mucho para contar y mostrar en esto. Se puede transferir tecnología en bioenergía. Por eso empezamos una serie de seminarios. De hecho en agosto presentamos la oferta tecnológica que tiene el INTA en forestales para bioenergía, apuntada sobre todo en el NEA. El INTA tiene tecnología para trasnferir y es uno de los objetivos que me he planteado, la transferencia de lo que hay y marcar presencia en los territorios.

-A veces las cosas no son difíciles si están ya probadas, pero suelen ser costosas. ¿Cómo puede aprovechar el productor esta ventaja?
-Siempre hay ventanillas de dinero público que traen a veces subsidios interesantes. Te doy el ejemplo concreto de la cooperativa de Monje. Su planta de aceite la hicieron con un crédito de la provincia de Santa Fe, el biodigestor con el Banco Municipal de Rosario, la planta de biodiésel con aporte de un grupo de socios.
Ver: Un tambo de San Juan comenzó a generar biogás y biofertilizante con el desecho de sus vacas
-¿Y se recupera rápido la inversión?
-Tengo presente un ejemplo típico. Para hacer el biodigestor la cooperativa de Monje tomó, en su momento, un crédito de 2 millones de pesos, y ellos gastaban cerca de 500 mil pesos por año en gas, con lo cual en cuatro años se pagaban la inversión. Y hay otra cosa: no es lo mismo dar un servicio que tener un abanico de posibilidades. La diversidad también hace al negocio. Esta cooperativa hace biodiésel, o bien lo canjean por soja como biocombustible con sus socios. Además, el día que no hacen biodiésel hacen aceite metilado, que es una de las materias primas que usan las plantas formuladoras de agroquímicos como coadyuvantes. Eso les permite a ellos cambiar aceite metilado por productos fitosanitarios. El principal beneficio se da en el ahorro de transporte, porque a la biomasa y la agroindustria las tenemos ahí, lo que da acceso a una energía a la cual, de otro modo sería muy caro acceder, y tener energía por 24 horas, y no sólo determinadas horas del día.
-¿Cuánto podemos crecer en el desarrollo de la bioenergía en Argentina?
-Podemos crecer muchísimo y un golpe grande lo dio el programa Renovar a partir del 2015- 2016 donde aparecieron muchas plantas. El Renovar I tuvo mucho impacto en su momento sobre algo que en el INTA no trabajamos, que son las energía fotovoltaivcas y eólicas, que también son energías renovables. En el INTA trabajamos más con las bioenergías, energía a partir de la biomasa, por capacidades, por estar en nuestra disciplina y porque da trabajo a mucha gente.
-¿Pero se han ido incorporando las plantas de biomasa al programa Renovar?
-Si. En el último Renovar hubo 36 adjudicaciones a plantas a partir de biomasa. Muchas están en construcción y otras estarán en funcionamiento desde el año entrante porque son plantas muy grandes. En muchos casos se trata de generar energía para mandar a la red, que es energía sobrante o bien energía canjeada. Es energía verde que puede ir a la red. A su vez, hay una ley que colabora con este marco, y así desde el 2024, se establece que del porcentaje total de la energía que consuman los grandes consumidores, un 20% sea energía renovable, y si no la tienen, no pasa nada, pero deberán pagar un diferencial.
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]]>La entrada Científicos argentinos aislan una bacteria de suelo que degrada biomasa y serviría para la industria del bioetanol se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El suelo, además de arena, limo y arcilla, está integrado por bacterias, hongos, algas, virus, protozoarios y actinomicetos, que funcionan colectivamente. Son tantos y tan pequeños, que encontrarlos, identificarlos y caracterizarlos no es tarea sencilla. De hecho, a pesar de los esfuerzos de cientos de investigadores de todo el mundo, solo se conoce el 1 % de los microorganismos que habitan bajo los pies.
Los microorganismos del suelo tienen múltiples funciones, algunos son promotores del crecimiento de las plantas, otros actúan como biofertilizantes, están los que pueden transformar residuos y, también, los patogénicos que afectan la salud de las plantas.

