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La entrada Agroempresas: Trigo HB4 no pudo vender, pero Bioceres duplicó su valor en Wall Street durante 2021 se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La empresa comandada por el empresario Federico Trucco tuvo un año plagado de noticias y avances en su operatoria. Uno de sus hitos sucedió en marzo de este año cuando compró el 6% de la firma de agricultura molecular dedicada a las proteínas vegetales Moolec Science Limited. En aquel entonces sus papeles en Wall Street subieron 75% en tan solo un día. Es que esta operatoria le valió la euforia de los inversores, ya que marca en cierta manera el continuo desarrollo de la empresa para incursionar en nuevos negocios y mejores tecnologías.
Luego, en abril traspasó voluntariamente sus acciones desde la Bolsa de Nueva York, donde comenzó a cotizar en 2019, hacia el Nasdaq. Según explicaron desde la empresa esta operatoria se concretó para continuar posicionándose como una empresa de tecnología ahora también para los inversores.
Peor sin lugar a dudas el gran hito de este año fue la aprobación técnica en Brasil de la harina proveniente del trigo transgénico HB4 tolerante a la sequía. De todas formas la empresa no exportará ni podrá vender semillas, grano o harina de trigo mientras resuelve cuestiones regulatorias.
Mientras tanto, la cadena de comercialización local y de Brasil que incluye a acopiadores, molinos y exportadores solicitan medidas para evitar una posible “contaminación” del trigo convencional que se está cosechando con esa variedad transgénica sembrada por Bioceres. Una vez más, el gran escollo a sortear es el rechazo de organizaciones ambientalistas y algunos consumidores del producto transgénico.
En paralelo, mientras continúa la polémica en Argentina y Brasil, la empresa comenzó los trámites de desregulación de ese OGM en Uruguay, Paraguay, Estados Unidos, Colombia, Indonesia, Sudáfrica y Australia, para poder acceder a esos mercados con esta tecnología en el futuro próximo.
Más allá de cualquier polémica, nada afectó el desempeño de sus papeles en Wall Street y la firma actualmente es una de las recomendadas para comprar por los expertos en portfolios de inversión. El desarrollo de la biotecnología y las nuevas formas de producir alimentos, es una de las tendencias en el mundo y Bioceres es pionera en este segmento en América Latina.
En este contexto, los proyectos del líder de la empresa parecen ir mucho más allá del negocio agrícola. Trucco incluso detalló en una entrevista que entre sus planes se encuentra la posibilidad de incursionar en el sector medicina regenerativa.
De cualquier manera, el 2022 parece asomarse como otro año importante para esta empresa, en donde la tecnología HB4 será el tema recurrente.
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]]>La entrada Roxana Roeschlin hace biotecnología en el INTA para mejorar el algodón: Sabe que es un trabajo largo y no se distrae con capullos de colores se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Han pasado más de 20 años desde aquella promesa, Monsanto fue comprada por Bayer y finalmente nada de eso sucedió: no hubo capullos de colores.
Roxana escucha la anécdota sabiendo el final de la historia, pues trabaja con biotecnología agrícola dentro del INTA y sabe que no se trata de soplar y hacer botellas. Que no deben venderse espejitos de colores. De todos modos, como consuelo, le muestra a Bichos de Campo un frasquito que contiene un poco de fibra de algodón de color amarronado. Aclara que ese es su color natural, pues no es material OGM sino una de las muchas variedades de algodón que tienen en el banco de germoplasma del organismo y que son la base de sus ensayos.

“En el laboratorio de biotecnología lo que hacemos es buscar características que queremos que tenga ese algodón y efectuamos cruzamientos. En nuestro país y en el mundo hay distintas tonalidades que se pueden utilizar para el mejoramiento genético del algodón. Mejoramiento es lo que hacemos aquí”, explicó Roeschlin, que estudió biotecnología en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y luego se mudó a Reconquista, en el norte de Santa Fe, cuando en 2017 el INTA inauguró este laboratorio de avanzada.
Allí lo que menos les interesa por ahora es el color que vaya a tener cada capullo. Pero no dejan de hacerse otras preguntas: ¿Se puede lograr cultivos más resistentes a la falta o sobreabundancia de agua? ¿Hay forma de que esas semillas germinen en suelos salinos? ¿De qué manera se puede lograr que resistan a distintas enfermedades o plagas?
Para poder trabajar más aceleradamente en el mejoramiento del cultivo de algodón, que es una economía regional muy importante en las provincias del NEA, el INTA Reconquista acaba de inaugurar un segundo laboratorio de Ecofisiología Vegetal, y además tienen equipos para realizar una medición a pequeña escala industrial de los parámetros de la fibra, como el largo, el grosor y la resistencia. De estas cosas hablaremos en otros artículos.
La gran apuesta de este grupo de investigadores es poder ofrecer al sector algodonero nuevas variedades de semillas en los próximos años, porque la oferta varietal actual es realmente muy limitada. Nada de capullos de colores. Las pesquisas que hacen Roxana y sus compañeros apuntan a resolver algunos dilemas productivos mucho más urgentes.
“En principio lo que buscamos es mejorar la producción, el rendimiento de ese cultivo y la calidad del algodón”, indicó Roeschlin.
Mirá la entrevista con Roxana Roeschlin:
¿Y cómo se introduce una variación en una variedad? En el laboratorio de Biotecnología pueden leer el ADN de cada cultivo y marcan las características que les interesa investigar a través de los marcadores moleculares. Luego de tener “marcados” esos rasgos de potencial interés, comienza la multiplicación y los ensayos con cientos de variedades, tanto a campo como en invernadero.
“Hay distintos tipos de mejoramiento. El clásico es que uno siembra esas semillas en el campo, ve una característica favorable de alguna planta en particular, agarra esas semillas y la vuelve a sembrar. Pero eso tarda, son campañas y campañas. Lo que te permite hacer el mejoramiento asistido con identificadores moleculares es que uno evita ir tan temprano al campo. Podemos hacer en un mismo año 2 o 3 cruzamientos de lo que queremos mejorar e ir seleccionando”, señaló la investigadora.
Eso termina por traducirse en un ahorro de tiempo y recursos. Hoy en día el país cuenta con siete variedades comerciales de cultivo de algodón. No son muchas y debería haber más, porque a mayor cantidad de variabilidad y de genotipos disponibles en el mercado, habrá mejores chances de mantener los cultivos sanos durante toda la campaña.

“Cuando ocurre algo en el ambiente o se desarrolla alguna plaga o enfermedad, si tenés poca variabilidad de semillas con el mismo fenotipo, podés perder toda la producción ese año”, sentenció Roeschlin.
El trabajo con cruzamientos no es la única forma de generar variabilidad en semillas, sino que también en este laboratorio se puede trabajar a partir de provocar mutaciones. Los investigadores trabajan con agentes mutagénicos para alterar el ADN original de una variedad y luego analizan los resultados. Esto les permite obtener caracteres que todavía no se encuentren presentes en el banco de germoplasma existente.
-Bueno, me queda claro que no se dejarán tentar por los capullos de colores y que buscan otra cosa más útil. ¿Pero cuánto tiempo más crees que el INTA podrá demorar en presentar nuevas variedades?
-Los tiempos son más o menos cuatro o cinco años para llegar a presentar una variedad. Una vez que se mejora ese cultivar, hay que probarlo al menos dos o tres años consecutivos, para que ese genotipo este enfrentado a tres campañas con condiciones ambientales distintas. Así veremos si se comporte de la misma manera. Si un año se comportó de forma espectacular y al año siguiente cambian las condiciones y no rinde como debería haber rendido, algo no está bien.
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]]>La entrada Frente a los temores de la cadena triguera, el gobierno obligará a Bioceres a “desactivar” hasta 80% de las semillas del trigo Hb4 se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En este escenario, el Ministerio de Agricultura reconoció la preocupación del sector y, tal como anticipó el jueves Bichos de Campo, elaboró un protocolo especial para asegurar a la cadena triguera que no habrá peligro. Mediante una resolución del Instituto Nacional de Semillas (INASE) conocida este viernes, se decidió crear una “Comisión Espacial de Auditoría para el trigo HB4”, que deberá monitorear todo este espinoso asunto.
“Créase la Comisión de Auditoría de Trigo HB4 en el ámbito de la Dirección de Fiscalización, dependiente de la Dirección Nacional de Articulación Federal del INASE”, dice la normativa que será publicada en los próximos días en el Boletín Oficial. esta es la resolución:
RS-2021-98354418-APN-INASE%MAGYP
La Comisión especial “estará integrada exclusivamente por agentes del referido Instituto Nacional”. Lo primero que hará es recibir información de parte de Bioceres, a la que se le otorgó un plazo de cinco días para informar sobre “el inventario actual de existencias en cada una de las plantas de procesamiento y/o lugares de almacenamiento con georreferencia de su ubicación. Deberá informar material clasificado, no clasificado, descartes y materiales de purga”.
Una vez definido cuánto y dónde conserva Bioceres de las semillas (en principio, la que se cosechó de las 7.000 hectáreas sembradas en la primera campaña, porque las otras 55.000 hectáreas todavía no han sido cosechadas), el INASE le permitirá “conservar hasta un 20% en calidad de semilla, debiendo identificar, en este caso, lugar de almacenamiento y condiciones del mismo, a fin de permitir su control y verificación”.
¿Y qué sucederá con el resto? El artículo 4° de la norma dictada hoy define con claridad que “todo material que no se encuentre incluido en el artículo que antecede (es decir en el 20% mencionado), deberá ser desactivado en su poder germinativo y/o procesado, debiendo informarse a la Comisión el lugar de procesamiento, cronograma de trabajo y destino del mismo, en un plazo que no exceda de los 10 días”.
Respecto del nuevo material sembrado en la campaña 2021/22 (las mencionadas 50 mil hectáreas), Bioceres también deberá informar en cinco días todos los lugares de siembra. Según anticipó oportunamente Bichos de Campo, estos están distribuidos entre 225 productores en todo el territorio nacional.
La compañía también deberá acreditar ante la nueva Comisión “un cronograma de cosecha que contendrá, como mínimo, el establecimiento a cosechar, superficie a cosechar, fecha de inicio de tareas, contratista que interviene, cosechadora o cosechadoras afectadas, y cualquier otro dato de interés” sobre este proceso.
A la vez se exigirá de la empresa con sede en Rosario, “un plan detallado de
preservación de identidad y confinamiento, que contenga asimismo un plan de contingencia que prevenga y remedie las posibles fugas de material”.
“Las plantas que se involucren en el procesamiento y almacenaje de Trigo HB4 deberán estar exclusivamente dedicadas al manejo de este material, no pudiendo procesar otro trigo convencional”, se estableció.
En el caso de esta cosecha, Bioceres será obligada a destruir la mitad de la cosecha esperada y solo podrá utilizar como reserva de semilla el otro 50%.