Eleonora Campos es bióloga, trabaja en el CNIA del INTA Castelar y, desde 2009, se dedica a estudiar la biología molecular de bacterias celulolíticas para la generación de biocombustibles. “Nos dedicamos a estudiar las bases moleculares de los mecanismos que han desarrollado las bacterias del suelo para degradar las estructuras que poseen las plantas y utilizar los azúcares contenidos en las mismas”, señaló al portal INTA Informa.
Como parte de este trabajo, en 2014 Campos y Silvina Ghio –otra investigadora del INTA– lograron aislar una nueva especie de bacteria. “Al estudiar su genoma y las características bioquímicas, vimos que era parecida a otras, pero tenía particularidades que la distinguían del resto, tanto en la pared celular como en algunas de las proteínas que secretaba”, explicó Campos.
La cepa A59T es una bacteria Gram positiva, anaeróbica facultativa, formadora de endosporas y tiene forma de bastón. Sus condiciones de crecimiento óptimas son 30 °C con un rango de 28 a 37 °C, un pH 7 con un rango de 5 a 10 y tolera hasta el 7 % de NaCl (sal – cloruro de sodio).
El hallazgo se produjo a partir de una muestra de suelo recolectada en un bosque nativo de la Patagonia argentina. Campos puso el foco en lo que ocurre en el manto que cubre la superficie, en donde hay hojas o troncos en estado de descomposición. “Allí están actuando los microorganismos, que descomponen los polisacáridos en elementos más pequeños –azúcares– y los utilizan como fuente de carbono”, ilustró.
A la par, en el laboratorio, Campos investiga cómo mejorar y replicar el procedimiento biológico para la degradación de la biomasa vegetal. Así, a partir del estudio del genoma y del conjunto de proteínas secretadas –secretoma– de aislamientos bacterianos celulolíticos nativos de la Argentina, lograron reconocer las enzimas activas sobre carbohidratos y, además, desarrollar y caracterizar una biblioteca de enzimas recombinantes. “Este estudio nos permitió conocer en detalle los procesos de deconstrucción de los polisacáridos”, indicó Campos.
El xilano es un polisacárido estructural de la biomasa, es decir, es uno de los componentes de la pared celular vegetal. Es el segundo polisacárido más abundante –después de la celulosa– y, también, se degrada más rápido. “Estas características nos impulsan a profundizar los estudios para aprovecharlo en distintas aplicaciones biotecnológicas”, manifestó Campos y ejemplificó: “Estas bacterias, entre otros usos, permiten generar polisacáridos cortos –xilooligosacáridos– que pueden tener una función prebiótica y utilizarse en suplementos dietarios para mejorar la digestibilidad de los alimentos para humanos y animales”, mencionó como otro de los posibles usos benéficos de esta bacteria.
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]]>La entrada El nuevo sueño de Miguel Campos: Generar micro-cuencas productivas con el bambú como eje de desarrollo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Quince años después, desde el llano, Campos sigue soñando. Pero ya no solo con el bambú sino con las posibilidades concretas que ofrece este cultivo milenario para generar “micro-cuencas productivas” en las zonas rurales más postergadas del país. De es o hablamos con él en Bichos de Campo.
Mirá la entrevista completa con el ex secretario de Agricultura:
“La verdad que fuimos en ese primer viaje a China y conocimos todo lo que se ha desarrollado en torno al bambú. Los chinos tenían un centro de desarrollo internacional para el bambú y el ratán, que forma parte de una red internacional, y ahí es cuando nos enteramos que esta era una movida global en la que los únicos que prácticamente que no jugábamos éramos nosotros”, comentó Miguel Campos cuando le recordamos aquel viaje de 2004.
El ex funcionario, genetista de profesión, se alegró de que, quince años después de aquella anécdota, hoy en la Argentina se haya vuelto a discutir cómo introducir el bambú a los planteos productivos y como herramienta de desarrollo regional. Comparó la situación con la metáfora del agricultor japonés que tuvo que esperar pacientemente durante varios años antes de ver brotar con un vigor inusitado este cultivo. “La dinámica del conocimiento es así, a veces lenta pero inexorable”, reflexionó.