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]]>La entrada La pucha que llegaron lejos: Don Mario (ahora GDM) se unió a la estadounidense Cibus para mejorar su soja con edición génica se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>El parte de prensa está fechado en San Diego, California. Dice que Cibus y GDM tienen planes conjuntos para desarrollar respuestas a los dilemas actuales de la producción de soja por vía de las nuevas técnicas de edición génica. “A través de la colaboración, GDM integrará su genética de soja con la tecnología de edición genética de próxima generación de Cibus”, se informa.
Hace un tiempo nuestra popular Don Mario (un nombre que ahora queda reservado como marca para parte de sus semillas) había decidido incursionar en el prometedor territorio de la edición génica, una tecnología que tiene costos más bajos y regulaciones menos estrictas que los OGM o transgénicos, y que supone la “edición” del ADN de un cultivo sin introducir genes de otras especie. Para eso la firma de origen argentino concentró sus esfuerzos en su flamante laboratorio de Londrina, Brasil.
Para mejorar el rinde de la sojas, Don Mario se lanza a hacer edición génica
Desde hace un par de años, además, GDM desembarcó en el mercado de semillas de soja de Estados Unidos, para completar el tridente de los principales productores de soja del mundo (junto a Brasil y Argentina). Allí los dilemas que enfrenta el cultivo son los mismos que en todos lados: hay que mantener o incrementar los niveles de producción con recursos cada vez más limitados y con la competencia creciente de malezas.
“La producción de soja ha seguido creciendo de manera constante durante décadas y ahora supera los 300 millones de acres en todo el mundo”, dijo Peter Beetham, el presidente de Cibus en la gacetilla donde se anuncia el acuerdo. “Al colaborar con GDM, el líder en innovación genética de la soja, nos esforzamos por brindar a la comunidad agrícola cultivos de soja que sean más viables para los agricultores y nuestro mundo por igual”, añadió.
El informe recuerda que durante los últimos 40 años, GDM ha sido una de las empresas líderes en la multiplicación de semillas de soja y que lleva a cabo programas de mejoramiento de vanguardia en más de 15 países. “En la actualidad, más de un tercio de la producción mundial de soja se elabora con genética GDM”, se resaltó.
Cibus, mientras tanto, tiene patentada una tecnología de genes de precisión, llamada Sistema de Desarrollo Rápido de Rasgos, que es una nueva técnica de reproducción que acelera los procesos de multiplicación de las nuevas variedades. Su carta de presentación dice que “nuestra misión es aprovechar el poder de la edición de genes de precisión en la agricultura y, al hacerlo, hacer que la agricultura sea más respetuosa con el medio ambiente, sostenible y rentable”.
Este es un video institucional de la empresa estadounidense:
“En GDM, nuestra misión se centra en mejorar la productividad agrícola en todo el mundo, y nuestra asociación con Cibus se ajusta perfectamente a esta visión”, dijo Manuel Mihura, director de estrategia y nuevos negocios de GDM. “A medida que el mundo busca mayores rendimientos, mantenemos nuestro compromiso de proporcionar a los agricultores y a las empresas de semillas independientes la mejor genética que garantice que se cumplan esos objetivos de mayor productividad, sin perder de vista la necesidad de opciones más sostenibles”, amplió.
Hace un tiempo, Bichos de Campo realizó un programa especial con la historia de Don Mario y su expansión internacional:
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]]>La entrada Dalia Lewi, directora nacional de Bioeconomía, afirma que Argentina no frenó la adopción de transgénicos y apuesta por más desarrollos locales como el HB4 se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>-¿Pisaron el freno a fondo? ¿Qué sucedió?- preguntó Bichos de Campo a Dalia Lewi, una muy reconocida investigadora del INTA que desde 2020 ha sido designada directora nacional de Bioeconomía en el Ministerio de Agricultura y tiene a su cargo la administración de la Conabia, el principal organismo regulador en materia de cultivos transgénicos y nuevos productos de la biotecnología.
-No veo un frenazo. Los eventos se presentan de mano de los desarrolladores para su aprobación y en la última reunión de la Conabia se dictaminaron dos documentos de aprobación. El apoyo a la biotecnología es una política de estado en la Argentina, que se mantiene y se afirma en esta gestión.
Mirá la entrevista con Dalia Lewi:
“En la Argentina, no me canso de decirlo, tenemos un marco regulatorio que es ejemplo en el mundo. La Conabia cumple 30 años este 2021 y es un comité asesor en temas vinculados a la biotecnología. Hace la evaluación de eventos en el ámbito agro productivo, ya que luego hay otras dos instancias de evaluación, una a cargo del Senasa -que evalúa la aptitud alimentaria de los OGM- y luego Mercados Agropecuarios, que evalúa si aprobar o no eventos a raíz de tener en cuenta que somos un país agroexportador y por ende no podemos dañar relaciones comerciales con países que no acepten ciertos eventos”, explicó Lewi, enfatizando en que este nuevo gobierno no ha cambiado ninguna de las reglas de juego en materia d cultivos transgénicos que vienen desde principios de los 90.
La directora de la Conabia dijo que, por el contrario, en vez de frenar la aporbación de nuevas innovaciones para la agricultura local hay una reformulación del área en el Ministerio de Agricultura para profundizar este tipo de desarrollos, en especial promoviendo a los “biodesarrolladores” nacionales.
-¿Entonces no hay un freno?- insistimos.
-Tenemos una visión muy clara acerca de cómo desarrollar este eje e impulsarlo. Una de las primeras cuestiones que empezamos a trabajar tenía que ver con reordenar y revisar las normativas para que fueran más claras y accesibles, para que los desarrolladores puedan tener un camino más sencillo, lo que no implica bajar la vara de rigurosidad sino en ser más amigables con los formularios a llenar. Así que Biotecnología se convirtió en área de innovación y biotecnología, no sólo de biotecnología.
-¿Y este cambio qué implica?
-Estamos impulsando una comunicación más directa con los desarrolladores, y por eso empezamos a convocar a mesas específicas para responder consultas o para que acerquen propuestas concretas de modo más directo. Es un área que se agrega al área de innovación y biotecnología con un acento más local y de acompañamiento especial de los desarrollos locales. Tenemos un sistema muy robusto donde hay desarrollos con dificultades para llegar al mercado, en algunos casos temas financieros, o administrativos o de conocimiento y gran parte de las dificultades pasa por la falta de orientación sobre cómo avanzar en forma regulatoria.
-Las empresas de biotecnología siempre se quejan de los elevados costos y largos tiempos para desregular una nueva innovación…
-Es un camino muy árido el de la regulación. Nosotros no vamos a hacer los ensayos por ellos ni vamos a llenarles los formularios, lógicamente, pero lo que sí podemos hacer es acompañarlos y orientarlos en ese camino.

-¿Entonces van a apostar más a la biotecnología local?
-Tenemos un mandato muy fuerte por promover el bio desarrollo local y la biotecnología. Nos pusimos la mochila al hombro y estamos tratando de llevarla adelante. Requiere más tiempo y más personal pero queremos impulsar esto para que Argentina se luzca con sus desarrollos.
-Vuelvo a los transgénicos. ¿Están por aprobar dos OGM que saldrán en los próximos meses? ¿Hay algo novedoso en ellos?
-Son dos documentos de decisión. Uno es una soja que otorga protección frente a insectos lepidópteros, y el otro es un maíz apilado, con tolerancia a múltiples herbicidas. De dos empresas diferentes son. Luego hay otros 5 proyectos en evaluación que van avanzando en los plazos correspondientes.
-Hubo una línea de acción en la anterior gestión que decía que había que jugar fuerte en el mercado internacional para que los desarrollos de la edición génica no tuvieran que atravesar tantas regulaciones como los OGM. ¿Continúan con esa idea en este gobierno?
-Mira, esto es así también para nosotros. Si te cuento la cantidad de conversaciones internacionales que estamos manteniendo no me alcanza esta entrevista. Somos un centro de referencia internacional de la FAO en materia de bioseguridad, pero también fuimos pioneros en tener desde 2015 una normativa específica para nuevas técnicas de mejoramiento entre las cuales está la edición génica. Es la Resolución 173 lo que hizo que Argentina pueda posición criterios de evaluación y análisis de la edición génica, que es la que más se utiliza dentro de estas nuevas técnicas de mejoramiento. Muchos países tomaron nuestros criterios y los utilizaron para armar sus propias normativas. Países como Brasil, Chile, Japón o Australia…
-La Unión Europea fue al principio mucho más rígida, al considerar los desarrollos vía edición génica como si fueran OGM. ¿Auqnue ahora está aflojando un pco no?
-En la UE están encorsetados en el uso de OGM y se complicó todo cuando salió un dictamen de la Corte Suprema diciendo que cualquier producto de la edición génica era lo mismo que un OGM. Pero no hay un basamento científico sino jurídico en eso, lo que perjudicó muchos desarrollos que estaban llevando a cabo, tanto desde lo público como desde lo privado. Ahora pidieron una evaluación para entender más sobre la edición génica y condiciones de bioseguridad a considerar. Ese informe se publicó el 29 de abril pasado y la buena noticia de este informe es que quizás habría que tener una normativa diferente para la edición génica y considerarla por separado de los OGM. Ahí hay una ventana de esperanza en la UE. Todavía no está dicha la última palabra. Por ahora la UE va como en otro ritmo y por otro sendero.
–¿Y nosotros cómo controlamos los desarrollos de la edición génica?
-Nuestra normativa dice que el desarrollador puede venir con una consulta previa, para saber si su desarrollo será o no considerado un OGM. Entonces la normativa establece pautas para análisis de estos casos. La Conabia analiza caso por caso y establece si será o no un OGM dicho producto. En caso que se determine que no es un OGM, el estatus regulatorio de ese producto se cataloga como convencional. Al momento no hay productos de la edición génica en el mercado, pero pronto los habrá.
-¿Qué pasa que se demora de aprobación del trigo HB4 por parte de Brasil?
-No sabemos qué pasará con la decisión de la CNTBio (el organismo regulatorio brasileño). Solo sabemos que aquí fue más que suficiente el marco de aprobación y regulación del evento. Si (ese trigo transgénico) tuvo los documentos de decisión y tuvo la aprobación de la Conabia, no se puede establecer hipótesis de riesgo adicional de las que ya se establecieron y evaluaron, tanto en el comportamiento del agroecosistema como en la aptitud alimentaria.
-En la cadena triguera hay quienes temen una posible “contaminación” con el trigo HB4 que ya se está produciendo como semilla.
-El evento HB4 ya está desregulado. Es decir, no tienen que pedir permiso especial de la Conabia para sembrar. Solo está condicionada su comercialización y entonces hay que cuidar que no haya un escape o fuga de semillas entre campos para que no haya presencia de un evento que no tiene una autorización plena. Pero eso está siendo controlado tanto por Senasa como por el INASE (Instituto Nacional de Semillas).
-¿No hay entonces un giro en la política biotecnológica?
-Absolutamente no. Es una política de Estado que se sostiene y es un orgullo que la Conabia ahora en octubre llegará a 30 años de actividad ininterrumpida donde se establecen criterios científicos. Es un orgullo que se mantenga esta actividad.