Luego Campos contó que en su caso siguió trabajando con ese cultivo y ahora sueña con el desarrollo de un esquema de micro-cuencas productivas que tengan al bambú como eje. “Hay una zona que se podría trabajar perfectamente con bambú porque no se adaptan otras especies agrícolas o forestales”, indicó, dando cuenta de que el bambú -entre muchos otros usos- permite ejecutar un control de la erosión y devuelve mucha materia orgánica a los suelos. “Pensemos que una hectárea de bambú puede capturar y dejar el suelo más de 15 tonelada de carbono. En bonos verdes puede ser el día de mañana mucha plata”, indicó, pensando en una alternativa diferente para generar recursos en regiones agrícolas marginales.
“Pero al mismo tiempo podemos pensar en lo que a mí me gusta llamar, en un contrasentido a lo que es el cambio climático y el calentamiento global, una manipulación climática virtuosa. ¿Qué es? Cómo puedo generar suelo y puedo generar captura de materia orgánica, también puedo generar microclimas. Esto me permita pensar en el norte argentino, principalmente, en armar cuencas que pemritan un desarrollo territorial en donde podamos lograr una disminución de la pobreza generando riqueza en una finca multipropósito”, explicó el especialista.
El modelo con el que ahora sueña Campos como un “esquema de desarrollo territorial” no implica pensar al bambú como parte de una agricultura extensiva sino como un cultivo integrado en una micro empresa agropecuaria, en donde se combine con otras actividades productivas, ya sean ganaderas, hortícolas o de otro tipo. En ese esquema, además de ingresos por los bonos verdes, el bambú podría servir como insumo para diversas industrias, como la papelera, o en caso de superficies más grandes, como fuente de biomasa para la generación de energía.
“Uno podría ir armando los diferentes modelos productivos según la distribución territorial y de tenencia de la tierra que tenga. Nos estamos planteando el esquema de micro-cuencas porque creemos que el bambú, con su capacidad de producción de biomasa, permite trabajar con escalas más pequeñas que posibilitan una integración vertical sustentable y sostenible en el tiempo”, completó Campos sobre su idea.
Idea que por ahora es sueño, pero quizás con el tiempo se convierta en algo más que eso.
La entrada El nuevo sueño de Miguel Campos: Generar micro-cuencas productivas con el bambú como eje de desarrollo se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Los empaquetadores: Diseñaron un equipo para aprovechar los residuos de la poda como biomasa se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Ver Que no sea paquete: La empaquetadora de General Viamonte y un camino a futuro que se abre
El ingeniero agrónomo Máximo Gauto Acosta forma parte, junto a otros dos socios, de la firma Lignis SA, que está detrás del proyecto piloto de aprovechamiento como biomasa de las ramas que quedan luego de las tareas de poda habituales en cualquier ciudad más o menos arbolada. El profesional con contó que la entrega de esta primer empaquetadora para el municipio de General Viamonte resulta “el final de un trabajo de cuatro años de duración”.

“Nuestra empresa Lignis SA, se especializa en desarrollar cadenas de abastecimiento de biomasa y convertir industrias a biomasa. Después de varios años de no encontrar la forma de poder captar eficientemente la poda urbana como fuente de biomasa dedicamos un año entero -en 2015- a diseñar una solución: la empaquetadora fue consecuencia de este proceso”, nos contó Máximo.
Esta máquina, que ahora fue entregado a las autoridades municipales para poner manos a la obra, “fue desarrollada por nuestro equipo, con ingeniería nacional, 100% de materiales locales, y en un taller de Junín con el apoyo de algunas PyMEs locales. En 2016 la patentamos y comenzamos a testearla en distintos municipios”, añadió el ingeniero.



El proyecto para aprovechar los residuos de la poda en producir energía, según Gauto Acosta, “implica que los municipios se conviertan en ‘patios de biomasa’, donde los fardos de ramas son la materia prima para generar combustible. Esto permite ordenar, desestacional la oferta y garantiza el secado de la biomasa (sin costo financiero para las empresas) lo que hace que sea una biomasa de calidad muy superior a la media del mercado”.
Máximo nos remarcó que en los municipios “actualmente las ramas se llevan a basurales y se entierran (generando metano o CH4) o queman (generando dióxido de carbono o CO2) sin ningún aprovechamiento de esta energía en prácticamente todos los casos”.

El programa oficial Probiomasa, al enterarse de esta inciiativa, ofreció apoyarla con la condición de que se completara el ciclo que incluya la conversión a energía. “Esto a nosotros nos supuso un reto grande por que fue dar 10 pasos de una”, nos contó uno de los fundadores de Lignis.
En el marco de este acuerdo, la experiencia consistió en empaquetar toda la poda de dos años, medir el volumen, caracterizar la calidad en laboratorio y utilizar la biomasa para alimentar una industria local.
¿Y cuál fue el resultado? Dice Máximo que “descubrimos que los residuos de poda de un año de General Viamonte pueden sostener la demanda de energía de un equipo secador de una aceitera por extrusión durante un año”.
“Como Bichos de Campo saben la cantidad que hay de estas industrias que hoy a GLP (gas licuado) la están pasando mal. Bueno, les cuento que tenemos una solución. Nuestro sueño es lograr armar clústers que integren este proyecto. El de Viamonte fue el primer paso”, nos aseguró el agrónomo, para informar que la experiencia se está replicando ahora en Pilar, Magdalena y Berazategui, todos municipios importantes de la provincia.
“Espero que esta sea la primera de muchas notas que harán de este tema”, nos provocó Gauto Acosta luego de leer la primera nota y darnos esta explicación. Suponemos que no será la única luego de confirmar que no nos estaban empaquetando con esta historia de la empaquetadora de ramas.
La entrada Los empaquetadores: Diseñaron un equipo para aprovechar los residuos de la poda como biomasa se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Que no sea paquete: La empaquetadora de General Viamonte y un camino a futuro que se abre se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Bajo el aburrido y pretencioso título de “se promueve la poda urbana eficiente para generar energía térmica“, nos contaba esta información que en el Ministerio de Agricultura “formalizó la transferencia de una empaquetadora de ramas de poda al Municipio de General Viamonte, en la provincia de Buenos Aires”.
Ese es el único dato concreto que tenemos hasta ahora: la empaquetadora llegó a destino. ¿Será un paquete?
¿Es suficiente esta información (la recepción de una empaquetadora en un municipio) como para merecer una gacetilla? ¿Cuántas veces, sobre todo en tiempo de campaña electoral, hemos visto a los funcionarios entregar maquinarias? Podríamos sospecharlo también en esta ocasión, porque el intendente de Los Toldos (cabecera de Viamonte) es un radical llamado Franco Flexas, que milita en Cambiemos.
Seguimos leyendo, de todos modos, esta gacetilla. Nos describe que esta entrega de una empaquetadora se inscribe dentro de un programa llamado Proyecto para la Promoción de la Energía derivada de Biomasa (Probiomasa), una iniciativa que involucra no solo a Agricultura sino también a la Secretaría de Energía. El programa cuenta además “con apoyo técnico de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)”.
Pero seguimos dudando… No sería la primera vez que son varios los organismos que necesitan negociar sus presupuestos y apelan a pomposos anuncios que finalmente no conducen a nada. Eso es moneda corriente en el Estado Argentino, pero de la FAO sospechamos todavía más, pues es un organismo repleto de consultores que cobran altísimos salarios en dólares. Por algo dedican todo un párrafo de la gacetilla a nombrar, con nombre y apellido, a todos los funcionarios intervinientes. ¿De qué sirve? No están declarando la independencia. Apenas están entregando una empaquetadora.

Parece cada vez más claro que detrás de esta empaquetadora nos están vendiendo un buzón, un paquete…
Pero seguimos leyendo, intrigados en saber por qué razón una empaquetadora merecería una comunicación ministerial. Nos explican: “La empaquetadora de ramas de poda permite optimizar la gestión del arbolado urbano, mejorar la limpieza y recolección en las calles, disminuir a la mitad los costos de operación, eliminar la necesidad de destinar espacio a la disposición final; y generar energía térmica industrial, en línea con el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 7 de garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos”.
La pucha… haberlo sabido antes.
Recién sobre el final la gacetilla se va poniendo jugosa. Solo hay que lograr atravesar un farragoso párrafo de los organismos y otro de los funcionarios que firmaron la carta de intención. Después de eso se nos informa que un árbol es capaz de absorber hasta 150 kilogramos de CO2 (dióxido de carbono) al año, pues aprovecha el carbono para crecer. Eso , entre muchos otros beneficios, como que “reduce el consumo de aire acondicionado en hasta un 30% y ahorra en calefacción hasta un 50%”. Pero para que todo funcione, hay que hacerle una buena poda de mantenimiento.