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]]>La entrada Terragene: Confirmaron una inversión de 6,5 millones de dólares para crecer en el mercado de bioinsumos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>Respecto de lo que a Bichos de Campo más le incumbe, el CEO de Terragene, Esteban Lombardía, presentó Protergium, una división que se dedicará al desarrollo de nuevas tecnologías y estrategias para la estimulación del crecimiento y protección vegetal.

“La firma aplicará biotecnología para el desarrollo de productos microbiológicos y biotecnológicos que estimulan acciones preventivas de plagas y patógenos, favoreciendo la promoción de los cultivos intensivos y extensivos”, fue la compleja explicación realizada en un comunicado oficial. Bioinsumos en definitiva.
En rigor, desde el gobierno destacaron que “este nuevo lanzamiento también contribuirá al cuidado del medio ambiente, ya que disminuirá la utilización de productos como fertilizantes, protectores y fungicidas químicos”.
Esta parte de la inversión presentada a Kulfas movilizará 6,5 millones de dólares y contempla el desarrollo de infraestructura edilicia, la compra de equipamiento y la generación de 100 puestos de trabajo para personal calificado.
En Bichos de Campo ya habíamos dado cuenta de este emprendimiento:
Un nuevo jugador en el negocio de los bioinsumos: La santafesina Terragene anuncia inversión
“Ver que una empresa argentina basada en la ciencia y tecnología siga apostando e invirtiendo en un momento complicado como la pandemia es un orgullo. Ver todo eso plasmado en un proyecto empresario que genera empleo nos refuerza las energías. Sigamos en este camino”, aseguró Kulfas tras recibir la buena noticia.
Por otro lado, la firma informó que se encuentra trabajando en el desarrollo de la incubadora-aceleradora UOVO, una usina de innovación de base científico tecnológica que tendrá por objetivo establecer puentes entre emprendedores y oportunidades de inversión. Para este proyecto la empresa destinará 15 millones y prevé la contratación de más de 150 personas.
Entre las áreas de interés a promover se destacan Medicina de precisión, Pharma, Diagnóstico in vitro, AgroSciencies, Veterinaria, Alimentos, Bionanomateriales, Energía, Actividades de I+D+I y Líneas Scouting.
Terragene, en conjunto con el proveedor de servicios IT Itecnis S.L.R., son las primeras empresas beneficiadas del ‘Programa de Producción Colaborativa’ del Ministerio de Desarrollo Productivo, por el desarrollo de un Sistema de Certificación de Desinfección que permite monitorear el proceso de desinfección de ambientes, a través del escaneo de un código QR.
Para este proyecto recibirán asistencia por 10,5 millones de pesos y créditos a tasa subsidiada por 17,3 millones de pesos y 17.717 dólares.
La entrada Terragene: Confirmaron una inversión de 6,5 millones de dólares para crecer en el mercado de bioinsumos se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Dos empresas argentinas se proponen lograr algodones resistentes a herbicidas mediante la edición génica se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>“Se trata del primer desarrollo de investigación con edición génica en algodón llevado adelante por dos pymes nacionales que unen sus esfuerzos para ofrecer nuevas tecnologías adaptadas al mercado local”, informaron los nuevos socios en un comunicado.
A diferencia de los eventos GM (que son genéticamente modificados incorporando un rasgo de otro cultivo o especie), la edición génica o CRISPR selecciona genes del ADN propio del cultivo. Suele utilizarse para “editar” un rasgo no deseado, anulando esa característica.

“Para introducir la nueva resistencia usaremos edición genómica, que en nuestro laboratorio nos permite cambiar en forma precisa y dirigida unas pocas bases del genoma de las plantas sin introducir ADN foráneo”, confirmó Lucas Lieber, el gerente general de Bioheuris. Esta empresa está radicada en Rosario, y se presenta como “un startup de biotecnología que desarrolla sistemas de manejo de malezas post GMO en maíz, soja, algodón, arroz, sorgo y alfalfa”. Sus investigaciones están avanzadas y de hecho a fines de abril hizo la presentación de una patente provisional en la Oficina de Marcas y Patentes de Estados Unidos (USPTO).
El investigador recalcó que “estos cultivos no son transgénicos”, por lo que su aprobación regulatoria debería ser “más simple y rápida porque los cambios que estamos introduciendo pueden ocurrir en la naturaleza, aunque en baja frecuencia y ocultos a los ojos de nuestros científicos”.
Tratando de despejar temores sobre esta manipulación del ADN, el comunicado recuerda que la Argentina es “el primer país en contar con una normativa específica para productos obtenidos a través de estas tecnologías, un marco regulatorio modelo que ha sido replicado por los principales países del mundo”.
Gensus es una empresa local que maneja el ex semillero Genética Mandiyú, a la sazón la empresa que utilizó la ex Monsanto para introducir en el país la primera variedad de algodón Bt, allá por 1998. En la actualidad es la única firma del país que “ofrece semillas de algodón certificada, servicios de deslintado, tratamiento profesional de semillas y asesoramiento técnico a productores”.
“Esta alianza con Bioheuris se alinea con nuestro propósito como empresa de acercar la mejor genética y tecnologías a los productores de algodón y que se suma al convenio con INTA para la introducción de nuevas variedades”, indicó Pablo Vaquero, presidente de Gensus.
Tres semillas transgénicas para llevar más oxígeno al reavivado algodón
El mercado local de semillas de algodón, según los nuevos socios, “experimenta un fuerte atraso tecnológico en semillas, con sólo dos tecnologías OGM en variedades comerciales de algodón, ambas aprobadas en el país hace más de 20 años. Además, dijeron que de los cuatro eventos de resistencia a herbicidas en algodón disponibles en el mundo, los productores argentinos sólo pueden aprovechar uno, de resistencia al glifosato.
Eso sin contra con una variedad difundida por el territorio algodonero, que nunca fue aprobada por los organismos regulatorios.
“Este es uno de los factores que explican que los rendimientos en algodón estén muy lejos de los obtenidos por los principales productores como Estados Unidos, Brasil y Australia”, explicaron.
¿Y por qué sería bueno contar con nuevas variedades resistentes a los herbicidas? Lógicamente para enfrentar las malezas sin dañar el cultivo del algodón. Al inicio del ciclo, el algodón es un cultivo de desarrollo lento que demora en cerrar el entresurco. Por lo tanto, es muy sensible a la competencia de malezas y presenta un extenso período crítico (ventana de tiempo durante la cual no debería haber malezas para que no se reduzca el rendimiento) que puede llegar a 10 semanas.

“Hay más de 20 especies de malezas de difícil control que pueden producir pérdidas de rendimiento mayores a 50% en este cultivo además de contaminar la fibra desvalorizando fuertemente la misma”, apuntaron los expertos.
El uso de agroquímicos en algodón está restringido a momentos muy específicos de su ciclo de cultivo. Por ejemplo, varios herbicidas que pueden aplicarse antes de la siembra matarían al cultivo si fueran aplicados después de ese momento. “Las tecnologías de resistencia a herbicidas justamente permiten aplicar estos herbicidas sin dañar el cultivo”, se explicó.
La “edición genética”, una nueva técnica que alborota a la industria semillera
Según Lieber, “con edición génica CRISPR es posible optimizar varios genes de resistencia en la misma variedad en forma rápida y económica. En comparación con otras alternativas comerciales, la tecnología que estamos desarrollando con Gensus aporta resistencia a herbicidas que se usan en baja dosis y que son más seguros para el ambiente y las personas”.
En concreto, la combinación de varias fuentes de resistencia permitiría a los productores utilizar mezclas químicas que retrasen la aparición de malezas resistentes, uno de los principales desafíos de la agricultura actual. En rigor, hay cerca de 40 biotipos de yuyos resistentes en la agricultura local, en especial al herbicida glifosato peor también a otros principios activos.
La entrada Dos empresas argentinas se proponen lograr algodones resistentes a herbicidas mediante la edición génica se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada Bolivia dio marcha atrás con la aprobación de cultivos transgénicos: Quejas de los productores porque el maíz modificado ingresa desde Argentina se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>En su momento, la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) había expresado su rechazo al anuncio del Gobierno nacional de la abrogación de los decretos supremos 4232, 4238 y 4348, relacionados al uso de Organismos Genéticamente Modificados (OGM). Con esa posibilidad concretada, un dirigente de esa organización lamentó la postura del nuevo gobierno boliviano y ofreció la negociación de un pacto productivo que incluya este tema:
“Si nos permiten acceder a estas tecnologías vamos a poder incrementar los rendimientos sobre las mismas áreas”, aseguro el directivo de la Anapo, Fidel Flores, que a la vez se quejó que por no ser suficientemente productivos Bolivia termina importando maíz en grandes cantidades de la Argentina. Y es transgénico.

Los movimiento ambientalistas y ONG exigieron que las normas emitidas por Áñez sean derogadas porque, en su criterio, promovían el uso de transgénicos en contra la Constitución.
El Decreto Supremo 4232, del 7 de mayo de 2020, autorizaba de manera excepcional al Comité Nacional de Bioseguridad establecer procedimientos abreviados para la evaluación del maíz, caña de azúcar, algodón, trigo y soja, genéticamente modificados en sus diferentes eventos, destinados al abastecimiento del consumo interno y comercialización externa.
En tanto, el Decreto Supremo 4238, del 14 mayo de 2020, modificaba la Disposición Transitoria Única del Decreto Supremo 4232.
El artículo 2 de DS 4348, de 22 de septiembre de 2020, disponía la identificación de las áreas que constituyen centros de diversidad del maíz y las zonas de cultivo para maíz amarillo duro, generado por cualquier tecnología, conforme al Estudio de zonificación para el uso de maíz en Bolivia, realizado por el Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF).
Según las consideraciones del nuevo decreto, con la aprobación de aquellas normas “se contraviene el principio de seguridad y soberanía alimentaria y la reserva legal, en cuanto a la producción, importación y comercialización de transgénicos, establecido en la Constitución Política del Estado”.
Asimismo, la norma emitida por el presidente Luis Arce señala que “a efectos de garantizar la seguridad y soberanía alimentaria; así como los derechos de los componentes de la Madre Tierra, es preciso dar cumplimiento a disposiciones establecidas en la Constitución Política del Estado y la normativa legal vigente”.
En mayo pasado, la decisión de habilitar los estudios con transgénicos, como paso previo a su aprobación comercial , había sido aplaudida por la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo de Bolivia, un importante colectivo agroindustrial especialmente en Santa Cruz, la principal región agrícola del país.
La asociación recuerda que países vecinos como Argentina, Brasil y Paraguay llevan más de una década utilizando transgénicos, con los que consideran que Bolivia puede triplicar su producción anual de grano hasta unos 12 millones de toneladas, con impacto económico de cerca de 2.800 millones de dólares y la generación de alrededor de 300.000 empleos directos e indirectos.
La entrada Bolivia dio marcha atrás con la aprobación de cultivos transgénicos: Quejas de los productores porque el maíz modificado ingresa desde Argentina se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>La entrada ¿Mirá si la pegamos? Está en marcha una intrigante y prometedora investigación para reducir la dependencia de la agricultura al glifosato se publicó primero en Bichos de Campo.