Es ahí donde esta experiencia piloto en Viamonte comienza a parecerse a una noticia. En la gacetilla se informa que el Municipio adjudicó el servicio de poda a una empresa llamada Lignis y que la misma incorporará esta empaquetadora a sus operaciones de poda y recolección. “El equipo genera paquetes cilíndricos, a partir de las ramas de poda, que mejoran sensiblemente su densidad y facilitan el transporte, manejo y disposición”, se nos explica.
No queda claro cómo sigue el recorrido, pero se supone que los paquetes de ramas quedan en poder del municipio, que tiene una posibilidad de negocio a la vuelta de la esquina. “Una vez que los residuos de poda son empaquetados y acopiados temporalmente por el municipio, se transforman en un insumo para la industria de la biomasa”, nos cuenta Agricultura.
La madera “se puede comercializar en forma de fardos o chips; implementar sistemas de calefacción en calderas para uso residencial o industrial o desarrollar un programa de leña social para poblaciones vulnerables. El combustible obtenido es de excelente calidad y bajo costo”, añade el documento oficial.
Suponemos a esta altura que entonces esto de la empaquetadora forma parte de una experiencia piloto para demostrar que puede ser viable un nuevo modelo de gestión de los residuos de la poda en todos los municipios del país. Eso sería otra cosa…
Nos lo dice la gacetilla casi al final: “El Municipio es un caso ejemplo con potencial para replicar en otras ciudades”.
Y apunta la gacetilla que el partido de General Viamonte cuenta con una población de 18.232 habitantes, una superficie total de 215.000 metros cuadrados y un volumen de material de podas cercano a 1.100 toneladas anuales. Eso significa que por cada habitante podrían recuperar unos 60 kilos de leña para generar energía. Son de sus árboles. Le corresponden.
Pero lo más importante nos lo dicen recipen en el párrafo final. Cuenta la gacetilla que en el marco del Probiomasa “se analizaron 584 localidades aledañas (en una superficie de 3.160 kilómetros cuadrados), con similares condiciones climáticas”. En ese territorio inmenso se podría disponer de residuos de poda potencialmente aprovechables como biomasa por 1.045.000 toneladas. Un millón de toneladas.
Nos sorprende la nota tan extensa que pudimos hacer a partir de una información que parecía insípida y nos llenaba de dudas. Finalmente la empaquetadora de General Viamonte era mucho más valiosa de lo que supusimos.
Si logra contagiar a ciudades vecinas con el ejemplo, bienvenida sea esta empaquetadora. ¡Y que los políticos nos empaqueten a todos!
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]]>La entrada En el Minagri crearon un programa de fomento a la bioeconomía se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“La citada Subsecretaría está comprometida con el desarrollo de una bioindustria moderna en el país, en la cual la bioeconomía cumpla un rol fundamental en la obtención de recursos biológicos útiles para la mejora de la producción y, también, en la optimización de procesos que contemplen a dichos recursos biológicos como un insumo principal para la producción de bienes y servicios, en los cuales se encuentran como elementos tipificantes la agregación de valor, la eficiencia y el desarrollo territorial en forma sustentable y sostenible”, es la larga perorata que justifica la creación del nuevo programa. Añade que la llamada “Bioeconomía” es también un modo que tiene le país de cumplir los nuevos objetivos de desarrollo definidos en la Agenda 2030 de las Naciones Unidas.
Luego resume: “El impulso en la utilización de la biomasa en el sector agroindustrial del país es indispensable para reducir la pobreza, el impacto ambiental y aumentar el uso de los recursos renovables con el consiguiente desarrollo económico”.
Luego de crear el Programa en el artículo 1°, el Ministerio define a la Bioeconomía como “el conjunto de actividades económicas que utilizan recursos, procesos y principios biológicos para la producción sostenible de todo tipo de bienes y servicios”.
Un artículo más adelante indica que “el objetivo del programa será fomentar el desarrollo de la bioeconomía como estrategia para la agregación de valor, una mayor eficiencia en el uso de los recursos y el desarrollo territorial en forma sustentable y sostenible”.
Luego se desagrega algo más, determinando que el flamante programa deberá:
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