]]>A la comunidad agropecuaria, sin embargo, le pasó casi inadvertida una historia que tiene al glifosato como protagonista central: existe una investigación científica entre la Argentina y México que, de resultar exitosa, permitiría reducir drásticamente los niveles de uso de este agroquímico.
Vamos por partes, diría Jack el destripador.
La historia fue anticipada hace unos días por el periodista Diego Genoud en el flamante El DiarioAR, un nuevo medio que busca hacer periodismo de buena calidad. Resulta que luego del reciente viaje de Alberto Fernández a México, el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, el tucumano Jorge Neme, visitó en Monterrey a un viejo conocido de los días en que vivió en ese país, el empresario Alfonso Romo hijo. Se trata del heredero de Alfonso Romo Graza, un político y empresario que es una pieza clave en la estructura de poder que acompaña al actual presidente Andrés Manuel López Obrador (ambos en la foto). Recién dejó el cargo de jefe de gabinete mexicano en diciembre de 2020.

Neme es una figura conocida para el agro argentino. Fue durante mucho tiempo el coordinador del Prosap (Programa de Servicios Agrícolas Provinciales), luego acompañó en la gobernación de Tucumán a Juan Manzur y ahora recaló como vicecanciller, debajo de Felipe Solá. El mismo Neme confirmó a Bichos de Campo la existencia de estas gestiones.
Alfonso Romo Garza tiene su currículum expuesto nada menos que en la página oficial de la presidencia de México. Además de su rol clave en el actual gobierno de ese país, se destaca que “es ingeniero agrónomo por el Tecnológico de Monterrey”. Y que “antes de tomar su cargo actual, fue Presidente del Consejo y Director General del Grupo Plenus, corporativo que enfoca sus actividades empresariales en los sectores de agrobiotecnología, biología sintética, educación y servicios financieros”.
La palabra biotecnología apareció por primera vez.
Cuenta la primera crónica de Genoud que “a través de una de las compañías de su emporio, Nature Source Improved Plants (NSIP), Romo viene de asociarse en febrero pasado con la empresa argentina biotecnológica Bioceres, dirigida por Federico Trucco (foto abajo), en un acuerdo de investigación y servicios”. En la compañía argentina confirmaron a Bichos de Campo ese acuerdo, que tiene que ver básicamente con colaborar para la empresa argentina que desarrollo la soja y el trigo transgénico HB4 pueda desembarcar en el negocio agrícola de los Estados Unidos.

La palabra biotecnología aparece por segunda vez.
Ahora, según esta información, “las dos firmas (Bioceres y la mexicana NSIP) se sumarían al trabajo que vienen haciendo en conjunto desde hace cinco años el Instituto de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la empresa Stelagenomics”. Esa firma, que dirige el bioquímico Luis Herrera Estrella y cuenta con fuerte apoyo del Estado mexicano, se presenta como “una empresa 100% mexicana dedicada a la innovación biotecnológica con el fin de resolver los principales problemas del campo”.
La palabra biotecnología aparece por tercera vez.
Esta nota de un noticiero mexicano sobre Stelagenomics y una de sus científicas estrellas sirve como aproximación a saber cuál es la especialización de este firma mexicana que ahora se vería apuntalada por dos pesos pesados, Bioceres y el grupo de los Romo: el trabajo con algas y bioinsumos.
La crónica de ElDiarioAR continúa y se introduce en el potencial descubrimiento que podría ayudar a terminar con la glifosato-dependencia de la agricultura argentina, y buena parte del mundo. “El desarrollo biotecnológico apunta a reducir el uso del herbicida de Bayer (nota: la patente original era de Monsanto, pero venció en 1999 y ahora lo producen y venden múltiples empresas). Se viene avanzando con pruebas de campo que vienen mostrando resultados ‘muy satisfactorios’ y se advierte un avance importante en el combate de las malezas, con una disminución muy importante en la aplicación de glifosato”.
Hasta aquí está clara la historia. Con apoyo explícito de funcionarios de ambos gobiernos (Neme y Romo), dos empresas de fuste en cada uno de sus países apoyarán esta línea de investigación que vienen desarrollando la empresa Stelagenomics y… nada menos que el INTA. Aspiran a reemplazar buena parte del mercado del glifosato por otra cosa que todavía no se sabe muy bien qué es…
Qué gran misterio todo.
“Se está trabajando seriamente en una alternativa biotecnológica que puede mejorar la productividad, mejorar la competitividad y mejorar las condiciones ambientales en las que se desenvuelve la agricultura”, dijo Neme (en la foto) al medio que publicó esta primicia. Luego contó que “el encuentro con Romo en México fue importante porque se interesó en ese desarrollo tecnológico y se sumaría al proyecto. Desde el punto de vista de su proyección a nivel de mercado, eso le da una dimensión enorme”.

La palabra biotecnología aparece por cuarta vez.
Con el lápiz afilado de quien sabe que puede estar detrás de una gran historia (reducir el uso del glifosato podría ser uno de los aportes más significativos para la historia contemporánea de la agricultura, casi tanto como la aparición en 1995 de la soja transgénica RR, que resiste justamente la aplicación de ese herbicida), Genoud hizo lo que se debía hacer: llamar al INTA.
En una segunda entrega, ElDiaroAR entrevistó a Sergio Feingold, un ingeniero agrónomo que desde 2014 coordina del Programa Nacional de Biotecnología de lNTA. Lejos de desmentir la existencia de ese proyecto binacional, Feingold (foto abajo) confirmó las investigaciones con el objetivo de reducir el uso del glifosato. Pero no soltó prenda respecto de en qué consistiría esta innovación tan prometedora. Se excusó diciendo que existe un “convenio de confidencialidad” entre ambos países.

La palabra biotecnología, por quinta vez.
“Es una tecnología superpromisoria, con una aproximación biotecnológica muy creativa y muy original. Stelagenomics es un spin-off del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav) de México y tiene el apoyo del Estado mexicano. Juntos estamos en un desarrollo que todavía es incipiente, estamos comenzando, pero estamos poniendo toda la capacidad del INTA”, explicó el investigador.
Bichos de Campo confirmó oficialmente que el INTA está detrás de este asunto tan intrigante como prometedor, pero también sus voceros nos dijeron que era en vano volver a entrevistar a Feingold por este asunto, pues no diría más de lo que ya dijo.
La biotecnología en INTA: “Aunque muchos crean que no servimos, somos el mayor semillero”
¿Y qué dijo?
-Lo que hicimos fue juntar a todos los especialistas del INTA, eso lo hice yo en más de una oportunidad, para mirar todos los aspectos alrededor de la tecnología, no solamente los que tienen que ver con una aplicación en el corto plazo sino también en el mediano y largo plazo. Se trata de ver cómo la biotecnología maneja un sistema global en el cual miramos todos los aspectos, el productivo, el del control de malezas y de la disminución del uso del glifosato, pero también todo el microbioma asociado a esto.
-¿Cómo sería?- repregunta Genoud.
-Hay que ver qué pasa en el suelo con esta nueva tecnología, qué pasa en la planta. Esto tiene impacto en la sustentabilidad, mitigando la erosión hídrica y asegurando el mantenimiento de la biodiversidad. Es una tecnología que no mata la maleza sino que la hace no competitiva en términos económicos: se logra que la maleza no disminuya significativamente el rinde del cultivo. Esta tecnología en maceta funciona bárbaro, el desafío del INTA, el interés del ministerio de Agricultura y del Estado en sí, es que esto se pueda llevar al campo, que sea sostenible en el tiempo y que podamos ir disminuyendo el uso del glifosato. Hay que ser cauteloso y no andar prometiendo antes de que lo hayamos verificado en ensayos de campo. Pero hoy el productor agropecuario está muy acostumbrado al uso del glifosato y vale la pregunta: ¿Qué pasa si dejamos de usar la mitad del glifosato que usamos hoy?
¡La pucha que resulta todo muy misterioso! Pero… ¿Y si la pegamos?

Buscando viejas notas sobre los hallazgos de StelaGenomics nos encontramos con este párrafo que quizás nos de un principio de respuesta a este intríngulis agronómico que tenemos por delante. Al parecer, la empresa mexicana “diseñó un gen que, incorporado a las plantas, permite metabolizar un compuesto de fósforo distinto al fosfato: el fosfito, que actúa además, como herbicida y fungicida”.
“Gracias a este gen, las plantas asimilan el fosfito y lo convierten en el fosfato que necesitan para nutrirse. De esta forma, los agricultores necesitan menor cantidad de fertilizantes y herbicidas ya que las malas hierbas –incapaces de asimilar fosfito– no compiten por el. StelaGenomics ha avanzado en el desarrollo de estas tecnologías para cultivos de maíz, soja, trigo, arroz y algodón”.
Suspenso. Habrá que esperar por la nueva temporada.
La palabra biotecnología aparece en el fin de este capítulo.
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]]>Se trata de los cerdos GalSafe desarrollados por la empresa estadounidense Revivicor Inc., los cuales contienen una modificación genética intencional (“intentional genomic alteration” o por sus siglas IGA) obtenida a través de la inserción de un material recombinante patentado (pPL657 rDNA) que permite “apagar” el gen GGTA1 que codifica la enzima responsable de la producción de azúcar alfa-gal.
“Este es el primer IGA en un animal que la FDA ha aprobado tanto para consumo humano como fuente para posibles usos terapéuticos”, señaló el organismo estadounidense por medio de un comunicado.
El evento biotecnológico en los cerdos GalSafe está destinado a eliminar el azúcar alfa-gal en el genoma de los porcinos, de manera tal que las personas con síndrome de alfa-gal –que pueden tener reacciones alérgicas leves a graves al consumir carnes rojas– ahora podrían comer una buena bondiola a la mostaza con papas al horno sin mayores riesgos.

Los cerdos GalSafe además podrían proporcionar una fuente de materiales biológicos para producir productos médicos de uso humano, como, por ejemplo, el fármaco anticoagulante heparina libre de azúcar alfa-gal detectable.
Los tejidos y órganos de los cerdos GalSafe además podrían abordar el problema del rechazo inmunológico en pacientes que reciben xenotrasplantes (transplante de tejidos u órganos de una especie a otra), ya que se cree que el azúcar alfa-gal es una de las principales causas de rechazo en humanos.
Evaluaciones realizadas por técnicos de la FDA determinaron que tanto la comida como los fármacos elaborados con cerdos GalSafe son seguros para la población en general, además de verificar que no se registraron niveles detectables de azúcar alfa-gal en varias generaciones de cerdos GalSafe.
La FDA también analizó el impacto potencial que tendría la aprobación del IGA en los cerdos GalSafe en el medio ambiente de EE.UU. Y determinó que no es mayor que el de los cerdos convencionales. Sin embargo, las condiciones de producción bajo las cuales se mantendrán los cerdos GalSafe son mucho más estrictas que las de los cerdos convencionales.
La FDA también evaluó el riesgo de la IGA para promover la aparición o selección de bacterias resistentes a los antimicrobianos de riesgo para la salud humana en o sobre los cerdos GalSafe. Y concluyó que el riesgo microbiano para la seguridad alimentaria es bajo.
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